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Papa libera unas palomas para pedir la paz en el mundo con niños de la Accion Catolica

Papa libera unas palomas para pedir la paz en el mundo con niños de la Accion Catolica

http://noticias.terra.com.mx/mundo/papa-libera-unas-palomas-para-pedir-la-paz-en-el-mundo,bebb17d4a2925310VgnVCM4000009bf154d0RCRD.htm

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Como es habitual a finales de enero, culminó hoy en la plaza de San Pedro la "Caravana de la Paz", una iniciativa que celebra anualmente en enero esa asociación para concienciar a la sociedad sobre la necesidad de la paz. Foto: APComo es habitual a finales de enero, culminó hoy en la plaza de San Pedro la “Caravana de la Paz”, una iniciativa que celebra anualmente en enero esa asociación para concienciar a la sociedad sobre la necesidad de la paz.
29 de enero de 2012Foto: AP

Ciudad del Vaticano.- El papa Benedicto XVI, acompañado de dos niños italianos del movimiento Acción Católica Romana, liberó hoy desde la ventana de su apartamento en el Palacio Apostólico, en la que es una cita tradicional, a dos palomas como símbolo para pedir la paz en Roma y en el mundo.

Como es habitual a finales de enero, culminó hoy en la plaza de San Pedro la “Caravana de la Paz”, una iniciativa que celebra anualmente en enero esa asociación para concienciar a la sociedad sobre la necesidad de la paz.

“Gracias Naomi, lo has hecho muy bien”, dijo el papa a la niña que leyó el mensaje desde la ventana de su apartamento, y “ahora liberemos las palomas que han traído estos niños como símbolo de paz para la ciudad de Roma y todo el mundo”, agrego.

“Quieren quedarse en la casa del papa”, bromeó Benedicto XVI pues las palomas se negaban a emprender el vuelo y una de ellas volvió incluso a entrar en el estudio del pontífice.

Los jóvenes de Acción Católica anunciaron que con el dinero que han recogido financiarán la construcción de un centro de detención alternativo a la cárcel cerca de La Paz para que aloje a las menores bolivianas.

“Esperamos que con nuestra ayuda las chicas bolivianas puedan ser animadas a reconquistar la dignidad y la confianza en los demás”, dijo Naomi.

Tras el rezo del Angelus, el papa Joseph Ratzinger también invocó “el don de la paz para Tierra Santa”, al recordar que hoy la Iglesia católica celebra la Jornada Internacional para la intercesión para la paz en esta región”.

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Las palomas de la paz se quieren quedar en la casa del Papa


http://quepagina.com.mx/2012/01/29/las-palomas-de-la-paz-se-quieren-quedar-en-la-casa-del-papa/

 

Benedicto XVI y dos niños de Acción Católica piden por el fin de los conflictos en Tierra Santa

Benedicto XVI sonrió divertido al comprobar que la paloma blanca que liberó el domingo desde la ventana de su apartamento voló tan solo unos centímetros y se quedo posada en el alféizar. La segunda paloma, lanzada por un niño de la Acción Católica de Roma emprendió el vuelo pero se dio enseguida media vuelta y entró de nuevo en la habitación.

‘Mamma mía!’ comento el Santo Padre a los dos niños de la Acción Católica de Roma que le acompañaban: ‘¡Se quieren quedar en la casa del Papa!’. En realidad suele pasar casi cada año y por eso el Papa, después de felicitar a la pequeña que había leído un breve discurso sobre la paz –’Gracias Noemi, lo has hecho muy bien’, se dispuso cautamente a liberar las palomas junto con los dos chiquillos mientras comentaba: ‘Veamos lo que pasa…’

El último domingo de enero incluye siempre esta simpática ceremonia en la que los muchachos de la Acción Católica de Roma clausuran la ‘Caravana de la Paz’ pidiendo por la paz en el mundo.Con los donativos recogidos este año se financiará un centro alternativo de detención de muchachas menores de edad en La Paz, Bolivia, para que las jóvenes no tengan que estar en la cárcel.

En el saludo a los fieles antes del rezo del Ángelus, el Papa recordó la Jornada Internacional de Plegaria por la Paz en Tierra Santa, e invitó a sumarse a las oraciones del Patriarca Latino de Jerusalén y del Custodio Franciscano de Tierra Santa.

A su vez, el cardenal ghanés Peter Turkson, presidente del Pontifico Consejo Justicia y Paz, invitó de nuevo a israelíes y palestinos a que den nuevos pasos hacia la reconciliación.

Agencia

ABC

 

La Participacion De Los Laicos En La Vida De La Iglesia (documento)

La Participacion De Los Laicos En La Vida De La Iglesia (documento)

http://www.dsanjuan.org/descargas/upload//Comisiones/Grupos%20y%20Movimientos%20Eclesiales.pdf

Categorías:Laicos

Movimientos de laicos

“Movimientos de laicos”
  

I. Hechos

1. Nos proponemos revisar la dimensión apostólica de la presencia de los laicos en el actual proceso de transformación de nuestro continente.

Para una revisión más completa deberán ser tenidas en cuenta otras consideraciones de esta misma Conferencia Episcopal, relativas al compromiso de los laicos, en orden a la Justicia y la Paz, la Familia y demografía, Juventud y otras.

2. Recordemos, una vez más, las características del momento actual de nuestros pueblos en el orden social: desde el punto de vista objetivo, una situación de subdesarrollo, delatada por fenómenos masivos de marginalidad, alienación y pobreza, y condicionada, en última instancia, por estructuras de dependencia económica, política y cultural con respecto a las metrópolis industrializadas que detentan el monopolio de la tecnología y de la ciencia (neocolonialismo). Desde el punto de vista subjetivo, la toma de conciencia de esta misma situación, que provoca en amplios sectores de la población latinoamericana actitudes de protesta y aspiraciones de liberación, desarrollo y justicia social.

Esta compleja realidad sitúa históricamente a los laicos latinoamericanos ante el desafío de un compromiso liberador y humanizante.

3. Por otra parte, la modernización refleja de los sectores más dinámicos de la sociedad latinoamericana, acompañada por la creciente tecnificación y aglomeración urbana, se manifiesta en fenómenos de movilidad, socialización y división de trabajo. Tales fenómenos tienen por efecto la importancia creciente de los grupos y ambientes funcionales- fundados sobre el trabajo, la profesión o función-, frente a las comunidades tradicionales de carácter vecinal o territorial.

Dichos medios funcionales constituyen en nuestros días los centros más importantes de decisión en el proceso del cambio social, y los focos donde se condensa al máximo la conciencia de la comunidad.

Estas nuevas condiciones de vida obligan a los movimientos de laicos en América Latina a aceptar el desafío de un compromiso de presencia, adaptación permanente y creatividad.

4. La insuficiente respuesta a estos desafíos y, muy especialmente, la inadecuación a las nuevas formas de vida que caracterizan a los sectores dinámicos de nuestra sociedad, explican en gran parte las diferentes formas de crisis que afectan a los movimientos de apostolado de los laicos.

En efecto, ellos cumplieron una labor decisiva en su tiempo. Pero, por circunstancias posteriores, o se encerraron en sí mismos, o se aferraron indebidamente a estructuras demasiado rígidas, o no supieron ubicar debidamente su apostolado en el contexto de un compromiso histórico liberador.

Por otra parte, muchos de ellos no reflejan un medio sociológico compacto ni han adoptado quizás la organización y la pedagogía más apropiadas para un apostolado de presencia y compromiso en los ambientes funcionales donde se gesta, en gran parte, el proceso de cambio social.

5. Pueden señalarse también, entre los factores que han favorecido la crisis de muchos movimientos, la débil integración del laicado latinoamericano en la Iglesia, el frecuente desconocimiento, en la práctica, de su legítima autonomía, y la falta de asesores debidamente preparados para las nuevas exigencias del apostolado de los laicos.

6. Finalmente, no es posible desconocer los valiosos servicios que los movimientos de laicos han prestado y continúan prestando con renovado vigor a la promoción cristiana del hombre latinoamericano. Su presencia en muchos ambientes, pese a los obstáculos y a las dolorosas crisis de crecimiento, es cada vez más efectiva y notoria. Por otra parte no puede dejarse de ver el trabajo y la reflexión de muchas generaciones de militantes cristianos.

II. Criterios teológico-pastorales

7. En el seno del Pueblo de Dios, que es la Iglesia, hay unidad de misión y diversidad de carismas, servicios y funciones, “obra del único e idéntico Espíritu”, de suerte que todos, a su modo, cooperan unánimemente en la obra común.

8. Los laicos, como todos los miembros de la Iglesia, participan de la triple función profética, sacerdotal y real de Cristo, en vista al cumplimiento de su misión eclesial. Pero realizan específicamente esta misión en el ámbito de lo temporal, en orden a la construcción de la historia, “gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios”.

9. Lo típicamente laical está constituido, en efecto, por el compromiso en el mundo, entendido éste como marco de solidaridades humanas, como trama de acontecimientos y hechos significativos, en una palabra, como historia.

Ahora bien, comprometerse es ratificar activamente la solidaridad en que todo hombre se halla inmerso, asumiendo tareas de promoción humana en la línea de un determinado proyecto social.

El compromiso así entendido, debe estar marcado en América Latina por las circunstancias peculiares de su momento histórico presente, por un signo de liberación, de humanización y de desarrollo.

Por demás está decir que el laico goza de autonomía y responsabilidad propias en la opción de su compromiso temporal. Así se lo reconoce la Gaudium et spes cuando dice que los laicos “conscientes de las exigencias de la fe y vigorizados con sus energías, acometan sin vacilar, cuando sea necesario, nuevas iniciativas y llévenlas a buen término… No piensen que sus pastores están siempre en condiciones de poderles dar inmediatamente solución concreta en todas las cuestiones, aun graves, que surjan. No es ésta su misión. Cumplan más bien los laicos su propia función con la luz de la sabiduría cristiana y con la observancia atenta de la doctrina del Magisterio”. Y, como lo dice el llamamiento final de la Populorum progressio, “a los seglares corresponde, con su libre iniciativa y sin esperar pasivamente consignas y directrices, penetrar de espíritu cristiano la mentalidad y las costumbres, las leyes y las estructuras de la comunidad en que viven”.

10. Por mediación de la conciencia, la fe que opera por la caridad, está presente en el compromiso temporal del laico como motivación, iluminación y perspectiva escatológica que da su sentido integral a los valores de dignidad humana, unión fraterna y libertad, que volveremos a encontrar limpios de toda mancha, iluminados y transfigurados en el Día del Señor. “Enseña también la Iglesia que la esperanza escatológica no merma la importancia de las tareas temporales, sino que más bien proporciona nuevos motivos de apoyo para su ejercicio”.

11. Ahora bien, como la fe exige ser compartida e implica, por lo mismo, una exigencia de comunicación o de proclamación, se comprende la vocación apostólica de los laicos en el interior, y no fuera, de su propio compromiso temporal.

Más aún, al ser asumido este compromiso en el dinamismo de la fe y de la caridad, adquiere en sí mismo un valor que coincide con el testimonio cristiano. La evangelización del laico, en esta perspectiva, no es más que la explicitación o la proclamación del sentido trascendente en este testimonio.

Viviendo “en las ocupaciones del mundo y en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social, con las que su existencia está como entretejida”, los laicos están llamados por Dios allí “para que, desempeñando su propia profesión, guiados por el espíritu evangélico, contribuyan a la santificación del mundo como desde dentro, a modo de fermento… A ellos corresponde iluminar y ordenar las realidades temporales a las cuales están estrechamente vinculados” (Conc. Vat. II, Const. Dogm. Lumen gentium, No. 31).

12. El apostolado de los laicos tiene mayor transparencia de signo y mayor densidad eclesial cuando se apoya en el testimonio de equipos o de comunidades de fe, a las que Cristo ha prometido especialmente su presencia aglutinante. De este modo los laicos cumplirán más cabalmente con su misión de hacer que la Iglesia “acontezca” en el mundo, en la tarea humana y en la historia.

III. Recomendaciones pastorales

13. Conforme a las obvias prioridades derivadas de la situación latinoamericana arriba descrita, y en armonía con los progresos de la teología del laicado, inspirada en el Vaticano II, promuévase con especial énfasis y urgencia la creación de equipos apostólicos o de movimientos laicos en los ambientes o estructuras funcionales donde se elabora y decide en gran parte, el proceso de liberación y humanización de la sociedad a que pertenece; se los dotará de una coordinación adecuada y de una pedagogía basada en el discernimiento de los signos de los tiempos en la trama de acontecimientos.

14. Apóyese y aliéntese decididamente, allí donde ya existen, dichos equipos o movimientos; y no se abandone a sus militantes, cuando, por las implicaciones sociales del Evangelio, son llevados a compromisos que comportan dolorosas consecuencias.

15. Reconociendo la creciente interdependencia entre las naciones y el peso de estructuras internacionales de dominación que condicionan en forma decisiva el subdesarrollo de los pueblos periféricos, asuman también los laicos su compromiso cristiano en el nivel de los movimientos y organismos internacionales para promover el progreso de los pueblos más pobres y favorecer la justicia de las naciones.

16. Los movimientos de apostolado laical, situados en el plano de una estrecha colaboración con la Jerarquía, que tanto han contribuido a la acción de la Iglesia, siguen teniendo vigencia como apostolado organizado. Han de ser, por lo tanto, promovidos; evitando, sin embargo, ir “más allá del límite de vida útil de asociaciones y métodos anticuados”.

17. Promuévase una genuina espiritualidad de los laicos a partir de su propia experiencia de compromiso en el mundo, ayudándoles a entregarse a Dios en el servicio de los hombres y enseñándoles a descubrir el sentido de la oración y de la liturgia como expresión y alimento de esa doble recíproca entrega. “Siguiendo el ejemplo de Cristo, quien ejerció el artesanado, alégrense los cristianos de poder ejercer todas sus actividades temporales haciendo una síntesis vital del esfuerzo humano, familiar, profesional, científico o técnico, con los valores religiosos, bajo cuya altísima jerarquía todo coopera a la gloria de Dios”.

18. Préstese el debido reconocimiento y apoyo a los distintos movimientos internacionales de apostolado de los laicos, que a través de sus organismos de coordinación promueven y edifican con tanto sacrificio este apostolado en el continente, atentos a las exigencias peculiares de su problemática social.

IV. Mociones

19. La Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano formula votos para que cuanto antes procedan las Conferencias Episcopales Nacionales a la realización de los estudios necesarios para cumplir lo establecido en el número 26 del Decreto Apostolicam actuositatem, en su propio ámbito nacional, para crearse un consejo que ayude a la “obra apostólica de la Iglesia, tanto en el campo de la evangelización y de la santificación, como en el caritativo, social y otros semejantes”.

20. Y pide al CELAM proceda también a realizar un estudio, en colaboración con los laicos interesados en las diversas naciones latinoamericanas, acerca de la posibilidad, oportunidad, y forma de crear un consejo semejante en el plano regional latinoamericano, como está previsto en el párrafo citado, para disponer de una adecuada plataforma de encuentro, estudio, diálogo y servicio a nivel continental.

 

 
[Documentos finales de Medellín. Medellín: Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Septiembre de 1968. Edición digital de José Luis Gómez-Martínez; para la presente edición digital se ha seguido la presentación de la edición en libro de Ediciones Paulinas.]

http://www.ensayistas.org/critica/liberacion/medellin/medellin12.htm

Categorías:Laicos

Tomando mi mochila, salí en la búsqueda de Dios

Tomando mi mochila, salí en la búsqueda de Dios

P. DENNIS DOREN L.C.

www.am.com.mx. 22 Enero 2012

Los hombres constantemente nos vamos cuestionando sobre la existencia de Dios y, por lo general, estamos esperando manifestaciones extraordinarias, milagros sorprendentes, sí, queremos verlo y sentirlo en eventos extraordinarios.

¿Cuántas veces no nos hemos cuestionado si Dios no me concede esto ya no creeré en él? y bueno, comienza este tira y afloja de nuestra fe en Dios, poniendo en tela de juicio su acción en nuestra vida.

Nos hemos olvidado que Dios está presente en la vida de los hombres en acontecimientos sencillos, naturales y, aunque no lo creas, cotidianos. No esperes grandes manifestaciones, anda, toma tu mochila y sal en busca de Dios, que lo encontrarás en cada esquina.

Había una vez un niño que quería conocer a Dios, pensaba que sería un largo viaje para llegar a donde vivía Dios. Empacó su pequeña maleta con panecillos y un “six pack” de jugos y emprendió la partida.

Apenas había recorrido tres cuadras cuando vio a una viejecita sentada en el parque observando las palomas. El niño se sentó a su lado y abrió su maletita. Estaba a punto de tomar su jugo, cuando le pareció que la viejecita tenía hambre, así que le ofreció un panecillo. Ella, agradecida, lo aceptó y sonrió, su sonrisa era tan hermosa que el niño quiso verla nuevamente, entonces, le ofreció un jugo y la viejita volvió a sonreír.

¡El niño estaba encantado! Ambos se quedaron sentados toda la tarde, comiendo y sonriendo, pero no intercambiaron una sola palabra. Al oscurecer, el niño estaba cansado y se levantó para irse. Se dio la vuelta y le dio un abrazo a la viejecita. Ella le devolvió una hermosa sonrisa como nunca antes había sonreído.

El niño regresó a su casa y cuando abrió la puerta su madre, sorprendida por la cara de felicidad que tenía su hijo, le preguntó: “¿Qué hiciste en el día de hoy que te ha hecho tan feliz?”. “He comido con Dios, ¿y sabes qué?, ¡tiene la sonrisa más bella que he visto!”.

Mientras tanto, la viejecita, también con mucha felicidad, radiante, regresó a su casa. Su hijo quedó anonadado por la paz que se pintaba en el rostro de su madre y preguntó: “Mamá, ¿qué hiciste el día de hoy, que te hizo tan feliz?”.

Ella contestó: “Comí panecillos en el parque con Dios, ¿y sabes qué? es más joven de lo que yo esperaba”.

Pasé tanto tiempo buscándote, miraba para el infinito y no te veía, no sabía dónde estabas. Y pensaba conmigo mismo: ¿Será que tú existías de verdad?

No me contentaba en la búsqueda y proseguía. Me esforzaba por encontrarte en las religiones; me esforzaba por encontrarte en las iglesias, pero tú no estabas.

Me sentí solo, vacío, desesperado y no creí más.

En la incredulidad, te ofendí; en la ofensa, tropecé; en el tropiezo, caí; en la caída, me sentí flaco, débil; en la flaqueza, pedí auxilio; en el auxilio, encontré amigos; en los amigos, encontré cariño; en el cariño, vi nacer el amor; con el amor, vi un mundo nuevo; en el mundo nuevo, resolví vivir; como recibí vida, decidí donar; donándome, algunas cosas recibí; recibiendo, me sentí feliz; feliz, encontré la paz; con la paz, fue que comencé a mirar que dentro de mí es que estabas; y te percibí, y así te encontré.

 

Categorías:Cuentos para educar

III DOMINGO T.O. – B

 

III DOMINGO T.O. – B

 

Citas

Ion 3,1-5.10:                                   www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/9absuja.htm

1Co 7,29-31:                         www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/9bm0ipg.htm                   

Mc 1,14-20:                                      http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/9avvmta.htm

 

También este domingo, como el anterior, se caracteriza por dos relatos vocacionales, de los cuales surgen con particular fuerza la invitación a la conversión personal y la participación en la llamada a la conversión dirigida a todos los hombres.

La primera lectura nos trae la aventura de Jonás. Se trata de un profeta, llamado por Dios a marchar a una ciudad lejana, Nínive, a predicar un anuncio de conversión a sus habitantes. Jonás, de entrada, es reticente: él está convencido de que predicar la conversión a una ciudad de paganos es inútil, puesto que solamente Israel es el destinatario de la salvación de Dios.

No obstante, cuando llega a la ciudad es obligado a desdecirse, se derrumba su escepticismo, puesto que descubre que los ninivitas escuchan su palabra, creen y se convierten.

De este modo, el mismo profeta vive una conversión personal en su relación con Dios. Jonás debe admitir que no conoce lo suficiente a su Señor, que tiene una mirada de particular misericordia hacia todos los hombres, llamados a reconocerlo y a amarlo.

En el relato evangélico, los cuatro pescadores llamados a ser Apóstoles, al contario de Jonás responden enseguida a la llamada de Jesús. Pero ellos, como Jonás, también son llamados a fiarse del Señor hasta llevar a cabo algo que a primera vista les parecería ilógico y peligroso: abandonar su trabajo para seguir a un “desconocido”.

 Lo que determina la decisión que toman es, sin duda, la palabra que el mismo Jesús pronuncia: “El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en el Evangelio”.

Las primeras dos afirmaciones revelan la presencia de Dios y el cumplimiento de su obra; las otras dos apelan a la respuesta del hombre, que es llamado a colaborar en el designio de salvación que se cumple en Jesús de Nazaret, Señor y Cristo.

 La Palabra de Dios, por tanto, subraya en primer lugar que la vocación a la vida cristiana parte de una verdadera conversión personal, que nunca se realiza  de manera definitiva y que debe renovarse continuamente, en las distintas etapas de la existencia.

En segundo lugar, la respuesta humana debe ser siempre llena de confianza, también cuando lo que Dios pide puede parecer no comprensible inmediatamente, ilógico e incluso humanamente inútil.

 En fin, toda vocación debe ser misionera, hacerse “anuncio de conversión” que es más eficaz en la medida en que más se vive, en primer lugar, a nivel personal.

Que la Santísima Virgen María, mujer del anuncio y del seguimiento, sostenga a la Iglesia, a todos los cristianos y a los sacerdotes, en este camino de continua conversión y, por tanto, de eficaz anuncio.

 

Categorías:Magisterio

Un derecho “incómodo”

Año 8, número 349
Luis-Fernando Valdés
 
El pasado 2011 fue también importante año para los derechos humanos: basta pensar en la “Primavera Árabe”. Y en esa misma línea, la libertad religiosa estuvo muy presente en los medios. Sin embargo, ¿por qué para algunos no es fácil aceptar que esta libertad sea un “derecho humano”?
 
Shabhaz Bhatti, icono
de la libertad religiosa.
 
El año anterior estuvo lleno de noticias de atropellos a la libertad del ejercicio de la propia religión. Entre otros eventos, tuvimos conocimiento del asesinato del Ministro de minorías de Paquistán, Shabhaz Bhatti (2.III.11; noticia); de los atentados a Iglesias cristianas, tanto católicas como evangélicas en Nigeria, durante la pasada Navidad (noticia); e incluso de ataques a Mezquitas, como la de Kabul (Afganistán) (6.XII.11; noticia).
 
Ante los hechos violentos, las reacciones internacionales fueron inmediatas y unánimes condenando estos actos de barbarie. De sobra fueron conocidas las declaraciones de la Secretaria de Estado de EUA, Hillary Clinton ante el asesinato de Shabhaz: “esto fue un ataque no sólo contra un hombre sino contra los valores de todas las religiones” (2.III.11; noticia).
 
Sin embargo, en Madrid durante la Jornada Mundial de la Juventud (15-21.VIII.11), presidida por Benedicto XVI, las voces de unos cuantos “indignados” acusando falsamente al Papa de financiar su visita con dinero del Estado español sonaron mucho en la prensa (noticia). Y nuestro País, actualmente la reacción de algunos ha sido fuerte, ante la modificación del art. 24 constitucional que consagra el “derecho a la libertad religiosa” y, por tanto, garantiza el derecho a las expresiones públicas de fe.
 
Observemos un fenómeno curioso: ante la violencia contra la religión hubo condenas, pero ante el reconocimiento y el ejercicio de la manifestaciones públicas de religiosidad hay protestas. ¿Qué quiere decir esto?
 
Esta situación de reacciones desiguales manifiesta que no hay un criterio unificado ante la libertad religiosa. En concreto, no se ve esta libertad como un derecho humano fundamental del ser humano, por el mero hecho de ser persona.
 
En el primer caso, se condena la violencia porque ésta atenta contra la vida, pero no siempre se reconoce además que esa violencia ha lesionado este derecho humano natural. En el segundo, se juzga esta libertad desde la dialéctica del antagonismo entre el Estado y la Iglesia: como si fuera una cuestión de equilibrios, y no de derechos fundamentales.
 
Se requiere un nuevo enfoque para entender que el libre ejercicio de la religión es un derecho humano. Para lograr este cambio de paradigma puede resultar útil pensarlo así: es un derecho que tienen los tibetanos, los iraníes, los bolivianos y los maorís, no por ser mayorías ni minorías, ni porque sus religiones sean verdaderas o falsas… sino por el hecho mismo de que son personas libres, y tienen la capacidad natural de elegir sus creencias y de manifestarlas públicamente.
 
La libertad religiosa debe ser defendida por todos porque es un derecho humano, no porque estemos acuerdo con un credo. No es mera retórica que recientemente Benedicto XVI haya afirmado sobre esta libertad que “se trata del primer derecho del hombre, porque expresa la realidad más fundamental de la persona” (Discurso, 9.I.12).
 
Mientras haya quienes vean el ejercicio público de la religión como una concesión de la ley, como un elemento para equilibrar la balanza entre el Estado y las diversas confesiones, la libertad religiosa será un derecho incómodo. Este 2012 es buen tiempo para superar este paradigma.
 
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II Domingo T.O B Vocacion

II DOMINGO T.O. – B

 

Citas

1Sam 3,3b-10.19:                           www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/9aevv0c.htm

www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/9a3lnhc.htm

1Co 6,13c-15a.17-20:                    www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/9audf5f.htm

www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/9a0jeyf.htm

Jn 1,35-42:                                      www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/9bwd2da.htm

 

 

La liturgia de la Palabra de este domingo está centrada en dos relatos vocacionales que aparecen en la primera lectura y en el Evangelio. El primero de ellos tiene por protagonista a Samuel, llamado a ser profeta y sacerdote; el segundo se refiere a los dos hermanos, Andrés y Pedro, llamados a ser Apóstoles.

Hay que destacar enseguida un aspecto relevante: la iniciativa de la llamada siempre parte de Dios, que actúa con perseverancia y delicadeza. En el caso de Samuel, el Señor llama durante la noche, en el silencio del descanso, reiteradamente, para que el hombre comprenda y acoja la llamada.

En el caso de Pedro y Andrés, Jesús se entretiene dialogando con ellos. “¿A quién buscáis?”. Después propone: “Venid y lo veréis”. La iniciativa vocacional de Dios, pues, se desarrolla a través de recursos humanos, respetando plenamente el tiempo para responderle; es perseverante y al mismo tiempo delicado.

Un ulterior elemento particularmente significativo, en la misma línea de  la concreción de la llamada de  Dios, parece surgir del recurso a los sentidos que Él hace.

Para Samuel, Dios recurre al oído: el joven “siente” la voz de Dios que lo llama y la reconoce como familiar; tres veces la confunde con la de su maestro Helí. Para Pedro y Andrés, el Señor recurre al sentido de la vista: Andrés “ve” pasar a Jesús y lo sigue; Jesús “ve” que lo siguen y luego les dice: “Venid y veréis”. Ellos “vieron” dónde vivía Jesús. Cuando después viene acompañado también Pedro, el Señor fija su mirada en él, revelándole su nueva identidad: “Tú te llamarás Cefas”.             En el contexto de la vocación adquieren una particular importancia los verbos “buscar” y “encontrar”. En la primera lectura es Dios quien busca a Samuel y éste, por invitación de Helí, se deja encontrar. En el Evangelio, en cambio, son los futuros Apóstoles quienes van al encuentro de Cristo, movidos por la invitación de Juan el Bautista, que lo ve pasar y lo reconoce. Jesús, deteniéndose, se deja encontrar. En esta dinámica, los dos relatos presentan la figura fundamental de un mediador entre Dios y el que es llamado, para ayudar a este último a reconocer la llamada.

La vocación         asume plenamente la humanidad del llamado. Cuando quien es buscado y llamado se deja encontrar, asume plenamente la propia identidad. Samuel, en las tres primeras llamadas, se presenta como el “servidor que escucha”; pero cuando reconoce la voz de Dios y acoge la llamada, es hecho profeta y sacerdote. De aquí surge –y lo vemos con estupor- que en la vocación se manifiesta plenamente la identidad de Dios: Andrés, en el primer encuentro con Jesús, ya lo llamó “Rabí”, pero cuando encuentra a su hermano Pedro y lo invita a acercarse a Jesús, lo llama “el Mesías” que ha sido encontrado.

Estos elementos que hemos destacado, nos recuerdan que toda vocación es siempre la expresión de una profunda relación de amor entre Dios y el que es llamado. Si éste se deja guiar por quien sabe reconocer la voz de Dios y se atreve a responder afirmativamente al proyecto que el Señor tiene para él, la relación de amor se transforma radicalmente, cambia el modo de ver a Dios y el modo de ser vistos por Él.

María Santísima, en cuya vocación surge de modo insuperable la plenitud de lo humano y la manifestación de Dios, guíe y custodie la vocación de cada uno, para que pueda “ver” y “encontrar” al Señor cada día de la propia existencia.

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