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Archive for 25 enero 2010

7a Reunion de consejo Nacional de la UCM

Categorías:UCM

La amistad es dar sin esperar nada a cambio

La amistad es dar sin esperar nada a cambio

Educar Hoy

Por Pedro J. Bello Guerra

Periodico AM Queretaro, 24/01/10

“Sencillo era un gigante enorme, el más grande que haya habido nunca. Podía beberse un río hasta dejarlo seco, o tomar como ensalada todo un bosque. Y sin duda, su golosina preferida eran las nubes del cielo, frescas y esponjosas, de las que llegaba a comerse tantas que casi siempre acababa empachado, con tales dolores de barriga que terminaba por llorar, provocando entonces grandes riadas e inundaciones.

Sencillo vivía tranquilo y a su aire, sin miedo de nada ni nadie, yendo y viniendo por donde quería. Pero a pesar de eso no era feliz: no tenía ni un sólo amigo. Y es que cada vez que el gigante visitaba un país, todo era problema: con las nubes que comía desaparecían las lluvias para los campos, y con sus empachos y sus llantos todo se inundaba, por no hablar de todos los bosques y granjas que llegaba a vaciar… En fin, que al verle todos huían aterrados, y nunca consiguió compartir un ratito con nadie.

Una noche, al verle llorar, varias estrellas se acercaron a preguntarle la razón de su tristeza. Al escuchar su historia, comentaron:

Pobre gigante. No sabe buscar amigos. Pues la Tierra es el planeta mas especial que existe, y está lleno de amigos de todas las clases.

Pero, ¿dónde se pueden buscar amigos? ¿Cómo se hace eso? – replicó el gigante.

Echándoles una mano o haciendo cualquier cosa por ellos. Eso es lo que hacen los amigos, ¿es que no lo sabes? – respondieron divertidas las estrellas.

Vaya- suspiró el gigante- pues no se me ocurre nada. ¿Ustedes qué hicieron para conseguir amigos?

Aprendimos amostrar el camino en la noche y servimos de guía a muchos navegantes. Son unos amigos estupendos, que nos cuentan historias y nos hacen compañía cada noche.

Así, el gigante y las estrellas siguieron charlando un rato, y durante los días siguientes Sencillo no pensó en otra cosa que no fuera en encontrar una forma de buscar amigos. Pero no veía el modo de conseguirlo. Algunos días después, fue a pedirle ayuda a la Luna. Esta, vieja y sabia, le respondió:

No sabrás cómo hacer algo por alguien hasta que le conozcas bien.

¿Qué sabes de ésos que quieres que sean tus amigos?

Sencillo se quedó pensativo, porque realmente apenas sabía nada de los hombres. Eran tan pequeños que nunca se había preocupado.

Entonces se propuso averiguarlo todo, y dedicó largos días a observar las diminutas vidas de la gente. Y así fue como descubrió por qué todos huían al verle, y se enteró de las sequías que provocaba con sus comilonas de nubes, y de las inundaciones que provocaban sus llantos, y de mil cosas más que le llenaron de pena y alegría.

Aquella noche, el gigante corrió a saludara las estrellas.

Ya sé cómo buscaré amigos…. ¡¡comiendo y llorando!!

Y así fue. Desde aquel día, Sencillo vigilaba los cielos, y allí donde se preparaban enormes tormentas, se daba un buen atracón de nubes; y luego marchaba a llorar un rato allá donde veía que faltaba el agua. En muy poco tiempo, pasó de serlo peor que le podía ocurrir aun país, a convertirse en una bendición para todo el mundo, y ya nunca faltó un buen amigo que quisiera dedicarle un ratito, escucharle o hacer le un favor.”

Este gigante nos enseña en resumen tres cosas sobre la amistad: La primera es su importancia, al estar solos y no tener amigos nos sentimos mal porque necesitamos compartir nuestra vida con otras personas, Dios nos ha creado para vivir en sociedad y así ser felices. En segundo lugar, para hacer una buena amistad se necesita conocer al otro y que el otro nos conozca, mientras más profundo es el conocimiento la amistad es más grande y dura más. Estos dos pasos nos llevan inmediatamente al tercero: la preocupación desinteresada por el otro. Un amigo es un tesoro y dónde está tu tesoro está tu corazón; por lo que mientras más amigos tengamos seremos personas que sabrán querer más y ayudar a otros.

Cuentan de una persona que siempre pensaba en los otros y trataba de que todos a su alrededor estuvieran felices; un día enfermó y sus amigos lo acompañaron en sus últimos días muriendo rodeado de cariño y paz. Así debe ser nuestra vida, podemos tener errores pero si procuramos hacer el bien a los demás seremos inmensamente felices.

pedrobelloguerra@gmail.com

Categorías:Cuentos para educar

El Papa en la Sinagoga

El Papa en la Sinagoga

Fe y Razón

Luis Fernado Valdéz

Periodico AM Queretaro, 24/01/10

El 17 de enero pasado, Benedicto XVI visitó la Sinagoga de -Roma. Este importante acontecimiento no tuvo tanto eco en los medios, seguramente desbordados por las noticias del terremoto de Haití, ocurrido unos días antes de esta visita. Pero el significado de este evento sigue vigente.

No era ya una novedad que un Papa acudiera a una sinagoga, pues Juan Pablo II lo había hecho en 1986, y el Benedicto XVI en Colonia (2005) y New York (2008). Sin embargo, esta visita tuvo un gran interés de diálogo interreligioso, porque al acto asistió una delegación musulmana de la mezquita de Roma.

El Papa invitó en su discurso a trabajar juntos a partir de las raíces comunes de los Diez Mandamientos. Mientras que el rabino jefe de Roma, Riccardo di Segni, se refirió a esas “visiones compartidas” en defensa del ambiente, de la santidad de la vida, de la libertad y de la paz; y añadió que se trata de un empeño que debe implicar a hebreos, cristianos y musulmanes.

El tono de la visita fue amable y cordial, con numerosos aplausos y momentos emotivos, como el saludo del Papa al ex rabino Elio Toaff, de 95 años, quien recibió a Juan Pablo II en 1986; el homenaje a la lápida que recuerda a los 1.021 judíos romanos deportados a los campos de exterminio; y el homenaje a las víctimas de un atentado a la sinagoga ocurrido en 1982.

Las referencias a los puntos conflictivos fueron más o menos explícitas, pero no determinaron el carácter del encuentro. El Papa subrayó que “la Iglesia no ha dejado de lamentar las faltas de sus hijos e hijas, pidiendo perdón por todo lo que ha podido favorecer en cualquier manera las plagas del anti-semitismo y del anti-judaísmo”.

Las intervenciones del presidente de la comunidad judía de Roma, Riccardo Pacifici, y del presidente de las Comunidades judías de Italia, Renzo Gattegna, marcan una nueva época en la relación entre judíos y católicos.

Las intervenciones del presidente de la comunidad judía de Roma, Riccardo Pacifici, y del presidente de las Comunidades judías de Italia, Renzo Gattegna, marcan una nueva época en la relación entre judíos y católicos.

Pacifici expresó que el diálogo entre judíos y católicos “puede y debe continuar” y, por su parte, Gattegna auguró que “las diversidades no sean nunca más causas de conflictos ideológicos o religiosos, sino de recíproco enriquecimiento cultural y moral”.

Los efectos positivos no se hicieron esperar. Ya antes de la visita, Mons. Vincenzo Pagua, presidente de la comisión ecumenismo y diálogo de la Conferencia Episcopal Italiana, calificó la amistad entre judíos y cristianos como “intensa” y explicó que se trata de “una especie de obligación teológica”, porque “la fraternidad entre estos dos pueblos es parte integrante de sus respectivos credos”.

Cuatro días después del evento, el embajador de Israel ante la Santa Sede, Mordechay Lewy, publicó un par de artículos en la revista mensual judía italiana “Pagine Ebraiche”, en los que pide a sus connacionales una mayor apertura al diálogo con la Iglesia católica. Afirmó que ‘los católicos nos tienden la mano”, y por eso “sería insensato no aferraría, a menos que queramos hipotecar nuestro futuro con una animosidad constante con el mundo católico”.

Los hechos se imponen a las críticas. Los esfuerzos de las autoridades católicas y judías muestran un gran deseo de diálogo, y cada vez son menos los que se niegan a esta convivencia interreligiosa. Este acercamiento entre católicos y judíos viene a cambiar una paradigma muy antiguo, que sostenía que las diferencias religiosas provocan guerras y división. Hoy ya no es así. Más aún, el diálogo entre religiones puede ser el gran motor para conseguir la anhelada paz entre los pueblos.

Correo: lfvaldes@gmail.com

http://columnafeyrazon.blogspot.com

Categorías:Reflexiones

Semana ecuménica, 18 al 25 de enero.

Semana ecuménica, 18 al 25 de enero.

La Voz  Del  Papa

Emilio Palafox Marqués

Periodico AM Queretaro, 24/01/10

¿Sabías, lectora, lector, que del 18 al 25 de enero se vive en todo el mundo, juntos los ortodoxos, anglicanos, protestantes y católicos, una semana ecuménica de oración pidiendo al Señor nos conceda la unidad de todos los cristianos?

En el pensamiento y en la praxis cristiana se entiende por ecumenismo el movimiento que busca restablecer la unidad de los cristianos. Esa unidad originaria se rompió en el Siglo XI al separarse de Roma el patriarcado de Constantinopla (hoy Estambul), y en los siglos XVI y siguientes al fragmentarse la Cristiandad en el corazón de Europa. Participan en el Movimiento Ecuménico los creyentes que invocan al Dios Uno y Trino y confiesan que Jesús es el Señor y Salvador. Casi todos, aunque de distinta manera, aspiran volver a una Iglesia de Dios única y visible.

El Movimiento Ecuménico comenzó oficialmente con el Congreso Misionero de Edimburgo (Escocia) hace ahora cien años, en 1910. Surgió en un ambiente protestante por la necesidad de mostrase unidos los cristianos en la evangelización de los países todavía no cristianos.

En la Iglesia católica consideramos la separación de los ortodoxos (Oriente) y los protestantes (Europa) como una herida profunda infligida a la Iglesia de Cristo. Por lo que, al igual que las confesiones protestantes, se inició en la Iglesia un movimiento paralelo a favor de la unidad.

El ecumenismo creció con Juan XXIII y Pablo VI, dando pasos concretos y asumiendo una conciencia nueva en el Concilio Vaticano II. Un gran paso fue la creación del Secretariado para la unión de los cristianos (1960), hasta llegar en 1964 a la promulgación del decreto “Unitatis redintegratio” (rehacer la unidad), documento del Concilio Vaticano II dedicado al Ecumenismo (21 de noviembre de 1964).

En 1995 Juan Pablo II publica la Carta Encíclica “Ut unum sint” (que todos sean uno), en la cual se llama a la unión de las confesiones cristianas mediante la fraternidad y la solidaridad. Juan Pablo II rezó y trabajó como nadie lo había hecho por la causa de la unidad cristiana. Es el campeón de ella.

***

Ante los participantes en Roma de la sesión plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el viernes 15 de enero, Benedicto XVI explicó cómo ese organismo eclesial participa del “ministerio de unidad” confiado en primer lugar al Papa, mediante su “empeño por la fe doctrinal”.

La unidad, prosiguió el Romano Pontífice, es ante todo “unidad de fe sostenida por el sagrado depósito del que el Sucesor de Pedro es el primer custodio y defensor; (…) es un servicio inderogable del que depende la eficacia de la acción evangelizadora de la Iglesia hasta el final de los siglos”.

“El Obispo de Roma -explicó el Papa- debe proclamar constantemente que Jesús es el Señor. La ‘potestas docendi’ (la autoridad para enseñar) comporta, de hecho, la obediencia a la fe para que la Verdad que es Cristo siga resplandeciendo en su grandeza (…) hasta que haya un único rebaño, reunido en torno al único Pastor”.

El objetivo del testimonio común de la fe por parte de todos los cristianos “constituye por lo tanto la prioridad de la Iglesia de todos los tiempos. En este espíritu -dijo el Papa-, confío en particular en el compromiso de este dicasterio para que se superen los problemas doctrinales que todavía quedan para alcanzar la plena comunión con la Iglesia por parte de la Fraternidad de San Pío X” (los lefebvrianos).

Benedicto XVI agradeció a la Congregación su empeño “en favor de la plena integración de los grupos de fieles y de las personas, que pertenecían al Anglicanismo, en la vida de la Iglesia católica”, según lo establecido en la constitución apostólica “Anglicanorum coetibus” que establece los Ordinariatos personales. La fiel adhesión de esos grupos “a la verdad recibida de Cristo y propuesta por el Magisterio de la Iglesia no es de modo alguno contraria al movimiento ecuménico -puntualizó el Pontífice-, sino que demuestra en cambio, su meta final, que consiste en llegar a la comunión plena y visible de los discípulos del Señor”.

Sugiero al lector estudiar alguno de estos libros: Pedro Rodríguez, “Iglesia y ecumenismo”. Ediciones Rialp, 1979; Juan Bosch, “Para comprender el ecumenismo”. Edito rial Verbo Divino, 1991; Jutta Burggraf, “Conocerse y comprenderse: una introducción al ecumenismo”. Ediciones Rialp, 2003; y “Ecumenismo: ¿qué es? ¿Como se vive?” Ediciones Palabra, 2006. Y meditar “Camino” n. 525:

Ser “católico” es amar a la Patria, sin ceder a nadie mejora en ese amor. Y, a la vez, tener por míos los afanes nobles de todos los países. ¡Cuántas glorias de Francia son glorias mías! Y, lo mismo, muchos motivos de orgullo de alemanes, de italianos, de ingleses… de americanos y asiáticos y africanos son también mi orgullo. -¡Católico!: corazón grande, espíritu abierto.

***

Tras el catastrófico terremoto ocurrido en Haití, el Santo Padre Benedicto XVI ha dirigido un llamamiento asegurando que la Iglesia católica no dejará de activarse inmediatamente a través de sus instituciones caritativas para responder a las necesidades más urgentes de la población.

“Diversas agencias católicas están trabajando y enviando personal, especialmente solicitado con urgencia. El Consejo Pontificio “Cor Unum”, en contacto directo con Catholic Re lief Services (CRS) -la agencia humanitaria internacional de los obispos de Estados Unidos-, ha pedido a este organismo que coordine los esfuerzos de asistencia a los afectados por el terremoto. El equipo (…), unido a la experiencia pasada, la capacidad y los recursos de CRS, permitirán una rápida y eficaz coordinación de los esfuerzos de la Iglesia que -con palabras de Benedicto XVI- deben ser generosos y concretos para responder a las necesidades apremiantes de nuestros hermanos y hermanas en Haití”.

epalafox@buzon.com

Categorías:Reflexiones

5 Encuentro Nacional de JCFM 30, 31 de enero y 1 feberero

Estimadas militantes y dirigentes de la JCFM:

¿Como estan? Deseo se encuentren llenas de mucho pero mucho animo y entusiasmo para participar en el 5º Encuentro Nacional Cultural y Deportivo de la JCFM.

Ya estamos en la cuenta regresiva   , que emocion, pronto nos volveremos a ver y tendremos la oportunidad de seguir compartiendo bellos momentos que marcaran nuestra vida.

El comite Nacional y la Diocesis sede ya estamos listas para recibirlas con gran alegria y generosidad.  Pido a Dios las ilumine  y ayude a vencer todos los “obstaculos” (Apatia, desinteres, Familia, trabajo, escuela, dinero, edad, parroco, fiestas, novio, amigos, etc. etc. etc.)  que se que se pueden estar presentando para que ustedes participen en dicho evento.

Se que con la ayuda de Dios,  la fuerza de voluntad y el trabajo arduo en equipo podran hacer efectiva su presencia en Tlaxcala. Aun tienen unos dias para seguir ahorrando, haciendo meritos con sus papis, trabajando en el grupo, etc. Ademas les recuerdo que este evento ya lo teniamos mas que agendado desde el año pàsado.

Animo JCFM, si se puede !!! Solo es cuestion de que se decidan, recuerden que cada una de las actividades y trabajo que realizamos en el equipo nacional es hecha en el nombre de Dios para cada una de  ustedes y si no estas TU, NO ESTAMOS TODAS!!!

Aprovechen esta gran oportunidad que se les ofrece para animar y motivar a mas jovenes que aun no se deciden a incorporarse a las filas de la JCFM, es una actividad ideal para conquistarlas e invitarlas a integrarse a la organizacion, pero necesitamos ponerles el ejemplo y esforzarnos para poder cumplir con nuestra meta, PARTICIPAR EN EL ENCUENTRO.

Les adjunto las indicaciones generales para su llegada a Tlaxcala asi como las bases para el concurso de militante distinguida, el cual tiene  un atractivo premio: el viaje a la Jornada mundial de la Juventud, en España, en el año 2011. Asi que ha participar mis queridas militantes distinguidas!!!

Me despido pidiendoles que todas nos unamos en oracion  por los abundantes frutos de nuestro proximo encuentro y deseo de todo corazon verlas muy pero muy pronto.

Que Santa Teresita las empape de su lluvia de rosas

Saludos y un afectuso abrazo

Su amiga y servidora
Dulce Irene

Informes con Aurrora Solis al email aurosolis@yahoo.com.mx;

Categorías:JCFM

Haití: solidaridad a fondo

Haití: solidaridad a fondo
Fe y Razón
Luís Fernando Valdés
Periódico AM Querétaro, 17/01/10

 

El 12 de enero de 2010 ha marcado la historia. Un devastador terremoto destruyó Haití, dejando decenas de miles de muertos y centenares de miles sin hogar. Inmediatamente la comunidad internacional manifestó su apoyo, y voces autorizadas como Benedicto XVI pidieron ayuda para los damnificados. Inició la hora de la solidaridad.

Junto con la generosidad de miles y miles de personas, que desde diversos puntos del mundo han enviado ayuda en comida, medicina y ropa, está el esfuerzo admirable de centenares de rescatistas de diversas naciones, que intentan buscar sobrevivientes entre los escombros.

Toda esta ayuda es digna de alabanza, especialmente porque Haití es el país más pobre de todo el continente. Pero el hecho de que hayamos tenido que esperar a que ocurriera un gran desastre natural, para mostrar apoyo hacia esa afligida nación, nos lleva a la reflexión: ¿la solidaridad consiste únicamente prestar auxilio material o sanitario en las desgracias?

Además de seguir promoviendo la asistencia médica y alimenticia, y de pedir oraciones por las víctimas y los sobrevivientes, la tragedia de Haití nos invita a comprender mejor la solidaridad, que es una virtud de cuño claramente cristiano.

Juan Pablo II explicaba que esta virtud no es “un sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas. Al contrario, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos” (Encíclica “Sollicitudo rei sociales”, 38).

La solidaridad así entendida lleva a considerar que los seres humanos estamos en profunda relación, no sólo por pertenecer a una misma comunidad, sino por el hecho mismo de poseer una naturaleza común. De este modo, ningún grupo humano y ninguna nación se pueden considerar al margen de las necesidades de los otros grupos o países.

Pero hoy tenemos que cuestionar si el modo como se desarrolla la política internacional es solidario. El aumento cultural, educativo, económico y tecnológico es una llamada a las naciones desarrolladas a compartir sus riquezas y avances, con los países más necesitados, para que por ellos mismos puedan salir adelante.

Hace falta también promover un modelo cultural que entienda que el desarrollo nunca puede tener un enfoque individualista. El progreso personal no puede desentenderse del avance familiar, y éste a su vez no debe ignorar la superación de la propia comunidad. De igual manera, el crecimiento económico, social y cultural de un país no puede desatender a su compromiso de ayudar a las naciones necesitadas.

La solidaridad no estaría completa si se dejara de lado la dimensión espiritual y religiosa. La sana laicidad del Estado no significa que no exista en cada persona una necesidad de tipo sobrenatural. Una parte importante de la solidaridad que ahora mismo Haití necesita es que recemos por sus habitantes, como nos gustaría que nos encomendaran si estuviéramos en una necesidad similar.

Por eso, los escombros que ahora cubren la superficie de Haití ponen al descubierto la falta de esa otra solidaridad, pues este país ha sido casi abandonado al subdesarrollo y a la ignorancia, durante décadas. Que las toneladas de medicinas y alimentos no se conviertan en una “tapadera”, que oculte la falta de atención internacional a los otros problemas sociales, económicos y culturales de esta abatida nación.

Correo: lfvaldes@gmail.com

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Categorías:DSI

La historia del cuarto rey mago

La historia del cuarto rey mago
La  Voz   Del  Papa
José    Martínez    Colín
Periodico AM Queretaro, 17/01/10

1)      Para saber

Con motivo de la fiesta de la Epifanía del Señor, el Papa Benedicto XVI nos muestra como maestros de humildad a los Magos que fueron a adorar a Jesús. Recordó el Papa que esa visita ya había sido predicha por el profeta Isaías cuando afirmó, siglos antes, que vendrían los reyes de las naciones para inclinarse ante Él, y desde todos los confines de la tierra para depositar a sus pies sus tesoros más preciosos. Con la visita del Magos se cumple la profecía.

Estos personajes procedentes de Oriente, dice el Papa, son los primeros de la gran procesión de aquellos que, a través de todas las épocas de la historia, saben reconocer el mensaje de la estrella, saben caminar por los caminos indicados por la Sagrada Escritura y saben encontrar, así, a Aquél que es aparentemente débil y frágil, pero que en cambio es capaz de dar la alegría más grande y más profunda al corazón del hombre.

2)      Para pensar

Hay una leyenda, que sin parte de la Revelación, nos enseña lo que Dios espera de nosotros.

Se cuenta que había un cuarto rey mago, que también vio brillar la estrella sobre Belén, y decidió seguirla. Y como regalo pensó ofrecerle un cofre lleno de perlas preciosas. Sin embargo, en su camino se fue encontrando con diversas personas que iban solicitando de su ayuda. Este rey mago con gusto las atendía, e iba dejándoles una perla, pero eso fue retrasando su llegada y vaciando su cofre. Encontró muchos pobres, enfermos, encarcelados y miserables que no podía dejarlos desatendidos. Se quedaba con ellos el tiempo necesario para aliviarles sus penas.

Sucedió que cuando, por fin, llegó a Belén ya no estaban los otros magos y el Niño había huido con sus padres hacia Egipto, pues el rey Herodes quería matarlo. El rey mago siguió buscándolo ya sin la estrella que antes lo guiaba. Y duró 30 años recorriendo la tierra y siguiendo ayudando a los necesitados que encontraba.

Hasta que un día llegó a Jerusalén y se enteró que ahí vivía Jesús. Pero era demasiado tarde, pues aquel niño, ya transformado en hombre, estaba siendo crucificado en ese momento.

Al rey mago, ya anciano, sólo le quedaba una perla, pero ahora el Salvador había muerto. Pensaba que había fallado en su misión. Y se quedó en Jerusalén muy cansado y triste, disponiéndose a morir. Pero al tercer día se le aparece Jesús resucitado quien le dice: “Tú no fracasaste. Al contrario de lo que piensas, tú me encontraste durante toda tu vida. Yo estaba desnudo, y me vestiste. Yo tuve hambre, y me diste de comer. Tuve sed y me diste de beber; preso, y me visitaste. Pues yo estaba en todos los pobres de tu camino. ¡Muchas gracias por tantos regalos de amor! Ahora estarás conmigo para siempre, pues Yo te llevaré al Cielo en recompensa”.

3)      Para vivir

Terminaba el Papa Benedicto XVI haciéndonos reflexionar sobre la realidad estupenda de que Dios nos conoce y está cerca de nosotros, de que su grandeza y poder no se expresan en la lógica del mundo, sino en la lógica de un niño inerme, cuya fuerza es sólo la del amor que se nos confía.

De la misma manera que los Magos, hay que saber seguir la luz de la estrella, a Cristo, pues la luz de Belén sigue resplandeciendo en todo el mundo. Que sepamos reconocerlo en el prójimo, tomando, como los magos, un camino distinto por el que hemos venido hasta ahora, convirtiéndonos a Dios.

José Martínez Colín es sacerdote,

Ingeniero en Computación por la

UNAM y Doctor en Filosofía por la

Universidad de Navarra

(e-mail:padrejosearticulos@gmail.com)

Categorías:Reflexiones