Proyecto de Revitalización de la Pastoral Juvenil en México

P

Proyecto de Revitalización de la  Pastoral Juvenil en México

JUSTIFICACN

Iniciamos el recorrido

Como Iglesia Mexicana nos hemos sentido llamados a ponernos en camino al encuentro de los y las jóvenes, como discípulos y misioneros de Jesús.

La vida de los y las jóvenes transcurre en distintos contextos (en la calle, en los barrios, en los colegios y universidades, en los poblados indígenas y rurales, en los centros comerciales, en los sitios de internet, en las discotecas, en las plazas públicas, en diversos lugares de trabajo y tantos otros espacios), esto nos lleva a preguntarnos ¿En cuáles espacios estamos desarrollando los procesos de nuestra pastoral juvenil? ¿Éstos nos están llevando al encuentro con los y las jóvenes?

A partir de estos y otros cuestionamientos, la pastoral juvenil en México siente la necesidad de moverse al encuentro de estas situaciones vitales de la juventud para, como Jesús en el camino de Emaús, ponernos en camino con ellos, escuchar de lo que van hablando, hacerles preguntas, cuestionarnos con ellos y proponerles un encuentro que llene de sentido sus vidas.

Para motivar este camino, se ha preparado este proyecto que busca generar desde los y las jóvenes un gran movimiento, dentro y fuera de la Iglesia “No podemos desaprovechar esta hora de gracia. ¡Necesitamos un nuevo Pentecostés!

¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha

llenado nuestras vidas de “sentido”, de verdad y amor, de alegría y de esperanza!” (DA 548) Que suscite procesos de conversión personal, social y eclesial, revitalice la pastoral juvenil en cada diócesis, y la ponga en estado de misión para la Vida en nuestro país.

Este camino está organizado en cinco movimientos que no son lineares, son cíclicos y se cruzan entre sí, como es común en la vida. Son movimientos que nos invitan a entrar en sintonía profunda con la vida de la juventud en sus lugares vitales para con ellos descubrir la novedad de Dios, como Él se revela en la vida de los jóvenes de hoy, y, así, dejarnos encantar por su presencia, invitándonos para la Gran Misión del anuncio de la Vida. El documento de Aparecida afirma que el encuentro con Jesús es generador de conversión y lleva a un discipulado, en comunión y misión. El camino que la Pastoral de la Juventud propone para estar en esa Grande Misión, implica también presentar Jesús, para que los jóvenes hagan la experiencia con Él.

Para que acontezca este camino misionero es necesario provocar los diversos movimientos: el primero de ellos es la FASCINACIÓN producida por el llamado de Dios, que invitó a quien Él quiso y los llamó por su nombre, esto significa reconocer el llamado de Dios para el servicio de la juventud y dejarse fascinar por Él y por la juventud. El segundo es salir del lugar común y aproximarse a la realidad, y allí, ESCUCHAR, ver, estar con y aprender a hablar el modo de la juventud actual. El tercer movimiento es DISCERNIR, desentrañar la historia recorrida por la acción pastoral junto a los jóvenes desde la Palabra de Dios y del Magisterio de la Iglesia. El cuarto movimiento es de CONVERSIÓN, un cambio de mentalidad conforme nos recomienda el Documento de Aparecida, se trata de ver con nuevos ojos, de recorrer el mismo camino en la dirección de la comunidad, como lo hicieron los discípulos de Emaús, identificando los desafíos y elaborando la acción. El quinto y último movimiento de este proceso, es la SISTEMATIZACIÓN del Marco Referencial de la Pastoral de la Juventud en México conocido como Orientaciones Pastorales.

Este Proyecto de Revitalizar la Pastoral Juvenil en México viene a propiciar, fortalecer, impulsar y   consolidar los Procesos Provinciales y Diocesanos ya existentes.

¿Qué queremos con este camino?

OBJETIVO GENERAL

Revitalizar la Pastoral Juvenil en México, partiendo de la vida de los y las jóvenes en sus distintos contextos y, desde una profunda experiencia de encuentro con Cristo, suscite procesos de conversión personal, pastoral y eclesial, para que contando con orientaciones pastorales asumamos e impulsemos la Misión Permanente.

¿Y en concreto qué se logrará?

BONDADES DEL PROYECTO

  1. Recuperar, evaluar y compartir la memoria del camino recorrido por la Pastoral Juvenil en México y América Latina, reconociendo los procesos personales, pastorales y eclesiales.
  2. Favorecer la experiencia de conversión personal y pastoral, a partir del encuentro con Cristo en la vida de los/las jóvenes y en el Evangelio.
  3. Reconocer y redescubrir la vida de los/las jóvenes de México en sus lugares vitales.
  4. Comprender las situaciones que afectan la vida de nuestros pueblos, desde la realidad de los jóvenes.
  5. Discernir y elaborar las orientaciones pastorales a la luz del Evangelio y del magisterio de la Iglesia de México y América Latina, como discípulos misioneros de Jesucristo e inspirados en su pedagogía, a partir del camino recorrido por la Pastoral Juvenil.
  1. Alcanzar una pastoral juvenil orgánica, incluyente, procesual, misionera y de comunión.
  2. Socializar las nuevas orientaciones pastorales, a la luz del camino recorrido por la Iglesia en México.
  3. Acompañar la implementación de las orientaciones pastorales en los procesos provinciales y diocesanos.

¿Qué nos mueve a caminar en la pastoral juvenil en México?

v   El encuentro personal con Cristo desde donde hacemos la opción preferencial por los jóvenes.

v La acción organizada de la Iglesia que acompaña a los/as jóvenes en su encuentro personal con Jesús.

v Las nuevas realidades en lo político, socio-económico, educativo, de salud, cultural, ecológico, tecnológico, científico y religioso; que han hecho surgir nuevos paradigmas en las /los jóvenes.

v Los adolescentes y jóvenes constituyen la gran mayoría de la población en México. “Representan un enorme potencial para el presente y futuro de la Iglesia y de nuestros pueblos, como discípulos y misioneros del Señor Jesús” (DA 443).

v Anhelamos para ellos una vida verdadera y plenamente vivida. Lo cual sólo puede garantizarlo la comunión con Jesucristo.

Creemos que la Pastoral Juvenil de México debe responder a las necesidades de formación integral y de acompañamiento a las nuevas generaciones que emergen de las realidades de nuestro país.

LEMA

Caminemos con Jesús para dar vida a nuestro pueblo”

Proyecto de Revitalización de la Pastoral Juvenil de México

Dimensión Episcopal Mexicana de Pastoral Juvenil                                         5

I Etapa: FASCINAR

Convocar y aproximar a los/las misioneros/as

“Llamó a los que Él quiso y ellos se acercaron a Él” (Mc. 3,13-19)

Es la Etapa del ENCANTAMIENTO producido por el llamado de Dios, que invitó a quien Él quiso y los llamó por su nombre, esto significa reconocer el llamado de Dios para el servicio de la juventud y dejarse encantar por Él y por la juventud.   A la manera de Jesús maestro de discípulos, llamar a los agentes de pastoral para que reconozcan el Proyecto y se apropien de él. Es comprender el camino desde dentro, lo cual significa hacerlo un sendero para cada uno de los servicios que realizamos en la evangelización de la juventud. Es reconocer que nosotros, como Iglesia, comunidad de los discípulos misioneros – adultos y jóvenes – obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, asesores, coordinadores y participantes de grupos, tenemos que encantarnos y dejarnos enamorar de esta realidad en nuestras vidas y prácticas pastorales.

¿Para qué Fascinar?

Despertar y reanimar a todos los agentes de PJ y con ellos a toda la Iglesia de México la pasión por evangelizar a las juventudes. Atraerles, “para renovar la opción preferencial por los jóvenes, dándole un nuevo impulso a la Pastoral de Juventud en las comunidades eclesiales (diócesis, parroquias, movimientos, etc.)” (Cfr Ap. 443).

¿Cómo Fascinar?

  1. Reflexión y asimilación del Proyecto Revitalización de la Pastoral Juvenil en México: La vida de los/las jóvenes, un camino de discipulado y misión.
  2. Difundir y dar a conocer el Proyecto a todos los agentes por medio de: los espacios de participación y estructuras de organización de la Pastoral Juvenil en el país (grupos y comunidades parroquiales, decanatos o foranías diócesis y provincias).

Herramientas para esta etapa:

  1. a) Socializar el Proyecto en todos los espacios y con todos los agentes involucrados en la Pastoral Juvenil de cada diócesis, a través de encuentros, asambleas, reuniones, e
  2. b) Elaboración de materiales audiovisuales e impresos promocionales del

Proyecto.

II Etapa: Fascinar y ESCUCHAR

Salir en Misión en el mundo juvenil

“Mientras hablaban y hacían preguntas, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos” (Lc. 24,15)

Es la Etapa de la ESCUCHA, dejando hablar y provocando a los jóvenes a HABLAR a su manera. Oír, ver, estar con ellos. A la manera de Jesús en el camino de Emaús, acercarse, reconocer, escuchar y asumir la vida de los y las jóvenes en sus lugares vitales.

Escuchar es más que oír. Se escucha con todo el cuerpo, no sólo con el oído. Escuchar implica afinar mis sentidos para ver más allá de lo que quiero oír. Se trata de emplear todo lo que esté a nuestro alcance para movernos hacia el otro/a y responder a sus llamados.

Llegar junto al joven para   comprender sus situaciones, no para condenarles, ni llegar para confirmar en sus actitudes prejuicios personales que etiquetan a la juventud. Llegar, como lo hizo Jesús, es llegar para escucharles y sentir “pasión con”, es comprender desde el mundo del/a joven su situación para vendar sus heridas, para encontrarnos y acompañarles en el camino.

¿Para qué Escuchar?

Encontrarnos con los jóvenes en sus ambientes vitales para percibir mediante una atenta escucha como piensan, sienten y actúan.

¿Cómo Escuchar?

  1. A través de diferentes formas: Acercamiento a sus círculos vitales, la encuesta, foros, observarlos y diálogos en las redes sociales.

Herramientas para esta etapa:

  1. a) Temas a trabajar:
  1. Salud
  2. Sexualidad
  3. Aborto
  4. Familia
  5. Iglesia
  6. Dios
  7. Adicciones
  8. Economía
  9. Tecnología
  10. Pastoral
  11. Educación
  12. Empleo
  13. Política en México
  14. Ecología
  15. Trabajo
  16. Violencia
  17. Tiempo libre

–   Elaborar un instrumento de vaciado

  1. b) Recopilar estudios actuales de las juventudes en México

Ø IMJ (Instituto Mexicano de la Juventud)

Ø INEGI

Ø Estudios de la UNAM sobre juventud

Ø OIJ (Organización Iberoamericana de Juventud)

III Etapa: Fascinar, Escuchar y DISCERNIR

Discernir el camino como discípulos de Jesucristo

“Y empezando por Moisés y siguiendo por todos los Profetas, les

explicó lo que decían de Él las Escrituras” (Lc. 24,27)

Es la Etapa de confrontar las   realidades vividas de los jóvenes y sus contextos, con la propuesta de Jesús y de la Iglesia en el Continente. Se quiere suscitar un movimiento interior que proponga acciones que generen Vida en Abundancia.

Después de habernos encantado con el mundo de los jóvenes, con su diversidad y complexidad; después de habernos acercado a la realidad juvenil y sus espacios vitales, para escuchar sus voces, sus gritos, sus inquietudes y sus búsquedas, llegó el momento de proseguir en este encanto y dejarnos interpelar por esta realidad de los jóvenes a la luz del Evangelio.

Es la etapa del desentrañar y discernir. Desentrañar invita a sacar desde dentro; discernir invita a separar, evaluar e interpretar los llamados de los jóvenes desde sus realidades. Desentrañar y discernir han de llevarnos a movernos, o más bien, arrancarnos de nuestras seguridades y posturas para ver, con una nueva mirada, la mirada de Jesús, que invita a la búsqueda de nuevas acciones, que invita a movernos con el otro, con el/la joven.

¿Para qué Discernir?

Para elaborar una propuesta desde Jesús que nos de vida en abundancia y, como discípulos misioneros de Jesús, volver a la vida de los jóvenes.

¿Cómo Discernir?

  1. A partir de la Realidad Juvenil

Ø El mundo vital de los/as jóvenes.

Ø Los diferentes rostros de las culturas juveniles en México.

Ø Los contextos y las estructuras sociales que influyen en el ser y hacer de los/as jóvenes.

Ø Lo sagrado en la vida de la juventud y su relación con la Iglesia.

Ø La violencia y los/as jóvenes en México.

Ø La afectividad y sexualidad entre los/as jóvenes.

Ø La tecnología y la comunicación.

Ø Ecología y el desarrollo sostenible (sustentable).

  1. A partir de la memoria histórica de la Pastoral Juvenil en México y en cada Diócesis
  1. A partir de nuestra práctica pastoral

Tendríamos que detectar, descubrir, deducir, percibir:

Ø obstáculos

Ø prejuicios

Ø limitaciones

Que frenaron, entorpecieron nuestros procesos y acciones de la

Pastoral de la Juventud.

Deberíamos descubrir, también, que cosas hemos hecho bien:

Ø logros

Ø señales de vida y crecimiento que hacen un camino de auténtico discipulado misionero, señal visible del Reino de Dios, de la Civilización del Amor.

  1. A partir del Evangelio

Ø Es necesario acercarnos al Evangelio para discernir, a partir de la vida, de la praxis, de la pedagogía de Jesús, las formas de acercarnos a la realidad de nuestros jóvenes y saber acompañarlos en sus grandes luchas y sueños, en sus angustias y esperanzas.

Ø Lectura Orante de la Biblia

  1. A partir del Magisterio de la Iglesia Latinoamericana

Es necesario retomar lo que la Iglesia Latinoamericana y del Caribe

“habló” y “profetizó” en:

Ø Medellín: Capítulo IV – Juventud

Ø Puebla: Capítulo II, de la cuarta parte. Numerales 1166 al 1205

Ø Santo Domingo: numerales 111 al 120 y 302

Ø Aparecida: numerales 51; 334 al 336; 442 al 446.

Ø Civilización del Amor (PJ Lat.)

Ø Proyecto de Vida, camino vocacional de la Pastoral Juvenil (PJ Lat.)

Ø Que en Cristo nuestra Paz México tenga vida digna (CEM)

Ø Del encuentro con Cristo a la solidaridad con todos (CEM)

Confrontar para encontrar:

Ø Desafíos

Ø Paradigmas

Ø Flujos de acción

Ø Sueño de los jóvenes y de la Pastoral Juvenil en México

Ø Horizonte de la Pastoral Juvenil en México

  1. Instrumentos adhoc.

IV Etapa: Fascinar, Escuchar, Discernir y CONVERTIR

“En aquel mismo instante se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once y a todos los demás” (Lc 24, 33 )

En esta etapa a partir del Encuentro con Jesús y con la vida de los y las jóvenes, queremos volver por otro camino, a la manera de los discípulos del Resucitado, para salir a anunciar a los jóvenes la Buena Nueva del encuentro que ha transformado nuestra vida.

CONVERTIR, CONVERTIDO Y MOVER-SE HACIA EL CORAZÓN DE LA JUVENTUD

Somos personas en construcción. Ninguno de nosotros es una persona acabada, hecha, completa. Quien piense lo contrario, sin duda, no ha entendido lo que significa conversión. La conversión es una tarea inacabada, permanente, necesaria. Conversión es cambiar de rumbo, de dirección. La conversión es abrirse a la acción del Dios de la Vida, Aquél que hace nuevas todas las cosas (Ap. 21,5) y, por tanto, puede transformar toda nuestra vida, nuestra historia.

Nosotros, jóvenes y asesores insertos en el camino (proceso) de la Pastoral Juvenil en México, debemos estar dispuestos a convertirnos, precisamos estar en espíritu de conversión. El cambio de mentalidad y de actitud forma parte de la mística de los que nos comprometemos con el camino conjunto que, hace muchos años, estamos viviendo en el continente Latinoamericano. La preparación y vivencia del III Congreso Latinoamericano de Jóvenes (Los Teques, Venezuela,

2010) nos ha ayudado mucho en este camino (proceso). Por eso, como dijo el poeta-educador Paulo Freire:

Escogí la sombra de este árbol (de esta Asamblea Nacional, de este camino)

para reposar de lo mucho que haré

mientras espero por ti (El horizonte que arrastra nuestros deseos) Por eso, mientras te espero (el horizonte de la juventud)

trabajaré en los campos y conversaré con los hombres y las mujeres. Sudará mi cuerpo, que el sol quemará;

mis manos quedarán encallecidas,

mis pies aprenderán el misterio de los caminos, mis oídos escucharán más,

mis ojos verán lo que antes no veían

mientras espero por ti (Horizonte y Juventud)

Un buen encuentro es aquel que recoge experiencias y novedades, pero para percibir esto es preciso tener un corazón convertido, dispuesto a abrazar nuevos caminos. Así como Jesús de Nazaret que, con los ojos asustados de los discípulos, llegado el tiempo de ser llevado al Cielo, tomó la firme decisión de partir para Jerusalén (Lc. 9,51). Convertido, tomó otra dirección. Antes, cuando Jesús, vivió su crisis en Galilea, decía que tenía que cambiar de camino, Pedro tuvo que oír una reprensión violenta: Aléjate de mí, Satanás! Tú no piensas como Dios, sino como los hombres (Mc 8,33). Como dijo el poeta-educador:

Desconfiaré de aquellos que se voltearon a decirme, en voz baja y precavidos:

es peligroso hacer, es peligroso hablar

es peligroso andar, es peligroso esperar, en la forma en que esperas porque esos niegan la alegría de tu llegada.

Para llegar al Horizonte precisamos tener, dentro de nosotros, el Horizonte, es decir, expulsar los espíritus que nos quieren amarrar, susurrándonos que ya llegamos… El proyecto de misión de la acción eclesial junto a los jóvenes

– Pastoral Juvenil del Continente Latinoamericano – de hecho, ya tiene un lindo camino recorrido, pero el camino será más lindo vestido de conversión. Un cambio de mentalidad, fruto del discernimiento que la realidad y el camino nos inspiraron, tienen como punto de partida los movimientos anteriores en dirección al Horizonte en el cual también se encuentra la juventud. Una acción se revitaliza en la medida en que busca la fuente de la misión y del discipulado a través de   la conversión. Cambiaremos bien de   dirección, o sea, nos convertiremos bien, si nos llenamos de un espíritu de conversión.

Como dijo el poeta-educador:

Desconfiaré de aquellos que voltearon a decirme,

con palabras fáciles, que ya llegaste. Estos, al anunciarte eso ingenuamente, antes te denuncian.

La única solución que se impone está en reconocer el Horizonte transformado en Camino, llamado JESÚS DE NAZARET. En esta hora de decisión, nuestro Maestro desea contar con nosotros, nuevamente, para ir al encuentro de todas las situaciones de los jóvenes que sueñan con más vida. Siempre precisamos voltear hacia el primer amor, dejando de lado toda superficialidad y mediocridad para que el Ángel de la odisea no nos vomite por ser tibios, es decir, ni fríos ni calientes (Ap. 3,16). Es un momento de valentía y radicalidad para el cual somos convidados, dentro de un espíritu de tradición y novedad, basándonos en lugares bíblicos. La alegría y la felicidad en nosotros y en medio de los/as jóvenes se basa en acciones que necesitamos descubrir y anunciar.

Cambiar de dirección y continuar con espíritu de conversión exige de cada uno de nosotros el cultivo de la vivencia eucarística y de la lectura bíblica porque es allí que comemos y bebemos de nuestra utopía, encontrándose con el Camino para el Horizonte, celebrando con el pueblo de Dios, tornando sagrado el camino de la Vida en todos los contextos habitados por la realidad juvenil.

El movimiento de “aproximar” y “encantar” ya ha movido varias personas –agentes laicos y del clero– más con la gracia de la conversión todo eso se fortalecerá, habiendo muchos más caminando entre y con los jóvenes, permitiendo que puedan entrar y participar de nuestros espacios, soñándose menos limitados por nuestra propuesta y por nuestra forma de estar en el mundo.

El verdadero grito de un convertido es de decisión, de lucidez progresiva, de entusiasmo, de donación sin límites, sin miedos ni cálculos. En el espíritu de la “conversión” tenemos conciencia, basados en el espíritu misionero de Pablo, que este tesoro, esta propuesta nuestra, la llevamos pero no nos desanimamos; somos puestos en extrema dificultad, más no somos vencidos; somos perseguidos, más no abandonados; postrados por tierra, más no aniquilados” y el apóstol concluye diciendo: Y todo eso se realiza en favor de ustedes, para que la gracia,

multiplicándose entre muchos, aumente la acción de gracias para la gloria de Dios

(2 Cor 4, 2-15).

Estamos con este paso abriendo un nuevo movimiento. Es un nuevo movimiento que queremos inaugurar dentro del Proyecto de Revitalización de la PJ del Continente en sintonía con la Gran Misión Continental. En este movimiento de las actitudes – CONVERTIR Y CONSTRUIR.

Estamos viviendo y soñando con una pastoral juvenil discípula y misionera de Jesús. El mandato del Señor es que marchemos en la dirección de los/las jóvenes y anuncien la Buena Noticia de la vida para todos/as. Fuimos fascinados por su invitación, escuchamos, discernimos, a la luz del Señor, y ahora somos invitados a volver a la comunidad de los seguidores/as de Jesús resucitado y hacer un nuevo camino con los grupos de jóvenes organizados de la pastoral juvenil en nuestro continente.

Todo este proceso nos hace conmovernos, movernos con la juventud para que las propuestas de acción que fueron diseñadas en la etapa del discernir, tengan carne en la vida de todos/as los/las jóvenes.

¿Para qué Convertir?

Para hacer vida la Revitalización de la Pastoral Juvenil en México, lo que significa:

Ø Reasumir y retomar con nuevas fuerzas las orientaciones de la Pastoral

Juvenil en México.

Ø Volver a los jóvenes con una nueva actitud de discípulos y misioneros de

Jesús.

Ø Impulsar y fortalecer una Pastoral Juvenil orgánica, atractiva y atenta a los signos de los tiempos, que promueva el encuentro con Jesucristo vivo, la formación integral y el acompañamiento.

Ø Que el joven sea verdadero discípulo misionero, comprometido en la transformación de la realidad.

Ø Impulsar desde los procesos de Pastoral Juvenil un proyecto de juventud basado en la formación en valores humanos, doctrina social de la Iglesia y

los principios evangélicos que le permita al joven ser crítico ante la realidad social para transformarla.

¿Cómo Convertir?

Pasos pedagógicos del momento de Convertir:

Construir un camino e implementar una acción pastoral que genere un nuevo movimiento que garantice la vida de los jóvenes como discípulos del Resucitado para salir a anunciar la Buena Noticia a los pueblos.

El punto de partida de una etapa es siempre el punto final de la etapa anterior. El discernimiento nos ha apuntado – desafíos, paradigmas, líneas de acción, horizontes, sueños, gesto común… que nos guiará ahora en este momento del CONVERTIR. Queremos hacer el camino de Emaús a Jerusalén. Estamos proponiendo varias etapas que nos apoyen en un proceso desde la persona del joven.

El movimiento anterior (discernir) nos llevó a la decisión: Elegir un nuevo camino. Este camino necesita ser construido. Queremos movernos iluminados por la Palabra. Este nuevo momento nos guía para una acción evangelizadora revitalizada junto a los jóvenes.

La revitalización de la Pastoral Juvenil en México no es algo mágico; ya estamos en camino. Pasamos por algunos pasos que se han de incorporar en este momento del CONVERTIR. Ese movimiento exige poner en práctica lo que nos orienta el Documento de Aparecida (DA). Vamos tomar tres palabras claves:

SEGUIMIENTO, DISCIPULADO y MISIÓN.

La experiencia personal con Jesús es clave en este momento. Por eso indicamos que algunos lugares bíblicos sean tomados como referencia para este momento. Partimos de Emaús desde el primer movimiento del encantar hasta el discernimiento. Queremos proponer otros lugares bíblicos para inspirarnos en las etapas de este momento: Belén, Nazaret, Betania, Samaria y Jerusalén, con posibilidad de entrar nuevamente en Emaús para planear otros momentos del camino.

El camino es gradual. Supone respuestas concretas para la vida de la juventud desde la experiencia con Jesús para la construcción de una propuesta de pastoral juvenil revitalizada. El Documento de Aparecida indica que el proceso de formación del discípulo pasa por cinco momentos: ENCUENTRO, CONVERSIÓN, EL DISCIPULADO, LA COMUNIÓN Y LA MISIÓN. En cada lugar bíblico hay que identificar este proceso para el camino de la pastoral juvenil revitalizada.

En este momento del CONVERTIR es necesario estar atento a la integralidad de la vida del joven. Por eso, el camino de la Pastoral Juvenil Mexicana deberá estar atenta a las diversas dimensiones en las que se desarrolla la vida del joven.

La dirección por donde debemos seguir, indicado por el proceso del discernimiento, es decisión y eso implica elección. Implica cambio de camino, señalado por Jesús. No es válido, ahora, caminar para Emaús, para el aislamiento. El camino, ahora, es Jerusalén, al encuentro de la comunidad de aquellos que creen en el Resucitado. Es tiempo de anunciar las Buenas Noticias para la Juventud de México.

Hemos sido enviados para la Gran Misión Continental y María nos envía hacia fuera de nuestros muros. Ella, la madre de los pobres y pequeños, quiere la vida de todos/as. Por eso, los discípulos misioneros van al encuentro de la juventud para anunciarles la Buena Noticia de la vida en abundancia.

La Misión de la Pastoral Juvenil en México es identificar toda y cualquier amenaza a la vida de los/as jóvenes, de forma especial, de los pobres, para que la Buena Nueva del Resucitado sea conocida y   vivenciada, y   sus vidas transformadas. Por ejemplo, el tema de la violencia es citado 34 veces en todo el Documento de Aparecida y la misión indicada es la construcción de la cultura de paz.

Proyecto de Revitalización de la Pastoral Juvenil de México

Dimensión Episcopal Mexicana de Pastoral Juvenil                                         19

Lugar Bíblico: EMAÚS

Actitudes: discernir/convertir

Rememorar y Asumir las etapas de la fascinación, la escuchar, y el discernimiento de las   Orientaciones   de la   Pastoral Juvenil en México, a través de la conversión personal y eclesial queremos favorecer la implementación de procesos de discipulado misionero.

Pistas pedagógicas en Emaús

Ø

Ø

Ø

Ø

Ø

Ø

Ø

Ø   Caminar junto con los/las jóvenes.

Aproximar       y     escuchar     sus   historias   y hacer   comprender   que   la   memoria es vital

para la vida comunitaria.

Creer en el proceso pedagógico como posibilidad de contribuir en la comprensión   y lectura del

mundo.

Construir     un     camino     de     escucha     y comprensión del contexto juvenil.

Celebrar la vida en camino, deteniéndose para hacer comunión.

Saber la hora de desaparecer para que los jóvenes

sean sujetos de la acción y de sus vidas.

Creer que la autonomía es un camino para felicidad y la realización de la persona.

Llamar la atención, ser referencia, ofrecer límites

para dar seguridad en el camino.

Ø   Proponer un camino que genere vida en comunidad.

Ø   Presentar varias posibilidades de agrupamientos.

Ø    Reconocer los dones y las cualidades que cada persona aporta para la vida en grupo.

Acción para recorrer el camino

v Realización de la Asamblea Nacional de Pastoral Juvenil

v Realización de reuniones Provinciales

v Reuniones del equipo Nacional

Nota: Es un camino de Espiritualidad

Lugar Bíblico: BELÉN

Actitudes: convertir/encarnar

Convertir y renovar la opción preferencial por los adolescentes y jóvenes, especialmente aquellos que viven en condiciones de empobrecimiento descubriendo en ellos la encarnación del Hijo de Dios.

Pistas pedagógicas en Belén

Ø Realizar         una   vigorosa   acción evangelizadora de los jóvenes como generadores de vida nueva en nuestros pueblos.

Ø Atención a los signos de los tiempos para saber interpretar en ellos la cultura juvenil.

Ø Conocer -escoger otro camino, que puede ser desconocido.

Ø Contemplar el universo, el lugar de la encarnación, reconocer la tierra como casa común.

Ø Asumir la periferia como lugar de vida.

Ø Abrir puertas para acoger la juventud.

Ø Visitar los/as jóvenes reconociendo al Hijo de Dios encarnado en ellos/ellas y que son verdaderos regalos para el mundo.

Ø Dar gracias por la vida de la juventud.

Ø Estar atentos a los sueños para huir de la muerte.

Ø Búsqueda del sentido y verdad para la vida.

Ø Reconocer la novedad de los/as jóvenes para el mundo.

Acción para recorrer el camino

Nota: Trabajo de la Asamblea

Lugar Bíblico: NAZARET

Actitudes: convertir/cuidar

Cuidar y valorizar los espacios de fraternidad e intercambios de experiencias de fe y vida, dando testimonio de los valores del Evangelio.

Pistas pedagógicas en Nazaret

Convicciones:
Acción para recorrer el camino

Nota: Trabajo de la Asamblea

Ø La familia como lugar de aprendizaje de los Valores.

Ø Reconocer lo cotidiano como parte de la vida.

Ø El grupo de vecinos y amigos hace parte de la formación para la vida.

Ø La escuela como espacio de afirmaciones,

aprendizajes   nuevos,   nuevos/   as amigos/as.

Ø El   trabajo   como   expresión   de los dones, de construcción del mundo nuevo.

Ø Tiempo de reconocer la singularidad a la que somos llamados/as.

Ø Valorizar el lugar de la cultura popular y juvenil como expresión de identidad.

Ø El proceso de aprendizaje donde encuentra rechazos, preconceptos, dificultades y también es tiempo para reconocer la gracia y sabiduría.

Ø El cuidado del cuerpo de la juventud que se transforma.

Lugar Bíblico: BETANIA

Actitudes: convertir/vivenciar

Vivenciar el don de la fraternidad nacido en la experiencia de la comunidad de aquellos que comparten formas de vivir y de relacionarse con todo su contexto y con el Dios de la vida, que buscan salir de sí e ir al encuentro del otro/a.

Pistas pedagógicas en Betania

Ø El cultivo de la amistad en el grupo nos acompaña por la vida.

Ø La convivencia, sentarse a la mesa y la gratitud en estar juntos nos construyen como persona.

Ø La construcción de otro mundo posible pasa por el encuentro personal.

Ø Creer y   dar la vida por los amigos en momentos de dolor y de muerte para que hagan la experiencia de la vida plena.

Ø Visitar la casa y la familia de ellos para entender el mundo de la juventud.

Ø Crear espacios de convivencia, de amistad.

Ø Fomentar la vida en grupo como espacio de vida en una sociedad de aislamiento.

Ø Sentarse a escuchar a los jóvenes. historias y proyectos de vida.

Ø Servir con alegría, acoger a cada persona que llega, ofreciendo lo mejor de nosotros.

Ø Dejarse ungir por el perfume de la juventud.

Ø Reconocer el lugar del empobrecido y asumir la clase social.

Ø La experiencia del reconocerse discípulo con otros/as y sentarse a los pies del Maestro.

Acción para recorrer el camino

Nota: Trabajo de la Asamblea

Lugar Bíblico: SAMARIA

Actitudes:

convertir/reconocer/ayudar

Reconocer la diversidad juvenil, acercarnos a su mundo para comprender y respetar su cultura construyendo juntos la paz y la justicia en nuestros pueblos.

Pistas pedagógicas en Samaria:

Ø Pedir para beber el agua de la juventud, su conocimiento, su sabiduría.

Ø Ofrecer el agua viva.

Ø Ayudar a reconocer la diversidad de los jóvenes.

Ø Vivir el ecumenismo.

Ø Romper con una religión que oprime para una religión que se vincula con lo sagrado.

Ø Respetar la diversidad sexual, étnica y racial.

Ø Abrirse a lo nuevo.

Ø Aventurarse en el encuentro con lo diferente.

Ø Luchar por los derechos de la juventud.

Ø Reconocer y respetar la experiencia de lo sagrado en cada cultura.

Acción para recorrer el camino

Nota: Trabajo de la Asamblea

Lugar Bíblico: JERUSALEN

Actitudes: convertir/reconocer/generar/ celebrar

Generar procesos integrales y comunitarios que permitan a los y las jóvenes clarificar su proyecto de vida, como   discípulos misioneros, seguidores de Jesús.

Celebrar el camino recorrido por el joven y por la pastoral juvenil diocesana y nacional que nos ha llevado a construir una vida plena.

Pistas pedagógicas en Jerusalén

Ø Reconocer el camino recorrido y provocar que los/las jóvenes se perciban en un camino de vida plena.

Ø Optar por los jóvenes excluidos y dar la vida por

ellos/ellas.

Ø Asumir una causa por la cual queremos gastar nuestra vida.

Ø Proponer la vida comunitaria como un camino de superación       de       las       limitaciones       del

individualismo.

Ø Creer en la vida. Enfrentarse a las dificultades.

Administrar el conflicto.

Ø Celebrar   la   vida,   festejar,   comer   con   los/as amigos/as.

Ø Ejercer el poder como servicio.

Ø Identificar los signos del Reino presentes en sus espacios vitales.

Ø Realizar acciones marcadas por una intencionalidad política que revela los valores del Evangelio.

Acción para recorrer el camino:

Nota: Trabajo de la Asamblea

Recomendaciones pedagógicas para la Etapa del Convertir:

Ø Esto es un camino que puede inspirar a un Proceso de trabajo con la juventud en todos los niveles.

Ø Todos estas Etapas forman parte de la mística de un Proceso de Formación.

Proyecto de Revitalización de la Pastoral Juvenil de México

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Proyecto de Revitalización de la Pastoral Juvenil de México

LOGOTIPO

CRUZ AL CENTRO DE LA REPÚBLICA MEXICANA:

Representa a Cristo a quien estamos llamados a conocerle, amarlo, seguirle y

comprometernos con Él.

COLOR AMARILLO y NARANJA:

Colores juveniles que reflejan el dinamismo, felicidad, alegría y energía.

COLOR BLANCO DE LA REPÚBLICA MEXICANA:

Representa la renovación de la Pastoral Juvenil, el objetivo de la revitalización,

hacia lo que estamos llamados. Además de la pureza y la paz, primicias de la civilización del amor.

“CAMINEMOS   CON   JESÚS   PARA   DAR   VIDA   A   NUESTROS

PUEBLOS”:

Lema del Proyecto de Revitalización en México.

TRES TRIÁNGULOS:

Representan el dinamismo que caracteriza a los jóvenes, al mismo tiempo refleja

movimiento (la Revitalización.)

HUELLAS ALREDEDOR:

Representan el Caminar de los jóvenes con Jesús, encaminados a dar vida a más

jóvenes.

EL CÍRCULO QUE FORMAN LAS HUELLAS:

Simboliza unión, el trabajo eclesial en todas las instancias y niveles de la Pastoral

Juvenil de nuestro País.

ORACIÓN

Padre bueno, nuestros pueblos necesitan jóvenes que no se desanimen ante los problemas de la vida, jóvenes capaces de dar sentido a su existencia

y a la de aquellos que los rodean,

jóvenes que iluminan su vocación en la amistad con Jesucristo.

Queremos una pastoral juvenil que, unida a tu Hijo, abra nuevos horizontes para quienes lo buscan,

para dar respuesta a las interrogantes de nuestro tiempo.

Deseamos escuchar tu Palabra,

que ella nos incendie el corazón y nos lance a conquistar nuevos ambientes, compartiendo con otros tu vida y la nuestra.

Por ello, como los discípulos de Emaús le decimos a tu Hijo:

¡quédate con nosotros!, que tu Espíritu, presente en nuestras comunidades juveniles, las vivifique y, vivificados, podamos dar Vida.

Que María, la Joven de Nazaret, Mujer llena del Espíritu Santo,

Pastoral Juvenil                                         28

nos acompañe en nuestro caminar para revitalizar la Pastoral Juvenil. Amén.

Dimensión Episcopal Mexicana de

HIMNO PROYECTO DE REVITALIZACIÓN DE LA PASTORAL JUVENIL EN MÉXICO

DESPIERTA

Letra: José Armando Orozco B. José Manuel Noriega G. Música: Armando Orozco

Despierta que hay un nuevo amanecer

Despierta abre tus ojos para ver

Despierta y veras con sencillez

Que Él te busca, y te espera para ver

Despierta y mira a través de Él./

El te busca la mirada muy temprano en la mañana

El te busca el saludo, el abrazo oportuno

El camina por la calle acompaña tu andar

No estás sólo que esperas despierta.

Despierta porque hay un nuevo amanecer

Despierta abre tus ojos para ver

Despierta y veras con sencillez

Que el te busca, y te espera para ver

Despierta y mira a través de Él.

Si abres hoy tus ojos podrás mirar su faz

Sentir hoy de su mano su propio respirar

Te espera su regazo para amarte más y más

No estás sólo que esperas, despierta.

Despierta porque hay un nuevo amanecer

Despierta abre tus ojos para ver

Despierta y veras con sencillez

Que Él te busca, y te espera para ver

Despierta y /mira a través de Él./

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Obispo responsable de la DEMPAJ

Héctor Luis Morales

Tel. 01 55 55 22 32 40 29

Cel. 045 55 43 54 61 35

E- mail:

Asesor Nacional de Pastoral Juvenil

José de la Luz López Pérez

Orientación #520 Col. 1º de Mayo, Irapuato, Gto., México

C.P. 36640

Tel. 01 462 60 70 582

Cel. 045 462 509 73 98

Nextel 01 462 170 75 96 / I.D. 92*962258*2

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Secretario Ejecutivo

Roberto Jiménez

Tel. 01 33 33 36 89 75

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Categorías:Laicos

LA VIDA DE LOS Y LAS JÓVENES, UN CAMINO DE DISCIPULADO Y MISIÓN

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CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO

DEPARTAMENTO DE FAMILIA Y VIDA SECCIÓN JUVENTUD

Proyecto de Revitalización de la Pastoral Juvenil Latinoamericana:

LA VIDA DE LOS Y LAS JÓVENES, UN CAMINO DE DISCIPULADO Y MISIÓN

Somos convocados para el camino

La Pastoral de Juventud en América Latina ha recorrido un hermoso y prolongado trayecto a través de la historia, que le ha permitido ir elaborando todo un proceso pastoral organizado, que facilite a nuestros jóvenes católicos latinoamericanos descubrir el llamado que Dios les hace a ser sus discípulos y misioneros.

Aparecida a su vez, reconoce en la juventud el “enorme potencial para el presente y el futuro de la Iglesia y de nuestros pueblos, como discípulos y misioneros del Señor Jesús” y afirma que los jóvenes “son sensibles a descubrir su vocación a ser amigos y discípulos de Cristo.” Y “están llamados a ser centinelas del mañana, comprometiéndose en la renovación del mundo a la luz del Plan de Dios” (Ap.443). Y ante los desafíos propone las siguientes líneas de

acción: “renovar, en estrecha unión con la familia, de manera eficaz y realista, la opción preferencial por los jóvenes, en continuidad con las Conferencias Generales anteriores, dando nuevo impulso a la Pastoral de Juventud en las comunidades eclesiales (diócesis, parroquias, movimientos, etc.)” Continuando el esfuerzo por hacer realidad las orientaciones pastorales y siendo fieles al proceso histórico, seguimos buscando las respuestas a las nuevas realidades vividas por los jóvenes, desarrollando una experiencia de Iglesia-Comunión y sin perder la propuesta liberadora de Jesús de Nazaret. Por este motivo, la Sección de Juventud del CELAM ha elaborado, en conjunto con un grupo de expertos y asesores, un Proyecto de Revitalización de la Pastoral Juvenil en América Latina.

Este Proyecto lo vemos como un momento de Gracia por parte del Espíritu que, si lo tomamos en serio y con responsabilidad, nos permitirá sentir el ardor del corazón como los discípulos de Emaús cuando escucharon las palabras del Resucitado.

Este es un primer paso que ambiciona darle un nuevo impulso a la Pastoral Juvenil latinoamericana a lo largo y ancho del continente que la revitalice y genere orientaciones pastorales actuales a los desafíos del mundo.

Igualmente, conforme a lo planteado en los Encuentros Latinoamericanos de Buenos Aires y Quito y a lo decidido en nuestra última instancia Latinoamericana, celebrada en la ciudad de Panamá, como parte de este Proyecto hemos encuadrado la realización del XVI Encuentro de Responsables Nacionales de Pastoral Juvenil de Latinoamérica, en Bolivia en octubre del 2009, y el III Congreso Latinoamericano de Jóvenes, en Venezuela, en septiembre del 2010.

El Equipo Latinoamericano en su XV reunión en Puerto Ordaz, Venezuela, se planteó como objetivo una propuesta de diseño del Congreso, en la cual, se trabajó el lema, tema, objetivo general y específicos.

Dicho diseño fue presentado a las Conferencias Episcopales, con el cometido de obtener de las mismas, sus correspondientes aportes, para luego incorporar y modificar en caso de necesitarlo.

Según leemos en las Orientaciones Pastorales “Civilización del Amor”, el Congreso Latinoamericano de Jóvenes, no sólo es la instancia más amplia y decisiva de encuentro, sino también es el ámbito, donde se determinan las grandes líneas de orientación para la acción pastoral en el Continente. Es muy importante que este paso del Proyecto sea bien preparado a fin de que sus resultados redunden en esa revitalización de la Pastoral Juvenil que buscamos.

Para llevar adelante estos objetivos, les pedimos los siguientes aportes:

  1. Socializar en cada país el Proyecto de Revitalización de la Pastoral Juvenil Latinoamericana: “La vida de los y las jóvenes, un camino de discipulado y misión” como espacio que está viviendo la Pastoral Juvenil.
  2. Promover espacios de difusión en los distintos niveles y estructuras de organización de la Pastoral Juvenil que les lleve a ponerse en camino como misioneros de Jesús.
  3. Impulsar acciones que lleven al encuentro de los y las jóvenes en sus distintos contextos, propiciando la escucha activa de sus necesidades, sueños y formas de pensar.
  4. Propiciar el discernimiento de acciones que provoquen una profunda conversión personal, social y eclesial, a la luz del Espíritu y desde la escucha de la vida de los y las jóvenes.
  5. Continuar con la puesta en marcha del Proyecto haciendo realidad las líneas pastorales para el Continente.

Con este camino hacemos comunión con la Iglesia, que se siente llamada a ser discípula y misionera de Jesús, al servicio de los y las jóvenes en este Continente de esperanza,

Unido a ustedes y pidiendo a la Virgen de Guadalupe, nos acompañe a ser fieles,

Mons. Mariano Parra
Obispo de Ciudad Guayana
Responsable Sección Juventud
Consejo Episcopal Latinoamericano CELAM

Iniciamos el recorrido

Hemos sido invitados por la Iglesia Latinoamericana a ponernos en camino al encuentro de los y las jóvenes, como discípulos y misioneros de Jesús.

La vida de los y las jóvenes transcurre en distintos contextos (en la calle, en los barrios, en los colegios y universidades, en los poblados indígenas y rurales, en los centros comerciales, en los sitios de internet, en las discotecas, en las plazas públicas, en diversos lugares de trabajo y tantos otros espacios), esto nos lleva a preguntarnos ¿En cuáles espacios estamos desarrollando los procesos de nuestra pastoral juvenil? ¿Éstos nos están llevando al encuentro con los y las jóvenes?

A partir de estos y otros cuestionamientos, la pastoral juvenil siente la necesidad de moverse al encuentro de estas situaciones vitales de la juventud para, como Jesús en el camino de Emaús, ponernos en camino con ellos, escuchar de lo que van hablando, hacerles preguntas, cuestionarnos con ellos y proponerles un encuentro que llene de sentido sus vidas.

Para motivar este camino, se ha preparado este proyecto que busca generar desde los y las jóvenes un gran movimiento, dentro y fuera de la Iglesia que, a partir del encuentro personal con Cristo, suscite procesos de conversión personal, social y eclesial, revitalice la pastoral juvenil en el continente, y la ponga en estado de misión para la Vida en América Latina.

El proyecto se desarrolla en cuatro momentos en el período de tiempo comprendido entre Enero del 2009 y Diciembre de 2011, a saber:

  • Primer momento: FASCINAR a la manera de Jesús, Maestro de discípulos, llamar a los agentes de Pastoral (obispos, sacerdotes, religiosos/as, asesores/as, y animadores/as), para que conozcan el proyecto y se apropien de él.
  • Segundo momento: Fascinar y ESCUCHAR a la manera de Jesús en el camino de Emaús, acercarse, reconocer, escuchar y asumir la vida de los y las jóvenes en sus lugares vitales.
  • Tercer momento: Fascinar, Escuchar y DISCERNIR, desde las situaciones vividas por los jóvenes confrontadas con la propuesta de Jesús y de la Iglesia en el Continente, se quiere suscitar un movimiento interior que proponga acciones que generen Vida en Abundancia.
  • Cuarto momento: Fascinar, Escuchar, Discernir y CONVERTIR, a partir del Encuentro con Jesús y con la vida de los y las jóvenes, volver por otro camino, a la manera de los discípulos del Resucitado, para salir a anunciar a las gentes la Buena Noticia.

¿Qué queremos con este camino?

Revitalizar el proceso de la Pastoral Juvenil, partiendo de la vida de los y las jóvenes de América Latina en sus distintos contextos y desde una profunda experiencia de conversión personal, pastoral y eclesial, para que se genere la actualización de las orientaciones pastorales como camino de discipulado misionero para dar vida a nuestros pueblos.

¿Y en concreto qué se logrará?

  1. Recuperar, evaluar y compartir la memoria del camino recorrido por la Pastoral Juvenil en América Latina, reconociendo los procesos personales, pastorales y eclesiales.
  2. Favorecer la experiencia de conversión personal y pastoral, a partir del encuentro con Cristo en la vida de los/las jóvenes y en el Evangelio.
  3. Reconocer y redescubrir la vida de los/las jóvenes de América Latina en sus lugares vitales.
  4. Comprender las situaciones que afectan la vida de nuestros pueblos, desde la realidad de los jóvenes.
  5. Discernir las orientaciones pastorales a la luz del Evangelio y del magisterio de la Iglesia, como discípulos misioneros de Jesucristo e inspirados en su pedagogía, a partir del camino recorrido por la Pastoral Juvenil y dando una mirada crítica a los libros Civilización del Amor: Tarea y Esperanza y Proyecto de Vida: Camino Vocacional de la Pastoral Juvenil.
  6. Difundir las nuevas orientaciones pastorales, a la luz del camino recorrido por la Iglesia en América Latina.
  7. Acompañar la socialización e implementación de las orientaciones pastorales en los procesos regionales y nacionales.

¿Qué nos mueve a caminar?

La Pastoral Juvenil como acción organizada de la Iglesia que acompaña a los/as jóvenes en su encuentro personal con Jesús, ha transitado a través de la historia por un camino de preparación y formación que ha llevado a sus agentes a asumir cada vez con más valentía y entusiasmo la opción preferencial por los jóvenes.

Los países Latinoamericanos, han estado marcados en los últimos años por nuevas realidades en los ámbitos político, socio-económicos, educativo, de salud, cultural y religioso; que han hecho surgir nuevos paradigmas de ser-estar y nuevos protagonismos de participación ciudadana, en una lucha constante por la justicia y la igualdad social, en clave de deberes y derechos, de igual modo se puede constatar que han sido los jóvenes quienes han liderizado en algunos países estos movimientos.

“Los jóvenes y adolescentes constituyen la gran mayoría de la población de América Latina y El Caribe. Representan un enorme potencial para el presente y futuro de la Iglesia y de nuestros pueblos, como discípulos y misioneros del Señor Jesús” (DA 443).

Sin embargo, junto a los Obispos que se reunieron en Aparecida, no podemos dejar de contemplar los rostros sufrientes de millones de jóvenes latinoamericanos que padecen las secuelas de la pobreza (excluidos y sin crecimiento armónico), obligados a emigrar lejos de su tierra, expuestos sin defensa a las nuevas formas culturales, presas fáciles de las nuevas propuestas religiosas y pseudo-religiosas, que viven, en contextos de familias rotas y ámbitos educativos de baja calidad (con enfoques antropológicos reduccionistas que limitan sus horizontes de vida y dificultan la toma de decisiones duraderas), o lo que es peor, sin posibilidades de estudiar ni trabajar, ausentes de la vida política y los procesos sociales, sumidos en una experiencia fragmentada de la realidad que los deja insatisfechos e inmersos en una profunda crisis de sentido que los lleva a convertirse en compulsivos consumidores de sensaciones y sustancias tóxicas (DA 444).

Nos preocupa la lógica del individualismo pragmático y narcisista en la que crecen muchos de ellos, así como su aferrarse al presente sin preocupación por el pasado o el futuro.

Pero sobre todo, anhelamos para ellos una vida verdadera y plenamente vivida. Lo cual sólo puede garantizarlo la comunión con Jesucristo.

Es por esto que se hace necesario que la Pastoral Juvenil del continente responda a las necesidades de formación integral y de acompañamiento a esta nueva generación que emerge de las entrañas de América Latina. Siendo necesario que abandone su comodidad, su ensimismamiento, sus propias estructuras y salga de las cuatro paredes del templo, para dar vida a la Iglesia profética, que muestre al Dios de la vida, que se encuentre con el necesitado, con horizonte; y que no ha encontrado quien colme sus necesidades, quien calme su sed y quien ofrezca espacios de participación y crecimiento.

Cristo, Camino, Verdad y Vida (Cf. Jn 14,6), está presente en el mundo de hoy. Él envía a sus discípulos diciéndoles “Ustedes serán mis testigos hasta los confines del mundo” (Cf. Hch 1,8). Nuestra razón de ser como Iglesia, comunidad de discípulos misioneros, es hacer presente en medio del mundo a Jesús, buen samaritano de toda persona que sufre (Cf. Lc 10,30ss), reconociendo en ellos compañeros de camino (Cf. Lc 24, 13) que en su vida diaria reciben la buena semilla (Cf. Mt 13, 3ss) y la hacen germinar en diversas circunstancias.

¿Estás dispuesto a transitar desde tu realidad, tu experiencia, tu sentir, tu pasión, tu opción… por este camino de revitalización que emprende, a inicios de este nuevo milenio, la Pastoral Juvenil de América Latina y el Caribe?

Propuesta de Camino

I ETAPA: FASCINAR.

Convocar y aproximar a los misioneros/as.

“Llamó a los que Él quiso y ellos se acercaron a Él” (Mc. 3,13-19)

¿QUÉ ES FASCINAR?

La primera etapa del Proyecto REVITALIZACIÓN DE LA PASTORAL JUVENIL LATINOAMERICANA: La vida de los/las jóvenes, un camino de discipulado y misión, tiene como meta fascinar a los agentes de Pastoral Juvenil y con ellos, a toda la Iglesia del continente.

Cuando las personas se enamoran se suele expresar que se atraen irresistiblemente. Eso, precisamente, es el objetivo del inicio del proyecto. Queremos despertar y reanimar   a quienes hayan perdido la pasión por evangelizar a las juventudes. Queremos atraerles, tal como lo reafirma Aparecida, para “renovar la opción preferencial por los jóvenes, en continuidad con las Conferencias generales anteriores, dándole un nuevo impulso a la Pastoral de Juventud en las comunidades eclesiales (diócesis, parroquias, movimientos, etc.)” (Ap. 443).

Un mensaje será fascinante en la medida que sea sumamente atractivo. El llamado que hace Jesús a los obreros de la mies no ha dejado de ser fascinante; quizás lo que ha perdido ese encanto son las formas, los lenguajes y los métodos a través de los cuales llamamos a otros hermanos/as a unirse a la tarea.

“Llamó a los que Él quiso y ellos se acercaron a Él” (Mc. 3,13). Jesús sigue llamando, como a los doce, a muchos y muchas más para que continúen anunciando la Buena Nueva. Su llamado se renueva a través de nuestras

acciones, nuestras palabras, nuestros compromisos y opciones. Su llamado nos

invita a movernos a todos/as acercarnos hacia Jesús, y reconocerlo en el/la joven. Nadie puede quedar indiferente ante su llamado que fascina, que encanta.

¿PARA QUÉ FASCINAR?

Queremos despertar el interés de los agentes de Pastoral Juvenil y llevarles a comprometerse en el Proyecto de Revitalización de la Pastoral Juvenil en el continente.

¿CÓMO FASCINAR?

Diversas son las acciones, al igual que los niveles en las que éstas se han de realizar. Señalamos algunas que no las agotan. Apuntamos también posibles instancias, responsables y lapsos para su desarrollo y ejecución.

  1. Difundir y dar a conocer el Proyecto REVITALIZACIÓN DE LA PASTORAL JUVENIL LATINOAMERICANA: La vida de los/las jóvenes, un camino de discipulado y misión, a todas las personas por medio de: los espacios de participación y estructuras de organización de la Pastoral Juvenil (grupos y/o comunidades juveniles, parroquias, diócesis, países, regiones, movimientos juveniles, Institutos y centros de formación).

Pistas para este tramo del camino:

  • Socializar el Proyecto en todos los espacios y con todas las personas involucradas en la Pastoral juvenil de cada país, a través de encuentros, reuniones, comunicados, correos electrónicos…

Al final del camino podremos decir:

  • Se elaboraron materiales audiovisuales e impresos promocionales del Proyecto.
  • Todos los agentes de Pastoral juvenil de los diferentes países, en sus diferentes instancias, conocieron la propuesta del Proyecto REVITALIZACIÓN DE LA PASTORAL JUVENIL LATINOAMERICANA: La vida de los/las jóvenes, un camino de discipulado y misión.

Tiempo para hacer este recorrido: desde abril 2009

  1. Retroalimentar el Proyecto REVITALIZACIÓN DE LA PASTORAL JUVENIL LATINOAMERICANA: La vida de los/las jóvenes, un camino de discipulado y misión, con los aportes de algunos Responsables Nacionales de Pastoral Juvenil y de los Centros e Institutos

Pistas para este tramo del camino:

  • Realizar una lectura constructiva de la propuesta.

Al final del camino podremos decir:

  • Algunos responsables de la Pastoral Juvenil de cada país y los Centros e Institutos revisaron la propuesta y enviaron sus observaciones y sugerencias a la Comisión de asesores que elaboró el Proyecto.
  • Se realizaron los ajustes pertinentes de la consulta realizada.

Tiempo para hacer este recorrido: abril 2009

  1. Crear equipos de apoyo corresponsables del Proyecto REVITALIZACIÓN DE LA PASTORAL JUVENIL LATINOAMERICANA: La vida de los/las jóvenes, un camino de discipulado y misión, en cada país.

Pistas para este tramo del camino:

  • Convocar a personas claves que motoricen el Proyecto en su país.

Al final del camino podremos decir:

  • Ha sido creado un equipo en cada país.

Tiempo para hacer este recorrido: abril 2009

  1. Rememorar, valorar, evaluar y celebrar el camino recorrido de la Pastoral Juvenil latinoamericana.

Pistas para este tramo del camino:

  • Seleccionar grupos focales significativos en cada país, compuestos por asesores, animadores, coordinadores, jóvenes, movimientos e Institutos para aplicar el instrumento nro. 1 (ver anexos).

Al final del camino podremos decir:

  • Se elaboró un instrumento que permitió hacer una mirada retrospectiva del camino recorrido en la Pastoral Juvenil latinoamericana, evaluar dicho proceso y las orientaciones del documento Civilización del amor.
  • Se realizaron reuniones, asambleas en donde se aplicó el instrumento.
  • Se sistematizaron los aportes y se enviaron a la comisión organizadora latinoamericana.

Tiempo para hacer este recorrido: mayo-julio 2009

  1. Retomar y evaluar las líneas de acción del último Congreso latinoamericano de Jóvenes y del documento Proyecto de Vida: Camino vocacional de la Pastoral Juvenil.

Pistas para este tramo del camino:

  • Seleccionar grupos focales significativos en cada país, compuestos por asesores, animadores, coordinadores, jóvenes, movimientos e Institutos para aplicar el instrumento.

Al final del camino podremos decir:

  • Se analizaron los alcances y limitaciones de las acciones impulsadas para operativizar las líneas de acción propuestas en el 2° Congreso latinoamericano.
  • Se revisó los aportes y reflexiones de la Pastoral Juvenil latinoamericana en el documento Proyecto de Vida: Camino Vocacional de la Pastoral Juvenil.

Tiempo para hacer este recorrido: mayo-julio 2009

  1. Analizar el documento de Aparecida, con especial atención a lo referente a la Juventud, para redescubrir la misión junto con los jóvenes.

Pistas para este tramo del camino:

  • Seleccionar grupos focales significativos en cada país, compuestos por asesores, animadores, coordinadores, jóvenes, movimientos e Institutos para aplicar el instrumento.

Al final del camino podremos decir:

  • Se sistematizó los aportes de la Conferencia de Aparecida, enriqueciendo el marco doctrinal de la Pastoral Juvenil.

Tiempo para hacer este recorrido: mayo-julio 2009

  1. Recopilar estudios actuales de las juventudes de los países latinoamericanos y movilizarnos para romper las miradas del mundo juvenil desde la óptica eclesial para mirarles y escucharles desde sus lenguajes, culturas, expresiones, valoraciones.

Pistas para este tramo del camino:

  • Se sugiere que el equipo de apoyo corresponsable del proyecto de cada país realice esta acción.
  • Es importante la búsqueda de información y de estudios en las universidades, observatorios juveniles, centros estadísticos…

Al final del camino podremos decir:

  • Se realizó una arqueo bibliográfico investigativo actualizado de estudios referentes a las juventudes de cada país.
  • Se realizaron estudios de campo de observación del mundo juvenil a partir de sus propios diálogos y experiencias.
  • Cada país sintetizó la información de las diferentes investigaciones, de los estudios de campo y se realizó un documento que muestra los diferentes rostros de sus juventudes.

Tiempo para hacer este recorrido: mayo-julio 2009

II ETAPA: Fascinar y ESCUCHAR.

Salir en misión en el mundo juvenil.

“Llegó junto a él, al verle tuvo compasión y acercándose vendó sus heridas” (Lc.10,33)

¿QUÉ ES ESCUCHAR?

La segunda etapa del Proyecto REVITALIZACIÓN DE LA PASTORAL JUVENIL LATINOAMERICANA: La vida de los/las jóvenes, un camino de discipulado y misión, tiene como meta escuchar las necesidades, intereses, sueños, angustias, temores y desafíos de los/las jóvenes, además los logros y desencantos del camino de acompañamiento realizado por la Pastoral Juvenil.

Escuchar es más que oír. Se escucha con todo el cuerpo, no sólo con el oído. Escuchar implica afinar mis sentidos para ver más allá de lo que quiero oír. Se trata de emplear todo lo que esté a nuestro alcance para movernos hacia el otro/a y responder a sus llamados.

“Llegó junto a él, al verle tuvo compasión y acercándose vendó sus heridas” (Lc.10,33). El movimiento de Jesús se convierte para nosotros en

invitación a actualizar su praxis liberadora. Llegar junto al/a joven es tarea constante, que ha de ser actualizada permanentemente. Llegar para comprender sus situaciones, no para condenarles, ni llegar para confirmar en sus actitudes prejuicios personales que etiquetan a la juventud. Llegar, como lo hizo Jesús, es llegar para escucharles y sentir “pasión con”, es comprender desde el mundo del/a joven su situación para vendar sus heridas, para encontrarnos y acompañarles en el camino.

¿PARA QUÉ ESCUCHAR?

Queremos comprender el mundo vital de los/as jóvenes de hoy, y el acompañamiento que se les ha ofrecido en los procesos de Pastoral juvenil para contrastar si corresponde acertadamente a sus necesidades, intereses y búsquedas.

¿CÓMO ESCUCHAR?

Diversas son las acciones, al igual que los niveles en las que estas se han de realizar. Señalamos algunas que no las agotan. Apuntamos también posibles instancias, responsables y lapsos para su desarrollo y ejecución.

  1. Sistematizar las informaciones, evaluaciones y resultados de los instrumentos y consultas realizadas durante la etapa anterior (fascinar- encantar).

Pistas para este tramo del camino:

  • Valerse de las síntesis realizadas en cada país.
  • Los Responsables Nacionales de Pastoral Juvenil de cada país realizarán esta sistematización durante el XVI ELARNPJ.

Al final del camino podremos decir:

  • Se sistematizó:

 la información de los diferentes estudios enviados por los países y se realizó un documento que muestra los diferentes rostros de las juventudes latinoamericanas.

 los aportes que hicieron todos los países acerca de la Conferencia de

Aparecida, enriqueciendo el marco doctrinal de la Pastoral Juvenil.

 los alcances y limitaciones de las acciones impulsadas para operativizar las líneas de acción propuestas en el 2° Congreso latinoamericano y las orientaciones del libro Proyecto de Vida….

 la mirada retrospectiva del camino recorrido de la Pastoral Juvenil latinoamericana, la evaluación de dicho proceso y las orientaciones del documento Civilización del amor.

Tiempo para hacer este recorrido: agosto 2009

  1. Confrontar la práctica de la Pastoral Juvenil en América Latina con el camino pedagógico propuesto por Jesucristo a sus discípulos misioneros

Pistas para este tramo del camino:

  • Valerse de la sistematización realizada durante el XVI ELARNPJ.
  • Los Responsables Nacionales de Pastoral Juvenil de cada país realizarán esta confrontación durante el XVI ELARNPJ.

Al final del camino podremos decir:

  • Se confrontó la práctica de la Pastoral Juvenil latinoamericana, reflejada en la sistematización de los instrumentos, con la propuesta de Jesús.
  • Se redactó un documento-borrador que recoge los diferentes rostros de las juventudes latinoamericanas, una mirada crítica retrospectiva del camino recorrido por la Pastoral Juvenil, los alcances y limitaciones de

las acciones impulsadas para operativizar las líneas de acción

propuestas en el 2° Congreso latinoamericano, las orientaciones doctrinales de la Conferencia de Aparecida que enriquecen el marco doctrinal de la Pastoral Juvenil.

Tiempo para hacer este recorrido: agosto 2009

III ETAPA: Fascinar, escuchar y DISCERNIR.

Discernir el camino como discípulos de Jesucristo

“Si ustedes saben interpretar el aspecto de la tierra y del cielo,

¿Cómo es que no comprenden el tiempo presente?” Lc. 12, 54-56

¿QUÉ ES DESENTRAÑAR-DISCERNIR?

El camino recorrido hasta aquí ha sido de fascinación y de escucha. Ahora toca dar un paso más. A nuestro alrededor aparecen signos, señales que están allí, que hemos descubierto y que debemos interpretar. Esta es la tarea que corresponde a la III etapa. No podemos quedarnos en la superficie. El mismo Jesús nos hace el llamado: “Y Jesús les dijo: cuando ustedes ven una nube que se levantaba por el poniente, inmediatamente dicen: ‹‹Va a llover››, y así sucede. Y cuando sopla el viento sur, dicen: ‹‹Hará calor››, y así sucede. ¡Gente superficial! Si ustedes saben interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿Cómo es que no comprenden el tiempo presente?” Lc. 12, 54-56.

Comprender el tiempo presente es desentrañar, es discernir esos signos y señales. Desentrañar invita a sacar desde dentro; discernir invita a separar, a

evaluar e interpretar los llamados de los jóvenes desde sus realidades.

Desentrañar y discernir han de llevarnos a movernos, o más bien, arrancarnos de nuestras seguridades y posturas para ver, con una nueva mirada, la mirada de Jesús, que invita a la búsqueda de nuevas acciones, que invita a movernos con el otro, con el/la joven.

La Pastoral Juvenil Latinoamericana ha emprendido un camino en donde quiere revitalizarse desde tu experiencia, aspirando conocer lo que esconde tu corazón y tu recorrido entre la vida de los y las jóvenes sujetos de tu acción; en el momento anterior fuimos fascinados por el llamado de Jesús, y convocados como discípulos misioneros del Padre fortalecimos nuestra actitud de escucha ante el mundo juvenil. ¡Ahora es el momento de discernir!, esto significa darle lectura a los signos de los tiempos a la luz del evangelio y así, inspirados por Jesús, seremos capaces de concretar la vida que les daremos a nuestros pueblos.

¿PARA QUÉ DISCERNIR?

Para comprender el tiempo presente como discípulos misioneros de Jesús, para ir al encuentro del joven, percibir el sentir de los/las jóvenes, y con-movernos con su realidad.

¿CÓMO DISCERNIR?

Para discernir se proponen acciones que conllevan diversos niveles de

participación.

  1. Análisis de las conclusiones del XVI ELRNPJ, reformulación de objetivos y metodología del III Congreso Latinoamericano de Jóvenes (CLAJ).

Pistas para este tramo del camino:

  • Será realizado por el equipo responsable del Proyecto de Revitalización de la Pastoral Juvenil latinoamericana y Equipo latinoamericano (delegado joven de la región, asesor regional y

responsable sección de la Juventud del CELAM).

Al final del camino podremos decir:

  • Se recopilaron insumos para la elaboración de las orientaciones pastorales.
  • Se establecieron los objetivos y la metodología del III CLAJ Tiempo para hacer este recorrido: Octubre – Diciembre 2009
  1. Propiciar en el país una experiencia de reflexión y formación a partir del proceso de revitalización de la pastoral juvenil de América Latina.

Pistas para este tramo del camino:

  • Será realizada en cada país por las comisiones nacionales.

Al final del camino podremos decir:

  • Se socializó las conclusiones del XVI ELRNPJ.
  • Se facilitó la preparación de la delegación que asistirá al III CLAJ.

Tiempo para hacer este recorrido:

  1. Redactar las orientaciones pastorales a partir de un proceso de discernimiento.

Pistas para este tramo del camino:

  • Los Institutos de Pastoral Juvenil, el equipo latinoamericano, y el equipo de asesores convocados por el CELAM realizarán la redacción.

Al final del camino podremos decir:

  • Se redactó un documento con las orientaciones pastorales.

Tiempo para hacer este recorrido:

  1. Realización del Congreso

Pistas para este tramo del camino:

  • L Al final del camino podremos decir:
  • S Tiempo para hacer este recorrido:

IV ETAPA: Fascinar, escuchar, discernir y CONVERTIRSE.

Moverse camino a la comunidad de los/as seguidores del Resucitado.

“Entonces desapareció. En aquel mismo instante se pusieron en camino y regresaron” “Se presentó en medio de ellos y les dijo: ‘no tengan miedo”. (Lc. 24, 31-39)

¿QUÉ ES CONVERTIRSE?

El camino recorrido para la revitalización de la propuesta de la Pastoral Juvenil Latino Americana quiere en este cuarto movimiento hacer un recorrido por el camino que hemos transitado.

Desde el 2008 estamos viviendo y soñando con una pastoral juvenil discípula y misionera de Jesús. El mandato del Señor es que marchemos en la

dirección de los/las jóvenes y anuncien la Buena Noticia de la vida para todos/as.

Fuimos fascinados por su invitación, escuchamos, discernimos, a la luz del Señor, y ahora somos invitados a volver a la comunidad de los seguidores/as de Jesús resucitado y hacer un nuevo camino con los grupos de jóvenes organizados de la pastoral juvenil en nuestro continente.

Todo el camino hecho hace conmover, movernos con la juventud para que las propuestas de acción que fueron diseñadas tengan carne en la vida de

todos/as los/las jóvenes.

Nuestro objetivo en este tiempo es hacer un registro de este caminar desde la historia como jóvenes en el continente – herederos de un pueblo marcado por una experiencia de Dios que construye una Iglesia comprometida con la vida de los pobres, desde Medellín, Puebla, Santo Domingo y Aparecida. Iglesia – comunidad de los/as discípulos/as de Jesús.

¿PARA QUÉ CONVERTIRSE?

Para retomar las orientaciones de la Pastoral de la Juventud para reasumir y retomar con nuevas fuerzas, desde la mirada de este camino recorrido, para presentarse y actualizarse, cuidando la vida de los/ las jóvenes como centro.

Queremos difundir la noticia del camino hecho y publicarlo en todo lugar. Traducirlo en materiales para la vida de los grupos de las parroquias, escuelas, comunidades rurales, urbanas, grupos deportivos, grupos culturales, en los ambientes donde están los/las jóvenes. También queremos encontrar, buscar, junto a los jóvenes, un lenguaje que hable con ellos y ellas desde sus lugares vitales para que el proceso de fascinar, escuchar, discernir, hacer camino de conversión, cree una nueva dinámica en la Iglesia.

¿CÓMO CONVERTIRSE?

  1. Establecer grupos de estudio en los paísesi para retomar el camino hecho, leer las Orientaciones de La Pastoral Juvenil del Continente y proponer

sugerencias.

Pistas para este tramo del camino:

  • Es importante continuar este proceso de reflexión con los grupos que desde el inicio comenzaron el proceso, y, además, incorporar nuevos grupos. El proceso es cíclico, no cerrado, en cualquier momento hay cabida para que nuevos actores se integren a la revitalización.
  • Es importante que los grupos reflexionen en torno a qué debe mantenerse, qué debe cambiar, qué debe agregarse al documento surgido del III CLAJ.

Al final del camino podremos decir:

  • Se revisó el camino recorrido y se realizaron aportes a las Orientaciones de la Pastoral juvenil latinoamericana.

Tiempo para hacer este recorrido: octubre 2010 – enero 2011

  1. Enviar los aportes de los países al equipo de trabajo, organizados por tema: la realidad, el marco doctrinal, la pedagogía y metodología, el marco celebrativo y otros.

Pistas para este tramo del camino:

Al final del camino podremos decir:

  • Se sistematizaron los aportes del grupo y se envió al equipo coordinador latinoamericano.

Tiempo para hacer este recorrido: febrero 2011.

  1. Conformar un equipo de trabajo a nivel del Continente que redacte un nuevo texto que contenga las Orientaciones de la Pastoral Juvenil después de un proceso de revisión final y aprobación por parte del CELAM

Pistas para este tramo del camino:

  • El equipo responsable del Proyecto de revitalización a nivel latinoamericano recogerá las sugerencias y redactará un documento final a ser presentado al CELAM.

Al final del camino podremos decir:

  • Se redactó un documento contentivo de las Orientaciones y líneas de acción de la Pastoral Juvenil latinoamericana.
  • El Consejo Episcopal para América Latina revisó y aprobó el documento final.

Tiempo para hacer este recorrido: marzo de 2011 – noviembre 2011.

  1. Realizar el proyecto gráfico y publicaciones de la propuesta en los distintos idiomas presentes en América Latina.

Pistas para este tramo del camino:

  • Este tramo corresponde al CELAM.

Al final del camino podremos decir:

  • Se realizó el proyecto gráfico e imprimió el documento.

Tiempo para hacer este recorrido: diciembre 2011.

  1. Difusión del libro y construcción de materiales para grupos de jóvenes y para la formación de asesores/as de los diversos grupos que trabajan con jóvenes desde la propuesta de la Iglesia Latinoamericana.

Pistas para este tramo del camino:

Al final del camino podremos decir:

  • Se socializó el texto final.
  • Diferentes organizaciones eclesiales que trabajan con la juventud crearon subsidios adecuados a las nuevas orientaciones.

Tiempo para hacer este recorrido: diciembre 2011.

  1. Construcción de un nuevo proyecto para el periodo 2012 – 2015, que oriente el camino de la pastoral de la juventud del continente.

Pistas para este tramo del camino:

  • Establecer responsables de las acciones de los proyectos.
  • Poner especial atención al acompañamiento del Proyecto, apoyo, seguimiento y retroalimentación.

Al final del camino podremos decir:

  • Se redactó un Proyecto de Pastoral Juvenil 2012-2015 que orienta el camino de la pastoral de la juventud del continente.
  • Se establecieron Programas, Proyectos locales que operativizan la propuesta.

Tiempo para hacer este recorrido: octubre 2011.

Categorías:Laicos

LOS FIELES LAICOS Y LA SOCIEDAD

LOS FIELES LAICOS Y LA SOCIEDAD

Fuente: http://revelacionesdelinmaculadocorazon.blogspot.mx/2011/05/los-fieles-laicos-y-la-sociedad-1-parte.html

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« Con el nombre de laicos se designan aquí todos los fieles cristianos, a excepción de los miembros del orden sagrado y los del estado religioso aprobado por la Iglesia. Es decir, los fieles que, en cuanto incorporados a Cristo por el bautismo, integrados al Pueblo de Dios y hechos partícipes, a su modo, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejercen en la Iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde » (Lumen Gentium 31)

La connotación esencial de los fieles laicos que trabajan en la viña del Señor (ver Mateo 20,1-16), es la índole terrena de su seguimiento de Cristo, que se realiza precisamente en el mundo: « A los laicos corresponde, por propia vocación, tratar de obtener el reino de Dios gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios ».(Lumen Gentium 31) Mediante el Bautismo, los laicos son injertados en Cristo y hechos partícipes de su vida y de su misión, según su peculiar identidad»

La identidad del fiel laico nace y se alimenta de los sacramentos: del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. El Bautismo configura con Cristo, Hijo del Padre, primogénito de toda criatura, enviado como Maestro y Redentor a todos los hombres. La Confirmación configura con Cristo, enviado para vivificar la creación y cada ser con la efusión de su Espíritu. La Eucaristía hace al creyente partícipe del único y perfecto sacrificio que Cristo ha ofrecido al Padre, en su carne, para la salvación del mundo.

El fiel laico es discípulo de Cristo a partir de los sacramentos y en virtud de ellos, es decir, en virtud de todo lo que Dios ha obrado en él imprimiéndole la imagen misma de su Hijo, Jesucristo.

De este don divino de gracia, y no de concesiones humanas, nace el triple « munus » (don y tarea), que cualifica al laico como profeta, sacerdote y rey, según su índole terreno.

Es tarea propia del fiel laico anunciar el Evangelio con el testimonio de una vida ejemplar, enraizada en Cristo y vivida en las realidades temporales: la familia; el compromiso profesional en el ámbito del trabajo, de la cultura, de la ciencia y de la investigación; el ejercicio de las responsabilidades sociales, económicas, políticas. Todas las realidades humanas terrenas, personales y sociales, ambientes y situaciones históricas, estructuras e instituciones, son el lugar propio del vivir y actuar de los cristianos laicos. Estas realidades son destinatarias del amor de Dios; el compromiso de los fieles laicos debe corresponder a esta visión y cualificarse como expresión de la caridad evangélica:

« El ser y el actuar en el mundo son para los fieles laicos no sólo una realidad antropológica y sociológica, sino también, y específicamente, una realidad teológica y eclesial ». (Juan Pablo II, Los Fieles Laicos, 15)

El testimonio del fiel laico nace de un don de gracia, reconocido, cultivado y llevado a su madurez. (Juan Pablo II, Los Fieles Laicos, 22)

Ésta es la motivación que hace significativo su compromiso en el mundo y lo sitúa en las antípodas (antípoda es una persona opuesta a otra) de la mística de la acción, propia del humanismo ateo, carente de fundamento último y circunscrita a una perspectiva puramente temporal. El horizonte escatológico es la clave que permite comprender correctamente las realidades humanas: desde la perspectiva de los bienes definitivos, el fiel laico es capaz de orientar con autenticidad su actividad terrena. El nivel de vida y la mayor productividad económica, no son los únicos indicadores válidos para medir la realización plena del hombre en esta vida, y valen aún menos si se refieren a la futura:

« El hombre, en efecto, no se limita al solo horizonte temporal, sino que, sujeto de la historia humana, mantiene íntegramente su vocación eterna ». (Gaudium et spes, 76)

LA ESPIRITUALIDAD DEL LAICO EN ORDEN AL APOSTOLADO

Siendo Cristo, enviado por el Padre, fuente y origen de todo el apostolado de la Iglesia, es evidente que la fecundidad del apostolado del laico depende de su unión vital con Cristo, porque dice el Señor: “El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque sin mí nada podéis hacer” (Juan. 15,4-5). Esta vida de unión íntima con Cristo en la Iglesia se nutre de auxilios espirituales, que son comunes a todos los fieles, sobre todo por la participación activa en la Sagrada Liturgia, de tal forma los han de utilizar los fieles que, mientras cumplen debidamente las obligaciones del mundo en las circunstancias ordinarias de la vida, no separen la unión con Cristo de las actividades de su vida, sino que han de crecer en ella cumpliendo su deber según la voluntad de Dios.

Es preciso que los laicos avancen en la santidad decididos y animosos por este camino, esforzándose en superar las dificultades con prudencia y paciencia. Nada en su vida debe ser ajeno a la orientación espiritual, ni las preocupaciones familiares, ni otros negocios temporales, según las palabras del Apóstol: “Todo cuanto hacéis de palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por El” (Colosenses 3,17).

Pero una vida así exige un ejercicio continuo de fe, esperanza y caridad.

Solamente con la luz de la fe y la meditación de su palabra divina puede uno conocer siempre y en todo lugar a Dios, “en quien vivimos, nos movemos y existimos” (Hechos 17,28), buscar su voluntad en todos los acontecimientos, contemplar a Cristo en todos los hombres, sean deudos o extraños, y juzgar rectamente sobre el sentido y el valor de las cosas materiales en sí mismas y en consideración al fin del hombre.

Los que poseen esta fe viven en la esperanza de la revelación de los hijos de Dios, acordándose de la cruz y de la resurrección del Señor.

Escondidos con Cristo en Dios, durante la peregrinación de esta vida, y libres de la servidumbre de las riquezas, mientras se dirigen a los bienes imperecederos, se entregan gustosamente y por entero a la expansión del reino de Dios y a informar y perfeccionar el orden de las cosas temporales con el espíritu cristiano. En medio de las adversidades de este vida hallan la fortaleza de la esperanza, pensando que “los padecimientos del tiempo presente no son nada en comparación con la gloria que ha de manifestarse en nosotros” (Romanos 8,18).

Impulsados por la caridad que procede de Dios hacen el bien a todos, pero especialmente a los hermanos en la fe (ver Gálatas., 6,10), despojándose “de toda maldad y de todo engaño, de hipocresías, envidias y maledicencias” (1 Pedro 2,1), atrayendo de esta forma los hombres a Cristo. Mas la caridad de Dios que “se ha derramado en nuestros corazones por virtud del Espíritu Santo, que nos ha sido dado” (Romanos 5,5) hace a los laicos capaces de expresar realmente en su vida el espíritu de las Bienaventuranzas. Siguiendo a Cristo pobre, ni se abaten por la escasez ni se ensoberbece por la abundancia de los bienes temporales; imitando a Cristo humilde, no ambicionan la gloria vana (ver Gálatas 5,26) sino que procuran agradar a Dios antes que a los hombres, preparados siempre a dejarlo todo por Cristo (ver Lucas 14,26), a padecer persecución por la justicia (ver Mateo 5,10), recordando las palabras del Señor: “Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mateo 16,24). Cultivando entre sí la amistad cristiana, se ayudan mutuamente en cualquier necesidad.

La espiritualidad de los laicos debe tomar su nota característica del estado de matrimonio y de familia, de soltería o de viudez, de la condición de enfermedad, de la actividad profesional y social. No descuiden, pues, el cultivo asiduo de las cualidades y dotes convenientes para ello que se les ha dado y el uso de los propios dones recibidos del Espíritu Santo.

Además, los laicos que, siguiendo su vocación, se han inscrito en alguna de las asociaciones o institutos aprobados por la Iglesia, han de esforzarse al mismo tiempo en asimilar fielmente la característica peculiar de la vida espiritual que les es propia. Aprecien también como es debido la pericia profesional, el sentimiento familiar y cívico y esas virtudes que exigen las costumbres sociales, como la honradez, el espíritu de justicia, la sinceridad, la delicadeza, la fortaleza de alma, sin las que no puede darse verdadera vida cristiana.

El modelo perfecto de esa vida espiritual y apostólica es la Santísima Virgen María, Reina de los Apóstoles, la cual, mientras llevaba en este mundo una vida igual que la de los demás, llena de preocupaciones familiares y de trabajos, estaba constantemente unida con su Hijo, cooperó de un modo singularísimo a la obra del Salvador; más ahora, asunta el cielo, “cuida con amor maternal de los hermanos de su Hijo, que peregrinan todavía y se debaten entre peligros y angustias, hasta que sean conducidos a la patria feliz”. Hónrenla todos devotísimamente y encomienden su vida y apostolado a su solicitud de Madre.

Bibliografía:

Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Tercera parte. Doctrina Social y Acción Eclesial. Doctrina Social y Compromiso de los Fieles Laicos., n.541-544.

Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, Conferencia Episcopal de Colombia. Bogotá, D.C. Colombia. 2005.

Concilio Ecuménico Vaticano II. Decreto Apostolicam Actuositatem., n.5.

Publicado por CRICM


El servicio en los diversos ámbitos de la vida social

La presencia del fiel laico en campo social se caracteriza por el servicio, signo y expresión de la caridad, que se manifiesta en la vida familiar, cultural, laboral, económica, política, según perfiles específicos: obedeciendo a las diversas exigencias de su ámbito particular de compromiso, los fieles laicos expresan la verdad de su fe y, al mismo tiempo, la verdad de la doctrina social de la Iglesia, que encuentra su plena realización cuando se vive concretamente para solucionar los problemas sociales. La credibilidad misma de la doctrina social reside, en efecto, en el testimonio de las obras, antes que en su coherencia y lógica interna.(Juan XXII, Mater et Magistra; Juan Pablo II, Centesimus annus, 57)

Adentrados en el tercer milenio de la era cristiana, los fieles laicos se orientarán con su testimonio a todos los hombres con los que colaborarán para resolver las cuestiones más urgentes de nuestro tiempo: « Todo lo que, extraído del tesoro doctrinal de la Iglesia, ha propuesto el Concilio, pretende ayudar a todos los hombres de nuestros días, a los que creen en Dios y a los que no creen en Él de forma explícita, a fin de que, con la más clara percepción de su entera vocación, ajusten mejor el mundo a la superior dignidad del hombre, tiendan a una fraternidad universal más profundamente arraigada y, bajo el impulso del amor, con esfuerzo generoso y unido, respondan a las urgentes exigencias de nuestra edad» .(Gaudium et spes, 91)

1.       El servicio a la persona humana

Entre los ámbitos del compromiso social de los fieles laicos emerge, ante todo, el servicio a la persona humana: la promoción de la dignidad de la persona, el bien más precioso que el hombre posee, es « una tarea esencial; es más, en cierto sentido es la tarea central y unificante del servicio que la Iglesia, y en ella los fieles laicos, están llamados a prestar a la familia humana ».(Juan Pablo II, Los Fieles Laicos, 37)

La primera forma de llevar a cabo esta tarea consiste en el compromiso y en el esfuerzo por la propia renovación interior, porque la historia de la humanidad no está dirigida por un determinismo impersonal, sino por una constelación de sujetos, de cuyos actos libres depende el orden social. Las instituciones sociales no garantizan por sí mismas, casi mecánicamente, el bien de todos: « La renovación interior del espíritu cristiano » (Pío XI, Quadragesimo anno: AAS 23 (1931) 218.) debe preceder el compromiso de mejorar la sociedad «según el espíritu de la Iglesia, afianzando la justicia y la caridad sociales ». (Pío XI, Quadragesimo anno: AAS 23 (1931) 218.)

De la conversión del corazón brota la solicitud por el hombre amado como un hermano. Esta solicitud lleva a comprender como una obligación el compromiso de sanar las instituciones, las estructuras y las condiciones de vida contrarias a la dignidad humana. Los fieles laicos deben, por tanto, trabajar a la vez por la conversión de los corazones y por el mejoramiento de las estructuras, teniendo en cuenta la situación histórica y usando medios lícitos, con el fin de obtener instituciones en las que la dignidad de todos los hombres sea verdaderamente respetada y promovida.

La promoción de la dignidad humana implica, ante todo, la afirmación del inviolable derecho a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, el primero entre todos y condición para todos los demás derechos de la persona. (ver Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae (22 de febrero de 1987): AAS 80 (1988) 70-102.) El respeto de la dignidad personal exige, además, el reconocimiento de la dimensión religiosa del hombre, que no es « una exigencia simplemente “confesional”, sino más bien una exigencia que encuentra su raíz inextirpable en la realidad misma del hombre ». (Juan Pablo II, Los Fieles Laicos, 39) El reconocimiento efectivo del derecho a la libertad de conciencia y a la libertad religiosa es uno de los bienes más elevados y de los deberes más graves de todo pueblo que quiera verdaderamente asegurar el bien de la persona y de la sociedad. (Juan Pablo II, Los Fieles Laicos, 39) En el actual contexto cultural, adquiere especial urgencia el compromiso de defender el matrimonio y la familia, que puede cumplirse adecuadamente sólo con la convicción del valor único e insustituible de estas realidades en orden al auténtico desarrollo de la convivencia humana. (Juan Pablo II, Familiaris consortio, 42-48)

Bibliografía:

Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Tercera parte. Doctrina Social y Acción Eclesial. Doctrina Social y Compromiso de los Fieles Laicos., n.551-553. Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, Conferencia Episcopal de Colombia. Bogotá, D.C. Colombia. 2005.


2. El servicio a la cultura

La cultura debe constituir un campo privilegiado de presencia y de compromiso para la Iglesia y para cada uno de los cristianos. La separación entre la fe cristiana y la vida cotidiana es juzgada por el Concilio Vaticano II como uno de los errores más graves de nuestro tiempo. (Gaudium et spes, 43) El extravío del horizonte metafísico; la pérdida de la nostalgia de Dios en el narcisismo egoísta y en la sobreabundancia de medios propia de un estilo de vida consumista; el primado atribuido a la tecnología y a la investigación científica como fin en sí misma; la exaltación de la apariencia, de la búsqueda de la imagen, de las técnicas de la comunicación: todos estos fenómenos deben ser comprendidos en sus aspectos culturales y relacionados con el tema central de la persona humana, de su crecimiento integral, de su capacidad de comunicación y de relación con los demás hombres, de su continuo interrogarse acerca de las grandes cuestiones que connotan la existencia. Téngase presente que « la cultura es aquello a través de lo cual el hombre, en cuanto hombre, se hace más hombre, “es” más, accede más al “ser” ». (Juan Pablo II, Discurso a la UNESCO (2 de junio de 1980), 7: AAS 72 (1980) 738.)

Un campo particular de compromiso de los fieles laicos debe ser la promoción de una cultura social y política inspirada en el Evangelio. La historia reciente ha mostrado la debilidad y el fracaso radical de algunas perspectivas culturales ampliamente compartidas y dominantes durante largo tiempo, en especial a nivel político y social. En este ámbito, especialmente en los decenios posteriores

a la Segunda Guerra Mundial, los católicos, en diversos países, han sabido desarrollar un elevado compromiso, que da testimonio, hoy con evidencia cada vez mayor, de la consistencia de su inspiración y de su patrimonio de valores. El compromiso social y político de los católicos, en efecto, nunca se ha limitado a la mera transformación de las estructuras, porque está impulsado en su base por una cultura que acoge y da razón de las instancias que derivan de la fe y de la moral, colocándolas como fundamento y objetivo de proyectos concretos. Cuando esta conciencia falta, los mismos católicos se condenan a la dispersión cultural, empobreciendo y limitando sus propuestas. Presentar en términos culturales actualizados el patrimonio de la Tradición católica, sus valores, sus contenidos,

toda la herencia espiritual, intelectual y moral del catolicismo, es también hoy la urgencia prioritaria.

La fe en Jesucristo, que se definió a sí mismo « el Camino, la Verdad y la Vida » (Juan 14,6), impulsa a los cristianos a cimentarse con empeño siempre renovado en la construcción de una cultura social y política inspirada en el Evangelio. (ver Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (24 de noviembre de 2002), 7.)

La perfección integral de la persona y el bien de toda la sociedad son los fines esenciales de la cultura: (Gaudium et spes, 59) la dimensión ética de la cultura es, por tanto, una prioridad en la acción social y política de los fieles laicos. El descuido de esta dimensión transforma fácilmente la cultura en un instrumento de empobrecimiento de la humanidad. Una cultura puede volverse estéril y encaminarse a la decadencia, cuando « se encierra en sí misma y trata de perpetuar formas de vida anticuadas, rechazando cualquier cambio y confrontación sobre la verdad del hombre ». (Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 50) La formación de una cultura capaz de enriquecer al hombre requiere por el contrario un empeño pleno de la persona, que despliega en ella toda su creatividad, su inteligencia, su conocimiento del mundo y de los hombres, y ahí emplea, además, su capacidad de autodominio, de sacrificio personal, de solidaridad y de disponibilidad para promover el bien común. (Juan Pablo II, Discurso a la UNESCO (2 de junio de 1980), 11)

El compromiso social y político del fiel laico en ámbito cultural comporta actualmente algunas direcciones precisas. La primera es la que busca asegurar a todos y cada uno el derecho a una cultura humana y civil, « exigido por la dignidad de la persona, sin distinción de raza, sexo, nacionalidad, religión o condición social ». (Gaudium et spes, 60) Este derecho implica el derecho de las familias y de las personas a una escuela libre y abierta; la libertad de acceso a los medios de comunicación social, para lo cual se debe evitar cualquier forma de monopolio y de control ideológico; la libertad de investigación, de divulgación del pensamiento, de debate y de confrontación. En la raíz de la pobreza de tantos pueblos se hallan también formas diversas de indigencia cultural y de derechos culturales no reconocidos. El compromiso por la educación y la formación de la persona constituye, en todo momento, la primera solicitud de la acción social de los cristianos.

El segundo desafío para el compromiso del cristiano laico se refiere al contenido de la cultura, es decir, a la verdad. La cuestión de la verdad es esencial para la cultura, porque todos los hombres tienen « el deber de conservar la estructura de toda la persona humana, en la que destacan los valores de la inteligencia, voluntad, conciencia y fraternidad ». (Gaudium et spes, 61) Una correcta antropología es el criterio que ilumina y verifica las diversas formas culturales históricas. El compromiso del cristiano en ámbito cultural se opone a todas las visiones reductivas e ideológicas del hombre y de la vida. El dinamismo de apertura a la verdad está garantizado ante todo por el hecho que « las culturas de las diversas Naciones son, en el fondo, otras tantas maneras diversas de plantear la pregunta acerca del sentido de la existencia personal ». (Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 24)

Los cristianos deben trabajar generosamente para dar su pleno valor a la dimensión religiosa de la cultura: esta tarea, es sumamente importante y urgente para lograr la calidad de la vida humana, en el plano social e individual. La pregunta que proviene del misterio de la vida y remite al misterio más grande, el de Dios, está, en efecto, en el centro de toda cultura; cancelar este ámbito comporta la corrupción de la cultura y de la vida moral de las Naciones. (ver Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 24) La auténtica dimensión religiosa es constitutiva del hombre y le permite captar en sus diversas actividades el horizonte en el que ellas encuentran significado y dirección. La religiosidad o espiritualidad del hombre se manifiesta en las formas de la cultura, a las que da vitalidad e inspiración. De ello dan testimonio innumerables obras de arte de todos los tiempos. Cuando se niega la dimensión religiosa de una persona o de un pueblo, la misma cultura se deteriora; llegando, en ocasiones, hasta el punto de hacerla desaparecer.

En la promoción de una auténtica cultura, los fieles laicos darán gran relieve a los medios de comunicación social, considerando sobre todo los contenidos de las innumerables decisiones realizadas por las personas: todas estas decisiones, si bien varían de un grupo a otro y de persona a persona, tienen un peso moral, y deben ser evaluadas bajo este perfil. Para elegir correctamente, es necesario conocer las normas de orden moral y aplicarlas fielmente. (Inter mirifica, 4) La Iglesia ofrece una extensa tradición de sabiduría, radicada en la Revelación divina y en la reflexión humana, (Juan Pablo II, Fe y Razón, 36-48) cuya orientación teológica es un correctivo importante « tanto para la “solución “atea”, que priva al hombre de una parte esencial, la espiritual, como para las soluciones permisivas o consumísticas, las cuales con diversos pretextos tratan de convencerlo de su independencia de toda ley y de Dios mismo ». (Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 55) Más que juzgar los medios de comunicación social, esta tradición se pone a su servicio: « La cultura de la sabiduría, propia de la Iglesia puede evitar que la cultura de la información, propia de los medios de comunicación, se convierta en una acumulación de hechos sin sentido ». (Juan Pablo II, Mensaje para la XXXIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 1999, 2)

Los fieles laicos considerarán los medios de comunicación como posibles y potentes instrumentos de solidaridad: « La solidaridad aparece como una consecuencia de una información verdadera y justa, y de la libre circulación de las ideas, que favorecen el conocimiento y el respeto del prójimo». (Catecismo de la Iglesia Católica, 2495) Esto no sucede si los medios de comunicación social se usan para edificar y sostener sistemas económicos al servicio de la avidez y de la ambición. La decisión de ignorar completamente algunos aspectos del sufrimiento humano ocasionado por graves injusticias supone una elección indefendible. (ver Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, Ética en las comunicaciones sociales (4 de junio de 2000), 14) Las estructuras y las políticas de comunicación y distribución de la tecnología son factores que contribuyen a que algunas personas sean « ricas » de información y otras «pobres» de información, en una época en que la prosperidad y hasta la supervivencia dependen de la información. De este modo los medios de comunicación social contribuyen a las injusticias y desequilibrios que causan ese mismo dolor que después reportan como información. Las tecnologías de la comunicación y de la información, junto a la formación en su uso, deben apuntar a eliminar estas injusticias y desequilibrios.

Los profesionales de estos medios no son los únicos que tienen deberes éticos. También los usuarios tienen obligaciones. Los operadores que intentan asumir sus responsabilidades merecen un público consciente de las propias. El primer deber de los usuarios de las comunicaciones sociales consiste en el discernimiento y la selección. Los padres, las familias y la Iglesia tienen responsabilidades precisas e irrenunciables. Cuantos se relacionan en formas diversas con el campo de las comunicaciones sociales, deben tener en cuenta la amonestación fuerte y clara de San Pablo: « Por tanto, desechando la mentira, hablad con verdad cada cual con su prójimo, pues somos miembros los unos de los otros… No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchen » (Efesios 4,25.29). Las exigencias éticas esenciales de los medios de comunicación social son, el servicio a la persona mediante la edificación de una comunidad humana basada en la solidaridad, en la justicia y en el amor y la difusión de la verdad sobre la vida humana y su realización final en Dios. (ver Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, Ética en las comunicaciones sociales (4 de junio de 2000), 33) A la luz de la fe, la comunicación humana se debe considerar un recorrido de Babel a Pentecostés, es decir, el compromiso, personal y social, de superar el colapso de la comunicación (cf. Genesis 11,4-8) abriéndose al don de lenguas (cf. Hechos 2,5-11), a la comunicación restablecida con la fuerza del Espíritu, enviado por el Hijo.

Bibliografía:

Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Tercera parte. Doctrina Social y Acción Eclesial. Doctrina Social y Compromiso de los Fieles Laicos., n.554-562. Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, Conferencia Episcopal de Colombia. Bogotá, D.C. Colombia. 2005.

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3. El servicio a la economía

Ante la complejidad del contexto económico contemporáneo, el fiel laico se deberá orientar su acción por los principios del Magisterio social. Es necesario que estos principios sean conocidos y acogidos en la actividad económica misma: cuando se descuidan estos principios, empezando por la centralidad de la persona humana, se pone en peligro la calidad de la actividad económica. (ver Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (24 de noviembre de 2002), 3) El compromiso del cristiano se traducirá también en un esfuerzo de reflexión cultural orientado sobre todo a un discernimiento sobre los modelos actuales de desarrollo económico-social. La reducción de la cuestión del desarrollo a un problema exclusivamente técnico llevaría a vaciarlo de su verdadero contenido que es, en cambio, « la dignidad del hombre y de los pueblos ». (Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis, 41)

Los estudiosos de la ciencia económica, los trabajadores del sector y los responsables políticos deben advertir la urgencia de replantear la economía, considerando, por una parte, la dramática pobreza material de miles de millones de personas y, por la otra, el hecho de que « a las actuales estructuras económicas, sociales y culturales les cuesta hacerse cargo de las exigencias de un auténtico desarrollo ». (Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2000, 14) Las legítimas exigencias de la eficiencia económica deben armonizarse mejor con las de la participación política y de la justicia social. Esto significa, en concreto, impregnar de solidaridad las redes de la interdependencia económica, política y social, que los procesos de globalización en curso tienden a acrecentar. (Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2000, 17) En este esfuerzo de replanteamiento, que se perfila articulado y está destinado a incidir en las concepciones de la realidad económica, resultan de gran valor las asociaciones de inspiración cristiana que se mueven en el ámbito económico: asociaciones de trabajadores, de empresarios, de economistas.

Bibliografía:

Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Tercera parte. Doctrina Social y Acción Eclesial. Doctrina Social y Compromiso de los Fieles Laicos., n.563-564. Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, Conferencia Episcopal de Colombia. Bogotá, D.C. Colombia. 2005.

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4. El servicio a la política

Para los fieles laicos, el compromiso político es una expresión cualificada y exigente del empeño cristiano al servicio de los demás. (ver Pablo VI, Carta ap. Octogesima adveniens, 46) La búsqueda del bien común con espíritu de servicio; el desarrollo de la justicia con atención particular a las situaciones de pobreza y sufrimiento; el respeto de la autonomía de las realidades terrenas; el principio de subsidiaridad; la promoción del diálogo y de la paz en el horizonte de la solidaridad: éstas son las orientaciones que deben inspirar la acción política de los cristianos laicos. Todos los creyentes, en cuanto titulares de derechos y deberes cívicos, están obligados a respetar estas orientaciones; quienes desempeñan tareas directas e institucionales en la gestión de las complejas problemáticas de los asuntos públicos, ya sea en las administraciones locales o en las instituciones nacionales e internacionales, deberán tenerlas especialmente en cuenta.

Los cargos de responsabilidad en las instituciones sociales y políticas exigen un compromiso riguroso y articulado, que sepa evidenciar, con las aportaciones de la reflexión en el debate político, con la elaboración de proyectos y con las decisiones operativas, la absoluta necesidad de la componente moral en la vida social y política. Una atención inadecuada a la dimensión moral conduce a la deshumanización de la vida asociada y de las instituciones sociales y políticas, consolidando las « estructuras de pecado »: (Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis, 36) « Vivir y actuar políticamente en conformidad con la propia conciencia no es un acomodarse en posiciones extrañas al compromiso político o en una forma de confesionalidad, sino expresión de la aportación de los cristianos para que, a través de la política, se instaure un ordenamiento social más justo y coherente con la dignidad de la persona humana». (Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (24 de noviembre de 2002), 6)

En el contexto del compromiso político del fiel laico, requiere un cuidado particular, la preparación para el ejercicio del poder, que los creyentes deben asumir, especialmente cuando sus conciudadanos les confían este encargo, según las reglas democráticas. Los cristianos aprecian el sistema democrático, en la medida en que asegura la participación de los ciudadanos en las opciones políticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes, o bien la de sustituirlos oportunamente de manera pacífica », (Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 46) y rechazan los grupos ocultos de poder que buscan condicionar o subvertir el funcionamiento de las instituciones legítimas. El ejercicio de la autoridad debe asumir el carácter de servicio, se ha de desarrollar siempre en el ámbito de la ley moral para lograr el bien común: (Gaudium et spes, 74) quien ejerce la autoridad política debe hacer converger las energías de todos los ciudadanos hacia este objetivo, no de forma autoritaria, sino valiéndose de la fuerza moral alimentada por la libertad.

El fiel laico está llamado a identificar, en las situaciones políticas concretas, las acciones realmente posibles para poner en práctica los principios y los valores morales propios de la vida social. Ello exige un método de discernimiento, (ver Congregación para la Educación Católica, Orientaciones para el estudio y enseñanza de la doctrina social de la Iglesia en la formación de los sacerdotes, 8) personal y comunitario, articulado en torno a algunos puntos claves: el conocimiento de las situaciones, analizadas con la ayuda de las ciencias sociales y de instrumentos adecuados; la reflexión sistemática sobre la realidad, a la luz del mensaje inmutable del Evangelio y de la enseñanza social de la Iglesia; la individuación de las opciones orientadas a hacer evolucionar en sentido positivo la situación presente. De la profundidad de la escucha y de la interpretación de la realidad derivan las opciones operativas concretas y eficaces; a las que, sin embargo, no se les debe atribuir nunca un valor absoluto, porque ningún problema puede ser resuelto de modo definitivo: « La fe nunca ha pretendido encerrar los contenidos socio-políticos en un esquema rígido, consciente de que la dimensión histórica en la que el hombre vive, impone verificar la presencia de situaciones imperfectas y a menudo rápidamente mutables ». (Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida pública (24 de noviembre de 2002), 7)

Una situación emblemática para el ejercicio del discernimiento se presenta en el funcionamiento del sistema democrático, que hoy muchos consideran en una perspectiva agnóstica y relativista, que lleva a ver la verdad como un producto determinado por la mayoría y condicionado por los equilibrios políticos. (Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 46) En un contexto semejante, el discernimiento es especialmente grave y delicado cuando se ejercita en ámbitos como la objetividad y rectitud de la información, la investigación científica o las opciones económicas que repercuten en la vida de los más pobres o en realidades que remiten a las exigencias morales fundamentales e irrenunciables, como el carácter sagrado de la vida, la indisolubilidad del matrimonio, la promoción de la familia fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer.

En esta situación resultan útiles algunos criterios fundamentales: la distinción y a la vez la conexión entre el orden legal y el orden moral; la fidelidad a la propia identidad y, al mismo tiempo, la disponibilidad al diálogo con todos; la necesidad de que el juicio y el compromiso social del cristiano hagan referencia a la triple e inseparable fidelidad a los valores naturales, respetando la legítima autonomía de las realidades temporales, a los valores morales, promoviendo la conciencia de la intrínseca dimensión ética de los problemas sociales y políticos, y a los valores sobrenaturales, realizando su misión con el espíritu del Evangelio de Jesucristo.

Cuando en ámbitos y realidades que remiten a exigencias éticas fundamentales se proponen o se toman decisiones legislativas y políticas contrarias a los principios y valores cristianos, el Magisterio enseña que «la conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral». (Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (24 de noviembre de 2002), 4)

En el caso que no haya sido posible evitar la puesta en práctica de tales programas políticos, o impedir o abrogar tales leyes, el Magisterio enseña que un parlamentario, cuya oposición personal a las mismas sea absoluta, clara, y de todos conocida, podría lícitamente ofrecer su apoyo a propuestas encaminadas a limitar los daños de dichas leyes y programas, y a disminuir sus efectos negativos en el campo de la cultura y de la moralidad pública. Es emblemático al respecto, el caso de una ley abortista. (Juan Pablo II, Carta enc. Evangelium Vitae, 73) Su voto, en todo caso, no puede ser interpretado como adhesión a una ley inicua, sino sólo como una contribución para reducir las consecuencias negativas de una resolución legislativa, cuya total responsabilidad recae sobre quien la ha procurado.

Téngase presente que, en las múltiples situaciones en las que están en juego exigencias morales fundamentales e irrenunciables, el testimonio cristiano debe ser considerado como un deber fundamental que puede llegar incluso al sacrificio de la vida, al martirio, en nombre de la caridad y de la dignidad humana. (Juan Pablo II, Los Fieles Laicos, 39) La historia de veinte siglos, incluida la del último, está valiosamente poblada de mártires de la verdad cristiana, testigos de fe, de esperanza y de caridad evangélicas. El martirio es el testimonio de la propia conformación personal con Cristo Crucificado, cuya expresión llega hasta la forma suprema del derramamiento de la propia sangre, según la enseñanza evangélica: « Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto » (Juan 12,24).

El compromiso político de los católicos con frecuencia se pone en relación con la « laicidad », es decir, la distinción entre la esfera política y la esfera religiosa.(Gaudium et spes, 76)Esta distinción « es un valor adquirido y reconocido por la Iglesia, y pertenece al patrimonio de civilización alcanzado ».(Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (24 de noviembre de 2002), 6) La doctrina moral católica, sin embargo, excluye netamente la perspectiva de una laicidad entendida como autonomía respecto a la ley moral: « En efecto, la “laicidad” indica en primer lugar la actitud de quien respeta las verdades que emanan del conocimiento natural sobre el hombre que vive en sociedad, aunque tales verdades sean enseñadas al mismo tiempo por una religión específica, pues la verdad es una ». (Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (24 noviembre 2002), 6) Buscar sinceramente la verdad, promover y defender con medios lícitos las verdades morales que se refieren a la vida social —la justicia, la libertad, el respeto de la vida y de los demás derechos de la persona— es un derecho y un deber de todos los miembros de una comunidad social y política.

Cuando el Magisterio de la Iglesia interviene en cuestiones inherentes a la vida social y política, no atenta contra las exigencias de una correcta interpretación de la laicidad, porque « no quiere ejercer un poder político ni eliminar la libertad de opinión de los católicos sobre cuestiones contingentes.

Busca, en cambio —en cumplimiento de su deber— instruir e iluminar la conciencia de los fieles, sobre todo de los que están comprometidos en la vida política, para que su acción esté siempre al servicio de la promoción integral de la persona y del bien común. La enseñanza social de la Iglesia no es una intromisión en el gobierno de los diferentes países. Plantea ciertamente, en la conciencia única y unitaria de los fieles laicos, un deber moral de coherencia ». (Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas a compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (24 noviembre 2002), 6)

El principio de laicidad conlleva el respeto de cualquier confesión religiosa por parte del Estado, « que asegura el libre ejercicio de las actividades del culto, espirituales, culturales y caritativas de las comunidades de creyentes. En una sociedad pluralista, la laicidad es un lugar de comunicación entre las diversas tradiciones espirituales y la Nación ». (Juan Pablo II, Discurso al Cuerpo Diplomático (12 de enero de 2004), 3) Por desgracia todavía permanecen, también en las sociedades democráticas, expresiones de un laicismo intolerante, que obstaculizan todo tipo de relevancia política y cultural de la fe, buscando descalificar el compromiso social y político de los cristianos sólo porque estos se reconocen en las verdades que la Iglesia enseña y obedecen al deber moral de ser coherentes con la propia conciencia; se llega incluso a la negación más radical de la misma ética natural. Esta negación, que deja prever una condición de anarquía moral, cuya consecuencia obvia es la opresión del más fuerte sobre el débil, no puede ser acogida por ninguna forma de pluralismo legítimo, porque mina las bases mismas de la convivencia humana.

A la luz de este estado de cosas, « la marginalización del Cristianismo… no favorecería ciertamente el futuro de proyecto alguno de sociedad ni la concordia entre los pueblos, sino que pondría más bien en peligro los mismos fundamentos espirituales y culturales de la civilización ». (Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas a compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (24 noviembre 2002), 6)

Un ámbito especial de discernimiento para los fieles laicos concierne a la elección de los instrumentos políticos, o la adhesión a un partido y a las demás expresiones de la participación política.

Es necesario efectuar una opción coherente con los valores, teniendo en cuenta las circunstancias reales. En cualquier caso, toda elección debe siempre enraizarse en la caridad y tender a la búsqueda del bien común. (ver Pablo VI, Carta ap. Octogesima adveniens, 46) Las instancias de la fe cristiana difícilmente se pueden encontrar en una única posición política: pretender que un partido o una formación política correspondan completamente a las exigencias de la fe y de la vida cristiana genera equívocos peligrosos. El cristiano no puede encontrar un partido político que responda plenamente a las exigencias éticas que nacen de la fe y de la pertenencia a la Iglesia: su adhesión a una formación política no será nunca ideológica, sino siempre crítica, a fin de que el partido y su proyecto político resulten estimulados a realizar formas cada vez más atentas a lograr el bien común, incluido el fin espiritual del hombre. (ver Pablo VI, Carta ap. Octogesima adveniens, 46)

La distinción, por un lado, entre instancias de la fe y opciones socio- políticas y, por el otro, entre las opciones particulares de los cristianos y las realizadas por la comunidad cristiana en cuanto tal, comporta que la adhesión a un partido o formación política sea considerada una decisión a título personal, legítima al menos en los límites de partidos y posiciones no incompatibles con la fe y los valores cristianos. (ver Pablo VI, Carta ap. Octogesima adveniens, 50) La elección del partido, de la formación política, de las personas a las cuales confiar la vida pública, aun cuando compromete la conciencia de cada uno, no podrá ser una elección exclusivamente individual:

« Incumbe a las comunidades cristianas analizar con objetividad la situación propia de su país, esclarecerla mediante la luz de la palabra inalterable del Evangelio, deducir principios de reflexión, normas de juicio y directrices de acción según las enseñanzas sociales de la Iglesia». (Pablo VI, Carta ap. Octogesima adveniens, 4) En cualquier caso, « a nadie le está permitido reivindicar en exclusiva a favor de su parecer la autoridad de la Iglesia »: (Gaudium et spes, 43) los creyentes deben procurar más bien «hacerse luz mutuamente con un diálogo sincero, guardando la mutua caridad y la solicitud primordial por el bien común ». (Gaudium et spes, 43)

Bibliografía:

Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Tercera parte. Doctrina Social y Acción Eclesial. Doctrina Social y Compromiso de los Fieles Laicos., n.565-574. Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, Conferencia Episcopal de Colombia. Bogotá, D.C. Colombia. 2005.

Publicado por CRICM

El temor del Señor es saludable para el hombre

El temor del Señor es saludable para el hombre

Francisco Rodríguez Barragán. Licenciado en Geografía, Historia y Derecho.- La sabiduría es una cualidad apreciada por la gente, pero habría que preguntarse sobre qué sabiduría hablamos. Normalmente entendemos por sabios aquellos que dominan una determinada materia y los que han hecho aportaciones para el mejor conocimiento de la misma. El saber de una materia no significa que tenga autoridad sobre las demás, aunque a veces la afirmación de que Dios no existe o que haya algo más allá de la muerte se valora como cierta porque lo haya dicho un geólogo, un médico, un físico o un filósofo de cierta fama. Tampoco depende la existencia de Dios de la opinión de los teólogos.franciscorodriguezbarragan

En la biblia podemos leer muchas veces la afirmación de que el principio de la sabiduría es el temor del Señor, pero este temor no significa miedo sino la actitud de quien es consciente de su condición de creatura, de su dependencia absoluta de su creador, ante el que habrá de rendir cuentas de lo que hizo con los dones que recibió. Entre estos dones están la razón, la conciencia y la libertad.

Habrá quien vea contradictorio el temor del Señor y su amor por todas las criaturas, pero no hay tal contradicción ya que el temor al juicio de Dios es una seria advertencia para que el hombre encauce su vida de forma acertada.

Quienes no creen que Dios exista tampoco lo temerán, al reconocerse como libres no entenderán su propia conciencia y teniéndose por sus propios dioses, decidirán sobre el bien o el mal como les venga en gana, aunque utilicen argucias legales para imponer los derechos y obligaciones que se les ocurran.

Otros quizás piensan que Dios es algo así como un abuelo complaciente, que no nos va exigir ninguna responsabilidad. Creen en Dios pero no creen en el infierno que les parece un invento asusta niños, Cualquiera que tenga algún resto de razón tendrá que admitir que no es razonable que sea idéntico el destino de las víctimas y el de los verdugos  y volver a la nada es algo que, si de verdad lo creyéramos, nos desanimaría de cualquier esfuerzo, de cualquier objetivo.

La vida del hombre tiene sentido cuando aceptamos que somos hechura de Alguien que está por encima de nosotros, más grande que cualquier cosa que nos podamos imaginar, que nos hizo por amor, nos dotó de libertad, quisimos ser como dioses y quedamos marcados por el mal. ¿Hay alguien que se atreva a negar la presencia del mal en el mundo?

La distancia que hay entre Dios y las criaturas es inconmensurable, pero Dios se  nos ha acercado, se nos ha revelado y ha llegado a hacerse uno de nosotros en Cristo, el Hijo de Dios, para redimirnos del mal si nosotros queremos ser redimidos, pero si le volvemos la espalda ¿qué pasará? ¿No es lógico que Dios nos castigue?

Para evitar castigarnos se nos repite que el principio de la sabiduría es el temor del Señor y tienen buen juicio los que lo practican. Los insensatos que dicen que no hay Dios que les pida cuentas, saldrán de su error cuando menos lo esperen. La vida del hombre sobre la tierra acaba en la muerte y en la muerte comienza

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El laico/a en la Iglesia y en el mundo

El laico/a en la Iglesia y en el mundo

P. Gregorio Iriarte o.m.i.

Adital, 14.10.08 – Mundo

http://www.adital.com.br/site/noticia_imp.asp?cod=35497&lang=ES

Introducción

1.- Decía hace unos días el Presidente del Consejo Episcopal para A.L. (CELAM), Mons. Damasceno, que la crisis vocacional para el sacerdocio es cada día más grave y que, por lo tanto, como insiste el Documento de Aparecida, hay que recurrir forzosamente a una colaboración más eficaz y más decisiva de los laicos y laicas. “Es necesario, dijo textualmente, abrir espacios para los laicos/as , no solo porque falten sacerdotes, sino porque es un derecho y un deber de los laicos en virtud de su bautismo”. Esta va a ser la idea principal que yo quisiera desarrollar en esta sencilla charla: Los laicos/as deben evangelizar en virtud, sobre todo, de un derecho y un deber inherente a su condición de miembros plenos de la iglesia que les otorga su bautismo.

2.- Debo aclarar que, aunque lo que voy a exponer les resulte novedoso y hasta sorpresivo, sin embargo, no son unas opiniones mías y, por lo tanto, algo muy discutible. No. Lo que voy a decir se basa, sobre todo, en la doctrina del Concilio Vaticano II y en las enseñanzas de los últimos Papas sobre la naturaleza y la misión del laicado.

3.- Para un Plan de Pastoral en el que se quiera involucrar, en forma muy amplia y eficiente a los laicos como elemento el más dinámico y decisivo, hay que partir del verdadero concepto del laico en la doctrina de la Iglesia.

4.- La idea que predomina, tanto entre los sacerdotes, como en la gran mayoría de nuestro pueblo, es considerar al fiel laico y laica como elementos de segunda o tercera clase en la Iglesia… Deben colaborar, pero no tienen ningún poder de planificación o decisión… Son buenos y, sobre todo, “muy buenas” para la catequesis, para visitar los enfermos, para realizar ciertos servicios necesarios en la Parroquia…. pero el laicado no pasa de ser un elemento auxiliar a las órdenes del clero. Son, o tiene que ser, eficaces y obedientes colaboradores ¡!!!!.

5.- Es evidente que un Plan de Pastoral auténtico no debe partir de una concepción equivocada del laicado, ya que entonces nace totalmente desvirtuado. Expondré muy brevemente lo que la Iglesia enseña acerca de lo que son y lo que deben ser los laicos/as/, tanto en la pastoral y como en su relación con las realidades temporales.

6.- Quisiera, en primer lugar, traer a nuestra consideración las palabras profundas y sinceras de un ejemplar laico cochabambino que Uds. conocen muy bien. Dice Antonio Cabrerizo:  “ El Papa Juan Pablo II señala las dos características esenciales del laico: Ser plenamente Iglesia y ser plenamente mundo. Plenamente Iglesia: no es un cristiano de segunda clase, ni mucho menos un “cliente de evangelización”. Es Iglesia, con todos los derechos y responsabilidades. Plenamente mundo: Inmerso en las realidades temporales con las que su vida está entretejida, no se halla fuera de las realidades cotidianas de la existencia humana” (“Reflexiones de un Cristiano” A. Cabrerizo. Ed. Verbo Divino pag. 40)

I.- EVANGELIZAR: UN DERECHO Y UN DEBER QUE PARTEN DEL BAUTISMO

Junto a los “ministerio clericales” deben estar presentes los “ministerios laicales” dice la Exhortación Apostólica “Christifideles Laici” de Juan Pablo II: Estos ministerios laicales, dice el Papa, “tienen su fundamento sacramental en el Bautismo y en la Conformación”

Dicen nuestros Obispos en Aparecida: “Los fieles laicos son cristianos que están incorporados a Cristo por el bautismo, que forman el pueblo de Dios y participan de las funciones de Cristo sacerdote, profeta y rey. Ellos realizan, según su condición, la misión de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo. Son hombres ( y mujeres) de Iglesia en el corazón del mundo y hombres (y mujeres ) del mundo en el corazón de la Iglesia” D.A. 209)

“Su misión propia y específica se realiza en el mundo, de tal modo que, con su testimonio y actividad, contribuyen a la transformación de las realidades y la creación de estructuras justas, según los criterios del Evangelio” (D.A. 210)

El Documento de Aparecida especifica las funciones del laico en la Pastoral: “Los laicos también están llamados a participar en la acción pastoral de la Iglesia, primero con el testimonio de su vida y, en segundo lugar, con acciones en el campo de la evangelización, la vida litúrgica y otras formas de apostolado, según las necesidades locales bajo la guía de sus pastores. Ellos estarán dispuestos a abrirles espacios de participación y a confiarles ministerios y responsabilidades en una Iglesia donde todos vivan de manera responsable su compromiso cristiano. (D.A. 211)

Sigue diciéndonos Aparecida sobre las responsabilidades del laico en la evangelización: “ Para cumplir su misión con corresponsabilidad, los laicos necesitan una sólida formación doctrinal, pastoral, espiritual y un adecuado acompañamiento para dar testimonio de Cristo y de los valores del Reino en el ámbito de la vida social, económica, política y cultural”. (D.A. 212)

“Hoy, toda la Iglesia en América Latina y El Caribe quiere ponerse en un estado de misión. La evangelización del Continente, no puede realizarse hoy sin la colaboración de los fieles laicos. Ellos han de ser parte activa y creativa en la elaboración y ejecución de los proyectos pastorales en favor de la comunidad. Esto exige, de parte de los pastores, una mayor apertura de mentalidad para que entiendan y acojan el “ser” y el “hacer” del laico en la Iglesia, quien, por su Bautismo y su Confirmación, es discípulo y misionero de Jesucristo. En otras palabras, es necesario que el laico sea tenido muy en cuenta con un espíritu de comunión y participación” (D.A. 213)

“Reconocemos el valor y la eficacia de los Consejos Parroquiales, Consejos Diocesanos y Nacionales de los fieles laicos, sigue diciéndonos Aparecida, porque incentivan la comunión y la participación en la Iglesia y su presencia activa en el mundo. La construcción de la ciudadanía, en el sentido más amplio, y la construcción de eclesialidad en los laicos, es uno solo y único movimiento”. (D.A. 215).

Nos dice también Aparecida que los laicos, no solo deben ser colaboradores eficaces en la implementación de los valores del Reino, sino que además “deben participar en el discernimiento, la toma de decisiones, la planificación y la ejecución” de las tareas pastorales. (D.A.371)

II-. LA IGLESIA: UNA COMUNIDAD DE IGUALES

Aunque diferentes, todos en la Iglesia somos iguales. La Iglesia, esencialmente, es una comunidad de iguales. El Apóstol Pedro expresa muy claramente los títulos de la dignidad de todo cristiano:

“Uds. son una raza elegida, un reino de sacerdotes, una nación consagrada, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Uds. antes no eran un pueblo, ahora son el Pueblo de Dios “ (1 Pedro.2,9)

El Concilio Vat. II fue muy explícito al insistir en que en la Iglesia no hay (no debe haber) ninguna desigualdad. Dice así:

“Por lo tanto, el pueblo de Dios por Él elegido, es uno: un solo Señor, una fe, un bautismo. Es común la dignidad de los miembros; común la gracia de filiación; común la llamada a la perfección. Una sola salvación, única la esperanza e indivisa la caridad. No hay, por consiguiente, en Cristo y en la Iglesia ninguna desigualdad (Vat. II. LG. n.32).

Este ideal de comunión fraterna se basa en que la dignidad principal del cristiano la confiere el Bautismo. Este Sacramento nos otorga a todos la máxima dignidad de ser hijos de Dios. Todos somos hermanos y hermanas por eso, en los “Hechos de los Apóstoles”, se dice que las primeras comunidades cristianas “tenían un sólo corazón y una sola alma”

Por lo tanto, entre sacerdotes y laicos debe existir una verdadera igualdad. Lo que identifica a ambos es más que lo que los diferencia. Cualquier relación con carácter de dominación en la Iglesia debe ser rechazada.

Sin embargo, debemos reconocer que persisten en la Iglesia una mentalidad y unas prácticas de un claro verticalismo. No predomina entre los Obispos, Sacerdotes y Religiosos ni entre nuestro pueblo, la conciencia viva de esa igualdad fundamental dentro de la Iglesia.

III.- LAICOS/AS EN EL CORAZÓN DEL MUNDO

Lo expresa bellamente la frase de Puebla: “Hombres de Iglesia en el corazón del mundo y hombres del mundo en el corazón de la Iglesia”

Ya en el Doc. de Santo Domingo se decía que “ los laicos, esos hombres de Iglesia, en la mayoría de los casos, no están en el corazón del mundo y tampoco en el corazón de la Iglesia!!!!!… La mayor parte de los laicos no ha tomado conciencia de su plena pertenencia a la Iglesia. Se sienten católicos, pero no Iglesia. Pocos asumen los valores cristianos como un elemento principal de su identidad y, por lo tanto, no perciben la necesidad de un compromiso eclesial y evangelizador. Como consecuencia, el mundo del trabajo, de la política, de la economía, de la ciencia, de las artes, de los medios de comunicación social… no son guiados por criterios evangélicos.

Debemos subrayar la importancia histórica y de capital importancia que asume en el mundo de hoy la vocación laical.

Como dice Clodovis Boff: “La forma cristiana seglar es, en cierto sentido, la forma más importante de vivir la fe hoy, ya sea porque es lo que vive la mayoría absoluta del pueblo de Dios ( la jerarquía y los religiosos/as son una ínfima minoría), ya sea por la crisis vocacional que afecta terriblemente al sacerdocio y a la vida religiosa, ya sea porque toda la acción del clero y los religiosos está orientada hacia el pueblo de Dios.

“Los laicos, dice el Concilio, están llamados por Dios, para que, desempeñando su propia vocación, guiados por el espíritu evangélico, contribuyan a la santificación del mundo como desde adentro, a modo de fermento”

IV.- CRISIS DE IDENTIDAD CATOLICA EN LOS LAICOS

Nuestros Obispos constatan algunas deficiencias muy notorias en el compromiso evangelizador de los fieles laicos:

  • Persistencia de cierta mentalidad clerical en numerosos agentes de pastoral, clérigos e incluso laicos. (Doc. S.D. N.93)
  • Muchos laicos/as se dedican de manera preferente a tareas dentro del ámbito eclesial. (S.D.n 93)
  • Poco reconocimiento, tanto en los sacerdotes como en el pueblo, del carácter secular que constituye la identidad propia y específica del laico/a
  • Falta de formación e interés por la teológica y por la profundización en la Palabra de Dios.
  • Carencia notoria de conocimientos y de aplicación práctica de la Doctrina Social de la Iglesia.
  • Escaso acompañamiento de los sacerdotes a los laicos en su compromiso  pastoral y socio-político.
  • La gran mayoría del laicado no tiene conciencia clara de ser iglesia.
  • No se ha dado una formación sistemática ni una participación real de los laicos en la planificación y en la puesta en marcha de los planes pastorales.
  • Se perciben en muchos laicos ciertas tendencias hacia una espiritualidad individualista e intimista, alejada de un compromiso evangelizador.
  • Relativismo, cada vez más presente y más negativo, tanto en relación con los valores éticos, como en lo religioso.
  • Esta crisis de identidad de los fieles laicos en el área socio-político se expresa en el temor a manifestarse en lo que se es, en lo que cree y en lo que piensa.

La presencia de personas católicas, de auténtica formación religiosa, en partidos políticos y en importantes funciones de Gobierno ha sido muy común a lo largo de nuestra historia. También en la actualidad podemos ver a gran número de personas con notable formación religiosa ocupando puestos de responsabilidad en el actual Gobierno. Sin embargo, es una presencia tan discreta y tan timorata que no se llega a sentir. Alguien los ha definido como “católicos vergonzantes”.

Años atrás existía una idea clara de la identidad católica y de su consecuente “militancia”. En ellos estaba más clara la idea y el compromiso de hacer realidad los valores del Evangelio en la realidad socio-política del país.

El Documento de Aparecida quiere superar esa “crisis de identidad católica”en los fieles laicos impulsándoles a que con sus aportes vayan transformando nuestra realidad a la luz del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia.

“Hay que ser portadores, dice Aparecida, de una respuesta consciente y eficaz para atender las necesidades del mundo de hoy con indicaciones programáticas concretas, objetivos y métodos de trabajo, de formación y valoración de los agentes y la búsqueda de los medios necesarios que permitan que el anuncio de Cristo llegue a las personas…modele las comunidades e incida profundamente, mediante el testimonio de los valores evangélicos en la sociedad y en la cultura”…(D.A. 385)

“No se trata solo de estrategias para procurar éxitos pastorales, sino de la fidelidad en la imitación del Maestro, siempre cercano, accesible, disponible para todos, deseoso de comunicar vida a cada rincón de la tierra”. (D.A. 386)

La presencia de los católicos comprometidos en el campo de lo socio-político ha perdido en Bolivia en los últimos años influencia, visibilidad y valentía. Pero habría que añadir también que la Iglesia no supo formar y acompañarles en su compromiso cristiano transformador.

En el momento actual se da también en América Latina un repliegue de excelentes laicos y laicas como lo constata Aparecida. En el área de lo político predomina la decepción, la desconfianza y la crítica continua contra los políticos, de cualquier tendencia que sean.

No se ha logrado articular la dimensión de la fe y las enseñanzas de la Doctrina Social de la Iglesia con el compromiso político. La fe y el compromiso socio-político aparecen como dos polos antagónicos y totalmente distanciados. Falta llegar a una verdadera síntesis que le dé pleno sentido a la fe desde el compromiso social y que, a su vez, lo social sea vivificado y animado por esa misma fe.

El Documento de Aparecida quiere que se encuentre esa respuesta formando fieles laicos con un verdadero compromiso socio-político, inspirado en los valores el Evangelio y en las normas y directivas de la enseñanza de la Iglesia.

V.- HACIA UNA PASTORAL MÁS LAICAL

El Doc. de Aparecida hace frecuentes alusiones a la Doctrina Social de la Iglesia y al compromiso transformador que deben impulsar, ante todo, los laicos/as.

Debemos tener muy claro que cuando hablamos de compromiso político del cristiano, no estamos insinuando la formación de algún partido político de tipo confesional. Esto es claramente rechazado por Aparecida y por el Discurso Inaugural de Benedicto XVI.

El Doc. de Aparecida, siguiendo las orientaciones del Concilio Vat. II y de Magisterio, defiende la independencia de la Iglesia en materia política y no se identifica con las propuestas concretas de los Partidos. Su misión está en anunciar los valores del Reino y tratar de que esos mismos valores estén presentes en las distintas opciones de los partidos políticos.

Es necesario llegar a una verdadera síntesis entre la fe y las opciones políticas para lograr que haya una presencia más eficaz, honesta y transformadora en nuestras principales instituciones

Uno de los aspectos más importantes en orden a la participación de los cristianos en la política es el de la ética. Si analizamos la trayectoria de los partidos políticos en los últimos años vemos que su actuación está casi siempre viciada por una creciente corrupción que se expresa en enriquecimientos ilícitos, negociados, cuantas bancarias secretas, sobreprecios en los contratos, nepotismo…etc

El Evangelio es una verdadera veta y manantial de valores morales para orientar el compromiso socio-político. Los aportes de los líderes católicos en este sentido, podrán constituirse en un valor extraordinario para encauzar la vida de los partidos por caminos de honestidad, justicia y transparencia.

Una verdadera pastoral socio-política trata de que se concreten en nuestras instituciones y en la vida de nuestros pueblos esos valores fundamentales que aporte el Evangelio: valores de solidaridad, de justicia, de equidad, de fraternidad, de igualdad, de libertad…etc.

Todos sabemos que la fe no es un mero catálogo de verdades abstractas. Es acontecimiento, es experiencia, es vida…. Hay que articular, por lo tanto, la fe con la vida; la práctica de las virtudes personales con las virtudes sociales.

Hay corrientes de pensamiento dentro de algunos movimientos de la Iglesia que pretenden legitimar el a-politicismo, en aras de una pretendida imparcialidad.

El Doc. de Aparecida está totalmente en contra de todo lo que implique privatización de la fe, ya que, en el fondo, es reducir el dinamismo de la fe al área de la conciencia individual.

Las grandes líneas políticas orientan la vida de los pueblos con normas de conducta que implican a todos los ciudadanos. Los principios que constituyen lo esencial de la doctrina de la Iglesia solamente pueden estar presentes y vigentes en la medida que los laicos cristinos los aporten y los defienden con su palabra y con su conducta.

Últimamente, el Papa Benedicto XVI se refirió a este tema en su visita a Cerdeña en términos bien claros y precisos:

“Evangelizar el mundo del trabajo, de la economía y de la política que necesita una nueva generación de laicos cristianos comprometidos, capaces de buscar con competencia y rigor moral soluciones de desarrollo sostenible” ( Benedicto XVI, Vida Nueva n.2.627)

VI.- LA IDENTIDAD Y LA FORMACIÓN LAICAL.

El Concilio Vat. II se sirvió de la metáfora de la levadura para definir, muy apropiadamente, la misión del laico/a en el mundo:

Los laicos/as “están llamados por Dios para que, desempeñando su propia vocación y guiados por el espíritu evangélico, contribuyan a la santificación del mundo como desde adentro, a modo de fermento” (LG 31)

Esta transformación del mundo incluye, inevitablemente, el compromiso político, teniendo como horizonte el que siempre se defienda y se concretice el ideal del “bien común”.

Para que ese compromiso sea eficaz y coherente con los valores del Evangelio, es de absoluta necesidad el impulsar centros donde se imparta, en forma sistemática, la formación de los laicos en su compromiso cristiano. Dice al respecto el Doc. de Aparecida:

“Destacamos que la formación de los laicos y laicas debe contribuir, ante todo, una actuación como discípulos en el mundo, en la perspectiva del diálogo y de la transformación de la sociedad. Es urgente una formación específica para que puedan tener una incidencia significativa en los diferentes campos, sobre todo, en el vasto mundo de la política, de la realidad social y de la economía, como también de la cultura, de las ciencias y de las artes, de la vida internacional, de los medios de comunicación y de otras realidades abiertas a la evangelización” (D.A. 300)  Hay que superar, por lo tanto, lo que con mucha claridad, señalaba el Doc. de Santo Domingo:

“ La persistencia de cierta mentalidad clerical en numerosos agentes de pastoral, clérigos e incluso laicos. La dedicación de muchos laicos, de manera preferente, a tareas intra-eclesiales y una deficiente formación, les privan de dar respuestas eficaces a los desafíos actuales de la sociedad” (D.SD. 96)

Urge, de un modo especial, el potenciar el desarrollo de la conciencia crítica en relación con la cultura machista y patriarcal en la que está inmersa nuestra sociedad y nuestra Iglesia, superando la discriminación contra la mujer donde hombres y mujeres vivamos un verdadera integración y reciprocidad. Es evidente, por otro lado, que la presencia de la mujer en la Iglesia, fuera de ser notablemente mayoritaria, es también la más disponible para el compromiso evangelizador. Baste un dato para percibir que la respuesta de la mujer a la vocación misionera es mucho más numerosa y efectiva que la del hombre: actualmente hay en Latinoamérica 85.000 mujeres consagradas en la vida religiosa frente a solo 35.000 varones ¡!!!!

Los procesos históricos de transformación implican opciones políticas, económicas, culturales…etc. Es misión de la Iglesia es asumir y animar todo lo positivo de esos procesos. Para ello hay que discernir los valores y los anti-valores que están en juego de tal modo que sean orientados en bien la sociedad.

Un proceso de auténtica formación debe avanzar sobre tres grandes líneas:

  1. El área de la política dentro de la máxima participación ciudadana e impulsando los valores de la democracia: solidaridad, igualdad, justicia social, honestidad, fraternidad, libertad…
  2. El área de lo económico, buscando el mayor bienestar material para toda la población, con una distribución equitativa de los ingresos, impulsando el desarrollo sostenible y otorgando a todos igualdad de oportunidades.
  3. El área del desarrollo humano, con los servicios básicos, como salud y educación para toda la población, sin discriminación alguna, impulsando y haciendo realidad los valores culturales, éticos y religiosos.

Para tener una sociedad nueva necesitamos hombres y mujeres nuevas. Para el cristiano el modelo de “hombre nuevo” está en Jesús de Nazareth. Debemos trabajar y soñar por una Iglesia consciente de su condición de pueblo de Dios, pueblo de bautizados. Una Iglesia profética y ministerial, fiel a la Palabra de Dios y servidora de todas las personas.

Una Iglesia donde los laicos sean verdaderamente protagonistas y en la que las mujeres recuperen su voz y su dignidad, tantas veces ignorada y violada.

Categorías:Laicos

Carta de su S.S. Juan Pablo a los jóvenes sobre la vocación.

Carta de su S.S. Juan Pablo a los jóvenes sobre la vocación.

(Redactada con textos del mismo Papa)
http://www.mercaba.org/FICHAS/Joven/carta_de_su_ss.htm

¿A QUE TE LLAMA DIOS?

Me dirijo sobre todo a vosotros, queridísimos chicos y chicas, jóvenes y menos jóvenes, que os halláis en el momento decisivo de vuestra elección. Quisiera encontrarme con cada uno de vosotros personalmente, llamaros por vuestro nombre, hablaros de corazón a corazón de cosas extremadamente importantes, no solo para vosotros individualmente, sino para la humanidad entera.

Quisiera preguntaros a cada uno de vosotros: ¿Que vas a hacer de tu vida? ¿Cuales son tus proyectos? ¿Has pensado alguna vez en entregar tu existencia totalmente a Cristo?

¿Crees que pueda haber algo mas grande que llevar a Jesús a los hombres y los hombres a Jesús? (1).

Os halláis en la encrucijada de vuestras vidas y debéis decidir como podéis vivir un futuro feliz, aceptando las responsabilidades (…) del mundo que os rodea. Me habéis pedido que os de ánimos y orientaciones, y con mucho gusto os ofrezco algunas palabras en el nombre de Jesucristo.

En primer lugar os digo: no penséis que estáis solos en esa decisión vuestra (…) y en segundo lugar que cuando decidáis vuestro futuro, no debéis decidirlo solo pensando en vosotros (2).

La convicción que debemos compartir y extender es que la llamada a la santidad esta dirigida a todos los cristianos!. No se trata del privilegio de una elite espiritual. No se trata de que algunos se sientan con una audacia heroica. Menos aun se trata de un tranquilo refugio adaptado a cierta forma de piedad o a ciertos temperamentos naturales. Se trata de una gracia propuesta a todos los bautizados, según modalidades y grados diversos 2 (3).

La santidad cristiana no consiste en ser impecables, sino en la lucha por no ceder y volver a levantarse siempre, después de cada caída. Y no deriva tanto de la fuerza de voluntad del hombre, sino mas bien del esfuerzo por no obstaculizar nunca la acción de la gracia en la propia alma, y ser, mas bien, sus humildes <<colaboradores>> (4).

Cada laico cristiano es una obra extraordinaria de la gracia de Dios y esta llamado a las mas altas cimas de santidad. A veces estos no parecen apreciar totalmente la divinidad de su vocación (…). Su especifica vocación y misión consiste en—como levadura—meter el Evangelio en la realidad del mundo en que viven (5).

¡Seguid a Cristo: vosotros, los solteros todavía, o los que os estéis preparando para el matrimonio! ¡Seguid a Cristo! Vosotros jóvenes o viejos. ¡Seguid a Cristo! Vosotros enfermos o ancianos, (…) los que sentís la necesidad de un amigo: ¡Seguid a Cristo! (6).

¿CUANDO Y COMO LLAMA DIOS?

¡Cuantos jóvenes no poseen la verdad, y arrastran su existencia sin un “para que’’; Cuantos, quiza después de vanas y extenuantes búsquedas, desilusionados y amargados se han abandonado, y se abandonan todavía en la desesperación!

¡Y cuantos han logrado encontrar la verdad después de angustiosos años llenos de interrogantes y experiencias tristes!

Pensad, por ejemplo, en el dramático itinerario de San Agustín, para llegar a la luz de la verdad y a la paz de la inocencia reconquistada.

¡Y que suspiro lanzo cuando, finalmente, alcanzo la luz! Y exclama con nostalgia: <<¡Que tarde te ame!>>

¡Pensad en la fatiga que tuvo que pasar el celebre Cardenal Newman para llegar, con la fuerza de la 1ogica, al catolicismo! ¡Que larga y dolorosa agonía espiritual!

Es verdaderamente impresionante saber que poseemos la verdad (…).

El os ha elegido, de modo misterioso, pero real, para haceros con El y como El, salvadores; quiere transformaros en El (…).

Cristo os llama de verdad. Su llamada es exigente porque os invita a dejaros <<pescar>> por El completamente, de modo que vuestra existencia se contemple bajo una luz diversa (…).Tratad de vivir solo para El(7).

Hay un modo maravilloso de realizar el amor en la vida: se trata de la vocación de seguir a Cristo en el celibato libremente elegido o en la virginidad por amor del reino de los cielos. Pido a cada uno de vosotros que se interrogue seriamente sobre si Dios no lo llama hacia uno de estos caminos. Y a todos los que sospechan tener esta posible vocación personal, les digo: rezad tenazmente para tener la claridad necesaria, pero luego decid un alegre si (8).

En efecto, Dios ha pensado en nosotros desde la eternidad y nos ha amado como personas únicas e irrepetibles, llamándonos a cada uno por nuestro nombre, como el Buen Pastor que <<a sus ovejas las llama a cada una por su nombre>>(9)
VOCACION A UNA ENTREGA TOTAL A CRISTO

Dios llama desde muy jóvenes

Durante los años de la juventud se va configurando en cada uno la propia personalidad. El futuro comienza ya a hacerse presente y el porvenir se ve como algo que está ya al alcance de las manos. Es el período en que se ve la vida como un proyecto prometedor a realizar del cual cada uno es y quiere ser protagonista.

Es también el tiempo adecuado para discernir y tomar conciencia con más radicalidad de que la vida no puede desarrollarse al margen de Dios y de los demás. Es la hora de afrontar las grandes cuestiones, de la opción entre el egoísmo o la generosidad (10).

Cada uno de vosotros está enfrentado ante el reto de dar pleno sentido a su vida, a la vida que se os ha concedido vivir.

Sois jóvenes y queréis vivir. Pero debéis vivir plenamente y con una meta. Debéis vivir para Dios; para los demás. Y nadie puede vivir esta vida para sí mismo. El futuro es vuestro (…), pero el futuro es sobre todo una llamada y un reto a <<encontrar>> vuestra vida entregándola, <<perdiéndola>>, compartiéndola mediante la amorosa entrega a los demás. Dice Cristo: <<El que ama su vida la pierde; pero el que aborrece su vida en este mundo, la encontrará para la vida eterna>>.

Y la medida del éxito de vuestra vida dependerá de vuestra generosidad (11).

Cristo dispone de toda la terapia para curar los males del mundo. El, que ha querido considerarse medico a Si mismo, nos ha enseñado que, si se quiere cambiar el mundo, hay que cambiar antes de nada el corazón del hombre (12)

Es Dios quien llama y lo hizo desde la eternidad

Todos hemos sido llamados —cada uno de un modo concreto— para ir y dar fruto.

Los discípulos fueron elegidos por el Maestro, no se presentaron voluntarios, al menos en su inicio, porque la (…) amistad que ofrece Jesús es completamente gratuita. Y el que se siente querido de Jesús también se siente a su vez obligado a ser un discípulo fiel y activo. Y esto es dar fruto (. ) (13)

En la raíz de toda vocación (…) no se da una iniciativa humana o personal con sus inevitables limitaciones, sino una misteriosa iniciativa de Dios.

Desde la eternidad, desde que comenzamos a existir en los designios del Creador y El nos quiso criaturas, también nos quiso llamados, preparándonos con dones y condiciones para la respuesta personal, consciente y oportuna a la llamada de Cristo o de la Iglesia. Dios que nos ama, que es Amor, es <<El quien llama>>!.

La vocación es un misterio que el hombre acoge y vive en lo mas íntimo de su ser. Depende de su soberana libertad y escapa a nuestra comprensión. No tenemos que exigirle explicaciones, decirle:

<<¿por qué me haces esto?>>2, puesto que Quien llama es el Dador de todos los bienes.

Por eso ante su llamada, adoramos el misterio, respondemos con amor a su iniciativa amorosa y decimos sí a la vocaci6n (14).

Experimentar la vocación es un acontecimiento único, indecible, que sólo se percibe como suave soplo a través del toque esclarecedor de la gracia; un soplo del Espíritu Santo que, al mismo tiempo que perfila de verdad nuestra frágil realidad humana (…), enciende en nuestros corazones una luz nueva.

Infunde una fuerza extraordinaria que incorpora nuestra existencia al que hacer divino (15).

 

El proceso de la vocación

Una vocación en la Iglesia, desde el punto de vista humano, comienza con descubrimiento: encontrar la perla de gran valor. Vosotros habéis descubierto a Jesús: su persona, su mensaje, su llamada.

Después del inicial descubrimiento, sobreviene un dialogo en la oración, un diálogo entre Jesús y el que ha sido llamado, un diálogo que va mas allá de las palabras y se expresa en el amor (16).

Ciertas experiencias de entusiasmo religioso que a veces concede el Señor son únicamente gracias iniciales y pasajeras que tienen por objeto empujar hacia una decidida voluntad de conversión caminando con generosidad en fe, esperanza y amor (17).

La llamada del hombre está primero en Dios: en su mente y en la elección que Dios mismo realiza y que el hombre tiene que leer en su propio corazón. Al percibir con claridad esta vocación que viene de Dios, el hombre experimenta la sensación de su propia insuficiencia. Trata incluso de defenderse ante la responsabilidad de la llamada (…). Y así, como sin querer, la llamada se convierte en el fruto de un dialogo interior con Dios y es, incluso, hasta a veces como el resultado de una batalla con El.

Ante las reservas y dificultades que con la razón el hombre opone, Dios aporta el poder de su gracia.

Y con el poder de esta gracia consigue el hombre la realización de su llamada (18).

La respuesta a la vocación es siempre un sí lleno de fe

La fe y el amor no se reducen a palabras o a sentimientos vagos. Creer en Dios y amar a Dios significa vivir toda la vida con coherencia a la luz del Evangelio (…), y esto no es fácil. ¡Si! Muchas veces se necesita mucho coraje para ir contra la corriente de la moda o la mentalidad de este mundo. Pero, lo repito, este es el único camino para edificar una vida bien acabada y plena.

Y si a pesar de vuestro esfuerzo personal por seguir a Cristo, alguna vez sois débiles no cumpliendo… sus mandamientos, ¡no os desaniméis! ¡Cristo os sigue esperando! El, Jesús, es el Buen pastor que carga con la oveja perdida sobre sus hombros y la cuida con cariño para que sane l. Cristo es amigo que nunca defrauda.

El joven del Evangelio añade: <<¿Qué me falta?>>2. Aquel corazón joven movido por la gracia de Dios, siente un deseo de más generosidad, de más entrega, de más amor. Un más que es propio de la juventud; porque un corazón enamorado no calcula, no regatea, quiere darse sin medida.

<<Jesús fijando en el la mirada, lo amo y le dijo (…) ven y sígueme>>.2

A los que han entrado por la senda de la vida en el cumplimiento de los mandamientos (…) el Señor les propone nuevos horizontes; el Señor les propone metas mas elevadas y los llama a entregarse a ese amor sin reservas.

Descubrir esta llamada, esta vocación, es caer en la cuenta de que Cristo tiene fijos los ojos en ti y que te invita con la mirada a la entrega total en el amor. Ante esa mirada, ante ese amor suyo, el corazón abre las puertas de par en par y es capaz de decirle que sí.

Si algunos de vosotros siente una llamada a seguirle mas de cerca, a dedicarle el corazón por entero como los apóstoles Juan y Pablo, que sea generoso, que no tenga miedo, porque no hay nada que temer cuando el premio que espera es Dios mismo, a quien, a veces sin saberlo, todo joven busca (19).

Jóvenes que me escucháis, jóvenes que sobre todo, queréis saber lo que habéis de hacer para alcanzar la vida eterna decid siempre que sí a Dios y E1 os llenara de su alegría (20).

<<Una sola cosa te falta (…) ven y sígueme>>1.

¿Quizá hoy Jesús os está repitiendo a cada uno de vosotros: <<Una sola cosa te falta>>? ¿Quizá os esta pidiendo mas amor aun, mas generosidad, mas sacrificio? Sí, el amor de Cristo exige generosidad y sacrificio. (…) Seguir a Cristo y servir al mundo en su nombre requiere coraje y fuerza. Ahí no hay lugar para el egoísmo ni para el miedo (…).

No tengáis miedo, por tanto, cuando el amor sea exigente.

No temáis cuando el amor requiera sacrificio (21)

Por esto os digo a cada uno de vosotros: escuchad la llamada de Cristo, cuando sintáis que os dice: <<Sígueme.>> Camina sobre mis pasos. ¡Ven a mi lado! ¡Permanece en mi amor! Te pide que optes por El. ¡La opción por Cristo y su modelo de vida, por su mandamiento de amor!

El amor verdadero es exigente. No cumpliría mi misión si no os lo hubiera dicho con toda claridad. El amor exige esfuerzo y compromiso personal para cumplir la voluntad de Dios (22).

Dificultades para la vocación

Desdichadamente vivimos en una época en la que el pecado se ha convertido hasta en una industria, que produce dinero, mueve planos económicos, da bienestar. Esta situación es realmente impresionante y terrible. ¡Es necesario no dejarse asustar ni presionar! ¡ Cualquier época exige del cristiano <<coherencia>>!

Sed valientes. El mundo necesita testigos, convencidos e intrépidos. No basta discutir, hay que actuar, (…) vivir en gracia, practicar toda la ley moral, alimentad vuestra alma con el cuerpo de Cristo, recibiendo seria y periódicamente el Sacramento de la Penitencia. Servid. Estad disponibles a amar, a socorrer: a ayudar en casa, en el trabajo, en las diversiones, con los cercanos y los alejados.

Meditad también con seriedad y generosidad, si el Señor llama a alguno de vosotros (23).

¿Cómo es posible esto? Buena pregunta. Nuestra bendita Madre, María de Nazaret hizo la misma pregunta por primera vez ante el extraordinario plan al que Dios la había destinado. Y la respuesta que recibió María de Dios Todopoderoso es la misma que os da a vosotros: <<El Espíritu Santo vendrá sobre ti (…) porque para Dios nada es imposible>>’ (…).

Conociendo bien la doctrina de Jesús es fácil actuar ante los retos de la vida sin miedo a equivocarnos o a estar solos, pues lo haremos, en todo momento y circunstancia, bajo la influyente guía de su propio Espíritu Santo, sea grande o pequeña (24).

Os dirán que el sentido de la vida esta en el mayor numero de placeres posibles; intentarán convenceros de que este mundo es el único que existe y que vosotros debéis atrapar todo lo que podáis para vosotros mismos, ahora. Oiréis a la gente que os dirá: vuestra felicidad está en acumular dinero y en consumir tantas cosas como podáis, y cuando os sintáis infelices acudid a la evasión del alcohol o de la droga.

Nada de esto es verdadero. Y nada de esto proporciona auténtica felicidad a vuestras vidas (25).

Quizá venís de familias católicas (…) asistís a Misa el domingo o incluso entre semana (…), rezáis en familia todos los días y espero que lo continuéis haciendo así toda la vida (…), pero puede acosaros la tentación de alejaros de Cristo.

Oiréis decir a muchos que vuestras prácticas religiosas están irremediablemente desfasadas, fuera del estilo vuestro, fuera del estilo del futuro (…) y que podéis organizar vuestras propias vidas y que ya Dios no cuenta.

Incluso muchas personas religiosas seguirán esas actitudes arrastrados por la atmósfera circundante.

Una sociedad así, perdidos sus más altos valores morales y religiosos es presa fácil para la manipulación y dominación de fuerzas que, so pretexto de liberar, esclavizan más aun.

¡Jesús tiene la respuesta a vuestras preguntas y la clave de la historia! (…) En Cristo descubriréis la verdadera grandeza de vuestra propia humanidad.

¡EI sigue llamándoos, El sigue invitándoos! Sí. Cristo os llama, pero os llama de

verdad. Su llamada es exigente, porque os invita a dejaros <<pescar>> completamente por El, de modo que veréis toda vuestra vida bajo una luz nueva (…). Es el amigo que dice a sus discípulos: <<Ya no os llamo siervos…, sino que os llamo amigos>>1, y demuestra su amistad entregando su vida por nosotros (26).

La auténtica vida no se encuentra en uno mismo o en las cosas materiales. Se encuentra en otro, en Aquel que ha creado todo lo que de bueno, verdadero y hermoso hay en el mundo. La auténtica vida se encuentra en Dios, y vosotros descubriréis a Dios en la persona de Jesucristo (27).

Para ver claro el camino: oración, sacramentos y dirección espiritual

Tratad de conocer a Jesús de modo auténtico (…), profundizad en su conocimiento para entrar en su amistad. El conocimiento de Jesús, rompe la soledad, supera la tristeza y la duda, da sentido a la vida, frena las pasiones, eleva los ideales, capacita para ayudar a acertar en las decisiones (…). Dejad que Cristo sea para vosotros el camino, la verdad y la vida (28).

Buscadlo a través de la oración, en el dialogo sincero y asiduo con El. Hacedle partícipe de los interrogantes que os van planteando los problemas y proyectos propios (…). Buscadle en su Palabra, en los santos Evangelios, y en la vida litúrgica de la Iglesia. Acudid a los sacramentos. Abrid con confianza vuestras aspiraciones mas intimas al amor de Cristo, que os espera en la Eucaristía. Hallaréis respuesta a todas vuestras inquietudes y veréis con gozo que la coherencia de la vida que El os pide es la puerta para lograr la realización de los más nobles deseos de vuestra alma joven (29).

Madurad en el recogimiento y la oración la elección que vais a hacer (…): si la voz del Señor resuena en lo mas íntimo de vuestro corazón, quered escuchadle. <<Si escucháis hoy mi voz: no endurezcáis vuestro corazón>>!.

¿Quién se atreverá a decir que no al Señor que te llama? Nadie puede permitirse equivocar el camino de su vida.

Por tanto (…), Meditadlo bien, rezad para tener la luz necesaria en vuestra elección y hecha la elección rezad todavía más para tener la fortaleza de permanecer, caminando siempre <<de manera digna del Señor, procurando serle grato en todo>>2 (30).

<<Señor, que vea>>; que vea, Señor, cuál es tu voluntad para mi en cada momento, y sobre todo que vea en qué consiste ese designio de amor para toda mi vida, que es mi vocación. Y dame generosidad para decirte que sí y serte fiel, en el camino que quieras indicarme (.. ) para que sea sal y luz en mi trabajo, en mi familia, en todo el mundo (31).

El sacramento de la penitencia, es un medio singularmente eficaz para el crecimiento espiritual. Indispensable para el fiel que habiendo caído en pecado grave quiere retornar a la vida de Dios.

La dirección espiritual, que puede llevarse fuera del contexto del sacramento de la penitencia e incluso ser llevada por quien no tiene el orden sagrado (…), ayuda a superar el peligro de la arbitrariedad a la hora de conocer y decidir la propia vocación a la luz de Dios (32).

Prontitud para decir sí ante la grandeza de la llamada

¡Animo, jóvenes! ¡ Cristo os llama y el mundo os espera! Recordad que el Reino de Dios necesita vuestra generosa y total entrega. No seáis como el joven rico, que invitado por Cristo, no supo decidirse y permaneció con sus bienes y con su tristeza 1, él, que había sido preguntado con una mirada de amor 2. Sed como aquellos pescadores que llamados por Jesús, dejaron todo inmediatamente y llegaron a ser pescadores de hombres 3 (33).

Sentid la grandeza de esta misión, dejaos arrastrar del todo por el torbellino en cuyo centro actúa Dios mismo, tened plena conciencia de realizar una misión insustituible. No permitáis que la insidia de la duda, del cansancio o de la desilusión empañen el frescor de la entrega

La alegría de ser generosos

Queridísimos (…) comprendéis que os hablo de cosas muy importantes. Se trata de dedicar la vida entera al servicio de Dios y de la Iglesia (…), de hacerlo con fe segura, con convicción madura y decisión libre, con generosidad a toda prueba y sin arrepentimiento.

Abrid vuestro corazón al encuentro gozoso con Cristo (…). Pedid consejo. La Iglesia de Jesús debe continuar su misión en el mundo. Al hablaros de la vocación y al insistiros en seguir este camino, soy yo el humilde y apasionado servidor de aquel amor, que movía a Cristo cuando llamaba a los discípulos a seguirle (35).

Estad seguros de que si le escuchaseis y le siguieseis (…) os sentiríais llenos de gozo y alegría. Sed generosos, tened valor y recordad su promesa: <<mi yugo es suave y mi carga ligera>>(36).

Jóvenes: Cristo necesita de vosotros y os llama para ayudar a millones de hermanos vuestros (…) a salvarse. Abrid vuestro corazón a Cristo, a su ley de amor; sin condicionar vuestra disponibilidad, sin miedos a respuestas definitivas, porque el amor y la amistad no tienen ocaso

Perseverancia y fidelidad

Es fácil ser coherente por un día o algunos días. Difícil e importante es ser coherente toda la vida. Es fácil ser coherente a la hora de la exaltación, difícil serlo a la hora de la tribulación. Y sólo puede llamarse fidelidad a una coherencia que dure toda la vida (38).

Su llamada es una declaración de amor. Vuestra respuesta es entrega, amistad, amor manifestado en la donación de la propia vida, como seguimiento definitivo (…).

Ser fieles a Cristo es amarlo con toda el alma y con todo el corazón de forma que ese amor sea la norma y el motor de todas nuestras acciones.

La fidelidad de Cristo (…) alcanza en la Cruz su máxima y culminante expresión. De ahí que (…) sea imprescindible la renuncia y la mortificación. Sin una ascética exigente y sin una disponibilidad para servirle profundamente enraizada en vuestro corazón (…), sin el hábito del olvido de sí, sería imposible amar de veras y ocuparse solo de los intereses de Cristo (39).

Permitidme que os abra mi corazón para deciros que la principal preocupación (…) ha de ser la fidelidad, la lealtad a la propia vocación, como discípulo que quiere seguir al Señor con una entrega total y con una disponibilidad apostólica sin condicionamientos ni fronteras. Sólo a la luz de esta entrega se pueden afrontar los demás problemas (40).

La vocación es siempre apostólica

Dios llama a quien quiere, por libre iniciativa de su amor. Pero quiere llamar a través de otras personas.  Así quiere hacerlo el Señor Jesús. Fue Andrés quien condujo a Jesús a su hermano Pedro. Jesús llamó a Felipe, pero Felipe a Natanael. l.

No debe existir ningún temor en proponer directamente a una persona joven o menos joven la llamada del Señor. Es un acto de estima y de confianza. Puede ser un momento de luz y de gracia (41).

Ningún cristiano está exento de su responsabilidad apostólica, ninguno puede ser sustituido en las exigencias de su apostolado personal. ¡Ninguna actividad humana puede quedar ajena a vuestra pasión apostólica! (42).

Son muchos vuestros coetáneos que no conocen a Cristo, o no lo conocen lo suficiente. Por consiguiente, no podéis permanecer callados e indiferentes.

Ciertamente, la mies es mucha, y se necesitan obreros en abundancia. Cristo confía en vosotros y cuenta con vuestra colaboración. Os invito, pues, a renovar vuestro compromiso apostólico. ¡Cristo tiene necesidad de vosotros! Responded a su llamamiento con el valor y el entusiasmo característicos de vuestra edad (43).

LA ENTREGA TOTAL

EN MEDIO DEL MUNDO

No hay vocación más religiosa que el trabajo. Un laico católico, hombre o mujer, es alguien que toma el trabajo en serio. Sólo el cristianismo ha dado un sentido religioso al trabajo y reconoce el valor espiritual del progreso tecnológico (44).

Tenéis como finalidad la santificación de la vida permaneciendo en el mundo, en el propio puesto de trabajo y de profesión: vivir el Evangelio en el mundo, viviendo verdaderamente inmersos en el mundo, pero para transformarlo y redimirlo con el propio amor de Cristo. Realmente es una gran ideal el vuestro (…).

Tal es vuestro mensaje y vuestra espiritualidad: vivir unidos a Dios en medio del mundo, en cualquier situación, cada uno luchando por ser mejor con la ayuda de la gracia, y dando a conocer a Jesucristo con el testimonio de la propia vida.

¿Hay algo más bello y mas apasionante que este ideal? Vosotros, insertos y mezclados en esta humanidad alegre y dolorosa, queréis amarla, iluminarla, salvarla: ¡benditos seáis y siempre animosos en este vuestro intento! (45).

Vale la pena dedicarse al hombre por Cristo, para llevarle a El, para elevarlo, para ayudarle en el camino hacia la eternidad; vale la pena por el Reino del Señor vivir ese precioso valor del cristianismo: el celibato apostó1ico (…) (46).

Sed testigos de Cristo frente a vuestros coetáneos. De este modo fortaleceréis vuestra vida de creyentes seguros de comprometeros en una causa grande y podréis seguir la voz del Espíritu Santo. Y si esta voz os llama a un amor mas elevado y generoso no tengáis miedo.

Con el corazón encendido. dialogando con el Señor, tal vez alguno de vosotros se dé cuenta de que Jesús le pide más, de que le llama a que, por su amor, se lo entregue todo. Queridos jóvenes, quisiera deciros a cada uno: Si tal llamada llega a tu corazón, no la acalles. Deja que se desarrolle hasta la madurez de una autentica vocación. Colabora con esa llamada a través de la oración y la fidelidad a los mandamientos. Hay—lo sabéis bien—una gran necesidad de vocaciones (…) de laicos comprometidos que sigan mas de cerca a Jesús. <<La mies es mucha, pero los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies>>1. Con este programa la Iglesia se dirige a vosotros, jóvenes. Rogad también vosotros. Y, si el fruto de esta oración de la Iglesia llega a nacer en lo íntimo de vuestro corazón, escuchad al Maestro que os dice: <<Sígueme.>> No tengáis miedo y dadle, si os lo pide, vuestro corazón y vuestra vida entera (47).

VOCACION MATRIMONIAL

Toda la historia de la humanidad es la historia de la necesidad de amar y de ser amado (…).

E1 corazón —símbolo de la amistad y del amor—tiene también sus normas, su ética y… nada tiene que ver con la sensiblería y menos aun con el sentimentalismo.

Jóvenes, ¡alzad con frecuencia los ojos a Jesucristo! ¡No tengáis miedo! Jesús no vino a condenar el amor, sino a liberar el amor de sus equívocos y falsificaciones.

E1 ser humano es un ser corporal (…); no es un objeto cualquiera. Es, ante todo, alguien; en el sentido de que es una manifestación de la persona, un medio de presencia entre los demás, de comunicación (…). E1 cuerpo es una palabra, un lenguaje. ¡Qué maravilla y qué riesgo al mismo tiempo! ¡Tened un gran respeto de vuestro cuerpo y del de los demás! ¡Que vuestros gestos, vuestras miradas, sean siempre el reflejo de vuestra alma!

Jóvenes, la unión de los cuerpos ha sido siempre el lenguaje mas fuerte con el que dos seres pueden comunicarse entre sí. Y por eso mismo, un lenguaje semejante, que afecta al misterio sagrado del hombre y de la mujer, exige que no se realicen jamás los gestos del amor sin que se aseguren las condiciones de una posesión total y definitiva de la pareja, y que la decisión sea tomada públicamente mediante el matrimonio (48).

Y a aquellos a los que Cristo llama a la vocación matrimonial les digo: estad seguros del amor de la Iglesia hacia vosotros (…) La vida familiar cristiana y la fidelidad de toda la vida en el matrimonio son también hoy necesarios para el mundo (…) (49).

Escucha, en el fondo del corazón a tu conciencia que te llama a ser puro: al serio compromiso del matrimonio que es cimiento de un sólido edificio. No se puede alimentar un hogar con el fuego del placer que se consume rápidamente, como un puñado de hierba seca. Los encuentros ocasionales son simples caricaturas del amor, hierven los corazones y descarnan el plan divino (. .) (50).

¿Qué quiere Jesús de mí? ¿A qué me llama? ¿Cuál es el sentido de su llamada para mí?

Para la gran mayoría de vosotros, el amor humano se presenta como una forma de autorrealización en la formación de una familia. Por eso, en el nombre de Cristo deseo preguntaros: ¿Estáis dispuestos a seguir la llamada de Cristo a través del sacramento del matrimonio, para ser procreadores de nuevas vidas, formadores de nuevos peregrinos hacia la ciudad celeste?

La familia es un misterio de amor, al colaborar directamente en la obra creadora de Dios. Amadísimos jóvenes, un gran sector de la sociedad no acepta las enseñanzas de Cristo, y, en consecuencia toma otros derroteros: el hedonismo, el divorcio, el aborto, control de la natalidad, los medios contraceptivos. Estas formas de entender la vida están en claro contraste con la Ley de Dios y las enseñanzas de la Iglesia.

Seguir fielmente a Cristo quiere decir poner en práctica el mensaje evangélico, que implica también la castidad, la defensa de la vida, así como la indisolubilidad del vinculo matrimonial, que no es un mero contrato que se pueda romper arbitrariamente.

Viendo el <<permisivismo>> del mundo moderno, que niega o minimiza la autenticidad de los principios cristianos, es fácil y atrayente respirar esta mentalidad contaminada y sucumbir al deseo pasajero. Pero tened en cuenta que los que actúan de este modo no siguen ni aman a Cristo. En esta decisión cristiana, el amor es más fuerte que la muerte. Por eso os pregunto nuevamente: ¿Estáis dispuestos y dispuestas a salvaguardar la vida humana con el máximo cuidado en todos los instantes, aún en los mas difíciles? ¿Estáis dispuestos como jóvenes cristianos a vivir y a defender el amor a través del matrimonio indisoluble, a proteger la estabilidad de la familia, la educación equilibrada de los hijos, al amparo del amor paterno y materno que se complementan mutuamente? Este es el testimonio cristiano que se espera de la mayoría de vosotros y de vosotras (51).

VOCACION SACERDOTAL

Muchas veces me preguntan, sobre todo la gente joven, por qué me hice sacerdote. Quizá alguno de vosotros queráis hacerme la misma pregunta. Os contestaré brevemente.

Pero tengo que empezar por decir que es imposible explicarla por completo. Porque no deja de ser un misterio hasta para mi mismo. ¿Cómo se pueden explicar los caminos del Señor? Con todo, sé que en cierto momento de mi vida me convencí de que Cristo me decía lo que había dicho a miles de jóvenes antes que a mi: << ¡Ven y sígueme!>> Sentí muy claramente que la voz que oía en mi corazón no era humana ni una ocurrencia mía. Cristo me llamaba para servirle como sacerdote.

Y como ya lo habréis adivinado, estoy profundamente agradecido a Dios por mi vocación al sacerdocio. Nada tiene para mí mayor sentido ni me da mayor alegría que celebrar la Misa todos los días y servir al Pueblo de Dios en la Iglesia. Ha sido así desde el mismo día de mi ordenación sacerdotal. Nada lo ha cambiado, ni siquiera el llegar a ser Papa (52).

Recuerdo con profunda emoción el encuentro que tuvo lugar en Nagasaki entre un misionero que acababa de llegar y un grupo de personas que, una vez convencidas de que era un sacerdote cató1ico, le dijeron: <<Hemos estado esperándote durante siglos>>. Habían estado sin sacerdote, sin iglesias y sin culto durante mas de doscientos años. Y sin embargo, a pesar de circunstancias adversas, la fe cristiana no había desaparecido; se había transmitido dentro de la familia de generación en generación (53).

La vocación sacerdotal es esencialmente una llamada a la santidad según la forma que nace del sacramento del Orden. Santidad es intimidad con Dios, es imitación de Cristo pobre, casto y humilde, es amor sin reservas a las almas y entrega a un bien verdadero, es amor a la Iglesia que es santa y nos quiere santos porque tal es la misión que Cristo le ha confiado. Cada uno debe ser santo para ayudar a los demás a seguir su vocación a la santidad (54).

Deseáis descubrir si verdaderamente sois llamados al sacerdocio. La cuestión es seria, porque requiere prepararse bien, con rectitud de intención y exige una seria formación (55).

Su llamada es una declaración de amor. Vuestra respuesta es entrega, amistad, amor manifestado en la donación de la propia vida, como seguimiento definitivo y como participación permanente en su misión y en su consagración. Decidirse es amarlo con toda el alma y con todo el corazón, de forma que ese amor sea la norma y el motor de vuestras acciones (…). Vivid desde ahora plenamente la Eucaristía; sed personas para quienes el centro y el cúlmen de toda la vida es la santa misa, la comunión y la adoración eucarística. Ofreced a Cristo vuestro corazón en la meditación y en la oración personal que es el fundamento de la vida espiritual (56).

!EI mundo mira al sacerdote porque mira a Jesús!

Nadie puede ver a Cristo, pero todos ven al sacerdote y por medio de él quieren ver al Señor!

¡Qué inmensa la grandeza y dignidad del sacerdote! (57).

<<Orad, pues, al dueño de la mies para que mande obreros a su mies…>> (…).

Considerando que la Eucaristía es el don más grande que da el Señor a la Iglesia, es preciso pedir sacerdotes, puesto que el sacerdocio es un don para la Iglesia (…). Se debe rezar con insistencia para conseguir ese regalo. Debe pedirse de rodillas (58).

Llamados, consagrados, enviados. Esta triple dimensión explica y determina vuestra conducta y vuestro estilo de vida. Estáis <<puestos aparte>>; <<segregados>>, pero <<no separados>>. Más bien os separaría olvidar o descuidar el sentido de la consagración que distingue vuestro sacerdocio. Ser uno mas en la profesión, en el estilo de vida, en el modo de vivir, en el compromiso político, no os ayudaría a realizar plenamente vuestra misión; defraudaríais a vuestros propios fieles, que os quieren sacerdotes de cuerpo entero (59).

VOCACION RELIGIOSA

Y si alguno o alguna de vosotros advierte la llamada de Cristo al don total de sí (…) en la vida religiosa, no rechace una propuesta tan elevada, aunque sea exigente. Que encuentre la valentía de un sí generoso y fuerte, que pueda dar una inigualable plenitud de sentido a toda la vida (60).

La vocación religiosa es un don libremente ofrecido y libremente aceptado. Es una profunda expresión del amor de Dios hacia vosotros y, por vuestra parte, requiere a cambio un amor total a Cristo. Por tanto, toda la vida de un religioso está encaminada a estrechar el lazo de amor que fue primero forjado en el sacramento del bautismo.

Estáis llamados a realizar esto en la consagración religiosa mediante la profesión de los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia (61).

Me es grato reafirmar con fuerza el papel eminentemente apostólico de las monjas de clausura. Dejar el mundo para dedicarse—en la soledad—a una oración más profunda y constante no es más que una forma particular… de ser apóstol.

Seria un error considerar a las monjas de clausura como criaturas separadas de sus contemporáneos, aisladas y como apartadas del mundo y de la Iglesia; están, por el contrario, presentes de la manera más profunda posible, con la misma ternura de Cristo. Es por ello, 1ógico que los Obispos de las nuevas Iglesias soliciten como una gracia especial, la posibilidad de acoger un monasterio de religiosas contemplativas, aún cuando el numero de las activas sea todavía insuficiente (62).

La juventud contemporánea no esta cerrada al llamamiento evangélico, como se afirma con excesiva facilidad. Claro está que puede encaminarse espontáneamente a caminos nuevos; de todos modos se siente igualmente atraída por las congregaciones antiguas que les presentan un rostro vivo y siguen fieles a exigencias radicales y presentadas con sensatez.

Basta consultar la historia de la Iglesia para ver una prueba de ello. Pero las adaptaciones (…) que nacen de la relajación o llevan a ella no pueden de ninguna manera atraer a los jóvenes, porque éstos en el fondo de sí mismos tienen capacidad de una entrega total aunque algunas aparezcan vacilantes o bloqueadas (63).

Quiero recordar aquí de modo particular a las 400 jóvenes religiosas de vida contemplativa de España que me han manifestado sus deseos de estar con nosotros. Sé ciertamente que están muy unidas a todos nosotros a través de la oración en el silencio del claustro. Hace siete años, muchas de ellas asistieron al encuentro que tuve con los jóvenes en el estadio Santiago Bernabeu de Madrid. Después respondiendo generosamente a la llamada de Cristo, le han seguido de por vida. Ahora se dedican a rezar por la Iglesia, pero sobre todo por vosotros y vosotras, jóvenes, para que sepáis responder también con generosidad a la llamada de Jesús (64).

EL EJEMPLO DE MARIA

Para los jóvenes sobre todo, mi mensaje se hace invitación y exhortación. Quisiera que la juventud del mundo entero se acercase más a María Ella es portadora de un signo indeleble de juventud y belleza que no pasan jamás. Que los jóvenes tengan cada vez más su confianza en Ella y que confíen a Ella la vida que se abre ante ellos (65).

¿Qué nos dirá María, nuestra Madre y Maestra? En el Evangelio encontramos una frase en la que María se manifiesta realmente como Maestra. Es la frase que pronunció en las bodas de Caná. Después de haber dicho a su Hijo: <<No tienen vino>>, dice a los sirvientes: <<Haced lo que El os diga>>.

Y estas palabras (…) encierran un mensaje muy importante, válido para todos los hombres de todos los tiempos. Ese <<Haced lo que El os diga>> significa: escuchad a Jesús, mi Hijo; actuad según su palabra y confiad en El. Aprended a decir que <<Sí>> al Señor en cada circunstancia de vuestra vida. Es un mensaje muy reconfortante, del cual todos tenemos necesidad.

<<Haced lo que El os diga.>> En estas palabras María expresa, sobre todo, el secreto mas profundo de su vida. En estas palabras está toda Ella. Su vida, de hecho, ha sido un <<Sí>> profundo al Señor. Un <<Sí>> lleno de gozo y de confianza (66).

Es preciso, pues, que acojáis a María en vuestras jóvenes vidas, igual que el Apóstol Juan la acogió <<en su casa>>. Que le permitáis ser vuestra Madre. Que abráis ante Ella vuestros corazones y vuestras conciencias. Que Ella os ayude a encontrar siempre a Cristo, para <<seguirlo>>, por cada uno de los caminos de vuestra vida (67).

<<He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra.>>

Este fue el momento de la vocación de María. Y de ese momento dependió la posibilidad misma de la Navidad. Sin el “sí’’ de María, Jesús no hubiera nacido (68).

NOTAS

(1) Roma(Italia), 13-V-1984.

(2) Edimburgo (Escocia), 31-V-1982

(3) Roma (Italia), 6-VI-1986. Cfr. Lumen Gentium, cap. 5. 2 Cfr. Eph 4, 7

(4) Roma (Italia), 23-111-1983

(5) Limerick (Irlanda), 1-X-1979.

(6) Boston (Estados Unidos), 1-X-1979.

(7) Roma (Italia), 1 3-X- 1979.

(8) C6rdoba (Argentina), 8-lX- 1985.

(9) Cristifideles Laici, 58. Jn 10, 3.

(10) Asunción (Paraguay), 18-V-1988.

(11) Taegu (Corea del Sur), 5-V-1984. ‘ Jn 12, 25.

(12) Roma (Italia), 18-111-1989. Cfr. Mc 2, 17.

(13) Oristano (Cercena), 18-X-1985.

(14) Porto Alegre (Brasil), 5-V11-1980. Cfr. Rom 9, 11. 2 Cfr. Rom 9, 20.

(15) Roma (Italia), 17-111-1982.

(16) San Antonio (Estados Unidos), 13-1X-1987.

(17) Roma (Italia), 9-X-1984.

(18) Valencia (Espana), 8-XI-1982.

(19) Asunci6n (Paraguay), 18-V-1988. Cfr. Lc 15, 4-7. 2 Mt 19, 20. 3 Mc 10, 21.

(20) Ibidem

(21) Auckland (Nueva Zelanda), 22-XI-1986. ‘ Mc 10, 21.

(22) Boston (Estados Unidos), 1-X-1979.

(23) Aquila (Italia), 30-V111- 1980.

(24) Edimburgo (Escocia), 31 -V- 1982. ‘ Lc 1, 35.

(25) Vancouver (Canada), 1 8-lX- 1984.

(26) Galway (Irlanda), 30-lX- 1979. Jn 15, 15.

(27) Vancouver (Canada), 18-lX- 1984.

28)Aquila (Italia), 30-V111- 1980.

(29) Asunción (Paraguay), 18-V-1988.

30) Bergamo (Italia), 26-lV-1981. 2 Col 1, 10.

(31) Buenos Aires (Argentina), 11-IV-1987. Lc 18, 41.

(32) Roma (Italia), 1 1 -IV- 1984.

(33) Roma (Italia), 2-11-1989. Cfr. Mt 19, 22. 2 Cfr. Mc 19, 21. 3 Cfr. Mt 14 18-22.

(34) Bari (Italia), 26-11-1984.

(35) Roma (Italia), 20-lV- 1980.

(36) Manchester (Inglaterra), 31 -V- 1982. Mt 11, 30.

(37) Javier (Espana), 6-XI-1982.

(38) Mejico D.F. (Mejico), 27-1-1979.

(39) Valencia (Espaiia), 8-XI- 1982.

(40) Cochabamba (Bolivia), 11 -V- 1988.

(41) Roma (Italia), 13-lV-1983. ‘ Cfr. Jn 1, 33 y ss.

(42) Belice (Belice), 9-111-1983.

(43) Roma (Italia), 27-XI-1988.

(44) Edimburgo (Escocia), 31-V-1982.

(45) Roma (Italia), 19-V111-1979.

(46) Guadalajara (Mejico), 30-1-1979.

(47) Cochabamba (Bolivia), 11-V-1988.

(48) Paris (Francia), 1-V1-1980

(49) Auckland (Nueva Zelanda), 22-XI-1986.

(50) Antananarivo (Madagascar), 29-lV- 1989.

(51) Santiago de Compostela (España), 19-V111-1989.

(52) Los Angeles (Estados Unidos), 14-1X-1987.

(53) Nagasaki (Japón), 25-11-1981

(54) Roma (Italia), 9-X-1984.

(55) Roma (Italia), 1 3-X- 1979.

(56) Valencia (Espana), 8-XI-1982.

(57) Roma (Italia), 1 3-X- 1979.

(58) Roma (Italia), 25-111-1982.

(59) Valencia (Espana), 8 -Xl- 198 2.

(60) Roma (Italia), 18-111-1989

(61) San Antonio (Estados Unidos), 13-1X-1987.

(62) Roma (Italia), 1 3-V-1983.

(63) Friburgo (Alemania), 1 3 -Vl- 198 4.

(64) Santiago de Compostela (Espana), 19-V111-1989.

(65) Roma (Italia), 16-X- 1987.

(66 ) Roma (Italia), 1 3-X11- 198 7.

(67) Roma (Italia), 23-111-1986.

(68) Roma (Italia), 8-111-1982.

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Urge la influencia seglar en todos los campos de la vida

Urge la influencia seglar en todos los campos de la vida

http://www.semanario.com.mx/ps/2012/11/urge-la-influencia-seglar-en-todos-los-campos-de-la-vida/

Publicado en web el 22 de noviembre, 2012

Exhortación Christifideles Laici

A nadie es lícito permanecer ocioso

De franca continuidad con el Concilio Vaticano II, y fruto del Sínodo Mundial de Obispos de 1987, es la Exhortación dedicada a los Laicos y redactada por el Papa Juan Pablo II, la cual es muy importante conocer en estas fechas, por celebrar el Día del Laico.

Mónica Livier Alcalá Gómez

Lightstalkers0018AA largeEn los primeros siglos de la Iglesia, el Pueblo de Dios, sobre todo los Laicos, tenían una participación activa en las decisiones y desarrollo del Reino de Dios; tan es así, que el primer impulso evangelizador de la Iglesia se realizó a través de Laicos, hasta que, poco a poco, la creencia de que la perfección cristiana obligaba a retirarse y concentrarse más en la vida interior, esa participación fue disminuyendo. Esta idea fue muy extendida y, hasta la fecha, predomina en gran parte de la feligresía, creyendo que la inmensa tarea pastoral es exclusivamente propia de los clérigos.
En la celebración del Concilio Vaticano II, una de las tareas fundamentales fue restituir la importancia de la labor de los Laicos y su lugar imprescindible dentro de la Iglesia, como protagonistas y responsables de la Evangelización. Por tanto, es provechoso recordar un Documento que habla precisamente de este protagonismo del laicado: La Exhortación Apostólica Post-sinodal sobre la vocación y misión de los Laicos en la Iglesia y en el mundo.

La dignidad del laico

Desde la acción sacramental del Bautismo, cada creatura se convierte en hijo de Dios, miembro de la Iglesia y templo del Espíritu Santo. La Exhortación recalca una de las funciones claves del Laico: la santificación del mundo desde la índole secular propia de su estado.
Con las palabras de los Padres Sinodales, el Papa subrayaba esta idea al decir que “el carácter secular debe ser entendido a la luz del acto creador y redentor de Dios, que ha confiado el mundo a los hombres y a las mujeres, para que participen en la obra de la Creación, la liberen del influjo del pecado y se santifiquen en el matrimonio o en el celibato, en la familia, en la profesión y en las diversas actividades sociales” (No. 15, Proposición 4 del Sínodo).

El papel de los laicos dentro de la Iglesia misionera

Juan Pablo II indicaba con claridad la urgencia de emprender una “Nueva Evangelización”. Al mismo tiempo, señalaba los diversos ámbitos de acción de los Laicos, como la defensa de la dignidad de la persona, de la vida, de la familia; la caridad como esfuerzo por vivir de modo solidario; el compromiso político, superando miedos que impiden a muchos intervenir activamente en la vida pública; el mundo del trabajo y de la economía; el vasto campo de la cultura, para superar el divorcio entre la cultura y el Evangelio, que ya había sido denunciado por Paulo VI en Evangelii nuntiandi (citada en el No. 44).

Situaciones de la vida del laico

Desde la niñez hasta la ancianidad, en la salud y en la enfermedad, y en la rica y complementaria distinción entre hombres y mujeres (a las mujeres la Christifideles laici se dedican casi por entero las reflexiones de los números 49-52).
Subraya, además, que los jóvenes no pueden ser simples destinatarios de la evangelización, sino protagonistas, llamados a renovar las Sociedades a las que pertenece: “En tantos países del mundo, ellos representan la mitad de la entera población y, a menudo, la mitad numérica del mismo Pueblo de Dios que vive en esos países. Ya bajo este aspecto, los jóvenes constituyen una fuerza excepcional y son un gran desafío para el futuro de la Iglesia. En efecto, en los jóvenes la Iglesia percibe su caminar hacia el futuro que le espera, y encuentra la imagen y la llamada de aquella alegre juventud, con la que el Espíritu de Cristo incesantemente la enriquece. En este sentido, el Concilio ha definido a los jóvenes como la esperanza de la Iglesia”(168).
Cultivar la relación entre
cada bautizado y Cristo

IMG 3943Esto implica la “formación integral y permanente de los fieles laicos” (No. 57), que permita conocer y vivir la propia vocación y misión, y que sea no sólo algo pasivo sino activo. El Laico bien formado puede ayudar de modo eficaz a la formación de otros laicos.
“El hombre es interpelado en su libertad por la llamada de Dios a crecer, a madurar, a dar fruto. No puede dejar de responder; no puede dejar de asumir su personal responsabilidad”.
Todos los Laicos pueden, así, descubrir su importante función en el mundo; pero, sobre todo, reconocer que el Amor de Dios no excluye a nadie, sino que se abre a cualquier ser humano. Desde Dios, cada uno tiene una misión propia, una tarea que llevar a cabo, un talento que ofrecer a los demás (Cf. No. 56).
Esta idea fue recordada por el Papa Benedicto XVI en su viaje a Francia (Discurso en Notre-Dame, 12 de septiembre de 2008): “Nadie sobra en la Iglesia, nadie. Todo el mundo puede y debe encontrar su lugar”. Lo cual es posible desde el encuentro personal, único, irrepetible, de cada bautizado con Cristo; un encuentro que nos transforma íntimamente en Él”.

La palabra «Laico», es un derivado del término latino “laos” que significa “pueblo”. Es una palabra acuñada por el Cristianismo para diferenciarlos de los Clérigos.

Se puede consultar la Christifideles laici en su versión digital en:
http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_exhortations/documents/hf_jp-ii_exh_30121988_christifideles-laici_sp.html

Entrevista a Pepe Prado
La tarea de evangelizar debe ser radicalmente novedosa

Ésta es la segunda parte de la charla con un calificado laico que fue expresamente invitado por la Santa Sede entre un selecto grupo internacional de seglares que actuaron como Observador de la más reciente Reunión del Papa con Pastores de la Iglesia Universal. La primera parte la publicamos antes de su viaje a Roma.

Orfeón Sanjuanense

Francisco Javier Cruz Luna

A su regreso de la Ciudad Eterna, en la que estuvo participando como Observador en el recientemente concluido Sínodo Mundial de los Obispos para la Nueva Evangelización, José “Pepe” Prado nos concedió la siguiente entrevista:

– Pepe: Tras haber tomado parte como observador en el Sínodo, ¿qué valoración haces del mismo?

-Depende del aterrizaje pastoral y evangelizador. Es preciso que no se quede en las nubes de ideas, sino que la “evangelización” sea, en verdad, “evangeli-acción”; es decir, acción evangélica, y no sólo reflexión teórica. Si es “nueva” debe haber una novedad radical, no sólo periférica. Si no, entonces sería mejor llamarla con otro nombre.

-¿Crees que este Sínodo va a insuflar un nuevo aliento de aire fresco a la Iglesia?

-Dios actúa con nosotros, sin nosotros y a pesar de nosotros; pero, si anunciamos el Evangelio, que es dynamis, (Rom 1,16), vamos a experimentar el Poder de Dios. Lo que no crece, perece.

-En tu participación como Observador, y en calidad de Director Internacional de las Escuelas de Evangelización San Andrés, ¿en qué se centró tu intervención en el Sínodo?

Luz de luz-Yo expuse que el principal problema de la Iglesia Católica no es que no evangelice, sino que intentan hacerlo aquéllos que no están evangelizados. En el peregrinar de la Iglesia nos pasa lo que a José y María, que regresan en peregrinación con cantos, antorchas y ritos, pero sin Jesús, pues lo han olvidado en Jerusalén. Hay que volver a Jerusalén. ¿Por qué a Jerusalén? Porque en Jerusalén hay una tumba vacía. Afirmé, y lo sostengo, que perdimos el Primer Anuncio y lo dejamos en los hermanos de la Reforma. Por eso se llevan a tantos católicos a sus iglesias. También dije que a pesar de bellos Documentos, no hemos encontrado “La Palabra” que perdimos hace siglos. Como prueba, pregunté cuántos Padres Sinodales llevaban la Biblia en la mano… El amor a la Palabra no se logra por Decretos ni Documentos, sino caminando con Jesús a Emaús para que Él haga arder nuestro corazón con el fuego de su Palabra. También cuestioné, con una sonrisa en la boca y brillo en mis ojos, si acaso no habremos perdido a Jesús, porque la alegría de haber encontrado el tesoro escondido se ve muy poco.

-¿Se ha tomado ya realmente conciencia de que la evangelización no es una dimensión más de la Iglesia, sino que forma parte de su misma esencia?

-Si por evangelización entendemos el Primer Anuncio del Evangelio, aún no hay conciencia de su importancia. Se da por supuesto o se le añade todo tipo de Catequesis, Doctrina y Teología, perdiendo la fuerza del Primer Anuncio o Kerygma.

-Nuevo ardor, nueva expresión, nuevos métodos… ¿Qué es lo que para ti define la Nueva Evangelización? ¿Existe la tentación de aplicar nuevos métodos y nuevos lenguajes, pero sin recibir el aliento del Espíritu?

-Sin Espíritu Santo, simplemente no hay Nueva Evangelización. Sin un Nuevo Pentecostés no puede haberla. Es preciso orar y estar atentos para dejar hablar al Espíritu Santo como lo hizo en aquella Asamblea de Antioquía, cuando Bernabé y Saulo fueron enviados a traspasar fronteras y culturas.

-Dentro del actual dinamismo eclesial, ¿qué papel se sienten llamadas a jugar las Escuelas de Evangelización San Andrés, que tú diriges?

Yo confirmo que la dimensión kerygmática que estamos siguiendo desde hace más de 30 años es la dirección del viento del Espíritu Santo. De esto depende el futuro de la Iglesia. Es más, no basta con evangelizar; hay que formar evangelizadores y formar formadores de evangelizadores, como ya lo hacemos en 67 países de los cinco Continentes.

-Finalmente, ¿quién es Jesús para Pepe Prado? ¿En qué ha cambiado tu vida? ¿Por qué crees que el encuentro personal con Jesús es el único camino para la felicidad verdadera?

-Jesús es Quien me amó y se entregó por mí, el que cambió mi vida de fariseo y me confió un ministerio no oficial en la Iglesia y para la Iglesia. Quiero llegar a decir, con San Pablo, que “mi vivir es Cristo”; pero, en vez de su expresión: “Ay de mí si no evangelizara”, yo proclamo: “Qué feliz soy cuando evangelizo”, presentando a Jesús como el único Salvador y Señor.

Los laicos debemos hacernos notar dentro de la Iglesia

Pese a que la Iglesia la conformamos en su mayoría los Laicos o Seglares que hemos sido bautizados y somos parte del Pueblo de Dios, pocos son los que ejercen el compromiso cristiano de formarse y transformar sus entornos. La Iglesia de Guadalajara ofrece diversas alternativas, de acuerdo al gusto y espiritualidad de cada quien.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

cover-manos-levantadasEn la Arquidiócesis de Guadalajara existen 73 Organismos Laicales Eclesiales registrados y pertenecientes a la Comisión que lleva ese mismo nombre, la cual es asistida eclesiásticamente por el Padre Santiago Navarro Chávez, Párroco de San Francisco, en Tesistán, y coordinada por el Licenciado Joaquín Rivera Meza desde hace cinco años.
“En etapa de surgimiento, de formación, existen aproximadamente 30 más. Éstos están en una etapa de prueba. Generalmente surgen de la iniciativa de algunos hermanos Laicos que le presentan su proyecto al señor Obispo, en este caso don José Trinidad González Rodríguez, quien es el Encargado a nivel diocesano de los Organismos Laicales Eclesiales; él les orienta y canaliza a la Comisión que los apoya para la creación de sus Estatutos, los cuales posteriormente son revisados y, en su caso, aprobados”, señaló en entrevista Rivera Meza.
“De estos organismos, hay algunos que están autorizados por Roma; por tanto, ya tienen un caminar, cuentan con una espiritualidad propia, tienen su ser y quehacer. Hay organismos de índole internacional, nacional, local, e incluso parroquial. Cuando un organismo quiere comenzar a trabajar en nuestra Arquidiócesis, necesita acudir al Obispo y solicitar su autorización; él los canaliza al Padre Santiago Navarro y a un servidor. Nos apoyan, además, especialistas, expertos en Pastoral o según se requiera, y formulamos propuestas a las que después se hacen correcciones y sugerencias, y pueden ser finalmente autorizados por el Obispo para una etapa de experimentación durante tres años”.

Según las cualidades de cada quien

Al ser Organismos Eclesiales, se requiere que las nuevas instituciones tengan clara su visión de Iglesia y de eclesialidad: “Cada uno tiene su propio carisma, y nosotros trabajamos organismos en tres líneas: con espiritualidad mariana, eucarísticos y de caridad o espiritualidad evangelizadora; éstas son las tres Secciones que integran la Comisión. Buscamos que todos los organismos tengan muy claro su ser y quehacer dentro de la Iglesia; que tengan una misión, visión y objetivos.
Actualmente, son aproximadamente 30 Grupos en la Sección de Evangelización; entre ellos, por ejemplo, la Renovación Carismática Católica y los Cursillos de Cristiandad; 20 en Grupos Marianos y 20 en Eucarísticos; entre ellos, la Adoración Nocturna. Según su carisma, cada Grupo realiza su propio apostolado”.
Se calcula que en estos Movimientos participan de manera activa al menos 250 mil Laicos.
“Cabe señalar, añadió el Licenciado Rivera Meza, que quienes pertenecemos a la Comisión de Organismos Laicales Eclesiales no somos los únicos seglares trabajando en la Iglesia de Guadalajara, pues existen muchos otros laicos integrados en la Pastoral Familiar: Jóvenes y Adolescentes; en la Pastoral Social, Pastoral de la Salud; en fin, en todas las Pastorales, Secciones y Comisiones Diocesanas”.

Cada quien jala agua para su molino

Joaquín Rivera inició su caminar apostólico en un organismo laical, la Renovación Carismática Católica de la Arquidiócesis de Guadalajara, trabajando a nivel parroquial, decanal, vicarial, diocesano y nacional desde hace 25 años; posteriormente, a invitación del Obispo José Trinidad, se integró a la Comisión de Organismos Laicales. En todos estos años de experiencia, Joaquín percibe que continúa pendiente el que los Laicos asumamos nuestro papel protagónico en la vida de la Iglesia: “Jugamos un papel importante, pero deberíamos tomarlo más en serio.
“Los seglares deberíamos tomar más en cuenta nuestra formación y verdaderamente hacer Iglesia. En cada Movimiento se recibe formación, pero muy particular de cada organismo; nos falta formación a nivel global del pensamiento de la Iglesia. En cada Movimiento hacemos nuestra propia Iglesia, como quien dice, y somos muy celosos creyendo que sólo nosotros poseemos la verdad; entonces, falta crear una verdadera comunión con los demás organismos y Movimientos laicales eclesiales. En eso consiste la verdadera eclesialidad”.
Respecto a si la voz de los Laicos es escuchada dentro de la Iglesia, Joaquín Rivera señaló: “Sí hay esa apertura por parte de los Pastores; sin embargo, muchas veces somos los propios Laicos los que no hacemos escuchar nuestra voz, y es por eso que ya se trabaja en la reestructuración de un Consejo de Laicos que labore, de la mano con la Jerarquía, para lograr no sólo una mejor Iglesia, sino una mejor Sociedad. Posteriormente se piensan integrar Laicos a este Consejo, no solamente de los que ya trabajan en la Iglesia y para la Iglesia, sino quienes juegan un papel importante en nuestra Sociedad, cuidando que no se politice este Consejo o que se caiga en la falsa idea de que la Iglesia es una democracia”.
Joaquín Rivera precisó, asimismo, que los laicos podemos encontrar el camino a la santidad adhiriéndonos a alguno de los Organismos Laicales Eclesiales que ya existen, y a los que pertenecieron muchos de nuestros Santos y Beatos Mexicanos: “Ellos y muchos otros, trazaron los rieles. Nos toca a nosotros recorrer ese camino”.

Vocabulario Eclesiástico

El Laico en la Iglesia Católica

El redescubrimiento del término ‘Laico’ fue impulsado principalmente en el Concilio Vaticano II.
Desde dicho Concilio, se destaca cada vez más que el Laico en la Iglesia Católica es una auténtica vocación. El contenido de esta vocación es la santificación de las obligaciones ordinarias del cristiano y, en primer lugar, las familiares. Así, la Constitución Dogmática Lumen Gentium afirma que su vocación consiste en “iluminar y organizar todos los asuntos temporales a los que están estrechamente vinculados, de tal manera que se realicen continuamente según el Espíritu de Jesucristo, y se desarrollen y sean para la Gloria del Creador y del Redentor” (No. 31).
El Decreto conciliar Apostolicam Actuositatem indica que forma parte de esta vocación el apostolado, entendido como deber de acercar almas a Dios. Según este Documento, “ejercen el apostolado con su trabajo para la evangelización y santificación de los hombres y para la función y el desempeño de los negocios temporales, llevado a cabo con espíritu evangélico, de forma que su laboriosidad en este aspecto sea un claro testimonio de Cristo y sirva para la salvación de los hombres” No. 2).

Celebremos el Día del Laico

El domingo 25 la Iglesia de Guadalajara celebrará el Día del Laico en el Santuario de los Mártires.
Entre las 10 y las 11.30 de la mañana se promoverá el encuentro con el Cardenal José Francisco Robles Ortega; posteriormente, a las 12, la Misa, presidida por Monseñor J. Trinidad González Rodríguez, Obispo Auxiliar, para después concluir con una convivencia.

La mujer laica en la Iglesia
Formadora por excelencia

Las mujeres han sido siempre indispensables en el contexto eclesial. Prácticamente, el genio femenino está dentro de cada área pastoral. Una mujer de Iglesia, Lupita Venegas Leiva, exhorta, por tanto, a no olvidar este papel fundamental

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Mónica Livier Alcalá Gómez

“En la Exhortación Apostólica Christifideles Laici se nos dice de manera expresa a los Laicos, en general, que no sólo pertenecemos a la Iglesia, sino que somos Iglesia, y que estamos llamados a la santidad para contribuir desde dentro, a modo de fermento, en la santificación del mundo, siendo sal, luz y levadura. Este llamado debe cumplirse de manera particular en la mujer, quien es eminentemente transmisora de códigos de conducta”, señaló en una entrevista la Fundadora del Proyecto Comunicativo Valora, A.C., conferencista y defensora de la vida y la familia, Licenciada Lupita Venegas Leiva, quien dio respuesta a las siguientes preguntas:

-¿Qué papel desempeña la mujer en el mundo?

“La mujer es la formadora por excelencia; en sus manos está el corazón de sus hijos, hombres y mujeres, que tienen un estrecho y único vínculo con ella. Si hoy estamos sufriendo por una extrema violencia y falta de sentido, es en gran parte porque la mujer ha olvidado esta misión básica y se ha inclinado al individualismo que tanto proponen las ideologías reinantes. El mundo se paganiza cuando la mujer deja de anunciar y modelar la vocación primera que todos tenemos al amor”.

-¿En qué situación se encuentra el laicado femenino en la Iglesia?

“Haciendo un breve análisis de la realidad actual en nuestro país, responde la entrevistada, yo propondría cuatro tipos de Laicas:
a) Laica liberal. Es la mujer hipermoderna que no se siente atraída por las cosas de Dios. Vive en las novedades, en lo superficial. Está bautizada, pero no muestra ningún interés en vivir su Fe. No tiene formación religiosa.
b) Laica sentimental. Es aquélla que ha sido bautizada y practica actos de piedad, pero no tiene formación alguna y no se ajusta a las exigencias morales que implican el seguimiento de Cristo. No es capaz de dar razones de su Fe, pero no deja a la Virgen por nada, y “siente bonito” ir a Misa.
c) Laica tibia. Es una mujer bautizada que conoce su Fe y la practica a medias. Ha tenido oportunidad de prepararse, tal vez por haberse formado en colegios católicos, pero no colabora con la Iglesia. No ayuda en su Parroquia ni se involucra en Catequesis y otras formas de servicio. Vive en privado lo que cree.
d) Laica comprometida. Es la mujer bautizada que se interesa por su Fe y se prepara constantemente. Se ha involucrado en un apostolado de manera responsable. Conoce, vive y transmite a Cristo.
Considero que podríamos distribuir estos cuatro tipos de mujeres en una Curva de Gauss, siendo minoría los tipos de los extremos a y d, y mayoría los tipos b y c”.

“Las mujeres somos la esperanza de una Humanidad plena. Somos humanizadoras por vocación. Una mujer se realiza cuando se entrega a sí misma para el bien de los que ama. Estamos llamadas, en primer lugar, a hacer familia; pero, desde luego, tenemos también la capacidad y el deber de aportar a nuestra Sociedad y a nuestra Iglesia todos nuestros talentos. No guardemos lo recibido bajo el colchón, sino que debemos multiplicar nuestros regalos. Es tiempo de trabajar por y para Cristo”.

-¿Cómo se ha desarrollado tu labor como parte de la Iglesia?

“Yo me considero, con toda honestidad y humildad, una Laica comprometida. Después de haberme formado en escuelas católicas y recibir una educación congruente de parte de mis padres, era casi inevitable que me enamorara de la Santísima Trinidad. Cuando una mujer tiene una relación personal con este Dios Amor, no tiene más remedio que darlo. Toda mi vida he sido llevada por el Señor a su servicio, y desde hace 12 años inicié un apostolado en Medios de Comunicación. La Misión que Dios me ha regalado es la de permear los Medios de Comunicación con los valores del Evangelio. El Obispo Trinidad González nos ha instruido señalándonos que ésta es la vocación primera del Laico, hombres y mujeres en comunión con la Iglesia, seguidores de Jesucristo, pero que no viven en el Convento, que no traen un hábito, sino que viven en el corazón del mundo, y el corazón del mundo son las familias, las fábricas, las oficinas, la política, le economía, el deporte, las comunicaciones; ahí, la vocación del Laico es santificar el ambiente”.

-¿Cómo te diste cuenta de que tu labor era importante?

“Hace 12 años yo era una madre de familia joven, que se sentía ofendida con los contenidos de los Medios de Comunicación que pretendían deformar a mis hijos. Reunida con otras mamás, comentamos la necesidad de tener opciones sanas para ellos y para las familias. Decidimos no quejarnos más y hacer algo al respecto. Así fue como surgió la idea de fundar una organización que se ocupara de llevar contenidos dignos a través de los Mass Media.
Es un hecho probado que los Medios influyen negativamente en las Sociedades promoviendo la violencia, el sexo banalizado, la desesperanza y la desintegración familiar. Debemos luchar por corregir esa tendencia”.

-¿Qué experiencias significativas de este apostolado podrías señalar?

“Las mujeres tenemos el don de tocar los corazones. Tuve el honor de ser bautizada por un buen amigo e importante representante de los Medios, Ignacio Martín del Campo Ramírez, como “la voz del corazón”. Esto me hizo percatarme de que yo estaba llevando a los Medios lo que el Papa Juan Pablo II llamó el genio femenino; o sea, esa capacidad que Dios nos otorga a nosotras para transformar vidas tocando la esencia humana. Son muchos los encuentros con hombres, mujeres, jóvenes y niños agradecidos por los contenidos que les hago llegar mediante la Radio, la Televisión y la Prensa”.

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