Espiritualidad laical: recordando sus raíces, soñando un futuro nuevo



(Publicado en Fe y Justicia, 1997, n. 3, p. 77-93) .

            Ante un tema tan amplio y rico como el enunciado y el tiempo de que disponemos he elegido más que argumentar, sugerir; mas que desarrollar enunciar y evocar. 

1  USO DEL TÉRMINO “ESPIRITUALIDAD LAICAL “ Y SU PROBLEMATICIDAD..

            1.1 ¿De que hablamos cuando utilizamos la palabra ”espiritualidad”?

            En el uso habitual y corriente de nuestra lengua la palabra espiritualidad se usa para expresar lo contrapuesto a lo material, corporal ,temporal.” Ser espiritual” para mucha gente es sinónimo de renuncia al goce y disfrute de la vida, del cuerpo. Es dedicarse a las cosas “divinas” como la oración pero no a la política y a la economía, ni a las cosas cotidianas como hacer la comida, limpiar la casa, ni a la lucha por la supervivencia, ni a lucha por transformar este mundo…todo esto son cosas muy humanas…no espirituales. «Eso significa que cuando hablamos así de espiritualidad en realidad nos referimos a algo  que no existe tal como la imaginamos, porque en nuestra vida real no existe ninguna realidad que no esté vinculada a lo material y temporal “[1]

            Lo espiritual de la vida no es relacionarse en directo con lo no material a través de realidades no materiales. No es sinónimo de ascender y superar la materia por una rigurosa ascesis. Preguntarnos por la «vida espiritual» es por supuesto preguntarnos por el cultivo del silencio, meditación, contemplación pero igualmentepor la vida social y cívica, por el compromiso sociopolítico, por el uso del dinero y del tiempo, por la seriedad y honradez en el trabajo.

            La palabra espiritualidad deriva de «espíritu» y en el lenguaje común éste se opone a materia. Los espíritus son seres inmateriales, sin cuerpo. Por ello en este sentido espiritual será lo inmaterial, lo que no tiene cuerpo. Esta concepción deriva de la cultura griega y de ella pasó al castellano, portugués, francés, italiano, inglés, alemán …a toda la «cultura occidental». No pasa así en las lenguas quechua, guaraní o aymará

            En el mundo cultural semita, tal como se muestra en la Biblia «espíritu» no se opone a materia ni a cuerpo sino a maldad, carne, muerte. En este contexto semántico espíritu significa vida, construcción , fuerza, acción libertad. El espíritu (la «ruah») no es algo que está fuera de la materia, sino que está dentro que le hace ser lo que es, que habita la materia , el cuerpo, la realidad y le da vida.

            En este sentido  podríamos decir que el espíritu de una persona es lo más hondo de su propio ser: sus motivaciones últimas, su ideal, su utopía, su pasión, la mística por la que vive y lucha y con la cual contagia a los demás.[2]


            Dime con qué espíritu, con qué talante vives y te relacionas con lo real (el dinero, el poder, las relaciones interpersonales, el tiempo, la profesión, las tareas domésticas…) y te diré cual es tu espiritualidad .Tu espiritualidad será la talla de tu propia humanidad.

            La espiritualidad es patrimonio de todos los seres humanos. Es también una realidad comunitaria, es como la conciencia y la motivación de un grupo, de un pueblo… Cada comunidad tiene su cultura y cada cultura tiene su espiritualidad.

            Por tanto lo espiritual es una dimensión del ser humano individual y socialmente considerado. Tiene su autonomía pero una autonomía relativa que necesita ser sustentada por condiciones no espirituales, en las que debe encarnarse y expresarse y a las que ilumina y transforma. La espiritualidad debe enmarcarse en perspectivas estructurales más o menos dialécticamente. Cada dimensión es co-determinante y co-determinada por otras. [3]

            Si entendemos que espiritualidad es «el espíritu con que se afronta lo real, la historia en que vivimos con toda su complejidad” [4] tendremos entonces que preguntarnos si nuestro modo de afrontar la realidad es o no cristiana,  es decir si vivimos la vida cotidiana e histórica, corporal y material según el espíritu de Jesús o según otros “espíritus. Si nuestra motivación última y la pasión de nuestra vida personal y comunitaria es la pasión por el Reino -vivir, trabajar, afrontar la realidad para hacerla “topía” del  Reino -nuestra espiritualidad será cristiana. 

            1.2   “Laical” o. (seglar)

            El término “laico” [5]  tiene un uso precristiano. Se deriva del sustantivo griego láos, pueblo. El sufijo -ikos- confiere al adjetivo un significado especializado, que designa una categoría opuesta a otra en el interior del pueblo. Laico es pues el miembro de la plebe (el no dirigente)

            Laico es una palabra ausente en el N.T donde se habla de discípulos, creyentes, fieles, elegidos. Se resalta así la novedad de la nueva alianza que se realiza en la sangre de Cristo, constituyendo ”la estirpe elegida, el sacerdocio real, la  nación santa, el pueblo que Dios ha escogido para que proclame sus obras maravillosas” de forma que los que eran  “no-pueblo” ahora son “el pueblo de Dios” (1Pe2, 9-10. Lumen Gentium 9) Un pueblo consagrado por la unción del Espíritu Santo que incorporando a cada creyente a Cristo con el bautismo edifica el Cuerpo de Cristo. (1Cor 12, 13) en el que se da un relieve especial al sacerdocio común de todos los bautizados.[6]

            La historia de este término, que ahora no vamos a desarrollar pone de relieve que el “laicado “surge en contraposición al clero.[7] sin contenido teológico especial.[8]

            El laico es teologalmente el cristiano sin más: sociológicamente el cristiano no ministro.

            Su uso se generalizó a partir del siglo III y IV; en el proceso de clericalización y patriarcalización de la Iglesia se vio la necesidad de definir a los que se habían quedado sin nombre pues los “santos”, “consagrados”, ”sacerdotes” eran los religiosos y el clero pero no los simples fieles. Podríamos decir aunque sea una paradoja que se trata de denominar a aquellos  fieles que se caracterizan por no estar caracterizados y en consecuencia, por no necesitar de ningún nombre”[9]

            En este sentido yo me uno a quienes piensan que lo que más ayuda recuperar la identidad del laicado no es buscar su “especificidad” sino recuperar su verdadera identidad: el laico es el cristiano sin más. El inserto en el cuerpo de Cristo por su bautismo, el consagrado, el llamado a ser santo y a encontrar de hecho y de derecho el lugar y el modo de ejercer en la Iglesia y fuera de ella su vocación “sacerdotal, profética y “real” o de gobierno. Son los sacerdotes y religiosos los que tienen que mostrar cuál  es su identidad diferencial

            Por ello establecer la teología y la espiritualidad laical es establecer la teología y espiritualidad cristiana.

2. BUSCANDO LAS RAÍCES DE LA ESPIRITUALIDAD «LAICAL».

            De igual manera que la noción de laico viene configurada por su uso pre-cristiano y por su contraposición al término clero, la historia de la espiritualidad laical[10] está también sellada por filtros filosóficos no cristianos y por una serie de condicionamientos histórico culturales que configuraron la vida de la Iglesia.

            En las cartas de Pablo ya nos encontramos un cambio muy importante al expresar qué es lo nuclear de la vida cristiana. Mientras que según los Evangelios el centro de la vida de Jesús es el Reino y la conversión es conversión al Reino de Dios, en Pablo empieza a configurarse la vida cristiana en torno a la virtud., aparecen los primeros catálogos de virtudes (Gal2,5,20-21; 1Cor.6, 9-10) expresión del ideal estoico mas que cristiano) Con el peligro de hacer de la virtud individual el centro de la conversión, como si  convertirse consistiese en pasar del pecado a la virtud .[11]

            Esta primera orientación estoica de la vida cristiana vendrá a ser reforzada por dos grandes corrientes filosóficas que se constituyen en grandes filtros del cristianismo y por tanto de la concepción de espiritualidad cristiana: el gnosticismo y el platonismo. No es el momento de hacer un estudio de la influencia de estas corrientes filosóficas sólo apuntar que se introduce a través de ellas el dualismo entre materia y espíritu como enemigos irreconciliables y con ello la hostilidad hacia el cuerpo, el sexo, el mundo. La “fuga mundi” como expresión de la radicalidad cristiana. Junto a ello la concepción gnóstica de la perfección suprema como el ascenso del alma hasta el conocimiento de la divinidad y con ello el retorno a la unidad. El fin de la vida humana, como ideal supremo, sería llegar a la unión con Dios mediante la purificación y la ascesis, el dominio  de las pasiones sobre todo la sexualidad, el desprecio del mundo y la ascensión del alma…

            ¿Que tiene esto que ver con Jesús de Nazaret y su cercanía a las necesidades físicas, corporales, concretas de sus contemporáneos: dar de comer, beber buen vino en la boda, curar, sanar, liberar de toda opresión social, política, religiosa…. mostrando en esos signos que el Reino de Dios ha llegado ?

            La vida cristiana de los tres primeros siglos viene marcada por una tradición “carismático martirial, con la denuncia del pecado del mundo, el combate de la fe en las persecuciones y el testimonio confesional”[12]. Este es el concepto de santidad cristiana hasta que, terminado el tiempo de los persecuciones, la Iglesia pasa de ser perseguida a ser Iglesia de cristiandad en la que el bautismo será un dato sociológico no una opción largamente preparada y asumida. Este paso será fundamental para comprender el desarrollo posterior de la espiritualidad .

            “La clericalización progresiva de la Iglesia, y la monaquización de la espiritualidad son constantes desde el siglo IV, siempre a costa de los laicos que pierden no solo las funciones y ministerios laicales”[13] sino su identidad de “consagrados”, “otro Cristo”, “santos”…que pasan a identificar al sacerdote o al religioso.

            La espiritualidad monacal ha sido el paradigma de toda la espiritualidad cristiana, el monje se convierte en el prototipo de la santidad y todos los cánones de ésta se establecen desde la vida monacal [14]prácticamente hasta nuestro siglo, pues esta tradición ha sido prolongada con sus diversos matices en las grandes familias religiosas que han creado en torno a ellas diversas escuelas de espiritualidad (benedictinos, franciscanos, carmelitas, dominicos, jesuitas, salesianos…) Pero todas ellas desdeun modelo religioso, [15] fundamentalmente masculino celibatario y por tanto androcéntrico y patriarcal. Desde su especial carisma cada congregación religiosa ha ido incorporando y/o trabajando y formando a los laicos.

             Está aún por hacer una espiritualidad cristiana desde los laicos/as y elaborada por ellos/ellas.

            Aunque es verdad que los documentos del Vaticano II han dado un paso fundamental en la concepción del laicado y su espiritualidad dentro de una Iglesia de comunión..(.con algunas excepciones especialmente en América Latina donde las Comunidades Eclesiales de Base han dado al laicado parte del protagonismo que se les debe y a pesar del resurgir después del Vaticano II de muchos grupos y movimientos laicales) globalmente, en la Iglesia Universal, yo creo que podemos decir, después de más de treinta años del Vaticano II, que .”del dicho al hecho hay aún un gran trecho”.

            El esquematismo, imprescindible por el escasísimo espacio, con el que he hecho esta mirada al pasado ha supuesto sin duda una mirada muy parcial, pero espero que iluminadora para comprender de dónde venimos y animarnos a avanzar por los senderos que a partir del C. Vaticano II y Medellín-Puebla-Santo-Domingo se nos  han abierto . Esperamos que la espiritualidad laical deje de depender de la concepción de la vida religiosa y se vaya dibujando con claridad desde los rasgos de la mundanidad, temporalidad, compromiso con la realidad, cotidianidad, “contemplación en la liberación”, celebración, fiesta, gozo… todo ello vivido “al aire de Jesús”, dejándonos mover por su Espíritu.

3. SOÑANDO UN FUTURO NUEVO.

Si entendemos, por tanto, que «espiritualidad es el espíritu, el talante, con que se afronta lo real, la historia en que vivimos con toda su complejidad, se podrá entonces hablar de qué espíritu es adecuado y de cuál no en cada momento de la historia, pero cualquiera de ellos está remitido a lo real para confrontarse con ello y para decidir qué hacer de ello» [16].

            En esta concepción, preguntarnos qué espiritualidad tenemos, significa preguntarnos qué espíritu nos mueve en nuestro acontecer cotidiano, con qué espíritu afrontamos lo real aquí y ahora.

            En este sentido, para discernir si nuestra espiritualidad es cristiana o no tenemos que preguntarnos, no por nuestro concepto de espiritualidad, sino por el hecho real de si nos dejamos mover, re-hacer nuestras vidas y estructuras: familiares, sociales, cívicas, políticas, religiosas, por el Espíritu de Jesús o por otros espíritus y si somos capaces de vivir con fidelidad creativa o no al Espíritu de Jesús y a nuestro mundo.

            Eso significa que es imprescindible contextualizar las preguntas y las respuestas En un mundo globalizado no podemos mirar sólo a nuestra cultura occidental que disfruta de los beneficios del Neoliberalismo imperante sino que es necesario mirar con honradez y fidelidad a los países, continentes enteros, sobre los que hemos construido nuestro bienestar, aquellos que padecen las consecuencias de la «libertad» neoliberal. Junto a la necesidad de encontrar sentido a la vida, amenazada por una concepción postmoderna vacía de grandes utopías, junto a la crisis del sujeto, la crisis religiosa, la inseguridad ciudadana, el creciente paro en Oc… es imprescindible mirar el creciente abismo entre países pobres y ricos, las migraciones masivas que eso provoca, la desesperación, el espiral de violencia que desencadena, el reverdecer de los fanatismos y xenofobias…

Mientras no luchemos tod@s prioritariamente, por salvar la vida amenazada de millones de seres humanos por la injusta distribución de los bienes no habrá paz en nuestro mundo. Mientras la vida, toda vida por insignificante que parezca no sea el centro de nuestras preocupaciones, ocupaciones y decisiones difícilmente, como civilización del siglo XXI, estamos dando la talla de humanidad que se podría esperar de nosotr@s. Y por tanto la verdad y coherencia de nuestra espiritualidad está en entredicho.

Cuando escribo esta letras, estamos asistiendo a una escalada de la guerra y de la violencia, desde mi opinión, totalmente injustificada. Los muertos son siempre una tragedia, pero no hay muertos de primera categoría y muertos de segunda. Todos los hombres y mujeres somos hijos de Dios y todos los muertos nos debería doler y movilizar por  igual, tanto los 6.000 de las torres gemelas como los millones que mueren por la bomba del hambre y de las múltiples guerras de nuestro mundo.

            Al soñar una espiritualidad «laical» , cristiana propiamente dicha, desde la luz que ha proyectado sobre la Iglesia el Vaticano II y el desarrollo posterior de la reflexión y vida eclesial he concretado así este sueño.

Abrir Nuevos Caminos, Tender Puentes. Visibilizar Imágenes Sugerentes.

            2.1 El Camino de la Vida.

            Parter@s, Vigias, Globalizador@s de la solidaridad.

            La vida es el centro de la espiritualidad humana y cristiana. Juan pone en boca de Jesús como expresión del sentido de su vida: «Yo he venido para que todos tengan vida y vida abundante» (Jn 10,10).

            Quizá hoy, más que nunca, necesitamos una espiritualidad que dé vida a este mundo nuestro donde la muerte (humana y del ecosistema) deja tantas huellas de dolor y desenmascara un sistema económico-político-social radicalmente injusto y expoliador.

            Ayudar a nacer vida, protegerla, defenderla de las múltiples amenazas, luchar por la «calidad de vida» de tod@s y de todo es hoy la urgencia prioritaria.

            Es verdad que se van percibiendo síntomas del aliento de vida de la «Ruah» de Dios que por todas partes va «poniendo en pie» [17] (Ez 37,10) a miles de ciudadan@s que hacen de este reto el centro de sus vidas, tendiendo puentes y mostrando el surgir de nuevos modelos de identidad:

«Parter@s de la vida» [18] que hacen de sus manos un lugar para ayudar a generar vida allá donde amanece, quizá en los lugares más inesperados; que saben esperar el lento dilatarse del útero de nuestro mundo donde está amaneciendo vida nueva. Parter@s que como Sifrá y Púa (Ex.1,15-23) supieron decir sí a la vida y no a la muerte enfrentándose a la máxima autoridad político-religiosa de su tiempo (el Faraón). Sabían que arriesgaban su vida pero fueron sagaces y valientes para perderle miedo al miedo y optar por la vida, supieron poner su profesión al servicio de la vida de todos, pero especialmente de aquellas pobres mujeres hebreas, extranjeras y sometidas e esclavitud como tantas mujeres y niñ@s hoy.

            También hoy amanecen «Vigías» [19] que desde muy diversas atalayas y sabiendo utilizar las TIC (Tecnologías de la Información y de la Comunicación) alertan de los innumerables «náufragos del sistema». Vigías lúcid@s que no se dejan amedrentar, ni manipular por las informaciones sesgadas, por las mentiras a medias, por la mal llamada información vigilada, y nos hacen llegar otra información alternativa, otras propuestas de acción. Vigías que denuncian, señalan dónde están los náufragos del sistema, los sacan del silenciamiento y del olvido sistemático, desenmascara las causas de esos naufragios, nos ayudan a reconocer las conexiones cotidianas entre las actitudes, hábitos, acciones de los viajeros de «los superpetroleros» y los náufragos. Finalmente nos muestran que » únicamente el sufrimiento compartido solidariamente faculta para percibir en los <<rincones oscuras de nuestro mundo>> (B. Brech) las responsabilidades históricas propias de tanto dolor […] El sufrimiento compartido no se contentará con ser fuente de conocimiento crítico, necesitará convertirse en saber operativo» [20].

También hoy el Espíritu de vida va soplando en nuestro mundo y dando origen a «Globalizadores de la solidaridad»: movimientos cada vez más amplios y universales, redes de solidaridad que hacen crecer la consciencia de la interdependencia y que gritan al mundo entero que otro mundo es posible, promueven una cultura de la sobriedad solidaria, una nueva conciencia más justa y planetaria, hacen protestas con propuestas, aunque los medios de comunicación, muchas veces manipulados, sólo nos muestren la cara subversiva y minoritaria de estos movimientos, que no se definen anti-globalización sino pro «otra globalización» más solidaria [21].

Éstas y otras muchas realidades, redes, movimientos están hoy mostrándonos por dónde pasa la espiritualidad.

A nosotros, cristianos, nos bastaría mirar con ojos nuevos a Jesús para descubrir que hace mucho que tendríamos que haber hecho de la vida ( especialmente de la vida de l@s más amenazad@s) el centro de nuestra espiritualidad [22]

            2.2 El Camino De La Experiencia.

«Místic@S» Y «Mistagog@S.»

            Cansad@s de palabras, conceptos, dogmas, catecismos…hoy buscamos experiencias. Como decía hace ya cinco siglos Ignacio de Loyola «no el mucho saber harta y satisface el ánima, sino el sentir y gustar internamente» E.E.[2].

            Hace ya más de 20 años, tuve la suerte de participar en algunos de los cursos de meditación que ofreció aquí en España Anthony de Mello y aún recuerdo la fuerza que él ponía en este aspecto de la experiencia. En su primer libro, en lengua española «El canto del pájaro» [23] recogió muchos de los cuentos que entonces narraba con una enorme maestría. Uno de éstos es el siguiente:

«La fórmula.

El místico regresó del desierto.

<<Cuéntanos>> le dijeron con avidez,

<<¿cómo es Dios>>.

Pero ¿cómo podría él expresar con palabras

lo que había experimentado en lo más

profundo de su corazón?. ¿Acaso se puede

expresar la Verdad con palabras?.

Al fin les confió una fórmula  – inexacta,

eso sí, e insuficiente -, en la esperanza

de que alguno de ellos pudiera, a través de ella,

sentir la tentación de experimentar por sí mismo

lo que él había experimentado.

Ellos aprendieron la fórmula y la convirtieron

en un texto sagrado. Y se la impusieron

a todos como si se tratara de un dogma.

Incluso se tomaron el esfuerzo de

difundirla en países extranjeros. Y algunos

llegaron a dar su vida por ella.

Y el místico quedó triste. Tal vez habría

sido mejor que no hubiera dicho nada»[24]

            Hoy más que nunca se percibe de muchas maneras, el hastío de las fórmulas, el hambre de experiencia personal «del misterio». Del propio misterio del ser humano y del Misterio que llamamos Dios. Los hombres y mujeres de nuestro tiempo cansa-d@s, incluso extenuad@s por la prisa y el ruido, la pura exterioridad fenoménica, por el dominio de la racionalidad científico- técnica buscan «otra cosa». No siempre saben nombrar lo que les pasa, pero la pura vaciedad, y la palabrería las aburre y produce no sólo hartura, sino náuseas, depresión, ansiedad, sin sentido…

            El deseo de experimentar por sí mismos el misterio de sus personas y el Otro Misterio que les trasciende, le llamen como le llamen, es hoy una realidad, minoritaria aún pero creciente.

            La fuerza del resurgir de «lo religioso», lo que hoy llaman los expertos «Los Nuevos Movimientos Religiosos»[25], da buena cuenta de ello.

            También, y unido a ello, el aturdimiento de una sociedad llena de ruidos muy diversos, ante la prisa, el estrés por hacer, correr [26], llegar, triunfar…el Espíritu alienta hoy una reacción de búsqueda del silencio, de la interioridad, de la pausa [27] .. Cada vez más mujeres y hombres buscan, buscamos, el silencio como lugar para la lucidez y el crecer de la libertad, como lugar para madurar las palabras, para equilibrar nuestras vidas, como lugar del encuentro con nuestro yo profundo, con la verdad del otro, con el misterio de Dios.

Este deseo de silencio, es un dato incuestionable y, desde mi experiencia, siento injusta la crítica, que oigo muchas veces, de que esta búsqueda de silencio es una huida de la realidad. En algunos casos lo es y en otros mucho no. Sino que, por el contrario, justamente este silencio es la condición de posibilidad de una vida vivida con hondura, consciencia y honradez con lo real. Es lo que favorece poder volver a la vida con más energía para comprometerse mejor ella.

            Yo más bien, desde mi experiencia de acompañamiento psicológico y espiritual, puedo llegar a leer con una cierta esperanza la crisis de las grandes religiones y la proliferación de ofertas de salvación como búsqueda de sentido personal y como necesidad de vivir de experiencias, más que de verdades y dogmas en los que hay que creer por autoridad

            Hoy quiero asomarme a esta realidad emergente como presencia del Espíritu que denuncia la deshumanización a la que lleva el actual «desorden» establecido, la insuficiencia del bienestar económico y el consumo como dador de sentido de la vida y promueve una nueva búsqueda de felicidad. Ésta se expresa: tanto en el encuentro del individuo consigo mismo, (buscando su autenticidad y libertad y que se manifiesta en una creciente atención y esfuerzo por conseguir una suficiente autonomía y autoestima – que no debe confundirse con el egocentrismo y el narcisismo-) como en la búsqueda del encuentro interpersonal, con otra calidad de presencia y vinculación afectiva; en la necesidad de un nuevo encuentro con la naturaleza, la tierra, el cosmos que haga sentir y gustar la interconexión y vinculación con ella y por último, también como deseo  de trascenderse y encontrarse al fin con Dios.

            Alienta igualmente un Espíritu que impulsa a la experiencia mística y al interés por los grandes místicos de las diversas religiones. Esto está provocando un resurgir de la mística «sin credo y sin Iglesias»[28], que evidentemente desde nuestra fe cristiana eclesial, debe ser discernido, pero no rechazado. No es desde el rechazo y la descalificación desde donde se camina, ni a nivel personal, ni social, sino desde la acogida, como buena noticia, de ese deseo de volver a la mística y en diálogo con ello, avanzar aprendiendo juntos para madurar esa experiencia. Se trata de tender puentes con nuestro mundo, allí donde puedan ser tendidos, y no de dinamitarlos desde nuestra prepotencia de que nosotros tenemos la verdad.

            Hoy, sin duda, además necesitamos  de místic@s , «mistagog@s»,

Una y otra vez repetimos la célebre frase de Rahner: «El cristiano del siglo XXI será un místico, es decir alguien que ha experimentado algo o no será cristiano» , y cada vez somos mas quienes vemos que así es y así será más en el futuro. El cristianismo sociológico, al menos en España, está tocando a su fín.[29] A lo mejor no es tan grande la tragedia de que así sea.

            Esta consciencia es creciente dentro de nuestra Iglesia. El interés por la mística se manifiesta de muchas maneras, una mística que no solo recupera la experiencia del «encuentro» con el Misterio, en lo más profundo del ser,[30] sino que se va perfilando como el deseo de buscar también una «mística de ojos abiertos» [31], una «mística de la misericordia» [32] y la solidaridad [33].

            Al hablar del camino de la experiencia me estoy refiriendo también a la búsqueda de la personalización y el despertar de la consciencia [34] como camino de crecimiento y madurez personal y social, como proceso para recuperar la salud psicológica y el cultivo de la espiritualidad [35]. Tony de Mello, uno de los maestros espirituales de nuestro tiempo, dice que la “espiritualidad es la consciencia», el darse cuenta de la realidad. «Despertar es la espiritualidad, porque solo despiertos podemos entrar en la verdad y descubrir qué lazos nos impiden la libertad. Esto es la iluminación” [36].

Sin duda, la búsqueda del despertar de la consciencia es otra de las características de nuestro tiempo que tenemos que saludar con esperanza, porque la consciencia es la lucidez de la experiencia. Es la capacidad para ver la verdad de la realidad sin ser manipulado por las fuerzas de dentro [37] o de fuera [38]que intenta tapar y/o ocultar gran parte de ella. Y es ahí, en el corazón de lo real, donde los místicos se encuentran de verdad con el misterio del Dios en el que «vivimos nos movemos y existimos» (Hech 17,28). Es ahí, en el corazón de la vida y sobre todo de la vida amenazada, donde el Dios-Madre gime con dolores de parto: «Como parturienta grito, resollo y jadeo entrecortadamente» (Is 42,14) [39]

Este camino espiritual de la experiencia es un reto importante para nuestra fe. Hoy hay mucha gente que no quiere, no queremos, sólo teóricos de la espiritualidad sino sobre todo mistagogos [40] que nos ayuden respetuosamente, porque ellos han andado ya el camino antes, a introducirnos en el umbral de la experiencia del misterio de Dios y ahí nos dejen «sentir y gustar» por nosotr@s mism@s. Mistagogos» del camino interior, del silencio y la meditación profunda, que ayuden  a hacer de esta travesía un lugar de profundidad y trascendencia, de intimidad y responsa-bilidad ante la realidad. 

2.3 EL CAMINO DEL CUERPO.

«TESTIGOS», «SANADOR@S»,» DEGUSTADOR@S.

            El camino de la experiencia, en nosotr@s seres corporales, se verifica cuando la Palabra acogida, sentida y gustada se hace cuerpo, [41] carne de nuestra carne. Si la Palabra no se hace cuerpo, se ha quedado en un buen deseo, o un buen pensamiento.

Para poder explicarme mejor doy la palabra a la poesía, es éste el lenguaje que mejor expresa las experiencias profundas, aquellas para las que la palabra queda corta y parece traicionar la verdad vivida.

            León Felipe nos dice:

“Había un hombre que tenia una doctrina., Una doctrina que llevaba en el pecho (junto al pecho, no dentro del pecho), una doctrina escrita que guardaba en el bolsillo interno del chaleco.

La doctrina creció, y tuvo que meterla en un arca de cedro, en un arca como la del Viejo Testamento.

Y el arca creció. Y tuvo que llevarla a una casa muy grande.

Entonces nació el templo

Y el templo creció. Y se comió al arca de cedro, al hombre y a la doctrina escrita que guardaba en el bolsillo interno del chaleco.

Luego vino otro hombre que dijo: el que tenga una doctrina que se la coma, antes de que se la coma el templo, que la vierta, que la disuelva en su sangre, que la haga carne de su cuerpo..

y que su cuerpo sea

bolsillo

arca y templo.

Esta parábola nació apoyándome en el versículo XXI del Capitulo II del Evangelio de San Juan, donde dice:” Mas Él hablaba del templo de su cuerpo”[42]

            Esta es otra de las constantes del emerger de la nueva espiritualidad, sobre todo en la reflexión y experiencia de las mujeres, vivir la espiritualidad en, con y desde el cuerpo que somos.

Romper dualismos que nos han hecho tanto daño al identificar, como decíamos en la primera parte de este artículo, espiritual con inmaterial, y al calificar lo espiritual- inmaterial como bueno y la corporal-carnal-material como malo. Ese dualismo está saltando por los aires hoy, con el peligro por otro lado de que, por la ley del péndulo, el cuerpo y lo material se transformen en lugares idolátricos que, como acontece siempre con los ídolos, producen muerte.

            Una espiritualidad corporal supone no sólo no hacer del cuerpo un obstáculo para la oración sino el lugar donde acontece la oración.

Son muchos los talleres de oración y experiencias de Ejercicios Espirituales que vengo orientando en estos últimos 15 años utilizando diversas técnicas(relajación, consciencia sensorial o vipássana, respiración consciente,etc) para favorecer el silencio, imprescindible para poder escuchar una Palabra que nos trasciende, y la unificación personal (mente-corazón-cuerpo-psique-espíritu). A través del testimonio de las personas participantes me confirmo una y otra vez de que por aquí hay un camino válido, para muchas mujeres y hombres, de encuentro profundo con ell@s mism@s, con el Dios de Jesús y su proyecto del Reino desde su ser entero.

Además verifico una y otra vez que las experiencias que se viven en el cuerpo dejan una huella que no se borra, el cuerpo – para bien y para mal- siempre guarda memoria.[43]

Quiero desde aquí agradecer a quienes han sido mis maestros en ese camino de oración: Tony de Mello, Laureano Cuesta y José Antonio García-Monge, dos de ellos ya fallecidos, pioneros hace más de 20 años en estos caminos de unificación de toda la persona a partir del cuerpo que somos, no que tenemos.[44]

            Pero una espiritualidad corporal es algo más que integrar el cuerpo en la experiencia de oración, es hacer de nuestro cuerpo el lugar operativo y verificador de nuestra fe. Yo siempre digo que la fe hasta que no pasa por el cuerpo no es fe, sólo es un buen deseo, un buen pensamiento, o una hermosa palabra..

            Mientras no hagamos visible y operativo nuestro amor a través de nuestro cuerpo, no haremos posible al ser humano cabal y a la creación entera y por tanto no haremos creíble al Dios de la encarnación que profesamos con nuestras palabras.

            Necesitamos, cada vez con más fuerza, romper dicotomías y dejar que el Amor en el que creemos y del que tenemos experiencia, pase por nuestro cuerpo y se exprese a través de él.

            Nuestro tiempo busca mujeres y hombres «TESTIGOS»  que a través de su cuerpo griten cotidianamente que Dios es Amor.

Esto supone al menos:

Ojos que «han visto a Dios» y no sólo han quedado prendados de su hermosura, sino que también han aprendido de El a «ver» el dolor del pueblo a «fijarse» en cómo lo tiranizan, convirtiéndolo en esclavo (Ex 3,7-9); ojos que ven la creación como obra de Sus manos y la ven «muy buena» (Gn 1,31); ojos que como los de Jesús lloran por el dolor de su gente (Jn 11,35;Lc19,41), que miran y devuelven la dignidad(Mc 12,41-44) y la esperanza (Lc 19,4-5), perdonan (Jn2,9-11) y  aman (Mc 10,21).

Oídos  que han escuchado su propio nombre como bendición, que han escuchado Una Voz que les dice: «Tu eres mi hij@ amad@ en quien Dios se complace» (Mc 1,11) porque eres hij@, no porque seas buen@ y esa experiencia l@s devuelve a la vida transformad@s; oídos que se hacen discípulos de la vida y saben aprender de l@s herman@s del camino, oídos que no se cierran a los gritos de dolor del mundo y del cosmos y al mismo tiempo saben escuchar la brisa suave que les anuncia la presencia del misterio de Dios en la vida cotidiana.

Boca que sabe hablar y callar a su tiempo, que sabe ben-decir y cierra sus labios a la mal-dición; que denuncia y anuncia la Buena Noticia de Jesús; que canta el canto de la vida sencilla y une su canto al del pueblo; que grita de dolor y de placer; que besa y hace del beso el sacramento del amor; que ríe y relativiza sanamente con sentido del humor, para no tomarnos excesivamente en serio a nosotr@s mism@s y no dramatizar la vida.

Manos parteras de la vida que ayudan a dar a luz a todo aliento de vida allí donde emerge y que saben esperar el lento dilatarse del útero- entre dolores de parto- de tanta vida nueva como quiere brotar, si sabemos alentarla y no abortarla; manos que amasan en la cotidianeidad el pan de la sororidad; que se unen a otras manos para tejer el manto de la solidaridad; que dan, comparten, no acaparan para sí; que saben pedir conscientes de su propia pobreza; manos que saben acariciar con ternura y pasión; que aguantan sostienen, levantan al caído, curan heridas, las ungen con el ungüento de la entrañable ternura; manos al fin que pasan por la vida, sencillamente, «echando una mano» a quien lo necesite.

Pies peregrinos y buscadores con otr@s, sin grandes seguridades, pero con las certezas que guardan en el corazón, pies «próximos» ante quienes hoy están tirados en el camino (continentes enteros).apaleados, saqueados, mal heridos; pies que saben descalzarse ante el misterio del otro; pies que danzan la fiesta de la vida y las conquistas en el camino de la liberación sobre todo de los pobres de este mundo; pies que, como los de María, la madre de Jesús, y las otras mujeres: María Magdalena, María la de Cleofás, Marta y su hermana…se hacen seguidores de Jesús hasta el final y que cuando los tiempos son difíciles, en vez de huir, permanecen de pie junto a l@s crucificad@s de este mundo.

Entrañas que se dejan fecundar por el amor, que se creen capaces de dar a luz vida nueva, aunque ya sean viejas y les hayan hecho creer que son estériles; entrañas capaces de aguantar los propios dolores de parto con esperanza, ensanchan-do las fronteras del propio útero para que el/la otr@, l@s otr@s puedan nacer y ser ell@s mism@s, libres y autónomos; entrañas de misericordia, de ternura siempre renovada; entrañas que se estremecen de dolor y de gozo, son incapaces de permanecer insensibles.

Sexo que se vive sin dejarse atrapar por los estereotipos de género que empequeñecen al hombre y a la mujer y les impide ser personas enteras; que no hace de las diferencias sexuales lugar para la exclusión y marginación sino lugar de encuentro enriquecedor en la diferencia; sexo que se hace relación corporal amorosa y placentera, lugar del amor que se entrega y se recibe, ex-tasis de sí para trascenderse en el abrazo y descubrir en el encuentro la Fuente de su amor, lugar de placer humanizador y compartido.

Piel que se hace lugar de contacto de encuentros vinculantes, constructores de identidad y reconocimiento sin fusiones indiferenciadoras, ni dependencias destructivas; piel que ha renunciado al «despelleje» continuo de los otros; que ha renunciado al «ojo por ojo»; piel que sabe poner límites al despilfarro, al consumismo, a la violencia como modo de solucionar los conflictos, piel que aprende a respirar el «aire de Jesús» hasta que su Espíritu se revele en nosotr@s a «flor de piel»; piel que rompe los estrechos moldes de su identidad corporal para abrirse a toda la humanidad como a su propio cuerpo, porque ha experimentado que cuando se cierra a su hermano se cierra a su propia carne. Piel, al fin, que descubre sus verdaderas dimensiones que no se agota en los límites de nuestro pequeño cuerpo sino que se extiende a toda la humanidad y a toda la creación como «Cuerpo de Dios».[45]

Cuando todo esto acontezca entonces nuestro cuerpo será testigo, es decir transparencia de un Amor que nos ha alcanzado y nos va poco a poco transformando a su imagen y semejanza.

            El camino del cuerpo como lugar de la experiencia espiritual me evoca también otras realidades e imágenes. la experiencia espiritual como lugar de curación.

Curación de nuestros cuerpos maltratados tantas veces y de tantas maneras, violados, violentados, vendidos, comprados, prostituidos (tanto se prostituye el que compra el placer, como el que lo ofrece, a veces como camino de subistencia propir y de su familia); cuerpos traficados, hechos mercancía barata, fruto del engaño y la extorsión, explotados en trabajos inhumanos; cuerpos mutilados por la bombas; cuerpos aterrorizados por la represión y la tortura; cuerpos secuestrados de tantas maneras, hambrientos, desnutridos, enfermos por no tener la atención sanitaria a la que tienen derecho; cuerpos expuestos impúdicamente por la pornografía creciente; cuerpos encarcelados muchas veces porque son pobres y no pueden pagar un buen abogado o a un fiscal o a un juez; cuerpos hambrientos de caricias y contactos sanadores, verdaderos porque lo que dice el cuerpo con sus gestos lo siente el corazón…

¡Tantas heridas en nuestros cuerpos, en nuestras personas!. Realmente necesitamos hoy con urgencia SANADOR@S , mujeres y hombres que hagan del grito de Dios (expresado por Isaias) «Consalad, consolad a mi pueblo» el lugar de su experiencia espiritual.[46]

            Curar el cuerpo de los otros y también el propio. Esto significa no tratarlo como una máquina que se lleva a reparar cuando se ha averiado, que se le explota en sus recursos energéticos hasta que está extenuado en nombre de «causas sublimes», pero que esconden muchas veces carencias y necesidades no resueltas, ni nombradas.

Curar nuestros cuerpos -al menos en nuestro contexto occidental cuando están cubiertas las necesidades básicas y no tenemos que defendernos de las múltiples agresiones- , supone, no gastar mucho dinero en objetos puramente estéticos y de consumo, sino saber equilibrar trabajo y descanso. Este equilibrio requiere un yo que se regala espacios de sosiego, de calma; que sabe respirar en paz y y relajarse; escuchar a tiempo los avisos que el propio cuerpo nos da de que algo no funciona bien, para intentar atenderlo… Es decir reconciliarnos con nuestro cuerpo y sus necesidades, no queriendo vivir como ángeles incorpóreos que no somos y relacionándonos con nuestro cuerpo como lo que es, la presencialización de nuestro yo, la única manera de ser que tenemos mientras estemos en el útero del mundo, ¡después!… no sabemos muy bien como será lo que seremos en la «Otra Dimensión», no sabemos cómo será nuestro ser en Dios. Ahora somos un cuerpo que tiene derecho a ser tratado como amigo y no como a enemigo o «instrumento» de trabajo.

            Pero no es sólo eso, el sanad@r  es el que mira la realidad desde la perspectiva de la salud física, psíquica y espiritual. Porque su mirada está atenta y lúcida a ese dato de la realidad, descubre enseguida dónde se atenta contra ella de alguna manera y su primera tarea es denunciarlo, buscar los caminos a los que tenga acceso para desenmascarar el daño de propuestas, realidades y justificaciones engañosas que intentan vendernos mentiras.

Como el samaritano de la parábola de Jesús, el/la sanad@r no solo no pasa de largo y se hace próximo, crea proximidad con su manera de mirar la realidad, sino que se acerca a las personas doloridas, saqueadas por los bandidos de turno, (tod@s nosotr@s somos, de alguna manera, por acción u omisión, ladrones que robamos a los pobres lo que es suyo) y bajando de su cabalgadura, toca, unge, limpia, carga con éllas y ,si es necesario, las conduce a dónde puedan hacerlo mejor que él.

            ¡Que necesidad tiene nuestra sociedad de hombres y mujeres sanador@s!. Nos han educado más para ser jueces que sanadores, para criticar más que para comprender, para juzgar más que para acoger incondicionalmente los cuerpos heridos en cualquiera de sus dimensiones.

            Quizá hemos dejado de mirar a Jesús que si algo pone de relieve la crítica histórica es que es innegable que fue un taumaturgo sanador. Volver a mirarlo con mirada asombrada y descubrir qué significa en estos momentos de nuestro mundo: expulsar demonios…¡tantos! (violencias, hambres, guerras, clasismos, sexismos, racismos, terrorismos…) , qué significa hoy poner en pié a las mujeres encorvadas, qué significa liberar de parálisis, de sorderas, de cegueras…(propias y ajenas).

            ¿Por qué hemos olvidado tan pronto que una de las características del discipulado, recogido por todas las tradiciones,  es el de «expulsar demonios»? (Mc3,13-16; par) que como dicen en mi tierra en relación a las «meigas», <<creer no creo pero haber las hay las>>

            El texto de Lucas hace una afirmación sobre Jesús que yo siento que necesitamos recuperar, releer hoy y aplicarlo a nuestras vidas:  «toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que curaba» (Lc 6,19). [47] Si nuestra experiencia espiritual fuera cada vez más en esta dirección, qué distinto sería nuestro mundo, establecer contactos sanadores, «tocar» los cuerpos, los psiquismo, tocar «el alma» y sanar en vez de «apalear», ¡lo hacemos de tantas maneras.!

            Sanador@s, del cuerpo y del espíritu, que como pequeños «espacios ecológicos» provocan a quien está a su lado la sensación de poder  respirar mejor.

            Se nos olvida que cuando en los Evangelios se nos habla solemnemente del Juicio Final (Mt 25), fundamentalmente se nos va a preguntar por nuestro amor operativo que pasa por el cuerpo y lo sana que toca «el alma» y la cura en sus soledades y aflicciones es decir: el amor que se hace pan y agua que sacia el hambre y la sed; vestido que cubre las desnudeces varias, compañía en el dolor de la soledad, de la enfermedad…, liberación de las prisiones diversas en las que caemos, acogida en las exclusiones de raza, sexo, clase…Es decir se nos va a preguntar si hemos pasado por la vida como Sanador@s o no, ahí descubriremos si hemos ganado o perdido nuestra vida. ¡Nada más, ni nada menos!.

            También hoy nuestros contemporánes necesitan encontrar hombres y mujeres espirituales DEGUSTADOR@S del «buen vino y del «pan tierno» del placer del encuentro, del sabroso gozo de ser y de ayudar a ser, del buen sabor de boca que dejan las luchas por conquistas comunitarias de liberación, de satisfacción por necesidades básicas cubiertas…Necesitamos luchador@s festiv@s danzador@s de la vida, a pesar de todo. En esto ¡cuánto me han enseñado los pueblos latinoamericanos con su indomable capacidad de fiesta y de danza aún en medio de luchar contra el dolor y la muerte injusta y prematura!.

            La búsqueda de felicidad es el motor más potente del ser humano, ya lo decía Epicuro hace muchos siglos. No es casual que Jesús hay vinculado el Sermón del Monte a una propuesta de felicidad.

            Los seres humanos siempre hemos buscado la felicidad, pero ahora lo sabemos, lo nombramos, la proponemos de muchísimas maneras, intentamos enseñarla y aprenderla [48] nos la venden (sabe muy bien la publicidad dónde está «la chispa de la vida») y a veces caemos en la tentación de creer que la podemos comprar.

            Cuando hablo de «degustador@s» hablo de la sabiduría y el arte de saber vincular gusto-placer-experiencia espiritual.

La historia de la espiritualidad cristiana no es un buen ejemplo de las buenas relaciones entre estas dos realidades. Incluso, con razón se ha hablado de la «alergia cristiana al placer»[49], en un mundo hedonista en grado sumo, el camino no es situarnos en la antípodas, ni estar de vuelta sin haber ido, sino establecer puentes desde nuestra fe con la cultura dominante y sus valores por muy ambiguos que estos nos parezcan.

            Sin una profunda revisión de la antropología dualista presente aún, de formas mas o menos sutiles, en la formulación y sobre todo en la vivencia introyectada de la espiritualidad cristiana, difícilmente podremos hoy entrar en diálogo con una cultura que acusa, y con razón, [50] a la tradición milenaria de la Iglesia de una cierta glorificación del sufrimiento como camino de salvación y un reiterado rechazo y/o condena del placer como obstáculo y desviación de esa salvación que anuncia [51]  La cultura actual «rechaza el ascetismo de signo dualis­ta, refuta la idea de la mor­tificación absolutizada como un bien religioso, rehusa la constelación de represen­taciones y prácticas de tipo sacral y dualista que reviste en gran medida la ascética tradicional y que no tiene tampoco cobertura en el Evangelio» [52]

            Es necesario volver a recuperar la dimensión gozosa y festiva de la existencia, aun en medio del compromiso, la lucha y el dolor por desterrar el sufrimiento y la injus­ticia. Volver los ojos al Evangelio y comprender de un modo nuevo qué significan las escenas de boda, fiesta, disfrute de la amistad y de la naturaleza del hombre Jesús de Nazaret; qué significan la abundancia de peces, pan, vino, niños abrazados por Él, mujeres que derraman perfumes valiosos  sobre sus pies y los enjugan con su cabello…

            La visión cristiana del placer ha de fundarse en los supuestos primor­diales de la fe bíblica, superando todo planteamiento dualista-maniqueista que enfrente al cuerpo (placer, lo natural, sexo) y al espíritu (mortificación corporal, lo sobrenatural, la castidad) como dos principios que polarizan el bien y el mal en los hombres.[53]

            El diálogo con nuestro mundo en torno al «amor – eros y ágape- como sentido último de la existencia» supone recuperar el placer como un valor positivo del ethos humano y cristiano, que entre otras consecuencias, dilata el corazón. [54]

            Supone devolverle al placer su autonomía [55]  y consistencia  en inter­dependencia con los demás aspectos pluridimensionales de la existencia cristiana;reconocerlo como derecho inalienable de realización personal en relación a sí mismo, al mundo y a los demás. Todo ser humano, por el hecho de serlo «necesita cultivar sin temor y sin más ataduras que las impuestas por la realidad, sus fuentes de placer»[56] Por el placer de ser humano» celebra la vida en el templo de su corporalidad e inunda su espíritu con el rito de la fiesta.» [57] » El placer es la vivencia gozosa del impulso vital, del encuentro con el mundo y de la relación con los semejan­tes. «El placer es la epifanía y la fiesta de la vitalidad».[58]

            Todo ello dentro de una comprensión humanizadora del placer, no solo en la dimensión individual sino en su proyección social y sin hacer del placer un fin sino una mediación, también trasparencia del gozo de Dios.[59]

            Recuperar esta dimensión «perdida», peor aún culpabilizada, requiere una pedagogía lenta, una reeducación: [60]

            Supone también una educación para afrontar los propios miedos y desasosiegos, como instintos de muerte que hay que «ordenar» para aprender a afrontar la libertad de saber gozar, y disfrutar del placer como trasparencia y anticipo del gozo de Dios, como camino de humanización creciente personal y social.»La psicología nos dice hoy que saber gozar es una capacidad del hombre que ha alcanzado la madurez del propio yo y que es capaz de vivir el placer sin transformarse en su esclavo y sin complejos de culpa»[61] Esta lectura positiva del placer estaba ya presente en Santo Tomas:

                                   «..el hábito virtuoso que inclina a amar, a desear el bien que se ama y a gozar de él, es idéntico»[62] 

(de los placeres) unos son corpóreos, otros del alma; cosa que en sustancia es la misma»..[63] «y el bien sensible es el bien de todo el conjunto humano»

            Conlleva verificar en  el cuerpo la posibilidad del hombre nuevo que se vive «espiritual» no porque reprime su realidad corporal[64] sino porque la hace trasparencia del amor, la ternura, el juego, la fiesta de la Vida. Se sabe fiel al Espíritu no sólo porque carga su cruz y sigue a Jesús sino porque también se toma en serio el reproche «Os hemos  tocado la flauta y no habéis bailado» (Lc,7,32), entendiendo que también llama para compartir la alegría del pan, del buen vino,»la alegría del cuerpo y las bodas; que nos llama para bailar con nosotros la danza de Dios»[65]

            Esta recuperación de la que hablamos no supone pactar con una cultura «neohedonista» cuya actitud ante el placer es la de «conseguirlo y consumirlo, no la de acogerlo y convertirlo en fuente de crecimiento y de vida…El placer fin-en-si-mismo termina por borrar todos los deseos y apagar el gusto por la vida» [66], y transformarlo en ídolo de muerte. 

            No supone tampoco un rechazo de «la ascesis» como necesario camino de crecimiento humano y cristiano sino que supone una nueva orientación de ésta con un nuevo campo específico: el del amor, la solidaridad, la lucha por la justicia y los derechos humanos, el cuidado y respeto del ecosistema, la resistencia activa y pasiva ante el inevitable dolor de la vida. Amor como pulsión de vida y no de muerte, aunque ello pueda suponer  paradójicamente -dada la situación de muerte que hemos generado- dar la propia vida, sabiendo que no se pierde, sino que se «gana» vida para sí y para otros..

            Se podrían aún abrir y mostrar otros caminos necesarios hoy  y mostrado otras imágenes pero quizá lo hagamos en otro momento. Ahora sólo los nombro para que desde vuestra experiencia y creatividad los recorráis con otr@s compañer@s de camino.

El camino holístico, de la unificación e integración de contrarios: necesita «Puentes», «Buscador@s de frontera», «Tejedor/a».[67]

El camino liberador de toda esclavitud,(del tener, del poder, de la violencia ) y de toda desigualdad de clase, sexo, raza. Necesita: «Luchadores no violentos», «Resistentes»

Con el deseo de recuperar desde nuestra experiencia cristiana el hecho nuclear que tenemos una sola vocación y éste es Jesús y su Reino, todo lo demás son especificidades y llamadas que cada un@ tenemos que acoger como regalo y don de Dios para nosotr@s

.

Emma Martínez Ocaña.


    Remitimos al espléndido capitulo  de[1]José .María  CASTILLO, «La espiritualidad cuestión decisiva» en La alternativa cristiana. Sígueme, 197-198 a quien seguimos en gran parte en nuestra reflexión.Cfr. ”Los peligros de la espiritualidad. Proyección 43 (1996) 220-229

[2] CASALDÁLIGA-VIGIL Espiritualidad de la  liberación  Terrae,1992,  23-25

[3]I. ELLACURÍA, “Espiritualidad» en Conceptos fundamentales del cristianismo. Trotta, 1993, 413-414,

[4]J.SOBRINO «Espiritualidad y seguimiento de Jesús» en Misterium Liberationis. Conceptos fundamentales de la Teología de la Liberación. Trotta,1990.T.II,449-476.

[5] FRENDER,O.Laico en Dizzionario dei concetti Biblici del NuovoTestamento. Dehoniane, Bogna, 1986, 890-891.

[6] Juan Antonio Estrada resume así este dato que creemos fundamental para entender la espiritualidad cristiana” En conclusión: la originalidad de la comunidad crisitiana respecto a la judía estriba en que en ella todos son sacerdotes, ( y no sólo algunos), en que todos tienen acceso directo a Dios, que les ha sido abierto por Cristo y les es conferido por la inhabitación del Espíritu, en que todos son iguales en cuanto discípulos de Cristo La contraposición consagrado/no consagrado, sacerdotal/no sacerdotal, se da siempre en el contraste entre cristianos/no cristianos y nunca como un dualismo intracomunitario. ESTRADA,J.A. La identidad de los laicos. Paulinas 1990, 45.

[7] Klerós es un vocablo que remitía al instrumento para echar suerte en un juicio y por extensión mas tarde vino a significar la parte misma que tocaba en suerte  Así Matias recibe el Klerós (la gran suerte) de ser apóstol.  Klerós vino a significar  la heredad del pueblo de Dios que es aplicado al conjunto de la comunidad porque a todos corresponde la herencia  de las promesas y porque todos han sido elegidos como  pueblo de Dios. Juan Antonio Estrada llama la atención sobre el hecho de que los autores que más hablan de los ministros como sacerdotes ( Tertuliano, Cipriano, clemente de Alejandría, Orígenes) son tambien los que mas utilizan el vocablo laico para designar a los no ministros Por ello Adinolfi en su estudio sobre el N.T. llega a afirmar que en los Hechos de los Apóstoles “todos los laicos eran Klerós” (Hch.20,32;26,18) En el interior de ese Klerós existen ministerios y carismas específicos como el de presbíteros pero aquellos  no tiene en propiedad dicho Klerós ADINOLFI, ML  Y laici nelle prima lettera di Pietro. En VANZAN P.  Il Laicato nelle Biblia e nelle storia. Roma 1987, 57-66

[8] Cfrl ESTRADA, La identidad de los laicos. 112-115

[9] Ibidem 477

[10] Cfrl Dumeige.G. Historia de la espiritualidad en Nuevo Dicionario de Espiritualidad..Paulinas 1983 613-637. MAROTO P. Historia de la Espiritualidad cristiana. Ed.de Espiritulalidad. Madrid 1990. Una buena síntesis de la historia de la espiritualidad desde la perspectiva de la espiritualidad laical en ESTRADA, J.A. La espiritualidad de los laicos  Paulinas, 1991, 75-151.

[11] CASTILLO, J Mº  Apuntes de clase. Hª de la espiritualidad. UCA San Salvador 1997, Cfr. Tb.Los peligros de la espiritualidad” Proyección 43 (1966) 227-229

[12] ESTRADA, J.A. “La renovación de la espiritualidad”Proyección. 39  (1992) 239-251

[13] Ibidem. 241

[14] Silencio, retiro,  “fuga mundi”,superioridad de la vida contemplativa sobre la activa, la ascesis, la mortiticación del cuerpo, el autocontrol y dominio de las pasiones, la despreocupación de los asuntos temporales…Ibidem 241.

[15] Incluso en el Vaticano II se desarrolla la espiritualidad del presbítero no religioso desde el esquema de la vida religiosa.,los tres votos clásicos .(Presbyterorum ordinis 15-17)

[16]J.SOBRINO o.c.,449-476. Los subrayados son míos.

[17] Hago alusión al comentario que sobre el texto de Ezequiel 37 he hecho en MARTINEZ OCAÑA, E. «Vivir el espíritu de Jesús hoy»  a.c al que he aludido en la nota 1. No me extiendo ahora en el desarrollo de este reto pues para una mayor ampliación se puede acudir a él.

[18] Dada la escasez de espacio de este artículo remito a l@s lector@s a leer el desarrollo de que hago de esta imagen en «Orar desde las relaciones labores» uno de los capítulos de GOMEZ-ACEBO I. (Ed) Orar desde las relaciones humanas DDB, Colección En Clave de Mujer, (de próxima aparición)

[19] He tomado esta imagen de la parábola del «Superpetrolero» que transcribe y comenta CORMENZANA, J. De cara al tercer milenio. Cristianismo y Justicia, 1994,79-114  También GARCÍA-ROCA, J. «Vigías de la noche. Inventario de resistencias» en Sal Terrae, 1.007 (1997:12) 901-914. Yo misma vuelvo sobre ella en el capítulo «orar desde las relaciones laborales»  citado anteriormente

[20] Ibidem 92

[21] Para una mayor información sobre los movimientos «Hacia otra globalizacion» veáse la bibliografía adjunta: El reto de la globalización, aquí sólo destaco MONEREO, M. -RIERA, M (Eds)  Porto Alegre. Otro mundo es posible.  El viejo Topo, 2001.

[22] En esta línea lleva insistiendo José María Castillo hace años en su comprensión de la Espiritualidad Cristiana buena cuenta de ello son dos de sus últimas publicaciones, Los pobres y la Teología ¿qué queda de la Teología de la Liberación?. DDB, 1997 y El Reino de Dios. Por la vida y la dignidad de los seres humanos. DDB, 1999.

[23] MELLO, ANTHONY DE, El canto del pájaro,  Sal Terrae, 1982,

[24] Ibidem 47, los subrayados son míos.

[25] No voy, ahora a desarrollar el tema, para una primera aproximación confróntese en la Bibliografía adjunta el aportado sobre el :el reto de los Nuevos Movimientos Religiosos..

[26] Es expresivo el artículo de TORNOS, A «Un mundo apresurado. Correr detrás, correr delante del tiempo» en Cuando hoy vivimos la fe. Teología para tiempos difíciles. San Pablo 1995, 15-23.

[27] Un dato significativo de esta corriente es la rapidez con que, en una colección especializada en Psicología como es la Colección Serendípity, se han vendido libros como BORÚS, E. Aprendiendo a vivir. Manual contra el aburrimiento y la prisa. Desclée de Brouwer, 1996,3ª.1996. MASIÄ CLAVEL, J. Aprender de oriente: lo cotidiano, lo lento, y lo callado. Desclée de Brouwer, 1998.que entre los considerados 14 Aprendizajes Vitales. Uno de ellos sea «Aprender a cultivar la interioridad » GARCÍA RUBIO, A. Desclée de Brouwer, 1997 y que en una colección educativa especializada en La Reforma en unos cuantos meses se haya agotado el libro de CASANOVA, O. Ética del silencio. Anaya, 1998

[28] RONDET, M, Recoge también en su artículo esta afirmación de la última Congregación General de los jesuitas «La vida espiritual de los seres humanos no ha muerto: simplemente se desarrolla fuera de la Iglesia», a.c., 200

[29] Entre otros estudios sociológicos el espléndido y poco conocido estudio eleaborado por TORNOS, A- APARICIO, R. ¿Quién es creyente en España hoy?, PPC, 1995.

[30] La bibliografía sobre mística hoy es inmensa, algunos libros sugeriremos en la bibliografía, invitamos a los lectores a leer el último número de la Invitación a la mística ,Frontera. Pastoral Misionera.,nº 19,Julio-Septiembre del 2001. Algunos de sus artículos más sugerentes son: RODRIGUEZ PANIZO, P «El fenómeno místico, corazón de toda auténtica religión» 9-26. RODIER, P. ¿Místico o compromiso? o ¿mística y compromiso? 27-40. SANCHEZ L. MARTÍN VELASCO. J. «Las edades del hombre, las edades de Dios. Tres modelos históricos en la vivencia mística» 41-78. MARTÍNEZ OCAÑA, E. «Invitación a la mística de la vida cotidiana» 79-85. GARCÍA RUBIO, A. «Mística e institución: ¿místicos sin Iglesia?, 111-1115. Además de una sugerencia bibliográficas que elabora SANCHEZ HERNÁNDEZ, Mª L.

[31] MOLLÁ, D. «Hacia una mística de ojos abiertos. Propuestas para el fin del milenio en. De cara el tercer milenio. , Sal Terrae, 1994,149-170

[32] Este ha sido el título de la conferencia de GONZALEZ FAUS, J.I. En el foro del Instituto  Fe y Secularidad en torno a  Repensar la mística ,25-27 de septiembre de 1998 cfr, SCHLÜTER, RODÉS, A.Mª -GONZALEZ FAUS, J.I., Mística oriental y mística cristiana, Cuadernos FyS nº uu, Sal Terrae,1998,42-55. Veáse la bibliografía adjunta el apartado: Una espiritualidad que favorece vivir integradamente la dimensión política y del amor y la experiencia mística.

[33] La experiencia de la comunidad de Taizé, que después de 40 años de vida sigue convocando a miles de jóvenes y no tan jóvenes bajo el ideal expresado por Roger Schutz en su famoso libro «Lucha y contemplación» da razón de ésta búsqueda de síntesis.

[34] Ser conscientes es la palabra clave en la salud personal y social. El eje de la terapia gestáltica es el «awareness” el darse cuenta en el aquí y en el ahora. PERS, F. El enfoque gestáltico. Testimonios de terapia. Cuatro vientos, Santiago de Chile.1976. Sueños y existencias. , Cuatro vientos, Santiago de Chile, 1974,61. GARCÍA-MONGE ,J.A.”El focusing de Gendlin como estructura técnica del darse cuenta  gestáltico«. Revista de Psiquiatría y Psicología Humanista, nº5, (Nov. 1986)

[35] HART, T. El manantial escondido. La dimensión espiritual de la terapia. Desclée de Brouwer, 1987. MAY, G. Sencillamente cuerdo. La espiritualidad de la salud mental. Desclée de Brouwer, 1988.

[36] MELLO, A. Autoliberación interior. Ed. Lumen Buenos Aires. ,7

[37] GARCÍA-MONGE, J.A.,Treinta Palabras para la Madurez. Desclée de Brouwer 1997,17-25.

[38]La consciencia es la perspectiva psicológica que expresaría una de las característica centrales de una espiritualidad necesaria para nuestro mundo «Una espiritualidad honrada y fiel con lo real» Cfr J. SOBRINO,  «Espiritualidad y seguimiento de Jesús» en Misterium Liberationis,II,449-458. y SOBRINO, J. «La honradez con lo real» en Sal Terrae, n.946 (1992:5),376-388.

[39] He algo este tema en MARTÍNEZ OCAÑA, E. «Orar con el aire» en GOMEZ-ACEBO, I. (Ed)  Del Cosmos a Dios. Orar con los elementos.  DDB, 1999,117-166,133-138.

[40]  Entre otros much@s autor@s RONDEL, M. En su artículo «Espiritualidades fuera de las fronteras». Hace una llamada a las Iglesias a ofrecer caminos para hacer «mistagogías» que conduzcan a experimentar mas que doctrinas para creer. Selecciones de Teología. nº143, (1997)197-202.

[41] Para ampliar este apartado Cfr  MARTINEZ OCAÑA, E «Cuando la Palabra se hace cuerpo» en Religión y Escuela nº 107- 109 (1996) y nº110-116 (1997)

[42]LEÓN FELIPE, Antología rota. Akal, 1990,165-166. Los subrayados son míos.

[43]ESTEVEZ,E. «Nuestra piel está viva de señales» en Iglesia Viva, nº 193 (1998)129ss

[44] Aprovecho esta ocasión para recomendar el libro en el que José Antonio García-Monge recoge una larga experiencia en este camino, en él encontramos no sólo una fundamentación teórica sino también unas ricas orientaciones prácticas para hacer de la palabra experiencia. GARCIA-MONGE, J.A. Unificación personal y experiencia cristiana. Vivir y orar con la sabiduría del corazón. Sal Terrae, 2001.

[45] «El mundo como Cuerpo de Dios» es la bella metáfora que utiliza MCFAGUE, S en Modelos de Dios. Teología para una era ecológica y nuclear. Sal Terrae, 1994, 126-137.

[46] Sugiero el número monográfico » <<Consalad, consolad a mi pueblo>> Sal Terrae, nº 1.010 (1998:3). Para ampliar el tema Cfr la bibliografía «integrar sanamente el dolor y la muerte».

[47] Cfr un sugerente artíclo de ESTEVEZ, E ,»Y Todos los que lo tocaban quedaban curados». El cuerpo como espacio de salvación» Sal Terrae 1000 (1997) 323-333.

[48] Basta con acercarnos a cualquier librería, de una manera especial a la sección de psicología y autoayuda para comprobar la cantidad de libros en los que de una u otra manera intentan ensañarnos a ser feliz en 15 días mas o menos y nos descubren los secretos de la felicidad. En la bibliografía adjunta recojo alguno de los títulos más vendidos.

[49].VIDAL M .»Placer y cristianismo: raíces históricas de un conflicto actual» El discernimiento ético. Hacia una estimativa moral cristiana, Cristiandad l980. No este el lugar para hacer memoria de la etiología de este fenómeno.

[50]Miguel Rubio hace un excelente y bien documentado estudio sobre este binomio «placer- ascesis» hoy y, al referirse al papel de la ascética cristiana, dice lo siguiente:»Desde muy antiguo, la ascética cristiana está reñida con el placer. Condicionada por una antropología que respiraba una animadversión frontal contra la corporalidad y traslucía un miedo tabuístico hacia el alucinante mundo de la sexualidad, desplegó toda una estrategia de estigmatización del placer: un cierto culto tributado al dolor (más allá de su obligada y realista aceptación como acompañante inexorable de la existencia); un enfoque negativo y hasta demonizado desde el campo de la moral, de los aspectos gozosos de la sexualidad; una superposición de esferas(alma cuerpo) en que la subordinación del cuerpo se traducía en su denigración como obstáculo para superiores aspiraciones del espíritu» M.RUBIO.»Placer y ascesis en la experiencia humano-cristiana actual» Sal terrae 80(1992),617-642

    [51]Son varios los autores que han tratado de analizar el hecho y la etiología de este fenómeno en sí mismo ajeno al Evangelio Cfr. entre otros F.VARONE, El dios «sádico».¿Ama Dios el sufrimiento?.Santander,1987. M:VIDAL, estudia en varios artículos el conflicto milenario entre placer, sexualidad y cristianismo proponiendo pasar de la «alergia cristiana al placer… a la reconciliación integradora»»Placer y cristianismo.Raíces históricas de un conflicto actual» en El discernimiento etico. Hacia una estimativa moral cristiana,1980,51-68.»Sexualidad y cristianis­mo:Del conflicto a la reconciliación» en Concilium,109,(1975) 374-378

[52]M.RUBIO,Ibídem.634

[53]M.RUBIO,Ibídem,625

[54]Así lo reconocía, ya Santo Tomas»El afecto humano, por decirlo de alguna manera se dilata con el placer, ofreciéndose de algún modo a contener interiormente el objeto de goce…quien goza, abraza la cosa de la que goza, adhiriéndose fuertemente a ella, pero dilata el corazón para gozar  de ella perfectamente»TOMAS DE AQUINO,I-II,q.31,a.3. Citado por MªC.JACOBELLI, Risus Paschalis, El fundamento teológico del  placer sexual. 1991,nota 21,108

[55]La comprensión de la tradición cristiana y su consiguiente valoración se apoya en un axioma fundamental:el placer no es una realidad autónoma, sino parasitaria. El placer no existe por él mismo, y por eso no puede ser buscado por el mismo. La antropología actual  no confirma estas afirmaciones y es ya aceptado por la teología moral renovada que el «placer no es una realidad parasitaria, sino autónoma.Tiene consistencia por sí mismo y consiguientemente autonomía con respecto a la acción y a los contenidos objetivos.Esta autonomía no significa independencia de las restantes dimensiones de la existencia humana, pero sí la liberación de su pretendida dimensión parasitaria» M.VIDAL,»Placer y cristianismo…»ibidem,58-59.También M. RUBIO, Ibidem,641

[56]L.LARRANETA,»El olvido del placer en la moral cristiana»:Ciencia Tomista 108(1981),453

[57]M.RUBIO,Ibidem,642

[58]M.VIDAL, Moral de actitudes,I,Moral fundamental.1981,453. El subrayado es mío

[59]«Hablando con propiedad el placer es una pasión  en cuanto que se produce acompañado de una transmutación fisiológica. Y en este sentido no es apetito intelectivo, sino simplemente movimien­to; y en ese sentido también lo experimentan Dios y los ángeles. Por eso el Filósofo afirma que Dios goza en una sola y sencilla operación» TOMAS DE AQUINO,I-II,q.31,a.4 Citado por Mª C. JACOBELLI,Ibidem,131. Los subrayados son míos.

[60] «un quehacer ascético moral…cristiano…  cuya función, con relación a la experiencia del placer, no consiste en despertar sentimientos de culpa ante aquello que suscita en el hombre pulsiones hedonis­tas, sino en liberarle de cualquier sobrecarga deshumanizadora, incluido del excesivo complejo de culpa»M:RUBIO, ibidem,642

[61]Cfr. J. BERGERET,»La notion du plaisir, en  LV,14,(sept-oct)1973,19. Citado por M.C.JACOBELLI,nota 46,127

[62]I-II,q.28,a.4. Citado por C.M. JACOBELLI,127

[63]I-II.q.31, a.3. Citado por M.C.JACOBELLI, Ibidem,nota 47,127

[64] Para una relectura del cuerpo como lugar de verificación del ser espiritual, y una lúcida clarificación de las consecuencias nefastas que ha tenido en la teología espiritual la identificación «espiritual»= a «inmaterial», recomendamos la ponencia de J.A. GARCÍA MONGE, «Los Ejercicios corporalmente espirituales» del último congreso de Salamanca sobre Psicología y Ejercicios Ignacianos en Salamanca 12-16 septiembre 1989, Ibidem,I. 294-309

[65]M.C. JACOBELLI, Ibidem.,150

[66]Mª.C. JACOBELLI. ibidem, 146

[67] La imagen de tejedora la he desarrollado en el artículo citado: «Orar desde las relaciones laborales» 

Fuente: http://emmamartinezocana11.blogspot.com/2012/07/espiritualidad-laical-recordando-sus.html

Categorías: Laicos

El duro camino del creyente actual

El duro camino del creyente actual

Este es el Cordero de Dios…

por La divina proporción

07 noviembre 2022

    Andar tras las pisadas del Señor nunca es fácil. Seguirle implica negación de sí mismo y sostener la cruz que tanto pesa. Además, implica, con frecuencia, soledad. Los cristianos actuales nos sentimos solos. La sociedad nos ignora o nos repudia, porque no damos importancia a sus objetivos. Nos sentimos distantes entre nosotros, porque hemos sido atacados por otros cristianos. Vivimos temerosos de tomar cualquier mano que se ofrezca como ayuda. Hemos recibido muchos golpes y eso nos hace temer. Tenemos miedo, desesperación y recelo. Nos falta esperanza y fe (confianza). Las misas van quedándose sin fieles, poco a poco. La razón es evidente. Ya no entendemos ni sentimos lo que en la misa ocurre. Creemos en Dios, pero cada vez más lo sentimos distante e indiferente. San Jerónimo, ve claro hacia dónde nos dirigen nuestros pasos actualmente:

    Esto que dice: «El que lee entienda», se expresa para que busquemos el sentido místico. Leemos, pues, en Daniel de este modo: «Y en medio de la semana cesará el sacrificio y las ofrendas; y en el templo habrá abominación de desolaciones hasta la consumación del tiempo, y la consumación se dará sobre la soledad» (Dn 9,27). (San Jerónimo. Catena Aurea.  San Mateo, 24:15-22)

    ¿Qué nos permite seguir a Cristo? El Agua Viva que brota de Él. La Fuente de Agua Viva nunca se seca, pero algo nos sucede. Olvidamos  lo necesaria que es para nosotros. El Card. Sarah nos habla de personas que son como río secos, “ríos inmensos privados de cualquier fuente que alimente su vida”. Cuando los seres humanos perdemos la fe, olvidamos el Agua Viva y  perdemos la capacidad de llevarla a otras personas. 

    … la fe es una confianza total y absoluta del hombre en un Dios con el que ha tenido un encuentro personal. Algunos se declaran no creyentes, ateos o agnósticos. Según ellos, el espíritu humano está sumido en una ignorancia absoluta acerca de la naturaleza íntima, el origen y el destino de las cosas. Son personas profundamente desgraciadas. Son como ríos inmensos privados de cualquier fuente que alimente su vida. Son como árboles inexorablemente cortados de raíz y condenados a morir. Antes o después, se secan y mueren. Los hombres sin fe son como quienes no tienen ni un padre ni una madre que los engendren y renueven su percepción de su propio misterio. (Card. Robert Sarah. Se hace tarde y anochece)

    San Jerónimo indica en el texto anterior lo que el profeta Daniel muestra como resultado de la falta de esperanza: “la consumación se dará sobre la soledad”. ¿Qué soledad? Aquella en la que nos vamos sumiendo lentamente y nos puede petrificar espiritualmente. Si dejamos de beber el Agua Viva, morimos espiritualmente. Esta muerte es la pérdida de toda esperanza en Dios y en su Divina presencia entre nosotros. En este momento que vivimos, el mundo va tomando posiciones para que olvidemos a Cristo y dejemos de beber el Agua Viva que nos mantiene con vida espiritual. Nos presenta múltiples sustitutos, que sólo son apariencias huecas, valoradas por la sociedad. Lo podemos ver, por ejemplo, en el Sínodo Alemán o en cómo las mismas posturas se repiten en el Sínodo de la “Sinodalidad”. ¿Son estas las pisadas del Señor o es un sendero que nos lleva lejos de Él? ¿Es Cristo el centro y sentido o una simple excusa para dar preeminencia al mundo? La pregunta que todos nos hacemos es, ante todo esto ¿Qué podemos hacer? No es sencillo contestar. San Juan Bautista señala a Cristo porque sólo Él es la solución. Nos recuerda que estamos comprometidos a andar hacia la Luz, aunque el camino sea pedregoso y solitario. Cristo mismo nos indica que Él es el sentido de todos y todo.

    «Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su vientre correrán ríos de agua viva». Esto dijo del Espíritu, que habían de recibir los que creyesen en El; porque aún no había sido dado el Espíritu, por cuanto Jesús no había sido aún glorificado (Jn 7,37-39).

    ¿Dónde encontrar la esperanza que tanto necesitamos? En Cristo. Así de simple y directo. Pensemos en la Camino de Emaús. Como aquellos desanimados discípulos, andamos sin darnos cuenta que Él está con nosotros y nos habla. Quizás tardemos un poco en darnos cuenta. Estemos atentos. Cuando seamos consientes su presencia, miremos a sus ojos. Cuanto llame a la puerta de nuestro ser, abramos a Él lo que somos. Dejemos que Él nos transforme, nos convierta, nos tome de la mano para que no seamos tragados por las aguas del mundo. Si sabemos que sólo Él tiene Palabras de vida eterna ¿Qué hacemos siguiendo las huella de tantos líderes humanos y segundos salvadores? ¿Cuántas veces nos chocamos unos con otros por seguir las huellas equivocadas?

    La Nueva Evangelización debe nacer primero en cada uno de nosotros. De nada valen cursos, seminarios, actividades o divertidas sesiones, si antes no llenamos nuestro ser el Agua Viva que tanto necesitamos y que nos llenará de sentido al compartirla con los demás.

    Fuente: https://www.religionenlibertad.com/blog/534785496/El-duro-camino-del-creyente-actual.html

    Categorías: Laicos

    Juan Antonio Estrada: “La clericalización está matando a la Iglesia, hay que abrirse a los laicos, a las mujeres»

    Juan Antonio Estrada, durante su ponencia
    Juan Antonio Estrada, durante su ponencia

      “El éxito de la Iglesia no es el proselitismo, el tener muchos miembros, sino apostar por los valores de Jesús. Habrá quizás pocos cristianos, pero que sean cristianos evangélicos”, señaló durante su ponencia el profesor emérito

      “Tenemos que centrarnos en la misión de la Iglesia, la Iglesia para la humanidad, lugar histórico donde hacer presente el mensaje de Dios, y con conciencia histórica, y respondiendo a las preguntas del presente, tomando distancia de una teología estática que se ha concentrado en mantener la dinámica de Trento, que ya no responde”

      Para Estrada, “hace falta un cambio estructural en la Iglesia, no coyuntural, una Iglesia que no se constituye desde el papado y los episcopados, sino desde las parroquias, una Iglesia que se abre a lo que el papa Francisco pretende con el Sínodo, una Iglesia sinodal”

      25.01.2023 José Lorenzo

      “El éxito de la Iglesia no es el proselitismo, el tener muchos miembros, sino apostar por los valores de Jesús. Habrá quizás pocos cristianos, pero que sean cristianos evangélicos”. Ese es, para Juan Antonio Estrada, una parte del camino que habrá recorrer la Iglesia en los próximos años si pretende que, en línea con el lema de las jornadas, el cristianismo, que tiene dos mil años de historia, pueda seguir creando futuro.

      Y de esa apuesta -añadió el teólogo en la segunda jornada de la XXXIII Semana de Teología Pastoral del Instituto Superior de Pastoral, que se celebra en Madrid del 24 al 26 de enero- “surge una Iglesia distinta, que ya no es una Iglesia de curas, sino una Iglesia que intenta vivir la dinámica de las normas de Dios”.

      “Otra teología es posible»

      “Otra teología es posible, la Iglesia tiene que aportar sentido a la vida humana, Jesús viene a enseñarnos cómo vivir la vida en un mundo irredento”, añadió el jesuita, profesor emérito de la Facultad de Filosofía (Granada), al abordar en su ponencia la ‘Crisis de civilización y valores cristianos”.

      José Luis Corzo presentó a Juan Antonio Estrada
      José Luis Corzo presentó a Juan Antonio Estrada

      Por ello, en consonancia con el lema de las jornadas –‘¿Qué cristianismo crea futuro?’-, Estrada apostó con rotundidad por “no mirar el pasado, para no quedarnos prisioneros del pasado, sino mirar al futuro”, aunque advirtiendo, eso sí, que  “la Iglesia tiene el peligro de caer en el pesimismo y la negatividad al estar constituida por personas mayores, sobre todo, el peligro de pensar que todo cambio es malo, lo que nos impide atender las nuevas perspectivas”.

      “La Iglesia no puede estar confinada en el pasado, le tiene que servir de referencia, para que la creatividad del pasado le sirva para la creatividad del futuro”

      “Es una crisis de civilización, porque no es un cambo de época, se están programando unas nuevas coordenadas que no son las que hemos vivido hasta ahora”, advirtió el profesor, invitando a aceptar las nuevas libertades que emanan de legislaciones civiles, como el divorcio o los matrimonios homosexuales, “porque la cristiandad se ha acabado”.

      “Una Iglesia plural, abierta y en misión»

      “La Iglesia no puede estar confinada en el pasado, le tiene que servir de referencia, para que la creatividad del pasado le sirva para la creatividad del futuro”, incidió, señalando que el futuro pasa por “una Iglesia plural, abierta, en misión y que tiene una historia, pero se necesita un discernimiento para ver qué elementos son primordiales y cuáles son secundarios”.

      Juan Antonio Estrada y José Luis Corzo
      Juan Antonio Estrada y José Luis Corzo

      “Tenemos que centrarnos en la misión de la Iglesia, la Iglesia para la humanidad, lugar histórico donde hacer presente el mensaje de Dios, y con conciencia histórica, y respondiendo a las preguntas del presente, tomando distancia de una teología estática que se ha concentrado en mantener la dinámica de Trento, que ya no responde”, insistió.

      La religión, desplazada por la ciencia

      Según Estrada, “la religión ha sido desplazada como la matriz de la sociedad, frente a la revolución científico-técnico, que está procediendo una transformación global de la sociedad, pero ese progreso científico-técnico no va acompañado en el mismo grado de valores humanos y éticos. Nos falta humanidad, ética y convicciones para canalizar la ciencia hacia un progreso al servicio de la humanidad”.

      “Por primera vez -añadió- es posible transformar el mundo y también somos la primera generación que podemos acabar con el mundo, con el equilibrio ecológico que ha permitido la supervivencia del ser humano”, añadió para preguntarse acto seguido: “¿Puede la Iglesia aportar valores éticos a la sociedad?”

      «Hoy la lucha por la justicia es parte constitutiva de la fe, no podemos refugiarnos en una espiritualidad individualista»

      “La Iglesia -prosiguió- siempre ha atendido a los pobres, ha sido su refugio, el cristianismo ha jugado un valor subsidiario cuando el Estado no tenía posibilidad y la Iglesia se ha abierto a las necesidades humanas. Y ese es uno de los elementos fundamentales que tenemos que desarrollar como Iglesia en el siglo XXI, apostando por la Doctrina Social de la Iglesia, porque hoy la lucha por la justicia es parte constitutiva de la fe, no podemos refugiarnos en una espiritualidad individualista, que no transforma ni ayuda a cambiar la situación den la humanidad”.

      Juan Antonio Estrada durante su ponencia
      Juan Antonio Estrada durante su ponencia

      Para el religioso, “hace falta una Iglesia crítica que no esté impregnada de los elementos del consumismo”, una Iglesia que “tiene que transformarse, aunque no todo lo que ofrece la sociedad sea bueno”, apostilló

      Reconversión de la Iglesia

      En este sentido, aseguró que “estamos en una reconversión de la Iglesia, y citó la que “busca” el papa Francisco: “la Iglesia del Pueblo de Dios, de una pirámide invertida, en donde no se empieza por la cúpula, sino por la base”.

      “La Iglesia del futuro vendrá por los mismos cambios que se dan en la sociedad, los que vengan desde abajo”, enfatizó, asegurando que “la clericalización está matando a la Iglesia, hay que abrirse a los laicos, a las mujeres, que constituyen el elemento definitivo, el elemento fundamental”.

      Para Estrada, “hace falta un cambio estructural en la Iglesia, no coyuntural, una Iglesia que no se constituye desde el papado y los episcopados, sino desde las parroquias, una Iglesia que se abre a lo que el papa Francisco pretende con el Sínodo, una Iglesia sinodal”. En definitiva, “hace falta volver al Evangelio”, señaló.

      Fuente: https://www.religiondigital.org/espana/Estrada-clericalizacion-matando-iglesia-abrirse-instituto-superior-pastoral_0_2527247257.html

      Categorías: Laicos

      Audiencia a los jóvenes de la Acción Católica Italiana

      Cartas Credenciales de los Embajadores de Belice, Bahamas, Tailandia, Noruega, Mongolia, Níger, Uganda, Sudán ante la Santa Sede D. Fernando Prado Ayuso recibirá la ordenación episcopal este sábado 17 de diciembre

      Audiencia a los jóvenes de la Acción Católica Italiana

      Escrito por iglesiaactualidad

      15 de diciembre de 2022.- Esta mañana, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico Vaticano, el Santo Padre Francisco ha recibido en audiencia a los jóvenes de la Acción Católica.

      Ofrecemos a continuación el discurso que el Papa había preparado para la ocasión y que entregado a los presentes:

      Discurso del Santo Padre

      Queridos muchachos de la ACR (Acierre), buenos días y bienvenidos.

      Tengo el placer de encontrarme con vosotros en esta circunstancia prenavideña, tan esperada y deseada por todos vosotros. Venís de diferentes Regiones y os acompañan el Presidente Nacional de la Acción Católica Italiana, Giuseppe Notarstefano, el Asistente General, Mons. Gualtiero Sigismondi, el Responsable de la ACR y vuestros educadores. Les agradezco lo que hacen y, a través de ellos, quiero agradecer a todos los que trabajan por vuestro crecimiento humano y cristiano.

      También hay palabras para acompañaros en este año asociativo. Pocos, pero fuertes. Estas son algunas palabras que Jesús dice a sus discípulos, a cada uno de nosotros: “Id, pues, y haced discípulos a todas las naciones” (Mt 28,19). Es una petición que el Señor hace a todo cristiano en todo momento. Jesús usa un verbo fácil y esencial: «ir». Alguien podría pensar que para ser buenos cristianos es necesario ante todo reflexionar, meditar. En cambio, Jesús dice: ¡Ve! Es un verbo decisivo, porque transforma al discípulo en apóstol, lo hace misionero. Y ustedes también, queridos amigos, están llamados a ir, porque a Dios no le gusta que nos quedemos holgazaneando en el sofá; Él nos quiere en movimiento, en el camino, listos y dispuestos a arriesgarnos.

      ¡Vamos! Pero ¿a dónde, a quién? Hacia los demás, hacia -dice Jesús en el Evangelio- todos los pueblos, sin excluir a nadie. El Señor no quiere que pasemos nuestros días encerrados en nosotros mismos. Y este es un gran riesgo para un niño y una niña hoy en día: pasarse el día con la pantalla de un móvil delante de los ojos. No, nuestros ojos están hechos para mirar los de los demás. No están hechos para mirar hacia abajo a un mundo virtual que tenemos en nuestras manos, sino para mirar hacia el cielo, hacia Dios, y mirar a los ojos de quienes viven a nuestro lado. Nuestra mirada, nuestros ojos están hechos para transmitir la alegría de haber encontrado a Jesús, esa amistad que transforma la existencia, que nos hace abrazar la vida y nos permite descubrir su belleza. Porque, muchachos, es bueno seguir a Jesús; es hermoso descubrir el gran amor que Él tiene por cada uno de nosotros; es bonito aventurarse en el proyecto de felicidad que tiene pensado para mí, para ti, para todos; es lindo descubrir los dones que nos da con gran generosidad, las sorpresas que llenan de asombro y esperanza nuestra vida, que nos hacen crecer libres y felices.

      Pero para esto hay que ir, y -ojo- no ir solos, sino juntos. Id, dice Jesús, en plural, a todos los discípulos juntos, no a cada uno individualmente. Para dar testimonio del amor de Jesús, uno debe «salir al campo» no individualmente, sino juntos, como grupo. En otras palabras, necesitamos “hacer equipo”, descubrirnos como hermanos y hermanas en un mundo que tiende a aislarnos, a dividirnos, a enfrentarnos; que te dice: «piensa en ti y no te preocupes por los demás». En cambio, el secreto es realmente cuidar de los demás. Y así también nos cuidamos. Partimos de aquí, de ver en cada persona no un adversario, sino un compañero, un hijo de Dios: este es el espíritu con el que vencer la indiferencia. Esto es lo que Jesús nos enseña con su mirada, que es una mirada de predilección. Todos son importantes para Él, pero hay algunos a los que Él ama de manera especial. ¿Sabes quién soy? No los ricos y los poderosos, no los que ya están en las portadas de las revistas de moda o en la televisión, sino los más pequeños, los pobres, los olvidados, los desechados, los que a nadie le importan. Pensar en ellos y en lo que necesitan, y no en lo que a nosotros nos falta, es el secreto para hacer de nuestro mundo, que tanto necesita de la paz, más bello, justo y pacífico. ¡Y por eso me encomiendo a vosotros, a vuestra visión de conjunto del futuro, a vuestra fuerza para seguir adelante y sobre todo a vuestra oración por la paz, que es poderosa y puede hacer grandes cosas!

      No debemos tener miedo de salir al campo, de involucrarnos: «Ve – Jesús te repite todos los días – no te detengas y nunca tengas miedo, porque siempre estaré contigo». En verdad, Él está siempre a nuestro lado, en las buenas y en las tristes. La fiesta de Navidad, ya cercana, nos recuerda esto: que Dios entra en el mundo y nos da la fuerza para ir, para caminar con Él. En Navidad se unió a nosotros, se convirtió en nuestro compañero de viaje. Y nunca jamás nos abandonará. Él está ansioso por acompañarnos en nuestros eventos, en todas las vicisitudes de la vida, para ayudarnos a descubrir el sentido del camino, el sentido de la vida cotidiana, para darnos coraje en las pruebas y en el dolor. Para levantarnos después de cada caída y protegernos en medio de cada tormenta ¿No es lindo caminar con un Dios así, con un Dios que es nuestro amigo, el Amigo en quien siempre podemos confiar?

      ¡Así que adelante, queridos amigos! La vivacidad y los talentos que cada uno de ustedes tiene, todos los tenemos, nadie carece de grandes talentos, ¡no lo olvidemos! – ¡están disponibles para todos y dan fruto! Os deseo, junto con una santa Navidad, que deis testimonio cada día de esta esperanza. Y extiendo mis mejores deseos a vuestras familias ya toda la Acción Católica. Os bendigo a todos de corazón; y te pido un favor: no olvides rezar por mí. ¡Gracias!

      Fuente: https://iglesiaactualidad.wordpress.com/2022/12/15/audiencia-a-los-jovenes-de-la-accion-catolica-italiana/

      Categorías: Papa y Accion Catolica

      Papa Francisco: “No hay sindicato sin trabajadores y no hay trabajadores libres sin sindicato”

      Papa Francisco: “No hay sindicato sin trabajadores y no hay trabajadores libres sin sindicato”
      En la audiencia de hoy con sindicalistas de la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL, por sus siglas en italiano) el papa Francisco ha expresado, una vez más, su cercanía al mundo del trabajo, “especialmente a las personas y familias que más luchan”.

      En su mensaje, el papa Francisco ha comenzado con una clara afirmación: “no hay sindicato sin trabajadores y no hay trabajadores libres sin sindicato” para señalar la importancia del valor del trabajo “como lugar de encuentro entre la vocación personal y la dimensión social”. El trabajo debe permitir la realización de la persona, “experimentar la fraternidad, cultivar la amistad social y mejorar el mundo”. También ha advertido de este tiempo tecnocrático actual que “ha defraudado parcialmente las expectativas de justicia en el trabajo”. En este sentido ha ofrecido el magisterio social, en concreto las encíclicas Laudato si’ y Fratelli tutti, para ayudar a discernir sobre el mundo actual.

      El trabajo construye democracia cuando “viene de abajo”

      Ante cinco mil delegados y delegadas del sindicato, Francisco ha vuelto a destacar la importancia del trabajo para tejer y construir democracia cuando este viene “de abajo”, de la realidad diaria que conecta personas con proyectos económicos y políticos.

      El trabajo “es una experiencia primaria de ciudadanía, en la que se configura una comunidad de destino, fruto del compromiso y de los talentos de todos; esta comunidad es mucho más que la suma de las distintas profesiones, porque cada uno se reconoce en la relación con los demás y para los demás. Y así, en el tejido ordinario de conexiones entre las personas y los proyectos económicos y políticos, el tejido de la “democracia” cobra vida día a día. Es un tejido que no se hace en una mesa de algún edificio, sino con laboriosidad creativa en fábricas, talleres, empresas agrícolas, comerciales, artesanales, obras de construcción, administraciones públicas, escuelas, oficinas, etc. Viene “de abajo”, de la realidad”, ha aseverado.

      Por eso, es tan importante la tarea del sindicato de enseñar el valor y el sentido del trabajo; de la formación; de la promoción de la fraternidad entre los trabajadores. Esta función esencial del sindicalismo, esta preocupación formativa, “no puede omitirse” ha señalado, pues es “la sal de una economía sana, capaz de hacer un mundo mejor”. De hecho, ha recordado que “los costos humanos son siempre también costos económicos y las disfunciones económicas siempre implican también costos humanos. Renunciar a invertir en las personas para obtener un mayor beneficio inmediato es un mal negocio para la sociedad” (Laudato si’, 128).

      “Demasiada gente sufre por falta de trabajo o trabajo indigno”

      Francisco ha señalado además algunas las distorsiones del trabajo como la discriminación de género, la precariedad crónica y estructural que sufren los jóvenes, o el trabajo sin derechos que, en su opinión, son consecuencia de la “cultura del despilfarro” que se ha colado en las relaciones económicas y ha invadido el mundo del trabajo.

      “Esto se puede ver, por ejemplo, cuando la dignidad humana es pisoteada por la discriminación de género: ¿por qué una mujer debería ganar menos que un hombre? ¿Por qué una mujer, en cuanto se ve que empieza a “engordar”, la despide para no pagar la baja por maternidad? Se puede ver en la precariedad juvenil: ¿por qué las opciones de vida deben retrasarse debido a la precariedad crónica? ¿por qué los trabajos más extenuantes siguen estando tan mal protegidos? Demasiada gente sufre por falta de trabajo o trabajo indigno: su rostro merece ser escuchado, merece compromiso sindical”, ha dicho.

      Preocupaciones compartidas

      Continuando con su alocución, el papa Francisco ha compartido algunas de sus inquietudes con los miembros de la CGIL. La primera de ellas, la falta de seguridad de los trabajadores. “Cada muerte en el trabajo es una derrota para toda la sociedad” ha indicado, sugiriendo “recordar sus nombres, porque son personas y no números”. La siniestralidad laboral que provoca muerte así como “¡demasiados mutilados y heridos en el lugar de trabajo!” es debida, en su opinión, por la idolatría del dinero que “tiende a pisotear todo y a todos”. En este sentido, pide a los empresarios “capacitarse para tomar en serio la vida de los empleados” y formación para los trabajadores: “solo una sabia alianza puede prevenir esos ‘accidentes’ que son tragedias para las familias y las comunidades”.

      Una segunda preocupación compartida es la explotación de las personas. “Hay formas de violencia, como la contratación ilegal y la esclavitud de los trabajadores en la agricultura o en las obras y en otros lugares de trabajo, la constricción de turnos agotadores, el juego clandestino en los contratos, el desprecio por la maternidad, el conflicto entre el trabajo y la familia. ¡Cuántas contradicciones y cuántas guerras entre pobres se consumen en torno al trabajo!”.

      Una tercera preocupación de Francisco en  el aumento de “trabajadores pobres”, persona que, a pesar de tener un trabajo, no pueden mantener a sus familias y dar esperanza para el futuro. En este punto, ha planteado al sindicato que “hay que hacer ruido para dar voz a los sin voz”, particularmente a los jóvenes que “a menudo se ven obligados a contratos precarios, inadecuados e incluso esclavizantes”.

      Una cuarta preocupación que ha planteado ha sido el aumento de personas que renuncian al trabajo. “Jóvenes y mayores están insatisfechos con su profesión, con el ambiente en el lugar de trabajo, con las formas de contratación, y prefieren renunciar. Buscan otras oportunidades. Este fenómeno no significa desvinculación, sino la necesidad de humanizar el trabajo. También en este caso, el sindicato puede realizar una labor de prevención, visando la calidad del trabajo y acompañando a las personas hacia una reubicación más adecuada al talento de cada uno”, ha dicho.

      El Papa ha invitado a los sindicalistas a ser “centinelas” del mundo del trabajo, “generando alianzas y no oposiciones estériles, educando para la paz para que los lugares de trabajo sean un signo de esperanza para todos”.

      Finalmente, el Papa ha agradecido el trabajo que realiza la CGIL “lo que hacéis por los pobres, los inmigrantes, las personas frágiles y discapacitadas, los desempleados. No olviden cuidar a los que no se afilian al sindicato porque han perdido la confianza; y dar cabida a la responsabilidad juvenil”.

      Fuente: https://www.noticiasobreras.es/2022/12/papa-francisco-no-hay-sindicato-sin-trabajadores-y-no-hay-trabajadores-libres-sin-sindicato/

      Categorías: HOAC

      Fundación de LA ACCIÓN CATÓLICA MEXICANA

      LA ACCIÓN CATÓLICA MEXICANA

      Una de las organizaciones católicas que surgió al final de la década de los 20´s del siglo pasado, fue la Acción Católica Mexicana (A.C.M.), a fin de posicionar la acción social de la iglesia mediante la organización de los laicos y bajo la dirección de la jerarquía.

      Eran las seis y media de la tarde del 24 de diciembre de 1929, en la ciudad de México, cuando se reunieron en el salón de actos de la casa no. 9 de la calle Motolinía, Don Pascual Díaz y Barreto (arzobispo de México), Don Miguel Darío Miranda (director del Secretariado Social Mexicano), el Pbro. Dr. Rafael Dávila Vilchis (subdirector de la misma institución), junto con algunos otros sacerdotes y comisiones tanto de los Caballeros de Colón, como de la Asociación de Damas Católicas, de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana, de las Conferencias de San Vicente de Paul, de las Congregaciones Marianas, de la Juventud Católica Femenina Mexicana y de la Asociación Nacional de Padres de Familia.

      El objetivo de dicha reunión era presentar la Acción Católica, cuya actividad se iniciaba en México, según las normas, enseñanzas y deseos del Papa Pío XI. Después de que Don Miguel Darío Miranda expuso la naturaleza, fines y medios de dicha organización laical, enfatizando que “es una participación de los seglares católicos en el apostolado de la jerarquía eclesiástica, participación y apostolado seglares que se desarrollan en el campo social y por medios sociales”, el señor Arzobispo pasó a hacer la declaración formal para instituir la A.C.M., designando como Presidente de la Junta Central Provisional al señor Luis G. Bustos Muñoz y como presidente de la Junta Diocesana de México al señor Juan Lainé.

      Así iniciaba la historia de la A.C.M., en un tiempo difícil para la Iglesia y para el país mismo; tiempo de pos-revolución, pos-persecución religiosa (relativamente hablando, ya que la persecución no había cesado). Lo que se trataba ahora, con el establecimiento de la A.C.;, no era sólo para la fe y la Iglesia, sino también trabajar por construir la Patria misma bajo el programa pastoral de la “restauración del orden social cristiano”, después de vivir una época difícil que, para entenderla, tendríamos que remontarnos incluso hasta mediados del siglo XIX.

      Habría que decir también que la fundación de la ACM fue la consolidación de todo un proceso de trabajo de la acción social de la Iglesia en México –que muchos le llaman el catolicismo social-, el cual tiene su inicio a mediados del siglo XIX y que tiene su impulso mayor a partir de la encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII, en 1891.

      Puesto que la A.C.M. nació para continuar la acción social de la Iglesia, darle mayor impulso, los obispos tuvieron a bien reunir a lo mejor de las agrupaciones católicas laicales de ese momento que habían sobrevivido al tiempo turbulento de la revolución y de la persecución religiosa: la Asociación de Damas Católicas, la Asociación Católica de la Juventud Mexicana, la Juventud Católica Femenina Mexicana, los Caballeros de Colón, las Conferencias de San Vicente de Paul, las Congregaciones Marianas, la Asociación Nacional de Padres de Familia e incluso la Tercera Orden Franciscana.

      Para entender las bases pastorales sobre las cuales se diseñó la estructura de la A.C.M., por su puesto, habría que ir al Magisterio del Papa Pío XI para leer su primera encíclica conocida como “Ubi arcano Dei” (de 1922 / donde expone los elementos esenciales de la Acción Católica), así como en varios documentos de dicho pontífice. Por fortuna hay dos obras donde podemos consultar todo lo que el Papa Pío XI dijo y enseñó sobre la Acción Católica: la primera es “Direcciones Pontificias (primera edición mexicana)”, elaborada por los padres Joaquín Azpiazu S.J. y Pablo Cervantes (Buena Prensa, 1939) y “La palabra de Pío XI sobre la Acción Católica”, del sacerdote italiano Alfredo María Cavagna (Buena Prensa, 1940). No hay que olvidar que también Pío XI envío a los obispos mexicanos varios documentos pontificios mostrándoles su cercanía por la situación que se vivía en México, en los primeros años del siglo XX, así como alentarlos al fortalecimiento de la Acción Católica, especialmente con la carta apostólica “Firmissimam Constantiam” (del 28 de marzo de 1937).

      Por su puesto, hay que ir también al magisterio de los obispos mexicanos del momento previo y del tiempo en que se fundó la A.C.M., sólo por dar algunos nombres: don José Mora y del Río (arzobispo de México), don Francisco Orozco y Jiménez (arz. de Guadalajara), don Leopoldo Ruiz y Flores (arz. de Michoacán), don Emeterio Valverde Tellez (ob. de León), y otros más, quienes emitieron una Carta Pastoral sobre la Acción Social Católica (de 1920), en la cual trazaron la ruta del actuar social de los católicos, así como en otra Carta Pastoral colectiva firmada por los mismos y fechada el 8 de septiembre de 1923, en la que explican qué es y en qué consiste “la acción social católica”.

      No podemos olvidar el sello pastoral del arzobispo de México, Don Pascual Díaz y Barreto, jesuita de origen y primer Director Pontificio de la A.C.M., quien –según su biógrafo y secretario que fue don Alberto Ma. Carreño, “puso una enorme fe y una serie de esfuerzos invencibles” para establecer la A.C. M. en toda la República. En “Carta Pastoral sobre la Instrucción Religiosa” (del 25 de enero de 1933), nos dice que el fin de la Acción Católica es “la cristianización de la sociedad, por medio del apostolado seglar y bajo la dirección de la Jerarquía Eclesiástica”.

      Los preparativos de la instalación de la Acción Católica en México ya habían comenzado a fraguarse desde aquel año de 1920 en que los obispos mexicanos fundaron el Secretariado Social Mexicano, bajo la dirección de un gran personaje del catolicismo social en nuestro país: el padre jesuita Alfredo Méndez Medina. Prácticamente la preparación y diseño pastoral de la A.C.M. salieron del Secretariado. Para cuando se establece la A.C.M. era director del Secretariado el ya referido Don Miguel Darío Miranda, de quien también habría que revisar sus documentos pastorales.

      El Secretariado Social Mexicano prácticamente acompañó y asesoró pastoralmente a la A.C.M. hasta 1944, año en que se estableció el Consejo Central de Asistentes Eclesiásticos.

      Para saber cómo es que se fue estructurando pastoralmente hablando la A.C.M., son importantes los siguientes órganos oficiales: «La Pas Social. Revista mensual del órgano del Secretariado Social Mexicano»; «PAX. Boletín Mensual del Colegio de Asistentes Eclesiásticos de la A.C.M.» (bajo la dirección de Don Miguel Darío Miranda); «Cultura Cristiana. Semanal editado por la Comisión Central de Instrucción Religiosa de la Acción Católica Mexicana» (bajo la dirección de don Luis Beltrán y Mendoza) y a partir de 1944 el «Boletín del Asistente Eclesiástico». En estas publicaciones podemos conocer las bases pastorales que dieron fondo y forma a la A.C.M. en sus primeros años.

      Fuentes bibliográficas:
      Alberto María Carreño, El Excmo. y Rmo. Sr. Dr. D. Pascual Díaz y Barreto, Arzobispo de México (Homenajes Póstumos), Ediciones Victoria, México, 1936; “Copia de la Acta Constitutiva de la Acción Católica Mexicana”, en Boletín de la Junta Central, no. 9, vol. 23, enero de 1960, pp. 10-11 y Memorias del Sr. Cardenal Miguel Darío Miranda. Arzobispo Primado de México. Un eslabón en la historia 1895-1986, Primer Volumen, Editorial Progreso, S.A., México, 1988.

      Fuente: Historia Eclesiástica Mexicana

      Categorías: Accion Catolica

      LA UNIÓN FEMENINA CATÓLICA MEXICANA (U.F.C.M.)

      LA UNIÓN FEMENINA CATÓLICA MEXICANA (U.F.C.M.)

      El 12 de septiembre de 1912 se fundó la Asociación de Damas Católicas Mexicanas en la iglesia de San Francisco, ciudad de México. Avalada y motivada por Don José Mora y del Río, arzobispo de México. Su primer director espiritual fue el padre Carlos Ma. Heredia S.J. Esta agrupación católica femenina nació para promover a la mujer católica, realizar actividades educativas, asistenciales, evangelizadoras (catequesis); apoyar a otros grupos apostólicos y en especial a los Seminarios Diocesanos con ayuda económica, becas, comida, ropa, etc. Posteriormente esta asociación adoptó el nombre de Unión de Damas Católicas Mexicanas.

      Una de las fundadoras de esta asociación fue doña Elena Lascuráin de Silva, una mujer ejemplar de quien la historia del catolicismo social le debe páginas para hablar de su vida y obra.

      Durante la década de los 50’s del siglo pasado, en varios números de “Acción Femenina”, órgano oficial de la U.F.C.M., aparece una sección que puede considerarse de historia, donde doña Elena Lascuráin comparte varios de sus recuerdos sobre dicha asociación femenina.

      En el número de febrero de 1955, con el título “Lo que pasó hace veinticinco años” doña Elena relata el momento en que la Asociación de Damas Católicas Mexicanas y a raíz de la fundación de la Acción Católica Mexicana, el 24 de diciembre de 1929, dicha asociación femenina adoptó el nombre de Unión Femenina Católica Mexicana para así formar parte, como rama fundamental, de la Acción Católica Mexicana. Por el interés histórico que tiene lo que nos dice al respecto doña Elena Lascuráin, compartimos a continuación el texto aludido:

      “En la ciudad de México el día 28 de febrero de 1930 se reunió el Comité Central de la Unión de Damas Católicas Mexicanas en la casa habitación de la Sra. Presidente General Doña Elena Lascuráin de Silva (Rivera de S. Cosme no. 5) el Ilmo. y Rvmo. Señor don Maximino Ruiz y Flores en representación del Ilmo. y Rvmo. Sr. Dn. Pascual Díaz Barreto Arzobispo de México Asistente General Eclesiástico de la Acción Católica Mexicana declaró instalado el Comité Central Provisional de la <<Unión Femenina Católica Mexicana>>, manifestando a la vez, que <<la Unión de Damas Católicas Mexicanas>>, pasa a formar parte de la <<Acción Católica Mexicana>> como una de las “Cuatro Organizaciones Fundamentales” con el nombre de “Unión Femenina Católica Mexicana”. En seguida presentó al Señor Cura Dn. Osé García Luna Vilchis, Párroco de San Cosme, como Asistente Eclesiástico General del Comité Provisional de la U.F.C.M. y confirmó los nombramientos que el Ilmo. y Rvmo. Sr. Arzobispo de México expidió a favor de los miembros del Comité de las Damas debiendo ocupar los cargos que venían desempeñando siendo las siguientes: Presidente General Doña Elena Lascuráin de Silva – Vicepresidenta Doña Refugio G. de Cortina – Secretaria Srita. Clara G. Arce. Prosecretaria Srita. Ma. Luisa Hernández, por estar ausente la Srita. Doña Ana Quijano. Tesorera Srita. Dña. Ma. de los Ángeles Lascuráin. Protesorera Srita. Doña Angelina G. Arce – Vocales Sra. María Gargollo de Lazo, Sra. Juana P. de Labarthe y Sra. Margarita O. de Puga.

      “Con sentidas frases de respetuoso cariño y agradecimiento se despidieron de su amado Director el Ilmo. y Rvmo. Señor Ruiz y se dio sincera bienvenida al nuevo Asistente Eclesiástico Don José García Luna y Vilchis.

      “El Comité Central de la U.F.C.M., hizo voto de adhesión y sumisión al Ilmo. y Rvmo. Sr. Arzobispo de México y de obediencia a la Junta Central Provisional poniendo sus nuevos trabajos bajo la protección del Sacratísimo Corazón de Jesús y de la Santísima Virgen de Guadalupe.

      “Para constancia se levantó acta que firmaron: Maximino Ruiz y Flores. Obispo Titular de Derbe. Pbro. José García Luna y Vilchis – Luis G. Bustos – Elena Lascuráin de Silva – Refugio Goríbar de Cortina – Clara G. Arce – Ma. de los Ángeles Lascuráin – Angelina G. Arce – Margarita O. de Puga – María Gargollo de Lazo”

      Fuente: https://www.facebook.com/103963914718967/photos/a.104141874701171/214536866995004/

      Categorías: UFCM

      ACJM ENTRE PATRIOTISMO Y AGRARISMO. 1930-1940

      ACJM ENTRE PATRIOTISMO Y AGRARISMO. 1930-1940

      Historia Eclesiástica Mexicana

      9 de octubre  · 

      Conocer un poco lo que se pensaba en tiempos pasados nos ayuda a conocer las ideas que lograron enraizarse en lugares concretos, y que ciertamente, lograron influir en la vida de personas y comunidades.

      A continuación quiero hacer una breve historia sobre dos ideas que llegaron a los jóvenes del grupo de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) de Santiago Tlacotepec del municipio de Toluca, Estado de México, a través de una revista conocida como “Acción” publicada por el comité sub-diocesano de esta agrupación con sede en la ciudad de Toluca.

      Estas dos ideas son “patriotismo” y “agrarismo”, las cuales dieron lugar a una visión y posición sui generis adoptada por agrupaciones católicas como la ACJM ante un contexto en el que imperaba el Cardenismo y la educación de corte socialista en nuestro país.

      El grupo de la ACJM se fundó en la parroquia de Santiago Tlacotepec el 13 de mayo de 1934, siendo párroco el padre Trinidad Alva, integrado en su mayoría por jóvenes campesinos de nuestra comunidad. El artífice para que se fundara esta asociación en dicho pueblo fue quien entonces era diácono, Mons. Adolfo Garduño Olascoaga.

      El grupo de Tlacotepec estaba ligado al de la ciudad de Toluca con sede en la parroquia de San José El Sagrario de Toluca, el cual publicaba una revista conocida como “Acción”. El primer número de esta revista se publicó a finales de 1935. Desde entonces sería el portavoz de la juventud católica en nuestra ciudad, entrando en el terreno de la prensa toluqueña donde ya existían revistas destinadas al sector juvenil y estudiantil, como “Claridad”, “Estudiante liberal”, “Juventud” –estas tres editadas por estudiantes del Instituto Científico y Literario-, también como “Despertar” –publicación de la Escuela Normal para Señoritas-, entre otras. Cada una de estas publicaciones con su propia orientación política, cultural e ideológica.

      ¿Qué tuvo de peculiar la revista Acción publicada por la ACJM de Toluca?

      A diferencia de las revistas mencionadas cuyo alcance se circunscribía al ámbito urbano de la ciudad de Toluca, la revista “Acción” en cambio, tenía un alcance más allá de los contornos de nuestra ciudad. Su pretensión era también llegar –diríamos- a las periferias, es decir, a las poblaciones donde se había establecido ya un grupo de la ACJM, integrados -hemos dicho- en su mayoría por campesinos, artesanos, monteros, comerciantes, etc.

      El grupo de la ACJM de Tlacotepec fue uno de los primeros en fundarse en la región de Toluca. Ya para la fecha en que comienza a publicarse la revista “Acción” –finales de 1935- era un grupo dinámico integrado entre 50 y 70 jóvenes aproximadamente.

      El contenido de la revista “Acción” estaba permeado de lo que pudiéramos llamar un patriotismo de inspiración católica cimentado en el amor a Dios y a la patria –la tierra, el terruño-, a partir de los contenidos de la Doctrina Social de la Iglesia y desde una visión de la historia mexicana de carácter indohispánica, como contraparte al patriotismo nacional-posrevolucionario de ese tiempo influenciado por el socialismo y la historiografía materialista.

      A partir de este cimiento ideológico o doctrinal, según el enfoque a la lectura historiográfica o filosófica –más concretamente, epistemológica- que le podamos dar, se buscó permear en los jóvenes de la ACJM dos ideas nucleares que fungían como el sustento de su propia mística para el contexto que buscaban atender y ciertamente alejar de cualquier influencia ideológica de corte socialista en turno. Las dos ideas fueron: patriotismo y agrarismo.

      ¿Qué contenidos le daba las páginas de la revista “Acción”, a una y otra idea; revista leída o en su caso escuchada por los jóvenes de la ACJM de Tlacotepec?

      En una revisión de los números de la revista que abarcan de 1935 a 1940, podemos identificar ciertos contenidos conceptuales que son constantes:

      1) Patria, patriotismo: es el lugar donde se desenvuelve nuestra existencia personal y comunitaria; es como un cuerpo –el cuerpo social- integrado por muchos miembros, y además de estar constituida por un territorio físico es “un cúmulo de cuestiones históricas, religiosas, intelectuales; cosas de costumbres y modos de ser, que hacen ver la vida y entenderla a través de los siglos como la vieron siempre los mayores, como ellos nos fue enseñada, como la queremos para nuestros descendientes”.

      2) Campo, Agrarismo: el campo lugar donde residía el “alma de México, el último reducto de la Patria única, libre y católica”. Agrarismo, la defensa de la tierra y su valoración como parte de la creación de Dios. El Agrarismo auténtico, dice la revista “Acción”, es la lucha contra la anti-patria (entiéndase ideología socialista) que “se desvive por arrancar de cuajo las raíces de una nacionalidad gestada en el amor, por amor y con amor” (entiéndase “amor maternal” concretizado en la patrona de México, la campesina por excelencia: la virgen de Guadalupe).

      Así es como de manera sintética podemos mostrar la forma en que la revista “Acción” quiso permear dos ideas importantes para ese momento concreto: el patriotismo y el agrarismo; ideas que permearon en la mente y en la manera en cómo los jóvenes de la ACJM de Tlacotepec, modelaron su relación con la tierra, sustento de su vida personal y comunitaria; asimismo, la manera en cómo les fue dado entender una idea de patriotismo distinto al del socialismo oficial, como se decía aquel entonces.

      Para ilustrar esta reseña, les comparto una fotografía del grupo de la ACJM de Tlacotepec durante una procesión verificada el 15 de mayo de 1948, con ocasión del día de San Isidro Labrador y la bendición de la segunda bandera de la ACJM. Al frente de la procesión dos jóvenes sostienen un cartel donde dice: “El campesino de verdad debe tener cariño muy arraigado al pedazo de tierra que trabaja y desea llegar a poseerlo en propiedad”, precisamente un ejemplo claro del patriotismo y agrarismo difundido por ese entonces en el grupo de la ACJM de Tlacotepec.

      Categorías: ACJM

      Discurso del Papa a los jóvenes de la Acción Católica Italiana en el Aula Pablo VI del Vaticano.

      El Papa recibió en audiencia a la Acción Católica Italiana. Foto: Vatican Media

      Papa encuentra a jóvenes en Vaticano y les deja estos tres retos en torno a la vida de parroquia

      Discurso del Papa a los jóvenes de la Acción Católica Italiana en el Aula Pablo VI del Vaticano.

      octubre 30, 2022 14:01Redacción ZenitIglesia Local, Jóvenes

      (ZENIT Noticias / Ciudad del Vaticano, 29.10.2022).- En el Aula Pablo VI del Vaticano, el Papa recibió en audiencia a jóvenes de la Acción Católica Italiana, en el contexto de su encuentro anual. La audiencia se tuvo la mañana del sábado 29 de octubre. La Acción Católica Italiana es una asociación de laicos católicos cuya finalidad es la actuación conjunta con el episcopado del país. Ofrecemos a continuación la traducción al castellano del mensaje del Papa. Las negritas y encabezados son de ZENIT.

      ***

      Queridos jóvenes de la Acción Católica, buenos días y bienvenidos… Al menos saben hacer ruido, eso es algo, ¡vamos!

      Agradezco al Presidente Nacional sus palabras.

      [1º Jóvenes preocupados por las parroquias]

      Puedo decirles de inmediato que aprecio mucho el hecho de que se preocupen por la parroquia. A mí también me importa. La parroquia. Hay movimientos, hay cosas que giran… La parroquia: la raíz está en la parroquia. Pero yo soy de otra generación. Nací y crecí en un contexto social y eclesial diferente, cuando la parroquia -con su párroco- era un punto de referencia central para la vida de las personas: la misa dominical, la catequesis, los sacramentos…

      La realidad sociocultural en la que se vive ha cambiado mucho, lo sabemos; y desde hace algún tiempo -primero en otros países, luego también en Italia- se ha replanteado la misión de la Iglesia, especialmente la parroquia. Pero, en todo esto, queda una cosa esencial: para nosotros, para ti y para mí, para nuestro camino de fe y crecimiento, la experiencia parroquial ha sido y es importante, insustituible. Es el ambiente «normal» donde aprendimos a escuchar el Evangelio, a conocer al Señor Jesús, a ofrecer un servicio con gratuidad, a rezar en comunidad, a compartir proyectos e iniciativas, a sentirnos parte del pueblo santo de Dios…

      Todo esto lo has vivido también a través de la Acción Católica, es decir, una experiencia asociativa que está, por así decirlo, «entrelazada» con la de la comunidad parroquial. Algunos de vosotros imagino que habréis formado parte de un grupo de ACR, Acción Católica por la Infancia; y ahí ya se aprende mucho de lo que significa formar parte de una comunidad cristiana: participar, compartir, colaborar y rezar juntos…

      [2º Aprender una experiencia de Iglesia]

      Esto es muy importante: aprender a través de la experiencia que en la Iglesia todos somos hermanos por el Bautismo; que todos somos protagonistas y responsables; que tenemos diferentes dones y todos para el bien de la comunidad; que la vida es una vocación, el seguimiento de Jesús; que la fe es un don que se da, un don que se testimonia. Y además: que los cristianos se interesen por la realidad social y hagan su propia contribución; que nuestro lema no sea «no me importa», sino «¡me importa! Cuidado, cuidado tú, que es más peligrosa que el cáncer la enfermedad de la indiferencia en los jóvenes. Por favor, tenga cuidado. Hemos aprendido que la miseria humana no es un destino que recae sobre unos pocos desgraciados, sino que casi siempre es el resultado de injusticias que deben ser erradicadas. Y así, hemos aprendido todas estas cosas. Estas realidades de la vida se aprenden a menudo en la parroquia y en la Acción Católica. ¡Cuántos jóvenes se han formado en esta escuela! Cuántos han dado testimonio tanto en la Iglesia como en la sociedad, en las diversas vocaciones y, sobre todo, como fieles laicos, que han continuado como adultos y ancianos el modo de vida madurado como jóvenes, en la parroquia.

      [3º Diferentes generaciones que tienen en común el amor a la Iglesia y la pasión por la parroquia]

      Así que, queridos jóvenes, somos de generaciones diferentes, pero tenemos en común el amor a la Iglesia y la pasión por la parroquia, que es la Iglesia en medio de los hogares, en medio de la gente. Y sobre la base de esta pasión me gustaría compartir con ustedes algunos énfasis, tratando de sintonizar con su viaje y su compromiso.

      Primer reto: Contribuir al crecimiento de la Iglesia en fraternidad

      En primer lugar, quieres contribuir al crecimiento de la Iglesia en fraternidad. Se lo agradezco. Estamos en perfecta sintonía con esto. Sí, pero ¿cómo hacerlo? En primer lugar, no te asustes si -como has notado- en las comunidades ves que la dimensión comunitaria es un poco débil. Esto es algo muy importante, pero no te asustes, porque es un hecho social, que se ha agravado con la pandemia. Hoy en día, sobre todo los jóvenes, son muy diferentes a los de hace 50 años: ya no hay ganas de hacer reuniones, debates, asambleas… Por un lado, esto es algo bueno, incluso para ti: la Acción Católica no tiene que ser una «Sesión» católica, ¡y la Iglesia no sigue con reuniones! Pero, por otra parte, el individualismo, la cerrazón en el ámbito privado o en pequeños grupos, la tendencia a relacionarse «a distancia» también infecta a las comunidades cristianas. Si nos revisamos, todos estamos un poco influenciados por esta cultura egoísta. Así que debemos reaccionar, y vosotros también podéis hacerlo empezando por trabajar sobre vosotros mismos.

      Y digo un «trabajo» porque es un camino exigente y requiere constancia. La fraternidad no se improvisa y no se construye sólo con emociones, eslóganes, eventos… No, la fraternidad es una obra que cada uno hace sobre sí mismo junto con el Señor, con el Espíritu Santo, que crea armonía entre las diversidades. Le aconsejo que relea la parte de la Exhortación Christus vivit titulada «Caminos de fraternidad». Son unos pocos números: del 163 al 167. Christus vivit, Caminos de Fraternidad. No deje de leerlo. El punto de partida es salir de uno mismo para abrirse a los demás y salir a su encuentro (cf. nº 163). El Espíritu de Jesús resucitado hace esto: nos hace salir de nosotros mismos, nos abre al encuentro. ¡Cuidado! No es alienación, no, es relación, en la que nos reconocemos y crecemos juntos. La realidad fundamental para nosotros es que en la Iglesia experimentamos este movimiento en Cristo, a través de la Eucaristía: Él sale de sí mismo y entra en nosotros para que nosotros salgamos de nosotros mismos y nos unamos a Él, y en Él nos encontremos en una comunión nueva, libre y oblativa. La fraternidad en la Iglesia se funda en Cristo, en su presencia en nosotros y entre nosotros. Gracias a Él nos acogemos, nos soportamos -el amor cristiano se construye soportándose- y nos perdonamos. Me detendré aquí. Me entiendes bien, son realidades que vives, son tu alegría, nuestra alegría.

      Segundo reto: la crítica y el chisme

      Y aquí me detengo en un punto que para mí es como la enfermedad más grave de una comunidad parroquial: la crítica. El chisme que siempre se hace como medio de escalada, de promoción, de autopromoción: ensuciar al otro para que yo pueda llegar más lejos. Por favor, el chisme no es cristiano, es diabólico porque divide. Atención, jóvenes, por favor. Dejemos eso para las solteronas… Nunca cotillees sobre otro. Y si tienes algo contra otro, ve y dilo a la cara; seas hombre, seas mujer: a la cara, siempre. A veces recibirás un puñetazo, pero has dicho la verdad, lo has dicho a la cara con caridad fraternal. Por favor, la crítica oculta es cosa del diablo. Si queréis criticar, todos juntos, criticaros entre vosotros, pero no fuera, contra los demás.

      Tercer reto: ser levadura

      Y con estas cosas que he dicho podéis comprender en qué sentido los cristianos se convierten en «levadura» en la sociedad: si un cristiano está en Cristo, si es un hermano en el Señor, si está animado por el Espíritu, no puede dejar de ser levadura allí donde vive: levadura de humanidad, porque Jesucristo es el Hombre perfecto y su Evangelio es una fuerza humanizadora. Me gusta mucho una expresión que utilizan: «estar amasado en este mundo».

      Es el principio de la encarnación, el camino de Jesús: traer la vida nueva desde dentro, no desde fuera, no, desde dentro. Pero con una condición, que parece obvia pero no lo es: que la levadura sea levadura, que la sal sea sal, que la luz sea luz. Pero si la levadura es otra cosa, no va; si la sal es otra cosa, no va; si la luz es oscuridad, no va. De lo contrario, si al estar en el mundo nos volvemos mundanos, perdemos la novedad de Cristo y no tenemos nada más que decir o dar. Y aquí viene la otra expresión suya que me ha llamado la atención: «ser creíbles los jóvenes creyentes a cargo». Esto es lo que dice Jesús cuando, por un lado, afirma: «Sois la sal de la tierra», para inmediatamente después advertir: ¡cuidado con perder el sabor! (cf. Mt 5,13). «Este, cuando era un chico, cuando era una chica, era un bueno, un bueno, de Acción Católica, iba adelante, a todas partes… Ahora es un tibio, un tibio, es uno que no se hace oír, una persona espiritualmente aburrida y aburrida, que no tiene fuerza para llevar el Evangelio». Cuidado: que la sal siga siendo sal, que la levadura siga siendo levadura, que la luz siga siendo luz.

      Traducción del original en lengua italiana realizado por el director editorial de ZENIT.

      Fuente: https://es.zenit.org/2022/10/30/papa-encuentra-a-jovenes-en-vaticano-y-les-deja-estos-tres-retos-en-torno-a-la-vida-de-parroquia/

      Categorías: Papa y Accion Catolica

      El Papa Francisco a los jóvenes de la Acción Católica

      “En la Iglesia todos somos hermanos por el Bautismo”

      El Papa Francisco a los jóvenes de la Acción Católica

      Vatican Media

      Este sábado 29 de octubre de 2022, el Santo Padre Francisco ha recibido en audiencia, en el Aula Pablo VI, a los jóvenes de la Acción Católica Italiana.

      Publicamos a continuación el discurso que el Papa dirigió a los presentes durante el encuentro:

      ***

      Discurso del Papa

      Queridos jóvenes de la Acción Católica, buenos días y bienvenidos… Al menos sabéis hacer ruido, eso es algo, ¡vamos!

      Agradezco al Presidente Nacional sus palabras.

      Puedo decirles de inmediato que aprecio mucho el hecho de que se preocupen por la parroquia. A mí también me importa. La parroquia. Hay movimientos, hay cosas que giran… La parroquia: la raíz está en la parroquia. Pero yo soy de otra generación. Nací y crecí en un contexto social y eclesial diferente, cuando la parroquia -con su párroco- era un punto de referencia central para la vida de las personas: la misa dominical, la catequesis, los sacramentos… La realidad sociocultural en la que se vive ha cambiado mucho, lo sabemos; y desde hace algún tiempo -primero en otros países, luego también en Italia- se ha replanteado la misión de la Iglesia, especialmente la parroquia. Pero, en todo esto, queda una cosa esencial: para nosotros, para ti y para mí, para nuestro camino de fe y crecimiento, la experiencia parroquial ha sido y es importante, insustituible. Es el ambiente “normal” donde aprendimos a escuchar el Evangelio, a conocer al Señor Jesús, a ofrecer un servicio con gratuidad, a rezar en comunidad, a compartir proyectos e iniciativas, a sentirnos parte del pueblo santo de Dios…

      Todo esto lo has vivido también a través de la Acción Católica, es decir, una experiencia asociativa que está, por así decirlo, “entrelazada” con la de la comunidad parroquial. Algunos de vosotros imagino que habréis formado parte de un grupo de ACR, Acción Católica por la Infancia; y ahí ya se aprende mucho de lo que significa formar parte de una comunidad cristiana: participar, compartir, colaborar y rezar juntos…

      Esto es muy importante: aprender a través de la experiencia que en la Iglesia todos somos hermanos por el Bautismo; que todos somos protagonistas y responsables; que tenemos diferentes dones y todos para el bien de la comunidad; que la vida es una vocación, el seguimiento de Jesús; que la fe es un don que se da, un don que se testimonia. Y además: que los cristianos se interesen por la realidad social y hagan su propia aportación; que nuestro lema no sea “no me importa”, sino “¡me importa!” Cuidado, cuidado tú, que es más peligrosa que el cáncer la enfermedad de la indiferencia en los jóvenes. Por favor, tener cuidado. Hemos aprendido que la miseria humana no es un destino que recae sobre unos pocos desgraciados, sino que casi siempre es el resultado de injusticias que deben ser erradicadas. Y así, hemos aprendido todas estas cosas. Estas realidades de la vida se aprenden a menudo en la parroquia y en la Acción Católica. ¡Cuántos jóvenes se han formado en esta escuela! Cuántos han dado testimonio tanto en la Iglesia como en la sociedad, en las diversas vocaciones y, sobre todo, como fieles laicos, que han continuado como adultos y ancianos el modo de vida madurado como jóvenes, en la parroquia.

      Así que, queridos jóvenes, somos de generaciones diferentes, pero tenemos en común el amor a la Iglesia y la pasión por la parroquia, que es la Iglesia en medio de los hogares, en medio de la gente. Y sobre la base de esta pasión, me gustaría compartir con vosotros algunos énfasis, tratando de sintonizar con su viaje y su compromiso.

      En primer lugar, queréis contribuir al crecimiento de la Iglesia en fraternidad. Os lo agradezco. Estamos en perfecta sintonía con esto. Sí, pero ¿cómo hacerlo? En primer lugar, no te asustes si -como has notado- en las comunidades ves que la dimensión comunitaria es un poco débil. Esto es algo muy importante, pero no te asustes, porque es un hecho social, que se ha agravado con la pandemia. Hoy en día, sobre todo los jóvenes, son muy diferentes a los de hace 50 años: ya no hay ganas de hacer reuniones, debates, asambleas… Por un lado, esto es algo bueno, incluso para ti: la Acción Católica no tiene que ser una “”Sesión» católica, ¡y la Iglesia no sigue con reuniones! Pero, por otra parte, el individualismo, la cerrazón en el ámbito privado o en pequeños grupos, la tendencia a relacionarse “a distancia” también infecta a las comunidades cristianas. Si nos revisamos, todos estamos un poco influenciados por esta cultura egoísta. Así que debemos reaccionar, y vosotros también podéis hacerlo empezando por trabajar en vosotros mismos.

      Y digo un “trabajo” porque es un camino exigente y requiere constancia. La fraternidad no se improvisa y no se construye sólo con emociones, eslóganes, eventos… No, la fraternidad es una obra que cada uno hace sobre sí mismo junto con el Señor, con el Espíritu Santo, que crea armonía entre las diversidades. Os aconsejo que releáis la parte de la Exhortación Christus vivit titulada “Caminos de fraternidad”. Son unos pocos números: del 163 al 167. Christus vivit, “Caminos de Fraternidad”. No dejéis de leerlo. El punto de partida es salir de uno mismo para abrirse a los demás y salir a su encuentro (cf. nº 163). El Espíritu de Jesús resucitado hace esto: nos hace salir de nosotros mismos, nos abre al encuentro. ¡Cuidado! No es alienación, no, es relación, en la que nos reconocemos y crecemos juntos. La realidad fundamental para nosotros es que en la Iglesia experimentamos este movimiento en Cristo, a través de la Eucaristía: Él sale de sí mismo y entra en nosotros para que nosotros salgamos de nosotros mismos y nos unamos a Él, y en Él nos encontremos en una comunión nueva, libre y oblativa. La fraternidad en la Iglesia se funda en Cristo, en su presencia en nosotros y entre nosotros. Gracias a Él nos acogemos, nos soportamos -el amor cristiano se construye soportándose- y nos perdonamos. Me detendré aquí. Me entendéis bien, son realidades que vives, son tu alegría, nuestra alegría.

      Y aquí me detengo en un punto que para mí es como la enfermedad más grave de una comunidad parroquial: la cháchara. El parloteo que siempre se hace como medio de escalada, de promoción, de autopromoción: ensuciar al otro para que yo pueda llegar más lejos. Por favor, la cháchara no es cristiana, es diabólica porque divide. Atención, jóvenes, por favor. Dejemos eso para las solteronas… Nunca cotillees sobre otros. Y si tienes algo contra otro, ve y dilo a la cara; seas hombre, seas mujer: a la cara, siempre. A veces recibirás un puñetazo, pero has dicho la verdad, lo has dicho a la cara con caridad fraternal. Por favor, la crítica oculta es cosa del diablo. Si queréis criticar, todos juntos, criticaros entre vosotros, pero no fuera, contra los demás.

      Y con estas cosas que he dicho podéis comprender en qué sentido los cristianos se convierten en “levadura” en la sociedad: si un cristiano está en Cristo, si es un hermano en el Señor, si está animado por el Espíritu, no puede dejar de ser levadura allí donde vive: levadura de humanidad, porque Jesucristo es el Hombre perfecto y su Evangelio es una fuerza humanizadora. Me gusta mucho una expresión que utilizáis: “estar amasado en este mundo”. Es el principio de la encarnación, el camino de Jesús: traer la vida nueva desde dentro, no desde fuera, no, desde dentro. Pero con una condición, que parece obvia pero no lo es: que la levadura sea levadura, que la sal sea sal, que la luz sea luz. Pero si la levadura es otra cosa, no va; si la sal es otra cosa, no va; si la luz es oscuridad, no va. De lo contrario, si, estando en el mundo, nos volvemos mundanos, perdemos la novedad de Cristo y no tenemos nada más que decir o dar. Y aquí viene la otra expresión vuestra que me ha llamado la atención: “ser jóvenes creyentes responsables y creíbles”. Esto es lo que dice Jesús cuando, por un lado, afirma: “Sois la sal de la tierra”, para inmediatamente después advertir: ¡cuidado con perder el sabor! (cf. Mt 5,13). “Este, cuando era un chico, cuando era una chica, era un bueno, un bueno, de Acción Católica, iba adelante, a todas partes… Ahora es un tibio, un tibio, es uno que no se hace oír, una persona espiritualmente aburrida y aburrida, que no tiene fuerza para llevar el Evangelio”. Cuidado: que la sal siga siendo sal, que la levadura siga siendo levadura, que la luz siga siendo luz.

      Jóvenes creyentes, responsables y creíbles: esto os deseo. Esto también podría convertirse en una fórmula, una “figura retórica”. Pero no es así, porque estas palabras se encarnan en los santos, en los jóvenes santos. La Madre Iglesia nos ofrece muchos de ellos, pensemos -limitándonos a algunos italianos- en Francisco y Clara de Asís, Rosa de Viterbo, Gabriel de Nuestra Señora de los Dolores, Domingo Savio, Gemma Galgani, María Goretti, Pier Giorgio Frassati, Clara Badano, Carlos Acutis. Nos enseñan lo que significa ser levadura, estar en el mundo, no ser del mundo. Pier Giorgio Frassati fue un miembro activo y entusiasta de la Acción Católica Italiana, en particular de la FUCI, y muestra cómo se puede ser un joven creyente creíble y responsable, un creyente feliz y sonriente. Ay de los jóvenes con cara de velatorio: lo han perdido todo.

      Queridos amigos, hay tantas cosas que podríamos compartir sobre la vida en la parroquia y el testimonio en la sociedad. Pero no tenemos tiempo, ni paciencia para seguir hablando. -. Quisiera añadir sólo una sugerencia, que me viene también del hecho de que octubre es el mes del Rosario: aprended de la Virgen María a guardar y meditar la vida de Jesús, los misterios de Jesús, en vuestro corazón. Reflexiona cada día en los acontecimientos alegres, luminosos, dolorosos, gloriosos de su vida, y te permitirán vivir lo ordinario de forma extraordinaria, es decir, con la novedad del Espíritu, con la novedad del Evangelio.

      ¡Gracias por venir y gracias por vuestro testimonio! Salid con alegría y coraje. De corazón os bendigo a vosotros y a todos los jóvenes de la Acción Católica. Que tengáis un buen viaje en vuestras parroquias y que seáis un fermento en el mundo. Y, por favor, no os olvidéis de rezar por mí. Gracias.

      Fuente: https://www.exaudi.org/es/en-la-iglesia-todos-somos-hermanos-por-el-bautismo/

      Categorías: Papa y Accion Catolica