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Programa y recomendaciones para Convención Nacional de Líderes

 

Comunicado

Asunto: Programa y recomendaciones para Convención Nacional de Líderes

29 de septiembre de 2011.

CONVENCIÓN NACIONAL DE LÍDERES

MONTERREY / 28-30 DE OCTUBRE DE 2011

INFORMACIÓN GENERAL

LITURGIA:

Celebración Eucarística los tres días:

Catedral Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey

Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe

Basílica de Nuestra Señora del Roble

Exposición del Santísimo

En el registro y durante el evento

Peregrinación por la paz

Por la Macroplaza de la Catedral a la Basílica del Roble

Momentos de oración

CONFERENCIAS Y PANELES:

Una nueva Acción Católica para una nueva Evangelización

Los Líderes escriben la historia

Líderes con visión Cualidades de un Líder Pruebas que enfrenta un líder

Nuevos liderazgos para nuevos horizontes

Sinergia en la Acción Católica

TALLERES:

Entrega de Carpetas con Materiales de Apoyo para:

Elaboración de Planes de Trabajo con formación integral Planeación de actividades para incrementar la espiritualidad Sugerencias para diseñar eventos diocesanos

Ideas para obtener recursos económicos

Propuestas para elaboración de informes y actas

CASOS PRACTICOS:

Trabajo en equipo: Actitudes de militantes que no deben suceder en la Acción Católica. Clínicas: Presentación de la Acción Católica a los Obispos, Sacerdotes y Seminaristas.

SESIONES:

Asamblea Extraordinaria (informativa)

Proyecto Renovador de la Acción Católica

DOMUS, A.C.

Casa de la Acción Católica

Establecimiento de nuevas organizaciones a nivel nacional

Convocatoria a reforma de estatutos

Reuniones Nacionales de Juntas y Organismos (simultáneas), cada una con programa diferente.

CONVIVENCIA:

Paseo: Macroplaza, Embarcaciones de Santa Lucía y Parque Fundidora

Fotografía conmemorativa

Comidas: viernes, sábado y domingo.

Concierto: Un recorrido por la música de todos los tiempos

Fiesta Mexicana: juegos, baile, cena.

INVITADOS ESPECIALES:

– Excmo. Sr. Christhope Pierre, Nuncio Apostólico en México.

– Emmo. Sr. Cardenal Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Monterrey y Miembro del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización.

ORADORES:

– Asistentes Eclesiásticos Nacionales.

– Miembros de la Junta Nacional.

– Sacerdotes y laicos invitados.

– Alejandro Huesca, Director de Liderazgo del Tec de Monterrey.

Coordinador de formación para profesores del Tec de Monterrey

Diseño y coordinación del programa de formación de emprendedores

Diseñador y coordinador de Contenidos del Programa de la carrera de Lic. En Desarrollo Humano del

Tec Milenio

Programa de Innovación Empresarial

Evaluador del Comité de Proyectos de incubadoras de empresas del Municipio de Monterrey

Titular del programa de radio: Emprender a tiempo

Creador del Programa Insignia para reclutar talentos en el Tec de Monterrey

Catedrático en Formación de Líderes, Formación Humana, Compromiso Social, Cultura de Calidad, entre otros

Maestría en Desarrollo Humano y múltiples Diplomados

Ha obtenido más de diez certificaciones en diversas áreas como liderazgo, innovación, desarrollo, por mencionar algunos.

– Israel Cavazos, Historiador, Catedrático, Investigador, Cronista, Escritor.

Miembro de la Academia Mexicana de la Historia

Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República

Premio Nacional de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía

Ha sustentado más de mil conferencias en distintos países del mundo

Autor de más de 25 libros

Numerosos ensayos, libros colectivos e investigaciones

Ha recibido centenares de reconocimientos en varios países por su labor Colaborador del Programa de televisión “Líderes” de Televisa Monterrey Fue Presidente de Junta Parroquial de la Acción Católica

RECOMENDACIONES:

1.- Llevar banderas.

2.- Llevar blusa o camisa blanca para la peregrinación por la paz.

3.- Si es posible llevar pequeños obsequios típicos de cada región para premios en fiesta mexicana.

4.- Calzado cómodo para el recorrido turístico.

5.- Si les acompañan sacerdotes, sugerirles llevar su alba para las Celebraciones Eucarísticas.

6.-  Si  en  la  Diócesis  hay  personas  que  puedan  ayudar  a  restablecer  alguno  de  los  grupos  que  haya desaparecido, o a iniciar alguna de las organizaciones que no existan, se les puede invitar al evento, con la finalidad de que se preparen y se motiven para ayudar a crecer a la Acción Católica en cada Diócesis.

7.- En las Diócesis donde no haya Junta, o el Presidente de la misma no haya asistido, se les pide ponerse de acuerdo y  nombrar a una persona para que esté presente al momento de la Reunión de Juntas Diocesanas, pues es de suma importancia.

HOTEL SEDE:

Gran Hotel Ancira  www.hotel-ancira.com


R
EGISTRO:SEGURIDAD:

Además de la seguridad propia del hotel, habrá seguridad pública y privada (vestidos de civil) en los lugares donde se desarrolle el evento. Los sitios elegidos para el desarrollo de la Convención no son zonas de peligro o en las que se haya presentado incidentes.

El Registro se cierra el lunes 17 de octubre, quienes aun no se registran favor de mandar su ficha, los que ya se registraron  favor de depositar. Si el número de personas esperadas de acuerdo a la capacidad del hotel se presenta  primero,  existe  la  posibilidad  de  cerrar  antes  el  registro  para  lograr  una  mejor  atención  a  los participantes.


COSTO:

$ 1,200.00 pesos por persona. Habitación para 2 personas (con dos camas matrimoniales).

Incluye: hospedaje en el hotel sede la noche del viernes 28 y sábado 29, participación en todo el programa, material de trabajo, desayuno de sábado y domingo, comida de viernes, sábado y domingo, cena de viernes y sábado, transportación local en eventos del programa, paseo turístico.

NOCHES ADICIONALES DE HOSPEDAJE:

$ 400.00  pesos  por  persona  por  noche,  ya  sea  antes  o  después  del  evento.  No  incluye  alimentos.  Solo hospedaje en el hotel sede.

Les pedimos de favor difundir esta información, reenviando el correo o imprimiendo para entregar a los militantes que aun no usan correo electrónico. Rogamos a Dios que derrame abundantes bendiciones en sus familias y en su apostolado, pedimos a Nuestra Madre Santísima de Guadalupe que los cubra con su manto.

Los esperamos en la Convención en Monterrey….

Atentamente.-

Junta Nacional 2010-2013

“La Paz de Cristo, en el Reino de Cristo”

Pbro. Nicolás Valdivia de León

Asistente Eclesiástico de la Junta Nacional

Omar Florentino Peña Briones

Presidente de la Junta Nacional

Categorías:Junta Nacional

Circular: 2011-23. Asunto: Campaña de teseración 2011-2012

Circular: 2011-23. Asunto: Campaña de teseración 2011-2012.

29 de septiembre de 2011.

 

 

 

A todos los Militantes y Asistentes Eclesiásticos

 

Anteponemos un cordial saludo, deseando en sus familias, sus trabajos y su apostolado, paz y bien.

 

Lo que  debemos  tener  presente:  Estamos  próximos  a  la  Fiesta  de  Cristo  Rey,  fecha  en  que  los militantes de la Acción Católica renovamos nuestro compromiso apostólico con el símbolo del recibimiento de la tésera. No olvidemos que la tésera en el orden moral nos recuerda la formación del espíritu de sacrificio y generosidad del apóstol, en el orden social nos certifica como militantes activos de la organización, en el orden espiritual nos acerca a las gracias concedidas a través de distintos actos promovidos por la Acción Católica, y por último en el orden económico es la aportación para contribuir en la realización de los distintos proyectos que buscan siempre instaurar el Reino de Cristo.

 

La Ceremonia de Teseración: El libro Diálogos con Dios, tiene la ceremonia de teseración, pero es importante que la forma en que se vaya a realizar la definan con el párroco o con el sacerdote que celebre la ceremonia y estemos atentos y dispuestos a sus orientaciones, pues él puede sugerir otro esquema.

 

La distribución: Ya se encuentran disponibles las téseras. Les recordamos los porcentajes en que se distribuye la aportación:

15% Comité Parroquial

15% Comité Diocesano

17% Junta Diocesana

18% Comité Nacional

25% Junta Nacional

10% Colegio Nacional de Asistentes Eclesiásticos

 

Aportación: Se sigue manteniendo la misma aportación que en los últimos años, $25.00 pesos por militante. En el caso de ACAN, se habían manejado costos variados, pero este año el costo será de $25.00 pesos para los niños y adolescentes, la razón es que hay que fomentar en ellos la cultura del ahorro y generosidad, pues hay niños que gastan esa cantidad en forma periódica y esta cooperación es anual; con esto se busca que el niño vaya teniendo conciencia de su aportación generosa, pues hay militantes que pagan por participar en eventos diversos o por los mismos manuales o materiales de ACAN cantidades mayores a lo que era el costo de la tésera, de esta manera valorarán más su aportación.

 

Es importante aclarar los siguientes puntos:

 

1.   La Junta Nacional estará en total apertura para que las comunidades donde haya niños con pobreza extrema no sea esto un impedimento, sólo se les pide que el párroco nos envíe una carta, correo electrónico o una llamada telefónica y con gusto se les apoya buscando padrinos, lo importante es que no se queden sin teserar.

 

 

 

 

2.   El Comité Nacional de ACAN, está realizando un gran esfuerzo para incentivar la aportación mencionada, obsequiando a los militantes micas porta gafete y pulseras al adquirir su tésera.

 

3.   Suplicamos a las Juntas Diocesanas y Comités Diocesanos de todas las organizaciones  que estemos pendientes de las necesidades de los niños y adolescentes de ACAN, y esto es un buen ejercicio para  ello,  no olvidemos que son el futuro de la Acción Católica. Favor de apoyar apadrinando  niños  que   no  puedan  cubrir  esta  aportación,  para  ello  será  necesaria  la comunicación con los Guías de ACAN.

 

Les recomendamos solicitar sus téseras con tiempo y prepararnos con renovado entusiasmo para este compromiso que una vez más se reitera ante el altar.

 

Les pedimos de favor difundir esta información, reenviando el correo o imprimiendo para entregar a los militantes que aun no usan correo electrónico. Rogamos a Dios que derrame abundantes bendiciones en sus familias y en su apostolado, pedimos a Nuestra Madre Santísima de Guadalupe que los cubra con su manto.

 

 

 

 

Atentamente.-

Junta Nacional 2010-2013

“La Paz de Cristo, en el Reino de Cristo”

 

 

Pbro. Nicolás Valdivia de León

Asistente Eclesiástico de la Junta Nacional

Omar Florentino Peña Briones

Presidente de la Junta Nacional

 

Categorías:Junta Nacional

EL PAPA, LOS LAICOS
Y LOS POLÍTICOS


MARÍA CARIDAD CAMPISTROUS

No te ofrezco la paz, hermano hombre,
porque la paz no es una medalla:
la paz es una tierra esclavizada
y tenemos que ir a libertarla…
Que los templos se doblen desangrados
Con arrojarnos al amor nos basta.
Jorge Debravo

Oigo un rumor de pasos en el cielo. Sí, no hay dudas, es él que sigue atento, ya nos busca.
Por eso, desde que conocí la vuelta del Papa Juan Pablo II a la casa del Padre, me cantan en el corazón las palabras de Pedro en casa de Cornelio: “pasó haciendo el bien”.
Cuando un ser querido muere, y esto es algo por lo que todos alguna vez hemos pasado, se nos agolpan en la mente infinidad de recuerdos, desfilan con premura imágenes en las que se entremezclan retazos de nuestra vida y de la suya. Son instantes en los que se clarifica nuestro entendimiento, tan irreflexivo a veces ante tantos estímulos externos, y hasta empezamos a comprender el no haber sabido valorar por entero su presencia y sus palabras. Estos sentimientos los he experimentado con la muerte de Juan Pablo II.
Como recuerdo fugaz le vi descender del avión que le trajo a Cuba, y la emoción indescriptible de aquella tarde soñada me embargó toda. Se agolparon entonces imágenes de la Plaza santiaguera donde viví a plenitud, a escasos metros de su figura, la Eucaristía que él presidía. Aquel día sentí que algo se removía en mi interior y —como nunca antes— el paso de Cristo entre nosotros; sus palabras que eran la Palabra para mi pueblo, su amor a la Madre que era la mía, y el sentir patrio que marcó de manera indeleble su Visita en la cálida mañana de ese enero. Mis más grandes amores conjugados al mágico conjuro del Pontífice que se hizo en verdad puente.
Y la imaginación, en su loca carrera, me hizo ver a Atila frente a León el Magno. Nadie sabe con certeza qué le dijo este Papa a aquel guerrero cuyo caballo no dejaba jamás yerba tras sí, pero lo cierto es que el huno decidió retirarse. No sólo eso. Cuando apenas un cuarto de siglo después el imperio se desplomó, el cristianismo fue la única fuerza existente para proteger a los desvalidos y salvaguardar la cultura clásica. Corría el año 452, no eran aquellos buenos tiempos para la Iglesia.
Corría el año 1978 cuando fue elegido como sucesor de Pedro un hombre poco conocido procedente de un país tras la cortina de hierro. Tampoco eran buenos esos tiempos para la Iglesia. Y el Papa polaco, que había vivido la II Guerra Mundial y defendido a su país contra el nazismo, viajó presto a su patria. Cuentan que en su primera visita como Vicario de Cristo, en la improvisada tarima ante más de un millón de sus compatriotas rodeados por fuerzas de seguridad, se escuchaba el rugido conminatorio de los carros blindados a menos de una milla… Se respiraba una impotencia de siglos en expectativa de hielo. La multitud se estremecía emocionada. Entonces, Karol el Magno, alzando el cáliz, exclamó: ¡No tengan miedo!…
Por encima de las consignas ideológicas, por encima de la corrupta lógica de la publicidad y la política, por encima de la retórica de las academias y la jerigonza de las sectas de la modernidad, se escuchó un llamado indestructible en su simplicidad, auténticamente subversivo, indisoluble en su raíz. Era preciso tener el valor de Amar, de perdonar. El mundo había comenzado a cambiar.
“Pasó haciendo el bien”, le dijo Pedro a Cornelio, “porque Dios estaba con él”. Y sus palabras vuelven a resonar en mis adentros. Pienso en el pontificado de Juan Pablo II, controversial y referente de justicia para un mundo resquebrajado. Pienso en su vida, que ha sido en sí misma un mensaje vivo y significativo para todas las personas del mundo entero. Creyentes y no creyentes, convencidos y dubitantes, jóvenes y viejos, obreros e intelectuales, todos, en los más disímiles lugares del mundo, hemos vivido una presencia fuerte y dinámica, llena de luz y fortaleza, de convicción y comprensión, de amor y de misericordia, de acogida y de orientación, de cercanía y exigencia, de verdad, autenticidad y compromiso. Pero he de pensar en laicos y políticos, eso me han dicho. Y a poco que pienso se refuerza mi canto: “pasó haciendo el bien”.
¿Qué significó para el laicado su enseñanza? Me toca muy de cerca esta respuesta. Nadie como él nos ha recordado que estamos tan llamados a la santidad como a la libertad, célibes o no, porque el camino de la perfección pasa por construir el Reino en nuestra historia que sólo así será Historia de salvación. «Se trata de comprometerse en una presencia en la sociedad humana, que, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, se ponga al servicio de la dignidad del hombre» (Ch L 30).
¿Y la política?, me cuestiono, ¿será también cuestión mía? La duda se disipa en cuanto llega, porque ser solidario es buscar el bien común y esto es cuestión de la política, si bien mirada en su sentido amplio; pero en ámbito estrecho, a los laicos compete, y su pensamiento al respecto es muy claro. Hoy la santidad no es posible sin el compromiso por la justicia y sin la solidaridad con los pobres y los oprimidos. Él fue un maestro de la solidaridad y el coraje. El político cristiano es el laico que vive a plenitud su compromiso, que vierte su fe en la acción política e inspira su política en la fe, por eso no cabe taxonomía en el Magisterio pontificio de Juan Pablo, el camino que nos propone es claro: Laico, lleva al corazón del mundo la Iglesia y trae el mundo a su corazón.
En el discurso inaugural de la Conferencia de Puebla, al inicio de su pontificado, nos lanzó esta pregunta que ahora repito para reflexionar:
¿No son los laicos los llamados, en virtud de su vocación en la Iglesia, a dar su aporte en la dimensión política y a estar eficazmente presentes en la tutela y promoción de los derechos humanos?
Tan importante consideraba el papel que han de desempeñar los laicos en la política que en la Christifideles laici decía: «Para animar cristianamente el orden temporal —en el sentido señalado de servir a la persona y a la sociedad— los fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en la ‘política’; es decir, de la multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común. Como repetidamente han afirmado los Padres sinodales, todos y cada uno tienen el derecho y el deber de participar en la política, si bien con diversidad y complementariedad de formas, niveles, tareas y responsabilidades» (n. 42).
No en vano Juan Pablo II, en reiteradas oportunidades, convocó a los laicos a que con responsabilidad y sacrificio asumieran los papeles de dirigencia política, para librar esa lucha denodada contra quienes inescrupulosamente desde la política llevan a los pueblos a situaciones de injusticia y donde cabría hablar de un pecado social. Les llamó a ser políticos si querían construir patria y futuro. ¡Qué sintonía la de su pensamiento con el pensamiento de Varela!

 
El Santo Padre con Lech Walesa, Presidente de Polonia
y su esposa Danuta.

Mas, también destacaba el rol del compromiso político del cristiano inherente al compromiso bautismal, y en la Homilía de Santiago de Cuba nos decía:
La Iglesia llama a todos a encarnar la fe en la propia vida, como el mejor camino para el desarrollo integral del ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, para alcanzar la verdadera libertad, que incluye el reconocimiento de los derechos humanos y la justicia social. A este respecto, los laicos católicos, salvaguardando su propia identidad para poder ser «sal y fermento» en medio de la sociedad de la que forman parte, tienen el deber y el derecho de participar en el debate público en igualdad de oportunidades y en actitud de diálogo y reconciliación.
Y es que, como diría el Apóstol, «¡Cuando la patria fiera se conmueve, nadie debe dormir, pena de honra!». Para Juan Pablo, cada laico debe ser consciente que como miembro de la Iglesia, se le ha confiado una tarea original insustituible e indelegable, que debe llevar a cabo por el bien de todos.
Si su pontificado caló en lo profundo del alma de la humanidad, es porque ha sido instancia profética y custodia de la esperanza ante los retos que se enfrentan para la construcción de un mundo con rostro más humano, a ello consagró su vida dando ejemplo de fidelidad a su patria y a la Iglesia. En su enseñanza, sus viajes, intervenciones, en sus gestos sencillos y expresiones tiernas, está la ilustración vívida del anuncio con el que comienza la Constitución Pastoral Gaudium et Spes a la que tanto aportó en el Vaticano II: «Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son, a la vez, gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo».
Un cristianismo reducido a ética —a un conjunto de preceptos morales y de normas de comportamiento— no llega al encuentro humano en el que la realidad cristiana se manifiesta llena de interés para la vida de la persona y la construcción social. El laico no puede huir de la realidad social que vive para buscar a Dios, a Él sólo podemos encontrarle en el otro que nos necesita y a quien también nosotros necesitamos, le encontramos cuando construimos un porvenir en que quepamos todos. Por eso el Papa insistía: «Los laicos deben santificarse, o sea llegar a la perfección de la caridad, en la vida profesional y social ordinaria, considerando las actividades de la vida ordinaria como ocasión de unión con Dios y de cumplimiento de su voluntad, así como también de servicio a los hermanos».
Consciente y sufriente de que la época que vivimos llama a una conversión a la realidad, este Papa que fue obrero, seminarista oculto, buscador de libertad y transformador de totalitarismos, conocía el fracaso sangriento de las utopías, la mentira evidente de las ideologías, las reducciones de la realidad a simples apariencias y las volatilizaciones espiritualistas, estaba convencido de que “el Evangelio es la confirmación más plena de los derechos del hombre”. Y por ellos luchaba.
¿Cómo generar y renovar, sostener y orientar, corrientes vivas de presencia social y política de los cristianos en medio de la actual transición epocal? El sucesor de Pedro recordaba al mundo que la persona es un ser trascendente, y escribía: «Hoy más que nunca la Iglesia es consciente de que su mensaje social se hará creíble por el testimonio de las obras antes que por su coherencia y lógica internas» (Centesimus Annus 57), y a los laicos nos había dicho antes que: «La síntesis vital entre el Evangelio y los deberes cotidianos de la vida que los fieles laicos sabrán plasmar, será el más espléndido y convincente testimonio de que, no el miedo, sino la búsqueda y la adhesión a Cristo son el factor determinante para que el hombre viva y crezca, y para que se configuren nuevos modos de vida más conformes a la dignidad humana» (Ch L 34). Ya lo dice el viejo refrán, obras son amores y no buenas razones.
A los gobernantes y políticos les propuso como modelo a santo Tomás Moro, ejemplo extraordinario de libertad y de fidelidad a la ley de la conciencia. He querido proclamarlo vuestro patrono, les dijo: “Su figura es verdaderamente ejemplar para quienquiera que esté llamado a servir al hombre y a la sociedad en el ámbito civil y político. Su elocuente testimonio es más que nunca actual en un momento histórico que presenta retos cruciales para la conciencia de quien tiene la responsabilidad directa en la gestión pública. Como estadista, él se puso siempre al servicio de la persona, especialmente del débil y del pobre; los honores y las riquezas no hicieron mella en él, guiado como estaba de un distinguido sentido de la equidad. Sobre todo, él no aceptó nunca ir contra la propia conciencia, llegando hasta el sacrificio supremo con tal de no desoír su voz”.
Pero, por encima de todo, nos propuso con hechos su ejemplo, el de un hombre bueno, fuerte, convencido de lo que decía y cuya certeza fue determinante para que prendiera con más ardor la llama de la fe en nuestro pueblo. Nos invitó a construir nuestra historia y a ser artífices de nuestra vida para, en cierto modo, hacer de ella una obra de arte, una obra maestra.
Sin dejar de ser uno de los líderes mundiales que mejor comprendiera la dinámica política, social, científica y espiritual de nuestros tiempos, vivió en audaz oposición a los males modernos. Observador agudísimo de la historia, alertó a lo largo de casi tres décadas sobre los peligros que acechan a la familia humana. En su rechazo al aborto y la eutanasia sus críticos percibieron una tentación reaccionaria. Lo cierto es que el Papa polaco contempló lo que aún muy pocos contemplan: la incesante degradación de la dignidad de la persona.
Defendió los derechos del trabajador ante la aniquiladora opresión totalitaria y ante la no menos esclavizante garra de un mercado regulado por los propios mercaderes. Nos ayudó a comprender la milagrosa excepcionalidad de cada cultura y de cada criatura.

 
El Papa recibe a Mijail Gorbachov y a su esposa Raisa
en su biblioteca privada del Vaticano.

Sus últimas palabras en nuestra Patria resonarán por siempre en mi sentir:
«Queridos cubanos, al dejar esta amada tierra, llevo conmigo un recuerdo imborrable de estos días y una gran confianza en el futuro de su patria. Constrúyanlo con ilusión, guiados por la luz de la fe, con el vigor de la esperanza y la generosidad del amor fraterno…».
Y ese futuro hemos de construirlo los laicos, desde la inspiración cristiana y en colaboración con todos: políticos partidistas y cubanos de buena voluntad, vivan donde vivan y piensen como piensen: ¿Cómo si no construir la República cordial con todos y para el bien de todos? Él mismo no se contentó con mantener la acción pastoral dentro del marco tradicional de la Iglesia. Su vocación fue claramente universalista. Recordaba así, con insistencia, que no todo lo condensa la cristiandad. Como buen filósofo, sabía que la enteridad va bastante más allá y que también hay que darse a ella, repartiendo igual amor y apoyo moral en las más recónditas lejanías.
Es inobjetable que se podrá escribir mucho de él; pero, si alguien olvida sus incontables horas de oración, su amor y entrega total a la Madre: Totus Tuus, y su abandono confiado en las manos del Padre, quizá podrá teorizar muy bien sobre aspectos múltiples de su gigantesca personalidad, mas, en el fondo, no habrá podido entender nada.
Un gran hombre vive más allá de su vida a través de sus ideas dando fuerza e inspiración a los que vienen después de él. El pensamiento social y político de Juan Pablo II, por el humanismo que encierra, por la defensa a la dignidad incomparable de la persona humana, es un canto a la humanidad que va en pos de su realización más plena, que busca sus raíces trascendentes, es simiente de esperanza y cimiento de futuro.
En sus minutos finales, nos enseñó la sublime trascendencia del espíritu sobre las miserias del cuerpo. Hemos visto a un hombre recio, bondadoso e infatigable. Un místico que comprendía la carne. Un soñador que buscaba la realidad. Es fácil creer cuando hay plena sintonía en lo que piensas, sientes y haces. En gran medida la fuerza moral de Juan Pablo II ha radicado y radicará en esto: se había convertido él mismo en “veritatis splendor”.
Su muerte es un mensaje cifrado de confianza. Viva y eterna.
Éste es un tiempo de oración, de gratitud y de esperanza.

Categorías:Laicos

La espiritualidad laical (algunos razgos)

LA ESPIRITUALIDAD LAICAL.

ALGUNOS RASGOS

Galo Bilbao Alberdi, Vitoria-Gasteiz, 11  de noviembre de 2009

TRANSCRIPCIÓN NO REVISADA DE LA CHARLA
“LAICOS COMO JESUCRISTO, ¿QUÉ ESPIRITUALIDAD?”

0. Introducción

Acercamiento parcial, no una lección sino un (mal) testimonio

Lo primero que he de decir es que voy a abordar la cuestión de la espiritualidad laical. Pero no es una  lección. He estudiado muchas cosas pero nunca he aprendido en los libros la espiritualidad, el vivir según el espíritu de Jesús. Por tanto yo no os voy a poder enseñar nada. Si hubiese otros temas de los que hablar me sentiría en condiciones de poder  dar  una  lección  de  algún  tipo.  Pero  en  este  caso  va  a  ser  un  acercamiento personal, un testimonio, mi mal testimonio. Un acercamiento muy ‘parcial. Algunas que yo experimento en mi modo de ser y de creerme cristiano. Por lo tanto no voy  dar una lección sino un testimonio de mi vida espiritual, de una manera más o menos ordenada.

1.                 Definiendo la espiritualidad laical

a)      Espiritualidad:  Estar   habitados   por   el  Espíritu  del  Dios  de  Jesucristo,  la conciencia  que  el  ser  humano  tiene  de  vivirse  como  creyente,  que  implica  la experiencia adquirida del Dios de Jesús y que determina una forma  profunda de situarse, interpretar y asumir las dimensiones de su existencia

b)      Laical: cristiana, dignidad bautismal, desde la secularidad

Espiritualidad laical es un nombre y un adjetivo. Sobre la espiritualidad lo primero que hay que decir es qué NO es. La espiritualidad no es escaparse del mundo, o rechazar lo que hay aquí a favor de otra cosa que está no se sabe donde, o evadirse de los problemas cotidianos. Eso sería espiritualismo, una manera errónea de entender la espiritualidad. La espiritualidad es precisamente lo contrario a eso. Es algo muy vivo y pegado a la realidad concreta y lo que nos pasa todos los días, pero vivido de una  manera muy especial.

La espiritualidad sería sentir que el espíritu de Dios habita en mí. Yo suelo decir que siento a Dios “en la chepa” todo el tiempo. Está aquí, te acompaña, va contigo en las cosas cotidianas. Esa vivencia que tenemos cada uno de nosotros y nosotras de sentirnos conscientemente creyentes y habitados por el  Dios de Jesucristo es la espiritualidad. Esto incorpora luego algunos elementos muy peculiares como pueden ser la oración, la reflexión, los ejercicios espirituales, la asiduidad en los sacramentos… eso también es espiritualidad,   pero   es   parte   de   la   espiritualidad.   Cuando   en   nuestros   grupos

preguntamos qué tal vamos de espiritualidad solemos decir “pues no rezo mucho, no voy mucho a misa”… eso es  algo de la espiritualidad, pero parte de la espiritualidad.

La espiritualidad no es la huida del mundo, en ningún caso, sino vivir en el mundo de una manera peculiar, sintiéndonos habitados por el Dios de Jesucristo. Y dentro de esta manera  de  vivir  la  espiritualidad,  la  oración  y  los  sacramentos  tienen  un  lugar privilegiado como luego comentaré.

El adjetivo laical. El título de la charla “Laicos como Jesucristo ¿Qué espiritualidad?” es provocativo. Destaca el aspecto laical. Y ciertamente Jesús fue un laico, un seglar del judaísmo, así que no está mal dicho. Lo que pasa es que yo no tengo muy claro qué se puede decir del adjetivo laical.

¿Qué quiere decir laical? La manera más clara, simple y sugerente que tengo de hablar del laicado es  sencillamente decir que es cristiano, sin más. También suelo usar una expresión: que el cristiano laico es el cristiano si aditivos, ni conservantes ni colorantes, como el yogur natural. Todas las personas, en el momento en el que por el bautismo nos configuramos como cristianos somos laicos. Ni más ni menos. Cristiano y laico sería identificable lo uno con lo otro. Por lo tanto espiritualidad laical es la espiritualidad del cristiano bautizado.

Luego nos hemos dado cuenta que dentro de los cristianos bautizados algunos adquieren la condición sacerdotal, o religiosa o acogidos en determinados carismas. Así que esos van enriqueciendo ese yogur natural con otros sabores y gustos que lo enriquecen, no lo empobrecen. Pero la mayoría somos yogures naturales. Cristianos sin más. Por lo tanto, somos creyentes en el dios de Jesucristo en medio de la  realidad del mundo, en la cotidianeidad, en la secularidad, en el siglo, en el mundo.

Esta condición secular,  de vivir en el mundo,  es específica de los laicos, pero no exclusiva.  Precisamente como somos cristianos de a pie, todos los cristianos somos seculares. Como laicos y laicas lo específico nuestro es el mundo, pero no es exclusivo. A  muchos  laicos  no  nos  estorba  que  otras  vocaciones  más  específicas  de  la  vida cristiana, a su modo y manera, estén presentes también en el mundo. Entre otras cosas porque no pueden dejar de estar en el mundo, no se pueden escapar del mundo. Espiritualidad  laical  es  esa  conciencia  de  ser  creyentes,  esa  vivencia  de  la  fe  que tenemos cada uno de nosotros

2.        El pilar básico de la espiritualidad

El pilar básico de la espiritualidad cristiana – que es la que yo conozco y practico –  está en el encuentro  con el Dios trinitario. ¿Dónde esta el soporte en el que se basa mi experiencia  espiritual?  En  tener  la  experiencia  de  encuentro  personal  con  el  Dios trinitario. El nuestro no es un Dios cualquiera. Tenemos solo uno, somos monoteístas. Pero es un Dios que son tres Personas. Desde esa idea de que lo principal es encontrarse personalmente  con  ese  Dios  peculiar  es  muy  fácil  subrayar  tres   aspectos   que corresponden a cada una de las Personas de ese Dios trinitario.

Por  eso,  esa  experiencia  del  Dios  trinitario  significa  1º  seguimiento  de  Jesús,  2º reconociendo a Dios como Padre y 3º descubrir al Espíritu que anima y está en la propia vida de cada uno y cada una.

1º Seguimiento de Jesús

Me parece un logro de la Teología llegar a identificar la fe como seguimiento de Jesús.

Nuestra fe no es sobre todo creer ideas o sobre todo practicar  ritos, sino nuestra fe es por encima de todo seguir a una persona. Evidentemente, intelectualmente tendremos unas ideas y practicaremos ciertos ritos, pero lo fundamental y nuclear no es seguir a una idea o una cosa, sino a una persona que creemos que esta viva y la sentimos como tal. Y eso es para mí el elemento nuclear de la experiencia espiritual: vivir esa sensación de estar en camino, en marcha tras las huellas de Jesús.

En esa experiencia de caminar tras los pasos de Jesús hay que destacar una cosa muy importante que  es que quien llama es Jesús, y por lo tanto yo le sigo porque me ha llamado por mi nombre, no le sigo porque a mí se me ocurre; la iniciativa la ha tomado Él. Y todos recordaremos aquel momento  que  tuvimos conciencia de decir: “Estoy dispuesto, voy a intentarlo, no dejes de molestarme”, cada cuál a su manera habrá dicho que esta dispuesto a seguir a Jesús. Y si es Jesús quien llama, esto  significa que su llamada y su oferta son totalmente gratuitas, porque le da la gana me ha llamado y metido en este jaleo.

La fe y la experiencia espiritual son sobre todo una experiencia de seguimiento. Esto nos  da  alguna  pista  para  aquellos  momentos  de  duda,  debilidad,  o  bajos  de  fe  y espiritualidad.    Posiblemente si  nos fijamos bien en nuestra propia vida es porque estamos caminando por caminos y terrenos en los que es muy dificil encontrar a Jesús. Cuando nos liamos en las carreteras, grandes autovías o autopistas  de gran velocidad que nos llevan por territorios del poder, del prestigio y la preocupación por uno mismo, allí es muy difícil encontrar las huellas de Jesús. Si vamos por caminos más sinuosos, con más  baches, más estrechos, con más dificultades.. de entrega a los demás, de búsqueda de los últimos… por ahí es más fácil encontrarse con Jesús. No es imposible hacerlo en el otro lado, pero sí más dificil. Cuando nos metemos en la autopista ya no reconocemos  los  pueblos  por  dónde  pasamos,  los  vemos  de  lejos…  “¿Cómo  es aquello?… Pues no sé…” Hasta que no llegas al final no sabes ni por donde has pasado. Esto nos pasa en nuestra vida espiritual, por lo menos a mí me pasa. En esos momentos en  que  me  siento  incómodo,  a  disgusto  y  mi  nivel  de  espiritualidad  está  bajito, enseguida miro por qué caminos he andado últimamente y seguro que me doy cuenta de que no he ido por los que es más fácil encontrarse con Jesús.

Y otra tercera idea del seguimiento, además de la gratuidad de la llamada y de por qué caminos vamos, es darse cuenta de que el seguimiento es dinámico. Ese seguimiento a una  persona  es  estar   permanentemente  en  movimiento.  Mantenerse  siempre  en movimiento es una necesidad imperiosa  para mantener la espiritualidad en ON. Lo mismo que salimos a pasear para mantener nuestro organismo en forma, de la misma manera nuestra espiritualidad esta en permanente, movimiento  porque de esa manera reflejamos que somos seguidores de una persona que anda y se mueve; si no estamos estáticos, en una posición fija, por muy segura que esta sea.

2º Reconocimiento de Dios como Padre

Es reconocerlo  como el único absoluto y reconocerlo  como Amor. Decir de Dios que es el Amor en mayúsculas es lo más que se puede decir. Esto viene en los evangelios, así que tiene voz de autoridad, no la mía personal. Dios es el Amor… del cual yo solo tengo una experiencia relativa y parcial. Dios es el Amor, con mayúsculas pero ningún humano – que somos todos, hasta los santos, limitados,  parciales y finitos –           puede acaparar  todo el amor de Dios o llegar a conocerlo en profundidad y hasta las últimas consecuencias. Por tanto, toda imagen, experiencia o reconocimiento que haga de Dios,

siendo Él absoluto y yo limitado, es siempre relativo. Alguien podría decir que esto es un  desajuste  entre  nuestro  objeto  de  amor  y  lo  que  somos  capaces.  Tenemos  un recipiente demasiado pequeño.  Así es. ¿Es una desventaja?… No lo creo, al contrario esto me lleva a exigirme y darme cuenta que todo amor que descubro yo en el mundo es precisamente toda la cantidad del amor de Dios que yo puedo  ser capaz de coger, asumir,   vivir y experimentar. Por tanto, no despreciemos nada de valioso qyue  hay entre nosotros porque si es amoroso, si es bueno es lo que de Dios somos capaces de percibir.

No pretendo desnudarme aquí, pero en la experiencia matrimonial, en esa situación en la que uno se reconoce como feliz de haberse enlazado con otra persona, cada vez estoy convencido que es la manera con la que Dios se manifiesta más clara y cotidiano y lo valoro como tal. Seguro que el amor de Dios desborda todo eso, pero mi capacidad de conocerlo y experimentarlo a  veces llega hasta ahí, a reconocerlo de  una manera clara en el amor matrimonial o en el que puedo experimentar hacia otras  personas que me rodean. Dios es mucho más grande que todo eso pero de Él no podemos experimentar mucho más de lo que de hecho experimentamos en nuestra vida.

Esta idea de que Dios es ese amor absoluto que se manifiesta relativamente entre nosotros – no desperdiciemos ninguna ocasión para ello –  me lleva a vivir el resto de cosas que hay en nuestra vida con un intento de distanciarme de ellas y de reconocerles un valor, pero el que intenta tener. La experiencia de vivir a Dios como Absoluto nos hace relativizar todo lo demás. Eso nos relaja muchísimo. Todo lo que nos acontece, las grandes  ideas,  ideales,  ideologías,  problemas,  dificultades…  todo  eso  esta  ahí,  es innegable, pero no nos puede porque estamos soportado por ese  Amor Absoluto. Si no nos puede, quiere decir que no nos va a derrotar, pero tampoco nos va a conquistar, de tal manera que lo absoluticemos.

3º Descubriendo al Espíritu que habita en mí

Ese vivir como seguidores de Jesús, teniendo a Dios como Padre viene acompañado de un motor permanente que no es mío, sino que es Dios mismo en su persona de Espíritu. La gasolina que tenemos para hacer nuestra vida procede del espíritu de Dios. Él es el que nos  anima a hacer todo. Yo suelo  extraer una conclusión muy directa de ese sentirme habitado por el Espíritu. Si hay algo meritorio en lo que yo haga no depende de mí sino de Él. Algunos tenemos la tentación de ser orgullosos de lo que hacemos.

Una de las máximas expresiones de la experiencia de fe cristiana es reconocer que si se ha hecho algo bueno, positivo… si en lo que estamos metidos merece la pena lo que hacemos… no es gracias a nosotros sino al Espíritu que nos habita. Si nos miramos a nosotros  mismos  y  decimos  “¿cómo  he  sido  capaz  de  hacer  eso?”,  enseguida  si rascamos un poco y somos honestos nos daremos cuanta de que no es por voluntarismo ni por la propia fuerza que tenemos sino que ha habido algo dentro de nosotros que nos ha llevado a hacerlo y decimos “anda!,  pero si he sido capaz…”. Yo ahí descubro al Espíritu, cuando me sorprendo haciendo cosas de las que honestamente no me siento capa, luego hay otro que me empuja y lo hace por mí y es quien tiene el mérito.

Esta triple experiencia de seguimiento de Jesús reconociendo a Dios como Padre y movidos por el espíritu… por eso hablamos de espiritualidad, porque es el Espíritu el que nos mueve – es el pilar de la espiritualidad cristiana.

Y vuelvo a retomar la idea de que la espiritualidad se ha entendido a veces como huida del mundo, no hacer nada, pasividad absoluta. En la Biblia el Espíritu es sobre todo un viento, una fuerza, un motor, que nos mueve permanentemente y nos hace hacer. Luego nada más lejos de la espiritualidad que esa quietud de no hacer nada. Luego tendremos que hablar de la contemplación, pero esa contemplación es parte de una espiritualidad que es sobre todo ese dinamismo espiritualidad que nos lleva a hacer.

3.                Jesús es el modelo

En qué persona me puedo fijar para decir: “¿dónde  esta  el maestro que me puede enseñar  esto?”  Y  aquí  me  aferro  al  título  de  esta  conferencia  sugerido  por  la organización “Laicos como Jesucristo”. El propio Jesús es nuestro modelo. Con Jesús, a quien confesamos el Cristo, pasa una cosa muy curiosa: en los evangelios Jesús empieza anunciando. Es el mensajero del Reino: convertíos, el Reino está cerca, está en medio de vosotros… Jesús es el mensajero del Reino. Pero en los mismos  evangelios Jesús acaba  siendo  Él  el  mensaje.  Los  cristianos  anunciamos  el  Reino  pero  sobre  todo anunciamos al mismo Jesús. El mensajero se ha convertido en el mensaje.

Aquí habría que hacer ese juego a la inversa. Antes he dicho que yo soy un seguidor de Jesús. Pues bien, el seguido se convierte en el modelo del seguimiento. ¿Cómo hemos de seguir a Jesús? Como Él vivió, así tengo que intentar vivir. Jesús es aquel hacia el que voy, al que sigo, pero al mismo tiempo es el modelo del seguidor. Es el mensajero y al mismo tiempo se convierte en el mensaje

De las muchas cosas que se podrían decir de la espiritualidad de Jesús me gustaría destacar una. Es la familiaridad «Familiaridad»: a) como cercanía, intimidad,  conocimiento  profundo, sintonía  y relación constante con Dios, b) parentesco  real, como conciencia de ser hijo de Dios y hermano de las demás personas.

La  palabra  familiaridad  destaca  las  características  de  la  espiritualidad  de  Jesús. Básicamente significa dos cosas, y en los dos sentidos nos da pistas de cómo debe ser la espiritualidad. Familiaridad  quiere decir cercanía, intimidad, conocimiento profundo, sintonía, relación constante. Solemos decir “yo tengo familiaridad con esa persona”. No quiere decir que tengamos lazos de sangre, sino que vamos  a su casa, le conocemos, charlamos con ella, le conocemos de hace tiempo, convivimos con ella con asiduidad.

Ahí esta unas claves de la espiritualidad de Jesús: su familiaridad con Dios. Es la relación  permanente y constante de intimidad que tiene con Él. Los evangelios están plagados de momentos en los que se percibe esa familiaridad con Dios, con el Padre. Si yo me pusiese a pensar cuál es una de  mis mayores preocupaciones como padre de familia  de  dos  preadolescentes  es  conseguir  que  Dios  aparezca  como  uno  más  de nuestra familia. Cómo hacer que en nuestra vida cotidiana de la misma manera que los cuatro en casa comemos, hablamos, chillamos, nos divertimos… cómo hacer que Dios sea familiar a nosotros, que esté como uno más en casa. Se que lo tengo difícil, y todas las noches pienso “¿hoy qué tal habrá salido?”, pero ciertamente para mí es uno de los logros en la transmisión de la fe: el reconocer esa familiaridad, que sea normal que Dios esté entre nosotros, escuchándolo a través  de la Palabra, hablando de Él sin ningún rubor, teniéndolo en cuenta al tomar las decisiones,  considerándolo como uno que esta ahí aunque no lo vemos… esa es la familiaridad que tenía Jesús con el Padre, esa es la familiaridad que  tenemos que tener cada uno de nosotros como seguidores, y la que intentamos los padres en la  transmisión de la fe. Esa va a ser la garantía de que la transmisión va a ser posible. Si la fe no es  un conjunto de ideas ni ritos, sino una experiencia de encuentro, para que haya encuentro hay que reconocerle que está ahí, y para reconocerlo hay que tenerle siempre presente. Esa es una idea de familiaridad que me  parece  importante  destacar.  Esa  convivencia,  esa  intimidad,  ese  conocimiento cotidiano de Dios.

Y la segunda idea de familiaridad es la más fuerte,            la idea de parentesco real, de parentesco de sangre. Y en el caso concreto de Jesús esa conciencia que tiene de ser hijo de Dios y por lo tanto de ser hermano del resto de seres humanos. Pues esa tiene que ser también la familiaridad que  tenemos que tener nosotros con Dios. Esa asiduidad que tenemos con Él nos lleva a reconocerlo como padre/madre – podemos decir ahora que estamos enriqueciendo el significado auténtico de esa  experiencia de Amor total que tiene Dios, Dios es padre y madre – . Es eso lo que esta en medio de esa experiencia de fe de Jesús: la conciencia de que Dios es Padre y todos nosotros somos hermanos. Es eso lo que tiene que estar en mí. Y es eso lo que a veces con inquietud, uno se sorprende a sí mismo diciendo por enésima vez al hijo que haga algo, pensando “¡Qué paciencia tengo  que  tener  contigo!”  y  a  mí  enseguida  me  salta  “¿¿Y  la  que  tiene  el  otro conmigo…??”. Y cómo puedo yo  mostrarme  en esos momentos tan severo, duro o impaciente, cuando el Padre tiene una paciencia  infinita conmigo. Y cómo le puedo transmitir yo mismo esa experiencia a mi hijo desde esa actitud.  Como te metas ahí estás todo el día en autocontrol. Alguno dirá… “Qué tontería!”. Pero a mí no me entra otra manera de experimentar a Dios que en esas cosas. Reconozco que mi espiritualidad es muy callejera o cotidiana o pedrestre…  entonces me da para eso… para que cuando le echo la bronca a mi hijo pensar… “Si con lo que yo hago y no recibo broncas, ¿por qué me pongo así…”.

Yo creo que es desde esta experiencia de familiaridad con Dios en el doble sentido de intimidad,  cercanía ,cotidianeidad y de reconocerle como Padre/Madre y a los demás como hermanos como podemos tomar la foto fija de la espiritualidad de Jesús. Desde esta familiaridad se explican los rasgos seductores de la persona de Jesús: su libertad ante todo y ante todos; el ser una persona entregada a los demás, especialmente a los más necesitados; su fidelidad absoluta… Creo que esos  rasgos que nos atraen de la persona de Jesús, que nos seducen, están basados en esa familiaridad de Jesús. Luego si Él es mi modelo voy a intentar parecerme a Él sobre todo en la familiaridad con el Padre y luego ya veremos de lo que soy capaz en el resto de las cosas.

4.                Fuentes permanentes de la espiritualidad

Esta espiritualidad, ¿de qué fuente se nutre? Si eres un corredor de fondo, ¿cuál es el avituallamiento que  te nutre en esta maratón de largo recorrido que es tu propia vida para que no te falte el alimento y la fuerza necesaria para seguir a Jesús?

He recogido cinco fuentes que van manando…  diréis “¡Qué vulgaridad!”. Pues sí, efectivamente, esa es la vulgaridad de la espiritualidad…

a) La Palabra

Para mí resulta muy difícil pasar un día sin, al mismo tiempo que el periódico, no tener

la Biblia o los evangelios en algún uso. Tendría que pasar algo muy raro  para que en un día no haya habido algún momento en el que confrontase con la Palabra. Yo creo que tendría que ser un gran error para cualquier creyente pasar un solo día sin alimentarse de la Palabra, cuando todos los días comemos  y más de tres veces. Somos capaces de grandes atracones culinarios y de mantener abstinencias desconocidas en el uso escucha de la Palabra de Dios. La escucha de la Palabra, la meditación de la misma, la lectura cotidiana de ella forma parte de mi hábito como lo es leer el periódico o desayunar.

Cada  vez  descubro  con  más  claridad  la  capacidad  que  tiene  la  Palabra  de  ser transformadora.  Eso que decimos que la Palabra es vida y que tiene capacidad de conversión… yo creo que en esa asiduidad, que a veces en lo cotidiano no lleva a nada extraordinario más que a durante el día tener en cuenta alguna cosa o a contrastar algún acontecimiento… pero llega un momento que algo que has leído diez o quince veces o cien a lo largo de tu vida, llega un día que resuena de una manera especial y eso provoca en ti un pequeño cambio, algo que has mejorado. Y en eso descubro que la Palabra es vida y transforma. Me doy cuenta de que tiene capacidad de cambiarme. En momentos resuena especialmente y te esta diciendo algo que va a ser importante. Lo mismo que cuando vas a pescar no todos los días pescas lubina, hay que ir todos los días al muelle a pescar para que algún día salga esa de tres kilos que llevamos orgullosos a casa. Con la asiduidad con la Palabra pasa algo así. No todos los días descubres  en la palabra es llamada de atención o no todos los días resuena con ese eco tan especial que provoca algún cambio. Pero si no se coge diariamente ya sería casualidad que el único día que la coges, sonase la flauta.            Esto de la asiduidad con la Biblia – o de ir a pescar lubina – nos pasa con las mejores cosas de nuestra vida. Si solo las hiciésemos cuando resultan maravillosas, o nos hacen tilín, ¡la de cosas que dejaríamos de hacer!. Se hace siempre a gusto y bien, pero no siempre se acaba satisfecho. Y sin embargo, para que alguna vez digamos ¡qué bien! ha habido que hacer 1, 5, 7 o 10 veces normales.

b)  Los sacramentos

Son la segunda fuente importante de la espiritualidad. Forman parte de los elementos básicos de la vida de los creyentes. Creo que hay que entenderlos en su doble carácter de celebrarlos y vivirlos. A veces estamos muy acostumbrados a celebrarlos sin vivirlos. O celebrarlos mucho y vivirlos poco. Hay que vivirlos mucho y celebrarlos siempre que se pueda. Pero sobre todo hay que vivirlos.

¿Esto que quiere decir? Yo el sacramento del matrimonio espero haberlo celebrarlo solo una vez. Pero  espero vivirlo todos los días. A veces tengo la certeza de que aquel sacramento que celebré me permite vivirlo todos los días; a pesar de las dificultades uno siente que ahí ha habido algo que le ha dado fuerza. Y a veces pienso al revés, un poco retrospectivamente  y  digo  “ahora   es  cuando  debería  celebrar   el  sacramento  del matrimonio”, porque estoy verdaderamente viviendo con más intensidad  aquello que entonces era sólo una aspiración, una búsqueda, un deseo, con el temor de si seremos capaces… A veces no vivimos y celebramos en el mismo momento. A veces pienso que gracias a que celebré el sacramento tengo la gracia  fuerza que me ayuda a superar las dificultades y otras veces  pienso que ahora es más auténtico que entonces ya hora tendría que celebrarlo.

Hay sacramentos que solamente se celebran una vez pero que se renuevan y que se viven muchas veces. El sacramento del bautismo fue solo una vez – y encima no nos dimos cuenta – pero lo renovamos todos los años y tenemos que vivirlo todos los días. Si somos laicos y hemos dicho que como laicos nuestra mayor categoría y dignidad es el bautismo nuestro objetivo es vivir como bautizados todos los días. Empezar todas las mañanas diciendo “me acabo de bautizar, el día esta por  estrenar  y yo también soy nuevo”.

Hay otros sacramentos que podemos celebrar con asiduidad, como es la eucaristía. A mí, tal vez estoy chapado a la antigua, pero cada vez me es más raro el estar con gente que se dice creyente como yo y me dice que no va  a misa y que además no lo echa de menos. ¿Cómo es posible? ¿Cuántas  veces  quedas con tus amigos? ¿Y cuándo no quedas que te pasa? ¿Ya reservas algunos momentos  para esas cosas que te parecen realmente importantes? Solo son cuarenta minutos a la semana. Si nos tomásemos en serio la misa dominical y lo que ello significa… Es llegar junto con otros, empezar diciendo que lo que me ha pasado en la semana lo pongo aquí delante. Como ha habido mucho malo te  pido que me ayudes a despejarlo. Ahora que estamos más tranquilos, vamos a ver que nos dices. Eso que nos dices ilumina nuestra vida. Para demostrar que estamos aquí para algo vamos a compartir el  pan, vamos ofrecer las ofrendas que tengamos y salir de nuevo a la calle. ¿Se puede pensar en algo que con mayor facilidad nos sintetice lo que es la vida, y que podamos decir… “hasta  la semana que viene”? Despreciamos este regalo con una frivolidad absoluta, o a mí me lo parece. Yo creo que vivir la eucaristía, con asiduidad, normalidad y los ritmos que ella propone no deja de ser una magnífica fuente de espiritualidad

c)  La encarnación,  síntesis fe-vida

Si hemos dicho que lo propio del laicado – que no exclusivo – es la secularidad, el día a día, se trata de bautizar las 24 horas del día. Poner la fe en todas las situaciones de mi vida cotidiana. Esa es la encarnación. Dios se hizo hombre, uno de nosotros. Y nosotros ponemos la fe en todo lo que hacemos, durante todo el día y todos los días.

Yo he sido educado y vivo en una espiritualidad muy sencilla y consiste en preguntarme permanentemente en todo lo que me pasa, qué es lo que me pide Dios que haga. A veces mi mujer se ríe, porque cuando pasa algo y digo “¿yo qué puedo hacer?” me dice “qué no tienes que preguntarte qué  puedes hacer, hay cosas que pasan y no puedes hacer nada…”. Pero no puedo evitar preguntarme, cuando veo algo, qué me pide Dios y qué puedo hacer yo al respecto. Es mi manera de establecer la  síntesis fe-vida. Ver la realidad, qué es lo que pasa, por qué pasa y qué consecuencias tiene. Ante ese hecho, qué me pide Dios, iluminado por la Palabra. Y en tercer lugar hacer algo concreto porque la próxima vez eso sea un poquito mejor, se parezca un poco más a lo que el Reino de Dios quiere ser. Es el modo por el que me muevo por el mundo, el intento de hacer síntesis fe-vida por mi parte. Seguro que hay otras muchas maneras.

d)  La oración

Hay que reconocer que hay diversos modelos y posiblemente etapas de la vida en las que son más adecuadas unos u otras. Yo sería incapaz de decir cuál es la mejor. Cada uno  ha de buscar su  estilo  de oración.  Mientras  uno  es  joven,  va creciendo  y va cambiando rápidamente también va cambiando el modo de orar. Pero llega un momento

que cada uno se hace su composición  y, de la misma manera que tenemos platos favoritos,  cada   uno  tiene  también  su  manera  dpeculiar  de  rezar,  orar,  meditar, contemplar a Dios… cada cual la suya. Pero se me hace difícil reconocer a un creyente que me diga que no ora.

e)  La comunidad

La comunidad en la que uno vive. Me refiero a mi  grupo, mi equipo de militantes en el que nos reunimos semanal  o quincenalmente y hacemos revisión, oración… pero me refiero también a esa comunidad parroquial, que yo no elijo, pero está ahí y que además es muy plural, y que incluso si me pongo a elegir no elegiría sentarme con quien me siento. Pero viene muy bien que la parroquia diga “estos son los tuyos también” porque nos damos cuenta de que el que convoca es Jesús, no mis propias apetencias, o la gente que se parece a mí, o que comulga con mis propias ideas y modos de  entender  la realidad. La parroquia es una comunidad plural, diversa en si misma, en la que a pesar de las diferencias somos hermanos porque lo que nos une es la fe. Y cada vez valoro más la celebración de la comunidad parroquial que la de esa comunidad más pequeña en la que nos parecemos más y parece que podemos celebrar más auténticamente. Pienso que la autenticidad que se gana por la cercanía se pierde porque parece que nos hemos elegido mutuamente para celebrar. Y sin embargo en la otra son los que te tocan y esta muy bien que sea así.

Son fuentes para la espiritualidad ese pequeño grupo, esa parroquia en la que celebras la fe, o esa diócesis con la que – por nuestras dimensiones –  cada vez es más fácil irse identificando.  Nuestra  diócesis  cada  vez  se  nos  está  quedando  más  cerca  de  los creyentes y cada vez nos preocupamos más con sus defectos y nos alegramos más con sus aciertos y la sentimos más propia. Es una  venmtaja del hecho de que se haya achicado la comunidad. Espacios más cercanos de la vivencia  ipcesana se hacen más cercanos y más nuestros.

Estos  son  los  cinco  elementos  –  barritas  energéticas  – que  alimentan  nuestra espiritualidad.

5.        A modo de conclusión: Para una espiritualidad en el mundo

Para ajustar un poco más esta experiencia a una espiritualidad en el mundo, propia de un laico, comparto  con vosotros estos rasgos me parecen importantes en mi propia vida espiritual.

  • Tensión realidad y utopía

 

Lo  nuestro  es  que  el  Reino  ya  esta  entre  nosotros  pero  que  todavía  no  se  ha cumplido. Eso significa que lo nuestro es permanentemente ver lo que es posible e intentar hacerlo, sabiendo que  nunca va a alcanzar lo que debería ser. Y en ello estamos. En esta tensión hay quien rompe por el lado de la resignación y se queda en el realismo puro y no hace nada “total,  no se puede hacer nada”.  Y hay quien rompe por la pureza absoluta “como lo nuestro es algo excelso no te preocupes por las cosas de aquí que total desaparecerán”. Yo creo que lo importante es mantener la tensión entre lo que hay y lo que Dios quiere que sea. Y que la diferencia entre estas dos cosas, el día que yo abandone el mundo se haya reducido un milímetro. El mejor epitafio podría ser “Movió el mundo un milímetro hacia el Reino”. Eso es lo más que se puede decir de nosotros, que no se conformó con lo que había sabiendo que no iba a alcanzar lo definitivo, sino  que eso mismo le llevo a mover algo la realidad.

  • Mística ascética (no podemos con todo / austeridad compartida)

Precisamente porque lo nuestro es tensión entre realidad y utopía; entre ya sí, pero todavía no. Entre el reino que ya está pero no se ha cumplido en su totalidad, creo debemos  dejarnos  llevar  por  una  mística  ascética,  que  quiere  decir  dos  cosas sencillas:

Primero, ante como están las cosas en el mundo, no pensemos que nosotros lo tenemos que salvar. Jesús no solución el hambre en el mundo. Dio de comer a cinco mil y pico, si tomamos al  pie  de la letra los evangelios. “Los pobres siempre los tendréis con vosotros”.  A veces me sorprendo al ver por el mundo a creyentes que vamos por el mundo pensando que nosotros lo vamos a tener que solucionar todo. Nosotros haremos lo que podamos. Y hay momentos en los  que tendremos que asumir el fracaso y por eso hay que tener la ascética de refrenarse a uno mismo y decir  “no  voy a  ser  capaz  de  hacerlo”  y  convivir  con  esa  situación  injusta  e inadecuada porque no tenemos capacidad para solucionarla. Habrá que aprender eso: no podemos con todo.

Segundo: Cada vez tengo más claro que una de las luces que los creyentes podemos dar en el mundo es dar ejemplo de una ascética, de una austeridad compartida. En un mundo en que hay riqueza para que todos vivamos dignamente, pero que esta muy mal repartida, nosotros optamos por la austeridad para que otros puedan tener. Y  eso  es  tan  contracultural  y  diferenciador,  que  sería  importante  que  nos  lo tomáramos en serio. No ser austeros para ahorrar más: Álava es la provincia más ahorradora de todo el estado español, según la Confederación de Cajas de Ahorros. Ahorrar para qué, ¿para nosotros? Pues vaya mérito tenemos. Dejamos de gastar o gastamos  menos  para eso que tenemos demás poder compartirlo. Esa austeridad compartida es uno de los rasgos que tiene que caracterizar a los creyentes de hoy en día en nuestra sociedad.

  • Amor al enemigo

Es un rasgo extremadamente difícil, complicado y particularmente peliagudo entre nosotros pero  inevitable como seguidores de Jesús es el amor al enemigo, la no violencia,  el  rechazo  de  toda   acción  violenta,  el  perdón,  la  búsqueda  de  la reconciliación. Reconociendo todas las  dificultades, nosotros creo que tenemos la especial tarea de hacer realidad lo que se pueda de eso  en las peores situaciones, algunas de las cuales no están lejos de nosotros.

  • Conciencia de enviado y evangelizador

Lo nuestro es anunciar el Evangelio y somos enviados a ello. No hablamos por nosotros y de nosotros. Hablamos de Otro y en nombre de otros, de la comunidad. Me gustaría que cada vez tuviésemos esto más claro, que a través nuestro, es toda la comunidad cristiana la que se pone en juego en la realidad y es toda ella la que anuncia al Dios de Jesucristo.

  • Posibilitar experiencias y vivencias de salvación

Uno de los secretos para que todo lo que estoy diciendo funcione adecuadamente es posibilitar experiencias de salvación, parciales o pequeñas, pero experiencias reales de salvación. Cuando  vemos a los perros cazadores correr detrás de la liebre sin sosiego es porque han visto la pieza  y no paran hasta dar con ella. Si nosotros predicamos la salvación, la única manera de hacerlo adecuadamente es porque algo hemos experimentado de ella y algo de ella somos capaces de hacer experimentar a otros. Y esto es uno de los grandes misterios que tenemos que ser capaces de hacer en nuestra vida: vivir experiencias de salvación en la cotidianidad y posibilitar a otros experiencias de salvación. Si lo hacemos y lo conseguimos tanto para nosotros o para otros darle el nombre de fe, o decir que esa experiencia de salvación procede de Dios es Bastante más sencillo. Pero lo que hace falta es vivir esa experiencia de plenitud, salvación o amor… que es la que va a posibilitar darle nombre y apellidos y decir esta es la fe que predicamos.

La mayoría de las veces que hemos visto diluirse experiencias de fe o militancias cristianas… Jóvenes que de la noche a la mañana replantean por qué están ahí, o no saben si creen o no… si rascamos un poco nos damos cuenta de que no le hemos posibilitado experiencias de salvación.  Le habrán interesado las ideas o el buen ambiente pero no han encontrado en eso experiencias  plenificantes, de vida. Al contrario, si conseguimos eso, estamos en el camino adecuado para  proclamar la experiencia de fe.

  • Alegría de la fe

La experiencia de fe tiene que ser sobre todo alegre, que no ingenua. Pero que en ningún caso  quiere decir catastrofista. Tengo la sensación de que en el mundo actual, sobre todo el rico, vive tan bien que tiene la mala conciencia permanente y la manifiesta de manera muy peculiar: se avecina una gran catástrofe siempre. La crisis nos iba a dejar a todos en la calle y parece que no es para tanto, para el mundo rico. Para los pobres si, se acabó el trabajo, EREs, etc… Pero para quienes  tienen el mensaje catastrofista no ha pasado nada, pero era bueno transmitir esa idea de estar al borde del cataclismo: como la gripe A, o el efecto 2000 en el que iba a quedar todo  el  mundo   colapsado.  Estamos  siempre  con  la  sensación  de  una  gran catástrofe… parece que para equilibrar esa satisfacción.

Lo nuestro es otra cosa. Lo nuestro es esa alegría de siendo consciente de lo que hay, tenemos una esperanza  más allá, a prueba de todas esas posibles desgracias y debajo de esa esperanza radica esa experiencia de sañvación. Y si es así,  Dios nos aguanta.

  • Éxodo permanente

Para mí cada ve está más claro que la espiritualidad ha de ser éxodo, camino permanente,  siempre  en  riesgo,  no  acomodados.  Como  cuando  Dios  le  dice  a Abraham coge tus cosas y marcha…, o como el pueblo de Isarel que en medio del

desierto tiene la promesa de la tierra, pero no la ve, y sigue caminando. Y en medio de ese caminar  se confunde de dios y adora al becerro, pierde la fe, se muere de sed… Y ese soy yo también, esa es mi experiencia de fe: a veces me confundo; a veces pienso “quién me mandaría a mí meterme en este fregado…”; a veces digo “a ver si no voy a tener agua”… Es esa capacidad de  arriesgar, estar en búsqueda, escuchar la Palabra que me incomoda y no la que me da la razón… Eso es lo que me ayuda a mantener esta espiritualidad de seguimiento.

  • Espiritualidad de la imperfección (ambigüedad, ausencia…)

Creo que la espiritualidad es una espiritualidad de imperfección. Somos rastreadores de Dios, pero  no lo tenemos cara a cara. El día que lo tengamos cara a cara ya habremos alcanzado es el lugar en el que no hará falta ni la fe ni la esperanza, solo quedará el amor. Como ese Dios no lo  tenemos cara a cara, lo nuestro es ser rastreadores suyos. A veces vivimos a Dios en su  ausencia. Hay días que no lo siento; y situaciones en las que se hace difícil decir: “¿cómo puedes estar aquí en medio?”.

Y si Dios es Amor con mayúsculas y yo no lo vivo más que en “recipientes de usar y tirar” cotidianos, ese amor en mayúsculas se convierte en amor con minúsculas. Es ambiguo: es amor, es entrega, pero puede ser dominación. El dinero viene bien para conseguir cosas pero me puede esclavizar. Lo que hay en el mundo es para disfrutar de ello pero me puede llevar a olvidar a los demás. Siempre estamos en esa línea, en la de valorar lo que hay pero sabiendo que no me  puedo  aferrar a ello, en esa ambigüedad permanente. Todo es bueno, todo procede de Dios, pero si lo uso para sustituir a Dios ya lo he estropeado. Por eso creo que lo propio nuestro es esa espiritualidad imperfecta; no se si de baja categoría, pero es la nuestra, la que nos corresponde  a  nuestra  condición  humana  y  por  lo  tanto  siempre  ambigua,  con silencios, con oscuridades. Al menos esa es la mía y la que he intentado contaros en este rato.

ALGUNAS CUESTIONES PARA LA PROFUNDIZACIÓN PERSONAL:

a)  Define los aspectos que configuran tu espiritualidad personal.

b)  Determina las deficiencias más significativas de tu vida espiritual y cómo influyen en tu vida cotidiana y en tu actividad pastoral  y apostólica.

c)  ¿Qué medios concretos  vas a poner en marcha  este curso para  superar alguna de esas deficiencias?

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¿Qué recordar de la JMJ en Madrid 2011?

¿Qué recordar de la JMJ en Madrid 2011?

La Voz del Papa

JOSÉ MARTÍNEZ COLÍN

11 Septiembre 2011

 

Con seguridad que el lector desea encontrar unas breves palabras de los discursos de Benedicto XVI a los jóvenes en la JMJ, la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011, para recordarlas y vivirlas, y para difundirlas. Aquí las tiene. Sepa además, por declaraciones del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, que siguieron a Benedicto XVI tres millones de peregrinos. Muchos de ellos no pudieron estar cerca del Papa, pero lo vieron y escucharon. Igualmente se calcula que fueron 900 millones los que, a nivel mundial, lo siguieron por los medios de comunicación. La más llamativa declaración al respecto ha sido, sin duda, el elogioso y razonado escrito del peruano Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura 2010.

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“Sed prudentes y sabios, edificad vuestras vidas sobre el cimiento firme que es Cristo. Esta sabiduría y prudencia guiará vuestros pasos, nada os hará temblar y en vuestro corazón reinará la paz. Entonces seréis bienaventurados, dichosos, y vuestra alegría contagiará a los demás. Se preguntarán por el secreto de vuestra vida y descubrirán que la roca que sostiene todo el edificio y sobre la que se asienta toda vuestra existencia es la persona misma de Cristo, vuestro amigo, hermano y Señor”.

“Por Cristo sabemos que no somos caminantes hacia el abismo, hacia el silencio de la nada o de la muerte, sino viajeros hacia una tierra de promisión, hacia Él que es nuestra meta y también nuestro principio”.

“La fe va más allá de los simples datos empíricos o históricos, y es capaz de captar el misterio de la persona de Cristo en su profundidad. Fe y seguimiento de Cristo están estrechamente relacionados”.

“La fe no es la simple aceptación de unas verdades abstractas, sino una relación íntima con Cristo que nos lleva a abrir nuestro corazón a este misterio de amor y a vivir como personas que se saben amadas por Dios”.

“No os dejéis intimidar por un entorno en el que se pretende excluir a Dios y en el que el poder, el tener o el placer a menudo son los principales criterios por los que se rige la existencia. Puede que os menosprecien, como se suele hacer con quienes evocan metas más altas o desenmascaran los ídolos ante los que hoy muchos se postran. Será entonces cuando una vida hondamente enraizada en Cristo se muestre realmente como una novedad y atraiga con fuerza a quienes de veras buscan a Dios, la verdad y la justicia”.

“No se puede encontrar a Cristo y no darlo a conocer a los demás. No os guardéis a Cristo para vosotros mismos. Comunicad a los demás la alegría de vuestra fe. El mundo necesita el testimonio de vuestra fe, necesita ciertamente a Dios”.

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“Precisamente ahora, en que la cultura relativista dominante renuncia y desprecia la búsqueda de la verdad, que es la aspiración más alta del espíritu humano, debemos proponer con coraje y humildad el valor universal de Cristo, como salvador de todos los hombres y fuente de esperanza para nuestra vida”.

“Sí, hay muchos que, creyéndose dioses, piensan no tener necesidad de más raíces ni cimientos que ellos mismos. Desearían decidir por si solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto; decidir quien es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias; dar en cada instante un paso al azar, sin rumbo fijo, dejándose llevar por el impulso de cada momento. Estas tentaciones siempre están al acecho. Es importante no sucumbir a ellas, porque, en realidad, conducen a algo tan evanescente como una existencia sin horizontes, una libertad sin Dios”.

“Hemos sido creados libres, a imagen de Dios, precisamente para que seamos protagonistas de la búsqueda de la verdad y del bien, responsables de nuestras acciones, y no meros ejecutores ciegos, colaboradores creativos en la tarea de cultivar y embellecer la obra de la creación. Dios quiere un interlocutor responsable, alguien que pueda dialogar con Él y amarle. Por Cristo lo podemos conseguir verdaderamente y, arraigados en Él, damos alas a nuestra libertad”.

Correo: epalafoxm@gmail.com

Categorías:Reflexiones

Circular 21 Junta Nacional: Movimiento Blanco

Circular: 2011-22. Asunto: Convocatoria Movimiento Blanco.

5 de septiembre de 2011.

A todos los Militantes y Asistentes Eclesiásticos

Anteponemos un cordial saludo, deseando en sus familias, sus trabajos y su apostolado, paz y bien.

La presente es para informarles sobre un evento llamado: Campaña Nacional “La Paz es nuestra”, dicho evento lo convoca una organización que se denominada MOVIMIETO BLANCO. Una señorita de nombre Ada Irma ha hecho  contacto con la Junta Nacional con el fin de tener información de los grupos juveniles para convocarlos a una   Concentración Juvenil en el Ángel de la Independencia de la Ciudad de México, el 8 de octubre del año en curso.

El Presidente del Movimiento Blanco se llama Rafael Cuevas y radica en la ciudad de Guadalajara, es el único dato que tenemos, además de una serie de desplegados en diversos periódicos.

Se les  ha  cuestionado  sobre  puntos  como:  origen  y  objetivos  de  ese  Movimiento,  personas  que integran su directiva y sus planes de trabajo; no hubo mucha claridad en las respuestas. Además se les informó que si querían  convocar a organizaciones juveniles lo hicieran a través de la Pastoral Juvenil Nacional, o si querían convocar  Organizaciones de Iglesia, lo hicieran a través de la Dimensión Episcopal para los Laicos (DELAI) y que siendo por esos medios, con gusto nos sumamos y promovemos.

Estamos conscientes que ese tipo de manifestaciones ciudadanas es importante que surjan, pues los laicos son el corazón de la Iglesia en el mundo. Pero lamentablemente se les cuestiona a estas personas sobre la intención de fines políticos de alguno de los organizadores y ya no recibimos comunicación alguna.

La petición que hacen es muy clara: que haya el nombre de muchas organizaciones, especialmente juveniles, que se presenten al evento con una manta con su logo, para mostrar que hay muchas agrupaciones apoyando  ese   proyecto.  Nosotros  ya  informamos  a  la  Secretaría  Ejecutiva  de  la  DELAI  y  no  tienen conocimiento.

La Junta Nacional no se responsabiliza por la participación de ninguna de sus organizaciones en el evento mencionado, por lo cual les pedimos que quienes acudan lo hagan en forma personal, pues la Acción Católica no apoya este Movimiento mientras no haya más claridad en las cosas.

Es muy probable que los contacten para invitarles, pero si la postura como ACM cambia se les hará saber de inmediato en otra circular.

Como  ciudadanos  tenemos  el  derecho  a  manifestarnos  pacíficamente,  como  laicos  se  tiene  el compromiso de hacer presencia en el mundo, pero la Acción Católica como organización debe seguir los caminos adecuados para no convertirnos un trampolín político para beneficio de otros intereses.

Se les sugiere participar si en sus Diócesis son motivados o convocados por su Obispo o por la Pastoral  Juvenil Diocesana.

Nosotros nos comprometemos a tener apertura y seguir investigando por si fuera necesario emitir un comunicado que motive que la Acción Católica se sume a este evento, pero siguiendo los caminos correctos y teniendo la certeza de los objetivos del evento, así como el respaldo de la Jerarquía.

Les pedimos de favor difundir esta información, reenviando el correo o imprimiendo para entregar a los militantes que no aun no usan correo electrónico. Rogamos a Dios que derrame abundantes bendiciones en sus familias y en su apostolado, pedimos a Nuestra Madre Santísima de Guadalupe que los cubra con su manto.

Atentamente.-

Junta Nacional 2010-2013

“La Paz de Cristo, en el Reino de Cristo”

Pbro. Nicolás Valdivia de León

Asistente Eclesiástico de la Junta Nacional

Omar Florentino Peña Briones

Presidente de la Junta Nacional

Categorías:Junta Nacional

Circular 21 Junta Nacional: Juntos por México

Circular: 2011-21.

Asunto: Juntos por México.

31 de agosto de 2011.

A todos los Militantes y Asistentes Eclesiásticos

Anteponemos un cordial saludo, deseando en sus familias, sus trabajos y su apostolado, paz y bien.

“Juntos por México” es una iniciativa de todas las organizaciones laicales agrupadas en la Dimensión Episcopal para los Laicos, somos más de 70 organizaciones, de las cuales 8 somos de Acción Católica, es decir, la Junta Nacional y los Comités Nacionales de cada organismo y movimiento.

Se llevó a cabo el primer Encuentro bajo el nombre mencionado, esto fue en la Arquidiócesis de México el pasado 27 de agosto, en el que la mayoría de los Presidentes Nacionales asistimos y fuimos acompañados de algunos militantes. Sin duda fue una experiencia muy enriquecedora al poder compartir con hermanos en el apostolado de otras organizaciones en tres grandes bloques de reflexión: Formación, Social y Comunicación; todo esto acompañado de interesantes testimonios y momentos de oración y convivencia.

El momento más importante llegó cuando se realizó la Celebración Eucarística presidida por el Excmo. Sr. Don Javier Navarro Rodríguez, Obispo de Zamora y Presidente de la Dimensión Episcopal para los Laicos (DELAI), quien nos iluminó con sus orientaciones pastorales y nos motivó a continuar trabajando con entusiasmo y generosidad en estos tiempos difíciles.

Al finalizar se dio lectura a un Manifiesto que surgió de las aportaciones de todos los participantes, el cual es el primer paso que como laicos organizados del país debemos dar, más adelante se les hará llegar este documento y buscaremos la forma de implementar dichas acciones en nuestra querida organización.

Les pedimos de favor difundir esta información, reenviando el correo o imprimiendo para entregar a los militantes que no aun no usan correo electrónico. Rogamos a Dios que derrame abundantes bendiciones en sus familias y en su apostolado, pedimos a Nuestra Madre Santísima de Guadalupe que los cubra con su manto.

Atentamente.-Junta Nacional 2010-2013

“La Paz de Cristo, en el Reino de Cristo”

Pbro. Nicolás Valdivia de León Asistente

Eclesiástico de la Junta Nacional

Omar Florentino Peña Briones

Presidente de la Junta Nacional

Categorías:Junta Nacional