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Acortar el camino del 2009

Acortar el camino del 2009

EDUCAR HOY

POR PEDRO J. BELLO GUERRA.
Periodico AM 090118

Ha empezado un nuevo año marcado con la sombra de lo imprevisto, de retos, de desafíos, todo mundo habla mal del 2009, será un año en donde no habrá inversión, tendremos despidos masivos y muchas otras catástrofes, pero, la pregunta que todo mundo se hace es: ¿Cómo enfrentar este nuevo año? Todavía faltan muchísimos días para que termine, ¿Cómo acortarlo? ¿Cómo conseguir que durante todo este año transcurran las cosas con normalidad o si no es así, transcurran lo más pronto posible?

Este artículo trata de cómo acortar el camino del 2009 y empezaremos como siempre, contando una pequeña historia:

En un muy famoso cuento inglés existía un príncipe llamado Jorge cuya gran fortuna era haberse casado con una mujer lista, ingeniosa y dispuesta siempre a ayudarlo, no solamente guapa o con otros atractivos físicos en los que los jóvenes se fijan hoy en día, tenía la gran virtud de ser prudente y en consecuencia era siempre una gran consejera de sumando.

Jorge en unos años llegaría a ser rey, pero antes de eso debía hacer siempre lo que su padre le pedía y su padre como todos los reyes de la época, viejo y excéntrico tenía deseos difíciles de cumplir y cuentan que decidió un día pedirle a su hijo que construyera el castillo más increíble que jamás mano humana alguna se hubiera imaginado, algo que lo hiciera pasar ala historia como el mejor constructor que había existido en aquellos momentos, que lograra opacar las pirámides egipcias, una obra monumental, digna de un gran monarca. Para lo cual dotó a su hijo de todo lo necesario: le dio el dinero preciso, los hombres adecuados, el material que no solamente eran piedras, mezcla, sino maderas preciosas’, joyas y lo más valioso que encontró para que se llevara a cabo la más grandiosa hazaña arquitectónica que cualquier hombre hubiera osado soñar.

Solamente se guardó para sí escoger el lugar donde se construiría, un terreno especial, enorme  que estaba muy situado.

Un día se dirigió con su hijo al sitio donde se iba a edificar la fortaleza, mientras se dirigían al lugar el rey le dijo al príncipe:

• ¿No podrías acortarme un poco el camino?

Mientras el príncipe veía muy a lo lejos el terreno que le señalaba su padre comentó:

• Mi Señor, no veo como puedo reducir aunque sea un poco el recorrido.

Su padre como todos los reyes dijo rápidamente:

• Si no puedes abreviar la ruta, no me sirves para nada. Regrésate a tu casa.

Cuando iba Jorge de regreso a su casa, su mujer lo vio venir diciéndole:

• ¿Qué haces tu solo, y tu padre dónde se ha quedado, qué ha sucedido?

Jorge le contó lo que su padre le había dicho y lo que él había respondido, a lo que su inteligente esposa respondió:

• Mi querido esposo, si le hubieras contado un cuento, le hubieras aligerado el camino.

A continuación la esposa le relató un cuento diciéndole: alcanza a tu padre, repíteselo y cuando termines la historia habrán llegado a donde van aponer los cimientos.

Así debe transcurrir el año que ha comenzado. En esta historia tenemos tres enseñanzas muy importantes: la primera que debemos procurar imitar es rodearnos de personas sensatas e inteligentes que nos ayuden durante nuestro caminar por estos 365 días o un poco menos ya ahora, sujetos prudentes, que nos digan lo que está bien o mal, sobre todo cuando nos ciega el entendimiento la codicia de obtener o grandes ganancias a costa de otros o cuando el actuar bien cuesta trabajo y es difícil, y también personas a las que sepamos escuchar, porque; no solamente basta rodearse de ese o tipo de gente, sino saber oír y hacer caso a sus recomendaciones.

La segunda lección consiste en disfrutar enormemente el que hacer diario, que difícil es esto, a veces vamos viviendo cada día como sufriéndolo y así viene otro día y otro y van pasando los días sin que los gocemos; el camino es largo, 365 días, pero si cada día lo disfrutamos, será como ese cuento que le narró el hijo a su padre y por lo tanto no le fue fastidioso el camino.

La tercera lección es tener metas altas, aunque en el cuento la meta era alta y la buscaba el rey solamente para lucirse, debemos ponernos objetivos grandes y rectificar la intención, no hacerlo por lucirnos sino por alcanzar cosas buenas que sirvan y ayuden a los demás.

Pjbellog@colegioalamos.edu.mx

 

Categorías:Reflexiones