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Guía para la madre de un adolescente

Guía para la madre de un adolescente

Mónica Robles Santamarina

Revista Acción Femenina, mayo2011/año 78/956

 

 

Cuando pensamos en la adolescencia se nos vienen a la cabeza varias ideas: descontrol de las emociones, conductas de riesgo, rebeldía y desobediencia ante los padres, incomprensión, etc.. En general la percibimos como una etapa complicada y difícil, por la cual todos, incluyendo a nuestros propios hijos, se ha de pasar.

Sin embargo, la adolescencia es un tiempo crucial del desarrollo de cualquier persona, para alcanzar la madurez necesaria para convertirnos en adultos. Entraña importantes cambios físicos, de pensamiento, de la manera en la que nos percibimos a nosotros mismos y de cómo nos relacionamos con los demás. A pesar de las dificultades que conlleva, es necesario atravesar por ella.

Hoy pretendemos que se comprenda mejor y ofrecer algunos consejos prácticos para ayudar a nuestros hijos a atravesarla de la mejor manera posible, para así, llegar a convertirse en adultos maduros y responsables de sus propios actos.

¿CUANDO COMIENZA LA ADOLESCENCIA?

En general, empieza con la pubertad, proceso mediante el cual cualquier persona alcanza la madurez sexual y la capacidad para reproducirse. Para que se dé el inicio de la pubertad, tanto en hombres como en mujeres, transcurren alrededor de siete años. El proceso por lo común tarda cerca de cuatro años en ambos sexos y empieza aproximadamente dos o tres años antes en ellas que en ellos.

La edad promedio de entrada de los niños a la pubertad es de doce años, pero pueden empezar a mostrar cambios entre los nueve y los dieciséis años de edad. Las niñas, en cambio, comienzan a mostrar los primeros cambios relacionados con la pubertad entre los ocho y los diez años.

CAMBIOS CORPORALES, PSICOLÓGICOS Y SOCIALES

Todos conocemos los cambios físicos: “el estirón” de crecimiento, la maduración de los órganos reproductores, el engrasamiento de la voz, la menarca ( o primera menstruación), el crecimiento de vello en diferentes zonas del cuerpo, así como el aumento de peso y masa muscular son algunos de los cambios físicos que experimentamos todos durante este proceso.

Estos cambios corporales repercuten en los ámbitos psicológicos, de pensamiento y emocionales de todos los jóvenes. Es necesaria una adaptación a la nueva imagen corporal. Muchos adolescentes no se sienten contentos con su nueva imagen, no les gusta lo que ven en el espejo, lo que puede tener consecuencias como baja autoestima o los muy conocidos trastornos de la alimentación, sobre todo en las mujeres. >

Para que se produzcan estas modificaciones corporales, necesarias para alcanzar la madurez adulta, es indispensable que ocurran cambios hormonales en los jóvenes, los cuales repercuten en el estado de ánimo y en el comportamiento de los adolescentes. Las altas y bajas repentinas de humor repentinos, la atracción hacia el sexo contrario, el sentimiento de incomprensión, el aumento de agresividad, la rebeldía y las conductas de riesgo (consumo de sustancias prohibidas, actividad sexual temprana, etc..) son consecuencias comunes de las alteraciones hormonales.

El adolescente tiene que lidiar, día con día, con el hecho de que ya no se ve como era antes, que piensa y siente cosas de manera distinta y con la pérdida de interés en las actividades de la infancia. Experimenta confusión y dificultades para comprenderse a sí mismo y su nuevo papel dentro del mundo. Es importante que conozcamos el origen y desarrollo de estos fenómenos para comprender mejor a nuestros hijos y así poder ayudarlos en esta lucha.

En muchas ocasiones, debido a falta de conocimiento y experiencia, entorpecemos el paso de nuestros hijos por esta etapa, en lugar de ayudarlos en esta lucha interna y encauzarlos en el camino correcto.

¿QUÉ HACER CON NUESTROS HIJOS ADOLESCENTES?

Los padres hemos de definir, de común acuerdo, los límites, reglas y las consecuencias de no cumplirlas. El adolescente siempre se va a encontrar en una continua lucha entre sus deseos de autonomía e independencia y su miedo a los mismos. Nosotros como padres debemos ser muy claros y firmes en el momento de establecer límites y reglas para evitar aumentar su confusión.  De lo contrario, su sentimiento de confusión aumentará, lo que en vez de beneficiar a nuestros hijos, les hará más daño.

Hablar con nuestros hijos. El sentimiento de incomprensión es característico durante esta etapa. El adolescente se siente inseguro y, en muchas ocasiones, avergonzado tanto de los cambios corporales, como de las nuevas sensaciones y sentimientos que comienza a experimentar. Debemos, antes que nada, escuchar a nuestros hijos, darles oportunidad que nos hablen acerca de sus preocupaciones y cuestionamientos, y abrir las puertas a una comunicación adecuada. En ocasiones, sin ni siquiera darnos cuenta, somos nosotros mismos los que no permitimos que fluya la comunicación en nuestros hogares. Es necesario, entonces, fomentar la escucha atenta y comprensiva para aumentar así la confianza y mejorar las redes de comunicación entre los miembros de nuestra familia.

Evitar que existan temas tabúes. Lo que no se habla y aprende en casa, el adolescente lo aprenderá fuera de ella. Por ello es importante permitir que dentro del hogar se discutan temas como la sexualidad, las conductas de riesgo o el uso de drogas. Sólo así nos aseguraremos que lo que aprendan es lo adecuado, lo que los encaminará a tomar decisiones más informadas y maduras cuando lo requieran.

Ser pacientes y evitar reacciones desmedidas. No dejarnos llevar por emociones como la ira o el enojo en el momento de tomar decisiones sobre la educación de los hijos. Es importante mantener la calma y ecuanimidad, sobre todo en los momentos de crisis. Si explotamos y les gritamos a nuestros hijos, ¿cómo entonces podemos exigirles que no actúen de esta manera?

Reconocer lo positivo, no sólo castigar lo negativo. Muchas veces, nos enfocamos tanto en corregir las conductas y actitudes negativas, que nos olvidamos por completo de aplaudir lo positivo. El reconocimiento de sus logros, por pequeños que sean, ayudará a fomentar su autoestima y sentimiento de identidad.

Ser padres comprensivos, no amigos. Muchos padres se vuelven permisivos con el fin de evitar cualquier tipo de conflicto con sus hijos adolescentes. Al hacer esto caemos en un error casi igual de grave como el de ser completamente autoritarios e inflexibles.

No existe receta perfecta para educar a nuestros hijos adolescentes; sin embargo entre más nos demos a la tarea de conocerlos, comprender los cambios que viven y fomentar la comunicación y valores en nuestra familia, lograremos que atraviesen esta difícil etapa de la mejor manera posible.

Aunque existan casos más complicados que otros, todo adolescente pasa por un periodo de crisis durante esta etapa. En nuestras manos recae entonces la opción de ayudarlos o entorpecer su camino hacia la adultez..”

Categorías:JCFM, Mujer

Carta a tu niña interior

Carta a tu niña interior

Revista Acción Femenina, México,  Abril 2011-04-27

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Guadalupe Chávez villafaña

Querida amiga:

Pero, ¡qué seria estás! Desde hace tiempo veo que ya no tienes la alegría de hace años. Vas por la vida como si llevaras un gran peso en la espalda, como si hubieras perdido las ilusiones de niña y los sueños de juventud. ¿Te acuerdas de esos tiempos?

Reías y jugabas con tus primos y amigos. Te trepabas a los árboles, brincabas en los charcos y te empapabas bajo la lluvia. Imaginabas historias fantásticas en las que tú eras la heroína y luego me decías que cuando crecieras ibas a luchar para cambiar el mundo.

Esos sueños continuaron en tu adolescencia, en la que estudiabas con ahínco, esperando que lo aprendido te sirviera para trabajar en algo en que pudieras ayudar a los más necesitados.

Tenías entusiasmo, aspiraciones, energía y esperanza de lograrlo, y te esforzabas para hacerlo realidad.

Ahora eres una mujer adulta, madura, formal, seria, con enormes responsabilidades, una mujer que se toma la vida muy a pecho. Y quizás en parte no esté tan mal, pero…

Pero ya no eres la misma, ya no tienes el brillo de la alegría en tu mirada; ya no sonríes con la ilusión del futuro, ya no luchas con la misma esperanza.

¿En qué parte del camino lo perdiste?

¿En qué momento de la vida te perdiste?

En dónde dejaste olvidada a esa niña maravillosa que eras.

Sí, amiga, intenta recuperara tu niña interior, esa que te nutre de alegría; esa que te empuja a vivir con espontaneidad, sin preocuparte del “qué dirán”.

Y sobre todo, intenta recuperar la relación que de niña tenías en tu papá-mamá Dios, a quien todo le platicabas y en quien confiabas plenamente.

Además te pido que intentes alguna de esas “locuras” que tan feliz te hacían de pequeña: columpiarte libremente, sentarte en una banca del parque a disfrutar de un helado, correr descalza por el pasto, y, sobre todo, abrazar “con abrazos de oso” a tu marido y tus hijos y también a tus amigas y tías, y mamá… Sí, con esos abrazos que dabas cuando tenías cinco años.

Espero que recuperando esos pequeños momentos desaparezca tu seño fruncido y regrese tu sonrisa infantil.

Te quiere y mucho,

Tu niña interior que te habla desde tu propio corazón.

Día del niño, día de la mujer

Día del niño, día de la mujer

Ma. Eugenia Díaz de Pfennich

Revista Acción Femenina, Mexico,  Abril 2011-04-27

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Cuando pensabas que no te veía,

te sentí darme un beso por la noche

y me sentí amado y seguro.

Madre Teresa de Calcuta

Beatriz comentaba a sus amigas: “Cuando yo era niña y mi madre trabajaba todo el día para sostenernos, si no hubiera sido por mi nana Julia, quien se encargaba no sólo de hacer la comida, ordenar la casa, preparar los uniformes y de ayudarme a hacer la tarea, así como por mi tía Virginia que siempre estaba pendiente de que no nos faltara nada: ropa, fiestas de cumpleaños y por la querida tía Consuelo, que me enseñó a cocinar y me invitaba a cenar a su casa, cada viernes, para que fuera con mi mamá y si quería con alguna amiga, les aseguro que nunca hubiera llegado a ser lo que soy. Ahora tengo 60 años, pero siempre he reconocido, desde lo profundo de mi corazón, lo que cada una de estas maravillosas mujeres hicieron por mí”.

Los niños y las niñas necesitan la presencia amorosa, antes que nada de su madre, o de su madre adoptiva para poder desarrollarse y madurar, pero no sólo es la mamá la que ayuda a conformar la personalidad del niño o la niña; también, la abuela, la tía, la educadora, la maestra, la catequista, la vecina, la amiga de la familia, sensible y cariñosa con los niños. Más tarde en la vida, se reconocerá el bien que le hicieron cada una de estas mujeres o el gran vacío que dejó la falta de cariño, soledad y abandono que se vivió. Desde luego, no todos los niños y las niñas tienen el amor, el cariño y la atención que necesitan y las consecuencias se sienten no sólo en la familia y en la escuela, sino en nuestro México.

NECESIDADES FUNDAMENTALES DEL SER HUMANO

¿Conocemos los adultos las necesidades que todo ser humano tiene que cubrir y que debemos respetar para ayudar a un niño o niña a crecer y descubrir el amor de Dios y la alegría de vivir?

Primero el niño tiene necesidades fisiológicas que deben ser atendidas: alimentarse, cubrirse, dormir. El adulto consciente no puede descuidar la adecuada alimentación y el tiempo de sueño y descanso que un niño necesita. Un pequeñito llora generalmente cuando tiene hambre o sueño aunque en ocasiones creemos que es un simple berrinche.

La necesidad de amor y pertenencia es básica porque no podrá desarrollarse bien e ir madurando sin cariño; es indispensable sentirse amado, primero por Dios, su Padre, saber que Dios le confió su vida a sus papas y que él pertenece a una familia específica con su propia historia, con abuelos, tíos, primos, etc.

Necesidad de estima, porque todo ser humano requiere que se valoren sus cualidades, sus dones naturales y los logros que ha alcanzado. Dios lo dotó con cualidades específicas y él debe descubrir y realizar su propio proyecto de vida.

El niño o la niña han de cubrir su necesidad de seguridad, lo que significa sentir que no corre riesgo su vida, ni su familia, que puede tener acceso a la educación y aspirar a un futuro. En México el problema del narcotráfico y la violencia ha afectado a niños y adultos. El niño debe comprender el valor de la oración personal y en grupo y la Providencia Divina que nunca nos desampara.

Desde muy pequeño el niño debe saber que es importante su colaboración, por pequeña que sea, en su familia, su escuela… y esto se llama necesidad de responsabilidad. El niño aprende que debemos ser solidarios con los demás y ayudar a personas que sufren. También descubre que debe ser “buen administrador” de su tiempo, sus bienes (la naturaleza, su casa, juguetes, libros, ropa, etc.) y en especial debe cuidar su salud y su cuerpo.

Todo ser humano tiene necesidad de realización plena, o sea, tener la oportunidad, a través de su vida, de seguirse superando siempre para alcanzar las metas que se propuso y realizar su proyecto específico de vida, según la voluntad de Dios.

NORMAS CONCRETAS PARA LA EDUCACIÓN DE UN NIÑO O NIÑA

¿Conocen los niños las normas de conducta que establecemos los adultos?

La norma se debe cumplir siempre que sea posible, no depende si el adulto está de buen o mal humor, atento o distraído, cansado o impaciente, o si el niño logró convencerlo de que por “esta ocasión” se le disculpe de cumplirla.

Busquemos que las normas de conducta que exigimos estén orientadas a lograr un crecimiento y madurez en los niños y fundamentadas en la justicia y en la construcción de la paz y el amor a México, nuestra patria.

Normas básicas y actitud del adulto:

√       Tu actitud debe manifestar fundamentalmente amor hacia el niño o niña, no a las normas. *

√       Decir con claridad cuáles son las normas y principios que buscamos, por ejemplo: hablar con la verdad, ser puntuales, respeto, orden, limpieza, cuidar lo propio y lo ajeno, ver televisión o jugar en la computadora (especificar cuánto tiempo por día o por semana), hacer buen uso del dinero, aprender a ahorrar y ayudar económicamente a un necesitado, tener horario para la tarea escolar, comer a una hora fija, hacer uso del baño en coordinación con los demás, no gritar e interrumpir (valor del diálogo, del acuerdo), etc.

√       Respetar las normas escogidas y no cambiar continuamente.

√       Explicar con claridad el castigo o sanción para cada falta a una norma.

√       Seguridad y objetividad cuando el niño o la niña rompe una norma y debe cumplir un castigo. El castigo debe ser siempre proporcionado a la falta. Si un niño pequeño entra corriendo con los zapatos llenos de lodo, esto no es motivo para gritar o golpearlo, por ejemplo.

√       Mostrar paciencia y cariño cuando el niño o la niña recaen en el incumplimiento de las normas familiares o escolares.

Las mujeres, de un modo o de otro acompañamos a los niños y niñas en su proceso de crecimiento y maduración. Nuestra naturaleza femenina está dotada de instinto maternal que nos ayuda a comprender y amar a los más débiles ya sean nuestros hijos, sobrinos, nietos o aquellos a quienes dedicamos tiempo voluntariamente como son los niños del catecismo, los huérfanos, los minusválidos, los niños de la calle, etc. La pedagogía de Dios para ayudarnos a crecer es maravillosa: nos ama profundamente, respeta nuestra libertad, nos tiene infinita paciencia, nos perdona siempre, nos pone obstáculos para que maduremos y nos lleva de la mano para que no tropecemos nuevamente.

No hay que olvidar lo que el gran educador Lord Chesterfield, afirmaba: “Si ganas el corazón del niño, caminas ya con favorable ventaja de educar su razón y orientar su voluntad”. AF

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Por la mujeres, todos los dias todos los derechos

POR LAS MUJERES, TODOS LOS DÍAS TODOS LOS DERECHOS

¿Qué hace el Instituto Nacional de las Mujeres?

Mónica Santamarina de Robles

Revista Acción Femenina, marzo 2011

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Tradicionalmente las mujeres estaban dedicadas exclusivamente a atender al marido y a procrear y educar a sus hijos en la familia que habían formado; el matrimonio era su destino natural y en él debían estar sujetas a la voluntad del esposo. Eran muy pocas las que trabajaban fuera del hogar para sostenerlo o ayudarlo económicamente; también eran pocas las que estudiaban una carrera. Con el paso del tiempo y sobre todo en el último siglo, todo esto ha cambiado. Ahora son cada vez más las mujeres que trabajan fuera del hogar y, aunque muchas lo hacen obligadas por la necesidad de sacar adelante a su familia, día con día aumenta el número de mujeres que estudian, se preparan y salen a laborar motivadas por el deseo de superarse, desarrollar plenamente todas sus capacidades y aportar a la sociedad sus conocimientos y habilidades.

LAS MUJERES HEMOS CAMBIADO

En muchas universidades el número de mujeres que cursan una carrera profesional es ya igual o incluso superior al de los hombres. Las mujeres se casan cada vez a una mayor edad y algunas deciden no hacerlo. También ha aumentado el número de divorcios y de madres solteras y el número de hijos que tienen las familias ha disminuido. Además, con los adelantos de la ciencia, las mujeres vivimos cada vez más años y con una mejor calidad de vida.

Todos estos cambios han afectado positiva y negativamente a las mujeres y a la sociedad. Entre los cambios positivos tenemos el que las mujeres puedan desarrollarse íntegra y plenamente; decidir libre y responsablemente

si formar o no una familia; estudiar y optar por cursar una carrera y ejercer su profesión, dedicarse exclusivamente a cuidar a sus hijos o combinar ambas tareas.

Entre las consecuencias negativas tenemos la desintegración de la familia, el creciente número de madres solteras y mujeres solas que tienen que sacar adelante a la familia, la violencia dentro de ella, la delincuencia juvenil y hasta infantil, la explotación laboral de la mujer y la nueva “esclavitud” que viven algunas mujeres agobiadas y exhaustas ante la ardua tarea de combinar trabajo fuera de casa con el cuidado del hogar y de los hijos, muchas veces sin la ayuda del padre y sin los apoyos suficientes por parte del gobierno y de la sociedad.

¿QUÉ HACER FRENTE A LOS EFECTOS NEGATIVOS DE LOS CAMBIOS RECIENTES?

Ya que es imposible volver al pasado, se tienen que crear condiciones para que los cambios de papeles de las mujeres tengan más efectos positivos para ellas, para sus familias y para la sociedad y se eliminen los efectos negativos. Entre muchas acciones a realizar, se requiere apoyar a la familia para que no se desuna; que los papas compartan con las mamas las responsabilidades de los hijos y del cuidado de la casa; que la mujer no sufra la violencia del varón; que si la mujer trabaja, el empleador le pague el salario justo; que se pueda conciliar la vida familiar con la vida laboral, etc.

Para atender estas necesidades y lograr que todos los hombres y mujeres sean reconocidos y tratados como personas iguales en dignidad e iguales ante la ley se tiene que cambiar la cultura milenaria que destinaba a las mujeres exclusivamente al cuidado de la familia y no las consideraba al mismo nivel que los varones. Se requieren también cambios de leyes, de hábitos, de costumbres, de actitudes y de lenguaje.

Con el fin de impulsar estos cambios, en el año 2000 se aprobó en nuestro país la creación del Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) que lleva diez años trabajando para que todos los hombres y mujeres tengamos las mismas oportunidades de desarrollo.

EL INSTITUTO NACIONAL DE LAS MUJERES

El INMUJERES es una institución del gobierno federal que trabaja para crear una cultura de igualdad, libre de violencia y discriminación, capaz de propiciar el desarrollo integral de todas las mujeres mexicanas y permitir, tanto a hombres como a mujeres por igual, ejercer plenamente todos sus derechos, así como participar equitativamente en la vida política, cultural, económica y social del país. Es, por lo tanto, la instancia rectora de la política nacional en materia de equidad e igualdad de hombres y mujeres ante la ley.

Para ello, el INMUJERES cuenta con diversos programas como son Mujer y Medio Ambiente, Prevención de la Trata de Personas, Fondo Proequidad, Vida sin Violencia, Emprendedoras y Empresarias, El Observatorio de los Medios de Comunicación, etc. A través de estos programas se van orientando algunas de las políticas del gobierno y se presta asesoría y servicios a las mujeres, promoviendo su desarrollo y participación constructiva en la sociedad. En Acción Femenina te hemos dado ya a conocer alguno de estos servicios.

Asimismo, era necesario contar con leyes que permitieran y promovieran cada una de las acciones del gobierno en la lucha contra la discriminación a las mujeres, el combate a la violencia de género y el ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres y niñas. Así se aprobaron, entre otras, la Ley del Instituto Nacional de las Mujeres, la Ley General de Igualdad entre Mujeres y Hombres, la Ley para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas, la Ley para la Protección de los derechos de las Niñas, los Niños y los Adolescentes y la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.?

Esta última ley es de gran importancia ya que busca evitar la violencia física, psicológica, patrimonial, económica y sexual hacia las mujeres. En ella podemos identificar si somos víctimas de violencia y saber qué hacer y a quién acudir para defendernos. Es tan importante que ya se ha logrado que en 20 Estados de la República y en el Distrito Federal se hayan aprobado leyes similares.

Otro trabajo que realiza el INMUJERES es lograr que en los presupuestos de egresos del Gobierno se destinen recursos para atender las necesidades de las mujeres. Por ejemplo, en la Secretaría de Salud se aplican recursos específicos para la prevención y detección del cáncer de mama y cérvico uterino.

Es también muy importante el trabajo de capacitación que realiza el INMUJERES en las instituciones públicas y privadas para que todo el personal que en ellas trabaja sea tratado en igualdad de condiciones y que las mujeres no sean discriminadas, que no se les pague menor salario por trabajo igual y que no se les impida ocupar puestos de mandos superiores, sólo por el hecho de ser mujeres, cuando tengan la misma o mayor preparación y capacidad que los varones. Además, estimula y capacita a las mujeres para que quienes lo desean puedan aspirar a ocupar cargos de elección popular en las contiendas de los distintos partidos políticos.

El Instituto Nacional de las Mujeres tiene el compromiso de lograr que las mujeres mexicanas tengan igualdad de oportunidades y puedan disfrutar de una vida libre de violencia. Hoy que está cumpliendo diez años se siente satisfecho de sus logros, pero es consciente del largo camino que todavía le falta por recorrer.

¿Y NOSOTRAS QUÉ?

Nosotras, integrantes de la UFCM, comprometidas con la evangelización y el desarrollo integral de las mujeres, debemos conocer nuestros derechos y exigir que se nos respeten. Es fundamental además conocer los programas y las Instituciones que tanto el gobierno federal como los gobiernos locales y municipales tienen para el apoyo a las mujeres, a fin de darlos a conocer en nuestras comunidades y buscar encauzar a quienes necesiten de los diversos servicios que se ofrecen.

Trabajar para que los

demás respeten

nuestra dignidad

de mujer.

Conoce tus derechos y compártelos.

Te invito a asumir plenamente y a vivir conforme a tu dignidad de mujer, a trabajar para que los demás la reconozcan y respeten, a conocer y hacer valer todos tus derechos y a prepararte y actuar libremente para desarrollar todas las potencias que el Señor te dio. Sabemos que todavía hay mucho por hacer, pero logros como los aquí descritos a favor de una cultura que respete nuestra igual dignidad y promueva el pleno ejercicio de todos nuestros derechos son asuntos que deben ocuparnos e importarnos siempre. Ya seguiremos platicando en otra ocasión

Categorías:Mujer

Mujer, ¿quién eres tú? El arte de amar

Mujer, ¿quién eres tú? El arte de amar

Ma. Eugenia Díaz de Pfennich

No rehuyas lo bello ni lo terrible.

Rilke

Revista Acción Femenina, marzo 2011

Beatriz, comentaba en la reunión mensual con sus amigas cercanas: Siempre he buscado estar muy bien arreglada, verme joven y delgada, con buena ropa, sobre todo para agradarle a mi esposo, que es muy exigente, pero ahora con el pasar de los años, mi esposo no me toma en cuenta, mis hijos me consideran frívola y poco cariñosa y siento su indiferencia. Me pregunto: ¿qué he hecho mal? ¿Porqué me siento tan vacía, tan fracasada?

Beatriz no descubrió la belleza de ser mujer, de tener conciencia de su propia dignidad, de pensar en su misión. Leía sólo revistas, que hablaban de ser atractiva, ser exitosa socialmente, conservarse delgada… Todo eso no le dio sentido a su vida.

Encontramos en Proverbios 31, 30: ¡El encanto es engañoso, la belleza pasa pronto, lo admirable en una mujer es la sabiduría!

LLAMADA AL AMOR

Cada ser humano, por voluntad de su Creador, es único e irrepetible y su finalidad es lograr la realización plena, o sea, desarrollar totalmente sus cualidades y descubrir y vivir su proyecto personal. No podemos conformarnos con alcanzar metas aisladas.

La palabra Eva significa “fuente de vida, madre de todos los vivientes”. La mujer y el hombre son iguales en dignidad, pero con una misión diferente; complementaria, pero distinta. La mujer posee características naturales, corporales y psicológicas que la ayudan a cumplir con su misión que es comunicar la vida física y espiritual. Desde luego no es sólo tener hijos, es aportar a la humanidad ayuda a través de la ternura, la dedicación, la fuerza, la entereza, la luz, la comprensión y todos aquellos valores que nos presenta el Evangelio.

El ser humano está llamado al amor, ley fundamental que Cristo nos enseñó. La mujer tiene en sí, en su corazón femenino, la predisposición al amor. No cabe duda que algunas veces lo ofrece a personas indignas y puede toparse con grandes decepciones y fracasos, pero es mejor amar aunque ello conlleve peligro y fuente de sufrimiento que negarse a abrir el corazón. o#?

Para la mujer que naturalmente tiende a acoger y proteger la vida, el amor es una cuestión esencial y las mujeres creyentes encuentran en el amor a Dios la fuerza para amar a los demás. No hay amor a Dios que excluya al prójimo. Sin el amor presente en el mundo, el mundo sería un lugar de desolación y abandono. La mujer que da amor ejerce, por lo tanto, un poder y una fuerza que transforma y mejora todo lo que la rodea.

PROFUNDA SENSACIÓN DE FRACASO

El hombre necesita de la mujer para amar, para comprender, para que su vida tenga sentido, salga de la soledad y del egoísmo. La mayor discriminación de la mujer, consiste en negar la dignidad que ella recibió del Creador, es decir, eliminar la huella de su identidad. Esta discriminación limita a la mujer a lo temporal, a lo material. Considerar que la mujer es sólo bella y objeto de placer la encajona en una trampa donde no puede realizarse plenamente y cuando se acaba la juventud y llega la vejez hay una profunda sensación de fracaso.

Cuando celebramos en el mundo entero el Día Internacional de la Mujer, es indispensable valorar nuestra dignidad de mujeres cristianas y saber que nuestro trabajo por las mujeres, tiene sus raíces en el Evangelio. El mundo actual reclama la presencia y la acción de la mujer, que como María es consciente del lugar que ocupa, para construir un mundo más humano.

Cuando el hombre o la mujer se desentienden de su misión, algo hay que no funciona como es debido. Quedan sumidos en la oscuridad. Desentenderse de la vocación significa caminar a la deriva y determina un estado de enfermedad en el alma y una sensación de malestar que se manifiesta en el abatimiento, la tristeza y el hastío de la vida.

Por lo tanto difícilmente conquistará la mujer la posición que le corresponde con una actitud de rencor, enojo, agresividad… La mujer necesita adquirir la conciencia de sus verdaderos y propios valores y estar presente con paciencia, responsabilidad y amor en las distintas áreas de la sociedad. La mujer maternal puede contribuir a que muchos hombres se conviertan al bien y con tanta mayor eficacia cuanto más firmemente se valore a sí misma.

EL GENIO PROPIO DE TODA MUJER

El gran teólogo francés, Teilhard de Chardin, escribía sobre la mujer creyente lo siguiente: “La tierna compasión, el encanto de la santidad, que emanan de la Mujer tan naturalmente y que sólo se encuentran cerca de ella, es la presencia de Dios que se siente y que resplandece”.

En el libro de los Proverbios se destacan, desde hace miles de años, cualidades de la mujer fuerte: le tendió su mano al pobre, la abrió para el indigente, va irradiando salud y dignidad, mira con optimismo el porvenir, lo que dice es siempre muy juicioso, tiene el arte de transmitir la piedad. (Proverbios 31, 20,25,26…)

El sentimiento de amor a la humanidad es el genio propio de toda mujer. Capacidad para dialogar, llegar a acuerdos, construir la paz, vivir la justicia, ser solidaria con los necesitados, ser prudente, ser paciente, escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica, son algunas de las cualidades naturales de la mujer que comunica vida a su alrededor. Estas cualidades naturales no se desarrollan sin voluntad, oración, disciplina y paciencia. Es, por lo tanto, indispensable también que el hombre valore y comprenda la misión de la mujer.

María Madre de la Misericordia es la Mujer por excelencia.  En su letanía la invocamos con las características propias de su ser femenino: Madre amable, Madre del buen consejo, Madre prudentísima, Virgen poderosa, Causa de nuestra alegría, Salud de los enfermos, Consoladora de los afligidos, Reina de la paz..

María ayúdanos a valorar y vivir con alegría nuestra misión en un mundo donde hace falta la presencia comprometida de la mujer. Aprender el arte de amar significa acompañar en sus penas y angustias, en sus alegrías y esperanzas a nuestra familia, comunidad y al mundo.

CUESTIONARIO PERSONAL:

1.         ¿Tienes alta autoestima y conoces tus dones naturales? No
2.         ¿Te aceptas como eres y deseas superarte? No
3.         ¿Lees con frecuencia la Biblia y acoges la Palabra en tu interior? No
4.         ¿Sabes dialogar y llegar a acuerdos? No
5.         ¿Enseñas a tus hijos, nietos, alumnos a ser amables y tolerantes? No
6.         ¿Frente a situaciones difíciles sabes controlarte y mostrarte paciente? No
7.         ¿Tienes algún compromiso voluntario (sin salario) como enfermera, catequista, trabajo con minusválidos, en la UFCM, etc.? No
8.         ¿Te preocupas por tu formación para superarte? No

 

Si contestaste Sí a todas, eres una persona excepcional que ayuda a cambiar el mundo.

Si contestaste Sí sólo a 4, necesitas seguir intentando mejorar.

Si contestaste Sí a menos de 4, haz un alto y pide consejo, haz oración y con la ayuda de Dios y disciplina te superarás.

Con la mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanza de volver

Proverbio Judío