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Archive for 30 agosto 2008

Organizacion de la Accion Catolica

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Organizaciòn actual de la Accion Catolica Mexicana 2016

CAPITULO VI ORGANIZACIÓN DE LA ACCIÓN CATÓLICA

“Apostolado Seglar y Acción Católica” del Pbro Luis Maria Acuña, que data de 1953, esto es con el fin de ver y reflexionar la evolucion de la teologia laical.

SUMARIO: 1. Concepto de organización. – 2. Organización de la Acción Católica. – 3. Principios de organización. – 4. Formas unitaria y federativa. – 5. La organización. – 6. Organismos coordinadores.

1.-CONCEPTO DE ORGANIZACIÓN. –

La Acción Católica es un apostolado organizado jerárquicamente. Después de haber dado a conocer la naturaleza de este apostolado, debemos referirnos a su organización.

La palabra organización tiene un sentido propiamente biológico. Supone fundamentalmente dos cosas: diferenciación de miembros y unidad de vida.

“El ser organizado, dice Cuvier, forma como un sistema cerrado, cuyas partes concurren a una acción común por una reacción recíproca”.

Los tratadistas de la Acción Católica no han perdido de vista este concepto biológico de la organización. Sobre él y aplicando rigurosamente sus consecuencias, han presentado las propiedades de la organización de la Acción Católica. Mons Pizzardo, ante el Seminario francés, en Diciembre de 1930, define la palabra organización diciendo que, “significa unión de miembros múltiples, cada uno de los cuales tiene su naturaleza, su movimiento y su vida propia; pero todos en conjunto convergen hacia una finalidad común y concurren a la formación de un solo cuerpo, subordinado a la vez a un único principio vital”.

La sociedad también es un organismo, tiene sus miembros múltiples que, en las sociedades elementales, son los hombres; y en las compuestas, las sociedades inferiores con finalidad común. El principio vital intrínseco ordena toda la actividad del organismo a su fin propio, dirigiéndola con la influencia propia de la causa formal; ese principio es la autoridad.

2. ORGANIZACIÓN DE LA ACCIÓN CATÓLICA.-

La organización es un elemento esencialmente constitutivo de la Acción Católica. Sin él no puede ésta concebirse, al menos tal como hoy la presentan los Pontífices, especialmente Pío XI.

“Con el mismo título que el apostolado y el elemento seglar, dice Fontenelle, la organización es un elemento esencial de la Acción Católica”.

Y Mons. Pizzardo confirma la apreciación de Fontenelle, al decir que “la organización, no solamente tiene una importancia particular sino que es el tercer elemento esencial de la Acción Católica”.

No es necesario insistir mucho para llegar al íntimo convencimiento de la eficacia y necesidad de la organización de la Acción Católica,

“La organización, dice el Consiliario general de la Acción Católica italiana, es una exigencia de estos tiempos, responde a las nuevas necesidades”.

Y el Papa Pío XI, hablando a los dirigentes italianos de la Acción Católica, decía: “Es preciso reducir a una unión moral, cada vez más estrecha, todas las ramas de la Acción Católica, verdadero cuerpo orgánico y, por tanto compuesto de partes distintas que no se confunden, pero que concurren todas a una misma vida, teniendo cada una su propio fin, pero con la mira puesta en la unión de los esfuerzos, de pensamiento y de acción, sin la cual no son posibles éxitos halagüeños” (28 de Junio de 1930).

Picar y Hoyois, en su excelente obra “La Asociación Católica de la Juventud belga”, han procurado dar un toque de atención sobre una ciencia especial, aplicada ya a la dirección de las industrias y de los ejércitos y frecuentemente descuidada en las obras católicas: la ciencia de la organización y de la dirección. “No dudamos – dicen ellos – en recomendar a los directores de las obras de apostolado la lectura y estudio de numerosas y excelentes obras publicadas recientemente sobre la organización y la dirección de las empresas industriales”. Allí se nos citan hechos impresionantes de industrias, que, puestas en peligro tras una vida próspera, han vuelto a la- normalidad por la hábil aplicación de estos métodos de dirección. La obra organizada gana en eficacia. Aun suponiendo que cada uno de los elementos que forman parte de la organización no rindiera en la acción conjunta más que en la dispersa e individual, todavía la organización, señalando objetivos comunes y aplicándolos, a la vez, al esfuerzo general, multiplicaría evidentemente el trabajo útil y la eficacia.

Pero como los elementos organizados son hombres, y es en éstos tan importante el factor psicológico, viene a resultar que la organización, no solamente a una la acción individual, en provecho del resultado último, sino que mejora a la vez esta aportación de cada uno, siendo nueva fuente de energía que no podemos desatender.

“Esta organización, dice Pío XI, contribuye a maravilla a producir ese estado de conciencia y conocimiento de pertenecer a un solo organismo, que actuando de poderoso estimulante, alivia el trabajo común, comunica los triunfos y diluye las amarguras del desaliento” (28 de Junio de 1930).

Por eso el Pontífice ha defendido siempre con empeño, la organización misma de la Acción Católica, describiendo cuidadosamente sus cuadros y disipando las dificultades que surgieron en algunos Estados, en los que llegó a pensarse en la -disolución de la Acción Católica, precisamente porque se temía a su formidable organización. “La Iglesia y la Jerarquía, dice en la carta al Cardenal Schuster, que tienen ei derecho y el deber de constituir y dirigir la Acción Católica, tienen asimismo el deber y el derecho de organizaría del modo más a propósito para que pueda conseguir sus fines espirituales y sobrenaturales, atendidas las costumbres y las necesidades de los diversos tiempos y de los diferentes lugares”.

3 PRINCIPIOS DE ORGANIZACIÓN. –

El apostolado de la Acción Católica es un apostolado jerárquico, y por lo tanto, jerárquicamente organizado. Sigue, pues, en líneas generales, la organización misma de la Iglesia. Por eso la Acción Católica tiene base parroquial y es esencialmente diocesana.

Porque dentro de la organización eclesiástica las dos grandes divisiones se resumen en la parroquia y en la diócesis.

Sobre la organización parroquial y diocesana solamente se encuentra la organización universal de la Iglesia, que en razón de la mayor eficacia del apostolado, que tantos puntos de contacto tiene con la vida pública que intenta cristianizar, admite una división superior a la diócesis, formada por cada uno de los Estados, inmediatamente sometidos a una dirección pontificia.

a)  La Parroquia. Se la ha llamado con razón la célula vital de la Iglesia. De ella arranca la organización de la Acción Católica en todas sus ramas. Aplicando a la Parroquia la definición de Acción Católica, podemos decir que la Acción Católica parroquial es “la participación de los seglares en el apostolado del párroco”. La Jerarquía, por tanto, para la Acción Católica parroquial, es el mismo párroco bajo cuya alta dirección debe realizar su programa. Así lo dice expresamente el reglamento de la Acción Católica italiana, en su título III, Art. 29. “El consejo parroquial -dice- tiene carácter de órgano directivo y coordinador de la Acción Católica general de la Parroquia, en lo que concierne a la actividad parroquial, y funciona bajo la alta dirección del párroco”.

El Santo Padre ha dedicado una atención expresa a la Acción Católica parroquial. En el discurso a los predicadores de Cuaresma de 1929, les señalaba el retorno a los deberes parroquiales como un objetivo inmediato, que habían de conseguir en el pueblo; y en audiencias a los fieles de las diversas parroquias de Roma, destacaba el deber de ayuda al Párroco, que incumbe a las organizaciones de la Acción Católica por su valiosa cooperación. Ciertamente que estas Asociaciones de Acción Católica cumplen el programa que Benedicto XV les señalaba al decir “que son los brazos dados por Dios y por la Iglesia a la mente y al corazón del Párroco”.

La base parroquial de la Acción Católica puede entenderse en dos sentidos: ya positivo, ya exclusivo.

En sentido positivo, la base parroquial da a todas las parroquias el derecho de constituir las Asociaciones diversas de la Acción Católica, y concreta la obligación general de llegar a esas organizaciones. En este sentido positivo, todos los tratadistas convienen en suscribir la base parroquial. Cada Parroquia es un centro .de Acción Católica.

Pero los organismos de Acción Católica ¿han de ser .únicamente parroquiales? La cuestión no puede resolverse de una manera general. Ni en los principios de la Acción Católica, ni en su historia, ni en su constitución actual puede fundarse una regla de carácter necesario. Queda, por tanto, al juicio prudente de la Jerarquía, autorizar asociaciones de Acción Católica que no radiquen en alguna parroquia, y sean, por lo tanto, extra-parroquiales. De la misma manera pueden autorizarse Juntas y organizaciones de carácter interparroquial, cuando el Prelado diocesano, para la mejor eficacia del apostolado de la Acción Católica, lo juzgare conveniente. Algún argumento en favor de lo expuesto, puede derivarse de la última parte de la carta al Episcopado colombiano.

b)  La Diócesis. Repetidas veces ha declarado la Santa Sede que la Acción Católica es esencialmente diocesana. Así consta en el documento con que dio por terminado el conflicto entre la Santa Sede y el gobierno italiano, el 3 de Septiembre de 1931. “Los Principios y Bases” publicados en 1934 para la reorganización de la Acción Católica en España, recuerdan el principio de San Ignacio de Antioquía: “Nihil sine Episcopo”, que, aplicado a la Acción Católica, tiene la siguiente glosa:’ “No sólo nada contra el Obispo, sino nada sin el Obispo; es decir, sin su consentimiento y apoyo”.

Por eso el Papa, cuando habla de la Acción Católica en sus empresas y reglamentos particulares, señala el centro disciplinador de toda esta actividad es los obispos de la Iglesia católica. “Considerando todo cuando habéis propuesto -dice a la Presidenta de la Unión Internacional de Ligas femenina- para el ulterior y más vasto desarrollo de la Unión, el Episcopado concederá solícitamente su aprobación plena, a la vez que su apoyo benévolo”. Y al subrayar la subordinación jerárquica de la Juventud de Acción Católica, añadía: “De los consiliarios y de su obra debe poder repetirse lo que tan admirablemente decía San Ignacio: Nihil sine Episcopo. Todo se haga siempre de acuerdo y con filial obediencia al Obispo” (3 de Noviembre de 1929).

Estas palabras no son otra cosa que la aplicación natural a la Acción Católica de lo que de tiempo inmemorial repite el Derecho de la Iglesia. Por él sabemos que el Obispo posee en el orden sacramental la plenitud del sacerdocio, tiene jurisdicción completa en su propio territorio, en el cual no tiene superior jerárquico fuera de la Santa Sede. La dirección, propia y auténtica dirección, que al Obispo compete de la Acción Católica diocesana, no tiene otro límite que el expreso de la dirección pontificia.

La dirección parroquial, diocesana y pontificia actúan inmediatamente en toda la acción católica respectivamente parroquial, diocesana y general, por medio de las Juntas que son, al decir de Pío XI, “sus órganos especiales, cualificados, inmediatos, para poner en práctica sus mandatos, como lo exige la naturaleza de las cosas”   (10 de Mayo de 1926). De ellas hablaremos más adelante.

4.  – FORMAS UNITARIA Y FEDERATIVA. – En la organización práctica de la Acción Católica hemos de distinguir dos formas fundamentales: la unitaria y la federativa. La primera divide a los miembros de la Acción Católica según la división natural del sexo y de la edad; la segunda, agrupa y coordina obras ya existentes, diversas entre sí por sus fines propios, armonizando su actividad y ordenándolas al fin común de la Acción Católica. La organización italiana, pasaba, hasta tiempos muy recientes, por ser el tipo de la organización unitaria. Como tal la presenta Mons. Pizzardo al Seminario francés, atribuyendo el feliz éxito de esta organización a circunstancias diversas, entre ellas a la de haber sido objeto de especial solicitud por parte del Santo Padre.

Como ejemplo de organización federativa puede proponerse la incipiente de la Acción Católica en Inglaterra, que, según la carta pastoral de los Obispos ingleses para la organización de la Acción Católica, tiende inmediatamente a “coordinar”, bajo la dirección de la Jerarquía las diferentes actividades de numerosas asociaciones católicas que ella ha aprobado ya para fines especiales, a fin de llegar inmediatamente esta cooperación mutua a los mejores resultados posibles. “No tiene intención de intervenir en manera alguna en la autonomía y carácter distintivo de las diferentes organizaciones religiosas, cada una de las cuales tiene sus fines especiales y su vocación propia. Se ordena más bien a la coordinación de esfuerzos y a la acción concertada de las asociaciones católicas con un fin común”.

Entre estas dos formas, no cabe dudar que la forma unitaria es la que más ventajas ofrece. La división por razón del sexo y de la edad es la división natural apuntada por el mismo Pío XI en las grandes Cartas sobre la Acción Católica. En la carta al Cardenal Bertram dice “que la práctica de la Acción Católica ha de ser diversa según la e’dad, el sexo y la condición de los tiempos y lugares”. Y en Laetum sane, dice “que es propio de esa Acción formar como una cohorte de ciudadanos probos – hombres y mujeres mayormente jóvenes de uno y otro sexo – que nada estimen tanto como participar a su manera del sagrado ministerio de la Iglesia” (Direcciones Pontificias, 343 al 349. Azpiazu).

Por otra parte, por la organización unitaria mejor que por la federativa se llega a la influencia que el Papa tan gráficamente comparaba con el impulso vital del corazón, que llega de los centros propulsores hasta los últimos capilares, mediante “la disciplina firme”, que es un deber, “deber de sentimiento, de espíritu, de deseo y de acción” (L’Action Catholique, pág. 114).

Últimamente puede aducirse como argumento de fuerza en favor de esta organización unitaria la complacencia con que el Papa habla de “cuantos quieren modelar las nuevas eflorescencias de la Acción Católica sobre lo que se ha hecho en Italia” (Osservatore Romano. 22, 23 de Julio de 1934).

“La organización unitaria puede armonizar con la autonomía, en primer lugar en cada una de las ramas que forman la gran familia de la Acción Católica; autonomía, en cada una de las circunstancias diocesanas y parroquiales en lo que no excede los límites respectivos; y autonomía en todas aquellas secciones que se crean dentro de los cuadros de la Acción Católica para mejor acomodar el apostolado único a los medios en que se actúa”.

“No se trata de unificar sino de coordinar, de unir”. Es el pensamiento fundamental que repite muchas veces en sus discursos el Pontífice: “Cuanto mas grande es el número, tanto mayor es la necesidad que tiene de llevar consigo el aglutinante que les recuerde siempre las grandes líneas sobre las cuales han de apoyar y unir todas las actividades en unidad orgánica: de las unidades menores a las unidades mayores y a la unidad plenaria”.

5.-LA ORGANIZACIÓN. – Hasta ahora nos hemos referido a la organización general de la Acción Católica. En cuanto a la organización de la Acción Católica chilena, refiriéndonos al tema que actualmente tratamos, dicen los Estatutos generales de nuestra Acción Católica, en su Art. 29: “Para la consecución de estos fines (afirmación, difusión, actuación y defensa de los principios católicos en la vida individual, familiar y social): La Acción Católica chilena tiene por base los elementos esenciales constitutivos señalados a la Acción Católica por Su Santidad Pío XI: a) organización a base unitaria, nacional, diocesana y parroquial; b) coordinación de todas las fuerzas católicas organizadas que realizan apostolado externo. Por tanto se propone:

1)  Unir a los católicos chilenos en diversas asociaciones específicas,  adecuadas  a la  edad y  condición social  de sus miembros,  donde  todos,  debidamente organizados  y  debida mente formados y preparados, pueden cumplir, bajo la apli cación de normas comunes, con el sagrado deber de apostolado, orando, trabajando y sacrificándose   (S. S. Pío XI).

2)  Coordinar, mediante la   adhesión a las instituciones católicas de piedad, de cultura religiosa, de beneficencia y de carácter económico social que  tengan entre sus fines algún apostolado externo.

3)  Formar un   plan general de trabajo  para la  acción organizada de los católicos en que, respetando la autonomía de las diversas instituciones, señaladas en el número anterior, se obtenga una mayor coordinación y un mejor aprovecha miento de  todas las fuerzas católicas organizadas.

4)  La organización ideal. En el título: “Organización de la Acción Católica chilena” se lee en su Art. 13:  “Los católicos chilenos entran a formar parte de la  Acción Católica chilena,  ingresando,  según sus  características  individuales y sociales y según los requisitos exigidos por los reglamentos correspondientes,  a una de las siguientes  organizaciones nacionales:

a)  Asociación de Hombres Católicos;

b)  Asociación de Jóvenes Católicos;

c)  Asociación de Mujeres Católicas; y

d)  Asociación de la Juventud Católica Femenina,

Bajo su dirección y responsabilidad cada una de estas Asociaciones podrá tener diversas Secciones o bien otras asociaciones según lo que se disponga en los respectivos Estatutos y reglamentos.

Éstas organizaciones Nacionales constituyen la “Acción Católica oficial de la República de Chile”. Todas las organizaciones de Acción Católica se reducen a una de estas cuatro ramas fundamentales. Las que por su afinidad con algunos de los fines de la Acción Católica pudieran cooperar a su fin genérico de apostolado, pero que por su propia organización no forman parte de la Acción Católica oficial, deben estar conectadas con la Acción Católica parroquial y diocesana en una u otra forma. Estas obras reciben el nombre de. obras adheridas. Las conexiones de las obras adheridas suelen realizarse a través de la Unión diocesana, constituida por, miembros de condición análoga a la suya. Cuando esta condición es diversa, la conexión puede verificarse por medio de la Junta diocesana correspondiente.

He aquí lo que sobre el particular disponen nuestros Estatutos: “Las obras coordinadas mediante la adhesión a las cuales se refiere el Artículo 2<? de estos Estatutos, constituyen las “Obras auxiliares de la Acción Católica” oficial de la República de Chile. El “Reglamento de Adhesión” de dichas obras de la Acción Católica, forma parte integrante de los presentes Estatutos generales”.

6.  – ORGANISMOS COORDINADORES.-Son las llamadas Juntas de Acción Católica, que en sus tres planos, parroquial, diocesano y central, dirigen la Acción Católica.

 

En ellas suelen estar representadas las diversas ramas de Acción Católica y tienen un fin predominantemente coordinador.

En contacto íntimo con la Jerarquía que constituye “su centro disciplinador”, las Juntas ejercen verdadera autoridad dentro de los límites de su función coordinadora.

Esa dirección supone estudio y vigilancia y lleva consigo frecuentemente iniciativas comunes que den impulso a la Acción Católica general.

Por otra parte, la Junta de Acción Católica puede llevar la representación general de los católicos ante las instituciones y las personas públicas y privadas. La estrecha unión de la Acción Católica con la Jerarquía eclesiástica y la misma Iglesia hace razonable este alto honor que muchos de los reglamentos explícitamente atribuyen a la Acción Católica al detallar las funciones de las Juntas.

Así, podemos decir que, en plano parroquial, bajo la alta dirección del Párroco, corresponde a la Junta parroquial de Acción Católica el coordinar las actividades de las diversas ramas en la respectiva parroquia, dictando para ello las directivas pertinentes y la de llevar a efecto dentro de los límites de la misma las disposiciones generales acordadas por la Junta diocesana.

De manera semejante ésta cumple las mismas funciones con respecto a la Acción Católica diocesana, bajo la dirección episcopal, y la Junta central bajo la dirección pontificia de Acción Católica.

La Junta, por tanto, “dirige y es a la vez dirigida”, según la fórmula feliz de Pío XI. Quizás el mejor comentario de ella, lo constituyan estas palabras del Cardenal Gasparri, en la Carta Mi sonó recato de 2 de Octubre de 1923: “Y puesto que la actividad de los Católicos organizados, en cuanto constituyen la participación de los seglares en la misión propia de la Iglesia, no es una acción política sino religiosa, no directora en el orden teórico, sino ejecutora en el orden práctico, es necesario que las varias formas de actividad encuentren en la Jerarquía su centro disciplinador. Por eso funcionan los Consejos parroquiales, las Juntas diocesanas y la Junta Central con dependencia directa de la Jerarquía eclesiástica. Naturalmente estos organismos deben tener, respecto a las varias Asociaciones o ramas, funciones elevadas y de autoridad, supuesto que de esa manera únicamente todas las energías de los Católicos tendrán una dirección única y un vigoroso impulso”.

Las líneas generales de organización de toda la Acción Católica se van repitiendo también en cada una de las ramas. Por ello, sin entrar ya en la descripción de sus reglamentos, hemos de pasar a tratar de los fines generales de la Acción Católica.

Nuestros Estatutos en su Art. 14, disponen acerca del tema lo siguiente: “Las cuatro Asociaciones se regirán por estos Estatutos generales de la Acción Católica en la parte que les incumbe, y por los Estatutos y reglamentos propios aprobados por el Episcopado. Para su acción interna y específica, en virtud de dichos reglamentos, tendrán sus propios organismos directivos bajo cuya dirección procederán con plena autonomía en cuanto a la consecución de sus fines propios, y sobre todo, en cuanto a la formación y preparación de sus miembros en el ejercicio de sus deberes de la Acción Católica. Para la consecuencia de los fines comunes de toda la Acción Católica y la coordinación de sus actividades, procederán bajo la dirección superior de la Junta Nacional de la Acción Católica.

Centros directivos coordinadores (art. 15). La acción común de la Acción Católica chilena estará dirigida por una Junta Nacional para todo el país, la cual, para esa acción común, ha recibido autoridad en las diócesis o territorios por delegación del Episcopado chileno; una Junta diocesana o territorial en la Diócesis o Vicaría Apostólica, la cual ejerce sus funciones propias bajo la autoridad del respectivo Ordinario del lugar; y una Junta Parroquial en la Parroquia, la cual bajo la dirección superior del Párroco, desarrolla las funciones que le están encomendadas.

Las Juntas diocesanas o territoriales se hallan bajo la directa dependencia de la Junta Nacional. Las Juntas parroquiales por medio de las Juntas diocesanas o territoriales a que están subordinadas, tienen igual dependencia. Sin embargo, la Junta Nacional ejerce sus funciones por medio de las Juntas diocesanas o territoriales, y no directamente.

Podemos resumir este capítulo sobre la organización de la Acción Católica, con aquellas palabras de Pío XI al Cardenal Segura: “Como la Acción Católica tiene naturaleza y finalidad propias, así ella debe tener una propia organización, única disciplinada y coordinadora de todas las fuerzas católicas, de modo que cada una por su parte guarde y cumpla escrupulosamente las obligaciones y los puestos que le son encomendados y todas juntamente coordinen su actividad dentro de una justa dependencia de la Autoridad Eclesiástica”.

Palabras que Mons. Pizzardo, comentó de esta manera ante el Cardenal Verdier y varios Obispos franceses: “La Acción Católica propiamente dicha y de la cual nosotros hablamos, es, por decirlo así, una cosa canónicamente definida. La organización y la coordinación son, pues, los elementos esenciales constitutivos de la Acción Católica y justifican su existencia y su eficacia”.

“Ahora bien, esta organización que vemos en la Iglesia y en la Jerarquía, es de orden providencial, es querida por Dios como condición del progreso del Evangelio y de la propagación del reino fíe Cristo. San Pablo en la primera carta a los Corintios nos da, por decirlo así, un comentario inspirado de la organización de la Acción Católica, semejante a la de la Iglesia católica: Multa quiclem membra, unum au-tem corpus. “Muchos miembros pero un solo cuerpo” (Beytía “Apostolado de los Seglares”). (I, 12, 20).

 

LA ACCIÓN CATÓLICA EN LA MENTE DE PIÓ XI

Capitulo V LA ACCIÓN CATÓLICA EN LA MENTE DE PIÓ XI

Libro “Apostolado Seglar y Acción Católica”, Autor Pbro Luis Maria Acuña, Edit Difusión, 2ª edición, 1953

SUMAERIO: 1. Pío XI, el Papa constructor de la Acción Católica. – 2. La Acción Católica en las Encíclicas. – 3. La Acción Católica en las Cartas Pontificias. – 4. La Acción Católica en las Cartas de la Secretaría de Estado. – 5, La Acción Católica en los Concordatos.

l.- PIO XI, EL PAPA CONSTRUCTOR DE LA ACCIÓN CATÓLICA. 

Serían necesarias muchas lecciones para exponer la doctrina social de Pío XI. Hizo ésta su aparición en el pontificado de Pío IX; la dotó de un cuerpo de doctrina en sus incomparables Encíclicas, León XIII; la consideró un instrumento poderoso para restaurar todas las cosas en Cristo, Pío X; la juzgó a propósito para la educación cristiana, Benedicto XV, y Pío XI con claridad meridiana, la definió, la concretó, la extendió por el mundo, elevó el apostolado seglar a la sublime dignidad de participación del sacerdocio de apostolado religioso-social, de colaborador de la divina misión de la Iglesia.

No hay Encíclica, ni Carta, ni Alocución, ni mensaje donde no hable del apostolado seglar.

La Acción Católica es el pensamiento central de Pío XI. Quiere asociar a todos los católicos del mundo, organizarlos para la obra de la conquista espiritual; tal fue su divisa, su ideal.

El ha recogido la herencia de cuatro pontífices, dice un escritor: de Pío IX, creador de la Juventud Católica italiana; de León XIII, Pontífice de la Democracia; de Pío X, protector de las damas católicas; de Benedicto -XV, que fijó la noción específica de la Acción Católica, y Pío XI que ha fijado los rasgos de la fisonomía esencial de esta acción, ha constituido un código doctrinal y práctico, completo en sus líneas fundamentales; ha dado un vigoroso impulso a su desarrollo y encarecido esta obra en todos sus documentos. Pero estudiemos su pensamiento comenzando por las grandes Encíclicas.

2.-LAS GRANDES ENCICLICAS.-

La primera de todas es la Encíclica “Ubi arcano”, publicada el 23 de Diciembre de 1922. Contiene un elogio expresivo para la aportación de los seglares a la obra de la Iglesia. Destaca la importancia de la Acción Católica, cuya definición clásica hemos comentado: “Participación de los seglares en el apostolado jerárquico”.

La parte más interesante del documento es la que se refiere a los fines de la Acción Católica, especialmente al fin próximo de formación de conciencias, que ha encontrado en las palabras de Pío XI su expresión definitiva. “A esto (al reinado social de Jesucristo), se encamina también todo ese conjunto de instituciones, de programas y obras que se conocen con el nombre de Acción Católica y que es de Nos muy estimada, y por Nuestros antecesores tan cuidadosa y providencialmente suscitada y nutrida, dirigida y disciplinada en tantos y tan luminosos documentos solemnes, acomodada al desarrollo y sucesión de las diversas situaciones sociales, con el fin de preparar cristianos cada vez más perfectos y con ello mejores ciudadanos, y de formar conciencias tan exquisitamente cristianas, que sepan en todo momento y en toda situación cíe la vida privada y pública, encontrar, o al menos entender bien y aplicar, la solución cristiana de los múltiples problemas que se presentan en una u otra condición de la vida”.

Todos los tratadistas de Acción Católica se han de servir en adelante de esta admirable fórmula. La Acción Católica ha pasado al primer plano de las obras de apostolado, ya que, aunque parezcan “cosa ardua y llena de trabajo para los pastores y los fieles, son sin duda necesarias y se han de contar entre los principales deberes del oficio pastoral y de la vida cristiana”.

Pío XI siente en su paternal corazón un inmenso cariño por las obras del apostolado seglar. “Nos es sumamente querido, dice, lo tenemos en el corazón y es, como expresamente hemos manifestado, la pupila de nuestros ojos”. La Encíclica citada está palpitando esta inefable ternura, rebosando amor hacia “esta compacta falange” que tanta parte toma “en la restauración de todas las cosas en Cristo”, como se desprende de aquellas bellas palabras: “Bendigo todas las hermosas y santas obras de santificación, de adoración, de honor a Dios, de bien a. las almas, de veneración; obras santas que lleguen a buscar, a socorrer, a consolar los trabajos de los obreros y la pobreza de los más desgraciados; todas estas hermosas obras que florecen bajo la dirección de vuestros pastores, en la actividad y cooperación de vuestros sacerdotes, con vuestra cooperación, amadísimos hijos, que Nos hemos visto con signos por demás indubitables manifestarse en aquellas santas obras, que Nos tan gustosamente resumimos en una palabra: las obras de Acción Católica, porque son todo lo que quiere decir verdaderamente esta palabra, ya que acción significa vida. ¿Qué sería la vida sin acción? ¿Qué sería la acción sin vida? Por eso es evidente que decir Acción Católica, es decir obras dé vida católica”.

Después en la “Rite expiatis” querrá unir el nombre de la Acción Católica a la excelsa figura de San Francisco de Asís, renovando su declaración de celestial patrono de la obra; en la “iniquis afflictisque”, tras de la importantísima carta “Paterna sane sollicitudo”, querrá el Papa pasar revista a todas las asociaciones de Acción Católica que en México constituyen el ejército auxiliar de la Iglesia vejada; en la “Mens nostra” hará notar la importancia que para la Acción Católica tiene el impulso de la vida espiritual dado por los Ejercicios espirituales; en la “Quinquagesimo anno” señalará para la Iglesia oriental, en la misma línea, el interés que tiene la redacción de un Código de derecho oriental y la promoción de la Acción Católica; y, por fin en la “Divini illius magistri” sobre el problema de la escuela; en la “Casti Connubii”, acerca del matrimonio cristiano; en la “Quadragesimo” sobre la cuestión social, y en la “Caritati Christi compulsi”’, sobre los males del ateísmo organizado y del estatismo panteísta, reservará un lugar para la Acción Católica, atribuyéndole un objetivo determinado y hablando de la universalidad de su programa.

Hay otro grupo de Encíclicas: “Non abbiamo bisogno”, de 29 de Junio de 1931, la “Acerca nimis”’, de 29 de Septiembre de 1932; y la “Dilectisima nobis” de 3 de Junio de 1933.

La primera constituye un documento apologético de primer orden, que pone de relieve lo que para el Papa significa en la sociedad moderna la obra de la Acción Católica, obra que a toda costa debe mantenerse, y las dos últimas, dirigidas a los católicos de México y España, en circunstancias especialmente aciagas, encierran un valor ejemplar para todos los pueblos que se hallan “en la crisis de semejantes calamidades”, y servirán para afirmar la esperanza de todos los católicos en esta obra solemnemente declarada más eficaz que cualquiera otra obra de apostolado.

En la primera se tocan, además, puntos de interés muy destacado, desde el punto de vista de las relaciones de la Iglesia y del Estado; se hace una crítica admirable de la filosofía del integralismo estatista.

3.-CARTAS AL EPISCOPADO.-

En ellas esclarece- la doctrina acerca de la Acción Católica. Las principales son éstas:

1)  Carta “Paterna sane sollicitudo”, al Episcopado mejicano, el 2 de Febrero de 1926. Prohíbe en ella a los católicos mexicanos el formar, como tales católicos, un partido político, declara más que nunca necesaria la obra de la Acción Católica y señala la formación de las conciencias como el medio más eficaz para infundir en la vida pública el espíritu cristiano.

2)  Carta  “Peculiari quadam” al arzobispo lituano de Kaunas, el 24 de Junio de 1928.  Insiste en la independencia política de la Acción Católica, la universalidad de sus fines y la importancia de las minorías selectas. La Acción Católica es una acción eminentemente religiosa.

3)  Carta Cum ex epístola, al Cardenal Van Roey, Arzobispo de Malinas, el 15 de Agosto de 1928. Se alegra de la incorporación   de   la  Juventud  católica   flamenca   a  la  obra de la Acción Católica,  complemento del ministerio pastoral de los Obispos, obra de apostolado que  pretende “extender cada día más el reino de Dios”. Exige a sus miembros “ánimos inflamados por la caridad hacia sus hermanos y sus prójimos sin distinción alguna”.

4)  Carta Quae Nobis, al Arzobispo de Breslau, Cardenal Bertram, del 13 de Noviembre de 1928.

Es quizás el documento más completo acerca de la Acción Católica. Tiene dos partes, en las cuales va desarrollando la doctrina acerca de la naturaleza o y fines de la Acción Católica y sus relaciones con la sociedad civil.

He aquí la suma de sus ideas principales. Destaca la necesidad del Apostolado seglar y el cuidado que el Papa ha puesto en la definición de la naturaleza de la Acción Católica. La Acción Católica constituye un cuerpo orgánico bajo la dirección de la Jerarquía. Desarrolla una actividad de orden religioso-social, es acción universal de todos los católicos “sin excepción de edad, de sexo, condición social, cultura, tendencias nacionales o políticas”, coordinar todas las actividades de los católicos, “valorizando y encaminando al apostolado social toda clase de obras y asociaciones, sobre todo las religiosas”.

En la segunda parte declara a esta obra fuera y por encima de todos los partidos políticos, aunque no excluye la participación individual en la vida pública. Proporciona a la sociedad los mejores ciudadanos, promueve la prosperidad pública, contribuye a la tranquilidad y seguridad de la sociedad humana, y es tan fecunda, que merece el apoyo de los jefes y magistrados de los Estados.

5)  Carta Communes  litteras al Episcopado suizo (8 de Septiembre de 1929). Es un sencillo resumen de la carta anterior  al cardenal Bertram, que  insiste  principalmente en la idea de la necesidad de la Acción Católica [1] .

6)  Carta Laetum sane nunúiim al cardenal Segura, arzobispo   de  Toledo   (6 de  Noviembre  de   1929).  Tiene unas palabras ponderativas de la dignidad eminente de la Acción Católica, y completa la doctrina de la naturaleza de la Obra.

La parte más importante del documento se dedica a estudiar las relaciones de la Acción Católica con las obras económico-sociales y las organizaciones políticas. De las  primeras  dice que en su aspecto técnico son independientes de la Acción Católica, pero que en el moral y religioso dependen de ella de manera semejante a como dependen de la Iglesia misma; de las segundas desarrolla parecida doctrina, “la  abstención total de la Acción Católica con respecto a los partidos políticos” y la influencia que  puede ejercitar  cuando  la agitación política toca de cualquier modo a la religión y a  las costumbres cristianas. “Propio es de la Acción Católica entonces interponer de tal suerte su fuerza y autoridad, que todos los católicos, con ánimo concorde, pospuestos los intereses y designios de los partidos, sólo tengan delante de los ojos el provecho de la Iglesia y de las almas y con sus obras lo favorezcan”.

Termina la carta enumerando los fines de la Acción Católica, el inmediato y el último, la importancia de la unidad de dirección y las causas que hoy hacen necesaria la Acción Católica como obra universal.

El texto latino de esta carta autógrafa apareció en Acta Apostolicae Sedis el 12 de Diciembre de 1929. Fue solemnemente leída en su traducción castellana el 13 de Noviembre del mismo año, en la sesión inaugural del Congreso de Acción Católica celebrado en Madrid por aquellos mismos días.

7)  Carta al Episcopado argentino (4 de Febrero de 1931). L’Osservatore Rofnano, comparando este documento con las dos cartas principales que hemos reseñado, la dirigida al cardenal Bertram y la del cardenal Segura, dice que la primera contiene la exposición completa de la  doctrina de Acción  Católica,   la  segunda  especifica  las  relaciones  entre la Acción Católica y las obras económico-profesionales, y en la carta al Episcopado Argentino se completa esta doctrina con la exposición de la relativa a las obras auxiliares[2].

Ciertamente que esta cuestión, tocada al principio y al fin del documento, queda resuelta definitivamente en sus fundamentos; pero además nos parece característico de este documento el llamamiento impresionante del clero a los hombres selectos, que, sin desnaturalizar la obra de Acción Católica, deben infundirle, vida abundante mediante una formación más profunda en esta nueva disciplina.

8) Carta Dobbiamo intratenerlo al cardenal Alfredo Ildefonso  Schuster,   arzobispo  de  Milán.  Fue provocado  este documento por un discurso del ministro M. Giüriati, pronunciado en Milán en Abril de 1931. Dos días -después :de su publicación en IL Popolo d’Italia, refutaba el mismo Pontífice los equivocados puntos de vista del ministro fascista, Defiende el Pontífice la insubrogabiliclad de la Acción Católica y el derecho absoluto de la Iglesia a organizar la Acción Católica sin ingerencias extrañas ([3]).

9) Carta  al cardenal Patriarca de Lisboa Manuel González Cerejeira. Insiste en la necesidad de la preparación de dirigentes, sacrificando el número a la calidad y fundamentando sobrenaturalmente  el  trabajo  de  formación,   principio seguro de la acción. Detalla más que otra alguna la relación de la Acción Católica con las obras  de carácter sindical,  y termina recomendando a la Acción Católica el trabajo en las catequesis y la prensa ([4]).

10) La Carta al arzobispo de Bogotá, Monseñor Perdomo (14 de Febrero de  1934). Este interesante documento constituye la última de las grandes cartas pontificias hasta el momento presente. Ninguna de las precedentes había penetrado tanto en  la doctrina de la intervención del clero en las obras de Acción Católica, presentando con  claridad  la figura jurídica del consiliario de Acción Católica en toda su grandeza. Por otra parte, descubre el Pontífice la preocupación que le merece la suerte de la juventud estudiantil, para la cual ha de reservar la Acción Católica un cuidado especial.  El documento es completo porque no deja de tocar ninguno de los puntos fundamentales de la doctrina de Acción Católica; en fórmula breve resume la influencia indirecta que la educación  de  la Acción  Católica ejercerá  en  la vida  política ([5]).

 

4.-CARTÁS DE LA SECRETARIA DE ESTADO.

1.) Carta Fra le molteplici cure, del cardenal Pedro Gasparri a los Obispos de Italia (2 de Octubre de 1922).

Este documento se enviaba a los obispos de Italia junto con el esquema del nuevo reglamento que había de reorganizar la Acción Católica en Italia haciéndola universal en sus fines y en sus miembros y definiendo más su dependencia de la Iglesia jerárquica.

Contiene ya esta carta las frases que después se han utilizado más en los tratados de Acción Católica acerca de su propia naturaleza y extensión de sus fines. Véase este breve párrafo: “Vuestra Señoría lima, y Rdma. no ignora la extensión y la necesidad de este apostolado, de esta participación de los seglares en la misión propia de la Iglesia. No se trata de una actividad de dirección en el orden teórico, sino de ejecución en el orden práctico; una acción ordenada, no a fines materiales y terrenos sino espirituales y celestiales; no política, sino religiosa, y por ello dependiente enteramente de la autoridad eclesiástica. ([6]) .,

2) Carta Mi son recato del cardenal Pedro Gasparri al presidente de la Junta Central de la Acción Católica Italiana (2 de Octubre de 1923).

Tiene por objeto comunicar a D. Luis Colombo, presidente de la Acción Católica en Italia, la aprobación de los nuevos Estatutos, en los cuales todo el Episcopado italiano había colaborado, revisando y anotando el esquema propuesto.

Los problemas que suscita y resuelve dan a este documento un interés, que sobrepasa con mucho las particulares circunstancias en que fue utilizado. Pocos, en efecto, han detallado tanto la unidad de dirección indispensable en obras de esta índole y la obligación general de coordinar toda acción de apostolado con la de la Acción Católica.

“Entra ahora -dice- la Acción Católica Italiana en un período de vigoroso desarrollo; los solemnes documentos pontificios han expresado claramente cuan querida es al Augusto Pontífice y cuan gran fruto se prometía él de su actuación para la defensa y propagación de la fe, y para la restauración de la sociedad en Jesucristo.

“Por tanto, como todo católico debe sentir la necesidad y el deber de dedicarse o al menos de contribuir a esta obra de apostolado, de la misma manera debe sentir la necesidad y el deber de coordinarse, según sea posible, con los organismos de acción reconocidos, si no quiere exponerse al peligro de hacer estéril su trabajo, cuando no perturbador y dañoso” ([7]).

3)  Carto ll Santo Padre ha appreso del cardenal Eugenio Pacelli al presidente de la AcciónI Católica Italiana, comendador Augusto Ciriaci  (30 de Marzo de 1930).

Es el documento principal para el estudio de la relación entre las organizaciones oficiales de la Acción Católica y las obras auxiliares. Enumera las diversas ramas que constituyen la Acción Católica Italiana y reconoce que además de estas asociaciones existen otras que ejercitan un grande y eficacísimo apostolado individual y social, pero que, por no tener la organización propia de la Acción Católica, no pueden considerarse como específicamente integrantes de esta obra, bien que pueden y deben llamarse verdaderas y providenciales auxiliares de la misma.

Detalla lo que pudiéramos llamar el código de mutuos deberes, cuyo cumplimiento favorecerá a las mismas asociaciones y, mediante ellas, a la misma Iglesia ([8]).

4)  Carta Oficiosas Hileras del cardenal Eugenio Pacelli a S. E. Mons. Kordac, arzobispo de Praga   (30 de Noviembre de 1930) .

La prestigiosa revista francesa Documentation Catholque ha publicado este interesantísimo documento, que no había aparecido ni en Acta Apostolícae Sedis ni en L’Osservatore Romano. El texto latino, afirma la misma publicación en Acto Curiae Episcopalis Brunensis con la inscripción siguiente: “Responsum ad officiosas litteras ex conventu antistitum Checoslovachiae, Pragae habito a. 1930 de proposita fidelium Romam peregrinatione et de modo instruendae et dirigendae juventutis”.

La circunstancia de no haber aparecido en Acta Apostolícete Sedis explica la escasa difusión de esta carta, decisiva en la debatida cuestión de los límites de la educación política en los cuadros de Acción Católica.

La Acción Católica enseña aquellos principios ya propuestos por la Iglesia como fundamento de todo orden político. “Mas, si pareciere oportuno dar en esta misma materia una enseñanza más desarrollada y más apropiada a la juventud, es preciso hacerlo, no en las reuniones y organizaciones de la Acción Católica, sino en un lugar diferente y por hombres que se distingan por su probidad de costumbres y por una profesión absoluta y firme de la doctrina cristiana”.

El periódico Deutsche Presse de Praga sacaba inmediatamente las consecuencias ofreciendo la organización del partido popular alemán cristiano-social para esa formación ulterior, que la Acción Católica no puede dar ([9]).

5. – CONCORDATOS. – Giannini, en su obra I Concordati postbellici señala ocho puntos cardinales que servirán a la Historia para juzgar la política exterior del Pontificado de Pío XI. Entre ellos se halla su política concordatoria con los nuevos Estados y la difusión mundial de la obra de la Acción Católica.

 

En nuestro caso estos dos puntos se unen en, uno solo, ya que no sólo el Papa Pío XI ha impulsado la Acción Católica en el mundo, sino que ha querido hacerla clave de los Concordatos importantes, elevándola así de categoría hasta introducirla, por la fuerza jurídica del Concordato, en la misma legislación civil.

Todos los tratadistas de Derecho Concordatorio han notado que una de las características principales de los Concordatos de Pío XI es el avance de las disposiciones del Código de Derecho Canónico.

 “Después de haber estudiado – dice el P- Ivés de la Briére en recentísimo trabajo – un cierto número de los textos concordatorios, puede tenerse hoy por demostrado e irrecusable este hecho positivo que hace veinte años hubiera parecido la más extravagante e increíble de las utopías: el renacimiento canónico en muchas de las legislaciones seculares de la Europa contemporánea” ([10]).

Cierto que no en todos los Concordatos ha sido incluida la cláusula referente a la Acción Católica. Pero no deja de ser significativo que hayan sido los Estados nuevos, como Letonia y Lituania, y los que, teniendo larga historia, han sufrido, sin embargo, el cambio más radical en su estructura interna, como Italia, Alemania y Austria, los escogidos para dar carta de ciudadanía internacional a la Acción Católica, haciendo de ella una institución no sólo eclesiástica, sino civil.

1)  Letonia. Es un Estado de mayoría luterana, en el cual los católicos no son más que un quinto de la población total. El artículo 13 del Concordato letón se refiere, sin nombrarla, a la Acción Católica. Dice así: “La República de Letonia no pondrá obstáculos a la actividad, vigilada por el arzobispo de Riga, de las asociaciones reconocidas por el Estado”.

La timidez misma del texto, meramente negativo en un principio, su implícita referencia a la Acción Católica y la fecha de su estipulación (3 de Noviembre de 1922), primer año del Pontificado de la Acción Católica, hacen más interesante este Concordato.

2)  Lituania.  País  clásico  en multiplicidad de confesiones religiosas. Su legislación concordada en materia de enseñanza es notable por su espíritu de equidad. En él se internacionaliza por vez primera el nombre de Acción Católica, explícitamente así llamada en su artículo 25, que dice: “El Estado concederá plena libertad de organización y funcionamiento a las asociaciones que persiguen fines principal mente religiosos, que forman parte de la Acción Católica y como tales dependen de la autoridad del Ordinario”.

Este artículo concordatorio fue inmediatamente explicado en una carta del mismo Pontífice al arzobispo de Kaunas. La constitución de la Acción Católica, a pesar de todo, no careció de dificultades, y de nuevo el Papa se dirigió al Episcopado lituano en carta de 27 de Diciembre de 1930, en la cual se recomienda la perseverancia en la obra por encima de todos los obstáculos. Tras estos documentos, !a paz renació en Lituania.

3)  Italia. El 11 de febrero de 1929 se firmó el Concordato entre la Santa Sede e Italia, cómo anejo al Tratado de Letrán, qué solucionaba  la cuestión romana.

El art. 43 de este Concordato se refiere a la Acción Católica. “El Estado italiano -dice- reconoce las organizaciones dependientes de la Acción Católica Italiana, en tanto que éstas, como la Santa Sede lo tiene dispuesto, desarrollen su actividad alejadas de todo partido político, y bajo la inmediata dependencia de la Jerarquía de la Iglesia para la difusión y aplicación de los principios católicos. La Santa Sede aprovecha la ocasión de la estipulación del presente Concordato para repetir a_ los eclesiásticos y religiosos de Italia la prohibición de inscribirse y militar en cualquier partido político que sea”.

La interpretación caprichosa que muchos de los afectos al régimen fascista quisieron dar a este artículo del Concordato italiano provocó los atropellos de Mayo de 1931, en los que se saquearon círculos de la Juventud Católica Italiana y se disolvieron sus organizaciones. Entonces publicó el Papa dos documentos a los que ya hemos hecho referencia, la carta del cardenal Giurati en la misma ciudad, y la encíclica Non abbiamo bisogno.

Por su parte, el partido fascista declaraba el 9 de Julio: “De orden de su excelencia el Duce del fascismo, queda revocada la compatibilidad entre la inscripción en el partido fascista y la inscripción en las organizaciones dependientes de la Acción Católica Italiana”.

El conflicto duró hasta el 3 de Septiembre. El documento que termina este enojoso incidente es como sigue:

“La Acción Católica Italiana es esencialmente diocesana y depende directamente de los obispos, los cuales eligen los directores eclesiásticos y seglares. No podrán ser elegidos directores quienes pertenecieron a partidos contrarios al régimen. Conforme a sus fines de orden religioso y sobrenatural, la Acción Católica no se ocupa de ningún modo en política, y en sus formas exteriores de organización se abstiene de cuanto es propio y tradicional de los partidos políticos. La bandera de las asociaciones locales será la nacional.

“La Acción Católica no tiene en su programa la constitución de asociaciones de profesionales y sindicatos de oficios; por consiguiente, no tiene por blanco cometidos de orden sindical. Las secciones internas profesionales, que hay ahora y están previstas por la ley de 3 de Abril de 1926, están formadas con fines únicamente espirituales y religiosos y además procuran contribuir a que el sindicalismo constituido jurídicamente responda cada vez mejor a los principios de colaboración entre las clases y a los fines sociales y nacionales que, en un país católico, pretende el Estado conseguir con el ordenamiento actual.

“Los Círculos juveniles pertenecientes a la Acción Católica se llamarán Asociaciones Juveniles de Acción Católica. Podrán tener tarjetas y distintivos conforme a su fin religioso, y para las diversas asociaciones no tendrán otra bandera que la nacional y los propios estandartes religiosos. Las asociaciones locales se abstendrán de toda actuación de tipo atlético y deportivo, limitándose sólo a entretenimientos de índole recreativa y educativa con finalidad religiosa”.

Días después, el 30 de Septiembre, se revocaba la incompatibilidad entre las organizaciones de Acción Católica y las fascistas. La Junta Central desaparecía y en su lugar se constituía, el mes de Noviembre, una oficina de relación presidida por Monseñor Pizzardo.

El 31 de Diciembre, en el Boletín oficial de la Acción Católica Italiana, aparecían los nueve Estatutos, en cuyos artículos 16 al 19 se reglamenta el funcionamiento de la oficina central, constituida por la Presidencia General, que ocupa el comendador Augusto Ciriaci y el consiliario Mons. Pizzardo. Ambos cargos son de directo nombramiento pontifició ([11]).

4)  Alemania. El Concordato alemán se firmó el 20 de julio de 1933 y se ratificó el 10 de septiembre del mismo año. Su artículo 31 se refiere a la Acción Católica.

“Las organizaciones y asociaciones católicas que tengan fines exclusivamente religiosos, culturales, caritativos y como tales dependen de la autoridad eclesiástica, serán protegidas en sus instituciones y en su actividad.

 

“Las organizaciones católicas que además de los fines religiosos, culturales y caritativos, tienen otros fines, entre los cuales están los sociales o profesionales, gozarán, sin perjuicio de su eventual inserción en las uniones del Estado, de la protección mencionada en el Art. 31, apartado 1?, en tanto den garantía de desarrollar su actividad al margen de todo partido político”.

La determinación de las organizaciones y asociaciones que caen bajo las disposiciones de este artículo se reserva a un acuerdo ulterior entre el Gobierno del Reich y el Episcopado alemán.

La interpretación de este artículo, como poco antes en Italia, ha producido no pocos sinsabores a los católicos alemanes, que unas veces sordamente, otras con la violencia más extremada, han visto atacados sus derechos solemnemente reconocidos.

5)  Austria. Su Concordato, firmado en la Ciudad del Vaticano el 5 de junio de 1933, fue solemnemente ratificado el 1? de mayo de 1934. En el Protocolo adicional al artículo 14 se lee: “A las Asociaciones que persiguen fines principalmente religiosos y forman parte de la Acción Católica y como tales dependen de la autoridad de los Ordinarios diocesanos, el Gobierno federal concede plena libertad de organización y de actuación”.

“El Estado cuidará de asegurar la conservación y la posibilidad de desarrollo de las organizaciones de las juventudes católicas reconocidas por las autoridades eclesiásticas competentes, y que, en las organizaciones de juventud instituidas por el Estado, se asegure a la Juventud Católica el cumplimiento en una manera digna de sus deberes religiosos y de su educación, en sentido religioso moral, según los principios de la Iglesia”.

Estaba reservado al pequeño Estado austriaco el estipular el modelo de legislación concordada en materia de Acción Católica. El Estado federal no sólo reconoce el derecho de las asociaciones de Acción Católica, sino que además se compromete a “asegurar la posibilidad de desarrollo” de tales asociaciones, concretando estos deberes a las asociaciones juveniles reconocidas por las autoridades eclesiásticas, que han sido el caballo de batalla entre la Iglesia y el Estado, principalmente en estos últimos tiempos.

Hemos expuesto el pensamiento del Pontífice codificador de la Acción Católica. Movilizar todas las fuerzas para conquistar el mundo y restablecer el reinado de Cristo; devolverle el lugar que se le ha negado en la escuela, en la legislación, en la familia, en la vida pública y privada de los pueblos; combatir por medios legales y justos la legislación anticristiana y reparar sus estragos; sostener y defender los derechos de Dios y de la Iglesia; irradiar en el seno de las organizaciones civiles esa luz y esa virtud de la vida cristiana, que hace grandes a los pueblos y felices a los ciudadanos; saturar la atmósfera social del esplendor del cristianismo, vida del cuerpo social, alma que todo lo vivifica, sangre que lo regenera, medicina que lo cura, ideal que lo guía, alimento que lo sostiene; ¡qué empresa, qué gigantesca cruzada para conquistar, no un sepulcro vacío como el de Cristo en Jerusalén, o un templo de piedra, sino las almas, templos vivos vivientes donde Cristo quiere reinar!

La Acción Católica es la misma Iglesia, saliendo del santuario y reivindicando, en el inmenso campo del trabajo filosófico, social, profesional, artístico y político, en el cual elabora la humanidad febril e inquieta su porvenir, el honor de aportar bajo formas rejuvenecidas y adaptadas a las actuales necesidades, toda la riqueza de sus tradiciones seculares. Los seglares, bajo la dirección del Papa y de los Obispos, trabajan por infundir en la sociedad esa savia cristiana que produjo en el mundo las bellas flores y óptimos frutos de la verdadera civilización.   (Beytia, “El Apostolado de los Seglares”).

A este inmenso movimiento se le ha llamado “La Internacional blanca” que oponen a la “Internacional roja”.

Al grito de guerra de Marx: “¡Proletarios de todos los países, unios!” se han organizado sus huestes para defender y propagar sus ideales. ¿Por qué los católicos de todos los países no debíamos unirnos en la justicia y caridad para bien de las almas y salvación de la sociedad? Unión, acción, cooperación a los anhelos del Pontífice debe ser el lema de todos los católicos en la hora presente.

 


[1] (1)   D. C.,  t. 23, cois. 330-332.

[2] D.C., t. 28, cois. 393-397.

[3] D.C., t. 26, cois. 808-812.

[4]  L’Ossevatore  Romano,  13  febrero   1934.

[5]  D.C., t. 31, cols. 1457-1461.

[6] CAVAGNA, Pío XI e l’ Azione Cattolica, pag. 332

[7] CAVAGNA, Ibidem, pág. 312.

[8] CAVAGNA, Apéndice de la 2ª edición, pág. V

[9] D. C., t 25 cols 1547-1548

[10] Bulletin de l’lnstitut Catholique de París, 25 diciembre 19S4.

[11] La D. C. ha hecho un estudio documental lleno de interés en varios números de su publicación: t. 26, cois. 451-476 y 771-896; t. 27, cois. 899-1024 y 1219-1280.

Categorías:Accion Catolica

Hay que cuidar las formas

Hay que cuidar las formas

POR PEDRO J. BELLO GUERRA

Periodico AM Queretaro, 10/02/08

La cordialidad, gentileza y buenos modos son la llave que nos abre el corazón de los demás y su disposición para escucharnos, aún en aquellas cosas que pueden ser dolorosos o incómodas.

Algunas veces silos padres en vez de ordenar a los hijos con modos autoritarios que suenan a regaño, pidieran las cosas por favor, les enseñarían a obedecer con gusto. Si además de dar algunas razones nos enseñaran con el ejemplo y con sus palabras que cuando amamos alguien estamos dispuestos a ayudar, a servir, a hacer esfuerzos y sufrir cansancio con gusto.

Y qué decir si cuando tenemos que dar una mala noticia, tratamos de suavizar nuestras palabras, por ejemplo: cuando un alumno se ha peleado con un compañero o reprobó un examen, podríamos al entrevistarnos con sus padres hablar también de los puntos fuertes de su hijo, de sus logros o de que confiamos en su mejora académica o de conducta si nos comprometemos en poner las medidas adecuadas. ¡Qué diferencia para unos padres de familia cuando se les da esperanzas con su hijo y no un comunicado de que su hijo está desahuciado y sin remedio.

También podríamos decir que cuando un hijo nos da una mala noticia -dejó la escuela porque quiere trabajar, tuvo un accidente en el coche por manejar imprudentemente, embarazó a la novia, etc., quizá nuestra primera reacción podría ser de mucho enojo o decepción y podríamos llegar a decir palabras hirientes que difícilmente olvidará el hijo; sin embargo, sien vez de ello respiramos hondo, primero preguntamos cómo está él o ella, les brindamos apoyo y calidez y ya después le hacemos ver las posibles consecuencias de sus actos y el que asuma sus responsabilidades, quizá el hijo aprenda de sus errores, evite en lo futuro darnos dolores de cabeza, y sobre todo se sienta amado por sus padres por lo que es -nuestro hijo- y no por lo que hace -aciertos o errores-.

Y ni se diga de nuestra profesión, si como contadores tenemos que dar una mala noticia a un cliente, hay que hacerlo, pero podría ser más amigable si le mostramos empatia y sugerimos algunas alternativas de solución. Lo mismo vale para un abogado, un médico, un administrador, etc. Las malas noticias son siempre malas noticias, pero se hacen mas llevaderas cuando encontramos gentileza y empatia que quine nos la dice y una mano amiga que nos brinda su apoyo o un hombro en quien llorar o desahogarnos.

La siguiente anécdota es una muestra de que el modo de plantear las cosas hace una gran diferencia entre la versión pesimista y la optimista, entre la seca y cruda y la empática, entre decir imprudentemente las cosas o decirlas con tacto y delicadeza.

“Una mañana, como pasaba muchas veces, el califa Harun al-Rashid llamó a un adivino y le contó el siguiente sueño:

-Soñé que todos mis dientes caían uno tras otro y, al final, mi boca se quedaba sin dientes. ¿Qué piensas de esto?

-¡Oh señor! No es un buen signo. El sueño significa que tus parientes morirán antes que tú y tú te quedarás solo -anunció el adivino.

El califa se entristeció tanto y se enfureció a tal punto que ordenó desaparecer de su vista al adivino; ya no lo quería ver. Después contó su sueño a otro mago.

-¡Oh, mi señor! Es un bonito sueño: anuncia que tu vida será muy larga, que sobrevivirás a todos tus parientes y vivirás más que todos! -le dijo el mago.

El califa, muy contento, exclamó;

-¡Qué bonito sueño! -y dio cien denarios al experto que lo había interpretado tan bien.

Luego llamó al visir y le ordenó que buscara al primer adivino y le pidiera perdón por la manera como lo había echado de su palacio.

Después de todo, el primero le había revelado la misma cosa. Sólo se había equivocado en la manera de decírselo. Finalmente lamas cruda verdad se puede también decir de manera gentil, pues como dicen: la cortesía es la inteligencia del corazón”.

pjbellog@colegioalamos.edu.mx


¿Qué piensas, lector, sobre la limosna?

Daniel, el menor de sus hermanos, regresa feliz a casa con unos zapatos muy viejos. Tanto así que su mamá le pregunta por qué. -Me encontré a Felipe y yo le pregunté por qué sus zapatos tan viejos… –Mi mama no tiene para comprarme otros, me dijo… Nos sentamos en la calle y se probó los míos. Le venían bien nos los cambiamos y Felipe se fue feliz… La mamá de Daniel, entre perpleja y gozosa… Era “algo” de lo que sus padres sembraban. Seguir las huellas de Cristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros.

Me parece que estamos cerca de entender esa difícil lección de vida cristiana que se llama la limosna. Difícil en sí y doblemente de valuada. Devaluada cuando se busca más la satisfacción del donante, que el bien del necesitado. Éste permanece anónimo en la penumbra, mientras el donante se divierte en una fiesta que mañana se hará pública como evento social. Más devaluada ahora, cuando tantos reprochan a los que dan limosna que así cultivan holgazanes. Es curioso, lo reprochan quienes, sin hacer nada por los demás, contemplan en el inevitable semáforo -rostro severo- desde su confortable vehículo climatizado, la mirada débil del pobre, siempre a la intemperie…

¿Qué piensas, lector, sobre la limosna? ¿Estás seguro de tu postura negativa? ¿Cómo conjugas la caridad de Cristo y la práctica de la limosna hoy? En su mensaje para la Cuaresma de este año 2008, Benedicto XVI nos vuelve a encender con la fe las luces, tal vez mortecinas, de la razón. A cada uno nos toca reflexionar con valentía y actuar, no dando por tan seguro que pensamos bien y todo lo hacemos bien.

Leemos sorprendidos: “Invitándonos a considerar la limosna con una mirada más profunda, que trascienda la dimensión puramente material, la Escritura nos enseña que ‘hay mayor felicidad en dar que en recibir’ (Hechos 20,35). Cuando actuamos con amor expresamos la verdad de nuestro ser: en efecto, no hemos sido creados para nosotros mismos, sino para Dios y para los hermanos (cf. 2 Corintios 5,15). Cada vez que por amor de Dios compartimos nuestros bienes con el prójimo necesitado experimentamos que la plenitud de vida viene del amor, y lo recuperamos todo como bendición en forma de paz, de satisfacción interior y de alegría. El Padre celestial recompensa nuestras limosnas con su alegría”.

Viajábamos por la ciudad. El dueño del vehículo obsequió unos pequeños mazapanes a la niñita –cara sucia y mirada limpia- que vendía chicles, y me explicó: es costumbre de mi esposa y mía…

Regresemos al mensaje papal de Cuaresma: “La limosna educa a la generosidad del amor (…). Al respecto es significativo el episodio evangélico de la viuda que, en su miseria, echa en el tesoro del templo ‘todo lo que tenía para vivir’ (Marcos 12,44). Su pequeña e insignificante moneda se convierte en un símbolo elocuente: esta viuda no da a Dios lo que le sobra, no da lo que posee sino lo que es. Toda su persona. Este episodio conmovedor se encuentra dentro de la descripción de los días inmediatamente precedentes a la Pasión y Muerte de Jesús, el cual, como señala San Pablo, se ha hecho pobre a fin de enriquecernos con su pobreza (cf. 2 Corintios 8,9); se ha entregado a sí mismo por nosotros”.

Tuve la dicha de convivir con san Josemaría. Con frecuencia hacía que nos llevaran de la mesa de su comedor un postre que le habían obsequiado y él deseaba para nosotros. Y este recuerdo me trae a la memoria un detalle más de su vida. Regresaba de hacerse unos análisis clínicos en ayunas. Se detuvieron en una cafetería romana para que desayunara. Servido el ligero desayuno que llaman continental, una mujer pobre se acercó a la mesa pidiendo limosna. La miró con afecto y consiguió que se llevara su desayuno, sin consentir él que la cafetería se lo repusiera, como la responsable y quienes lo acompañaban deseaban: éste fue su gran desayuno…

Al referirse Benedicto XVI a la mujer que dio aquella limosna pequeña -sí, pero era todo lo que poseía-, siguen brillando las luces: “La Cuaresma nos empuja a seguir su ejemplo, también a través de la práctica de la limosna. Siguiendo sus enseñanzas podemos aprender a hacer de nuestra vida un don total; imitándole conseguimos estar dispuestos a dar, no tanto algo de lo que poseemos, sino a darnos a nosotros mismos. ¿Acaso no se resume todo el Evangelio en el único mandamiento de la caridad? Por tanto, la práctica cuaresmal de la limosna se convierte en un medio para profundizar nuestra vocación cristiana. El cristiano, cuando gratuitamente se ofrece a sí mismo, da testimonio de que no es la riqueza material la que dicta las leyes de la existencia, sino el amor. Por tanto lo que da valor a la limosna es el amor, que inspira formas distintas de don, según las posibilidades y las condiciones de cada uno”.

Pero, ¡propósitos personales… ingeniosos porque el amor es ingenioso, para esta cuaresma! Todo, menos acostumbraros mezquinamente a no dar, o dar poco, ni darnos nosotros. La Cuaresma 2008 es palestra heroica, escuela de virtudes y entrenamiento, para todo el año y para siempre, a vivir en la generosidad del amor. Es tiempo de rectificar y tirar hacia arriba. Ocasión de darnos nosotros a Cristo y a los demás con el don que ofrecemos -sin hacer notar el sacrificio-, y más allá del poco valor aparente de la dádiva.

E-mail: epalafox@buzon.com

Categorías:Cuentos para educar

La señal

La señal

Por Pedro J. Bello Guerra.

Periodico AM Queretaro, 08/08/03

 

Un náufrago desafortunado llegó a la playa de una pequeña isla desierta aferrado a uno de los restos del barco en el que viajaba antes de ser sorprendido por una violenta tempestad. La isla era árida e inhóspita. El pobre hombre se puso a rezar. Pedí a a Dios con todas sus fuerzas que lo salvara y todos los días miraba el horizonte con la esperanza de que llegara alguien que lo auxiliara. Pero no llegaba nadie.

Pasados algunos días, comenzó a organizarse.

Trabajando y sufriendo, logró hacerse algún instrumento para cazar y cultivar; con muchísimo esfuerzo logró encender fuego, se construyó una cabaña y logró ponerse al abrigo de las tempestades.

Pasaron algunos meses. El pobre hombre no cejaba en su oración, pero ningún barco aparecía en el horizonte.

Un día, un golpe de de viento sobre el fuego hizo que se prendiera el petate en que dormía. En pocos instantes todo se incendió. Una densa humareda subió al cielo.

En pocos minutos, todo el esfuerzo de meses se convirtió en un montón de cenizas humeantes.

El náufrago, que había intentado en vano salvar algo de las llamas, se arrojó llorando de rabia en la arena.

“¿Por qué, Señor? ¿Por qué ahora esto?”

Pocas horas más tarde, un enorme barco se acercó a la isla y un bote vino a rescatarlo.

-¿Cómo pudieron saber que yo estaba aquí?

– preguntaba incrédulo el náufrago.

-Vimos las señales de humo – le contestaron”.

A menudo, los obstáculos que se nos presentan son oportunidades para crecer, o bien un paso necesario para la siguiente etapa en nuestra vida. ¿Cuántas veces el dolor de una herida es señal de que la reconstrucción penosa de los tejidos dañados de nuestro cuerpo va por buen camino?

El elegir un trabajo que dé más tiempo para la familia aunque menos ingresos; el perder parte de nuestra “libertad” cuando nos comprometemos en matrimonio o con una institución o trabajo; el “elegir” la paternidad o maternidad por encima de una oportunidad de despuntar en el trabajo; son todas ellas experiencias de decisiones costosas que, sin embargo, son parte de la vida, de la madurez y de la conquista de la auténtica felicidad.

 

Otras veces, los problemas que se nos presentan no son el precio por la conquista de la felicidad sino el pago de la deuda por errores del pasado, pero que una vez saldada nos permiten continuar por buen rumbo; cuando es este el caso, a graves problemas se requiere de soluciones radicales, por ejemplo: a veces la mejor manera de salvar la vida cuando hay gangrena es la amputación de un miembro; otras veces la rehabilitación del alcoholismo requiere el gran sacrificio que implica renunciar de por vida ala bebida; a veces una mala compañía, un noviazgo enfermizo, un relación laboral desgastada, implican un sufrimiento purificador al terminar definitivamente con esa relación que tanto daño hace.

Las señales de humo son indispensables para encontrar en la inmensidad del mar a un náufrago, de igual manera, las señales de nuestras carencias, aflicciones, y dolencias son indispensables para recibir ayuda: debemos aprender a confiar en los demás, a abrir el corazón con personas de confianza y pedir ayudas, sólo así podremos evitar el naufragio de nuestro matrimonio, el naufragio de un hijo descarriado, el naufragio de unos estudios, el naufragio de algún ser querido en manos del alcohol, la droga, la violencia, la deshonestidad, la delincuencia, la desesperanza, el suicidio…

Dice Bruno Perrero, como corolario a la anécdota del náufrago, dirigiéndose a los creyentes: “tus problemas de hoy son señales de humo para la gracia futura. Dios acudirá a salvarte.

-¿Cuál es el camino más corto para encontrar a Dios

-Andar en silla de ruedas -contestó un hombre sin piernas”.

Y ciertamente la salida más corta, y la única salida válida y digna del ser humano, para salir de los problemas es afrontarlos retos, caminar por la vida con la frente en alto, con decisión firme y fe profunda, dispuesto a hacer cuanto le toca y a ponerse confiado en las manos de Dios en todo aquello que rebasa sus fuerzas.

pjbellog@colegioalamos.edu.mx

 

Categorías:Cuentos para educar

Encuentro Nacional de Guías de ACAN

 

La Acción Católica de Adolescentes y Niños

 

Convoca a todos los Guías del país a participar en el
Encuentro Nacional de Guías de ACAN

 

 

Fecha:   8, 9 y 10 de agosto de 2008.

Sede:   Casa Lago Sede CEM ; Cuautitlan Izcalli Edo. De  México (www.casalago.com.mx)

Inicio:   viernes 8 de agosto a las 4:00 de la tarde.

Clausura:   domingo 10 de agosto a las 2:00 de la tarde.

Recomendaciones :

  • Informar e invitar a su Asistente Eclesiástico Diocesano.
  • Presentar la convocatoria a las parroquias para que soliciten el permiso de sus párrocos.
  • Estudiar y analizar detalladamente la Convocatoria entre los Guías.
  • Cotizar la transportación necesaria e ir realizando las actividades que consideren correspondientes para tener la mayor participación posible.
  • Prepararse para hacer de este Encuentro una gran fiesta de hermanos, unidos por un mismo ideal: “CRISTO”.

 

 

 

Objetivos del Encuentro Nacional de Guías de ACAN:

 

  • Fomentar el deporte y la cultura como parte importante en la formación integral de los Guías de ACAN.
  • Repasar los puntos más importantes de la esencia de ACAN y sus metodologías.
  • Propiciar la convivencia entre todas las Diócesis, recordando que todos somos ACAN.
  • Vivir la unidad de los Guías y el trabajo en equipo.
  • Despertar el espíritu de sana competencia entre los Guías.
  • Impulsar a los Guías a la superación personal y grupal.
  • Programar y calendarizar sus entrenamientos, ensayos y preparación como parte de la formación, buscando que inicien encomendándose a Dios y agradeciéndole al final de los mismos.

 

 

 

Cuota de recuperación:

 

Será de $ 620.00 pesos por persona. (se anexa ficha de inscripción).

 

Incluye:

  • Hospedaje la noche del viernes 8 y sábado 9 de agosto de 2008.
  • Alimentos:
           Cena (8 de agosto). Desayuno, comida y cena (9 de agosto). Desayuno y comida (10 de agosto)
  • Material de trabajo.
  • Camiseta conmemorativa tipo polo.
  • Temas de actualidad y de gran interés.
  • Participación en los eventos deportivo y cultural donde habrá grandes premios.
  • Diploma de participación.

Tres convocatorias:

 

Dentro del Encuentro se les convoca a tres actividades, las cuales requieren de la preparación previa de todos los Guías, esas actividades son:

 

1.- Rediseño de los Manuales de ACAN.

2.- Propuestas de escudos de Vanguardistas y Vanguardias.

3.- Olimpiada Deportiva y Cultural dentro del Encuentro.

 

A continuación se describen las bases para cada una de las convocatorias:

 

 

1.- Rediseño de los Manuales de ACAN:

 

A partir del lanzamiento de la presente convocatoria y hasta el 8 de agosto, todos los Guías podrán elaborar sus propuestas para el rediseño de los Manuales de ACAN de todas las Secciones, por lo anterior se les convoca a entregar:

  • Fotografías de militantes en sesión o en apostolado, ya sean digitales en CD, impresas o reveladas.
  • Comentarios u observaciones que crean convenientes a los temas de los Manuales actuales con el fin de mejorarlos. Para esto deben especificar el manual y el tema del que hagan su comentario.
  • Propuestas de juegos, dinámicas y trabajos que se puedan incluir en los Manuales de acuerdo a los temas.
  • Dibujos que puedan ser utilizados, especificando para que tema y manual.
  • Desarrollo de temas nuevos que sugieran incluir.
  • Tipo de temas que consideren deben contener.

 

El rediseño de los Manuales consiste en la actualización para hacerlos mas atractivos, es importante que nos concentremos en el contenido de los Manuales y no perdamos de vista su estructura para el crecimiento del militante, se trata de enriquecer no de cambiarlos.

 

Todo lo recabado será evaluado por el Comité Nacional para decidir cuáles son las adecuaciones que se deban hacer, además tener en cuenta que no todas las propuestas se llevarán a cabo en el rediseño de los Manuales, algunas se podrán tener como base para la creación de campañas o de otros medios para la formación.

 

Procedimiento para entrega de propuestas:

Una vez clarificada la o las propuestas que deseen hacer, se deben hacer llegar por mensajería o por correo electrónico a la Comisión de Ediciones, para esto contactar a Omar Peña de la Arquidiócesis de Monterrey. Teléfono: (81) 83-67-32-48 o en el correo electrónico: omar1507@hotmail.com para que se de seguimiento a sus propuestas.

 

Es muy importante que quienes no tengan correo electrónico y no cuenten con información por computadora se comuniquen vía telefónica, todas las propuestas serán de gran utilidad. Además quienes tengan fotografías impresas pueden enviarlas por paquetería para que sean escaneadas por la Comisión de Ediciones, estas fotografías se les devolverán a la brevedad posible.

 

Fecha límite:

Durante los meses de mayo, junio y julio, pueden enviar propuestas por correo, paquetería o teléfono.

Si prefieren lo pueden entregar personalmente en el Encuentro Nacional (8 de agosto)

 

 

 

2.- Propuestas de escudos de Vanguardistas y Vanguardias:

 

Pueden participar todos los Guías y Militantes de las Secciones de Vanguardistas y Vanguardias.

 

La idea es que hagan propuestas de escudos para ambas secciones, para lo cual deberán considerar lo siguiente en sus propuestas:

  • Que se un escudo que hable del nombre de la Sección.
  • Que haga notar que pertenece a ACAN.
  • Que contenga elementos que hagan referencia a los lemas de cada Sección.
  • Que sean creativos, originales y atractivos para los adolescentes.

 

Las propuestas se pueden entregar en forma impresa en cualquier paquete computacional anexando CD con el archivo, y también en forma de dibujo en una hoja tamaño carta y coloreado. En ambos casos debe llevar un anexo con la explicación del escudo y los datos del Militante o Guía que lo elaboró (nombre, Diócesis, Sección).

 

La fecha para entregar será exclusivamente en el Encuentro Nacional de Guías. Si la propuesta es realizada por algún Militante o por un Guía que no pueda asistir al Encuentro, deberá enviarla con algún Guía de su Diócesis o Provincia Eclesiástica.

 

 

 

3.- Olimpiada Deportiva y Cultural dentro del Encuentro:

 

Dentro del Encuentro se realizará la Olimpiada Deportiva y Cultural de Guías de ACAN, para lo cual se tendrán varias disciplinas en las que podrán participar.

 

El Guía podrá participar en todas las competencias que desee.

 

Todas las competencias que no sean individuales, es decir en equipos de 2 o más Guías, no podrán estar integradas por dos o mas personas de la misma Diócesis (a excepción de las indicadas en la presente convocatoria), al llegar al Encuentro deberán hacer sus equipos con otros Guías cuando se les indique el momento y la mecánica por parte del Comité Nacional.

 

Las competencias en las que pueden participar son:

 

*      Modelado con Plastilina

Tipo de competencia: Individual

ü      Se calificará: conocimiento del tema, originalidad, limpieza, creatividad y expresión del mensaje.

ü      El Comité Nacional proporcionará una lámina de papel cascarón de huevo donde se hará el trabajo.

ü      El Guía solo puede llevar: lápiz para trazos y la plastilina que considere que necesitará.

ü      El trabajo debe de ser plasmado extendiendo la plastilina con sus manos, para que al calificarlo sea visto como un cuadro y no como una maqueta.

ü      El tiempo otorgado será de 45 minutos.

ü      El militante deberá conocer y estar preparado para desarrollar cualquiera de los temas ya que estos serán sorteados antes de iniciar la competencia.

ü      No podrán acercarse mas personas a la hora de la realización del trabajo.

ü      Los temas en los que el Guía debe estar preparado son:

·        Rumbo a los 80 años de la Acción Católica Mexicana.

·        V Conferencia del CELAM.

 

*      Dibujo

Tipo de competencia: Individual.

ü    Se calificará: conocimiento del tema, originalidad, limpieza, creatividad y expresión del mensaje.

ü    El Comité Nacional les proporcionará la lámina de papel blanco sobre la que debe realizar el trabajo.

ü    El militante deberá llevar sus colores y lápices; se permiten colores de madera, colores de cera y marcadores. Podrá llevar lápiz y borrador para trazos.

ü    No se permite ningún tipo de plantillas, ni calcar imágenes.

ü    No se permite llevar dibujos o fotografías para copiar el trabajo a realizar.

ü    El tiempo otorgado será de 45 minutos.

ü    El militante deberá conocer y estar preparado para desarrollar cualquiera de los temas ya que estos serán sorteados antes de iniciar la competencia.

ü    No podrán acercarse mas personas a la hora de la realización del trabajo.

ü    Los temas en los que el Guía debe estar preparado son:

·        Rumbo a los 80 años de la Acción Católica Mexicana.

·        V Conferencia del CELAM. (Aparecida)

 

 

*      Cartel

Tipo de competencia: En equipo.

ü    El equipo deberá ser formado por 2 Guías de diferentes Diócesis.

ü    Los temas a desarrollar serán sobre ecología.

ü    Se calificará: conocimiento del tema, originalidad, limpieza, creatividad y expresión del mensaje.

ü    El Comité Diocesano les proporcionará el cartel sobre el cual realizarán su trabajo que será de color blanco.

ü    Los Guías deben ir preparados con recortes o estampas de temas ecológicos, así como llevar pegamento, colores, tijeras y los adornos deseados para decorar el cartel.

ü    El tiempo otorgado será de 45 minutos.

ü    Los Guías deberán conocer y estar preparados para desarrollar temas sobre el cuidado del medio ambiente ya que los temas a desarrollar serán sorteados antes de iniciar la competencia.

ü    No podrán acercarse mas personas a la hora de la realización del trabajo.

ü    El equipo lo formarán durante el Encuentro cuando se les de la indicación por parte del Comité Nacional.

 

 

*      Maratón de Conocimientos:

Tipo de competencia: En equipo.

ü    El equipo deberá ser integrado por  3 Guías de la misma Diócesis.

ü    Todos los equipos tendrán derecho a la misma cantidad de preguntas.

ü    Si llegara haber empate se continúa con más preguntas hasta desempatar.

ü    Las preguntas serán de Biblia, Sacramentos, Liturgia, Santos, María, La Iglesia, Historia de la Iglesia, ACAN,  la V Conferencia del CELAM, historia universal, geografía, gramática, matemáticas, física, química, arte, deportes, espectáculos, entretenimiento, cultura general, Metodologías de ACAN y Estatutos de ACAN.

ü    Una vez formulada la pregunta el equipo tiene 10 segundos para contestar la respuesta correcta, para lo cual deben hacer consenso entre ellos, antes de mencionar su respuesta. Ya que se tomará como respuesta la primera que diga alguno de los miembros del equipo.

ü    Si alguna persona que no sea del equipo dice la respuesta, esta no será válida. Se realiza otra pregunta al equipo y se sanciona con 20 puntos de la Tabla General a la Diócesis a la que corresponda el Guía que haya mencionado la respuesta.

ü    Las preguntas no son transferibles a ningún equipo.

ü    Las categorías de preguntas tendrán un valor dependiendo del grado de dificultad y el equipo podrá elegir la categoría que deseen responder. Habrá preguntas que valgan desde los 10 hasta los 50 puntos.

ü    Si la respuesta es correcta se les otorgarán los puntos de la categoría elegida, pero si la respuesta es incorrecta se les restarán los puntos que valga la pregunta.

ü    El equipo podrá ir administrando sus puntos y arriesgarse según lo consideren en cada categoría de preguntas.

ü    Habrá algunas sorpresas en el desarrollo de la competencia.

ü    Esta competencia nos servirá a todos como repaso.

ü    Los puntos que acumulen al final de la competencia todos los equipos participantes se irán a la Tabla General, si llegan a tener puntuación negativa se aplica de la misma manera en descenso de la puntuación general.

 

 

 

*      Baile

Tipo de competencia: En equipo

ü      En esta competencia el equipo debe estar formado por Guías de la misma Diócesis.

ü      El tema musical no debe durar más de 5 minutos.

ü      El tema debe ser un baile folklórico de la Diócesis o Provincia Eclesiástica a la que pertenezcan.

ü      Se calificará: coreografía, coordinación, expresión, elección de la canción y originalidad.

ü      No se permite presentar números musicales de canciones que no transmitan un buen mensaje.

ü      No se permite resaltar a una persona en especial, al menos que la canción aluda a un personaje central, pues no se quiere que parezca el espectáculo de una persona con sus bailarines. Además cuidar que no haya movimientos sugestivos que caigan en lo vulgar.

ü      Se debe cuidar que el vestuario no sea provocativo, ni vulgar.

ü      No se permite presentar números musicales que sean interpretados por cantantes que su imagen valla en contra de Dios y de la Iglesia.

ü      No está permitido interpretar ningún tipo de popurri, remix o mezcla de melodías, tiene que ser una melodía única.

ü      La canción a desarrollar deberá ser entregada en CD o cassette antes de su interpretación, indicando en el caso del CD el número de la canción y en el caso del cassette ya tenerlo preparado. Es importante llevar la melodía grabada en dos 2 CD como medida de prevención.

ü      Además de premiar a los ganadores, habrá premios especiales a: vestuario, originalidad y grado de dificultad.

ü      Los bailes de esta competencia servirán de marco para la fiesta que se realizará dentro del Encuentro.

 

 

*      Atletismo: 200 metros planos

Tipo de competencia: Individual

ü      Se realizará una competencia de la categoría femenil y otra varonil.

ü      Todos los participantes se formarán por estatura y se harán grupos de 6 a 8 Guías para que corran en cada carril de la pista.

ü      De cada grupo se tomarán 2 ganadores que serán semifinalistas, se unirán al final a los demás semifinalistas para realizar la carrera final y de ahí obtener a los 3 primeros lugares de cada categoría.

ü      Es muy importante que el Guía sepa que va a correr dos veces, primero por la semifinal y luego por la final aquellos que pasen. La razón es que no pueden correr todos juntos porque la pista tiene solo 8 carriles.

ü      No se permitirá que ninguna persona entre a la pista mientras haya competencias, si esto sucede se sancionará a la Diócesis con 20 puntos de la tabla general.

 

 

*      Atletismo: Relevos 4 x 100

Tipo de competencia: En equipo.

ü      El equipo debe estar formado por 4 Guías de distintas Diócesis.

ü      Habrá categoría Femenil y Varonil.

ü      Se colocarán los participantes en 4 puntos cada 100 metros, y se les darán estafetas para que las vayan pasando, hasta que los últimos en llevarla sean los que lleguen a la meta.

ü      Si se inscriben mas de ocho equipos, se dividirán en dos o en tres y se realizará la misma cantidad de semifinales para obtener a los finalistas.

ü      Si hay dos semifinales, de cada semifinal se tomarán los primeros tres, para tener 6 finalistas.

ü      Si se hacen tres o mas semifinales, se tomarán los dos ganadores de cada una para obtener los finalistas.

ü      Es muy importante que los Guías sepan que van a correr dos veces, primero por la semifinal y luego por la final aquellos que pasen. La razón es que no pueden correr todos juntos porque la pista tiene solo 8 carriles.

ü      No se permitirá que ninguna persona entre a la pista mientras haya competencias, si esto sucede se sancionará a la Diócesis con 20 puntos de la tabla general.

ü      Los equipos se conformarán durante el Encuentro en el momento en que el Comité Nacional indique la formación de los mismos entre todos los participantes.

 

 

*      Futbol:

Tipo de competencia: En equipo

ü      Habrá categoría Femenil y Varonil.

ü      Se pide a todos los equipos llevar balón.

ü      Todos los miembros del equipo deberán ser de distintas Diócesis, permitiendo que haya un máximo de 2 Guías de la misma Diócesis por equipo.

ü      El equipo estará formado por 6 Guías en la cancha y un máximo 3 en la banca.

ü      Se permitirá hacer hasta 3 cambios por partido.

ü      Debe haber un Capitán del equipo para efectos de todos los asuntos que se deban tratar como el entregar la lista de los participantes al coordinador del Futbol y todas las indicaciones que deba dar el Árbitro.

ü      Se jugarán dos tiempos de 20 minutos cada uno y un receso de 5 minutos al terminar el primer tiempo.

ü      Si al final del partido llegará a haber empate se irán a 3 tiros de penales.

ü      La eliminación será directa, al perder un partido ya se queda fuera del campeonato.

ü      El sorteo de los equipos se realizará antes de iniciar la competencia.

ü      Si un equipo no se presenta a la hora que le toque su partido, queda fuera y automáticamente le da el triunfo al equipo contrincante y por consecuencia el pase a la siguiente ronda.

ü      Si el Árbitro o alguna persona del Comité Nacional llega a escuchar insultos o palabras mal sonantes de alguno de los Guías del equipo en la cancha o en la banca, será sancionada la Diócesis a la que corresponda el Guía con 20 puntos menos de la tabla general.

 

 

 

*      Volibol

Tipo de competencia: En equipo.

ü      Habrá categoría Femenil y Varonil.

ü      Se pide a todos los equipos llevar balón.

ü      Todos los miembros del equipo deberán ser de distintas Diócesis, permitiendo que haya un máximo de 2 Guías de la misma Diócesis por equipo.

ü      El equipo estará formado por 6 Guías en la cancha y un máximo 3 en la banca.

ü      Se permitirá hacer hasta 3 cambios por partido.

ü      Debe haber un Capitán del equipo para efectos de todos los asuntos que se deban tratar como el entregar la lista de los participantes al coordinador del Futbol y todas las indicaciones que deba dar el Árbitro.

ü      Se jugarán 3 sets de 15 puntos cada uno.

ü      El ganador será quien logre vencer en 2 de los 3 sets.

ü      La eliminación será directa, el equipo que pierda queda fuera de la competencia y no avanza a la siguiente ronda.

ü      El sorteo de los equipos se realizará antes de iniciar la competencia.

ü      Si un equipo no se presenta a la hora que le toque su partido, queda fuera y automáticamente le da el triunfo al equipo contrincante y por consecuencia el pase a la siguiente ronda.

ü      Si el Árbitro o alguna persona del Comité Nacional llega a escuchar insultos o palabras mal sonantes de alguno de los Guías del equipo en la cancha o en la banca, será sancionada la Diócesis a la que corresponda el Guía con 20 puntos menos de la tabla general.

 

 

 

*      Basketbol

Tipo de competencia: En equipo.

ü      Habrá categoría Femenil y Varonil.

ü      Se pide a todos los equipos llevar balón.

ü      Todos los miembros del equipo deberán ser de distintas Diócesis, permitiendo que haya un máximo de 2 Guías de la misma Diócesis por equipo.

ü      El equipo estará formado por 6 Guías en la cancha y un máximo 3 en la banca.

ü      Se permitirá hacer hasta 3 cambios por partido.

ü      Debe haber un Capitán del equipo para efectos de todos los asuntos que se deban tratar como el entregar la lista de los participantes al coordinador del Futbol y todas las indicaciones que deba dar el Árbitro.

ü      Se jugarán 2 tiempos de 15 minutos cada uno, con un descanso de 5 minutos al terminar el primer tiempo.

ü      Si al final de los dos tiempos llegara a haber empate se irán a 5 tiros libres para desempatar, si el empate continúa se irán a muerte súbita.

ü      La eliminación será directa, el equipo que pierda queda fuera de la competencia y no avanza a la siguiente ronda.

ü      El sorteo de los equipos se realizará antes de iniciar la competencia.

ü      Si un equipo no se presenta a la hora que le toque su partido, queda fuera y automáticamente le da el triunfo al equipo contrincante y por consecuencia el pase a la siguiente ronda.

ü      Si el Árbitro o alguna persona del Comité Nacional llega a escuchar insultos o palabras mal sonantes de alguno de los Guías del equipo en la cancha o en la banca, será sancionada la Diócesis a la que corresponda el Guía con 20 puntos menos de la tabla general.

 

 

Para todas las competencias Culturales y Deportivas:

 

*      La decisión de los Árbitros y Jueces será irrevocable.

 

*      Si el participante no se presenta a la hora que inicie su competencia quedará descalificado.

 

*      Se premiará 1ro, 2do y 3er lugar en cada categoría.

 

*      Si no llegaran a registrarse mas de 3 participantes en alguna competencia esta se cancela (excepto la de baile folklórico y maratón de conocimientos).

 

*      Cualquier irregularidad será resuelta por el Comité Nacional.

 

*      Habrá los siguientes premios especiales:

1.       A la primer Diócesis que llegue al Encuentro.

 

2.       A las Diócesis que lleguen puntuales (a más tardar 4:00 p.m. del viernes 8 de agosto).

 

3.       La mejor porra (la Diócesis que más respete y apoye a su Diócesis y a las demás).

 

4.       La Diócesis más amigable (quienes tengan detalles de compañerismo y amistad con todos). Este premio será calificado por votación de todas las Diócesis.

 

5.       La Diócesis más disciplinada (quien no cambie ningún militante inscrito, se presente puntual a cada competencia, lleguen puntuales al evento y observen buen comportamiento y respeten la convocatoria).

 

6.       Además se tendrán los siguientes premios especiales en futbol para las 2 categorías:

  •  
    •  
      •  
        • Mejor portero
        • Mejor defensa
        • Mejor ofensiva
        • Mejor Goleador

 

*      Se premiará 1°, 2° y 3°  lugar de la tabla general; por cada Primer Lugar obtenido en cualquier competencia se le otorgarán la Diócesis 20 puntos, por cada Segundo Lugar 15 puntos, y por cada Tercer Lugar 10 puntos; por cada premio especial obtendrán 20 puntos. La suma de todo esto dará la calificación de la tabla general para obtener los ganadores.

 

*      En la competencia de Maratón de Conocimientos, los puntos acumulados en la misma se irán directo a la Tabla General.

 

*      Ningún Guía podrá ingresar a la pista de atletismo, canchas o demás áreas de competencia.

 

*      Todos los daños ocasionados a las instalaciones o al mobiliario que sean reportados al Comité Nacional serán sancionados con 50 puntos menos de la tabla general para la Diócesis a la que pertenezca el o los militantes involucrados; considerando como sanciones diferentes cada hecho reportado; el incidente debe ser validado por un integrante del Comité Nacional en el momento que sea detectado, no al final del evento.

 

*      El Comité Nacional hará su máximo esfuerzo para conseguir que los Árbitros y Jueces sean profesionales y  también aficionados a los deportes, creando conciencia en ellos del tipo de evento.

 

*      Se pide a todos los Guías llevar balones para todos los deportes en los que deseen participar.

 

*      El día del Encuentro todos los Guías haremos el  juramento ante la Biblia de que están cumpliendo todas las normas establecidas en esta convocatoria y luego  una oración a Dios, ya que él nos enseña la justicia, el amor y la verdad.

 

*      Todos los puntos no previstos en la presente convocatoria serán resueltos por acuerdo del Comité Nacional.

 

*      La Diocesis que resulte ganadora a nivel general se hará ganadora de un Cañon para apoyo en materail del equipo diocesano perteneciente.

 

 

 

 

 

 

“Niños y Adolescentes con Cristo”

 

 

 

Equipo Nacional de la ACAN

 

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