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Día del niño, día de la mujer

Día del niño, día de la mujer

Ma. Eugenia Díaz de Pfennich

Revista Acción Femenina, Mexico,  Abril 2011-04-27

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Cuando pensabas que no te veía,

te sentí darme un beso por la noche

y me sentí amado y seguro.

Madre Teresa de Calcuta

Beatriz comentaba a sus amigas: “Cuando yo era niña y mi madre trabajaba todo el día para sostenernos, si no hubiera sido por mi nana Julia, quien se encargaba no sólo de hacer la comida, ordenar la casa, preparar los uniformes y de ayudarme a hacer la tarea, así como por mi tía Virginia que siempre estaba pendiente de que no nos faltara nada: ropa, fiestas de cumpleaños y por la querida tía Consuelo, que me enseñó a cocinar y me invitaba a cenar a su casa, cada viernes, para que fuera con mi mamá y si quería con alguna amiga, les aseguro que nunca hubiera llegado a ser lo que soy. Ahora tengo 60 años, pero siempre he reconocido, desde lo profundo de mi corazón, lo que cada una de estas maravillosas mujeres hicieron por mí”.

Los niños y las niñas necesitan la presencia amorosa, antes que nada de su madre, o de su madre adoptiva para poder desarrollarse y madurar, pero no sólo es la mamá la que ayuda a conformar la personalidad del niño o la niña; también, la abuela, la tía, la educadora, la maestra, la catequista, la vecina, la amiga de la familia, sensible y cariñosa con los niños. Más tarde en la vida, se reconocerá el bien que le hicieron cada una de estas mujeres o el gran vacío que dejó la falta de cariño, soledad y abandono que se vivió. Desde luego, no todos los niños y las niñas tienen el amor, el cariño y la atención que necesitan y las consecuencias se sienten no sólo en la familia y en la escuela, sino en nuestro México.

NECESIDADES FUNDAMENTALES DEL SER HUMANO

¿Conocemos los adultos las necesidades que todo ser humano tiene que cubrir y que debemos respetar para ayudar a un niño o niña a crecer y descubrir el amor de Dios y la alegría de vivir?

Primero el niño tiene necesidades fisiológicas que deben ser atendidas: alimentarse, cubrirse, dormir. El adulto consciente no puede descuidar la adecuada alimentación y el tiempo de sueño y descanso que un niño necesita. Un pequeñito llora generalmente cuando tiene hambre o sueño aunque en ocasiones creemos que es un simple berrinche.

La necesidad de amor y pertenencia es básica porque no podrá desarrollarse bien e ir madurando sin cariño; es indispensable sentirse amado, primero por Dios, su Padre, saber que Dios le confió su vida a sus papas y que él pertenece a una familia específica con su propia historia, con abuelos, tíos, primos, etc.

Necesidad de estima, porque todo ser humano requiere que se valoren sus cualidades, sus dones naturales y los logros que ha alcanzado. Dios lo dotó con cualidades específicas y él debe descubrir y realizar su propio proyecto de vida.

El niño o la niña han de cubrir su necesidad de seguridad, lo que significa sentir que no corre riesgo su vida, ni su familia, que puede tener acceso a la educación y aspirar a un futuro. En México el problema del narcotráfico y la violencia ha afectado a niños y adultos. El niño debe comprender el valor de la oración personal y en grupo y la Providencia Divina que nunca nos desampara.

Desde muy pequeño el niño debe saber que es importante su colaboración, por pequeña que sea, en su familia, su escuela… y esto se llama necesidad de responsabilidad. El niño aprende que debemos ser solidarios con los demás y ayudar a personas que sufren. También descubre que debe ser “buen administrador” de su tiempo, sus bienes (la naturaleza, su casa, juguetes, libros, ropa, etc.) y en especial debe cuidar su salud y su cuerpo.

Todo ser humano tiene necesidad de realización plena, o sea, tener la oportunidad, a través de su vida, de seguirse superando siempre para alcanzar las metas que se propuso y realizar su proyecto específico de vida, según la voluntad de Dios.

NORMAS CONCRETAS PARA LA EDUCACIÓN DE UN NIÑO O NIÑA

¿Conocen los niños las normas de conducta que establecemos los adultos?

La norma se debe cumplir siempre que sea posible, no depende si el adulto está de buen o mal humor, atento o distraído, cansado o impaciente, o si el niño logró convencerlo de que por “esta ocasión” se le disculpe de cumplirla.

Busquemos que las normas de conducta que exigimos estén orientadas a lograr un crecimiento y madurez en los niños y fundamentadas en la justicia y en la construcción de la paz y el amor a México, nuestra patria.

Normas básicas y actitud del adulto:

√       Tu actitud debe manifestar fundamentalmente amor hacia el niño o niña, no a las normas. *

√       Decir con claridad cuáles son las normas y principios que buscamos, por ejemplo: hablar con la verdad, ser puntuales, respeto, orden, limpieza, cuidar lo propio y lo ajeno, ver televisión o jugar en la computadora (especificar cuánto tiempo por día o por semana), hacer buen uso del dinero, aprender a ahorrar y ayudar económicamente a un necesitado, tener horario para la tarea escolar, comer a una hora fija, hacer uso del baño en coordinación con los demás, no gritar e interrumpir (valor del diálogo, del acuerdo), etc.

√       Respetar las normas escogidas y no cambiar continuamente.

√       Explicar con claridad el castigo o sanción para cada falta a una norma.

√       Seguridad y objetividad cuando el niño o la niña rompe una norma y debe cumplir un castigo. El castigo debe ser siempre proporcionado a la falta. Si un niño pequeño entra corriendo con los zapatos llenos de lodo, esto no es motivo para gritar o golpearlo, por ejemplo.

√       Mostrar paciencia y cariño cuando el niño o la niña recaen en el incumplimiento de las normas familiares o escolares.

Las mujeres, de un modo o de otro acompañamos a los niños y niñas en su proceso de crecimiento y maduración. Nuestra naturaleza femenina está dotada de instinto maternal que nos ayuda a comprender y amar a los más débiles ya sean nuestros hijos, sobrinos, nietos o aquellos a quienes dedicamos tiempo voluntariamente como son los niños del catecismo, los huérfanos, los minusválidos, los niños de la calle, etc. La pedagogía de Dios para ayudarnos a crecer es maravillosa: nos ama profundamente, respeta nuestra libertad, nos tiene infinita paciencia, nos perdona siempre, nos pone obstáculos para que maduremos y nos lleva de la mano para que no tropecemos nuevamente.

No hay que olvidar lo que el gran educador Lord Chesterfield, afirmaba: “Si ganas el corazón del niño, caminas ya con favorable ventaja de educar su razón y orientar su voluntad”. AF

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