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Aprender a trabajar en equipo

Aprender a trabajar en equipo

Educar Hoy

Por Pedro J. Bello Guerra.

Periódico AM Querétaro, México. 11/07/2010

 

Habitualmente se nos dice que el hombre es un ser sociable por naturaleza, que necesita de los demás y busca interactuar con ellos aprendiendo a ser persona a través del trato, la convivencia y el diálogo. Sin embargo, uno de los retos más importantes de las relaciones humanas es aprender a convivir con los demás, a tolerar los defectos ajenos, a respetarlos a pesar de las diferencias que nos separan y perdonar las ofensas mutuas que a veces sin querer nos hacemos. La clave está en centrarnos en lo positivo, en los puntos fuertes y no en las debilidades de los miembros del equipo, tal y como se nos refiere en la siguiente historia titulada “asamblea en la carpintería”: “Cuentan que, a media noche, hubo en la carpintería una extraña asamblea. Las herramientas se habían reunido para arreglar las diferencias que no las dejaban trabajar.

Él Martillo pretendió ejercer la presidencia de la reunión, pero enseguida la asamblea le notificó que tenía que renunciar:

  • No puedes presidir, Martillo -le dijo el portavoz de la asamblea-. Haces demasiado ruido y te pasas todo el tiempo golpeando.

El Martillo aceptó su culpa pero propuso:

  • Si yo no presido, pido que también sea expulsado el Tornillo, puesto que siempre hay que darle muchas vueltas para que sirva de algo.

El Tornillo dijo que aceptaba la expulsión pero puso una condición:

  • Si yo me voy, expulsen también a la Lija, puesto que es muy áspera en su trato y siempre tiene fricciones cono los demás.

La Lija dijo que no se iría a no ser que fuera expulsado el Metro. Afirmó:

  • El Metro se pasa todo el tiempo midiendo a los demás según su propia medida como si fuera el único perfecto.

Estando la reunión en tan delicado momento, apareció inesperadamente el Carpintero que se puso su delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Trabajó la madera hasta acabar un mueble. Al terminar su trabajo, se fue.

Cuando la carpintería volvió a quedar a solas, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando el Serrucho, que aún no había tomado la palabra, habló:

_Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades; son ellas las que nos hacen valiosos. Así que propongo que no nos centremos tanto en nuestros puntos débiles y que nos concentremos en la utilidad de nuestros puntos fuertes.

La asamblea valoró entonces que el Martillo era fuerte; el Tornillo unía y daba fuerza; la Lija era especial para afinar y limar asperezas; y observaron que el Metro era preciso y exacto. Se sintieron un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.”

Si ponemos una gota de pintura negra en el centro de una hoja de papel y se lo mostramos a un grupo de personas, la respuesta que darán cuando les preguntamos ¿qué es lo que ven? Será generalmente: “veo un punto negro”. Pocas serán las personas que verán una hoja blanca con un punto negro, porque la hoja blanca pasa desapercibida y se centran en la mancha o defecto, a pesar de ser insignificante en comparación con toda la superficie blanca que le rodea. Igual nos sucede con los hijos y las personas con que convivimos. Novemos en ellos el cúmulo de cualidades y potencialidades sino unos cuantos defectos y debilidades, al igual que las herramientas de carpintería en nuestra historia, lo que nos impide valorarlas en toda la riqueza o grandeza de su persona y también nos hace desconfiar de ellas, debilitando la mayor fuerza de una institución que es la unidad y labor conjunta de sus integrantes en torno a una meta común.

Por el contrario, la confianza en los demás, a pesar de sus limitaciones y defectos, es un fuerte motivante para superar sus deficiencias, para levantarse de sus caídas, para limar las aristas de su personalidad y aprender a ser más agradables en el trato y a subordinar los intereses personales a los intereses del grupo.

pedrobelloguerra@gmail.com

Categorías:Cuentos para educar
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