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Los laicos son corresponsables del ser y actuar de la Iglesia

Los laicos son corresponsables del ser y actuar de la Iglesia

 

 

 

 

 

 

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Ciudad del Vaticano (AICA): “Los laicos no deben ser considerados ‘colaboradores’ del clero sino ‘corresponsables’ del ser y el actuar de la Iglesia. Esta corresponsabilidad exige un cambio de mentalidad referido, en especial, al papel de los laicos en la Iglesia, y por lo tanto, es importante que se consolide un laicado maduro y comprometido”, expresó Benedicto XVI en el mensaje enviado a la VI Asamblea Ordinaria del Forum Internacional de Acción Católica (FIAC), que se celebra en la ciudad de Iasi, Rumania, del 22 al 26 de agosto. Representantes de 35 países de los cuatro continentes, profundizarán durante estos días el tema elegido para esta cita internacional “Laicos de Acción Católica: corresponsabilidad eclesial y social”, en la inminencia del Año de la Fe y la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización.

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“Los laicos no deben ser considerados ‘colaboradores’ del clero sino ‘corresponsables’ del ser y el actuar de la Iglesia. Esta corresponsabilidad exige un cambio de mentalidad referido, en especial, al papel de los laicos en la Iglesia, y por lo tanto, es importante que se consolide un laicado maduro y comprometido”, expresó Benedicto XVI en el mensaje enviado a la VI Asamblea Ordinaria del Forum Internacional de Acción Católica (FIAC), que se celebra en la ciudad de Iasi, Rumania, del 22 al 26 de agosto.

 

Representantes de 35 países de los cuatro continentes, profundizarán durante estos días el tema elegido para esta cita internacional “Laicos de Acción Católica: corresponsabilidad eclesial y social”, en la inminencia del Año de la Fe y la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización.

 

A este respecto, Benedicto XVI afirma en su mensaje que este “es un tema de gran relevancia para el laicado”, que debe ser capaz de dar su aporte específico a la misión eclesial, en el respeto de los ministerios y de las tareas que cada uno tiene en la vida de la Iglesia y siempre en cordial comunión con los obispos”.

 

El Papa exhorta a los participantes a profundizar y vivir un “espíritu de comunión profunda con la Iglesia, característica de los inicios de la comunidad cristiana”.

 

Les pide que sientan como suyo “el compromiso a trabajar por la misión de la Iglesia: con la oración, con el estudio, con la participación activa en la vida eclesial, con una mirada atenta y positiva hacia el mundo, en la continua búsqueda de los signos de los tiempos” y que no se cansen de afinar cada vez más por medio de la formación su peculiar vocación de fieles laicos “llamados a ser testigos valientes y creíbles en todos los ámbitos de la sociedad, para que el Evangelio sea luz que lleva esperanza en las situaciones problemáticas, de dificultad, de oscuridad, que los hombres de hoy encuentran a menudo en el camino de la vida”.

 

Benedicto XVI los exhortó a asumir y compartir “las opciones pastorales de las diócesis y de las parroquias, favoreciendo ocasiones de encuentro y de sincera colaboración con los otros integrantes de la comunidad eclesial, creando relaciones de estima y comunión con los sacerdotes, por una comunidad viva, ministerial y misionera”, así como a cultivar “relaciones personales auténticas con todos, empezando por la familia”, ofreciendo su disponibilidad “a la participación a todos los niveles de la vida social, cultural y política teniendo siempre como objetivo el bien común”.

 

 

El FIAC

El Forum Internacional de Acción Católica (FIAC), nació por iniciativa de los movimientos de Acción Católica de la Argentina, España, Austria, Malta, México e Italia que, después del Sínodo de 1987 sobre la vocación y misión de los laicos en la Iglesia y el mundo, y después de la publicación de la exhortación apostólica postsinodal Christifideles Laici, advirtieron la exigencia de dar vida a una nueva estructura adecuada para favorecer el encuentro, el intercambio y la solidaridad entre asociaciones y movimientos de Acción Católica en vista de la nueva evangelización.

 

La asamblea constitutiva del FIAC se celebró en Roma en 1991. Entre 1994 y 2000 el Fórum se hizo promotor de encuentros continentales, semanas de formación para jóvenes, seminarios. El 29 de junio de 1995 el Consejo Pontificio para los Laicos decretó el reconocimiento del Fórum Internacional de Acción Católica como asociación internacional de fieles de derecho pontificio.

 

La coordinación de la Secretaría Fiac durante el período 2008-2012 está a cargo del presidente de la Acción Católica Argentina, Sr. Emilio Inzaurraga, y lo acompañan en la Comisión Franco Miano, presidente de la Acción Católica italiana; Halina Szydelko, presidenta nacional de la AC de Polonia, monseñor. Domenico Sigalini, obispo de Palestrina y asistente eclesiástico general de la lengua italiana, Mons. Phamo Soter, obispo de Loikaw en Myanmar, Don Salvatore Niciteretse, y coordinador FIAC para África, y Chiara Finocchietti, de la Coordinación joven.+

 

Categorías:Accion Catolica

La asamblea de la Acción Católica generó su propio clima, de entusiasmo y alegría

La asamblea de la Acción Católica generó su propio clima, de entusiasmo y alegría

Jóvenes de todo el país en la Asamblea Federal de la ACA

Luján (Buenos Aires) (AICA): La asamblea federal de la Acción Católica Argentina concluyó con una misa en la plaza ante el santuario nacional de Luján el lunes al mediodía, con 7.000 participantes entusiastas a pesar de un cielo encapotado que amenazaba lluvia. Pero solo en el momento de la comunión muchos debieron abrir los paraguas ante una fina garúa que, por suerte, no pasó a mayores y fue amainando hasta desaparecer momentos después. Dos días antes, corriendo el riesgo de lluvia, el acto de apertura también se realizó en la plaza. Un clima de fiesta, de entusiasmo y alegría, marcó el encuentro, más allá de las dificultades del tiempo.

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La asamblea federal de la Acción Católica Argentina concluyó con una misa en la plaza ante el santuario nacional de Luján el lunes al mediodía, con 7.000 participantes entusiastas a pesar de un cielo encapotado que amenazaba lluvia.Pero solo en el momento de la comunión muchos debieron abrir los paraguas ante una fina garúa que, por suerte, no pasó a mayores y fue amainando hasta desaparecer momentos después.

Así, uno de los asistentes cubrió con su paraguas al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe, cuando distribuía la comunión.

Dos días antes, el sábado 18, fecha de la apertura de la asamblea, sí llovió intensamente por la mañana y hasta dos horas antes del comienzo de la misa no se tenía certeza de si podría celebrarse en la plaza, siendo que la basílica de Luján iba a quedar chica para todos los venidos a la asamblea.

“La Virgen dirá. Tendremos el acto de apertura que la Virgen quiera”, comentó en ese momento el ingeniero Emilio Inzaurraga, presidente de la institución, al concluir un desayuno que reunió a dirigentes de la institución y de otras entidades en doce mesas de trabajo sobre temas orientados al bien común de la sociedad.

Porque hasta pasadas las once de la mañana caía agua del cielo y la misa de apertura estaba prevista para las 13.30.

Finalmente, corriendo el riesgo, el acto de apertura se realizó en la plaza. Aunque entre cánticos y preparativos, la misa empezó casi dos horas después de lo previsto.

A eso de las 15.10, cuando se llevaba entre cánticos una imagen de la Virgen al estrado levantado en medio de ese gran espacio abierto, repitiendo el estribillo “Oh, María, pasa por aquí”, el sol asomó un instante entre las nubes, para regocijo de todos los presentes, que atribuyeron ese gesto a la Madre.

Luego el acto siguió con el cielo nublado, sin llover, y con algunos destellos de sol de tanto en tanto.

El lunes, en su mensaje final, el presidente de la Acción Católica, Emilio Inzaurraga, reelegido para un nuevo período, con la voz ronca por los cantos, discursos y conversaciones de estos días, hizo alusión al clima, a quienes “estuvieron aguantando esta inclemencia del tiempo sin moverse”. Y les dijo: “Con la presencia de ustedes, la Acción Católica está más joven, más linda”.

Una gran mayoría de adolescentes y jóvenes llenaba de colorido la plaza, con estandartes, sombreros, bufandas, casacas de distintos colores –verde, azul, blanco, morado, amarillo, celeste y muchas combinaciones- que identificaban sus lugares de procedencia, desde Tierra del Fuego hasta Jujuy.

Algunas grandes banderas indicaban el nombre adoptado por los elementos juveniles de la Acción Católica: La (juventud) Motora, de Lomas de Zamora; La Nave, de Avellaneda-Lanús; La Tribu, de Quilmes…

Y no faltaban unos 1.400 niños aspirantes –los “aspis”- con sus delegados y acompañantes.

También, aunque menos numerosas, había personas mayores, de muchos años de actuación en la institución. Y se recordó a quienes trabajaron antes, y transmitieron su testimonio, y a quienes Dios ya llevó a su seno. Los 7.000 participantes recibieron –y algunos las lucían en sus tarjetas de identificación- estampas de dos argentinos estrechamente unidos a la institución que están en proceso de beatificación: el cardenal Eduardo Pironio y el empresario y padre de familia Enrique Shaw.

Tres obispos que hablaron durante la asamblea –el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Agustín Radrizzani; el obispo de Concordia, monseñor Luis Collazuol, asesor nacional, y el auxiliar de Buenos Aires, Eduardo García, nuevo asesor nacional- volvieron a sentirse “aspirantes” y evocaron con gran cariño su paso desde chicos por las filas de la institución.

“Viéndolos a ustedes, recuerdo mi camino en la Iglesia –dijo Arancedo-. Fui aspirante y participé de algunas asambleas, también como delegado de aspirantes siendo miembro de la JAC (los jóvenes de Acción Católica).

Fui miembro de consejos diocesanos en la querida Lomas de Zamora (allí estalló una ovación de la “juventud motora”). Así que hay un camino que siguió y hoy me toca como obispo venir a la asamblea”.

Monseñor García, a su vez, evocó cómo vivió la fe como aspirante y comentó que este año cumple 40 años como oficializado en la Acción Católica. Y expresó que “las asambleas son la sana excusa de Dios para reunirnos en comunión como Iglesia”.

En su mensaje final, forzando la voz, casi sin voz, Inzaurraga dijo: “Creo que hemos vivido en Luján un encuentro de oración y de alegría”. Y señaló que la Acción Católica existe para evangelizar, para proponer a otros “este encuentro con Jesús, que nos plenifica”.

Y dirigiéndose a los más grandes, ante la renovación de los equipos dirigentes producida en la asamblea, les dijo que “no hay ningún ex en la Acción Católica” porque “esta es una vocación permanente y para siempre”.

Entre otros, estaban ex presidentes nacionales, como Carlos Sabaté, Osvaldo González Prandi, Beatriz Buzzetti, Alejandro Madero (cuyo padre también fue presidente nacional)…

Un clima de fiesta, pleno de cánticos, conversaciones amables, intercambios de experiencias, unió en la asamblea a representantes de distintas generaciones e hizo caso omiso de las dificultades del tiempo para generar su propio ambiente, de entusiasmo y alegría, con la mirada puesta en Dios y en la Patrona de la Argentina.+ (Jorge Rouillon)

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Emilio Inzaurraga fue reelecto presidente de la A.C.A.
Domingo 19 Ago 2012 | 19:42 pm

Emilio Inzaurraga seguirá al frente de la A.C.A. ver más

Luján (AICA): Emilio Inzaurraga fue reelecto este domingo presidente de la Acción Católica Argentina (ACA) en el marco de la 27ª Asamblea Federal que reúne en Luján a 7.000 militantes que hasta mañana definen las prioridades de acción institucional para el próximo trienio y concretaron gestos solidarios. El dirigente de la diócesis de San Martín será secundado por Rafael Corso y María Ana D’Osualdo de Arruzabala, en las vicepresidencias, mientras que el asesor eclesiástico nacional será monseñor Eduardo García, obispo auxiliar de Buenos Aires. “Traemos nuestras ganas de aportar, de sumar, de ponernos en común para anunciar a Jesús y construir en la historia su reino de justicia, paz, solidaridad. Desde la casa de la Patrona de todos los argentinos, damos testimonio de que es posible valorar la vida, vivir la fraternidad, la amistad social, la solidaridad, la justicia y la paz”, expresó el presidente reelecto del Consejo Nacional. Informes: comunicacion@accioncatolica.org.ar y www.accioncatolica.org.ar .

Emilio Inzaurraga fue reelecto este domingo presidente de la Acción Católica Argentina (ACA) en el marco de la 27ª Asamblea Federal que reúne en Luján a 7.000 militantes que hasta mañana definen las prioridades de acción institucional para el próximo trienio y concretaron gestos solidarios.El dirigente de la diócesis de San Martín será secundado por Rafael Corso y María Ana D’Osualdo de Arruzabala, en las vicepresidencias, mientras que el asesor eclesiástico nacional será monseñor Eduardo García, obispo auxiliar de Buenos Aires.

“Traemos nuestras ganas de aportar, de sumar, de ponernos en común para anunciar a Jesús y construir en la historia su reino de justicia, paz, solidaridad. Desde la casa de la Patrona de todos los argentinos, damos testimonio de que es posible valorar la vida, vivir la fraternidad, la amistad social, la solidaridad, la justicia y la paz”, expresó el presidente reelecto del Consejo Nacional.

Compromiso solidario
En el marco de la Asamblea Federal, los participantes renovaron hoy su entusiasmo y compromiso por la construcción del bien común y la amistad social, que se vio reflejado en “gestos” concretos de servicio a la vida y a los sectores más desprotegidos en la comunidad local.

Representantes de las 40 diócesis asistentes concretaron una donación de leche en polvo y pañales al Hospital Municipal, colaboraron con tapitas plásticas con el Hospice Madre Teresa de Calcuta y plantaron algarrobos en distintos sectores de esta localidad.

El presidente del Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, exhortó ayer a los participantes a “servir comprometidamente a la sociedad”, al presidir la misa que se celebró en el Colegio Nuestra Señora de Luján de las Hermanas Vicentinas.

Con mucho fervor y enorme alegría, los jóvenes participaron de reflexiones y talleres animados por el reconocido sacerdote Fray Mamerto Menapace. La actividad concluyó con un gran acto cultural frente a la Basílica abierto a toda la comunidad.

Consejo Nacional
Emilio Inzaurraga: 53 años, ingeniero, casado con Claudia Carbajal, tiene cuatro hijos. Es gerente de una empresa comercial y profesor universitario. Es coordinador del Foro Internacional de la Acción Católica. Se inició y fue dirigente en la A.C.A. de San Martín (Buenos Aires).

Rafael Corso: 51 años, ingeniero, casado con Alicia Martínez, tiene tres hijos. Trabaja en una empresa privada y es profesor universitario de la Matanza. Proviene de la Acción Católica de San Justo y es vicepresidente reelecto. Anteriormente actuó en el Área Nacional de Sectores.

Maria Ana D’Osualdo de Arruzabala: 45 años, casada, tres hijos, profesora de Educación Preescolar, ejerce como maestra secretaria en un jardín de la provincia de Buenos Aires. Se inició en la Acción Católica de Zárate Campana. Vive en Capital Federal.

Mons. Eduardo García: Es obispo auxiliar de Buenos Aires y asesor de la Acción Católica de Buenos Aires. Nació en la Capital Federal el 22 de enero de 1956 y fue ordenado obispo en 2003 en la catedral de Buenos Aires por el cardenal Jorge Bergoglio. En la Conferencia Episcopal Argentina integra las comisiones episcopales de Apostolado Laico y Pastoral Familiar, y de Comunicación Social.

Las demás autoridades
Secretario, reelecto, Ignacio del Castillo; tesorera: Mariana Vanyay; responsable del equipo de Formación, Graciela Espinoza. Responsable de Jóvenes Pablo Manuel Astorga y Lucila Scafidi; de Aspirantes, Manuel Eduardo Vicondo y Cecilia Garófalo; de Adultos, Carlos Arroyo y Silvia Monsuarez y de Sectores, María Natalia Lezcano y Carlos Bulacios.

Los vocales que completan las áreas son los siguientes, en adultos: Eduardo Aguilera, Victoria Canizo, Omar Candela, Lorena Castro Maggi, Osvaldo Cocco, Vilma R.P. Croci de Rubín, Rosana Crucianelli, Norma Escalona de Leiva, Ana Marìa Garabito, Mariela Martín, Adriana Ovejero, Fátima Raquel Romano, María Luisa Tripodoro, Carlos Villafañe y Gonzalo Xavier Zabala.

Integran la Comisión Nacional de Jóvenes los siguientes: Nazareno Aguirre, Máximo Augier, Fabiola Cornejo, Diego A. Díaz, Romina Firbida, Diego R. García, Gastón Maire, Soledad Mangia, María Eugenia Morgenstern, Yanina Sánchez Rodríguez.

Componen la Comisión de Sectores: Adrián Alvarez, Hernán Biscayart, Norma Cabaña, Gustavo Caviglia Grigera, Jorge Chadi, Inés Condorí Moreno, Adriana Teresa de la Cruz, Daniel Enrique Díaz, Catalina Garavaglia de Tamayo, Alejandro Madero, Mario Pellegrino, Eduardo Passo y Virginia Solari.
Aspirantes se completa de la siguiente manera: María Esperanza Bruza, María Eugenia Curcio, Rodrigo Dinova, Marcelo Ercoli, Jorge Juárez Véliz, Rocío Melendo, Andrés Montanaro, María Laura Nóbrega, Mario Poyano, Gisela Ríos, Lucila Rodríguez y Carlos Sampedro.

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Acción Católica: Una fiesta de la fe bajo el manto de la Virgen de Luján
Sabado 18 Ago 2012 | 19:50 pm

Los militantes, en su mayoría jóvenes, coparon la Plaza Belgrano ver más

Luján (Buenos Aires) (AICA): Unos 7.000 militantes de la Acción Católica Argentina (A.C.A.) participaron este sábado de la apertura de la 27ª Asamblea Federal que tuvo lugar en la Plaza Manuel Belgrano de la ciudad bonaerense de Luján, en torno al santuario dedicado a la patrona de los argentinos. La misa fue presida por el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Agustín Radrizzani, y concelebrada por ocho obispos y numerosos sacerdotes. El prelado expresó que “la Acción Católica está llamada a ser levadura en la masa, a tener grandes ideales sostenidos no por la propia capacidad, sino por la gracia”. En tanto, el presidente de la A.C.A., Emilio Inzaurraga, dijo a los militantes que ¨la Argentina nos necesita de pie, en marcha, cercanos, alegres, entusiasmados”.

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Unos 7.000 militantes de la Acción Católica Argentina (A.C.A.) participaron este sábado de la apertura de la 27ª Asamblea Federal que tuvo lugar en la Plaza Manuel Belgrano de la ciudad bonaerense de Luján, en torno al santuario dedicado a la patrona de los argentinos.Provenientes de todos los rincones del país, desde Tierra del Fuego hasta Jujuy, unos 1.400 niños, 4.500 jóvenes y 1.200 adultos, exhibieron banderas en el marco del encuentro que cada tres años la entidad religiosa realiza para evaluar su actividad pastoral, social y formativa, plantearse nuevos desafíos, concretar gestos misioneros y renovar sus autoridades nacionales.

Grandes ideales
El arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Agustín Radrizzani, presidió la misa, concelebrada por ocho obispos y numerosos sacerdotes, y de la que participó el intendente local, Oscar Luciani, cuyo gobierno brindó colaboración a la realización de jornada.

“La Acción Católica está llamada a ser levadura en la masa, a tener grandes ideales sostenidos no por la propia capacidad, sino por la gracia”, subrayó.

“Una fe formada por la escucha de la Palabra puede forjar testigos valientes llenos de confianza sobrenatural y capaz de ver el paso del Señor, de interpretar los signos de los tiempos en el hoy de nuestra historia”, agregó.

“La Argentina nos necesita”
Antes de la misa, el presidente de la ACA, Emilio Inzaurraga, dijo a los militantes que “la Argentina nos necesita de pie, en marcha, cercanos, alegres, entusiasmados”.

“La prioridad es defender la vida de punta a punta, la promoción de la familia, hacer un aporte para erradicar la pobreza, promover el desarrollo de todos y la participación ciudadana para que nada nos resulte ajeno de lo que le pasa al hombre y a nuestro país”, indicó.

Actividades
Entre las distintas actividades en las que participan los asistentes, el obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Jorge Lozano, reclamó “un nuevo estilo de liderazgo necesario en la Argentina” ante un nutrido auditorio de dirigentes sociales y políticos que participaban del Espacio Social y del Bien Común.

Por otra parte, el presidente y creador de la fundación CONIN (Cooperadora para la Nutrición Infantil), Abel Albino, expuso la necesidad de dar una batalla frontal a la pobreza y a la desnutrición infantil, y destacó el accionar de la Acción Católica en “la construcción del bien común de la sociedad y de la Iglesia”.

Las actividades, que se realiza con el lema “Hagan todo lo que Él les diga. Sembradores de Esperanza. Servidores de la Vida”, se extenderán hasta el lunes próximo con la presencia, entre otros, del arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo.+

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Asamblea Federal: Luján recibe a 7.000 socios de la Acción Católica

Luján (Buenos Aires) (AICA): “Hagan todo lo que Él les diga. Sembradores de esperanza, servidores de la vida”, será el lema de la 27ª Asamblea Federal de la Acción Católica Argentina (A.C.A.), por realizarse los días 18, 19 y 20 de agosto en la ciudad bonaerense de Luján, en torno a la imagen de la Virgen patrona de los argentinos. Estiman que congregará a unos 7.000 socios provenientes de las provincias argentinas y de varios países de Latinoamérica, además de unos 14 obispos. En ese marco, se evaluarán, intercambiarán y profundizarán experiencias evangelizadoras, servicios, se aportarán signos misioneros y se proyectarán líneas de acción para el próximo trienio. También se renovarán las autoridades nacionales de la A.C.A., que actualmente está integrada por unos 30.000 miembros, pertenecientes a 800 comunidades parroquiales. También habrá momentos de peregrinación al santuario mariano nacional, gestos ecuménicos y misioneros. Informes: comunicación@accioncatolica.org.ar y www.accioncatolica.org.ar .

“Hagan todo lo que Él les diga. Sembradores de esperanza, servidores de la vida”, será el lema de la 27ª Asamblea Federal de la Acción Católica Argentina (A.C.A.), por realizarse los días 18, 19 y 20 de agosto en la ciudad bonaerense de Luján, en torno a la imagen de la Virgen patrona de los argentinos.Las autoridades del Consejo Nacional de la institución, que preside Emilio Inzauraga, estimaron que congregará a unos 7.000 miembros provenientes de las provincias argentinas y de varios países de Latinoamérica.

En la Asamblea Federal, que se efectúa cada tres años, se evaluarán, intercambiarán y profundizarán experiencias evangelizadoras, servicios, se aportarán signos misioneros y se proyectarán líneas de acción para el próximo trienio.

Durante estas jornadas, además, se renovarán las autoridades nacionales de la A.C.A., que actualmente está integrada por unos 30.000 miembros, pertenecientes a 800 comunidades parroquiales.

También habrá momentos de peregrinación al santuario mariano nacional, gestos ecuménicos y otros misioneros en el hospital, el Hospice Madre Teresa, el barrio San Jorge, la plaza Belgrano, el Parque Ameghino, el Descanso del Peregrino.

Mensaje del Papa
En un mensaje a los participantes, el papa Benedicto XVI definió la Asamblea Federal como una fiesta de fe, vocación y misión, y pidió a los socios de la A.C.A. que “sean generosos, acogedores, solidarios y sobre todo, comunicadores de la belleza de la fe”.

“Sus grupos son gimnasios de santidad, en la que ustedes se entrenan con dedicación plena en la causa del Reino de Dios, en un sistema de vida profundamente evangélico”, subrayó.

El Pontífice destacó que “tienen el empuje de la dedicación en la construcción de la ciudad y la valentía de servicio en las instituciones”, y consideró que “también hoy pueden contribuir a crear una cultura popular, difundida, positiva, y formar personas responsables, capaces de ponerse al servicio del país”.

Presencia episcopal
Hasta el momento confirmaron su presencia los arzobispos José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina; Agustin Radrizzani, de Mercedes Luján-Luján y presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, y José Luis Mollaghan, de Rosario.

También los obispos Jorge Lozano, de Gualeguaychú y presidente de Comisión Episcopal de Pastoral Social; Luis Collazoul, de Concordia y asesor nacional de la A.C.A.; Carlos Tissera, de Quilmes; Luis Eichhorn, de Morón; Santiago Olivera, de Cruz del Eje; Luis Urbanc, de Catamarca; José Vicente Conejero Gallego, de Formosa; y Eduardo García, Luis Fernández y Raúl Martin, auxiliares de Buenos Aires, además de monseñor Pablo Galimberti, obispo de Salto, Uruguay.

Informes: comunicación@accioncatolica.org.ar y www.accioncatolica.org.ar .+

Categorías:Accion Catolica

La mística del servicio de la Acción Católica

La mística del servicio de la Acción Católica

 

La Acción Católica tiene que profundizar el ardor por el anuncio del Evangelio, mensaje de salvación para un mundo que de otro modo caería en el secularismo y la desesperanza.

“Ciertamente la Acción Católica ama al mundo, pero con un amor que recibe inspiración en el ejemplo de Cristo. Su modo de servir al mundo y de promover los valores del hombre consiste primariamente en evangelizar, en coherencia lógica con la convicción de que en el Evangelio se encierra el poder más estremecedor, capaz de hacer verdaderamente nuevas todas las cosas”. (Paulo VI, 25 de Abril de 1977).

La mística espiritual que anima al miembro de Acción Católica tiene que inspirarse en orientaciones como la citada por Paulo VI, que lo lleve a ser protagonista gozoso y esperanzado de un incansable diálogo evangelizador con el hombre y con el mundo, que se acerque a ellos amorosamente como lo hizo Cristo para impregnarlo todo con la vida en el Espíritu.

Llamados a la Santidad

La primera señal distintiva o propia de la identidad del miembro de Acción Católica es el conocimiento claro y aceptación plena de su vocación a la santidad.

Su vida personal debe ser un crecimiento en la santidad, que arranca del compromiso bautismal y tiende a ser posible la presencia de Cristo en los hombres y en la historia; su vocación es siempre, en definitiva, una vocación a la santidad, cualquiera sea su profesión, actividad o ubicación en la sociedad, santidad que consiste en la progresiva configuración con Cristo: ser plenamente cristiano a los ojos del Padre y a los ojos de los hombres.

Vocación al Apostolado

Surge así una segunda señal del miembro de A.C.: su vocación apostólica.

Precisamente el reconocimiento de esta vocación y la aceptación del llamado a dar testimonio de vida y de palabra para adelantar el advenimiento del Reino, es clara condición de su identidad.

Para ello responde generosamente, brindándose en plenitud y poniendo al servicio de la Institución sus mejores aptitudes; consciente de que su compromiso con ella es para toda la vida, adecuando con realismo y generosidad su participación en la dinámica institucional según las diferentes posibilidades que le permiten sus responsabilidades familiares, laborales y de realización personal.

Presencia Evangélica en lo Temporal

El miembro de A.C. está llamado a impregnar del espíritu evangélico las estructuras de la vida social, mediante la presencia activa y asumiendo opciones válidas en los diversos ambientes, comunidades, sociedades intermedias del tejido social donde le toque actuar.

La presencia de un laico cristiano, y más aún en el de un miembro de la Acción Católica. No se va a caracterizar por “hacer obras”. Esto va a venir solo si se empieza por lo fundamental: lo propio del laico es la renovación de los ambientes desde el Evangelio, o sea, dar vida en el Espíritu al contexto cultural en que se vive.  Esto es lo que se llama animación espiritual, porque es justamente lo que el laico aporta: un nuevo espíritu.

A través de esta presencia, debe ser testigo de una humanidad nueva, nutriendo su imaginación con el dinamismo del Evangelio, dando ejemplo de sacrificio generoso, de espíritu de fraternidad, procurando abrir a Cristo las puertas del corazón de los hombres y de las culturas de los pueblos.

Las Líneas Pastorales para la Nueva Evangelización de la C.E.A. (Comisión Episcopal Argentina) hacen un apremiante llamado a la presencia de los que se sientan capacitados no rehuyan ocupar puestos de responsabilidad con verdadero espíritu de sacrificio, abordando el difícil quehacer de las opciones posibles en lo social, educacional o político, cumpliendo con la consigna evangélica de ser sal, luz y levadura de las estructuras humanas.

Conciencia Laical

El miembro de A.C. es un hombre o mujer que vive en el mundo, que en ningún momento ha de perder el sentido de su propia condición laical, sino, por el contrario, asumirá de manera personal y en el mayor grado posible todo lo que es propio y peculiar del seglar.

Es importante que para ser más hombre o más mujer haga fructificar al máximo los talentos recibidos; cada uno según sus aptitudes y vocación humana debe contribuir con una determinada tarea, con un trabajo específico a la común empresa de dominar la tierra según el mandato divino.

El miembro de A.C., como todo laico, vive en el mundo pero sin ser del mundo; es quien realiza una tarea inmediatamente temporal, pero no definitivamente temporal, porque todo su accionar se mueve en un ámbito de trascendencia, sea en su casa, oficina, escuela, fábrica o negocio. En la medida que sea fiel a su vocación allí donde vive y trabaja irá buscando su santidad.

Sentido Eclesial y Espíritu Comunitario

Si bien cada miembro brinda su testimonio y evangeliza su propio ambiente, siendo irremplazable en el sitio donde el Señor lo puso, no está solo. Está inmerso en la comunión eclesial.

Por ser miembro de la A.C., sabe que está integrado en un “Todo, que es más que la suma de las partes”; en el cual todos “trabajan unidos a la manera de cuerpo orgánico, de forma que se manifieste mejor la comunidad de la Iglesia y resulte más eficaz el apostolado”.

La vida en el seno de la organicidad exige la existencia de espíritu de cuerpo y sentido de unidad, no de una unidad superficial y externa, sino de una unidad profunda alimentada por la caridad, que hace realidad la oración de Jesucristo: “que todos sean uno para que el mundo crea”. Por tanto, el miembro vive plenamente la comunión eclesial con todos sus hermanos; es consciente y participa de su inserción en un organismo parroquial de A.C., diocesano o nacional, en el que existe una estrecha y leal vinculación espiritual y de voluntades, no se siente aislado ni desprotegido, sino siempre fortalecido por lo que los demás miembros de la Institución hacen por él, aportando a su vez lo mejor de sí en apoyo de ellos.

Disponibilidad

La vinculación de la A.C. con la Jerarquía no es genérica, sino propia y singular; es una vinculación directa, inmediata, estrecha, especial.

Esa relación directa con sus pastores enriquece a la A.C., y por tanto a sus miembros, porque siendo la Jerarquía el principio de comunión, la mayor aproximación a ella infunde una conciencia más viva de la función a cumplir en la Iglesia y en el mundo, y debe vivirse con una plena disponibilidad para asumir los estilos y programas pastorales de la Iglesia particular y de la parroquia, en su caso.

En esta disponibilidad del miembro de A.C. se realiza esa maravillosa comunión entre los bautizados, ministros, fieles, -comunión de fe y de amor-, por la cual el Espíritu Santo anima, hace crecer, gobierna y expande el Cuerpo de Cristo.

Mediante la disponibilidad a las necesidades de la Iglesia, el miembro de A.C.:

v      no espera privilegios, sino que se brinda para servir:

v      no busca el primer lugar, sino que acepta el que se le propone, según las necesidades de cada tiempo y cada ambiente.

 

Material del “Proyecto Institucional de la Acción Católica Argentina” Editado por el Equipo Nacional de Publicaciones del Consejo Nacional de A.C.A.

https://sites.google.com/site/matrimoniossanantonio/nos-presentamos/accion-catolica-nuestra-institucion/la-mis

 

 

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Benedicto XVI llama a la Acción Católica Argentina “gimnasios de santidad”

Benedicto XVI llama a la Acción Católica Argentina “gimnasios de santidad”
Papa Benedicto XVI
Papa Benedicto XVI

BUENOS AIRES, 15 Ago. 12 / 05:02 am (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Benedicto XVI dirigió un mensaje a los participantes de la 27º Asamblea Federal de la Acción Católica Argentina (ACA), alentándolos a ser generosos transmisores de la fe, pues sus grupos son conocidos por ser “gimnasios de santidad”.

“Sus grupos son gimnasios de santidad, en la que ustedes se entrenan con dedicación plena en la causa del Reino de Dios, en un sistema devida profundamente evangélico”, afirmó el Papa.

“Tienen el empuje de la dedicación en la construcción de la ciudad y la valentía de servicio en las instituciones (…). También hoy pueden contribuir a crear una cultura popular, difundida, positiva, y formar personas responsables, capaces de ponerse al servicio del país”, señaló el Pontífice.

Por ello, Benedicto XVI  definió la Asamblea Federal de la ACA como unafiesta de fe, vocación y misión. “Sean generosos, acogedores, solidarios ysobre todo, comunicadores de la belleza de la fe”, expresó.

Por su parte, los organizadores informaron que el evento se realizará del 18 al 20 de agosto en Luján y congregará a 7.000 participantes venidos de toda Argentina y otros países de Latinoamérica.

La Asamblea Federal tiene por lema “Hagan todo lo que Él les diga. Sembradores de esperanza, servidores de la vida” y servirá para evaluar, intercambiar y profundizar experiencias evangelizadoras con el fin de proyectar las líneas de acción del próximo trienio.

Asimismo, se renovarán las autoridades nacionales de la ACA, integrada actualmente por unos 30.000 miembros, pertenecientes a 800 comunidades parroquiales. Además habrá momentos de peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Luján y obras caritativas.

También estarán presentes el Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Mons. José María Arancedo; el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, Mons. Jorge Lozano; el presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, Mons. Agustin Radrizzani; entre otros.

Categorías:Accion Catolica

¡Jesús, Pan de Vida!: Palabra Dominical

¡Jesús, Pan de Vida!: Palabra Dominical

XIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 41-51

En aquel tiempo, los judíos murmuraban contra Jesús, porque había dicho: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”, y decían: “¿No es éste, Jesús, el hijo de José? ¿Acaso no conocemos a su Padre y a su madre? ¿Cómo nos dice ahora que ha bajado del cielo?” Jesús les respondió: “No murmuren. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ése yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios. Todo aquel que escucha al Padre y aprende de él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ése sí ha visto al Padre. Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron en maná en el desierto y sin embargo, murieron. Éste es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida. Palabra del Señor.

Cuando escuchamos en la Escritura expresiones como las que aparecen en el evangelio el día de hoy: “Yo soy el pan de vida” – “Yo he venido del cielo”, corremos el riesgo de caer en el mismo sentimiento que los judíos de no creerle a Jesús, pues nos supera el hecho de que Dios sea un Dios cercano a nosotros, más aún, que el objetivo de su acción sea el que tengamos vida y vida en abundancia. Ante estas circunstancias, Jesús nos ayuda a reflexionar sobre la dureza de nuestro corazón, enunciado las condiciones necesarias para creer en Él, para creerle a Él y así podamos ser destinatarios de su acción amorosa.

En primer lugar es necesario ser atraídos por el Padre, don y manifestación del amor de Dios a la humanidad: Nadie puede ir a Jesús si no es atraído por el Padre. La segunda condición es la docilidad a Dios: Los hombres deben darse cuenta de la acción salvífica de Dios respecto al mundo. La tercera condición es la escucha del Padre: Estamos frente a la enseñanza interior del Padre y a la de la vida de Jesús que brota de la fe obediente del creyente a la Palabra del Padre y del Hijo.

Estas tres condiciones vividas y asimiladas nos ayudan a entender que escuchar a Jesús, significa ser instruidos por el mismo Padre. Con la venida de Jesús, la salvación está abierta a todos, pero la condición esencial que se requiere es la de dejarse atraer por Él, escuchando con docilidad su palabra de vida. Aquí es donde precisa el evangelista la relación entre fe y vida eterna, principio que resume toda regla para acceder a Jesús. Sólo el hombre que vive en comunión con Jesús se realiza y se abre a una vida duradera y feliz. Sólo el que come de Jesús, el pan de vida, no muere. Es Jesús, pan de vida el que dará la inmortalidad a quien se alimente de él, a quien interiorice su Palabra y asimile su vida en la fe.

El encuentro con Jesús en la santa Misa se realiza verdadera y plenamente cuando la comunidad es capaz de reconocer que Él, en el Sacramento, habita su casa, nos espera, nos invita a su mesa, y luego, tras disolverse la asamblea, permanece con nosotros, con su presencia discreta y silenciosa, y nos acompaña con su intercesión, recogiendo nuestros sacrificios espirituales y ofreciéndolos al Padre.

Estar todos en silencio prolongado ante el Señor presente en su Sacramento es una de las experiencias más auténticas de nuestro ser Iglesia, que va acompañado de modo complementario con la de celebrar la Eucaristía, escuchando la Palabra de Dios, cantando, acercándose juntos a la mesa del Pan de vida. Comunión y contemplación no se pueden separar, van juntas. Para comulgar verdaderamente con otra persona debo conocerla, saber estar en silencio cerca de ella, escucharla, mirarla con amor. El verdadero amor y la verdadera amistad viven siempre de esta reciprocidad de miradas, de silencios intensos, elocuentes, llenos de respeto y veneración, de manera que el encuentro se viva profundamente, de modo personal y no superficial. Y lamentablemente, si falta esta dimensión, incluso la Comunión sacramental puede llegar a ser, por nuestra parte, un gesto superficial. En cambio, en la verdadera comunión, preparada por el coloquio de la oración y de la vida, podemos decir al Señor palabras de confianza: “Yo me siento orgulloso del Señor” (cf. Sal. 33).

† Faustino Armendáriz Jiménez
IX Obispo de Querétaro
Categorías:Magisterio

Cuando la libertad y el desprendimiento te hacen felices

Cuando la libertad y el desprendimiento te hacen felices

RELIGIÓN Y FAMILIA

P. Dennis Doren L.C.

www.am.com.mx, 12/ags/12

A lo largo de la vida uno va experimentando que las personas y las cosas van pasando, hoy las tienes, son tuyas, las aprovechas, pero después de un tiempo, ya no. La sabiduría de la vida nos va enseñando que nada es propio, que en algún momento de la vida ya no lo voy a poseer; esto nos debe llevar a vivir con un sano desprendimiento y libertad.

Los bienes materiales son buenos, porque son de Dios; son medios que Dios ha puesto a disposición del hombre desde su creación, para su desarrollo en la sociedad con los demás. Somos administradores de esos bienes durante un tiempo, por un plazo corto. Todo nos debe servir para amar a Dios -Creador y Padre- y a los demás. No apegues tu corazón a nada, vive libre, desprendido, abierto, no ates tu vida a cosas y personas, porque mañana entenderás que al dejar este mundo no te llevas nada, sólo el bien que hayas hecho y el correcto uso de lo que has tenido, tal vez hoy tengas que hacer esa lista de las personas o cosas que tienes que dejar en libertad para que sigan el curso natural de la vida.

Cuando cortas una flor para ti, comienzas a perderla… porque marchitará en tus manos y no se hará semilla para otras primaveras.

Cuando aprisionas un pájaro para ti, comienzas a perderlo… porque ya no cantará para ti en el bosque, ni criará otros pichones en su nido.

Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de El Cairo, en Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio.

El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros, las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.

¿Dónde están sus muebles? -preguntó el turista. Y el sabio, rápidamente, también preguntó: ¿Y dónde están los suyos?

¿Los míos? -se sorprendió el turista- ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!

Yo también -concluyó el sabio.

“La vida en la Tierra es solamente temporal; sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices.”

Aprende en el camino de la vida la paradójica lección de la experiencia:

Siempre ganas lo que dejas y pierdes lo que retienes… Así nos lo dice Jesús: quien gana su vida, la pierde, y quien la pierde, la gana para la vida eterna…

Visita la página web: http://www.regnumchristi.org

Categorías:Cuentos para educar

Bases Eclesiológicas de la Acción Católica

 

Bases Eclesiológicas de la Acción Católica

 

Por Nicolas Valdivia
Asistente Nacional de 
la ACM

Conferencia a los presbíteros de la Diócesis de Querétaro.

 

2009

 

 

 

 

 

1. Introducción

 

 

 

    En esta reflexión y estudio señalaré algunas perspectivas eclesiológicas de la Acción Católica a la luz del Concilio Vaticano II.

 

    La Acción Católica, como la Iglesia, se ha realizado Históricamente en formas concretas muy diversas.

 

     Estas expresiones concretas que ha encarnado la Acción Católica a lo largo de su historia, si bien han respondido a lo “esencial” de su naturaleza como forma específica de de su apostolado, sin embargo, ha estado envuelta en un “ropaje” provisional y contingente del momento histórico en que se desarrollaba. . Convengamos, entonces, que una cosa es la Acción Católica desde su comprensión teológica, eclesiológicas, espiritual y pastoral y otra los modelos empíricos que históricamente ha revestido, reviste en la actualidad y revestirá en el futuro.

 

    Existe una comprensión teológica y pastoral de la Acción Católica muy anterior al Concilio Vaticano 11 que se engendró en su larga y fecunda trayectoria: una vocación particular para el apostolado de los laicos en la Iglesia y en el mundo.

 

    Esta trayectoria histórica de la Acción Católica significó, junto con los movimientos bíblico, litúrgico y ecuménico, y la renovación teológica, pastoral y misionera, la preparación del “nuevo Pentecostés”, como fue proféticamente llamado el Concilio Vaticano 11 sin duda, el acontecimiento más importante de la Iglesia Católica en el siglo XX.

 

    Cercanos a los cuarenta años de su clausura y habiendo cruzado el umbral del tercer milenio, reconocemos el inmenso don que Dios nos ha hecho al suscitar este acontecimiento eclesial; que, como todo don de Dios está siempre expectante de una nueva y actualizada respuesta por nuestra parte.

 

    Este «acontecimiento providencial»[1], marca, de alguna manera, una nueva etapa en la vida de la Iglesia, que no rompe con lo anterior sino que logra una manifestación más plena. En la historia de la Iglesia “lo viejo” y lo “nuevo” están siempre profundamente relacionados entre sí. Lo “nuevo” brota de lo “viejo” y lo “viejo” encuentra en lo “nuevo” una expresión más plena[2].

 

 

 

 

Podemos decir que existe una “vieja” definición de la Acción Católica basada en la

 

teología vigente cuando la Acción Católica es dada a luz, y existe una “nueva” definición teológica y pastoral de la Acción Católica, en armonía con la teología que se inspira en la doctrina del concilio Vaticano II y en el magisterio posterior al mismo.

 

 

 

 

 

2. Enraizada en el pasado y dispuesta a seguir navegando mar adentro

 

 

 

    La eclesiología de comunión que caracteriza al Concilio Vaticano II[3] es la que nos da la clave para comprender esta distinción y para tomar conciencia de los firmes cimientos teológicos y eclesiológicas en los que se asienta la “novedad” de la Acción católica.

 

    Para poder percibir la relación armónica entre la vieja y la nueva Acción Católica, hace falta ante todo despojamos de todo prejuicio y distinguir lo profundo, permanente y esencial, de lo superficial, coyuntural y accidental.

 

    El Concilio Vaticano II  alude a la historia de la Acción Católica precedente reconociendo que hace algunos decenios los laicos, en muchas naciones, entregándose cada día más al apostolado, se reunían en varias formas de acciones y de asociaciones , que conservando muy estrecha unión con la jerarquía, perseguían y persiguen fines propiamente apostólicos. Entre estas y otras instituciones semejantes más antiguas hay que recordar, sobre todo, las que, aun con diversos sistemas de obrar, produjeron, sin embargo, ubérrimos frutos para el reino de Cristo y que los Sumos Pontífices y muchos Obispos recomendaron y promovieron justamente y llamaron Acción Católica. La definían de ordinario como la cooperación de los laicos en el apostolado jerárquico[4].  

 

 

 

2.1. Enraizada en el pasado

 

 

 

    El Papa Pío XI propiamente el creador de la Acción católica, la definió como: la participación de los laicos en el apostolado jerárquico[5].           

 

    La palabra “participación”, no está tomada aquí en su sentido metafísico, no se alude al concepto eclesiológicas de aquello que constituye formalmente la Acción católica. Si así fuera, la Acción Católica representaría como un orden o un nuevo oficio eclesiástico. La fórmula de san pío XI representa más bien una definición descriptiva, en la que la palabra “participación” designa el hecho de que los laicos toman parle en la misión y en las necesidades de la Iglesia.

 

    Esta “participación” es entendida fundamentalmente como colaboración disponible ya que el mismo Pío XI no dejaba de repetir La Acción católica no era más que la ayuda aportada por los laicos a las tareas apostólicas de la jerarquía;  que había existido desde los orígenes de la Iglesia y que hoy día solamente tomaba formas nuevas, mejor adaptadas a los tiempos presentes….[6]

 

    Por otra parte la expresión apostolado jerárquico circunscribe el ámbito de participación; no se trata de una nueva participación en el ministerio jerárquico sino en el apostolado. Más allá de cualquier consideración c1ericalista que se haya podido tener de la Acción Católica, ésta nunca fue concebida como una participación de los laicos en la jerarquía como tal; su colaboración a la vez que los acercaba a la jerarquía no los alejaba de su vocación laica!’

 

    El Adjetivo jerárquico modifica directamente al apostolado al ejercicio evangelizador propio de todo cristiano.

 

    Con este concepto se trataba de destacar que la Acción Católica toma parte en el apostolado auténtico, el mismo, y ningún otro, que continúa la obra de nuestro Señor, cuya misión fue encomendada por Él a los apóstoles. Se trata de una participación en la misión propia de la Iglesia, y no en ninguna otra. Aquella misión confiada por Cristo a los apóstoles, se transmite en la Iglesia mediante la sucesión legítima de los pastores, y de esta manera el mandato misionero involucra a toda la Iglesia. En consecuencia, la Acción católica, participa en el apostolado global de la Iglesia, sólo de un modo específico, esto es, en estrecha cooperación y subordinación a los portadores de la sucesión apostólica, es decir, la jerarquía.

 

    Según esta lógica, se comprende con facilidad que Pío XII, en perfecta continuidad con Pío XI, sustituya la palabra «participación» porcooperación o colaboración[7] describiendo con otras palabras el mismo hecho: los fieles laicos participan, cooperan y colaboran en el apostolado global de la Iglesia que es apostolado auténtico por ser la misión que la jerarquía recibe de Jesucristo por medio de los apóstoles como legítimos sucesores de los mismos.

 

    Sin duda es un ligero cambio de vocabulario cuyo matiz no carece de importancia. De él depende no solo una recta noción de Acción Católica, sino la apreciación de la situación de los fieles frente al apostolado y, por tanto, un elemento decisivo de toda la teología del laicado.

 

    La exposición de Pío XII pone mejor de releve lo enunciado en los textos de pío XI, esto es, que la Acción Católica recoge, consagra, cualificada de manera nueva un apostolado que los fieles ya ejercían en razón de la fe y del fervor de su vida cristiana, pero no confiere a dichos fieles un título de apostolado absolutamente nuevo.

 

    Al hablar de cooperación en el apostolado, en la misión pastoral de los obispos y de los sacerdotes, resulta que los laicos, ya eventualmente apóstoles gracias a los dones sacramentales de la iniciación cristiana son llamados por la Iglesia jerárquica para integrar su acción en un esfuerzo orgánico que sea, no ya el de éste o aquél, sino el de la Iglesia misma, en unión y subordinación a los ministros divinamente instituidos en la carga de pastores.

 

    Ser Acción Católica no cambia la naturaleza del apostolado, que brota de la fe y de la iniciación cristiana, sino que cambia la cualidad del apostolado de los fieles: los laicos que ya son apóstoles por la fe y el bautismo, son llamados por la Iglesia jerárquica o se ofrecen libremente a ella, para integrar su acción en un esfuerzo orgánico que sea, no ya el de esta o aquella persona o grupo, sino el de la Iglesia misma, en unión estrecha y subordinada a los ministros instituidos por voluntad divina como pastores: la jerarquía.

 

    La constitución de la Acción Católica, no supone, por tanto, alterar la naturaleza del apostolado al que están llamados los fieles por ser Iglesia, sino asumirlo y levarlo al nivel plenamente eclesial, al asociarlo estrechamente a los obispos.

 

    La Acción Católica es el apostolado de los laicos, quienes, bajo la dirección   de los obispos, se ponen al servicio de la Iglesia. O sea, que cuando en lugar de  aplicarse de forma espontánea o dispersa y sólo a título privado, él apostolado de los fieles se coloca bajo la dirección expresa de los obispo a fin  de cooperar a su propia misión, la Acción Católica existe.  

 

    En lo que afecta a su naturaleza y a sus fundamentos, la Acción Católica continúa siendo básicamente el apostolado que brota de la condición de cristianos, pero añade una calificación nueva: la cualidad de ser actividad plenamente eclesial.

 

    La Acción Católica, entendida correctamente, no es, en el fondo nada nuevo, sino que es tan antigua como la Iglesia[8].

 

 

 

2.2. Interpelada por el concilio Vaticano II

 

 

 

    El Concilio Vaticano II, un concilio eclesiológico, reafirmó nítidamente el valor de la Acción Católica.

 

    Sin embargo, al poco tiempo de concluido fue sumergida en una seria crisis; crisis que enfrentó'” la Iglesia en general y que se expresó con fuerza en el clero y en los seminarios.

 

    «Conviene hacer notar que esta crisis que la Acción Católica sufrió en el inmediato postconcilio es explicable históricamente. Tal crisis se debió no a que fuera Acción Católica, ni a sus notas características, sino al cúmulo de problemas con los que se vio enfrentado el laicado y toda la Iglesiaen ese período postconciliar. Sin embargo, hay dos posturas que se pueden tomar cuando atravesamos una crisis. La primera es hacer borrón y cuenta nueva y poner en marcha un nuevo proyecto con nombre nuevo. Si no se han digerido bien las causas de la crisis del proyecto anterior es muy fácil que se reproduzcan en la nueva experiencia los errores cometidos. El segundo camino es analizar las causas de la crisis del proyecto anterior y poner los elementos que faltan para la superación de la misma.

 

    Esto es lo que ha ocurrido con otras crisis. También en el postconcilio se ha dado la crisis del clero, de los seminarios y del sacramento de la penitencia y eso no significa que no hayamos hecho bien emprendiendo la tarea de reconstruir los presbiterios y los seminarios, e impulsando el valor y la necesidad del sacramento de la reconciliación. Y la razón es que una realidad es válida o no, no porque haya o no tenido crisis, sino por lo que esa realidad significa desde el punto de vista eclesial y apostólico, o por el servicio que pueda prestar. Esta es la razón más profunda por la que, siguiendo al Concilio y al magisterio postconciliar sobre el laicado hoy se plantea la necesidad y conveniencia de una Nueva Acción Católica»[9].

 

    Ahora bien el Concilio Vaticano II habla explícitamente de la Acción Católica en tres ocasiones, que citamos según el orden cronológico con que aparecieron[10]:

 

    En el decreto Christus Dominus, que trata sobre la función pastoral de los obispos en la Iglesia, al hablar de la función de regir y apacentar, se subraya que los obispos han de fomentar las diversas formas de apostolado y han de urgir a los fieles el deber de ejercer el apostolado, cada uno según su condición y aptitud, y recomendarles que tomen parte y ayuden en los diversos campos del apostolado seglar; sobre todo en la Accióncatólica[11].

 

    En Apostolicam actuositatem, decreto por entero a considerar el apostolado de los laicos, se explican detalladamente las cuatro propiedades o “notas”: fin apostólico, protagonismo laical, organicidad y vinculación a la Iglesia Particular y Universal que caracterizan a la Acción Católica[12].

 

    En el decreto Ad gentes, sobre la actividad misionera de la Iglesia, después de describir la obra misionera de primer anuncio, después de señalar la importancia del catecumenado y la iniciación cristiana, a la hora de hablar de la implantación de la Iglesia y el crecimiento de la comunidad cristiana, se subrayan como necesarios diversos ministerios que deben ser fomentados y cultivados por todos diligentemente, entre los que se cuentan las funciones de los sacerdotes, de los diáconos y de los catequistas y la Acción Católica[13].

 

    En relación al magisterio postconciliar ocupa singular importancia las enseñanzas del Papa Pablo VI. De sus múltiples referencias a la Acción Católica, en lo que respecta a la misión de los pastores, insistía que saben bien que si los laicos tienen libertad para pertenecer o no a ella (la Acción Católica es un movimiento de voluntarios), es obligación suya conservarla y promover/a. No es un fenómeno caduco, que tuvo su tiempo, como dicen algunos; es un órgano integrador de la estructura eclesial; y es de tal importancia en las contingencias históricas actuales que sería juicio erróneo tenerlo en mediocre consideración (Cf.

 

AA22)[14].

 

    Reconoce, por su parte, que los laicos de Acción católica son el tejido conjuntiva más resistente de la comunidad eclesial, realizan el grado más pleno y más intenso de comunión al cual sea dado llegar a los fieles laicos; […] son los que están más cerca de su oración, los más comprometidos en la acción apostólica, los más asociados al sacrifico que la venida del reino de dios siempre comporta[15].

 

    Destaca y llama la atención, el Papa Pablo VI sobre el relieve peculiar de la Acción Católica que, en cuanto colaboración de los laicos en apostolado jerárquico de la Iglesia, ocupa un lugar no históricamente contingente, sino teológicamente motivado en la estructura eclesial. Después de cuanto dijo sobre esto el Concilio (cf.AA 20; AG 15), Y de lo que nosotros mismos tuvimos ocasión de subrayar en nuestra Exhortación Apostólica Evangelio nuntiandi (cf. Núm, 73), no se puede menospreciar el papel específico de la Acción Católica en el plan constitucional y en el programa operativo de la Iglesia. La Acción. Católica está llamada a desempeñar a la plantatio Ecclesiae y al desarrollo de la comunidad cristiana, en estrecha unión con los ministerios ordenados[16].

 

    El laico de Acción Católica es aquel que enrolado en las fílas del apostolado, ha aceptado como quehacer propio ser testigo del Evangelio, gustoso de llevar la verdad de Cristo, en estrecha comunión con la jerarquía, a todos los ámbitos de la sociedad[17],

 

 

 

2.3. Dispuesta a seguir navegando mar adentro

 

 

 

    En el pontificado de Juan Pablo II queremos subrayar la mención que trae la Exhortación Apostólica Christifideles Laici ya que de entre todas las asociaciones laicales cita solamente de forma explícita a la Acción Católica. Cuando al hablar de la corresponsabilidad de los laicos en la Iglesiamisterio de comunión, haciendo referencia a una de las proposiciones del Sínodo sobre los laicos[18], destaca: Entre las diversas formas apostólicas de los laicos que tienen una particular relación con la jerarquía, los padres sinodales han recordado explícitamente diversos movimientos y asociaciones de Acción Católica, en los cuales “los laicos se asocian libremente de modo orgánico y estable, bajo el impulso del Espíritu Santo, en comunión con el Obispo y con los sacerdotes, para poder servir, con fidelidad y laboriosidad, según el modo que es propio a su vocación y con un método particular, al incremento de toda la comunidad cristiana, a los protyectos pastorales y a la animación evangélica de todos los ámbitos de la vida[19].

 

    Últimamente insistía Juan Pablo II que la Iglesia no puede prescindir de la Acción Católica. La Iglesia necesita un grupo de laicos que, fieles a su vocación y congregados en torno a los legítimos pastores, estén dispuestos a compartir, junto   con ellos, la labor diaria de la evangelización en todos los ambientes. [ … ] La Iglesia necesita la Acción católica, porque necesita laicos dispuestos a dedicar su existencia al apostolado y a entablar, sobre todo con la comunidad diocesana, un vínculo que deje una huella profunda en su vida y en su camino espiritual. Necesita laicos cuya experiencia manifieste, de manera concreta y diaria, la grandeza y alegría de la vida cristiana; laicos que sepan ver en el bautismo la raíz de su dignidad, en la comunidad cristiana a su familia, con la cual han de compartir la fe, y en el pastor al padre que guía y sostiene el camino de los hermanos; laicos levadura del Evangelio al entramado de las relaciones humanas y a las instituciones, al territorio y a los nuevos lugares de la globalización, para construir la civilización del amor.

 

    Precisamente porque la Iglesia necesita una Acción Católica viva, fuerie y hermosa, quiero repetirles a cada uno: Duc in altum! iDUC in altum, Acción católica! Ten la valentía del futuro[20].

 

 

 

3. Conclusión: Conveniencia de seguir profundizando en la reflexión teológica de lo que afirmó el magisterio

 

   

 

    Para profundizar en lo que son las bases teológicas y eclesiológicas de la Acción católica debemos considerar prioritariamente que la naturaleza de la Acción Católica está claramente definida por las propiedades que el Concilio Vaticano I sancionó autorizadamente como definitorias[21].

 

    Estas notas en su comprensión global la identifican como una «Forma singula[. Ge “ministerialidad” laical», «forma específica de apostolado» de los laicos en la Iglesia; que procura servir «áíincremento de toda la comunIdad cristiana, a los proyectos pastorales y a la animación evangélica de todos los ámbitos de la vida» en disponibilidad para actuar conforme a las prioridades que la jerarquía le señale.

 

    Nuestra intención será, pues, recoger lo sustantivo de las notas conciliares, contemplándolas desde las enseñanzas del Concilio Vaticano II, y a la luz de la interpretación que de él ha hecho el magisterio.

 

    Por otra parte intentaremos responder que significa aquella sentencia de Pablo VI refiriendo que la Acción Católica «ocupa un lugar no históricamente contingente, sino teológicamente motivado en la estructura eclesial». ¿Por qué, si en el decir de

 

Juan Pablo II, «la Iglesia no puede prescindir de la Acción Católica» es tan cuestionada su vigencia? ¿Estas enseñanzas del magisterio están acaso dirigidas sólo al auditorio ante el cual son pronunciadas o conciernen a toda la Iglesia?

 

    Este esfuerzo nos ayudará a reconocer la configuración que actualmente asume la Acción Católica en México y nos dispondrá para responder a los desafíos que se presenten como a la sensibilidad y aspiraciones de los laicos en las circunstancias actuales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 


[1]  TMA 18.

[2] TMA 18.

[3] «El concepto de comunión (koinoía), ya puesto de relieve en los textos del Concilio vaticano II (LG 4,8, 13315, 18, 21.24-25. DV 10; GS 32; UR 2-4,14-15, 17-19, 22) es muy adecuado para expresar el núcleo profundo del misterio de la Iglesia, y ciertamente, puede ser una clave de lectura para una renovada eclesiología católica» (Carta «Comuniones notio», Congregación par la doctrina de la fe, 28-5-92).

[4] AA 20

[5] En la Encíclica Ad Catholici Sacerdotii, 63: >Aquí nuestro pensamiento se vuelve agradecido hacia esa Acción católica, con tan vivo interés por Nos imperada, impulsada y defendida, la cual, como participación de los seglares en el apostolado jerárquico de la Iglesia, no puede desinteresarse de este problema tan vital de las vocaciones sacerdotales»; En la Encíclica Mens Nostra, 17: «Con no menor solicitud, venerables hermanos, aconsejamos que con los Ejercicios espirituales se formen convenientemente las múltiples legiones de la Acción católica; la cual no desistimos ni desistiremos nunca, de fomentar y recomendar con todas nuestras fuerzas, porque tenemos por utilísima (por no decir necesaria) la participación de los seglares en el apostolado jerárquico ». Cf. Encíclica Quadragesimo Anno, 96; Cf. Quae nobis, al cardenal Berttsnd obispo de Breslau (13-11-28); Cf. Lemus Sane notius, 3.8. al Cardenal Segura de Toledo (6-11-29).

 

 

[6] Carta al Episcopado de Argentina 4-12-1930.

[7] Encíclica Mystici Corporis Christi, 45: «Los que militando en las filas de la Acción católica, cooperan en el ministerio apostólico con los Obispos y los sacerdotes»; Cf Encíclica Summi Pontificatus: «La colaboración de los laicos formados en las filas de la Acción Católica … »

 

[8] Podemos reconocer en los textos neotestamentarios una activa participación de discípulos que colaboran estrechamente con los apóstoles en la tarea evangelizadora. Sirve como ejemplo el testimonio que recuerda Pablo de Epafrodito, «hermano, colaborador y compañero de lucha» (Flp 2,25); Evodía, Síntique, Clemente y sus demás colaboradores quienes lucharon [con él] en la predicación del Evangelio.(Flp4,2-3)Epafras nuestro querido compañero en el servicio de Dios (Col 1,7; 4,12); Priscila y Aquila colaboradores en Cristo Jesús, María, que tanto ha trabajado, Andrónico y Junia,.que son apóstoles insignes, Urbano, colaborador en Cristo, Persis, que también ha trabajado mucho por el Señor(Ro 16,4-15); Estéfanas y su familia, quienes han decidido consagrarse al servicio de los hermanos (lCo 16,15) Filemón, amigo y colaborador CFil1.2).

 

[9] Fernández Casamayor, A., «Bases Teológicas y Eclesiológicas de la Acción Católica» Madrid: EDICE, pp28-29.

 

[10] No presentamos en este artículo una elaboración sistemática del contenido y significado del Magisterio sobre la Acción Católica, sino que sólo hacemos un recorrido sobre los textos>’en que se puede leer una referencia a lo esencial de la Acción católica.

 

[11] CD 17.

[12] AA 20.

[13] AG 15.

[14] Audiencia general 14-2-68.

[15] Discurso en el Centenario de la ACI, 8-12-68.

[16] Discurso a los participantes en la III asamblea general de la ACI (27-763) y lo repetía al afío siguiente en una carta a la AC Portuguesa (25-6-64).

[17] Carta al Cardenal Francisco Primatesta para la XVI Asamblea Federal de la AC Argentina, 12-6-77.

[18] Proposición no 13

 

[19] ChL 32.

 

[20] Discurso del Santo Padre Juan Pablo II a los participantes en la XI Asamblea de la Acción Católica Italiana, 2-4 (26-04-2002).

 

[21] AA 20.

 

 

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