Archive

Archive for the ‘Accion Catolica’ Category

Encuentro de los consiliarios de la AC con el obispo Carlos Escribano

https://i2.wp.com/www.periodistadigital.com/imagenes/2017/06/14/consiliarios-de-accion-catolica-con-el-obispo-carlos-escribano.jpg

Movimiento Rural Cristiano

Jornadas en Logroño de reflexión y revisión

Encuentro de los consiliarios de la AC con el obispo Carlos Escribano

Sus diferentes movimientos buscan dialogar y profundizar en la renovación de sus proyectos

José Moreno Losada, 14 de junio de 2017 a las 17:59

Es un reto para la Iglesia de hoy saber llegar de un modo nuevo, procesual y profundo, al hombre actual y sus ambientes para proponer caminos de realización y de felicidad responsable

(José Moreno Losada, sacerdote).- En Logroño, en la casa de oración situada en el Seminario de esta diócesis, se ha celebrado el encuentro del obispo Carlos Escribano -delegado de la conferencia como obispo consiliario de la Acción Católica– con todos los consiliarios generales de los distintos movimientos dentro de la AC, tanto de la general -ACE- como de la especializada -JEC, PX, MRC, MJRC, JOC, HOAC, FRATER-.

Las jornadas han favorecido tanto el encuentro y la convivencia mutua, como la oración, la celebración compartida y la reflexión-revisión del curso. A lo largo del año, el grupo de los consiliarios se reúnen de modo periódico para ir compartiendo camino y tarea de acompañamiento a los distintos movimientos y sus equipos permanentes.

En el momento actual todos los movimientos especializados, cada uno desde sus ambientes -trabajo, rural, estudio, profesión y cultura, enfermedad, tanto a nivel juvenil como adultos- están realizando una reflexión y revisión de su proyecto evangelizador de cara a responder a las necesidades de una pastoral eclesial que busca ser Iglesia en salida, misionera, que sepa llevar el evangelio como levadura y sal en medio de la realidad social, cutural, política y económica.

La reflexión de los movimientos ya está ultimándose y ahora la perspectiva es poder dialogarla y profundizarla con los obispos para poder entre todos buscar los modos mejores de poder servir en las estructuras diocesanas a este quehacer específico pastoral de envío y misión a los distintos ambientes y espacios de la sociedad.

Los consiliarios han estado evaluando su papel y acompañamiento a los militantes en este proceso de revisión y renovación pastoral, lo que han vivido y les ha aportado esta reflexión actual, eclesial y de realismo pastoral. Se ve la necesidad de caminar juntos en esta misión que es única, aunque los encargos sean específicos, para poder responder a las necesidades y dimensiones propias de la realidad que necesita el anuncio de este evangelio de vida y de luz.

En el encuentro se han vivido momentos culturales con visitas de arte, cultura y fe tanto en el convento de Santo Domingo de la Calzada como en el monasterio de Yuso, en san Millán de la Cogolla, donde también hemos orado y celebrado la eucaristía.

Otros momentos han sido de oración y lectura creyente a partir del hecho de vida de Ignacio Echeverría, que había formado parte de la Acción Católica, y que nos interpelaba a la hora de ver qué nos duele y nos interpela de este mundo, a qué estamos llamados desde la entrega radical a favor de los que sufren, así como ver toda la muchedumbre de personas con las que caminamos y que quieren un mundo según el Reino de Dios, a favor de lo humano y de lo digno.

El encuentro una vez más ha mostrado la unidad de la Acción Católica y la necesidad de caminar unidos, desde la especificidad, para poder responder como instrumento de evangelización en manos de las diócesis, para poder llegar a los espacios propios de la vida y del mundo con el mensaje de la salvación. Es un reto para la Iglesia de hoy saber llegar de un modo nuevo, procesual y profundo, al hombre actual y sus ambientes para proponer caminos de realización y de felicidad responsable.

La historia de cada movimiento da pie a pensar que es un instrumento válido, eclesial y diocesano, que debe ser propuesto y ofrecido con vitalidad y modos nuevos. Para ello habrán de ir unidos los laicos y el episcopado, y los consiliarios generales, junto a los demás, han de facilitar este encuentro y colaboración pastoral de Iglesia adulta y de misión, de frontera y de encuentro, de ternura y de misericordia.

Los consiliarios han agradecido la gran acogida de este obispo en su diócesis, todas sus atenciones, el haber compartido juntos la reflexión y la fe celebrada, también el buen vino de la Rioja, y han quedado emplazados para encontrarse de nuevo a comienzos de curso y volver a programar en el deseo de ultimar el proceso de reflexión de la Acción Católica, especialmente de la especializada y así poder ofrecerlo ante la Conferencia Episcopal y avivar este instrumento de evangelización que no tiene otro fin y otro marco que el de la Iglesia y su tarea de evangelizar.

 

Fuente: http://www.periodistadigital.com/religion/diocesis/2017/06/14/religion-iglesia-espana-diocesis-logrono-encuentro-de-los-consiliarios-de-la-accion-catolica-con-el-obispo-carlos-escribano.shtml

Categorías:Accion Catolica

La Iglesia y el lenguaje del Espíritu

 

La Iglesia y el lenguaje del Espíritu

05.06.17 | 10:16.

Ahora es el tiempo de la comunidad en libertad, el tiempo de la Iglesia

Somos la Iglesia del Espíritu Santo, del Espíritu de Cristo Resucitado. Ahora es el momento de acabar con todos los miedos y los temores para vivir eternamente desde la confianza. En medio de este mundo, siempre tentado por un poder y una riqueza miedosos y encerrados en su deseo de seguridad, la Iglesia está llamada a abrir todas sus puertas y ventanas para que el Espíritu que ha recibido, se haga extensivo para todo el mundo y toda la creación. Ella no puede ser frontera cerrada para la libertad. Hoy, ha de abrirse al impulso del Espíritu que le dice que ha de ser «Iglesia en misión, en salida, compasiva, generosa, de perdón y sanación, de fuerza para los débiles y denuncia para los injustos y los inmisericordes», para llamarlos a la conversión de corazón.

Los retos a los que le empuja el Espíritu a la Iglesia actual – de la que nos sentimos parte viva y activa los profesionales Cristianos, así como la JEC y demás movimientos de Acción Católica-  siguen siendo los de aquel Pentecostés primero:

  •  Abrirse a las sugerencias del Espíritu para tener un lenguaje nuevo, una lengua de luz y de verdad, de libertad y de justicia, de coherencia y entrega radical.
  •  Llegar al hombre de hoy y hablarle en su propio idioma, en su dolor y angustia, en su pobreza y cansancio, en su desnortamiento y agobio, para, más allá de las diferencias y las divisiones implantadas, llegar a entender a todos y ser entendida en su mensaje de amor y gracia.
  • Le toca abrirse, como nunca, al lenguaje del ecumenismo y del diálogo, en la verdadera libertad y en el deseo del encuentro de lo más humano y lo más digno. Ahora no estamos para distinguirnos, sino para salvarnos; para salvarnos todos los cristianos en Cristo y todas las religiones en el amor. Nos toca amar sin fronteras y sin límites porque es lo propio de nuestro Espíritu.
  •  La Iglesia, en su interior, hoy como nunca, se siente impelida por el Espíritu para vivir la diversidad de dones, ministerios y funciones atendiendo al bien común, sabiendo que es un mismo Dios el que obra todo en todos. Sólo así será una Iglesia creíble.
  • El mundo, hoy, lo que más necesita y pide, en todo su dolor y división, en todos sus miedos, temores y parálisis, es el Espíritu en el que todos nosotros hemos bebido.
  • Pentecostés desea manifestarse hoy en todos los que hemos sido bautizados en el Espíritu de libertad, que ha vencido todos los miedos y los temores que hieren el corazón de lo humano. La Eucaristía, la liturgia de hoy, quiere prolongar el único Pentecostés del Resucitado. Por eso, una vez más, nos dará a comer su Cuerpo y su Sangre. Y así, nos da su propio Espíritu: para que no desfallezcamos en la misión y para que nuestra fuerza sea, aún mayor, que toda nuestra cobardía.

José Moreno Losada

Fuente: http://blogs.periodistadigital.com/cree-en-la-universidad.php/2017/06/05/la-iglesia-y-el-lenguaje-del-espiritu

Categorías:Accion Catolica

Ignacio Echeverría – IN MEMORIAM.

 

https://i0.wp.com/www.accioncatolicageneral.es/images/Noticias/noti-17-06-12a.jpg

Ignacio Echeverría – IN MEMORIAM.

Ignacio Echecerría participaba en su parroquia de San Miguel de la Rozas en un grupo de revisión de vida. La acompañante de aquel grupo quiere rendirle un homenaje en nombre de la ACG.

En febrero de 2013 comenzó a caminar en la parroquia de San Miguel de las Rozas un nuevo grupo parroquial de adultos. Nuestro párroco quería que fuera un grupo de Acción Católica porque sabía que iba a ser de gran ayuda para la comunidad contar con un grupo de personas formadas y dispuestas a trabajar en la parroquia.

En la primera reunión vinieron muy pocas personas pero a partir de la segunda semana el número empezó a crecer y se fueron animando unos a otros por el “boca a boca” y por los avisos parroquiales.

Ahí conocimos a Ignacio. No le importó ser el más joven del grupo ni que la mayoría de sus compañeros de equipo le doblaran la edad y fueran casi todos abuelos, estaba muy a gusto. Se “aplicó” desde el principio a aprender el método de revisión de vida, a dejarse iluminar la vida a la luz de la Palabra de Dios. Preparaba bien cada tema e incluso se adelantaba al grupo y avanzaba por su cuenta. Traía trabajados los textos de la Biblia y del Magisterio de la Iglesia y planteaba sencillamente sus dudas. Le gustaba llegar hasta el final si no acababa de entender alguna cosa.

Era un chico sencillo, más bien tímido. Jamás sacó a relucir los cuatro idiomas que hablaba o su vasta formación en la Universidad de Comillas y en la Sorbona de París. De todos esos detalles nos hemos enterado ahora.

Le encantaba estar con sus sobrinos y así nos lo contaba muchas veces. Nos hablaba, también, de su trabajo en un banco árabe en Madrid y de las dificultades que tenía, no estaba muy contento en este trabajo, por eso no nos extrañó cuando después de dos años en el grupo decidió marcharse a Londres para buscar otra oportunidad.

Desde su marcha a Londres hemos tenido poco contacto. Estaba contento y nos encontrábamos con él en la parroquia cuando venía algún fin de semana.

El pasado domingo por la noche, el grupo se quedó conmocionado al enterarse de su desaparición. Hemos pasado cuatro días de incertidumbre y dolor pidiendo intensamente por su vida. Al final recibimos la noticia de su muerte con gran pena y a la vez con admiración. Los actos de caridad heroica no se improvisan. Brotan espontáneamente de la persona cuyos valores se han ido trabajando día a día. De una persona que con una vida sencilla y aparentemente “ordinaria” ha sabido vivir cada momento de su vida de una forma extraordinaria.

¡¡¡GRANDE IGNACIO!!! TU GRUPO DE ACCIÓN CATÓLICA DE LAS ROZAS TE RECUERDA Y REZA POR TI Y TU FAMILIA. ¡¡HASTA EL CIELO!!

 

Fuente: http://www.accioncatolicageneral.es/index.php/sala-prensa/noticias/233-not-17-06-12

Categorías:Accion Catolica, General

“Acción Católica es la institución que más en serio se está tomando lo de ‘Iglesia en salida'” Antonio Muñoz

https://i2.wp.com/www.periodistadigital.com/imagenes/2017/06/08/muoz_560x280.jpg

Antonio Muñoz, presidente de la Acción Católica

 

El presidente de la ACG aboga por una nueva estructura, con “escuelas de discípulos misioneros”

Antonio Muñoz: “Acción Católica es la institución que más en serio se está tomando lo de ‘Iglesia en salida'”

“Lo que es Cáritas para la acción socio-caritativa, la AC lo es para la formación y el envío del laicado”

Jesús Bastante, 08 de junio de 2017 a las 07:59

No somos laicos de primera o de segunda. Somos laicos de parroquia y de la diócesis, que vivimos nuestra fe y queremos ayudarnos unos a otros,a seguir creciendo y a seguir evangelizando

Francisco, con los niños de Acción Católica

Francisco, con los niños de Acción Católica

(Jesús Bastante).- Antonio Muñoz es el presidente actual de la Acción Católica General. Este malacitano, casado y padre de dos hijos, está convencido de esa “Iglesia en salida” de la que habla Francisco. Por eso, desde Acción Católica se está trabajando en una nueva estructura, mucho más parroquial, que se impregne en todas las realidades eclesiales y que pueda ayudar a “apostar por la autenticidad. La clave es, que para llevar a cabo esa Iglesia en salida, necesita misioneros”, subraya.

 

Vivimos un momento en el que Acción Católica está, no sé si decir, reinventándose.

Probablemente sea la institución de Iglesia, al menos en España, que más en serio se está tomando esto de la “Iglesia en salida” del papa Francisco de: “vamos a ver cuáles son nuestro talentos y cómo podemos contribuir para hacer realidad esa idea”.

La encomienda del papa Francisco es para toda la Iglesia. Una de las cosas buenas que tiene Acción Católica es que no vive para sí misma, sino que desde su ser eclesial tiene que analizar qué necesita la Iglesia y, desde ahí resituarse, posicionarse y presentar un proyecto que pueda servir.

Luego, depende también del espíritu y de las circunstancias. Pero desde esa clave de siempre renovarse par dar respuesta a lo que la Iglesia necesita en cada momento.

 

¿Y qué necesita hoy, desde la óptica de acción Católica, la Iglesia?

La Iglesia necesita apostar por la autenticidad. La clave es, que para llevar a cabo esa “Iglesia en salida”, necesita misioneros.

Una de la grandes misiones que tiene la Acción Católica es posibilitar que todos tomemos conciencia de nuestro ser discípulos misioneros. Y cuando hablamos de todos, es de hacer un trabajo desde muchos laicos que ya estamos en las parroquias.

Muchas veces, las parroquias las organizamos en torno a funciones. Tenemos el grupo de catequistas, el grupo de liturgia, el grupo de Cáritas.

 

Pero no hay una vida parroquial unificada o personas que se sientan de parroquia.

La idea es que desde la parroquia se generen espacios donde cualquier laico, independientemente de la función que pueda desarrollar, encuentre un espacio donde darle sentido profundo desde la fe. Pero, cuando hablamos de la fe, estamos hablando de algo que nos mueve: la fe no es para quedarnos cruzados de brazos.

 

No es solo un mero conocimiento de dogmas, sacramentos y doctrina.

Para nada. La fe tiene un dinamismo que va a la esencia de la propia vocación cristiana y que tiene dos movimientos básicos: El de la llamada, que Dios te va haciendo en cada momento. Y desde nuestra libertad la respuesta que damos a esa llamada. Todo ello dinamizado desde el amor.

Desde el amor que recibimos de Dios y el amor que volcamos hacia nuestros hermanos.

 

 

 

¿Ha cambiado mucho la realidad de la parroquia? Porque antes, al menos cuando yo era niño, las parroquias sí que tenían vida. Eran un motor más del barrio. Y muchas amistades, muchos grupos y muchas parejas surgían en un mismo ámbito.

En ese sentido, yo creo que a la parroquia le está pasando un poco como a la fe. En cierto modo, Dios se invisibiliza en la sociedad de hoy y parece que nuestras parroquias se hacen también un poco invisibles en los barrio donde están.

El tema de ser fuente de la aldea, de ser un referente en el territorio donde la parroquia se encarna, es fundamental. Pero esto solo pasa si en la parroquia se hace vida cristiana. Si realmente los cristianos vivimos nuestra fe con autenticidad y somos capaces de testimoniarlo es ese entorno.

 

No puede hacerlo sólo el párroco.

Ya lo dice el Papa, si la parroquia no la convertimos en algo organizativo, administrativo y de mantenimiento de ciertas cosas que ya están y no se convierte en un hospital de campaña para dar respuesta a las necesidades que tienen las personas, la parroquia se hace invisible. Porque la oferta de hoy es múltiple.

Justo ahí está el reto: en cómo ser capaces de ser significativos en la encarnación que nos toca.

Eso no se genera porque lo diga el Papa o porque lo pongamos en un documento. Eso se genera porque en el día a día conseguimos organizar escuelas de discípulos misioneros.

La Acción Católica está trabajando para generar esa escuela de discípulos misioneros. No para que haya a mucha gente en Acción Católica. Y no porque queramos erigirnos en salvadores de la Iglesia. No: será en comunión con lo que ya existe. En comunión con esas catequesis, con esas liturgias y con otros movimientos.

 

Quieres decir que no estamos hablando de una disputa por la feligresía o porque esta iglesia sea más de la Acción Católica o de los kikos o del Opus. Hablas de otra cosa.

Entiendo que se trata de que la Acción Católica se diluya como marca de formación exclusiva como un movimiento más, que sea el magma que impregne el trabajo de al parroquia.

Con la palabra disolución hay que tener cuidado.

 

Cierto. No estamos hablando de desaparición ni de nada por el estilo.

Y tampoco de rebajas; hay una cosa que no se toca y es la búsqueda de autenticidad, de una sana eclesialidad y, siempre, poniendo por delante la misión.

Es, ser testigos; que no es una cosa de medias tintas. Es algo que requiere una apuesta seria, formativa y de acción evangelizadora consistente. Eso no se puede diluir.

Lo que sí que hay que tener claro, es no caer en la autorreferencialidad. Como no vamos, es con las siglas por delante. Ni con la pertenencia por delate. El reto es, que en cada parroquia se genere un cauce formativo desde niños hasta adultos. Donde cualquier laico pueda participar de él para, desde ahí, sentirse enviado a evangelizar.

Eso no se significa que todo sea Acción Católica. O que no pueda haber otra realidad en la parroquia que también trabaje por eso. Pero sí, que esa oferta exista porque la necesitamos y vamos, todos juntos, a trabajar por eso.

 

Es un proyecto que habéis presentado, entiendo, en la Conferencia Episcopal y que hay un visto bueno, porque estáis trabajando en ello. Nosotros informamos que tuvisteis también una visita en Roma, previa a la de los 150 años de la Acción Católica italiana, donde también mantuvisteis un encuentro con Farrel y con alguien más. ¿Cómo han respirado ambas instituciones, la Conferencia episcopal y Roma?

La Conferencia Episcopal refrenda y está respaldando este proyecto, que se vive con ilusión. Pero cuando hablamos de formación y de procesos, nos referimos a cosas que necesitan tiempo para que vayan, poco a poco, cuajando y generando brotes.

 

 

Que no es “la purga Benito”, que decía mi madre.

No. Y está pensado para que haya mucha gente nueva que se vaya sumando. Pero cada uno es de su padre y de su madre y tenemos que anteponer un proyecto común a las rutinas adquiridas que cada uno tenemos.

Higinio, el presidente que había antes que yo, decía que esto era como cuando su abuela hacía las fabes, allí en Asturias, al fuego en una olla grande.

Pero sí es verdad que se están viendo ya brotes verdes, que van creciendo y lo hacen con fuerza. Porque realmente están respondiendo a necesidades que hoy se demandan desde las parroquias. Eso, a los que estamos coordinando toda esta historia a nivel de España, nos produce ilusión y ver como una suerte el estar aquí.

Hace años, yo no hubiera creído la ilusión que este proyecto está generando. Y los obispos están apoyando e impulsando.

Hay que ver, luego, cómo se concreta en cada una de las diócesis y cada una de las parroquias. Aquí no hay una receta concreta de un plan de actuación, sino un marco de hacia dónde queremos caminar. La concreción se tiene que hacer en cada realidad. Y los protagonistas, tienen que ser esa gente que está ahí.

Una de las cosas que decimos es, que nosotros no le marcamos la hoja de ruta a las parroquias, sino su plan pastoral diocesano. Desde aquí, ofrecemos material informativo, espacios de encuentro, de análisis de coordinación y de cómo poder ir creciendo conjuntamente. Pero ellos tienen que mirar siempre a su realidad concreta y, desde ahí, ser protagonistas del proceso que se genere.

 

Que la gente se sienta copartícipe fundamental de la creación de lo que surja. Y que no sea una cosa puntual. Estamos hablando de una dinamización en el tiempo. De un camino de vida parroquial y de ahí al mundo.

Antonio Cartagena nos decía que Farrell, que lleva poco tiempo en el nuevo dicasterio -un entorno en el que están cambiando mucho la cosas-, decía que era la primera vez que le presentaban algo concreto, con pautas y con posibilidades.

Lo que nos comentó el cardenal Farrell fue, que el Papa le encomienda que hay muchos laicos en toda la Iglesia que necesitan ser atendidos de una forma directa.

 

Están en el banquillo.

Efectivamente. Pero que, al final, son los evangelizadores que tienen que llevar a cabo toda esta renovación de nuestra Iglesia.

Hay mucha gente de parroquia que puede participar de lo más importante que tiene la parroquia, que es la celebración de la eucaristía. Y otros que se sienten llamados para realización de diferentes tareas. Pero para generar comunidades vivas y cristianos que vivan su fe con más integridad desde la parroquia, tenemos que ofertar esos espacios donde poder revisar nuestra vida comunitariamente, a la luz de la fe.

Se trata de cambiar un poco el chip. En Málaga, como sabemos que a lo mejor nos vienen cuarenta niños para hacer la catequesis de comunión, buscamos catequistas. Y si llega septiembre y no tenemos suficientes, salimos al micro y pedimos voluntarios.

Y luego, puede que estas personas que durante tres o cuatro años colaboran en catequesis, dejan de ser catequistas porque cambian sus circunstancias. Y estas personas podrían tener un grupo de adultos donde compartir su fe, formarse, etc.

No debe depender la revisión, la formación y la vivencia comunitaria de tu fe, de una tarea específica. Ese cauce es el que queremos ayudar a que se genere en nuestra Iglesia.

 

Como pasa en la vida religiosa, en la que el general de una congregación, cuando cambia su mandato, puede hacer cualquier otra cosa. Al final, lo importante es el trabajo que se genera; lo que se necesita y lo que se puede crear.

Nosotros queremos poner en el centro de la vida cristiana el dinamismo vocacional. Que, si te implicas, que sea porque lo estás viviendo como una llamada que Dios te hace para que, desde tu fe, hagas un servicio al hermano. Ir a cultivar esa espiritualidad es de lo que se trata en esos espacios formativos que queremos generar en las parroquias.

Cuando hablamos del laicado, muchas veces nos vamos directamente a la palabra corresponsabilidad. Está bien, porque todos somos corresponsables de la misión. Pero la esta palabra tiene un peligro, que lo vemos directamente como repartirnos tarea.

La corresponsabilidad se entiende desde la vocación. Si yo realmente sé que tengo una fe firme que me mueve para donarme al hermano, la tarea es secundaria. Es, simplemente, un concreción de esa llamada que Dios me va haciendo. Incluso concreciones que pueden ir variando a lo largo de mi vida.

 

Te puedes especializar en “equis”, pero esa especialización, como nos pasa a los que tenemos profesiones vocacionales, viene motivada por un deseo. Llámalo fe o como quieras, si estamos hablando de profesiones. Pero viene motivado por algo.

Pero desde nuestra perspectiva cristiana es porque queremos que Dios sea quien vaya dirigiendo nuestra vida. Hacemos un proyecto de vida en clave evangélica y, por supuesto, en clave misionera. Y ahí tienen sentido las tareas que luego vamos a asumir.

 

Eso supone que las fases y los trabajos también pueden variar.

Pero eso hay que educarlo y no se hace siempre. Directamente, nos vamos a lo básicamente necesario porque nos come lo urgente.

 

Y al final, parece que estamos en una Iglesia de cifras.

No se trata, por tanto, de hacer muchas cosas nuevas. Pero sí de hacer nuevas las cosas que hacemos. Si yo estoy en Cáritas, no porque quiero ser voluntario o porque quiero ser buena gente, sino que lo hago desde una perspectiva más profunda, conseguiré que mi trabajo en Cáritas pueda transmitir el Evangelio de una manera más directa.

 

 

El trabajo de Cáritas puede que sea el que venga más a pelo para explicar lo que queréis hacer.

Lo decimos mucho. Lo que es Cáritas para la acción socio-caritativa dentro de la Iglesia, en cierto modo la Acción Católica lo es para la formación y el envío del laicado. Puede haber otras realidades eclesiales que provienen de diferentes carismas que trabajan por los pobres, por la caridad, pero todo el mundo entiende que Cáritas es el instrumento propio que tiene la Iglesia para que toda la comunidad viva esa dimensión. Porque en el fondo Cáritas, somos todos. No solamente las que atienden a personas que tienen necesidades en el barrio, sino también las que animan a que en toda la comunidad, esa dimensión no la pierda de vista porque es troncal en la vivencia de la fe.

Con la Acción Católica pasa igual. El tema de que el laicado se sienta corresponsable en la misión de la Iglesia es por lo que Acción Católica trabaja, junto con otras realidades.

Pero ofrece herramientas y espacios dentro de lo más básico que hay en la Iglesia, que es la parroquia, para que cualquier persona lo pueda tener. Ése es el proyecto y en lo que estamos trabajando. Lo que pasa es, que de como era la Acción Católica de hace 70 años a como es ahora, las realidades han cambiado mucho.

Es un proyecto nuevo, de hecho la cita que hemos cogido es “A vinos nuevos, odres nuevos”, y los destinatarios son personas nuevas también; personas de parroquia que quieran dar consistencia a su vida desde la fe y trabajando juntos.

 

¿Qué le dirías a personas de otras instituciones de la Iglesia, y no sé si también a las del interior de la Acción Católica -porque sois una federación de instituciones-, que pueden ver esto de una manera muy distinta a cómo tú lo explicas y sentir algún recelo, en el sentido de invasión de su parcela?

Que hay que trabajar desde la comunión. Una de las cosas más bonitas que estamos viviendo estos últimos años es que allá por donde vamos, cuando presentamos el proyecto en lo concreto, en cómo luego se aterriza a una parroquia, nadie nos dice que no tenga sentido. Todo el mundo ve, que los que se ofrece en este proyecto, es algo que encaja con lo natural, que es nuestra Iglesia y nuestra parroquia. Y que no entra en competencia con nadie.

Básicamente, lo que estamos diciendo es que en toda parroquia existan grupos parroquiales de vida cristiana. No queremos que hay niños de Acción Católica y de catequesis, o jóvenes de Acción Católica y jóvenes de la parroquia. No. Son grupos de la parroquia donde los niños saben que después pueden pasar a ser jóvenes, que los jóvenes pueden pasar a ser adultos, y que hay un proceso que genera continuidad.

Este proceso te permite tener referentes siempre por delante. Lo ideal es que el adulto que acompaña a esos niños tenga también su grupo parroquial de adultos. Entonces, lo que hace con esos niños es trasmitir en primera persona lo que ese adulto está viviendo. Pero esos grupos no tienen que ser de miembros de Acción Católica, sino de personas de la parroquia.

 

Me planteaba más el hecho de personas, grupos e instituciones que ya llevan tiempo trabajando de una manera determinada y que pueden sentir esto como una invasión.

Al final, se trata de que las personas que se sientan llamadas a vivir de manera comunitaria su fe desde un grupo con un carisma concreto, también la pueda encontrar en la parroquia. Esto no quita que existan otros grupos parroquiales movidos por carismas que surgen del Espíritu Santo.

Nosotros no queremos que todas las parroquias sean de Acción Católica, pero sí queremos que en las parroquias hay grupos parroquiales de diferentes carismas y que entre todos propiciemos este itinerario de fe, que es importante para todos.

Pero claro, aquí la cuestión es que no se entiende la parroquia sin su referencia a la diócesis. Lo ideal es que este proceso formativo se haga desde el plan pastoral diocesano, y que el obispo, los párrocos y todos los laicos de esas diócesis lo veamos con naturalidad.

 

 

 

Un proceso a medio plazo, cuando menos.

Pero, igual que vemos con naturalidad lo que hoy es Cáritas, que nadie está cuestionándola desde ninguna parroquia.

 

Cierto.

Nadie la cuestiona. Se ve con naturalidad que es un instrumento básico que tiene la Iglesia para desarrollar esta dimensión. Lo que queremos generar ahora es eso.

¿Y cómo se genera? Pues no cayendo en la auto-referencia. Si nosotros vamos con unas siglas por delate y no priorizamos, entonces caemos en un problema.

El Papa nos lo decía la semana pasada en Roma: “Hay que popularizar la Acción Católica, pero no podéis ser aduana. No podéis poner unas etiquetas a la gente normal de la parroquia. Entonces, vosotros mismos estaríais cerrando las puertas”.

Pero la Acción Católica hay que popularizarla para que se vea de una manera normal dentro de la Iglesia y que luego responda a la vida del pueblo. Y también estamos hablando de la gente alejada.

 

No politicemos los conceptos, sí.

Exactamente. Entonces, ése es el trabajo que estamos desarrollando para que el proyecto se entienda, pero sin querer generar competencia ni tampoco creernos que somos aquí los salvadores de nada, ni de la Iglesia. Es trabajar desde lo que hay y desde la comunión.

 

¿Tenéis proyectos piloto que estén funcionando en parroquias, en alguna diócesis, y donde estéis viendo que el modelo es insertable, que encaja y que puede funcionar?

Sí. La manera de empezar realmente, es poniendo en coordinación a párrocos y a laicos de diversas parroquias de una diócesis concreta. Este dinamismo se está generando de una manera bonita en diferentes diócesis.

Las más llamativas tienden hacia el sur, en Córdoba y en Málaga, que son también diócesis donde la realidad parroquial todavía tiene un empaque de gente, de dinamismo. Pero luego, también en diócesis más pequeñitas como pueden ser Valladolid, Tortosa y Santiago de Compostela, donde también hay entusiasmo y hay ganas de ir generando lazos y redes de comunicación.

Una de las cosas que también decimos mucho en la Acción Católica, es que lo que queremos generar es una red de trabajo conjunto, donde se visibilice a los laicos de parroquia que quieren caminar juntos.

Este verano organizamos en Santiago de Compostela nuestra asamblea general. Pero no queremos que sea una asamblea donde nos revisemos a nosotros mismos, sino que sea un encuentro abierto donde cualquier laico, de cualquier parroquia, pueda acudir y pueda reflexionar conjuntamente.

Lo que hemos hecho para esto es poner como centro de reflexión lo que hoy la Iglesia quiere que miremos, que es cómo renovar la pastoral de las parroquias para ponerla en clave de salida.

Ése sería el primer reto: cómo construir parroquias en clave de salida. Que tiene aparejado un segundo reto: qué papel juegan los laicos para esa nueva visión pastoral que el Papa nos está encomendando.

Y, si hablamos de parroquia en salida y hablamos de laicado, vamos a un tercer reto: que es el tema de una presencia pública significativa. No se trata de un testimonio hacia adentro, sino un testimonio hacia afuera.

Y el cuarto reto: si esto es para todos, no hagamos cada uno la guerra por nuestra cuenta. Hagámoslo juntos, caminemos juntos. Generemos cauces comunitarios que nos posibiliten, desde una problemática común, poder hacer cosas juntos.

Ese es el espíritu que tiene el encuentro de este verano. En cierto modo visibiliza el espíritu que tiene el nuevo proyecto de Acción Católica: ser un espacio de encuentro, de acompañamiento y de trabajo conjunto para cualquier persona que se sienta de la parroquia.

Nosotros también decimos que esto es una especie de marca blanca o de medicamento genérico. La persona que quiera vivir su fe desde un carisma concreto, pues estupendo. Ahora bien, hay muchas personas que simplemente se sienten de la parroquia y ya está.

Se necesita este itinerario de fe, este proceso y lazos de comunicación de unas parroquias con otras. Para eso, la Iglesia generó la Acción Católica y ahora se trata de que la Acción Católica se actualice, para dar respuesta hoy a esa necesidad que sigue siendo básica en nuestras parroquias.

 

 

 

Un proyecto muy ambicioso, y muy complicado por lo que me cuentas. Pero también muy ilusionante. Te reconozco que hace tiempo, muchos hubiéramos necesitado esto para no ver cómo la gente se desenganchaba de esa realidad parroquial. No sé si hay vuelta atrás para los que se han ido, pero esos brotes verdes que comentabas antes, son muy interesantes.

Lo bueno es, que al generar un proceso para toda la vida, una persona que se sienta movida por la chispa de la fe, va a poder insertarse en una comunidad de una manera más férrea en cualquier momento.

 

Que no hay que regresar a la casilla de salida.

Ésa es una de las grandes potencialidades que tiene en ofrecer un proyecto que engloba niños, jóvenes y adultos.

Otra potencialidad que tiene, es el tema de la familia: uno de los grandes retos que tienen las pastorales familiares es cómo conjugar los procesos básicos de la fe con los elementos básicos de lo que se da en el ambiente de la familia.

En este cauce para toda la vida de lo que encuentras en la parroquia, es que lo que vive tu niño, lo puedes vivir tú como adulto. Obviamente, una familia ideal ideal se puede entroncar plenamente en este cauce, y habrá otras que sean parciales donde, a lo mejor, lo vive solo el marido o están los niños pero no están los padres. Pero desde la Iglesia o desde la parroquia, la oferta es permanente.

Ahora, el reto está en cómo acercar a esas personas alejadas, cómo les podemos avivar esa chispa de la fe para que den ese paso al frente. La oferta está.

Nosotros, con el planteamiento de este proyecto de Acción Católica, no estamos proponiendo una manera concreta de hacer el primer anuncio de la fe, estamos proponiendo “y después qué”. Que la parroquia pueda, en cualquier momento, ofrecer un camino de continuidad donde el acompañamiento y el envío misionero sean el centro de todo.

Igual que hablamos de la comunión con otro tipo de movimiento y otros tipos de carisma dentro de la parroquia, también podemos hablar de la comunión con el tema de la vehiculización del primer anuncio. Esto no entra en confrontación con cursillos de cristiandad, ni con la cena alfa. Todo lo contrario, esto encaja. Lo ideal es que cada realidad lleve a cabo la tarea específica por la cual fue creada.

 

Y que, a la vez, pueda aportar en otros aspectos de esa vida parroquial y de esa comunidad parroquial que se genere.

Exactamente. Pero todo se entronca si conseguimos generar este itinerario. Que es lo que estamos tratando de conseguir pero que, como tú bien dices, es una cosa a medio-largo plazo y que poco a poco se irá superando.

 

Estaremos muy atentos Antonio. Iremos viendo, si te parece, cómo va caminando. Y seguiremos conversando, porque es un proyecto muy interesante y muy en la línea de lo que quiere el papa Francisco.

Al final, también, por muy papa que sea, no deja de ser una persona que es falible como todo el muno. Pero el proyecto tiene detrás mucho evangelio y mucho camino. Ese camino de Jesús en el que los que le acompañaban venían todos de su padre y de su madre, pero todos trabajan juntos en un proyecto.

El Papa lleva en su corazón a la Acción Católica; su familia, sus padres, sus abuelos y él de joven estuvo viviendo en este cauce en Argentina en la Acción Católica, que él quiere mucho. Y en Argentina, ha trabajado mucho por Acción Católica. Ahora, está apostando fuerte por ella. Pero luego el Papa es jesuita, por eso hablamos de compatibilidad.

 

Es jesuita y es franciscano, entre comillas, también.

Al final, si realmente cada cosa se pone en su contexto y se trabaja desde la humildad y desde el servicio, todo encaja. Y eso es lo que el Papa nos está diciendo. Cuando el otro día nos daba su discurso, utilizó la palabra carisma, que es una palabra que utiliza mucho. Nos preguntó cuál es el carisma de la Acción Católica, y, vino a decir que el carisma de la Acción Católica es ser diocesano. Es ser diócesis. Es ser instrumento en la entraña de la Iglesia diocesanas.

A mí, cuando utilizó la palabra “entrañablemente”, me encantó, porque significa dos cosas: por un lado, el tema del cariño, de ser algo propio de esa maternidad y, por tanto, querido.

Y por otro lado, el de pertenecer al propio esqueleto de la Iglesia, al propio interior de la Iglesia. Con estas siglas o con otras. Con esta estructura organizativa o con otra. Pero la Acción Católica es necesaria, significando la diocesanidad.

Luego puso el ejemplo de los sacerdotes diocesanos; puede haber sacerdotes que vivan su fe desde una carisma más específico, pero pueden servir en las diócesis. Pues claro que lo hay. Pero también hay un montón que son simplemente sacerdotes diocesanos que viven su presbiterio diocesano y ya está.

Pues el laicado que simplemente quiere vivir su bautismo sintiéndose parroquia y sintiéndose diócesis y ya está, es de Acción Católica. O al menos es simpatizante o partícipe de este proyecto que estamos generando.

Luego habrá algunos, como nosotros, que damos el paso al frente y ofrecemos la disponibilidad a la Iglesia para posibilitar que este cauce exista. Pero no somos laicos de primera o de segunda. Somos laicos de parroquia y de la diócesis, que vivimos nuestra fe y queremos ayudarnos unos a otros,a seguir creciendo y a seguir evangelizando.

En Málaga, yo siempre he estado en una parroquia haciendo diferentes cosas; acompañando niños y acompañando jóvenes. Y, antes de venir para Madrid, estuve diez años de delegado diocesano de la juventud, allí, en mi diócesis. En cierto modo, el servicio que hacía allí como delegado, es similar al que hago aquí para promover todo este tema del laicado y de la acción católica.

Un delegado diocesano no va por libre, es delegado del obispo. Y su hoja de ruta es el plan pastoral diocesano. Una persona que coordina la acción católica general, tampoco va por libre; se acoge a los programas y a los planteamientos que la Iglesia va haciendo. Lo hace de manera propositiva desde el laicado, desde la experiencia. Y desde la vivencia tiene que llevar la problemática social a esos planes pastorales y tiene que aportar su criterio de una manera activa. Pero no vamos por libre, sino que trabajamos en comunión con los pastores: esto es lo que significa la acción católica.

 

Se trata de construir entre todos, cada uno con su función, con su misión o su ministerio específico.

Pero muy en comunión y en diálogo permanente con lo que son los pastores, y asumiendo como propio todo esto.

Se trata de una llamada, para todos. Y con esta naturalidad es como hay que presentarla. Y quitar prejuicios, que es una de las cosas que tenemos.

Cuando hablamos de acción Católica, hay muchas personas que piensan que es la que hubo en la dictadura. También hay personas que piensan en la Acción Católica y se van para el extremo opuesto.

Pero el lema que tenemos en Roma es: “Con todos y para todos”. Y con ese “para todos” pensamos, como decíamos, en esos alejados, germen de comunión y de evangelización.

Volviendo al tema de los sacerdotes, nosotros no queremos sacerdotes especialistas de Acción Católica, sólo queremos párrocos que acompañen los procesos de sus laicos. No queremos que haya un sacerdote que esté en tal parroquia trabajando y que luego vaya a parroquias del otro extremo de la ciudad a acompañar a unos laicos, porque son de acción Católica. En aquél extremo de la ciudad los acompañará su párroco. Igual que no hay sacerdotes de Cáritas.

Es el párroco el que vela y el que trabaja y acompaña por el tema de su Cáritas en la parroquia; ésto es lo que tiene que ser para la Acción Católica. Pero, para eso, hay que quitar esos prejuicios de los que hablábamos: hay que explicar este proyecto para el que ya estamos poniendo sobre la mesa medios concretos para su desarrollo.

Tenemos recursos formativos para niños, para jóvenes y para adultos. Y dentro de esa etapa, lo tenemos dividido en niveles para grupos que empiezan a caminar, para grupos que están viviendo un proceso de consolidación, o un proceso de maduración en la fe. Tenemos espacios de encuentro y de análisis y cursillos de acompañamiento, que es uno de los pilares para que todo esto tome consistencia. Materiales específicos para temas sociales que surgen, para hacer alguna campaña o alguna reflexión. Hace poco hicimos una sobre el tema de la dignidad de la persona.

Son elementos que también nutren el día a día de esa realidad. Y no lo estamos haciendo por libre, sino que lo estamos haciendo con el departamento de la catequesis la Conferencia, con el departamento de Juventud… Realmente son materiales avalados por la propia Conferencia Episcopal y al servicio de todos.

 

“Con todos y para todos”. Nos quedamos con eso. Muchas gracias por venir a contarnos esta iniciativa y este ambicioso e ilusionante itinerario. Seguiremos hablando.

Gracias a vosotros.

 

 

Fuente: http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2017/06/08/antonio-munoz-accion-catolica-es-la-institucion-que-mas-en-serio-se-esta-tomando-lo-de-iglesia-en-salida-religion-iglesia-movimientos-especializados-evangelizacion.shtml

Categorías:Accion Catolica, General

CARTA DEL OBISPO DE ASTORGA por el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar

 

CARTA DEL OBISPO DE ASTORGA 

Queridos diocesanos:

La fiesta de Pentecostés nos recuerda un año más que todos los bautizados hemos recibido la unción del Santo Espíritu que nos capacita para dar testimonio y predicar el evangelio de Cristo a todas las gentes y por toda la tierra. Todos somos miembros activos del Cuerpo de Cristo, todos estamos llamados a participar en la misión de este Cuerpo que es anunciar el evangelio y alcanzar la meta de la santidad, ayudados por la gracia de Dios.

Todos somos hijos y, por tanto, hermanos. Y entre los hermanos no caben las disputas ni las divisiones o las indiferencias porque en una familia bien avenida todos son necesarios y todos buscan una misma meta. El apostolado de los seglares debemos entenderlo todos como una aportación específica y esencial a la Iglesia y a su misión otorgada por el mismo Señor en el bautismo. Nade debe impedir la misión de los seglares tal como la expresó en su día el Concilio Vaticano II cuando afirmó en el Decreto Apostolicam actuositatem: “Los laicos, hechos partícipes del ministerio sacerdotal, profético y real de Cristo, cumplen su cometido en la misión de todo el pueblo de Dios en la Iglesia y en el mundo. En realidad, ejercen el apostolado con su trabajo para la evangelización y santificación de los hombres, y para la función y el desempeño de los negocios temporales, llevado a cabo con espíritu evangélico de forma que su laboriosidad en este aspecto sea un claro testimonio de Cristo y sirva para la salvación de los hombres….Los cristianos seglares obtienen el derecho y la obligación del apostolado por su unión con Cristo Cabeza. Ya que insertos en el bautismo en el Cuerpo Místico de Cristo, robustecidos por la Confirmación en la fortaleza del Espíritu Santo, son destinados al apostolado por el mismo Señor” (A A 2 y3).

A lo largo de estos cincuenta años posteriores al Concilio todos hemos hecho esfuerzos para despejar las dudas, superar reticencias y situar en el lugar correspondiente cada ministerio. Los esfuerzos no han sido en vano. Hemos de reconocer que se ha avanzado un largo trecho en el reconocimiento de la misión del laicado en la Iglesia; pero queda todavía otro trecho del camino quizá más largo todavía. Hasta ahora se han dado pasos en la incorporación de laicos en tareas eclesiales como colaboradores del ministerio sacerdotal. Siendo estas tareas muy importantes, sobre todo en la liturgia, la catequesis y la caridad. La misión esencial del laicado está en medio del mundo, en la propia vida social, cultural, política, económica, sindical. En estos campos no hemos avanzado mucho. ¿Cuántos de nuestros políticos se reconocen como cristianos que llevan los valores del Reino de Dios para impregnar y transformar la sociedad según el plan de Dios? ¿Cuántos empresarios o sindicalistas cristianos se comprometen a respetar la dignidad de la persona y de los pobres por encima de la ganancia económica o del prestigio social? ¿Cuántos educadores, médicos, abogados cristianos defienden los principios éticos y los aplican, incluso con la objeción de conciencia? ¿Cuántos padres y madres de familia se comprometen en vivir el matrimonio como alianza de amor abierta siempre a la vida y a la trasmisión de la fe? ¿Cuántos están en los medios de comunicación donde se juega hoy la sensibilización de la sociedad?

Hemos de reconocer que son pocos los seglares que descubren su vocación a ejercer el sacerdocio común de todos los fieles en orden a transformar el mundo y de alguna manera hacer presente los valores del Reino de Dios ya en este tiempo. Ciertamente, son pocos; pero los seglares, varones y mujeres, comprometidos con su específica vocación son hoy verdaderos confesores de la fe en los Parlamentos, en las empresas, en los hospitales, en las escuelas, en la judicatura, en el desarrollo cultural, en múltiples ámbitos en los que anteponen su fe y la defensa de su fe incluso al puesto de trabajo o al prestigio social.

Para que los seglares puedan ser constantes en su vocación y que no desfallezcan en la misión evangelizadora es necesario que apoyemos las asociaciones seglares. Todas las aprobadas por la Iglesia son buenas y cumplen una función muy importante en el acompañamiento espiritual, la formación y el apoyo mutuo. Particularmente, la Acción Católica cumple esta función de promoción del laicado para que ejerza en el mundo su propia vocación y misión. Esta institución eclesial que ha dado a la Iglesia mártires y santos laicos, mujeres y varones, padres, madres, solteros ha celebrado recientemente un Congreso internacional en Roma. El Santo Padre les ha dirigido unas palabras que pueden servir para reavivar el dinamismo apostólico de los seglares en forma asociada o no. Les decía el Papa Francisco: “Es necesario que la Acción Católica esté presente en el mundo político, empresarial, profesional, pero no para creerse los cristianos perfectos y formados sino para servir mejor. Es imprescindible que la Acción Católica esté en las cárceles, los hospitales, en la calle, las villas, las fábricas. Si no es así, va a ser una institución de exclusivos que no le dice nada a nadie, ni a la misma Iglesia. Quiero una Acción Católica en este pueblo, la parroquia, en la diócesis, en el país, barrio, en la familia, en el estudio y el trabajo, en lo rural, en los ámbitos propios de la vida. En estos nuevos areópagos es donde se toman decisiones y se construye la cultura. El compromiso que asumen los laicos que se integran a la Acción Católica mira hacia adelante. Es la decisión de trabajar por la construcción del reino…Todos tienen derecho a ser evangelizadores”.

Hermosas palabras que invitan tanto a los cristianos laicos como a los consagrados y sacerdotes a reflexionar para avanzar en la comprensión de la misión del seglar y en facilitar las medidas pastorales adecuadas para que puedan realizar su verdadera y auténtica misión. En este sentido he creído oportuno adscribir la Delegación de Apostolado Seglar a la Vicaría de Pastoral social e integrar en la misma Delegación la Pastoral obrera y rural. Espero que de esta forma se pueda ayudar desde las estructuras diocesanas a la verdadera promoción del compromiso evangelizador de los laicos que ha de tener siempre en cuenta la dimensión social de la fe.

Agradezco a todos los seglares que estáis evangelizando con vuestro sencillo; pero firme testimonio de fe en los distintos ambientes sociales en los que desarrolláis la vida. ¡Qué hasta vosotros descienda la bondad de Dios y haga prósperas las obras de vuestras manos! Con mi afecto y bendición.

† Juan Antonio, obispo de Astorga

Categorías:Accion Catolica, General

Carta Pastoral en el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar 2017

26 May , 2017

“Salir, caminar y sembrar siempre de nuevo”

Queridos diocesanos:

En la solemnidad de Pentecostés recordamos que el Espíritu Santo es el principio de expansión de la Iglesia y la fuerza que dinamiza su misión. La docilidad al Espíritu llevó a difundir el cristianismo, nos dice el papa Francisco. Él es el que guía a la Iglesia hacia las periferias geográficas y espirituales del mundo.

El don del Espíritu Santo

Pentecostés pone ante nuestra consideración la omnipresencia misteriosa del Espíritu que es el don de Dios Padre y de Cristo resucitado a la Iglesia, como nos refiere el evangelista san Juan: “Sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo” (Jn 20,22). Este don hemos de descubrirlo como principio de cohesión y de unidad de la Iglesia porque “nadie puede decir: Jesús es el Señor sino por el Espíritu Santo” (1Cor 12, 3). Cristo y la Iglesia forman un único cuerpo: “Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados.  Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos” (Ef 4, 4-6), escribe san Pablo. El Espíritu Santo es también principio de unidad entre nosotros que, bautizados en un solo Espíritu, formamos un solo cuerpo. En Él encontramos el  principio de nuestra identidad cristiana que nos distingue del mundo: “Yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo porque no lo ve ni lo conoce; vosotros en cambio, lo conocéis  porque mora con vosotros y está con  vosotros” (Jn 14, 16-18). Jesús se refiere al mundo que no lo reconoció y que ahora rechaza a la Iglesia: “Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros” (Jn 15,18). Ante ese mundo no podemos perder nuestra identidad ni ocultar nuestra comunión eclesial más allá de la diversidad de opiniones.

Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar

En este contexto encuentra razón de ser el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, convocando a todos los cristianos laicos a vivir la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo resucitado. “Su colaboración como miembros del pueblo de Dios, es indispensable para que la Iglesia pueda hacerse presente en muchos ambientes y lugares de primera importancia en la vida secular, como las universidades, los medios de comunicación, la formación de la opinión pública, las orientaciones y tendencias en la vida laboral, económica, cultural y política”[1].

Interpretamos esta jornada con el lema: “Salir, caminar y sembrar siempre de nuevo”. Como el sembrador que sale de su casa y se pone en camino para llegar al campo donde ha de esparcir la semilla, así los laicos cristianos han de salir de sí mismos para ir al encuentro de los demás y anunciar la Palabra de Dios, promoviendo el diálogo en la sociedad y construyendo la civilización del amor, sin olvidar que construir ignorando a Dios y su voluntad nos lleva a la desilusión, a la tristeza y al sentimiento de derrota. El compromiso de fidelidad al amor de Dios no es fácil, pero en su misericordia no nos abandona y nos ofrece siempre la posibilidad de volver a Él, experimentando la alegría de su amor que perdona. No podemos quedar atrapados en la jaula de nuestros criterios y añoranzas. Os animo a vivir con esperanza vuestro compromiso cristiano, teniendo en cuenta las orientaciones del Sínodo diocesano que acabamos de clausurar. ¡Merece la pena! Como os decía en la clausura, transformar el documento sinodal en acontecimiento providencial es lo que la Iglesia diocesana nos pide para que Cristo resucitado con la fuerza del Espíritu sea el protagonista de esa historia que está por llegar. Dice el papa Francisco que siempre hay que volver a visitar los orígenes, una memoria que nos salva de cualquier imaginación gloriosa pero irreal del pasado. No se trata tanto de ocupar lugares cuanto de iniciar procesos. Las fragilidades que nos circundan hemos de transformarlas en lugares de bendición.

Queridos diocesanos, en los primeros días de agosto tendremos en nuestra diócesis la asamblea nacional de la Acción Católica General. Os invito a participar en este encuentro. Esto ayudará a dar un impulso a la Acción católica para fortalecer la Evangelización, pues como dijo el Papa “la misión no es una tarea entre tantas en la Acción Católica, sino que es la tarea”. Encomendemos en la oración los frutos de este encuentro.

Agradeciendo vuestro compromiso pastoral en la diócesis, os saluda con afecto y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

[1] CEE, Plan Pastoral de la CEE (2016-2020): BOCE, 31 diciembre 2015, 87.

Fuente: http://www.archicompostela.es/carta-pastoral-dia-la-accion-catolica-del-apostolado-seglar-2017#prettyPhoto

Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar 2017

2017_Solemnidad_Pentecostés

Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar 2017

El día 4 de junio se celebra la Solemnidad de Pentecostés y día de la Acción Católica y Apostolado Seglar. Bajo el lema “Salir, caminar y sembrar siempre de nuevo ” la Jornada nos invita a sembrar la Palabra de Dios para ser promotores del diálogo en la sociedad y constructores de la civilización del Amor. De esta manera, podremos transmitir los valores y actitudes que contribuyan a construir un mundo más justo y fraterno.

“Salir, caminar y sembrar siempre de nuevo ”

4 de junio de 2017
(Solemnidad de Pentecostés)

2017_Solemnidad_Pentecostés

2017_Solemnidad_Pentecostes_CartelCastellano

Lunes 8 mayo, 2017

 

 

Fuente:http://www.conferenciaepiscopal.es/dia-la-accion-catolica-del-apostolado-seglar-2017/

Categorías:Accion Catolica