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5 reglas de oro para estar alegre

5 reglas de oro para estar alegre

Educar Hoy

Por Pedro J. Bello Guerra.

Periódico AM Querétaro, México. 04/07/2010

 

 

Cuentan de un sabio bueno y humilde que había dedicado su vida a descubrir la verdad, educar a la juventud, y vivir de una manera virtuosa; todo en su vida era bueno excepto una cosa, dedicaba tanto tiempo a sus quehaceres que no poseía riquezas ni bienes, lo que le obligaba a pedir limosna en las casas, donde tomaba aquello que le agradaba y tiraba las cosas que a su parecer no eran dignas de él. En cierta ocasión cuando más triste estaba se comenzó a auto compadecer diciendo “pobre de mí que no tengo ni un par de zapatos decentes con los cuales no me lastimen las piedras”, y así quejándose de su pobreza y mala suerte, vio que tras sus pasos se encontraba otro sabio, aún más viejo y más pobre, pero sonriente. Su sonrisa le parecía insoportable, así que le preguntó: ¿Cómo es posible que con lo mal que te va en la vida seas capaz de sonreír? A lo que éste le respondió: “Si te quejas de que no tienes zapatos recuerda que hay personas que no tienen pies y si a pesar de los zapatos te molestan las piedras del camino, recuerda que en tus manos está reparar unos zapatos gastados, pero nunca alfombrar toda la tierra”.

El hombre fue hecho para ser feliz, nacemos con una tendencia natural a buscar la felicidad y la actitud alegre y positiva con que encaramos los sucesos de la vida nos hace alcanzarla en mayor o menor grado, pero a pesar de ello tenemos que aprender a vivir con alegría.

Cinco reglas de Oro que los autores españoles Alcázar y Corominas nos presentan para aprender a ser felices son las siguientes:

1.  Disfrutar de las cosas sencillas y cotidianas. Disfrutar de una conversación o de una buena compañía, de un atardecer, de las salidas al campo evitando opacarlas con tantas comodidades y distractores que nos impidan apreciar la belleza que hay en la naturaleza.

Hemos perdido la capacidad de asombro ante las maravillas que se nos presentan a diario, nos saturamos de comodidades y placeres y terminamos hastiados y aburridos. El remedio: desapegarnos de tantas cosas y volver a disfrutar de lo esencial y de lo natural, el amor, la amistad, la vida sencilla, la armonía…

2.  Mostrar un sentido positivo ante las personas y acontecimientos. Hay que tratar de verlas cualidades más que los defectos, las ventajas más que las desventajas; tener una actitud optimista y alegre aún en medio de los contratiempos, las adversidades y los defectos propios o ajenos, viendo en ellos oportunidades para crecer. Como decían hace algunos años en un anuncio por televisión: “Ver un vaso medio vacío o medio lleno es cuestión de actitud”. Verlo como obstáculo invencible o como reto a superar es cuestión de grandeza de espíritu.

3.  Aceptar las propias posibilidades y limitaciones. Para amarse hay que conocerse y aceptarse tal como somos y con la esperanza de lo que podemos llegar a ser. Reconocer nuestras cualidades es fácil y nos llena de orgullo, pero tenemos que trabajar mucho respecto a nuestras limitaciones y defectos pues reconocerlos no es fácil, pero es el primer paso necesario para ser mejores y es a la vez psico higiénico -saludable para nuestro equilibrio emocional-, porque de lo contrario corremos el riesgo de desconectarnos de la realidad y vivir en la mentira, de aparentar ser quienes no somos y de nunca llegar a ser quienes quisiéramos.

4.  Hacer de nuestras ocupaciones habituales una fuente de alegría. Tenemos que aprender a alegrarnos con nuestros logros y con el esfuerzo necesario por alcanzarlos en todas nuestras actividades habituales -trabajo, estudio, diversión, interrelación con los demás- aunque algunas de ellas nos produzcan cansancio o desgaste emocional.

5.  Pasarlo bien en familia. Hay que construir la familia y un entorno saludable para ella No basta con casarse y tener hijos, hay que propiciar experiencias de vida, valiosas y agradables. Hay que aprender a “pasarla bien” en todos los niveles: corporal, afectivo y espiritual: comidas, fiestas, excursiones, disfrutar juntos de una buena película, compartir en la mesa las alegrías y tristezas, ser solidarios, tener detalles de cariño.

pedrobelloguerra@gmail.com

Categorías:Cuentos para educar
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