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Archive for 28 febrero 2016

Las religiones mayoritarias de España alzan su voz contra el Padrenuestro sexual

Respeto a la libertad religiosa

Católicos, protestantes, musulmanes y judíos, unidos

Las religiones mayoritarias de España alzan su voz contra el Padrenuestro sexual

“La libertad de expresión no ampara la transgresión de derechos fundamentales”

Redacción, 26 de febrero de 2016 a las 19:43

Las cuatro confesiones recuerdan que en España, los sentimientos religiosos gozan de protección

Los musulmanes de España han promovido un comunicado conjunto de las cuatro religiones que tienen acuerdos firmados con el Estado español –católicos, musulmanes, judíos y evangélicos– para que “no se repitan cada dos por tres” ofensas a los sentimientos religiosos como la que les produjo la versión sexual del Padrenuestro recitada por Dolors Miquel en los Premios Ciudad de Barcelona.

“Los musulmanes no aceptamos el daño que se haga a ninguna confesión”, ha subrayado el presidente de la Comisión Islámica de España (CIE), Riay Tatary, en declaraciones a Europa Press, para explicar cómo surgió la idea de publicar este comunicado conjunto ante estas ofensas que, según apunta, se han convertido casi en una “práctica” contra todas las confesiones.

Tatary cuenta que un día se encontró con fieles de la Iglesia católica que le transmitieron que estaban “muy dolidos” por el poema, algo que también comentó con el secretario ejecutivo de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE), Mariano Blázquez. Tatary consideraba que este “daño” no se podía “callar” y tomó la iniciativa para redactar una declaración conjunta.

“Que esto no se repita cada dos por tres, porque causa heridas y estragos en la convivencia”, apunta el presidente de la CIE. Además, recuerda que, si bien en este caso la ofensa se produjo contra los cristianos, “mañana puede ser contra los musulmanes o los judíos”. Precisamente, Tatary ha recordado los dibujos de Charlie Hebdo o las caricaturas de Mahoma publicadas en Dinamarca.

En cuanto al argumento de la “libertad de expresión” para justificar estas actuaciones, las religiones coinciden en que respetan y defienden este derecho a expresarse con libertad pero precisan que todas las libertades tienen “sus límites”. “Cuando haces daño a los demás, esto no es libertad de expresión”, subraya.

El secretario ejecutivo de la FEREDE, Mariano Blázquez, ha puesto en valor este comunicado conjunto que es “fruto de las relaciones entre las diferentes confesiones” y el hecho de que la iniciativa la tomara la comunidad musulmana a pesar de que el ataque no fuera contra ellos. “Igual que no les gusta que se hable mal del Islam, tampoco que se parodie ofensivamente una oración cristiana fundamental que afecta a cualquier cristiano”, ha enfatizado.

Según precisa, la libertad de expresión es “muy saludable” pero es “más saludable” aún “que no se ofenda gratuitamente los sentimientos religiosos de la gente”.

Por parte de la Iglesia católica, la Conferencia Episcopal Española decidió que fuera el secretario general y portavoz de la CEE, José María Gil Tamayo, quien suscribiera el comunicado conjunto. Gil Tamayo ha insistido en que “la libertad de expresión no ampara la transgresión de derechos fundamentales” y ha invitado a creyentes y no creyentes a un “respeto recíproco”.

Por su parte, el presidente de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), Isaac Querub, ha explicado que se sumaron a esta iniciativa de los musulmanes porque les pareció “acertada y constructiva”. “Siempre hemos creído en el derecho de la persona a creer, un derecho reconocido a nivel internacional y en la Constitución Española”, recuerda.

Además, pone como ejemplo su propio caso –estudió en un colegio laico y realizó sus estudios universitarios en una Universidad de los Jesuitas– para reivindicar la importancia de respetar a todos, tanto creyentes como no creyentes frente a la actitud de aquellos que “se creen con el derecho de poner en tela de juicio, criticar e incluso agredir a aquellos que creen”. También advierte de que suprimir a Dios de la sociedad puede acabar en regímenes como el de Hitler o el de Stalin.

VIÑETAS CONTRA LOS JUDÍOS

Precisamente, la comunidad judía ha puesto recientemente en conocimiento de la Fiscalía General del Estado la ofensa que representan para los judíos las viñetas publicadas el pasado 10 de febrero en la revista ‘El Jueves’. En una de ellas se representa a un rabino con una Torá en las manos que comenta: ‘Aquí está la considerada primera Constitución de Israel, guardada con celo en el Museo de Israel: una Torá forrada con la piel de mis santos cojones’. En otra, aparece el dibujo de un soldado israelí de pie orinando sobre un palestino mientras afirma: ‘¡Tu no lo entiendes palestino!¡Mis abuelos estuvieron en un campo de concentración!’

“Hemos remitido un escrito a la Fiscalía General del Estado y que ellos decidan. Creemos que el número de ese día de esa revista atentaba precisamente contra el respeto que se debe a una religión como la judía y agrede a la convivencia”, ha indicado Querub.

PRECEDENTES EN DECLARACIONES CONJUNTAS

Las confesiones mayoritarias en España ya se han unido en ocasiones anteriores para manifestar su disconformidad con alguna ley o para condenar determinados actos. Así, en 2005 suscribieron una declaración conjunta que fue distribuida por la Conferencia Episcopal para pedir al Parlamento que no acometiese la reforma del Código Civil para denominar matrimonio a la unión entre personas del mismo sexo.

Asimismo, los líderes de las religiones con acuerdos con el Estado español unieron y alzaron sus voces contra los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en cuatro trenes de Cercanías en Madrid que produjeron la muerte de 191 personas.

CONTRA LA VERSIÓN SEXUAL DEL PADRENUESTRO

El comunicado que han enviado ahora quiere ser una “denuncia pública” de las “ofensas gratuitas” de las que son objeto los creyentes de las diferentes religiones en España, haciendo referencia explícita a la versión sexual del Padrenuestro recitada la semana pasada por la poetisa Dolors Miquel durante los Premios Ciudad de Barcelona.

“La entrega de premios Ciudad de Barcelona de este año, con una pretendida finalidad poética, ofreció a los asistentes una recitación que, más allá de la provocación y el mal gusto, incurre en ofensas gratuitas a los sentimientos religiosos de diversas comunidades de creyentes de nuestro país. Este es un triste episodio más, que se une a otros también ofensivos para los creyentes, y que reclaman nuestra denuncia pública”, declaran.

Las cuatro confesiones recuerdan que en España, los sentimientos religiosos gozan de protección, a la par que se garantiza la libertad de expresión “con el límite constitucional del respeto a los demás derechos y libertades, como es la libertad religiosa”. También aseguran su trabajo por una “convivencia armoniosa y productiva”.

Comunicado: respeto a los sentimientos religiosos de los ciudadanos

La entrega de premios Ciudad de Barcelona de este año, con una pretendida finalidad poética, ofreció a los asistentes una recitación que, más allá de la provocación y el mal gusto, incurre en ofensas gratuitas a los sentimientos religiosos de diversas comunidades de creyentes de nuestro país. Este es un triste episodio más, que se une a otros también ofensivos para los creyentes, y que reclaman nuestra denuncia pública.

Debemos tener en cuenta que los sentimientos religiosos en nuestro país gozan de protección, a la par que se garantiza la libertad de expresión con el límite constitucional del respeto a los demás derechos y libertades, como es la libertad religiosa.

Las diversas comunidades religiosas de nuestro país trabajamos por la convivencia armoniosa y productiva entre conciudadanos de toda convicción, ejerciendo plenamente su derecho a la libertad de expresión sin herir los sentimientos de los demás.

Los representantes religiosos debemos transmitir un mensaje de respeto a todos los creyentes de toda confesión, y de rechazo a las ofensas públicas contra los sentimientos religiosos de nuestros convecinos, para una convivencia respetuosa y hermanada entre todos.

> Riay Tatary, Presidente de la Comisión Islámica de España
> José María Gil Tamayo, Secretario General de la Conferencia Episcopal Española
> Mariano Blázquez, Secretario Ejecutivo de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España
> Issac Querub, Presidente de la Federación de Comunidades Judías de España

 


Categorías:General, Iglesia

Francisco, a los empresarios italianos: “No hay libertad sin justicia, y no hay justicia sin respeto a la dignidad”

El Papa, con los empresarios italianos

El Papa recibe a 7.000 representantes de las principales empresas italianas

Francisco, a los empresarios italianos: “No hay libertad sin justicia, y no hay justicia sin respeto a la dignidad”

“Rechazar categóricamente que la persona sea pisoteada en nombre de exigencias productivas”

Redacción, 27 de febrero de 2016 a las 18:23

Afianzados en la justicia y respeto de la dignidad del trabajo, al servicio del bien común, nunca la ganancia económica por encima del hombre

(RV).- El Papa Francisco recibió, el sábado de la segunda semana de Cuaresma, a más de siete mil representantes de la Confindustria, que es la confederación italiana que desde hace más de cien años reúne a más de 150.000 empresas.

El Obispo de Roma destacó, con su cordial bienvenida, el compromiso que se proponen cumplir los miembros de esta asociación, que por primera vez encuentra al Santo Padre, y subrayó el lema que han elegido para su encuentro jubilar: “Hacer juntos”.

Lema que conlleva “trabajar juntos”, involucrando a los sujetos a menudo olvidados o descuidados. Como las familias, los ancianos, los jóvenes, recordó el Papa, alentando a que el centro de cada empresa sea el hombre, sus sueños, sus necesidades, sus esperanzas y sus fatigas.

Con su Exhortación apostólica Evangelii gaudium, el Santo Padre hizo hincapié en que ante tantas barreras de injusticia, soledad y desconfianza el mundo del trabajo «está llamado a dar pasos valientes, para que ‘encontrarse y hacer juntos’ no sea solo un lema, sino un programa para el presente y el futuro».

El Santo Padre concluyó alentándolos a ser constructores del bien común y artífices de un nuevo “humanismo del trabajo”:

“Queridos amigos, ustedes tienen “una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos” (Carta encíclica Laudato si’, 129); por tanto, están llamados a ser constructores del bien común y artífices de un nuevo “humanismo del trabajo”. Están llamados a tutelar la profesionalidad y, al mismo tiempo, a prestar atención a las condiciones en las que el trabajo se realiza, para que no se verifiquen incidentes y situaciones de malestar. Que su camino a seguir sea siempre la justicia, que rechaza los atajos de las recomendaciones y de los favoritismos, y las desviaciones peligrosas de la deshonestidad y de los fáciles acuerdos. Que la ley suprema sea en todo la atención a la dignidad del otro, valor absoluto e indisponible. Que este horizonte de altruismo caracterice su compromiso que los llevará a rechazar categóricamente que la dignidad de la persona sea pisoteada en nombre de exigencias productivas, que enmascaran miopías individualistas, tristes egoísmos y sed de ganancia. En cambio, que la empresa que ustedes representan esté siempre abierta a aquel “significado más amplio de la vida”, que le permitirá “servir verdaderamente al bien común, con su esfuerzo por multiplicar y volver más accesibles para todos los bienes de este mundo” (Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 203). Que el bien común sea, precisamente, la brújula que oriente la actividad productiva, para que crezca una economía de todos y para todos, que no sea “insensible a la mirada de los necesitados” (Si 4,1). Esto es verdaderamente posible, con la condición de que la simple proclamación de la libertad económica no prevalezca sobre la concreta libertad del hombre y sobre sus derechos, que el mercado no sea absoluto, sino que honre las exigencias de la justicia y, en último análisis, de la dignidad de la persona. Porque no hay libertad sin justicia y no hay justicia sin el respeto de la dignidad de cada uno.

Les agradezco su empeño y todo el bien que hacen y que podrán hacer. Que el Señor los bendiga. Y les pido, por favor, que no se olviden de rezar por mí”.

 

 

Texto completo del discurso del Papa:

“Amables Señores y Señoras ¡buenos días!

Saludo a todos ustedes representantes del mundo empresarial que han venido tan numerosos y agradezco al presidente Señor Squinzi, así como al Señor Ghizzoni y a la Señora Marcegaglia, por las palabras que me han dirigido.

Con este encuentro, que constituye una novedad en la historia de su Asociación, se han propuesto confirmar un compromiso: el de contribuir con su trabajo a una sociedad más justa y cercana a las necesidades del hombre. Quieren reflexionar juntos sobre la ética del hacer empresa; juntos han decidido reforzar la atención a los valores que son la ‘columna vertebral’ de los proyectos de formación, de valorización del territorio y de promoción de las relaciones sociales y que permiten una alternativa concreta al modelo consumista del provecho a toda costa.

‘Hacer juntos’ es la expresión que han elegido como guía y orientación. Ella inspira a colaborar, a compartir, a preparar el camino a relaciones regidas por un sentido de responsabilidad común. Esto allana el camino a nuevas estrategias, a nuevos estilos, nuevas actitudes. ¡Cuán distinta sería nuestra vida si aprendiéramos de verdad, día tras día, a trabajar, a pensar, a construir juntos!

En el complejo mundo de la empresa, “trabajar juntos” significa invertir en proyectos que sepan involucrar sujetos que a menudo son olvidados o descuidados. Entre ellos, sobre todo, las familias, focos de humanidad, en las cuales la experiencia del trabajo, el sacrificio que lo alimenta y los frutos que derivan encuentran sentido y valor. Y, junto con las familias, no podemos olvidar las categorías más débiles y marginadas, como los ancianos, que podrían todavía expresar recursos y energía para una colaboración activa pero a menudo son descartados como inútiles e improductivos. ¿Y qué decir de todos aquellos trabajadores potenciales, especialmente de los jóvenes, prisioneros de la precariedad o de largos periodos de desempleo, no son interpelados por una solicitud de trabajo para darles, así como un salario justo, incluso aquella dignidad con la que a veces se sienten privados?

Todas estas fuerzas, juntas, pueden hacer la diferencia a una empresa que ponga en el centro a la persona, la calidad de sus relaciones, la verdad de su esfuerzo por construir un mundo más justo, un mundo de verdad de todos. “Hacer juntos”, significa, de hecho, establecer el trabajo no sobre el genio solidario de un individuo, sino sobre la colaboración de muchos. Significa en otros términos, “hacer redes” para valorar los dones de todos, sin dejar de lado el carácter único e irrepetible de cada uno. Que al centro de cada empresa sea, por lo tanto, el hombre: no aquel abstracto, ideal, teórico, pero aquel concreto, con sus sueños, sus necesidades, sus esperanzas y sus fatigas.

Esta atención a la persona concreta conlleva una serie de elecciones importantes: significa dar a cada uno lo suyo, quitando a madres y a padres de familia la angustia de no poder dar un futuro y ni siquiera un presente a los propios hijos; significa saber dirigir, pero también saber escuchar, compartiendo con humildad y confianza proyectos e ideas; significa hacer que el trabajo cree otro trabajo, la responsabilidad cree otra responsabilidad, la esperanza cree otra esperanza, sobre todo para las jóvenes generaciones, que de esto tienen necesidad hoy más que nunca.

En la Exhortación apostólica Evangelii gaudium volví a lanzar el desafío de apoyarnos unos a otros, de hacer de la experiencia compartida una ocasión para «mayores posibilidades de encuentro y de solidaridad entre todos» (n. 87). Ante tantas barreras de injusticia, de soledad, de desconfianza y de sospecha que todavía en nuestros días vienen erigidas, el mundo del trabajo, del cual ustedes son actores de primer plano, está llamado a dar pasos valientes para que “encontrarse y hacer juntos” no sea solo un lema, sino un programa para el presente y el futuro.

Queridos amigos, ustedes tienen “una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos” (Carta encíclica Laudato si’, 129); por tanto, están llamados a ser constructores del bien común y artífices de un nuevo “humanismo del trabajo”. Están llamados a tutelar la profesionalidad y, al mismo tiempo, a prestar atención a las condiciones en las que el trabajo se realiza, para que no se verifiquen incidentes y situaciones de malestar. Que su camino a seguir sea siempre la justicia, que rechaza los atajos de las recomendaciones y de los favoritismos, y las desviaciones peligrosas de la deshonestidad y de los fáciles acuerdos. Que la ley suprema sea en todo una atención a la dignidad del otro, valor absoluto e indisponible. Que este horizonte de altruismo caracterice su compromiso que los llevará a rechazar categóricamente que la dignidad de la persona sea pisoteada en nombre de exigencias productivas, que enmascaran miopías individualistas, tristes egoísmos y sed de ganancia. En cambio, que la empresa que ustedes representan esté siempre abierta a aquel “significado más amplio de la vida”, que le permitirá “servir verdaderamente al bien común, con su esfuerzo por multiplicar y volver más accesibles para todos los bienes de este mundo” (Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 203). Que el bien común sea, precisamente, la brújula que oriente la actividad productiva, para que crezca una economía de todos y para todos, que no sea “insensible a la mirada de los necesitados” (Si 4,1). Esto es verdaderamente posible, con la condición de que la simple proclamación de la libertad económica no prevalezca sobre la concreta libertad del hombre y sobre sus derechos, que el mercado no sea absoluto, sino que honre las exigencias de la justicia y, en último análisis, de la dignidad de la persona. Porque no hay libertad sin justicia y no hay justicia sin el respeto de la dignidad de cada uno.

Les agradezco su empeño y todo el bien que hacen y que podrán hacer. Que el Señor los bendiga. Y les pido, por favor, que no se olviden de rezar por mí.

Y ahora quisiera pedir al Señor que los bendiga, a todos ustedes, a sus familias, a sus empresas”.

Categorías:DSI

Gloria Sáez Blanco: “Los laicos tenemos que asumir nuestra responsabilidad y tomar las riendas”

Gloria Sáez Blanco

Misionera laica en San Pedro Sula: “Yo estoy enamorada del Papa Francisco”

Gloria Sáez Blanco: “Los laicos tenemos que asumir nuestra responsabilidad y tomar las riendas”

“Cada vez se va a dar más papel, yo creo que el Espíritu va a soplar por otros lados”

Luis Miguel Modino, 27 de febrero de 2016 a las 19:44

Aquí en Honduras la sanidad pública es penosa, es mejor no ponerse enfermo porque directamente uno se muere y la privada es exageradamente carísima, o sea que en el tema sanitario estamos colgados

(Luis Miguel Modino, corresponsal de RD en Brasil).- Nacida en Logroño, Gloria Sáez Blanco es una laica misionera que llegó a San Pedro Sula, Honduras, donde es obispo el claretiano burgalés Ángel Garachana para ser misionera. Nacida en una familia católica, estudiante en un colegio católico y participante de la vida de su parroquia, con 18 años, sin saber muy bien el por qué, surgió en ella la vocación misionera, participando de una eucaristía.

Cuando llegó a casa le comunicó su deseo a su madre, a lo que ésta le respondió que era muy joven y debía estudiar una carrera y prepararse. No conforme con la respuesta se fue a la parroquia de los claretianos para hablar con el sacerdote que acompañaba a los jóvenes, de quien recibió la misma respuesta.

Comenzó a estudiar Empresariales y a través de su hermana conoció la Delegación de Misiones, donde les informaron que había un grupo de jóvenes que se preparaban para ir a la misión, del que comenzó a participar, como puente que le ayudase en su formación académica y humana. Sus veranos eran atípicos, pues era tiempo para participar en campos de trabajo en diferentes lugares.

Poco a poco va estrechando sus lazos de contacto con los salvatorianos y las hermanas blancas y después de tres años de estudios decidió abandonar la Administración de Empresas, pues no respondía al deseo de corazón, y comenzar a estudiar Trabajo Social. Acabada esta carrera y después de trabajar durante un año y medio en una ONG, en 1999, decidió embarcarse en la misión, pues esa llamada no sólo no se había apagado sino que cada vez la sentía con más fuerza, llegando el momento en que ella misma percibía que tenía que dar ese paso.

En su primera presencia misionera estuvo ocho años, viviendo en una colonia marginal, entre los pobres, un lugar marcado profundamente por la violencia. Recuerda que cuando llegó, Monseñor Garachana le dijo, “está todo por hacer en Honduras”. A partir de ahí decidió trabajar la formación en valores en las escuelas, tanto con los niños como posteriormente con los profesores. Junto con esto ayudaba en la pastoral vocacional, en el coro y en el acompañamiento a diferentes grupos.

En 2007 terminó esta primera experiencia con una formación en Centro de Espiritualidad de los jesuitas en Guatemala sobre crecimiento psico-espiritual, donde descubrió que quería ayudar en su proceso de crecimiento a los que sufren internamente, a nivel individual y grupal, hasta el punto de que en los años que pasó en España comenzó esta experiencia en las parroquias de Logroño.

Después de ocho años en España, el corazón seguía latiendo con fuerza cuando pensaba en Honduras, a donde regresaba siempre que era posible. Por eso, después de conversar con Monseñor Ángel Garachana, en noviembre de 2015 ha regresado a la diócesis de San Pedro Sula.

 

 

¿Cuáles son las perspectivas en esta nueva etapa misionera?

En el área laboral trabajar siempre en educación con niños, jóvenes y adultos sobre todo, padres y profesores. Ahora en Honduras el estado está exigiendo la escuela para padres y madres por la poca implicación que éstos tienen en la educación de los hijos, sobre todo en el tema de valores. Pretendo aprovechar esa formación en valores para incorporar el aspecto del crecimiento interior y ya estoy pasando por las escuelas para ofrecer acompañamiento personalizado psico espiritual, que no es una mera consulta psicológica, pero tampoco es una confesión, porque yo no soy sacerdote.

¿Qué dificultades que enfrentas como misionera laica?

Yo dependo de la diócesis, pero el tema sanitario es una dificultad, pues ahora estamos con un convenio especial por el que sólo tenemos derecho al paro, pero si yo me pongo enferma en España no tengo derecho a asistencia sanitaria y aquí en Honduras la sanidad pública es penosa, es mejor no ponerse enfermo porque directamente uno se muere y la privada es exageradamente carísima, o sea que en el tema sanitario estamos colgados.

Otra cosa por la que es complicado ser misionera laica, sobre todo si vienes sola como yo, es la soledad, que fue una de las cosas que más me costó en los ocho años. No porque estuviese físicamente sola, pues en este país me siento súper querida, súper apoyada, súper acompañada, todo mundo está pendiente de mí. Ahorita que me vine, me he alquilado una casa y entre toda la gente que me conoce me han amueblado la casa… Pero no es esa soledad a la que me refiero, sino el hecho de no tener alguien con quien poder compartir la oración, la vida, lo que te duele, lo que no entiendes, pues es una cultura totalmente distinta y hay muchas cosas que se salen de nuestros esquemas. Esas cosas se necesita compartirlas de vez en cuando, en el día a día, y al no tener a nadie, para mí eso es lo que más difícil se me ha hecho.

¿Notas si la llegada del Papa Francisco, que ha insistido mucho en la importancia del papel de los laicos, está ayudando a que esto cambie?
Yo quiero verlo así.

¿Pero de hecho lo ves?

Sí. Yo estoy fascinada con el Papa Francisco.

Y el Papa Francisco, ¿está llegando a los obispos, a los curas, para que esa valorización de los laicos sea de hecho efectiva?

Pues no lo sé, pues las cosas avanzan despacio. Lo importante es que vaya llegando a las conciencias para que si los cambios no se producen ya, por lo menos que se vayan dando en algún momento.

El Papa ha dicho varias veces que el futuro de la Iglesia depende de los laicos, sobre todo de las mujeres. ¿Por qué eso nos cuesta tanto asumirlo, aceptarlo, llevarlo a la práctica?

Porque han sido muchos siglos así como estamos, pero va a tener que cambiar la versión, la forma de verlo de todos, porque la realidad, y más en países como España, en occidente, las vocaciones cada vez son menos a la vida sacerdotal y a la vida religiosa, por lo que, o se da más papel a los laicos, y no sólo se da sino que nosotros asumimos nuestra responsabilidad y tomamos las riendas, porque tampoco es que nadie nos tenga que dar, sino que asumamos nuestra responsabilidad y no echemos balones fuera. Pero cada vez se va a dar más papel, yo creo que el Espíritu va a soplar por otros lados. Yo tengo grandes amigos religiosos, pero no tengo vocación a la vida religiosa, sin embrago sí que tengo vocación a la vida en comunidad, ese es mi deseo. La casa que he alquilado es una casa grande, hay mujeres que la vida religiosa no es para ellas, pero sienten la llamada a vivir en comunidad. Hay que abrir puertas.

¿Cómo hacer esto realidad?

Nosotros por nosotros mismos no somos nada. No soy yo, hay algo ahí, Dios, el Espíritu y yo creo que soy un instrumento, y si tiene que ser, y es de Dios será y si no, no será.

 

Categorías:General, Laicos