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Aprender a trabajar en equipo

Aprender a trabajar en equipo

Educar Hoy

Por Pedro J. Bello Guerra.

Periódico AM Querétaro, México. 11/07/2010

 

Habitualmente se nos dice que el hombre es un ser sociable por naturaleza, que necesita de los demás y busca interactuar con ellos aprendiendo a ser persona a través del trato, la convivencia y el diálogo. Sin embargo, uno de los retos más importantes de las relaciones humanas es aprender a convivir con los demás, a tolerar los defectos ajenos, a respetarlos a pesar de las diferencias que nos separan y perdonar las ofensas mutuas que a veces sin querer nos hacemos. La clave está en centrarnos en lo positivo, en los puntos fuertes y no en las debilidades de los miembros del equipo, tal y como se nos refiere en la siguiente historia titulada “asamblea en la carpintería”: “Cuentan que, a media noche, hubo en la carpintería una extraña asamblea. Las herramientas se habían reunido para arreglar las diferencias que no las dejaban trabajar.

Él Martillo pretendió ejercer la presidencia de la reunión, pero enseguida la asamblea le notificó que tenía que renunciar:

  • No puedes presidir, Martillo -le dijo el portavoz de la asamblea-. Haces demasiado ruido y te pasas todo el tiempo golpeando.

El Martillo aceptó su culpa pero propuso:

  • Si yo no presido, pido que también sea expulsado el Tornillo, puesto que siempre hay que darle muchas vueltas para que sirva de algo.

El Tornillo dijo que aceptaba la expulsión pero puso una condición:

  • Si yo me voy, expulsen también a la Lija, puesto que es muy áspera en su trato y siempre tiene fricciones cono los demás.

La Lija dijo que no se iría a no ser que fuera expulsado el Metro. Afirmó:

  • El Metro se pasa todo el tiempo midiendo a los demás según su propia medida como si fuera el único perfecto.

Estando la reunión en tan delicado momento, apareció inesperadamente el Carpintero que se puso su delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Trabajó la madera hasta acabar un mueble. Al terminar su trabajo, se fue.

Cuando la carpintería volvió a quedar a solas, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando el Serrucho, que aún no había tomado la palabra, habló:

_Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades; son ellas las que nos hacen valiosos. Así que propongo que no nos centremos tanto en nuestros puntos débiles y que nos concentremos en la utilidad de nuestros puntos fuertes.

La asamblea valoró entonces que el Martillo era fuerte; el Tornillo unía y daba fuerza; la Lija era especial para afinar y limar asperezas; y observaron que el Metro era preciso y exacto. Se sintieron un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.”

Si ponemos una gota de pintura negra en el centro de una hoja de papel y se lo mostramos a un grupo de personas, la respuesta que darán cuando les preguntamos ¿qué es lo que ven? Será generalmente: “veo un punto negro”. Pocas serán las personas que verán una hoja blanca con un punto negro, porque la hoja blanca pasa desapercibida y se centran en la mancha o defecto, a pesar de ser insignificante en comparación con toda la superficie blanca que le rodea. Igual nos sucede con los hijos y las personas con que convivimos. Novemos en ellos el cúmulo de cualidades y potencialidades sino unos cuantos defectos y debilidades, al igual que las herramientas de carpintería en nuestra historia, lo que nos impide valorarlas en toda la riqueza o grandeza de su persona y también nos hace desconfiar de ellas, debilitando la mayor fuerza de una institución que es la unidad y labor conjunta de sus integrantes en torno a una meta común.

Por el contrario, la confianza en los demás, a pesar de sus limitaciones y defectos, es un fuerte motivante para superar sus deficiencias, para levantarse de sus caídas, para limar las aristas de su personalidad y aprender a ser más agradables en el trato y a subordinar los intereses personales a los intereses del grupo.

pedrobelloguerra@gmail.com

Categorías:Cuentos para educar

Los goles de Wesley Sneijder

Los goles de Wesley Sneijder

La Voz Del Papa

“Emilio Palafox Marqués

Periódico AM Querétaro, México. 11/07/2010

 

¿Ha sabido el lector que el futbolista holandés Wesley Sneijder recibió el bautismo poco antes de viajar al Mundial Sudáfrica 2010? Él es quien en el partido contra Uruguay anotó el segundo gol del encuentro, que llegaría a marcar 3-1 al fin. Autor también del gol que eliminó a Brasil del Mundial.

En su nota titulada “Gol espiritual de un astro del fútbol holandés”, el periodista argentino de La Nación, Mariano de Vedia, sostiene que Sneijder llegó totalmente renovado a Sudáfrica. “A fines de mayo se convirtió al catolicismo y se bautizó en una capilla de Milán cercana a la ciudad deportiva del ínter, donde el brillante futbolista no se cansa de ganar títulos. Influyó en esa decisión su novia, la conductora holandesa de televisión Yolanthe Cabau (también conversa a una vida cristiana), con quien ha tomado la decisión de casarse por la Iglesia después del Mundial”.

“También lo motivó a bautizarse su amistad con Javier Zanetti, compañero en el ínter, capitán y católico practicante, que celebró el bautismo de Wesley tanto como los campeonatos que este año ambos conquistaron en Italia y en Europa”.

Wesley Sneijder, nacido en Utrecht, Holanda, de 26 años, ha declarado que fue “a misa una vez junto a mis compañeros y sentí una fuerza y una confianza que me conmovieron”, por lo que decidió seguir las clases de catecismo para adultos con el capellán del ínter de Milán.

Ya en Sudáfrica, explicó que reza todos los días, y los domingos va a misa y comulga con Yolanthe, quien le regaló un rosario que él siempre lleva consigo. “La fe me da fuerzas… Mis convicciones me mantienen firme y me llenan de determinación. Todos los días rezo el padrenuestro con ella. Busco siempre una esquina (discreta) para rezar antes de comenzar los partidos”, agrega el futbolista Sneijder que marcó un tanto en la victoria 2-1 sobre Eslovaquia en los Octavos de Final y también el gol del triunfo 1-0 sobre Japón en la primera ronda. Tiene 5 goles anotados en este Mundial 2010. “Pareciera que cada pelota que toca termina adentro del arco”, escribe otro comentarista.

Esta es la sorprendente información de hoy… ¿No le recuerda al lector la historia de los primeros cristianos? A ellos, con sus muchos defectos, ¡recién conversos a la nueva fe! se les pedía estar prontos para dar razón de su esperanza: para dar con la propia vida el testimonio de su fe, a todo el que lo pida (cfr. 1 Pedro 3,15). ¡Y todos nos piden ese testimonio!

El lector espera “formación” en esta columna, para llegar a ser “hombre de criterio”. Mujeres y hombres que se guían por la fe cristiana y obran por criterios éticos bien fundados, aunque cueste actuar rectamente. Porque formación no es sólo información. Muchos están “al día” de las noticias, pero no conocen la sustancia de los hechos, ni el valor real de nuestras acciones ante Dios: la “tercera dimensión”, la profundidad, “el esplendor y la seguridad y el calor del sol de la fe”, leemos en “Camino” (nn. 279 y 575).

Recientemente Benedicto XVI hizo una visita pastoral fuera de Roma (a Sulmona, en el Abruzzo) en la que se reunió también con mucha gente joven. En Sulmona, por cierto, tiene lugar la “Justa Caballeresca”, que en el mes de agosto atrae a la ciudad numerosos turistas.

Tras el saludo del Obispo Angelo Spina, conversó con numerosos chicos y chicas reunidos. Hablando de cómo valorizar un mundo tan diverso como el del Siglo XXI, el Santo Padre subrayó que hay algunas cosas que son siempre perennes, como “la capacidad de escuchar a Dios en el silencio exterior y sobre todo interior”, y explicó que “es importante aprender a vivir momentos de silencio interior a lo largo de nuestras jornadas para poder escuchar la voz del Señor”.

“Estén seguros, reiteró, que si aprendemos a escuchar esa voz y a seguirla con generosidad no tendremos miedo de nada porque sabremos y sentiremos que Dios está con nosotros”.

Categorías:General

Lo que “Alex” no se llevó

Lo que “Alex” no se llevó

Fe y Razón

Luis Fernando Valdés

Periódico AM Querétaro, México. 11/07/2010

 

Seguimos viendo en los noticieros las secuelas del huracán “Alex”, que ha dejado un rastro de desastre. En Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, ciudades grandes y pequeñas se inundaron, varias personas perdieron la vida, carreteras y puentes destruidos, miles de millones de pesos en pérdidas de infraestructura. ¿Qué ha quedado en pie?

Me considero “ciudadano del mundo” pues he vivido en seis ciudades de tres países, y de todas ellas me he considerado “oriundo”. Soy queretano de corazón, nacido en Sabinas, Coahuila, lugar en el que viví mis primeros años, y donde tengo sólidas raíces de varias generaciones.

Al hablar por teléfono con mis familiares y amigos, y al contemplar las fotos de la inundación de mi ciudad natal, me llevé una doble impresión. Mientras que las imágenes me mostraban la inundación de lugares tan entrañables para mí, como la Plaza principal y la Iglesia de Guadalupe, por contraste, las conversaciones me conmovieron, por estar llenas de fe y de serenidad.

Entonces me di cuenta que “Alex” destruyó lo que se había construido a lo largo de 130 años, pero no se pudo llevar el espíritu y la esperanza de mi gente. Y esta actitud espiritual ha sido una experiencia constante no sólo en estos Estados del norte ahora afectados, sino también, en fechas recientes, en las tragedias del desbordamiento del río Grijalva en Tabasco, en las inundaciones del Estado de México y de la Capital, y en la marejada que azotó Baja California Sur.

Las maneras de afrontar las dificultades varían de persona a persona y, ante eventos de esta naturaleza, hay quienes reaccionan con optimismo, y no faltan -sinceramente los entiendo- quienes lo hacen con abatimiento. Sin embargo, me parece destacable que hay un claro trasfondo espiritual en la mayoría.

Y ese modo de ver la vida y de afrontarlas grandes dificultades se llama, en cristiano, “esperanza”, la cual se ha manifestado en la profunda convicción de que Dios cuidó de los damnificados, porque aunque perdieron sus casas y enseres, conservaron sus vidas y sus familias.

Esta misma visión espiritual es la que noté, cuando alguno me comentó que, al ver la ciudad inundada, le vino a la mente el pensamiento de “¿qué querrá Dios de nosotros?”, y se contestó a sí mismo, “seguramente, que me de cuenta de que lo material no es lo único”.

Una vez más, volví a notar que durante las tragedias naturales, la mayoría de la gente de nuestra Patria pide primero una oración, convencidos de que luego ya vendrá la necesaria ayuda material. Aunque no todos los mexicanos profesamos el mismo credo, el “humus cristiano” está en la base de nuestra visión, y es lafuente de nuestra solidaridad.

Siguen momentos difíciles, pues se requieren arduas labores de limpieza y de reconstrucción. Y entonces vienen bien las palabras de Benedicto XVI: hay esperanza en todo esfuerzo humano por lograr un mundo mejor, “pero el esfuerzo cotidiano por continuar nuestra vida y por el futuro de todos nos cansa o se convierte en fanatismo, si no está iluminado por la luz de aquella esperanza más grande, que no puede ser destruida ni siquiera por frustraciones en lo pequeño, ni por el fracaso en los acontecimientos de importancia histórica”. Y esta “esperanza más grande”, religiosa, es lo que “Alex” no nos podrá arrebatar.

Quisiera con estas líneas dar un testimonio de la esperanza espiritual de mis paisanos, y expresarles un signo de la solidaridad de parte de todos los que hemos sido testigos a distancia de estos acontecimientos.

Correo: lfvaldes@gmail.com

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En México: Encuentro Continental Americano de Acción Católica

En México: Encuentro Continental Americano de Acción Católica

Publicado 2010/07/10
Autor: Gaudium Press
Sección: América

Ciudad de México (Viernes, 09-07-2010, Gaudium Press) “Vida, Pan, Paz y Libertad; Laicos de Acción Católica en la ciudad para un mundo más humano”, es el tema del VI Encuentro Continental Americano de Acción Católica (AC) que se está realizando -desde ayer hasta el domingo 11 de julio- en la casa sede de la Conferencia del Episcopado mexicano (CEM), en el municipio Cuautitlán Izcalli, de la zona metropolitana de Ciudad de México.

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El encuentro es promovido por el Foro Internacional de Acción Católica (FIAC) en América Latina, y se propone dar una revisión de la realidad social, asociativa y eclesial a la luz del documento de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano de Aparecida, Brasil, para, de esta manera, encontrar respuestas que, desde la fe, ayuden a cumplir la misión de los laicos de AC.

Con ocasión de este evento, el Papa Benedicto XVI -por intermedio del Secretario de Estado del Vaticano, el Cardenal Tarcisio Bertone- envió un mensaje a los participantes en el que “les anima a profundizar en el papel fundamental de los laicos en la construcción de una sociedad más humana, que responda al proyecto original de Dios sobre la humanidad”.

En el mensaje, el Santo Padre, también los exhorta “a prestar cada vez más atención a la necesidad de una adecuada formación y de una profunda vida espiritual en los fieles, que tenga en cuenta seriamente la experiencia de fe en Dios, ya que «el desarrollo necesita cristianos con los brazos levantados hacia Dios en oración, cristianos consientes de que el amor lleno de verdad, caritas in veritate, del que procede el auténtico desarrollo, no es el resultado de nuestro esfuerzo, sino un don»”.

Entre las actividades que se han llevando a cabo en el encuentro, ayer tuvo lugar un acto inaugural que contó con la presencia, entre otros, de Mons. Domenico Sigalini, Obispo de Palestrina, Italia y Asistente Eclesiástico del FIAC y de la Acción Católica Italiana. La Bienvenida al encuentro estuvo a cargo de Ana María Todd de Croda, Presidenta de la Acción Católica México.

En la jornada de hoy, se realizó el foro “Mirada de la Realidad social”, y en la tarde se llevó a cabo el foro “Mirada de la Realidad Eclesial”, donde se analizaron las perspectivas eclesiales a la luz del Documento de Aparecida. En la noche, se presentarán las realidades de la AC en países como Argentina, Guatemala, Perú, Nicaragua, Ecuador, Cuba y Puerto Rico.

Mañana, en la tarde, tendrá lugar el foro “Una Mirada a la Realidad Asociativa”, que incluye una presentación de experiencias significativas relacionadas con los 4 temas del lema de encuentro: “Vida, Pan, Paz y Libertad”.
Por su parte, el sábado se realizará una peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, donde se celebrará una Eucaristía, que estará presidida por Mons. Luis A. Collazoul, Obispo de Concordia, Argentina, y Asesor General de la Acción Católica Argentina.

En el encuentro participan los directores nacionales o diocesanos de las Acciones Católicas de los países miembros, observadores del FIAC presentes en América, asistentes eclesiásticos de la AC, y laicos, sacerdotes y seminaristas que promuevan la AC en sus países.

Con información del FIAC.

Gaudium Press / Sonia Trujillo

Categorías:Accion Catolica

Cap IV Fundamentos de la actividad cristiana

               CAPITULO IV FUNDAMENTOS DE LA ACTIVIDAD CRISTIANA

                   a)   Carácter sacramental

En él descubre Santo Tomás el primer fundamento de la actividad cristiana. Escribe en la Suma Teológica: “Los sacramentos de la nueva ley tienen dos finalidades: ser remedio contra los pecados y disponer el alma en lo que se refiere a dar culto a Dios, según las normas de la vida cristiana. Ha sido siempre costumbre que lleve alguna señal todo el que es destinado a un determinado  oficio:   antiguamente,  por  ejemplo, los soldados, al ser alistados en el ejército, recibían una marca en el cuerpo, como signo de que estaban destinados a un oficio corporal. Es, por tanto, muy natural que el hombre reciba también por medio de los sacramentos un carácter espiritual, ya Que por medio de ellos se le encomienda una misión espiritual, ordenada a dar culto a Dios”; y continúa:  “Decimos, pues, que los fieles cristianos son destinados a recibir en premio la vida eterna por el sello de la predestinación divina. Su deputación a los actos correspondientes a la Iglesia terrestre se hace imprimiéndoles un sello espiritual, que llamamos carácter. “Como ya hemos dicho, los sacramentos de la ley nueva imprimen carácter. Ya que somos destinados por medio de ellos a dar a Dios culto según los ritos de la religión cristiana… Consiste el culto de Dios en recibir lo divino y comunicarlo a otros. Para ambas actividades se requiere una potestad; pues para dar una cosa a alguien es necesario tener potencia activa, y pasiva para recibirlo. El carácter, por tanto, trae consigo un poder espiritual en orden a las cosas pertenecientes al culto divino”[1].

Por lo que se refiere a los seglares, son dos los sacramentos que imprimen carácter: el Bautismo y la Confirmación. La Confirmación es propiamente el sacramento del apostolado. Escribe Santo Tomás: “El hombre recibe la vida espiritual por medio del Bautismo, que es una regeneración espiritual. Con la Confirmación se le infunde una edad adulta en la vida del espíritu”[2]. “En este sacramento se comunica la plenitud del Espíritu Santo, que da al alma la fortaleza correspondiente a la edad perfecta. Ahora bien: cuando llega el hombre a su perfecto desarrollo, comienza a comunicar a otros sus operaciones; anteriormente vive casi exclusivamente para sí mismo”[3]. “Se ve claramente, por analogía con la vida corporal, que la actividad del hombre recién nacido es muy distinta a la que ese hombre realiza una vez llegado a la edad perfecta. Por eso en el sacramento de la Confirmación el cristiano recibe potestad para ejecutar nuevos actos sagrados, además de aquellos que ya hacía por la potestad bautismal. Porque en el Bautismo se confiere la facultad de poner por obra las cosas que se refieren a su propia salvación individual; mas en la Confirmación recibe fuerzas para luchar espiritualmente contra los enemigos de la fe”[4]. El aspecto católico de la Confirmación brillaba más en los primeros tiempos de la Iglesia. Entonces los simples fieles, al infundírseles el Espíritu Santo, recibían también, por regla general, los carismas, que les convertían en profetas y predicadores.

                   b)   Participación del Sacerdocio de Cristo

Nuevo fundamento del apostolado seglar es el Sacerdocio de Cristo, del que, según S. Pedro, participan todos los fieles: “Vosotros, como piedras vivas, sois edificados en casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por Jesucristo… Pero vosotros sois linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido”[5]. No debe, sin embargo, confundirse el sacerdocio espiritual, común a todos los fieles, con el sacerdocio ministerial recibido en la ordenación, que es el sacerdocio propiamente dicho. Ya decía sabiamente Pió XII en una alocución a Cardenales y Obispos, del día 2 de noviembre de 1954: “Por lo demás, no puede negarse ni ponerse en duda que los fieles poseen un cierto sacerdocio, que debemos reconocer y estimar en su justo valor. Pues el mismo Príncipe de los Apóstoles, en su primera Carta, dirigiéndose a los fieles, se expresa así: “Pero vosotros sois linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido.” Poco antes había afirmado que poseen los fieles un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por Jesucristo. Sea cual fuere el verdadero sentido de este título y de la realidad a que se refiere, es indudable que ese sacerdocio común a todos los fieles, sublime y misterioso, se distingue del sacerdocio propiamente dicho no sólo en grado, sino en su misma esencia. Este consiste en la potestad de ofrecer el sacrificio de Cristo mismo, representando la persona del Sumo Sacerdote, que es también Cristo”[6].

No se reduce, sin embargo, a pura metáfora el sacerdocio de los fieles. Es una realidad espiritual fundada en el carácter sacramental, aunque diversa del sacerdocio que poseen los ministros ordenados. Dice Santo Tomás: “También los fieles son deputados a recibir y comunicar a los demás todo lo que se refiere al culto divino.

Y ésta es precisamente la finalidad del carácter sacramental. Toda la parte ritual de la religión cristiana proviene del sacerdocio de Jesucristo. Es, por tanto, evidente, que el carácter sacramental es particularmente carácter de Cristo, a cuyo sacerdocio se configuran los fieles por medio del carácter sacramental, que no es más que una participación que Cristo les concede de su propio sacerdocio”[7] (54).

¿Qué objeto tiene ese sacerdocio espiritual? No otorga a los fieles el derecho a ofrecer el sacrificio de Cristo, en persona del mismo Cristo. Les da, sin embargo, la facultad de unirse a Cristo y colaborar con El en su obra de salvación, o, como dice enérgicamente el Apóstol, “de suplir lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia”[8] (55). Aunque los méritos de Jesucristo eran suficientes por si solos, no quiso El contentarse con ellos, sino que prefirió hacernos, además de redimidos, redentores. La Iglesia es complemento de Cristo, a pesar de que, como advierte muy bien San Agustín, Cristo y la Iglesia no son más que Cristo solo. De igual modo Jesucristo se dignó acoger los méritos de los fieles como complemento de su mérito infinito (*). Ha obrado por sí mismo la redención de todos, pero al mismo tiempo ha dispuesto que no sea aplicada a los individuos sin que éstos, con su cooperación, “suplan lo que falta a las tribulaciones de Cristo”, para sí mismos y para los demás. Los fieles deben asociarse espiritualmente a Cristo, como oferentes y víctimas de su sacrificio. Aun el mismo sacerdote ordenado que, en persona de Cristo, ofrece el sacrificio del mismo Cristo, no puede sacar para sí fruto alguno, a no ser que se asocie espiritualmente a Cristo. Lo primero es obra sólo de Cristo, y el ministro interviene como mero instrumento; el asociarse es ya una colaboración del hombre que le hace participar personalmente del sacrificio de Cristo, “supliendo lo que le falta a las tribulaciones de Cristo”. Esto’ último es lo que consiguen los fieles con su sacerdocio espiritual. Algunos autores han querido denominar a las dos especies de sacerdocio “sacerdocio de autoridad” y “sacerdocio de santidad”, respectivamente, como fundados en la potestad del Orden y en la gracia santificante. Mas no parecen acertadas las expresiones.

                   c)   Dones carismáticos

La actividad de los fieles  encuentra  en los carismas un apoyo extraordinario, milagroso y, por consiguiente, eficacísimo. Mas por lo mismo que se trata de una cosa extraordinaria, que remedia necesidades también extraordinarias de la Iglesia, no quiso Jesucristo fundarla con carácter perpetuo. Por eso, aun cuando los Apóstoles poseyeron tales dones, no se transmiten a sus sucesores por razón de sucesión. Cuando lo exige una necesidad de la Iglesia, suscita Dios personas dotándolas de estas gracias, sean clérigos o laicos, indistintamente. Sabemos por los Hechos de los Apóstoles y las Cartas de S. Pablo que en la Iglesia primitiva fueron muchos los fieles que gozaron de carismas. “Aún estaba Pedro diciendo estas palabras cuando descendió el Espíritu Santo sobre todos los que oían la palabra, quedando fuera de sí los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro de que el don del Espíritu Santo se derramase sobre los gentiles que les oían hablar en varias lenguas v glorificar a Dios”[9]. “A uno le es dada por el Espíritu la palabra de la sabiduría; a otro, la palabra de la ciencia, según el mismo Espíritu: a otro, fe en el mismo Espíritu; a otro, operaciones de milagros; a otro, profecía; a otro, discreción de espíritus; a otro, género de lenguas; a otro, interpretación de lenguas. Todas estas cosas las obra el único y mismo Espíritu que distribuye a cada uno según quiere”[10].

Aunque los carismas vienen directamente de Dios, sin mediación de la Jerarquía, puede, ésta, sin embargo, juzgar con pleno dominio de su valor y moderar su uso público en la Iglesia. Todo el capítulo 14 de la Primera Carta a los Corintios es una instrucción dirigida a los carismáticos, en la que San Pablo expone detalladamente cada uno de los carismas, su relativa importancia y utilidad, el modo cómo deben comportarse los carismáticos en qué orden conviene hablar en la Iglesia, etc. Termina con estas palabras que nos hacen ver cómo la Jerarquía eclesiástica mantuvo siempre su autoridad en esta materia: “¿Acaso creéis que la palabra del Señor ha tenido origen en vosotros o que sólo a vosotros ha sido comunicada? Si alguno cree ser profeta o estar dotado de algún carisma, reconocerá que esto que os escribo es precepto del Señor. Si alguno lo desconoce, será él desconocido. Así que, hermanos míos, aspirad al don de profecía y no estorbéis hablar en lenguas; pero hágase con todo decoro y orden”[11].

Según Santo Tomás, los carismas se ordenan propiamente al apostolado: “La gracia gratis data se concede para que el hombre ayude a los demás a convertirse a Dios. Esto no puede el hombre hacerlo moviéndoles interiormente, cosa que pertenece a sólo Dios.

Puede, sin embargo, moverles externamente por medio de la enseñanza y de la persuasión. Por eso la gracia gratis data se extiende a todas aquellas cosas de que el hombre necesita para instruir a otros acerca de las cosas divinas qué superan la capacidad de la razón humana. Tres son estos requisitos: en primer lugar, es necesario que el hombre posea un perfecto conocimiento de las cosas divinas, para que pueda enseñarlas a los demás. Que pueda luego demostrar lo que afirma; de lo contrario, su doctrina carecedería de toda eficacia. Por último, poder expresar con claridad a los oyentes las verdades que tiene su mente”[12].

Puesto que Dios distribuye libremente tales gracias, cuando quiere y a quien quiere, nadie debe esperarlas ni organizar su apostolado contando anticipadamente con ellos. No se pueden, por consiguiente, tomar como fundamento ordinario de la actividad apostólica. Más nunca faltaron en la Iglesia, como advierte Pío XII en su carta Encíclica Mystici Corporis[13]. Muchos “movimientos” religiosos en la Edad Moderna, de benéfico influjo en la Iglesia, confirman esta verdad. He aquí algunos ejemplos: Lourdes, Fátima; devociones al Sagrado Corazón de Jesús, a la Medalla Milagrosa; la Obra Pontificia de la Propagación, y la de San Pedro Apóstol; Congresos Eucarísticos Internacionales: Conferencias de San Vicente de Paúl; la Legión de María… Todos ellos han comenzado por iniciativa de simples fieles, generalmente mujeres algunos de los cuales recibieron de Dios revelaciones e inspiraciones extraordinarias.


[1]           III, q. 63, a. I.

[2]               III, q. 72, a. I

[3]              Loc. cit., a. 2.

[4]              1 Pet. 2, 5, 9.

[5]              AAS, 46 (1954), p. 669

[6]              A AS. 46  (1954), p. 669. – 52

[7]              III, q. 63, a. 3.

[8]              Col. 1, 24.

            (*) “Misterio verdaderamente tremendo y nunca suficientemente meditado: que la salvación de muchos depende de las oraciones y de las mortificaciones voluntarías, ofrecidas con este fin por los miembros del Cuerpo Místico, y de la ayuda que Pastores y fieles, en primer lugar los padres y madres de familia, como cooperadores del Divino Redentor, les han de prestar.” Pío XII, Mystici Corporis, AAS, 35 (1943), 213.

[9]              Act.  10, 44-46.

[10]             1 Cor. 12, 8-11.

[11]             1 Car. 14, 36-40.

[12]             I-II, q.  111, a. 4.

[13]             AAS, 35   (1943), p.  200.

Matrimonio gay: ¿modernidad legislativa?

Matrimonio gay: ¿modernidad legislativa?

Luis-Fernando Valdes

LA OPINIÓN DE.

El núcleo de la cuestión no radica en las épocas, sino en la naturaleza misma del matrimonio. El único argumento posible para poder intentar cambiarla noción del matrimonio es mera retórica, pues consiste en afirmar que esta institución es el resultado de cada época histórica, dejando de lado su esencia: la unión de un hombre y una mujer”

Fe Y Razón

Periódico AM Querétaro, México. 04/07/2010

 

En estos días la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) discutirá el proyecto de sentencia sobre la constitucionalidad del matrimonio homosexual. El borrador del Ministro Sergio Valls habla de aprobar este tipo de uniones, de modo que sería una ley válida para toda la República. Con esta nueva legislación, ¿se pondrá México a la vanguardia en derechos humanos?

En diciembre de 2009, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) aprobó los matrimonios homosexuales, dando un paso más adelante de la ley de sociedades de convivencia, que regula la unión de personas del mismo sexo. La Procuraduría General de la República promovió una querella de inconstitucionalidad ante la SCJN, y ésta pronto dictará una sentencia.

El texto del Ministro Valls afirma que la Constitución no limita el concepto de matrimonio a la unión entre un hombre y una mujer, y que la Carta Magna no alude a un modelo de familia ideal. Según este Magistrado, la diversidad sexual no sería “un elemento definitorio de la institución matrimonial, sino mas bien el resultado de la concepción social que en un momento histórico dado existía, más no el núcleo esencial del matrimonio”.

De manera que la redefinición del matrimonio hecha por la ALDF, que “pasa de la unión entre un hombre y una mujer “a” la unión entre dos personas” (sin importar su sexo), según Valls, “no afecta o trastoca dicha institución en cuanto a su núcleo esencial o su naturaleza” (www.milenio.com del 30.VI.2010).

Curiosamente, en Europa esta misma situación se ha manejado de una manera totalmente distinta. Hace apenas una semana (25.VI.2010) el Alto Tribunal de Estrasburgo (con jurisdicción para toda la Unión Europea) falló en contra del matrimonio homosexual.

En respuesta a una pareja homosexual que acusó al Estado austriaco de haber violado el artículo 12 de la Convención Europea de Derechos Humanos de 1950, cuando les negó casarlos en septiembre de 2002, Estrasburgo afirmó que esa Convención “no obliga a ningún Estado a ampliar el derecho al matrimonio a las parejas homosexuales”, y dictaminó por unanimidad que el mencionado artículo, no establece la obligación del Estado austriaco de “abrir el acceso” a ese derecho a una pareja homosexual.

Esta Corte consideró que el reconocimiento del matrimonio homosexual pertenece al ámbito de la soberanía de cada Estado europeo y que al día de hoy no existe obligación por parte de esos estados a admitirlo, porque desde 1950, “el matrimonio era claramente entendido como la unión entre un hombre y una mujer”.

En cambio, la discusión mexicana ha entrado en el terreno de la retórica. Uno délos argumentos más difundidos en los medios, a favor de la legalización de los matrimonios homosexuales, es superar el “atraso legislativo” mexicano, aunque el Tribunal supremo europeo fundamenta su posición en lo establecido hace 60 años.

El núcleo de la cuestión no radica en las épocas, sino en la naturaleza misma del matrimonio. El único argumento posible para poder intentar cambiar la noción del matrimonio es mera retórica, pues consiste en afirmar que esta institución es el resultado de cada época histórica, dejando de lado su esencia: la unión de un hombre y una mujer.

Cambian las épocas pero el hombre es el mismo; podrán cambiar los platillos pero el hombre siempre comerá; podrán cambiarlas ciudades, pero el hombre siempre necesitará de los demás; podrán cambiar los roles de la mujer y del varón, pero el matrimonio siempre será entre una mujer y un hombre.

Correo, lfvaldes@gmail.com

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Para saber perdonar

Para saber perdonar

José Martínez Colín*

La  Voz  Del  Papa

Periódico AM Querétaro, México. 04/07/2010

 

Para saber

El Papa comentó el pasaje en que Nuestro Señor Jesucristo le pregunta por tres veces a Pedro si le ama. Señalaba que cada uno de nosotros está llamado a responderle y tener una relación de amor con el Señor. Ahí está la clave de la felicidad y de nuestra realización, más que en nuestros logros humanos o posesiones.

Nuestro amor por el Señor, dice el Papa, nos impulsa a amar a quienes Él ama, y a aceptar de buen grado la tarea de comunicar su amor a quienes servimos. Así podremos perdonar siempre.

Para pensar

En relación con el perdón, hay un bello testimonio de una mujer que conmueve.

Ocurrió en Vietnam. Aunque ahora está lleno de bellos monumentos, edificios y museos, por décadas sólo se le conocía por referencias a la cruenta guerra que padeció.

En ese entonces, el 8 de junio de 1972, un consejero militar estadounidense coordinó el bombardeo de una aldea con napalm, un producto químico dañino. Un fotógrafo llamado Nick Ut cubrió el ataque. Una foto suya se hizo famosa y asombró al mundo entero por la tragedia: era en blanco y negro; mostraba a unos niños huyendo y llorando en medio de la carretera. En el centro se distingue una niña de 9 años, que corre desnuda con su piel ardiendo a causa del napalm.

Esa niña era Kim Phuc y ella misma relata su dolorosa experiencia: “Todos estábamos escondidos en la Pagoda. Los soldados oyeron los motores de los aviones que se acercaban y nos gritaron: ¡corran, corran! Corrí con mis dos hermanitos y mis primos. Demasiado tarde.

Cuando me di cuenta, mi ropa se había consumido por el fuego y mi piel ardía…”

El mismo fotógrafo llevó a Kim a un hospital, donde pasó 14 meses recuperándose. Las quemaduras eran gravísimas y necesitó 17 operaciones y 14 años de terapia.

Añade Kim: “El napalm es el peor dolor que puedan imaginar. Es quemarte con gasolina por debajo de la piel. Me desmayaba cada vez que las enfermeras me metían en la tina y cortaban la piel muerta… Si me preguntan por lo más difícil que he tenido que hacer. sin duda alguna ha sido perdonar. Perdonar a los que mataron a mi familia, a los que incendiaron mi País, perdonar a quienes se empeñaron en utilizarme sin importarles mi vida personal… La primera vez que leí las palabras de Jesús “ama a tus enemigos”, ni lo entendí ni sabía cómo hacerlo… ¿Perdonar? Eso me resultaba imposible. Tuve que rezar mucho y no fue fácil… pero con la ayuda de Dios finalmente lo logré”. Si la foto fue un símbolo del horror de la guerra, su vida es un símbolo de amor, esperanza y perdón.

Kim fue invitada a un acto conmemorativo donde conoció al piloto que vació las bombas sobre su aldea. Kim manifestó públicamente su perdón. Emocionados sellaron el acto con un abrazo. El piloto declaró:

“Es como si me hubieran quitado de mis hombros el peso del mundo entero”.

Kim vive ahora en Canadá, con su marido y sus dos hijos. Fue nombrada embajadora de buena voluntad de la UNES-CO.

Para vivir

El Papa aconseja responder-le a Cristo a su pregunta: “¿Me amas?”, para servirle con la entrega de toda nuestra vida. Así, la misión que nos confía será verdaderamente un servicio a la alegría de Dios que quiere entrar en el mundo.

Como Pedro, hemos de tener el valor de responder a diario: “Sí, Señor, tú sabes que te amo”.

* José Martínez Colín es sacerdote, ingeniero en computación por la UNAM y doctor en filosofía por la Universidad de Navarra (email: articulosdog@gmail.com

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