Archivo

Archive for 27 abril 2017

Sta. Marta: ser cristianos no es un estatus, es dar testimonio de Jesús hasta el martirio

 

Sta. Marta: ser cristianos no es un estatus, es dar testimonio de Jesús hasta el martirio

El Santo Padre invitó a pedir a Dios que el Espíritu Santo nos haga testigos

El Santo Padre en Santa Marta (Osservatore @ Romano)

El Santo Padre en Santa Marta (Osservatore @ Romano)

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

Jueves, 27 de abril de 2017

http://www.almudi.org

“Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”. Es la respuesta de Pedro llevado con los apóstoles ante el sanedrín después de haber sido liberados de la cárcel por un Ángel. Se les prohibió enseñar en el nombre de Jesús, recordaba el sumo sacerdote, “en cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza” (Hch 5,27-33).

Para comprender esto hay que ver lo narrado antes en los Hechos de los Apóstoles, en los primeros meses de la Iglesia, cuando la comunidad crecía y había tantos milagros. Estaba la fe del pueblo, pero también había “listillos”, que querían hacer carrera, como Ananías y Safira. Lo mismo pasa hoy. Y así había quien despreciaba, considerándolo ignorante, a ese pueblo creyente que llevaba en peregrinación a los enfermos a los apóstoles. El desprecio al pueblo fiel de Dios, que nunca se equivoca. Entonces Pedro, que por miedo había traicionado a Jesús el jueves santo, esta vez, valiente, responde que “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”. Esa respuesta hace comprender que el cristiano es testigo de obediencia, como Jesús, que se anonadó y en el huerto de los olivos dijo al Padre: “hágase tu voluntad, no la mía”.

 

El cristiano es un testigo de obediencia, y si no estamos en esa senda de crecer en el testimonio de la obediencia no somos cristianos. Al menos, caminar por ese camino: testigo de obediencia, como Jesús. No es testigo de una idea, de una filosofía, de una empresa, de un banco, de un poder: es testigo de obediencia, como Jesús.

Pero convertirse en testigo de obediencia es una gracia del Espíritu Santo. Solo el Espíritu puede hacernos testigos de obediencia. ‘No, yo voy a aquel maestro espiritual, y leo este libro…’. Todo eso está bien, pero solo el Espíritu puede cambiarnos el corazón y puede hacernos a todos testigos de obediencia. Es una obra del Espíritu y tenemos que pedirla, es una gracia que pedir: ‘Padre, Señor Jesús, enviadme vuestro Espíritu para que yo sea un testigo de obediencia’, o sea, un cristiano.

Ser testigo de obediencia comporta consecuencias, como cuenta la primera lectura: tras la respuesta de Pedro, “se consumían de rabia y trataban de matarlos”. Las consecuencias del testigo de obediencia son las persecuciones. Cuando Jesús enumera las Bienaventuranzas, acaba: “Bienaventurados cuando os persigan y os insulten”. La cruz no se puede quitar de la vida de un cristiano. La vida de un cristiano no es un status social, no es un modo de vivir una espiritualidad que me hace bueno, que me hace un poco mejor. Eso no basta. La vida de un cristiano es el testimonio de la obediencia, y la vida de un cristiano está llena de calumnias, habladurías, persecuciones.

Para ser testigos de obediencia como Jesús, hay que rezar, reconocerse pecadores, con tantas mundanidades en el corazón. Y pedir a Dios la gracia de llegar a ser un testigo de obediencia y no asustarse cuando lleguen las persecuciones, las calumnias, porque el Señor dijo que cuando sean llevados ante el juez, será el Espíritu quién les dirá lo que responder.

Categorías:La voz del papa

Francisco, a la Acción Católica: “Todos tienen derecho a ser evangelizadores”

Papa Francisco, con Acción Católica

“¡Contagien la alegría de la fe! No caigan en la tentación del estructuralismo”

Francisco, a la Acción Católica: “Todos tienen derecho a ser evangelizadores”

“Estén presentes en el mundo político, empresarial, profesional, en las cárceles, los hospitales, las villas, las fábricas”

Redacción, 27 de abril de 2017 a las 15:19

No clericalicen al laicado. Que la aspiración de sus miembros no sea formar parte del sanedrín de las parroquias que rodean al cura sino la pasión por el reino. Pero no se olviden de plantear el tema vocacional con seriedad

(RV/Aica).- La misión de la Acción Católica hoy es la formación de discípulos misioneros: con estas palabras el Papa Francisco se dirigió en la mañana de este 27 de abril a los participantes en el II Congreso internacional de la Acción Católica, centrado en el tema “Acción Católica es misión con todos y para todos”.

Hablando a los 300 participantes en su lengua madre, el Papa desarrolló un extenso y explicativo discurso dividiéndolo en temas: carisma a la luz de Evangelii gaudium, las pautas de acción, los sujetos o agentes, los destinatarios y el estilo que tiene que tener la Acción Católica, finalmente su Proyecto. “Me voy a permitir salir del texto y decirles lo que siento“, afirmó Francisco.

Al referirse al carisma de la Acción Católica, se preguntó “cómo podemos reformular el carisma a la luz de Evangelii gaudium, que es el marco de toda la acción apostólica hoy en la Iglesia”.

Francisco indicó que el carisma de la Acción Católica tiene que ser “el de la misma Iglesia encarnada entrañablemente en el hoy y el aquí de cada Iglesia diocesana”, apoyada en cuatro pilares fundamentales: oración, formación, sacrificio y apostolado. Puntualizó que el apostolado “tiene que ser lo distintivo, la pata donde apoya primero”.

“Hay un dinamismo integrador en la misión. Es la misión la que integra”, aseguró, y dio pautas para renovar el compromiso evangelizador.

El Papa sostuvo que la misión es la tarea fundamental de la Acción Católica e invitó a renovar y actualizar este compromiso para la evangelización, llegando a todas las periferias existenciales de verdad, asumiendo la totalidad de la misión de la Iglesia “en generosa pertenencia a la Iglesia diocesana desde la parroquia“.

En referencia a los agentes, el pontífice indicó que todos los miembros de la Acción Católica son dinámicamente misioneros y exhortó a dejar que el Espíritu Santo los conduzca, abandonando viejos criterios y “adoptando los criterios que hoy son necesarios”.

 

 

Que la Acción Católica esté presente en el mundo político, empresarial, profesional, en las cárceles, los hospitales, las villas, las fábricas“, pidió el Papa para que no se transforme en una institución de “exclusivos que no le dice nada a nadie, y tampoco a la misma Iglesia”.

“Todos tienen derecho a ser evangelizadores”, subrayó, y consideró que esa organización laical tiene que popularizar más.

“La Acción Católica no puede estar lejos del pueblo sino en medio del pueblo”, aseveró, y agregó que para poder seguir este camino “es bueno recibir un baño de pueblo”.

Francisco enumeró después los pasos por los que tiene que pasar el “proyecto” de la Acción Católica: primerear, involucrarse, acompañar, fructificar y festejar, haciendo camino juntos.

¡Contagien la alegría de la fe! No caigan en la tentación del estructuralismo. La pasión católica, la pasión de la Iglesia es vivir la dulce y confortadora alegría de evangelizar”, concluyó.

 

 

Texto completo del discurso del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas:

Les saludo con ocasión de la celebración del este Congreso internacional de Acción Católica, que tiene como tema: «Acción Católica es misión con todos y para todos». Me gustaría compartir con ustedes algunas inquietudes y consideraciones.

Carisma – recreación a la luz de Evangelii gaudium
Históricamente la Acción Católica ha tenido la misión de formar laicos que asuman su responsabilidad en el mundo. Hoy, concretamente, es la formación de discípulos misioneros. Gracias por que han asumido decididamente la Evangelii Gaudium como carta magna.

El carisma de la Acción Católica es el carisma de la misma Iglesia encarnada entrañablemente en el hoy y en el aquí de cada Iglesia diocesana que discierne en contemplación y mirada atenta la vida de su pueblo, y busca renovados caminos de evangelización y de misión desde las distintas realidades parroquiales.

La Acción Católica ha tenido tradicionalmente cuatro pilares o patas: la Oración, la Formación, el Sacrificio y el Apostolado. De acuerdo a cada momento de su historia se ha apoyado primero una pata y después las otras. Así, en algún momento, lo más fuerte fue la oración o la formación doctrinal. Dadas las características de este momento el apostolado tiene que ser lo distintivo y es la pata que se apoya primero. Esto no es en desmedro de las otras realidades sino, muy por el contrario, lo que las provoca. El apostolado misionero necesita oración, formación y sacrificio. Esto parece muy claro en Aparecida y la Evangelii Gaudium. Hay un dinamismo integrador en la misión.

Formen: ofreciendo un proceso de crecimiento en la fe, un itinerario catequístico permanente orientado a la misión, adecuado a cada realidad, apoyados en la Palabra de Dios, para animar una feliz amistad con Jesús y la experiencia de amor fraterno.

Recen: en esa santa extroversión que pone el corazón en las necesidades del pueblo, en sus angustias, en sus alegrías. Una oración que camine, que los lleve bien lejos. Así evitarán estar mirándose continuamente a sí mismos.

Sacrifíquense: pero no para sentirse más pulcros, sacrificio generoso es el que hace bien a los otros. Ofrezcan su tiempo buscando cómo hacer para que los otros crezcan, ofrezcan lo que hay en los bolsillos compartiendo con los que menos tienen, ofrezcan sacrificadamente el don de la vocación personal para embellecer y hacer crecer la casa común.

 

 


Renovar el compromiso evangelizador – diocesaneidad – parroquias
La misión no es una tarea entre tantas en la Acción Católica, sino que es la tarea. La Acción Católica tiene el carisma de llevar adelante la pastoral de la Iglesia. Si la misión no es su fuerza distintiva se desvirtúa la esencia de la Acción Católica y pierde su razón de ser.

Es vital renovar y actualizar el compromiso de la Acción Católica para la evangelización, llegando a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, a todas las periferias existenciales, de verdad y no como una simple formulación de principios.

Esto implica replantear sus planes de formación, sus formas de apostolado y hasta su misma oración para que sean esencialmente, y no ocasionalmente, misioneros. Abandonar el viejo criterio: porque siempre se ha hecho así. Hay cosas que han sido realmente muy buenas y meritorias que hoy quedarían fuera de contexto si las quisiéramos repetir.

La Acción Católica tiene que asumir la totalidad de la misión de la Iglesia en generosa pertenencia a la Iglesia diocesana desde la Parroquia.

La misión de la Iglesia universal se actualiza en cada Iglesia particular con su propio color, asimismo la Acción Católica cobra vida auténtica respondiendo y asumiendo como propia la pastoral de cada Iglesia diocesana en su inserción concreta desde las parroquias.

La Acción Católica tiene que ofrecer a la Iglesia diocesana un laicado maduro que sirva con disponibilidad a los proyectos pastorales de cada lugar como un modo de realizar su vocación. Necesitan encarnarse concretamente.

No pueden ser de esos grupos tan universales que no hacen pie en ningún lado, que no responden a nadie y andan buscando lo que más les gusta de cada lugar.
Agentes – Todos sin excepción
Todos los miembros de la Acción Católica son dinámicamente misioneros. Los chicos evangelizan a los chicos, los jóvenes a los jóvenes, los adultos a los adultos, etc. Nada mejor que un par para mostrar que es posible vivir la alegría de la fe.

Eviten caer en la tentación perfeccionista de la eterna preparación para la misión y de los eternos análisis, que cuando se terminan ya pasaron de moda o están desactualizados. El ejemplo es Jesús con los apóstoles: los enviaba con lo que tenían. Después los volvía a reunir y los ayudaba a discernir sobre lo que vivieron.

Que la realidad les vaya marcando el ritmo y dejen que el Espíritu Santo los vaya conduciendo. Él es el maestro interior que va iluminando nuestro obrar cuando vamos libres de presupuestos o condicionamientos. Se aprende a evangelizar evangelizando, como se aprende a rezar rezando si tenemos el corazón bien dispuesto.

Todos pueden misionar aunque todos no puedan salir a la calle o al campo. Es muy importante el lugar que le brindan a las personas mayores que pertenecen desde hace mucho o se incorporan. Si cabe la expresión: pueden ser la sección contemplativa e intercesora dentro de las diferentes secciones de la Acción Católica. Ellos son los que pueden crear el patrimonio de oración y de la gracia para la misión. Del mismo modo los enfermos. Esta oración Dios la escucha con ternura especial. Que todos ellos se sientan parte, se descubran activos y necesarios.

 

 


Destinatarios – Todos los hombres y todas las periferias
Es necesario que la Acción Católica esté presente en el mundo político, empresarial, profesional, pero no para creerse los cristianos perfectos y formados sino para servir mejor.

Es imprescindible que la Acción Católica esté en las cárceles, los hospitales, en la calle, las villas, las fábricas. Si no es así, va a ser una institución de exclusivos que no le dice nada a nadie, ni a la misma Iglesia.

Quiero una Acción Católica en este pueblo, la parroquia, en la diócesis, en el país, barrio, en la familia, en el estudio y el trabajo, en lo rural, en los ámbitos propios de la vida. En estos nuevos areópagos es donde se toman decisiones y se construye la cultura.

Agilicen los modos de incorporación. No sean aduana. No pueden ser más restrictivos que la misma Iglesia ni más papistas que el Papa. Abran las puertas, no tomen examen de perfección cristiana porque van a estar promoviendo un fariseísmo hipócrita. Hace falta misericordia activa.

El compromiso que asumen los laicos que se integran a la Acción Católica mira hacia adelante. Es la decisión de trabajar por la construcción del reino. No hay que «burocratizar» esta gracia particular porque la invitación del Señor viene cuando menos lo esperamos; tampoco podemos «sacramentalizar» la oficialización con requisitos que responden a otro ámbito de la vida de la fe y no al del compromiso evangelizador. Todos tienen derecho a ser evangelizadores.

Que la Acción Católica brinde el espacio de contención y de experiencia cristiana a aquellos que se sienten por motivos personales como «cristianos de segunda».
Modo – En medio del pueblo
De los destinatarios depende el modo. Como nos dijo el Concilio y rezamos muchas veces en la Misa: atentos y compartiendo la luchas y esperanzas de los hombres para mostrarles el camino de la salvación. La Acción Católica no puede estar lejos del pueblo, sino que sale del pueblo y tiene que estar en medio del pueblo. Tienen que popularizar más la Acción Católica. Esto no es una cuestión de imagen sino de veracidad y de carisma. Tampoco es demagogia, sino seguir los pasos del maestro que no le dio asco nada.

Para poder seguir este camino es bueno recibir un barrio de pueblo. Compartir la vida de la gente y aprender a descubrir por dónde van sus intereses y sus búsquedas, cuáles son sus anhelos y heridas más profundas; y qué es lo que necesitan de nosotros. Esto es fundamental para no caer en la esterilidad de dar respuestas a preguntas que nadie se hace. Los modos de evangelizar se pueden pensar desde un escritorio pero después de haber andado en medio del pueblo y no al revés.

Una Acción Católica más popular, más encarnada les va a traer problemas, porque van a querer formar parte de la institución personas que aparentemente no están en condiciones: familias en la que los padres no están casados por la iglesia, hombres y mujeres con un pasado o presente difícil pero que luchan, jóvenes desorientados y heridos. Es un desafío a la maternidad eclesial de la Acción Católica; recibir a todos y acompañarlos en al camino de la vida con las cruces que lleven a cuestas.

Todos pueden formar parte desde lo que tienen con lo que pueden.

Para este pueblo concreto se forman. Con este y por este pueblo concreto se reza.

Agudicen la mirada para ver los signos de Dios presentes en la realidad sobre todo en las expresiones de religiosidad popular. Desde ahí podrán comprender más el corazón de los hombres y descubrirán los modos sorprendentes desde los que Dios actúa más allá de nuestros conceptos.

 

 

Proyecto – Acción Católica en salida – Pasión por Cristo, pasión por nuestro pueblo
Se han planteado una Acción Católica en salida, y eso es muy bueno porque los ubica en su propio eje. La salida significa apertura, generosidad, encuentro con la realidad más allá de las cuatro paredes de la institución y de las parroquias. Esto significa renunciar a controlar demasiado las cosas y a programar los resultados. Esa libertad, que es fruto del Espíritu Santo, es la que los va a hacer crecer.

El proyecto evangelizador de la Acción Católica tiene que pasar por estos pasos: primerear, involucrarse, acompañar, fructificar y festejar. Un paso adelante en la salida, encarnados y haciendo camino juntos. Esto, ya es un fruto que se celebra. Contagien la alegría de la fe, que se note la alegría de evangelizar en todas las ocasiones, a tiempo y a destiempo.

No caigan en la tentación del estructuralismo. Sean audaces, no son más fieles a la iglesia porque estén esperando a cada paso que les digan lo que tienen que hacer.

Animen a sus miembros a disfrutar de la misión cuerpo a cuerpo casual o a partir de la acción misionera de la comunidad.

No clericalicen al laicado. Que la aspiración de sus miembros no sea formar parte del sanedrín de las parroquias que rodean al cura sino la pasión por el reino. Pero no se olviden de plantear el tema vocacional con seriedad. Escuela de santidad que pasa necesariamente por descubrir la propia vocación, que no es ser un dirigente o capillero diplomado sino, por sobre todas las cosas: un evangelizador.

Tienen que ser lugar de encuentro para el resto de los carismas institucionales y de movimientos que hay en la iglesia sin miedo a perder identidad. Además, de sus miembros tienen que salir los evangelizadores, catequistas, misioneros, trabajadores sociales que seguirán haciendo crecer a la Iglesia.

Muchas veces se ha dicho que la Acción Católica es el brazo largo de la jerarquía y esto, lejos de ser una prerrogativa que haga mirar al resto por encima del hombro, es una responsabilidad muy grande que implica fidelidad y coherencia a lo que la Iglesia va mostrando en cada momento de la historia sin pretender anclarse en formas pasadas como si fueran las únicas posibles. La fidelidad a la misión exige esa «plasticidad buena» de quien tiene puesto un oído en el pueblo y otro en Dios.

En la publicación: «La Acción católica a luz de la teología Tomista», de 1937, aparece: «¿Acaso la Acción Católica no debe convertirse en Pasión Católica ?». La pasión católica, la pasión de la Iglesia es vivir la dulce y confortadora alegría de evangelizar. Esto es lo que necesitamos de la Acción Católica.

Muchas gracias.

Fuente: http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2017/04/27/francisco-a-la-accion-catolica-religion-iglesia-vaticano-clericalicen-evangelizar.shtml

 

El cristianismo no es irracional

El cristianismo no es irracional

23.04.17 | 20:24. Archivado en Acerca del autor

Una acusación típica es que el cristianismo, y las religiones en general, son irracionales. Se admite una necesidad del hombre en buscar algo trascendente, una realidad infinita, una vida más allá de la muerte. Pero todos estos intentos, según muchos, no son más que maniobras psicológicas que dan lugar a una serie de mitos y creencias anticientíficos, instrumentos de poder y manipulación al servicio de los gobernantes o poderosos de turno.

De entrada, podemos decir que si todas las culturas del mundo tienen alguna religión es porque esta sed de infinito no es algo irrazonable ni absurdo, sino connatural al ser humano. El hombre percibe que en la realidad que lo envuelve hay algo que lo sobrepasa: se reconoce limitado ante la grandeza del universo, y reconoce que él mismo no se da la vida. Algo o alguien tienen que estar en el origen de todo. Llegar hasta aquí no es irracional: la razón nos dice que todo lo que existe tiene que tener una causa… o bien existir desde la eternidad. Decir que todo viene del azar es una forma de disfrazar la ignorancia o de dar nombre al absurdo o a la nada.

Ahora bien, ¿qué es ese origen? ¿Cómo es? ¿Hablamos de un Dios, de un grupo de dioses, o del mismo universo deificado, que se crea a sí mismo y evoluciona?

La ciencia: una visión nueva del mundo

El desarrollo de la ciencia en Occidente supone un cambio radical en la forma de ver el universo, y también el nacimiento del pensamiento ilustrado y la crisis en la fe religiosa. El método científico ha resultado muy útil para conocer el mundo físico, y lo sigue siendo. Este método se basa en la observación y la experimentación: todo lo que caiga fuera de este campo no puede estudiarse.

Por eso la ciencia no puede decir nada de Dios, ni de un ser trascendente, ni de una vida más allá del universo físico. No puede porque tanto Dios como el “cielo” están fuera del campo de estudio científico. Pero que la ciencia no pueda decir nada no quiere decir que no existan.

El problema con la ciencia y el racionalismo es que han querido agotar la realidad: se han erigido como las únicas formas de conocimiento y todo lo que no puedan abarcar, simplemente no existe o es un invento. Negar lo que no se puede conocer es la actitud de muchos racionalistas y pensadores ateos, pero esta actitud es muy dogmática y poco científica. ¿Cómo hubiera avanzado la ciencia sin mentes abiertas, exploradoras y flexibles, capaces de ir más allá del mundo conocido en un momento dado?

Pero la realidad completa es algo más que el mundo físico que podemos estudiar con métodos científicos. No hace falta ir muy lejos. Nuestra propia vida espiritual: el amor, el arte, los sentimientos, la imaginación, el impulso solidario, los valores… Todo esto son realidades no científicamente comprobables, ¡pero muy ciertas!

La fe no es irracional

Cada día estamos haciendo actos de fe. ¿Qué es fe? Fe no es creer en algo a ciegas, de modo irracional. Fe es creer algo que te comunican porque te fías de quien te lo dice. Cuando vamos a la escuela o a la universidad tenemos fe en los maestros que nos enseñan. Cuando leemos la prensa o vemos la tele tenemos fe en las agencias de noticias. Cuando vamos al médico tenemos fe en sus conocimientos y seguimos sus instrucciones sin cuestionarlas. El 90 % de lo que aprendemos es por fe, lo creemos porque nos lo han dicho nuestros padres, los profesores, los médicos, los libros o los medios de comunicación. Tan sólo un 10 % de lo que sabemos lo sabemos por experiencia directa o por nuestros razonamientos propios. En cuanto a la ciencia, ¿quién es capaz de elaborar y demostrar un teorema o una hipótesis como la relatividad? Muy pocas personas: la mayoría lo aprendemos porque unos lo han descubierto, otros lo han estudiado y otros nos lo han transmitido.

Si esto ocurre con las cosas del día a día, veremos que en el caso del cristianismo sucede algo similar. ¿En qué creemos los cristianos? Mejor dicho, ¿en quién? En Jesús. Y creemos que es Dios, que resucitó y que nos llama a vivir en plenitud, una vida eterna y con sentido.

¿Por qué lo creemos? Vayamos a los orígenes. ¿Por qué los primeros cristianos creyeron en las predicaciones de Pedro, Juan, Santiago y los demás apóstoles? En primer lugar, porque ellos fueron testigos directos de lo que predicaban. En segundo lugar, porque la gente vio su entusiasmo y su coherencia vital. En tercer lugar, porque todos ellos murieron por comunicar a Jesús y su mensaje. Y finalmente muchas personas creyeron porque vieron cómo vivían las primeras comunidades. Daban ejemplo de amor, solidaridad, alegría. Contagiaban vida. Atraían y acogían. En los tres primeros siglos de vida, el cristianismo fue una minoría muy humilde y a menudo perseguida por los gobernantes. Si no hubieran dado testimonio con una vida alegre, generosa y fraterna no hubieran entusiasmado a nadie.

Nos fiamos de los apóstoles, y de todos los que han tomado su relevo a lo largo de los siglos. Y los apóstoles no inventaron nada. Sólo hablaron de su encuentro con Jesús, vivo, resucitado, y de cómo esto les cambió la vida. Una ficción no cambia la vida a nadie; como mucho puede dar un momentáneo bienestar, frágil e ilusorio. Las mentiras se descubren pronto y ningún impostor muere entregando valientemente su vida por amor.

Nuestra fe, por tanto, no se basa en sentimientos ni en ilusiones. Se basa en hechos reales y en testigos fiables. Es objetiva, firme, individual porque cada uno cree, y colectiva porque se vive en comunidad. Es una fe que puede cambiar personas, grupos, culturas y hasta el mundo. Por mucho que se quiera negar la relevancia del cristianismo, hay hechos incuestionables. Los derechos humanos, la protección del más débil y la expansión de una cultura solidaria y pacífica a nivel mundial beben directamente de la raíz cristiana.

¿Por qué no creer?

Las personas que no creen y que han abrazado posturas agnósticas o ateas, se fundamentan básicamente en tres cosas. Una, que la ciencia no puede explicar a Dios. Dos, el problema del mal: si Dios existe, ¿por qué permite el mal en el mundo? Y tres: los grandes interrogantes del ser humano, ¿quién somos?, ¿por qué existimos?, ¿tiene sentido la vida y el universo?, no tienen respuesta. La existencia es una realidad efímera, trágica y absurda, no vale la pena buscar explicaciones. Los mismos científicos lo reconocen así: la ciencia puede responder a la pregunta de «qué y cómo» son las cosas, pero no al «por qué» existen las cosas.

Quedarse con el absurdo existencial es una postura respetable, por supuesto, pero no es más razonable que tener fe y creer que las cosas tienen un sentido y un por qué. Decidir que la ciencia tiene la única explicación posible de la realidad y cerrarse a otras formas de conocimiento no es más que una elección personal y subjetiva. Es idolatría de la ciencia y sus motivaciones son más subjetivas e ideológicas que racionales.

¿Por qué creer?

Con la razón se puede justificar la existencia de Dios, como lo hicieron los clásicos y los pensadores medievales, escolásticos y de otras escuelas. Creer que todo lo que existe tiene que tener un origen y un motivo es un axioma filosófico, apuntalado por la razón. Por tanto, no es irracional suponer que un Creador inteligente y todopoderoso ha creado este universo regido por leyes físicas y con un orden, una precisión y una armonía prodigiosos.

Si la razón puede justificar un Dios creador, las religiones son otras vías más intuitivas para intentar explicar quién puede ser este ser divino, cómo es y cómo interactúa con el ser humano.

La religión da una explicación a los grandes interrogantes humanos. Cada persona es alguien llamado a una misión en esta vida. La existencia tiene un sentido. En el caso del cristianismo, Dios se hace más cercano que nunca: totalmente humano, con Jesucristo. No es un Dios abstracto, ni impersonal, ni identificable con el mismo universo. Es un Dios personal y cercano, con el que es posible hablar y al que podemos amar.

¿Cómo lo sabemos?

Lo sabemos de primerísima fuente: por el mismo Jesús y todo lo que dijo e hizo, recogido por sus discípulos y transmitido hasta hoy. Ningún académico serio niega la historicidad de Cristo. Jesús de Nazaret no es una figura arquetípica ni mitológica. Fue un hombre real, viviendo en unos lugares concretos y en una época bien documentada históricamente. Pocos personajes de la antigüedad gozan de tantas pruebas de su existencia, corroborada por los testimonios escritos, no sólo de los evangelios, sino de autores no cristianos.

Los evangelios canónicos son escritos muy antiguos, recopilados a partir de una tradición oral que arranca de los mismos apóstoles, pocos años después de la muerte y resurrección de Cristo. Se conservan pruebas documentales y copias antiquísimas. La cuidadosa transmisión de los escritos a lo largo de los siglos es prueba del empeño en conservar al máximo la fidelidad a los relatos originales.

Tenemos hechos reales y testimonios fiables. Nuestra fe no es un mito ni una fantasía. Tenemos muy buenos y razonables motivos para creer en Jesús, creer en Dios y creer que nuestra vida está llamada a una plenitud que va más allá de la vida terrena.

 

Fuente: http://blogs.periodistadigital.com/en-la-frontera.php/2017/04/23/el-cristianismo-no-es-irracional

 

Categorías:Articulos de interes

Monseñor Pereira: “Los laicos motivados y formados son los que sostienen y hacen avanzar la Iglesia”

Monseñor Zenildo Luiz Pereira da Silva, obispo coadjutor de Borba

“Para evangelizar es necesario respetar la cultura amazónica

Monseñor Pereira: “Los laicos motivados y formados son los que sostienen y hacen avanzar la Iglesia”

Entiende que “participar y colaborar es una gracia de Dios y un aprendizaje”

Luis Miguel Modino, 22 de abril de 2017 a las 21:47

Enfrentar la indiferencia religiosa, el narcotráfico, la desigualdad social, creo que va a ser un elemento muy importante en la evangelización del mundo urbano

Foto de grupo/>

Foto de grupo

  • Foto de grupo
  • Oficiando

(Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil).- Monseñor Zenildo Luiz Pereira da Silva es desde febrero de 2016 obispo coadjutor de Borba, prelatura territorial que se encuentra en la cuenca del Río Madeira, afluente del Amazonas. La figura de los obispos coadjutores es cada vez más común en la Iglesia brasileña, una prueba más de la colegialidad que el Papa Francisco quiere impulsar.

En el Regional Norte 1 de la CNBB, Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, por sus siglas en portugués, acompaña las Comunidades Eclesiales de Base y el Laicado. Para el obispo redentorista es motivo de alegría esta etapa que está viviendo, en la que va conociendo poco a poco y participando cada vez más de la vida de la Prelatura y del Regional en la nueva misión que la Iglesia le ha confiado. Entiende que participar y colaborar es una gracia de Dios y un aprendizaje, sintiéndose feliz y lleno de esperanza.

En esta entrevista nos habla sobre la importancia del laicado en la vida de la Iglesia, especialmente en la región amazónica, donde nació y ha pasado la mayor parte de su vida como religioso y ahora como obispo. Destaca la necesidad de formación de los laicos y como pueden ser un gran instrumento para que la Iglesia Católica sea cada vez más misionera, más en salida.

Al mismo tiempo, aborda la evangelización del mundo indígena, donde en su opinión es necesario respetar su cultura, su forma de ser, y del mundo urbano, realidad cada vez más presente en la Amazonia brasileña.

Usted acompaña el laicado, uno de los elementos que ha cobrado gran importancia en el pontificado del Papa Francisco, llegando a afirmar su papel decisivo en la vida de la Iglesia, especialmente de las mujeres, ¿cuál es la lectura que hace de esta realidad desde la Amazonia?

El laicado, a partir de la Amazonia, viendo nuestra realidad es una bendición de Dios y nosotros tenemos grandes avances. En primer lugar, en la Amazonia existe una conciencia de comunidades, y quien hace permanecer esta conciencia y da continuidad a las comunidades, quien asume realmente las coordinaciones e inclusive los ministerios, en la práctica, son los laicos.

Por eso el Papa Francisco nos impulsa y nos motiva a trabajar la formación y organización del laicado para que el servicio pueda llevarse a cabo con alegría, alegría de ser Iglesia, alegría de ser comunidad, alegría de ser discípulos misioneros de Jesús.

La formación de los candidatos al ministerio ordenado, los seminaristas, es algo que está más o menos estructurado en toda la Iglesia. Usted habla sobre la importancia de la formación de los laicos, ¿hasta qué punto eso es visto como una necesidad, como una urgencia, y cuáles son los pasos que se están dando en la estructuración de la formación del laicado?

Podemos tener como base el Documento de la Conferencia de Aparecida que habla justamente sobre la formación de los discípulos misioneros. El primer paso es llevar a la persona a realizar el encuentro con Jesús y a partir de ahí trabajar la dinámica de la formación desde el punto del laicado, para así fascinarse con Jesús. A partir del encuentro es necesario que tenga lugar una fascinación por el aprendizaje, pues Él es es Maestro, Él es quien nos enseña.

La Iglesia tiene que preocuparse con la formación bíblico-catequética. Es necesario avanzar mucho en el estudio de la Palabra de Dios y a partir de Jesús, como nos llama el documento, colaborar y dinamizar la evangelización. Por eso, la formación no es algo simple, pero se lleva a cabo en los cursos que son creados en las diocesis o en las parroquias, promoviendo retiros, trabajando la espiritualidad los laicos. Pienso que debemos trabajar mucho la espiritualidad de lo cotidiano con nuestros laicos.

En este campo enfrentamos muchas dificultades, como es la cuestión de la distancia, los materiales, a pesar de que ya existen muchas cosas en la Amazonia, como es el curso de vacaciones o los cursos para los misioneros que llegan a trabajar en la Amazonia, quienes realizan un estudio en el ITEPES, Instituto de Teología, Pastoral y Enseñanza Superior de la Amazonia, por sus siglas en portugués, para después trabajar en la misión, lo que con los laicos se realiza en las parroquias y diócesis. Hay diversos cursos, pero es necesario continuar avanzando.

¿Son los laicos quienes pueden asumir un papel fundamental para hacer realidad una Iglesia más misionera, un Iglesia en salida?

Sin duda, los laicos motivados y formados son los que hacen avanzar y están sosteniendo la vida de la Iglesia, sobre todo en nuestra realidad, en la que tenemos pocos sacerdotes, pocos ministros ordenados, y tanto en las comunidades de la ciudad como del interior no todos los domingos celebran la Eucaristía, con lo que los laicos realizan la Celebración de la Palabra y la dinámica de las pastorales, por lo que es de suma importancia hacer que el laico asuma su papel, pues le es algo propio el ser presencia de la Iglesia en el corazón del mundo, bien sea dentro o fuera de la Iglesia, en el trabajo, en la asociación, en la política.

Nuestro papel es ofrecer elementos motivadores para que los laicos puedan llevar adelante la vida de las comunidades. Pero nada aisladamente, pues puede ser la comunidad más pobre, más distante, que ella tiene que tener conciencia de que está unida a un Cuerpo Místico, que exige la participación, la comunión y la unidad, que nosotros debemos preservar.

Uno de los modos de ser Iglesia donde el papel del laicado resulta fundamental son las comunidades eclesiales de base, ¿cuál es el trabajo que las comunidades eclesiales de base están llevando a cabo en el Regional Norte 1 y en la Amazonia?

Yo vengo de una experiencia de las comunidades de base en Rondonia y después en la diócesis de Coarí. En la Amazonia, de modo general, las comunidades son señales visibles del dinamismo misionero. Veo que en primer lugar su amor a la Iglesia, en segundo lugar la misionariedad a partir de las CEBs, de las coomunidades, y después un compromiso social. Las comunidades que no perdieron de vista la oración y la acción, todavía hoy, continúan luchando en las huertas comunitarias, hacen permanecer las asociaciones, realizan la defensa de los lagos, en la Amazonia.

Debemos motivar y cultivar todo eso a través de las CEBs, un modo nuevo de ser Iglesia. No se trata de pensar en un pequeño grupo y sí en una Iglesia que es renovada e impulsada por la fuerza del Espíritu Santo, con los pies en el suelo de la Amazonia, creando siempre medios para que el Evangelio sea la vida de todos.

Un modo de ser Iglesia que se hace presente en las comunidades indígenas y ribereñas, que a través de la Celebración de la Palabra y de los diferentes ministerios están viviendo la fe en el día a día.

Estoy teniendo experiencia con los indígenas sobre todo ahora después de ser obispo, concretamente en la Prelatura de Borba con los indígenas mundurukús, lo que está siendo una bendición de Dios, pues uno piensa que enseña y acaba aprendiendo mucho con la simplicidad, el desprendimiento y la lucha por sus derechos. En nuestra realidad, ellos viven luchando por la demarcación de una área que todavía no fue regulamentarizada. Nosotros les estamos apoyando y animando en esa lucha.

Visitando las aldeas percibo que hay conciencia de Iglesia, de comunidad, con grandes catequistas. Visité tres grandes aldeas y descubrí una juventud animada, que canta, que prepara la celebración, una juventud que fue formada por esos buenos catequistas presentes en las aldeas por donde pasé.

Nuestro papel es favorecer la evangelización y respetar su cultura. Ofrecer elementos para que ellos puedan vivir con dignidad, desde su forma de ser, sin perder su modo de vida, su forma de comunicarse, aquello que es propio del pueblo indígena. No es un trabajo fácil, pero estoy intentando comprender y, sobre todo, quiero ser presencia en medio de los pueblos indígenas, pues en Borba tenemos esta realidad.

¿Cómo ven los pueblos indígenas a la Iglesia Católica en la Amazonia? ¿Se sienten acompañados, agradecen el papel que la Iglesia desempeña?

En lo poco que he conocido descubro que hay un agradecimiento, pues la Iglesia a través de las pastorales y del CIMI, Consejo Indigenista Misionero, siempre ha estado a su lado en la defensa de sus derechos, por lo que hay un cierto agradecimiento.

Sirva como ejemplo que la Asamblea del Regional del año pasado, un indígena trajo la cruz que le dió el obispo de Boa Vista (Roraima) que murió. Aquello para él era un símbolo muy fuerte, pues mostraba que la Iglesia es la Madre y Maestra que le enseñó la fe, pero también a defender sus derechos.

Por eso, viendo las diferentes realidades, percibo ese sentimiento de agradecimiento, de gran confianza en aquello que la Iglesia les dice o les manda.

La Amazonia es una realidad que cada vez se está haciendo más urbana, un alto porcentaje de la población está yendo a vivir en las ciudades. La Iglesia de la Amazonia y de Brasil se está preparando para la celebración del próximo Intereclesial, que tendrá lugar en Londrina, Paraná, de 23 a 27 de enero de 2018, y que nos lleva a reflexionar sobre los desafíos del mundo urbano. ¿Cuáles son los desafíos del mundo urbano en la Amazonia, cómo pueden ser enfrentados como Iglesia, como comunidades eclesiales de base?

Los desafíos son grandes y bien sea en las ciudades pequeñas como en las capitales, Rio Branco, en Acre, Belem, en Pará, o la propia Manaos, las realidades son crueles, pues en un primer momento encanta, por el hecho de llegar, de querer estudiar o trabajar. Después, cuando se llega, se percibe que muchas cosas no eran como se pensaban y que muchas cosas eran fantasía.

Pienso que como Iglesia, el Intereclesial puede traernos elementos de evangelización, pues en el mundo urbano trabajamos mucho con la cuestión de la indiferencia religiosa. Algo puede estar sucediendo, puede ser bueno, pero hay una cierta indiferencia de no preocuparse con aquel momento, con lo que se acaba perdiendo aquello que la Iglesia ofrece y no es aprovechado.

El mundo urbano también es muy condicionado por la desigualdad social y por el crecimiento del narcotráfico, por lo que el gran desafío de la evangelización está ahí, ya que la evangelización, a partir de las comunidades eclesiales de base, tiene que privilegiar la defensa de la vida, tanto en las regiones del interior como en el mundo urbano. Eso se lleva a cabo, y aquí tenemos un problema muy serio, pues la vida es muy desrespetada en relación con los niños, con los jóvenes, con las familias.

A partir del Intereclesial, para evangelizar el mundo urbano, debemos usar la creatividad. Por ejemplo, en los conjuntos habitacionales de las grandes ciudades, no nos hacemos casi presentes. ¿Cómo servirse de la creatividad para llegar a todos y todas?

Nos contentamos con aquellos que van a las comunidades. En cuanto eso, el Papa Francisco nos está pidiendo una Iglesia en salida, que va al encuentro. ¿Y cómo entrar en los grandes muros, en los grandes edificios, en los grandes conjuntos habitacionales? Es necesario partir de la conciencia de llevar la Palabra, celebrar con pocas familias. Tal vez las comunidades eclesiales de base pueden darnos una orientación a partir de ahí.

Enfrentar la indiferencia religiosa, el narcotráfico, la desigualdad social, creo que va a ser un elemento muy importante en la evangelización del mundo urbano.

Un modo de trabajar desde las comunidades eclesiales de base y de ser Iglesia en salida sería acoger a esas personas que llegan y que muchas veces se encuentran perdidas en una nueva realidad que muchas veces les sobrepasa y no consiguen asumir.

Ahí entra en juego la cuestión de la migración, del va y viene de tantas personas que llegan soñando con nuevas condiciones de vida, con mejorar su vida. Nuestra evangelización a partir de las CEBs puede encontrar más acogida, medios eficaces para que las personas se preparen, estudien la lengua, puedan ser ayudados a encontrar un trabajo.

Sobre eso ya hicimos tentativas. Por ejemplo en Manaos, cuando los haitianos llegaron, fueron acogidos en muchas parroquias y les ayudamos para que aprendiesen la lengua y muchos consiguieron un pequeño trabajo. Pero percibimos que se encuentran perdidos y ahí uno puede interrogarse con el Evangelio, que nos dice que yo era peregrino y no me acogiste, si no hacemos nada de eso.

Fuente: http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2017/04/22/monsenor-zenildo-los-laicos-motivados-y-formados-son-los-que-hacen-avanzar-y-estan-sosteniendo-la-vida-de-la-iglesia-religion-dios-jesus-papa-francisco.shtml

 

Categorías:Laicos

¿Se puede vivir hoy el Reino de Dios?

¿Se puede vivir hoy el Reino de Dios?

En el mundo tecnológico e individualista de hoy, ¿es posible meter la nariz en el Reino de Dios?  Parecería que era más fácil en aquel mundo de aquella Galilea que caminó Jesús.

A Jesús no le importaba  lo que el pagano de su tiempo pensaba de ÉL, si le importaba saber lo que pensaban los que le seguían. Sus palabras sembraban  admiración en los que lo seguían y también odios en los que no creían. ¿No ocurre lo mismo en el día de hoy?

No será,  que  igual que en aquellos tiempos,  hay demasiados licenciados que solamente creen viable su saber y lo que se puede tocar o paladear?

Ya que hablamos de cantidad, bueno será recordar que fueron doce los que cambiaron la historia de la humanidad.  Hoy  en el mundo son casi  dos mil millones los cristianos,  ¿cómo es posible que no se pueda cambiar el mundo de hoy?  ¿No será que hemos complicado el vivir el Reino de Dios?

En aquellos tiempos la vivencia era lo que desparramó la fe. Aquellos doce vivían lo que creían, los que veían lo que vivían, creían también y esto explicaría en donde está la diferencia. Un puñado de personas en pocos decenios fue capaz de transformar el mundo conocido.

Recordemos que los cristianos de hoy seguimos alimentándonos de la alegría de aquellos cristianos que morían cantando mientras un león se les zampaba una pierna. Hoy no hay leones como aquellos, pero sigue habiendo cristianos que mueren cantando en países del medio oriente, en África  ayudando a enfrentar el Ébola. Son los leones de hoy,  son diferentes, pero sigue habiendo leones.

No podemos pretender que todos tengan esta sublime entrega por lo que creen, pero para estar en el Reino de Dios hay muchos caminos. Cada uno de nosotros puede descubrir en qué nivel estás, ¿en qué peldaño de tu  fe estás?  Todos pueden ser testigos de lo que creen.

Si un cristiano, vive en cristiano, su luz ilumina a todos, incluso a aquellos  que no conocen la gramática para hablar con Dios.

Ayudando, participando, estando,  es  un hablarles de Dios, sin decir una sola palabra. Viviendo haciendo el bien es una manera de llenar el alma. No hay nada que pese tanto como un cuerpo con el alma vacía.

 

¿Qué les decía Jesús cuando les explicaba  que el Reino de Dios, ya había llegado?  El Reino de Dios es todo aquello que tú hagas por el otro. Por eso les decía que ya había llegado el Reino. Todos podían ser parte del Reino.

¡Cómo cambiaría el mundo si solamente una parte de los casi dos mil millones de creyentes, estuvieran dispuestos a estar en el Reino de Dios!

Hay que imitar al Papa Francisco en su humildad y sencillez y volver a las fuentes del nacimiento del cristianismo: hay que meter la nariz en el Reino de Dios, hay que querer estar.    ¿Cómo?  Mirando a tu alrededor. No es necesario irse lejos. Tu barrio también te necesita.

Es muy buen negocio prestar atención a lo que necesita ayuda:

Las últimas investigaciones en la Universidad de Harvard están demostrando que la mejor y única manera de obtener la felicidad, es buscar la felicidad de los otros, en lugar de la propia.

Los románticos se equivocaron en casi todo. Fue un error su instinto por buscar en la soledad la inspiración de todas las cosas importantes, en lugar de buscar la innovación resultante del contacto con los otros.

 (Eduardo Punset  autor de “Viaje al amor”)

 

Y sigue lo bueno de esta actitud: Para estar alegre no hay nada mejor que ayudar a otros,  nos dice Javier Iriondo ex pelotero vasco que desde las cenizas de su existencia, renació a la vida.

¿Tu vida está llena de tristeza?  Sigue el consejo de Iriondo.

Su actitud encaja a la perfección con aquellas palabras del Pobre de Asís:

es dando que uno recibe.

 

Seguro que encontrarás algún dolor que aliviar, alguna situación que podrás contribuir a moderarla,  un consejo que dar, un apoyo que ofrecer, una presencia que reconfortará.  El Reino de Dios es tan amplio y abrazante que todos tienen cabida. Cada uno debe encontrar el cómo, con quién,  cuándo y dónde.

Y si quieres hacerlo más sencillo y no quieres mirar alrededor tuyo, limítate a decirle al Señor, que simplemente te  atreverás a decirle  “si” y el mismo Dios pondrá delante de tu nariz el donde y con quién.

Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar lo que manda, te invita a hacer lo que puedas, pedir lo que quieras y te ayudará para que puedas. (San Agustín)

Y cuando esto suceda y siempre sucede, piensa que si Dios te lo pone por delante, es que puedes y que donde tú no llegues, Dios siempre termina arreglándolo a su manera, que para eso es Dios.

Y no me vengas a salir con alguno de los tantos “peros” frecuentes que usan múltiples creyentes: pero yo no sirvo, pero  yo nunca lo hice, pero yo no sé, pero yo no tengo tiempo, pero yo no podré. El mundo está lleno de cristianos del” pero”

Las virtudes de cualquier persona suelen nacer de su misma esencia. Es evidente que el transcurrir del tiempo y la asimilación  de  experiencias sea lo que marquen aún más la manera de ser.

Es lo que podríamos llamar el acercamiento a la madurez. La construcción máxima de nuestra manera de ser, acaba siendo  la evolución de la esencia a través de nuevas experiencias. Es la suma de un conocimiento interior junto a un aprendizaje exterior que se acaba interiorizándose en nosotros.

 

Por lo tanto, parece evidente que es muy importante conocer qué es aquello del exterior que merece cobrar protagonismo en nuestra vida porque reflexionándolo acaba enriqueciendo la esencia.

Y ahí residen seguramente las decisiones más cruciales de cada uno de nosotros, porque habremos optado en incorporarlas a nuestra manera de ser.

Si uno acaba optando por la desconfianza, la maledicencia y el negativismo, uno acaba alejándose de todo el potencial de bien que hay en cada uno. En cambio si uno es capaz de convivir con sus experiencias positivas acaba convirtiéndose en un sabio. (Joan Galobart)

Cuando uno se acerca a su madurez espiritual es cuando desde la esencia de cada uno está maduro para entrar  y entender el Reino de Dios.

La madurez es el arte de vivir en paz con lo que es imposible cambiar.

Cuando envejecemos la belleza se convierte en cualidad interior. (Ralph W. Emerson)

Para el profano, la tercera edad es el invierno. Para el sabio, es la estación de la cosecha, que la reparte desde la palabra y desde actitudes de vida.

Es cuando la comprensión ocupa el primer lugar de su ser.

No es un viejo. Podrá tener años encima de sus huesos, pero es un viejo joven.

 

A esta altura de la reflexión, que mi hermano en la fe y amigo  Miguel me sugirió que la hiciera,  quizás más de uno pensará,  ¿este que escribe siempre fue así?  No, Salvador  no era así, no pensaba así.  ¿Qué pasó entonces?

Hay un refrán que dice: “No hay mal que por bien no venga”

¡Qué sabios que son los refranes, cuánta sabiduría hay en ellos!

A la mitad de mi vida un cáncer casi me saca de este mundo. Aquellos meses, quizás un año de vida que el médico me dio, se han convertido en más de 40 años de poderlo contar.

Mentiría si dijera que viví de cerca la muerte. No, nunca la tuve cerca. Sabía que podía recibir su visita, pero nunca sentí su cercanía.

Cada mañana afeitaba mi escuálida cara y empezó a rebotar en mí rostro una frase que muchas veces había oído, pero nunca la había escuchado, nunca le había prestado atención:” busca el Reino de Dios; lo demás se te dará por añadidura”

Un día decidí que no me quería morir sin saber si la frase era cierta. Tomé mi agenda de trabajo y la partí con una línea. La parte de arriba sería  lo prioritario en mi vida, es decir el Reino de Dios. La parte de abajo mi trabajo cotidiano para seguir comiendo en este mundo.

¿Y qué pasó?  Pasó que las dos partes se llenaron por igual. Ni siquiera me tenía que preocupar en buscar.  Solamente tenía que decir si a lo que se iba presentando. ¡La de cosas que viví! ¡Qué gran aventura es tener a Dios de socio!  Eso sí,  hay que atreverse. No siempre eran cómodas. No siempre era fáciles ensamblarlas.

¡La de situaciones diversas que uno llega a vivir!  Gracias a ellas uno siempre termina creciendo en el creer.

 

Creo que si actuamos haciendo el bien, podremos estar en la lista de espera si el Cielo existe. Y si no existe, habremos tenido nuestro propio Cielo aquí en la Tierra. (Felipe Cubillos)

 

¡Atrévete a ser parte del Reino de Dios! Eso sí, recuerda que tu primer otro, es aquel que duerme contigo.

 

Salvador Casadevall

salvadorcasadevall@yahoo.com.ar

 

REFLEXIONES DESDE LA FAMILIA………..para acompañar a vivir

Galardonado con la Gaviota de Oro-Mar del Plata 2007  Programa “Día Internacional de la Mujer”

Galardonado con la Rosa de Plata-Buenos Aires 2007  Programa “Navidad”

Galardonado con la Gaviota de Oro-Mar del Plata 2006  Programa “Día del Niño”

Mención especial Premio  Magnificat-Buenos Aires 2005  Programa “Adultos Mayores”

 

Los cuatro primeros libros sobre estas reflexiones están disponibles y son vendidos por correo certificado de entrega.

 

Estas reflexiones pueden hallarse en los siguientes portales:

www.es.catholic.net de México

www.mensajesdelalma.org de Argentina

www.diosesvida.netfirms.com de Argentina

www.grupomatrimonios.com.ar  de Argentina

www.sanjosemaria.org  de España

www.aragónliberal.es de  España

www.analisisdigital.com  de España

www.mfc.org.ar de Argentina

www.yoinfluyo.com  de México

www.ideasclaras.org  de España

www.yocreo.com  de Argentina

Si usted abre GOOGLE, o  YAHOO o ASK  y pones mi nombre en BUSCAR le aparecerán varias páginas WEB que alguna vez las han publicado y algunas hasta las han archivado. Para entrar en el archivo hay que usar el mismo camino: poner en BUSCAR mi nombre.               

 

 

 

 

 

 

 

Camino, servicio, gratuidad. Estas son las tres “actitudes básicas” de todo Cristiano según el Papa Francisco

Camino, servicio, gratuidad.

 

 

Homilía de la Misa en Santa Marta el 11 de junio de 2015

 

En el Evangelio de hoy, fiesta de San Bernabé, me gustaría destacar tres palabras claves.

1. La primera es “Camino”. Jesús envía a sus discípulos a hacer un camino —que no es precisamente un paseo— con un mensaje: anunciar el Evangelio, salir a llevar la salvación: el Evangelio de la Salvación. Esta es la tarea que Jesús da a sus discípulos. Si un discípulo se queda quieto y no sale, ni da a los demás lo que recibió en el Bautismo, no es verdadero discípulo de Jesús: le falta el carácter misionero, le falta salir de sí mismo para llevar algo de bien a los demás. El recorrido del discípulo de Jesús es ir más allá para llevar esa buena noticia. Pero hay otro recorrido del discípulo de Jesús: el camino interior, la ruta dentro de sí, el recorrido del discípulo que busca al Señor todos los días, en la oración, en la meditación. También el discípulo debe hacer este recorrido, porque si no busca siempre al Señor, el Evangelio que lleva a los demás será un Evangelio débil, aguado, sin fuerza. Este doble recorrido es el doble camino que Jesús quiere de sus discípulos.

2. Luego está la segunda palabra: “Servir”. Un discípulo que no sirve a los demás no es cristiano. El discípulo tiene que hacer lo que Jesús predicó en esos dos pilares del cristianismo: las Bienaventuranzas y el protocolo sobre el que seremos juzgados (Mateo 25). Estas dos columnas son el marco propio del servicio evangélico. Si un discípulo no camina para servir, no sirve para caminar. Si su vida no es para el servicio, no sirve para vivir como cristiano. Y ahí está la tentación del egoísmo: Sí, yo soy cristiano, estoy en paz conmigo, me confieso, voy a Misa, cumplo los mandamientos. ¿Y el servicio a los demás? ¿El servicio a Jesús en el enfermo, en el encarcelado, en el hambriento, en el desnudo…? Es lo que Jesús nos dijo que hay que hacer, ¡porque ahí está Él! ¡El servicio a Cristo en los demás!

3. La tercera palabra es “Gratuidad”. Gratis lo recibisteis, dadlo gratis (Mt 11,8), nos advierte Jesús. El camino del servicio es gratuito porque nosotros hemos recibido la salvacióngratuitamente, por pura gracia: ninguno la ha comprado y nadie se la merece. Es pura gracia del Padre en Jesucristo, por el sacrificio de Jesucristo. Es triste ver cristianos que se olvidan de estas palabras de Jesús: Gratis lo recibisteis, dadlo gratis (Mt 11,8). Es triste encontrar comunidades cristianas, ya sean parroquias, congregaciones religiosas o diócesis, que se olvidan de la gratuidad, porque detrás de eso —y debajo de eso— está el engaño de suponer que la salvación viene de las riquezas, del poder humano.

Tres palabras:

  • Camino como envío para anunciar.
  • Servicio: la vida del cristiano no es para sí mismo, sino para los demás, como lo fue la vida de Jesús.
  • Gratuidad: nuestra esperanza está en Jesucristo y entonces nos da una esperanza que nunca defrauda. Pero, si la esperanza se pone en la propia comodidad del camino o en el egoísmo de buscar las cosas para sí y no para servir a los demás, o en las riquezas o en las pequeñas seguridades mundanas, ¡todo eso se hunde! ¡El Señor mismo lo echa abajo!

Fuente: https://www.almudi.org/liturgia/homilias-de-santa-marta/homilia/97108/camino-servicio-gratuidad

 

Categorías:Laicos

“Características de la primera comunidad cristiana”

“Características de la primera comunidad cristiana”

Homilia del 29 de marzo de 2014

 

 

Con tres pinceladas queda retratada la primera comunidad cristiana en los Hechos de los Apóstoles: ser capaz de plena concordia “por dentro” (cfr. Hch 4,32), dar testimonio de Cristo “por fuera” (cfr. Hch 4,33), e impedir que ninguno de sus miembros padezca miseria (cfr. Hch 4,34). Son las tres peculiaridades del pueblo renacido de lo Alto (cfr. Jn 3,7), del Espíritu que da vida al primer núcleo de los nuevos cristianos, cuando aún no se llamaban así.

1. En primer lugar, una comunidad armónica. Tenían un solo corazón y una sola alma (Hch 4,32). Una comunidad en paz. Eso significa que en aquella comunidad no había lugar para murmuraciones, envidias, calumnias, difamaciones. ¡Paz! ¡Y perdón: el amor lo cubría todo! Para identificar una auténtica comunidad cristiana, debemos preguntarnos cómo es la actitud de esos cristianos. ¿Son mansos y humildes? ¿Se pelean entre ellos por el poder? ¿Hay peleas de envidia? ¿Hay murmuraciones? Si es así, no van por el camino de Jesucristo. Y esta peculiaridad es muy importante, mucho, porque el demonio siempre intenta dividirnos: es el padre de la división. Y no es que les faltaran problemas a la primera comunidad cristiana: luchas internas, doctrinales, de poder, que también volvieron a aparecer luego. Por ejemplo, cuando las viudas se quejaban por no ser bien atendidas y los Apóstoles tuvieron que ordenar diáconos. Pero ese momento fuerte de los comienzos fija para siempre la esencia de la comunidad renacida del Espíritu.

2. En segundo lugar, una comunidad de testigos de la fe, con la que hay que comparar toda comunidad actual. ¿Es una comunidad que da testimonio de la resurrección de Jesucristo? (cfr. Hch 4,33) ¿Esa parroquia, esa comunidad, esa diócesis cree de verdad que Jesucristo ha resucitado? ¿O lo dice solo de boquilla: Sí, ha resucitado, porque lo cree así, pero su corazón está lejos de esa fuerza? Hay que dar testimonio de que Jesús está vivo, está entre nosotros. Así se puede comprobar cómo va esa comunidad.

3. La tercera característica con la que medir la vida de una comunidad cristiana es la pobreza. Y aquí, podemos distinguir dos aspectos (cfr. Hch 4,34-35). Primero: ¿Cómo es tu actitud o el de tu comunidad hacia los pobres? Segundo: ¿Esa comunidad es pobre: pobre de corazón, pobre de espíritu? ¿O pone su confianza en las riquezas, en el poder?

Armonía, testimonio, pobreza y cuidado de los pobres. Es lo que Jesús le explica a Nicodemo: hay que renacer de lo Alto (cfr. Jn 3,7). Porque el único que puede hacer eso es el Espíritu. Es obra del Espíritu. La Iglesia la hace el Espíritu. El Espíritu hace la unidad. El Espíritu te empuja al testimonio. El Espíritu te hace pobre, porque Él es la riqueza y hace que te preocupes de los pobres. Que el Espíritu Santo nos ayude a caminar por la senda de los renacidos por la fuerza del Bautismo.


N.B. Traducción libre del original italiano de Radio Vaticano. Como el Papa habla sin papeles, no se debe –y muchas veces, no se puede– transcribir literalmente todo lo que dice (porque hay repeticiones, medias palabras, gestos imposibles de transcribir…). Por eso, lo adapto para ser escrito y leído. También he añadido las citas de las lecturas del día a las que se hace referencia. Por tanto, no se deben tomar como palabras literales del santo Padre, aunque sí recogen fielmente sus enseñanzas. (N. del T.).

Fuente: https://www.almudi.org/liturgia/homilias-de-santa-marta/homilia/96335/caracteristicas-de-la-primera-comunidad-cristiana

Categorías:La voz del papa