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El Martirio de Miguel Agustín Pro

A las diez horas con treinta minutos del 23 de noviembre de 1927, en el patio de la estación de policía ubicada en lo que hoy son instalaciones del diario El Universal, sobre Bucareli, miles de personas, por dentro y fuera de lo que constituía el cuadro de práctica de tiro, escuchan las voces de mando emitidas por el Coronel Mazcorro.

Desde las ventanas de Excélsior, muchos miran cómo un sacerdote, vestido con alzacuello (la sotana la prohíben las criminales leyes contra la Iglesia), se incor­pora de rezar hincado sus últimas oraciones y se para de frente al pelotón de fusilamiento, abriendo los brazos y con los ojos semicerrados, grita, un momento antes ele la orden de “¡fuego!”, un firme “¡Viva Cristo Rey!”, tras el cual se escucha la descarga que lo hace doblarse hacia el piso.

Miles de personas, una multitud que hace temer a los ejecutores, se santiguan al momento que el cuerpo cae. Hay llanto, dolor, consternación y va tomando for­ma el rezo del rosario. Se escucha el tiro de gracia.

Los hasta entonces seguros sicarios (tan seguros que permitieron se tomaran fotos del fusilamiento), encabezados por un masón reconocido, el General Roberto Cruz, titubean, asustados, ante la ola de rumo­res que se desprende de las voces unidas en el rezo, en el llanto.

Tratan de borrar las huellas de su obra, cuando ya las placas fotográficas, algunas listas para dar la vuelta al mundo, muestran el estado en que vive México, país casi cien por ciento católico, en manos de sus muy mi­noritarios enemigos.

Prosiguen, sin embargo, los fusilamientos, de aquellos que, unos en realidad y otros en casos “fabrica­dos” por el gobierno de Plutarco Elías Calles, fueron su­puestamente ajusticiados. El ingeniero Luís Segura Vilchis, motivado con el ejemplo del Padre Pro, muere con dignidad, como lo hace su hermano Humberto y varios más.

El atentado

Todo se inició el domingo 13 de noviembre de 1923, en el cual, pese a la fuerte escolta que el General Álvaro Obregón llevaba, Luis Segura Vilchis, católico, miembro de la “Liga Defensora de la Libertad Religiosa” y de la “Unión Popular” jalisciense, sin involu­crar a nadie más y sin decir para qué, solicitó prestado un automóvil y con dos bombas caseras (preparadas por él mismo, que era ingeniero), intentó, en las calles del Bosque de Chapultepec, matar al entonces candidato a la reelección presidencial (contra la cual dijo anteriormen­te luchar), Álvaro Obregón.

Frustrado el intento, muerto el chofer por los dis­paros de la escolta obregonista y chocado el auto de los cuasi magnicidas, la bravura de Segura Vilchis fue tal, que se quedó viendo los resultados del accidente y char­ló personalmente con Obregón, cuando éste llegó al sitio donde el auto ardía en llamas sobre la Avenida Chapultepec, ya fuera del bosque.

De carácter tan violento que llegó a matar a pa­rientes y compadres suyos, Obregón exigió de inmediato la detención de quienes fueran responsables.

Calles, a quien se consideró siempre un pelele de Obregón, de inmediato solicitó al General sinaloense Roberto Cruz, que aprovechara la ocasión para presen­tar como culpables a los hermanos Pro.

Ellos, Humberto y Roberto ciertamente participa­ron, por haber conseguido, o más bien prestado sin saber para qué, el auto en que se cometió el atentado. Era un Essex, registrado a nombre de Daniel García, en reali­dad Roberto Pro.

Sin embargo, la fecha del atentado, los tres, tras oír misa, la pasaron en una casa de la Colonia Anáhuac, departiendo, comiendo y jugando fútbol, hasta que, por la tarde llegó a sus manos una edición extra del Gráfico (vespertino perteneciente al Universal) dándose así cuenta del atentado contra Obregón y mencionando como sospechosos a los hermanos Pro.

La organización que Humberto y Roberto habían llevado a los organismos de apoyo al movimiento coste­ro mencionados (“Unión Popular” y “Liga Defensora de la Libertad Religiosa”) significaba, desde hacía tiempo, que Calles esperaba el momento de soltar la garra enci­ma de tan significado grupo de católicos. Ese día llegó la hora de la venganza para “el Turco”.

Con el padre Miguel Agustín Pro Juárez, las cuentas eran otras. Nació el 13 de enero de 1891, ingresó a la Compañía de Jesús el 10 de agosto de 1911, se formó jesuita en Granada, España, tras los rigurosos 14 años de estudios que por entonces llevaban los discípu­los de San Ignacio y fue ordenado en agosto de 1925.

El padre Pro estuvo algún tiempo en Enghien, Bélgica, donde se llevaba a cabo una labor especial de trato y conversión de trabajadores, en especial los de las minas de Charleroi. Con el bagaje religioso y cultural ahí adquirido, en el vapor “Cuba”, regresó al México que había dejado en 1911, el 6 de julio de 1926. Se relata como curioso que no haya tenido problema en su in­greso, dado el ambiente anticlerical que privaba en esos días, pues venía de sotana y no negó ser presbítero.

El 31 de julio de 1926 (25 días después del regre­so de Miguel Pro) entró en vigor la ominosa “Ley Ca­lles”, que dejaba a la discreción de los gobernadores (impuestos por Calles mismo), el número de sacerdotes que cada estado debía tener.

En esas condiciones, en la Ciudad de México ya, Pro, vestido de civil, realizó tareas extenuantes, en mo­mentos en que los cultos en las iglesias estaban suspen­didos. Narra el Padre Joaquín Cardoso que “decía misa, confesaba, daba comuniones, asistía enfermos, imponía los santos óleos a los agonizantes, impartía ejercicios espirituales a grupos de trabajadores, visitaba las cár­celes, todo multiplicado, todo difícil, todo bajo la cons­tante amenaza de la Inspección de Policía.”

En una ciudad de México con medio millón de habitantes, su fama pronto corrió tanto para los católicos como para sus enemigos, quienes le asignaron a un fa­moso Inspector, Valente Quintana, para seguirlo.

Quintana, fue uno de tantos “enemigos ex oficio” (enemigos en razón de su cargo) de Pro, que semanas después, al verlo dirigirse al “cuadro” de fusilamiento, le pidió perdón.

Fue voz generalizada, entre la gente de aquel tiempo, que se recurrió a la tortura moral (y tal vez físi­ca) de una muchacha, para descubrir al culpable y que ella únicamente dio un nombre: Luis Segura Vilchis.

Pero éste, gracias a su entereza, contaba con un testigo de calidad, aquel con el que charló el día del atentado: Álvaro Obregón.

Este, indicó que Segura Vilchis no era culpable, que había estado en el lugar del choque y el ingeniero fue sollado.

Cuando se dio cuenta de que habían aprehendido a los Pro y que iban a desquitar en ellos, inocentes, su rencor por el atentado, con hombría, Segura Vilchis se entregó y confesó ser autor del intento de asesinato.

Pero Calles no iba a desperdiciar la oportunidad de sacrificar a los Pro y convenció a Obregón de su cul­pabilidad, ordenando fusilar a los bravos hermanos zacatecanos, tras una farsa de juicio y matando, además, al confesor Segura Vilchis y algunos más que tomaron o no parte en el atentado.

La enormidad de la injusticia hizo que vinieran protestas, tanto del embajador argentino, como del sonorense, íntimo de Obregón, Arturo H. Orcí, quien tuvo el valor de encararse con Calles, tratando de evitar el martirio. Se dice que Obregón, como el General Cruz, nunca creyeron en la culpabilidad de los Pro, pero por no disgustar al “Turco”, terminaron aceptando. Un abogado que nunca conoció a los Pro, Luis E .Mc Gregor, presentó una solicitud de amparo para ellos y ayudado por Mariano Azuela Jr. (hijo del escritor tapatío del mismo nombre), llevaron el acta solici­tando al General Cruz la suspensión de la ejecución, pero no los dejaron pasar.

La intervención del ministro Argen­tino, directamente ante Calles, evitó la muer­te de Roberto Pro, pero no las de Humberto y Miguel Agustín.

Conclusiones

El martirio del Padre Pro, con el sello de la injusticia de la causa en su contra y de la pasividad con la que, como el cordero (y como el Cordero de Dios) se dejó llevar al sacrificio, tiene un significado que pocas veces nos ponemos a recordar.

Se trata de esa muerte en expiación, en favor de un México doliente que era ca­tólico de verdad, tal vez más, triste es decir­lo, que muchos elementos de su clero.

Pero la mayor ofensa que podemos hacer a una entrega tan absoluta es dejarla en el olvido.

Si en estos tiempos de apostasía y de ecumenismo sobre bases humanas, tenemos aún la Misa legítima, los sacramentos completos y sacerdotes que vigilen su cum­plimiento; la enseñanza de los evangelios con el sentido que Cristo y sus apóstoles difundieron y aún escuelas que formen católicos auténticos, por los cuatro vientos, es probablemente gracias a la sangre del Padre Pro y de muchos más mártires de la fe.

Los restos del Padre Pro se encuentran en la Igle­sia de la Sagrada Familia, en una urna al lado derecho del altar. Si bien ahí se celebran “asambleas del pueblo” que ya no son misas, es bueno acercarse y rezar un rosa­rio por este jesuita ejemplar, pedirle su intercesión y no dejar caer en el olvido su martirio.

Lo peor que nos pueden hacer nuestros enemigos (y lo intentan en todas las formas) es hacernos olvidar estas gestas. Como en los primeros tiempos, la sangre de los mártires, es semilla de cristianos.

Pidamos, al hombre que entregó su vida en la tie­rra, en nuestra tierra, que siga ayudándonos desde el cielo.

 

Fuente: http://fsspx.mx/es/el-martirio-de-miguel-agust%C3%ADn-pro

 

 

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Categorías:beatos y Santos

Novena al Beato P. Miguel Pro

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Novena al Beato P. Miguel Pro

 

Primer día de la Novena al Beato P. Miguel Pro

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Acto de Contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oración inicial para todos los días

Dios nuestro, Padre bueno, te damos gracias por habernos dado a Jesús, tu Hijo, como compañero de nuestra vida, como Maestro y Redentor: y por haber concedido al Padre Miguel Agustín Pro vivir y morir buscando tu mayor gloria y el bien de sus hermanos, los hombres y mujeres de México y del mundo.

Oración del primer día

Te damos gracias, Dios, por la familia en que hiciste nacer y crecer al Beato Miguel Agustín. Por su padre, Miguel Pro; por su madre, Josefina Juárez; por sus hermanos María de la Luz y María Concepción, Humberto y Roberto; por haber compartido con ellos un ambiente familiar sencillo y alegre, y una educación exigente y cariñosa, tanto en las épocas de bonanza como en las difíciles.

Te pedimos por todas las familias del mundo, especialmente por las que pasan más necesidad. Concédeles lograr, con su trabajo honrado, tener lo necesario para vivir y para educar a sus hijos, de modo que cada persona pueda seguir su propia vocación. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Se dicen las peticiones personales y luego se reza un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Oración final para todos los días

Dios y Padre nuestro, que concediste a tu siervo Miguel Agustín en su vida y en su martirio buscar ardientemente tu mayor gloria y la salvación de los hombres, concédenos, a ejemplo suyo, servirte y glorificarte cumpliendo nuestras obligaciones diarias con fidelidad y alegría y ayudando eficazmente a nuestros prójimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

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Segundo día de la Novena al Beato P. Miguel Pro

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Acto de Contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oración inicial para todos los días

Dios nuestro, Padre bueno, te damos gracias por habernos dado a Jesús, tu Hijo, como compañero de nuestra vida, como Maestro y Redentor: y por haber concedido al Padre Miguel Agustín Pro vivir y morir buscando tu mayor gloria y el bien de sus hermanos, los hombres y mujeres de México y del mundo.

Oración del segundo día

Te damos gracias, Señor, por haber hecho comprender al Padre Pro “¡qué requetebueno es mi Padre Dios!” Esta convicción lo ayudó en horas diles de su familia, en decidir seguir la vocación en la Compañía de Jesús, en sus enfermedades y operaciones…

Concédenos a todos, por intercesión del Beato Miguel Agustín, saber agradecer los dones de la vida y de la fe en tu providencia. Sabemos y confiamos que tú dispones de todo para nuestro bien. Por Cristo, nuestro Señor.

Se dicen las peticiones personales y luego se reza un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Oración final para todos los días

Dios y Padre nuestro, que concediste a tu siervo Miguel Agustín en su vida y en su martirio buscar ardientemente tu mayor gloria y la salvación de los hombres, concédenos, a ejemplo suyo, servirte y glorificarte cumpliendo nuestras obligaciones diarias con fidelidad y alegría y ayudando eficazmente a nuestros prójimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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Tercer día de la Novena al Beato P. Miguel Pro

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Acto de Contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oración inicial para todos los días

Dios nuestro, Padre bueno, te damos gracias por habernos dado a Jesús, tu Hijo, como compañero de nuestra vida, como Maestro y Redentor: y por haber concedido al Padre Miguel Agustín Pro vivir y morir buscando tu mayor gloria y el bien de sus hermanos, los hombres y mujeres de México y del mundo.

Oración del tercer día

Te damos gracias por el amor que inspiraste al Beato Miguel Agustín hacía tu Hijo Jesucristo, y por la ayuda que encontró en el simbolismo de su Corazón traspasado, abierto para siempre como manantial de vida, de paz, de fortaleza…

Enséñanos a decir la oración con que terminaba una carta:

“Corazón de Jesús, te amo, pero aumenta mí amor.
Corazón de Jesús, en ti confío, pero vigoriza mi esperanza.
Corazón de Jesús, te entrego mi corazón, mas enciérralo tan profundamente en el tuyo que no pueda ya separarse de él jamás.
Corazón de Jesús, soy todo tuyo, pero custodia mi promesa a fin de que pueda ponerla en práctica hasta el total sacrificio de mi vida”.  Amén.

Se dicen las peticiones personales y luego se reza un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Oración final para todos los días

Dios y Padre nuestro, que concediste a tu siervo Miguel Agustín en su vida y en su martirio buscar ardientemente tu mayor gloria y la salvación de los hombres, concédenos, a ejemplo suyo, servirte y glorificarte cumpliendo nuestras obligaciones diarias con fidelidad y alegría y ayudando eficazmente a nuestros prójimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén

Cuarto día de la Novena al Beato P. Miguel Pro

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Acto de Contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oración inicial para todos los días

Dios nuestro, Padre bueno, te damos gracias por habernos dado a Jesús, tu Hijo, como compañero de nuestra vida, como Maestro y Redentor: y por haber concedido al Padre Miguel Agustín Pro vivir y morir buscando tu mayor gloria y el bien de sus hermanos, los hombres y mujeres de México y del mundo.

Oración del cuarto día

Te damos gracias, Señor, por la devoción tierna y filial hacia tu Madre Santísima que concediste al Beato Miguel Agustín, y por su amor fuerte, reflejado en su oración a la Virgen de los Dolores, escrita pocos días antes de su fusilamiento.

Concédenos a todos, por intercesión de tu siervo Miguel Agustín, una sincera devoción a la Madre de tu Hijo, que nos acompañe, como lo pedimos en el Avemaría, “ahora y en la hora de nuestra muerte”. Por Cristo, nuestro Señor.

Se dicen las peticiones personales y luego se reza un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Oración final para todos los días

Dios y Padre nuestro, que concediste a tu siervo Miguel Agustín en su vida y en su martirio buscar ardientemente tu mayor gloria y la salvación de los hombres, concédenos, a ejemplo suyo, servirte y glorificarte cumpliendo nuestras obligaciones diarias con fidelidad y alegría y ayudando eficazmente a nuestros prójimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Quinto día de la Novena al Beato P. Miguel Pro

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Acto de Contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oración inicial para todos los días
Dios nuestro, Padre bueno, te damos gracias por habernos dado a Jesús, tu Hijo, como compañero de nuestra vida, como Maestro y Redentor: y por haber concedido al Padre Miguel Agustín Pro vivir y morir buscando tu mayor gloria y el bien de sus hermanos, los hombres y mujeres de México y del mundo.

Oración del quinto día
Te damos gracias, Señor, por haber hecho del P. Pro un apóstol de tu Evangelio. Por su servicio a la fe, por su entrega y generosidad en la atención a todos los fieles en sus necesidades materiales y espirituales. Por su creatividad para anunciar a Jesucristo, celebrar los sacramentos, trabajar por el Reino de Dios. Concédenos a todos, a ejemplo del P. Pro, ser apóstoles de tu Evangelio en la familia, en el trabajo, en la sociedad. Que no desfallezcamos en nuestro compromiso como cristianos a pesar de rechazos, persecuciones o incomprensiones. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Se dicen las peticiones personales y luego se reza un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Oración final para todos los días
Dios y Padre nuestro, que concediste a tu siervo Miguel Agustín en su vida y en su martirio buscar ardientemente tu mayor gloria y la salvación de los hombres, concédenos, a ejemplo suyo, servirte y glorificarte cumpliendo nuestras obligaciones diarias con fidelidad y alegría y ayudando eficazmente a nuestros prójimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Sexto día de la Novena al Beato P. Miguel Pro

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Acto de Contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oración inicial para todos los días
Dios nuestro, Padre bueno, te damos gracias por habernos dado a Jesús, tu Hijo, como compañero de nuestra vida, como Maestro y Redentor: y por haber concedido al Padre Miguel Agustín Pro vivir y morir buscando tu mayor gloria y el bien de sus hermanos, los hombres y mujeres de México y del mundo.

Oración del sexto día
Te damos gracias, Señor, por el compromiso del P. Pro con las causas sociales. Por su sensibilidad para escuchar los dolores y penas del pueblo pobre. Por su valentía para denunciar las injusticias y anunciar que es posible organizarse para que haya libertad, justicia y fraternidad. Te pedimos nos des el valor y la fuerza para no quedarnos solo en la oración y en la celebración de los sacramentos. Que sepamos unir la fe con la vida. Que nos organicemos para ir creando comunidades vivas, dinámicas, fraternas y solidarias. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Se dicen las peticiones personales y luego se reza un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Oración final para todos los días
Dios y Padre nuestro, que concediste a tu siervo Miguel Agustín en su vida y en su martirio buscar ardientemente tu mayor gloria y la salvación de los hombres, concédenos, a ejemplo suyo, servirte y glorificarte cumpliendo nuestras obligaciones diarias con fidelidad y alegría y ayudando eficazmente a nuestros prójimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Septimo día de la Novena al Beato P. Miguel Pro

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Acto de Contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oración inicial para todos los días
Dios nuestro, Padre bueno, te damos gracias por habernos dado a Jesús, tu Hijo, como compañero de nuestra vida, como Maestro y Redentor: y por haber concedido al Padre Miguel Agustín Pro vivir y morir buscando tu mayor gloria y el bien de sus hermanos, los hombres y mujeres de México y del mundo.

Oración del séptimo día
Te damos gracias, Padre, por el gran espíritu del P. Pro, siempre abierto a encontrarte en todas las cosas. Por su amor a la Eucaristía. Por esa unión y amor personal a tu Hijo Jesucristo. Te pedimos nos ayudes a encontrarte en todas las cosas. Que nos demos tiempo para la oración personal y comunitaria; que vayamos a Misa y participemos activamente en ella. Que llevemos la vida a la Misa, que la Misa nos impulse al compromiso por la comunidad. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Se dicen las peticiones personales y luego se reza un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Oración final para todos los días
Dios y Padre nuestro, que concediste a tu siervo Miguel Agustín en su vida y en su martirio buscar ardientemente tu mayor gloria y la salvación de los hombres, concédenos, a ejemplo suyo, servirte y glorificarte cumpliendo nuestras obligaciones diarias con fidelidad y alegría y ayudando eficazmente a nuestros prójimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén

Octavo día de la Novena al Beato P. Miguel Pro

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Acto de Contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oración inicial para todos los días
Dios nuestro, Padre bueno, te damos gracias por habernos dado a Jesús, tu Hijo, como compañero de nuestra vida, como Maestro y Redentor: y por haber concedido al Padre Miguel Agustín Pro vivir y morir buscando tu mayor gloria y el bien de sus hermanos, los hombres y mujeres de México y del mundo.

Oración del octavo día
Te damos gracias, Señor, porque infundiste en tu siervo Miguel Agustín el anhelo de dar la vida por Cristo, lo que él consideraba como la mejor prueba de su amor a Dios y a los hermanos. Concédenos a todos la gracia de vivir y morir en tu amistad, y de aceptar las circunstancias que rodeen nuestra muerte como el modo de compartir la pasión redentora y la muerte de tu Hijo Jesús, para participar después en la gloria de la resurrección. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Se dicen las peticiones personales y luego se reza un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Oración final para todos los días
Dios y Padre nuestro, que concediste a tu siervo Miguel Agustín en su vida y en su martirio buscar ardientemente tu mayor gloria y la salvación de los hombres, concédenos, a ejemplo suyo, servirte y glorificarte cumpliendo nuestras obligaciones diarias con fidelidad y alegría y ayudando eficazmente a nuestros prójimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén

Noveno día de la Novena al Beato P. Miguel Pro

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Acto de Contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oración inicial para todos los días
Dios nuestro, Padre bueno, te damos gracias por habernos dado a Jesús, tu Hijo, como compañero de nuestra vida, como Maestro y Redentor: y por haber concedido al Padre Miguel Agustín Pro vivir y morir buscando tu mayor gloria y el bien de sus hermanos, los hombres y mujeres de México y del mundo.

Oración del noveno día
Te damos gracias, Señor, por el testimonio tan fuerte del P. Pro. Por la entrega, la fidelidad y creatividad con que anunció el Evangelio. Te pedimos nos ayudes a ser también nosotros, en la familia, en el trabajo, en el mundo, testigos y apóstoles de tu Evangelio. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Se dicen las peticiones personales y luego se reza un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Oración final para todos los días
Dios y Padre nuestro, que concediste a tu siervo Miguel Agustín en su vida y en su martirio buscar ardientemente tu mayor gloria y la salvación de los hombres, concédenos, a ejemplo suyo, servirte y glorificarte cumpliendo nuestras obligaciones diarias con fidelidad y alegría y ayudando eficazmente a nuestros prójimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

Fuente: https://www.aciprensa.com/recursos/novena-al-beato-p-miguel-pro-1741

Categorías:beatos y Santos, General

Carmelita descalza a un paso de convertirse en la primera beata de Paraguay

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Venerable María Felicia de Jesús Sacramentado / Crédito: Facebook Causa Chiquitunga

Carmelita descalza a un paso de convertirse en la primera beata de Paraguay

Por Bárbara Bustamante

De esta manera, la causa de esta venerable será estudiada por la comisión teológica de la Congregación para las Causas de los Santos, para luego presentarla al Santo Padre, quien finalmente será el encargado de evaluar y firmar el decreto que permitiría su beatificación.

María Felicia Guggiari Echeverría,  conocida como “Chiquitunga”, nació el 12 de enero de 1925. Desde los 14 años se dedicó intensamente a la oración y el apostolado en la Acción Católica de Paraguay.

Tras descubrir su vocación de religiosa contemplativa, el 14 de agosto de 1955 “Chiquitunga” ingresó a los 30 años al Carmelo de Asunción, y 4 años después murió a causa de una fuerte hepatitis, el 28 de marzo de 1959.

Su proceso de beatificación se inició en 1997 y fue declarada “venerable” en 2010 por el Papa Benedicto XVI.

La curación atribuida a la intercesión de la religiosa ocurrió el año 2002, en el departamento de San Pedro, cuando un recién nacido, Ángel Ramón, presentó complicaciones en el parto y que estuvo veinte minutos sin signos vitales tras cortar el cordón umbilical.

Ante esta complicación la obstetra pidió la intercesión de la carmelita, y tras 20 minutos de haber sido dado por muerto el bebé recuperó sus signos vitales.

“Ni el oxígeno que le quisieron poner, ni oprimiendo su pecho, se reanimó, nada, nada, así estuvo por 20 minutos”, relató el P. Flaminio Benítez, de la Orden del Carmelo que presentó el caso a la Santa Sede.

“Ya con cinco minutos sin oxígeno en el cerebro queda con secuelas, hoy 15 años después el niño está normal”, sostuvo el sacerdote según señala AICA.

Respecto a la resolución de la junta médica del Vaticano, el Presidente de la Conferencia Episcopal de Paraguay y Arzobispo de Asunción, Mons. Edmundo Valenzuela, pidió prudencia a la hora de llamarla “beata”.

“Hasta que el Santo Padre no promulgue aún el reconocimiento del milagro inexplicable y maravilloso nadie la llame aún beata. Esperamos un poco más”, afirmó el Prelado en un mensaje.

Por su parte, el P. Benítez, explicó que “esto ahora va a la Congregación para la Causa de los Santos y ahí los teólogos hacen una nota al Papa, presentándole los resultados de la junta médica y entonces el Papa firmará un decreto convocando la beatificación, esto sería dentro de unos meses todavía”.

Hasta la fecha, el único santo de Paraguay es el jesuita y mártir San Roque González de Santa Cruz, canonizado en 1988 por el Papa San Juan Pablo II.

Fuente: https://www.aciprensa.com/noticias/carmelita-descalza-a-un-paso-de-convertirse-en-la-primera-beata-de-paraguay-64374/

Categorías:beatos y Santos, General

Sangre cristera, entrega de amor valiente

Sangre cristera, entrega de amor valiente

Publicado en web el 22 de Mayo, 2017

A 17 años, incrementa  la fe en los Santos Mártires mexicanos

 

El 21 de mayo del año 2000, el entonces Papa Juan Pablo II, regaló a México 25 nuevos santos, encabezados por San Cristóbal Magallanes. Hoy, la fe hacia nuestros santos gana poco a poco terreno y el Santuario en su honor continua su avance.

 

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Sonia Gabriela Ceja Ramírez

 

El 21 de mayo se festejará a nivel Iglesia universal la fiesta de San Cristóbal Magallanes y compañeros mártires quienes fueran canonizados en esa misma fecha, pero hace 17 años por el ahora también santo Juan Pablo II, en El Vaticano.
Para conmemorar tan importante efeméride, el Santuario de los Mártires organiza un triduo a manera de fiesta patronal y que se llevará a cabo del 19 al 21 de mayo.
“Todos los días tendremos a las 5 de la tarde una hora santa, exposición del Santísimo, la bendición y luego, el rezo del Rosario; confesiones y a las 6, la Misa.
“El viernes tendremos la conferencia ‘Testigos de Cristo Rey y Santa María de Guadalupe’, la cual se realizará en la capilla provisional del Santuario y será impartida por la Hermana Anacely Villa.
“El sábado 20, a las 9 de la mañana, tendremos primeras comuniones. El domingo 21, de manera especial pidiendo por la unidad de las familias, tendremos la Misa a las 10, la Misa solemne a las 12 y la de acción de gracias a las 6 de la tarde.
“Además, el domingo, también a las 8 de la mañana tendremos la Carrera por la Eucaristía.
“Durante las fiestas, como de ordinario, se tendrá el relicario que estuvo presente en Roma, hace 17 años en la Misa de Canonización. La intención era que el relicario se quedara allá pero el Papa San Juan Pablo II dijo que las reliquias de los mártires deberían estar en tierra mexicana.
“Este relicario está regularmente en el Santuario, mientras que, desde hace algunos meses, está saliendo otro con los restos de los beatos Anacleto González y compañeros.  Este relicario está visitando algunas parroquias con la intención de que la gente los conozca y pida su intercesión por un milagro para que puedan llegar a ser canonizados y celebrarlos también como santos”.

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Si crece la devoción
El padre Aviña señaló que la participación de fieles en el Santuario de los Mártires se ha triplicado. “Aunque entre semana es poca la afluencia, si es más gente que cuando iniciamos, vienen entre 20 y 30 personas. Y los domingos que vienen los decanatos en peregrinación después de que las reliquias visitan sus parroquias, ahí también ha aumentado la participación.
“Nos visita gente no solo de la Zona Metropolitana de Guadalajara sino también foráneas. En el norte del país o incluso al otro lado,  hay un gran interés por conocer la vida de los mártires, porque es gente que emigró y anhela muchas cosas de México y entre ellas su fe. Tienen más conocimiento muchas veces de los mártires, porque allá también se les hace difusión y esporádicamente vienen a conocer y visitar el Santuario”.
El sacerdote explicó que el Año de la Misericordia atrajo muchos fieles al Santuario así como los eventos que se han organizado en la asamblea principal.

Que también
crezca la generosidad
El padre invitó a todos los fieles católicos a donar según sus posibilidades pues destacó que el Santuario es una obra es de todos. Dijo que particular interés por contar con este amplio espacio celebrativo han mostrado los diferentes grupos, movimientos y apostolados de la arquidiócesis quienes han colaborado generosamente y de manera constante con esta obra.
Finalmente el padre exhortó a los fieles a orar por el Santuario y a colaborar económicamente según sus posibilidades y su generosidad.
El Santuario está abierto diariamente de 9 de la mañana a 7 de la tarde. Misa diaria, 6 de la tarde.

 

Vivir la fe en fidelidad hasta la muerte

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El viernes 19 de mayo, a las 6.45 de la tarde y como parte de la fiesta de San Cristóbal Magallanes y compañeros Mártires, la hermana Anacely Villa Barriga, Messt., impartirá una conferencia titulada “Testigos de Cristo Rey y Santa María de Guadalupe”.
Y es que, dijo en entrevista a Semanario, es importante que recordemos y nos ubiquemos cómo vivió la Iglesia esa época oscura para la historia de México.

Recordar
y valorar la entrega
“En 1915 se da la muerte del primero de los mártires canonizado, San David Galván, mientras que en 1935, muere el último de los mártires canonizados hasta el momento.
“Fue una época muy difícil para la Iglesia en México porque los gobernantes venían con una mentalidad liberal tratando de hacer a un lado el papel de la Iglesia en la sociedad, con el argumento de que la Iglesia no permitía el progreso, el desarrollo de la nación, que hubiera igualdad, etcétera.
“Esta mentalidad acompañada de una fuerte influencia de la masone ría, del socialismo, y también otras ideas un poco indigenistas hicieron que hubiera una reacción de rechazo de parte de muchos gobernantes, tanto del presidente de la república como de algunos gobernadores y presidentes municipales.
“Todo este ambiente tenía como objetivo quitar a la Iglesia su papel de defensora de los derechos humanos y también del cierto arbitraje en la sociedad, de la influencia espiritual que tenía porque según esto, cada hombre tenía libertad de actuar según su conciencia, que ciertamente así es pues sabemos que tenemos una ley inscrita por Dios en el corazón, pero como Dios le estorbaba al gobierno se decidió sacarlo”.

Sin miedo,
con mucha valentía
“Los católicos en ese tiempo, que eran personas que tenían una fe sólida, rechazaron esa actitud del gobierno y de una u otra forma trataron de defender la libertad religiosa en nuestra patria. Este fue el papel de nuestros mártires.
“Los sacerdotes continuaron con la formación religiosa de los católicos, pero los laicos también tuvieron un papel muy importante.
“El llamado de los Obispos fue a resistir de una manera pacífica. Los sacerdotes por ningún motivo debían tomar las armas ante la insurgencia de algún grupo de laicos que defendieron la fe, porque cuando vieron por ejemplo, en Chalchihuites el 15 de agosto de 1926, que mataron al padre Luis Batiz y a tres jóvenes laicos comprometidos con la Iglesia, un grupo de laicos fueron de los primeros que empezaron a combatir al Ejército, a disparar por esa acción que realizó. Aunque alguno desobedeció, a ellos no se les considera mártires.
“En esa época hubo un poco de confusión porque los Obispos, muchos de ellos estaban exiliados y algunos otros se fueron por su cuenta. Algunos estuvieron asilados en Cuba, en Estados Unidos o en Roma para evitar la muerte. Fue una situación muy difícil para ellos. Muy pocos se quedaron en México, por ejemplo, Don Francisco Orozco y Jiménez, Arzobispo de Guadalajara.
“Ellos ejercieron el papel que tenían que ejercer, ser pastores y tratar de evitar más derramamiento de sangre. En el momento en que se tomó la decisión que vino también de Roma respecto a que se dejara la lucha armada, los cristeros obedecieron porque los sacerdotes llamaban a la obediencia al Santo Padre y a los Obispos, quienes se adhirieron a buscar la paz.

El privilegio
de testificar la fe
La religiosa señaló que desde el principio de la Iglesia siempre ha habido mártires.
Ser mártir significa ser testigo.
“Cuando una persona, sobre todo nosotros cristianos-católicos tomamos consciencia de lo que significa la fe, se está dispuesto a pedirle a Dios su gracia para vivir en fidelidad esa fe hasta la muerte.
“Nuestros mártires nos dan ejemplo de esa fidelidad a Dios. Nosotros desde el bautismo hemos aceptado a Dios como lo único en nuestra vida. Somos cristianos, llevamos la marca de la cruz de Cristo y la gracia más grande que como cristianos podemos recibir es la del martirio, no cualquiera recibe esa gracia. En ese tiempo muchos cristianos deseaban ser mártires. Anhelaban el martirio porque era la oportunidad de vivir en fidelidad hasta el último momento, la gracia de su bautizo y demostrar al mundo que Cristo es el Rey, que no hay ningún gobernante, ni ninguna mentalidad, que esté por encima de la consciencia del ser humano más que Dios y en aquel tiempo el gobierno, quería manejar la consciencia del hombre y ponerse en el lugar de Dios, que fue lo que no aceptaron nuestros mártires, que se impusiera sobre la ley de Dios una ley que era contraria a la libertad de religión y a cualquier derecho en contra el hombre.
“Este ser testigo, este ser fiel hasta el último momento, es lo que a nosotros nos debe de servir, sobre todo en este tiempo, de motivación profunda para decir, se puede dar la vida por Dios.
“Así como a ellos les concedió la gracia del martirio, a nosotros nos puede conceder la gracia de la fidelidad diaria a nuestra fe en medio de las persecuciones que estamos viviendo en la actualidad, que no son persecuciones con armas o de muerte pero que son persecuciones contra la fe y contra los principios y derechos del hombre”.

 

 

Devoción que refleja respeto y cariño

Museo y Santuario dedicados a San Cristóbal

En el lugar donde nació y donde fue Párroco el santo que encabeza el grupo de Mártires Mexicanos, Totatiche, se le tiene un gran amor y fervor, y le agradecen sus favores y milagros, con un museo y la construcción de un Santuario.

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Dulce Natalia Romero Cruz

El Museo ubicado en la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario en Totatiche, ha tenido varias etapas. Después del martirio de San Cristóbal Magallanes el 25 de mayo de 1927, que en ese entonces era Párroco de Totatiche, y de San Agustín Caloca, Vicario, la gente comenzó a guardar las pertenencias personales que tenía de los dos porque ya los consideraban santos. Entre las reliquias de segundo grado que se reunieron, fueron: ropa, utensilios de cocina que usaba para comer (platos, vasos) cuando visitaba a las familias, además de las cosas personales que se conservaron en la Parroquia, sus muebles, los libros con los que celebraban la Eucaristía, los ornamentos, etc. Poco a poco se fueron recabando y estuvieron resguardados en el Seminario. Pero las reliquias de primer grado son sus restos, sus huesos, y se encuentran en unas urnas que están depositadas en el interior de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario, en los altares laterales.
“Cuando inició el proceso de canonización –platicó el Pbro. Juan José Villanueva Ríos, que tiene 5 años como Párroco de Nuestra Señora del Rosario en Totatiche-, el Pbro. José de Jesús Gálvez Amezcua, comenzó a recolectar todas las pertenencias y en un Salón Anexo a la Parroquia, que se usaba para el catecismo, exhibió las pertenencias en unas vitrinas y fue cuando nació el Museo, esto fue hace unos 20 o 25 años”.
Pero hace 3 años se remodeló, se cambió el piso, se renovaron las vitrinas, se pusieron luces led, se grabaron algunos escudos, entre otros detalles.

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Reconocimiento mundial
El señor Cura relató que “la gente les tiene mucha fe, los invoca para todo, para curar enfermedades, solventar necesidades, resolver inquietudes y para que los ayude en peligros”. Asegura que la devoción a San Cristóbal se ha ido extendiendo en todo el país e incluso en el extranjero, como en Argentina, Italia, España, Estados Unidos de Norteamérica. Que incluso lo han nombrado Patrono de algunos Seminarios y Congregaciones Religiosas, en el país.
La fama se ha ido extendiendo principalmente entre las personas que estudian e investigan el acontecimiento de la Guerra Cristera, donde el señor Cura Magallanes tiene una presencia muy importante. Es por eso que el cariño y la devoción se han propagado.

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Un digno Santuario
En la cabecera municipal de Totatiche, se está construyendo un Santuario, con capacidad para 1000 personas, dedicado a San Cristóbal. El 25 de mayo de este año, que es el aniversario de su martirio, va a iniciar la tercera etapa de este recinto que es la construcción del techo.
Los Agentes de Pastoral de Nuestra Señora del Rosario son los que están trabajando para la recaudación de fondos junto con los hijos ausentes que habitan en el país vecino del norte y algunos que viven en otros lugares de México, pidiendo donativos, organizando kermeses y rifas. Además hay muchas personas que han sido beneficiadas con la intercesión del Cura Magallanes y se han convertido en bienhechores para poder concluir la edificación.

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90 años de su martirio

Fue sacrificado el 25 de mayo de 1927 en Colotlán, junto con San Agustín Caloca, de quien también se conservan y exhiben algunas pertenencias, como su cinturón, su cartera, su escapulario, etc.
Para conmemorar esta fecha se realiza un Novenario, comenzó el miércoles 17 de mayo, asisten peregrinos de distintos lugares. Se celebra la Eucaristía en un contexto de fiesta con cohetes y castillo. Las urnas con las sagradas reliquias salen en procesión por las calles del pueblo el día 25, por la tarde. Este año se van a llevar a su Santuario por la conclusión de la segunda etapa e inicio de la tercera.
Y como se está celebrando el 90º Aniversario de su martirio se va a inaugurar una explanada con un monumento de San Cristóbal, hecho de piedra, en el lugar donde el nació que se llama San Rafael, población de Totatiche.
Todos estos acontecimientos son en preparación de la conmemoración del Centenario del Martirio de San Cristóbal, en 2027, donde la principal novedad será el Santuario terminado.

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En defensa
de la libertad religiosa

Testimonio de Fe

El grito de ¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!, sigue haciendo eco en el Siglo XXI. A 17 años de la Canonización de San Cristóbal Magallanes y compañeros Mártires y a 90 años de la Guerra Cristera, es primordial escuchar los testimonios de las personas que vivieron y experimentaron el anticatolicismo.

Conchita Plascencia editRebeca Ortega Camacho

María Concepción Plascencia Parra nació el 4 de marzo de 1917 en Guadalajara, Jalisco; la novena de diez hijos de un matrimonio con profundas raíces católicas. En entrevista para Semanario recapituló los años de la implementación de la “Ley Calles” y cómo esas reformas suscitaron que su familia tuviera que salir del país. Además, el recuerdo de su participación en la Acción Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) y su asistencia al funeral del Beato Anacleto González Flores, “El maistro Cleto”.
“Andaban inspectores sondeando por un lado y por otro, buscando sacerdotes para llevarlos a la cárcel y después fusilarlos”. Entre algunas anécdotas, recuerda que para que su hermanito recibiera la Primera Comunión, su mamá lo llevó a la casa del padre y en Misa de 5 de la mañana, recibió el Sacramento de la Eucaristía. Y cuando sus papás cumplieron 25 años de casados, el sacerdote celebró la Misa en su casa. “En ese tiempo nuestro párroco, era el Padre y después Obispo Vicente M. Camacho. También fue mi primer confesor, hice mi Primera Comunión en el Templo de San Miguel a los 4 años.
“Mi infancia fue muy bonita, pero muy triste por la situación. Me tocó precisamente el tiempo de la persecución por la “Ley Calles”. Mi papá que era un católico acendrado dijo: ‘miren hijas, aquí ya no podemos ni adorar a Dios’, y nos trasladamos toda la familia a Estados Unidos.
“Nos fuimos en 1928, tenía 11 años, me fui llorando porque yo amé a mi patria desde chica. Dejamos nuestra casa (fundada en 1926, en el centro de la Ciudad) con mucha tristeza. Pero mi papá dijo, ya no se puede, porque ni Misa, no había culto sencillamente. Estaba aquí el Templo de los Santos Ángeles, como está ahorita, con la imagen de la Virgen de Guadalupe; fui a despedirme de ella llorando y le prometí que mi primera visita, si regresábamos era para irla a verla para darle las gracias y lo hice, cumplí con mi promesa (3 años después)”, relató la señorita Conchita.
En otro país, con diferentes costumbres, sin conocer el idioma, la familia Plascencia Parra ubicó su nueva residencia, precisamente a dos cuadras de Hollywood Boulevard en Los Ángeles, California. “En Estados Unidos, fue una experiencia muy diferente, con libertad. Asistimos a una escuela católica, con religiosas y todas allá andaban con sus hábitos. Nos tocó una parroquia muy bonita, Blessed Sacrament, que era de los Jesuitas. Esa fue mi infancia”. Regresaron a México en 1931.

Participación en la ACJM
“Una de las cosas que me gustó mucho fue la Acción Católica, que acababa de fundar Anacleto González Flores, la ‘Unión Católica de la Juventud Mexicana’; me integré en el Templo Expiatorio, con el Padre que le decíamos ‘Chiquito’, el Padre Javier Nuño.
“Con la “Ley Calles” se prohibió el culto; fue cuando Anacleto que era valiente y al mismo tiempo un Cristiano de carta cabal, tomó el papel de defender los derechos de la Iglesia. Se reunían en casas grandes y él daba juntas. Se congregaba la gente y él les hablaba de cómo teníamos que defender la Iglesia, defender nuestros derechos y salían con unas ganas de ser mártir.
“Una hermana, Rosario, tenía 18 años cuando se levantaron los Cristeros y se quería ir, ella estaba dispuesta a ser mártir (sus papás no la dejaron, porque era peligrosos). Los Cristeros necesitaban que se les llevaran municiones y alimentos; cooperar con ellos para que lucharan. Las muchachas hicieron como corsets, con costuras muy pegaditas y metían las balas entre una y otra”, dijo la entrevistada.

El funeral del “maistro Cleto”
El Licenciado Anacleto González Flores, nació en Tepatitlán, Jalisco, el 13 de julio de 1888. En 1922 se tituló de abogado y contrajo matrimonio. En 1925 fue presidente y fundador de la “Unión Popular de Jalisco”. Desde antes de 1926 luchó porque no se realizara la rebelión armada, él siempre se manifestó de forma pacífica. Fue tomado prisionero el 1º de abril de 1927 y sin proceso ni sentencia fue cruelmente ejecutado en el cuartel colorado de Guadalajara. “Lo colgaron de los pulgares, se le azotó, se le torturó para arrancar nombres de ilustres católicos. Por fin, le hundieron una balloneta en la espalda”. Murió a los 38 años de edad.
“Conchita (María Concepción Guerrero Figueroa), esposa de Anacleto, era amiga de mis hermanas mayores; él dejó un niño de 3 años y un bebé. “Cuando lo cogieron, lo martirizaron, fue muy terrible. Lo mataron en la cárcel y cuando lo llevaron a su casa, lo pusieron en un cajón muy pobre. De suerte que como estaba tan herido, corría la sangre alrededor del cajón.
“Era una casa que tenía rejas, que daban hacia la banqueta y nada más a través de las rejas lo podían ver. Solamente nosotros pudimos entrar. Yo estuve a un lado del cajón; me acuerdo que tenía la boca abierta y una raya de sangre sobre sus labios. Estuve a un lado  y las personas que estaban afuera, en la banquea, me daban escapularios y estampas para que se los pusiera sobre su cuerpo y se las regresaba. Lola, mi hermana, llevó una rosa blanca y la pasó alrededor de su cuerpo. Otra hermana, recogió muchos testimonios.
“En el Santuario (de Guadalupe), lo enterraron y pusieron una placa con las palabras: ‘Verbo, vita et sanguine docuite’. Los ACJMeros fueron los primeros en honrarlo el día de su martirio, el 1° d abril. Al Santuario, iban con sus banderas de la Unión Católica, ellos fueron a honrarlo, a venerarlo. Unos años después, lo exhumaron para cambiarlo, y estuve presente; sacaron la urna, no encontraron más que polvo y tengo de ese polvo, una reliquia”, señaló la señorita Conchita, que el pasado mes de marzo cumplió 100 años de vida.
Un recuerdo más, con Anacleto, fue en los primeros días de su vida. “Resulta que mis papás escogieron como mi padrino de bautismo a Hilario Pérez, que era amigo íntimo de Anacleto González Flores y cuando me bautizaron, lógico que iba a invitar a su amigo. Me dijo mi hermana, que ese día repartieron bolos y que Anacleto estaba tan contento tocando la guitarra y me tenía en sus brazos, así que tuve ese privilegio”.
Otra lucha en defensa de la libertad religiosa que enfrentó Concepción Plascencia fue cuando el gobierno de Lázaro Cárdenas estableció la educación socialista en México. Ella participó del movimiento estudiantil que tenía como objetivo “preservar la libertad de cátedra y la autonomía universitaria. Recuerda su participación en la manifestación pacífica que tuvo lugar el 3 de marzo de 1935 que fue disuelta violentamente y en la que murieron baleadas tres personas.
A pesar de todo lo que ha vivido, la entrevistada, que tiene un siglo de vida y continúa la labor de Evangelización enseñando el catecismo, manifiesta: “yo no he perdido la Fe” y exhorta a los cristianos a “aprovechar la libertad que tenemos”.

Fuente: http://www.semanario.com.mx/ps/2017/05/sangre-cristera-entrega-de-amor-valiente/

Categorías:beatos y Santos, General

El amigo Joselito

El amigo Joselito

Publicado en web el 9 de junio, 2016

“No hay amor más grande que dar la vida por los amigos” Jn 15, 13

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La amistad es uno de los dones más grandes que todos tenemos y que siempre los manifestamos con nuestras palabras y nuestras acciones. Esta amistad siempre está unida y guiada de una manera especial por el amor al prójimo.
José Sánchez del Río es un testimonio de amistad entre el hombre y Dios; tanto que, a ejemplo de Cristo, que dio su vida por sus amigos, que somos nosotros, Joselito también dio su vida por dar testimonio del gran amor que le tenía a su amigo Jesucristo y sus hermanos.
Sabemos muy bien que nadie defiende lo que no se conoce, y mucho menos lo que no se ama. Por tanto, Joselito, desde niño, gracias a sus padres y a sus hermanos, conoció a Nuestro Redentor, se enamoró de su propuesta de vida y lo defendió hasta dar su vida por Él.
Los biógrafos de Joselito mencionan testimonios, de viva voz, de que era muy amistoso con todos sus compañeros, ayudaba a todos los que le pedían ayuda y, sobre todo, muy devoto de la Virgen y de Jesucristo, ya que rezaba el Rosario diario y cuando iba a misa lo hacía gustoso y con gran devoción.
La amistad sincera y firme con Jesucristo, con los años, fue incrementándose y solidificándose, y que al momento de la persecución religiosa por parte de los gobernantes, Joselito defendió a su Amigo Cristo Rey, a pesar de que tenía poca edad. Esta defensa a su Amigo Jesús la hacía desde su casa con la oración y sus rezos, pero lo quiso llevar a las obras; tanto, que quería enlistarse en las filas de los soldados que defendían la Fe Católica, pero por tener poca edad, al principio no lo admitieron; los jefes notaron el gran amor que tenía a Jesucristo, y sabiendo que lo defendería al límite, le dieron permiso de estar con los soldados de una manera sencilla pero significativa: primero, llevaba la bandera de su Batallón, y posteriormente, siendo el clarín del General; y espiritualmente, era quien dirigía el Rosario, daba palabras de aliento, oraba por los soldados caídos, siempre con una entrega generosa a Dios, que motivaba a los demás a entregarse por el ideal de Cristo, que en ese momento era la defensa de la Fe.
Cuando lo apresaron, nos dio la muestra de la generosidad, lealtad y valentía que cualquiera de nosotros podemos tener para sus amigo: cedió la oportunidad de salvarse a su Capitán, y así cayo prisionero. Ya estando prisionero, a todos los que junto a él estaban encarcelados por causa de Cristo, los alentaba a ser fuertes y sentirse orgullosos de ser prisioneros por el nombre de Cristo, tal como San Pablo y San Pedro, entre otros cristianos.
Joselito nos dio prueba de que defendía a su Amigo Jesucristo y a sus “pertenencias”, cuando vio el ultraje que los soldados habían hecho de la Casa de Dios; hizo un gesto semejante como lo hizo Jesús al expulsar a los vendedores del Templo, porque no le daban el valor al espacio reservado para el culto a Dios; limpió el presbiterio donde muchas veces había hecho oración de rodillas para pedirle el don del martirio.
Los soldados, encabezados por su padrino, lo golpearon brutalmente para que traicionara a sus amigos de guerra y, sobre todo, renegara de su gran Amigo: Jesús. Pero cada golpe que le daban a él, era un aliciente que iba suscitando dentro de él para fortalecerlo y abrazarse más a su Amigo, porque sabía que nunca lo iba a dejar solo.
Antes de morir, con mucha tristeza le escribió una carta a su madre para despedirse, pero no sin antes pedir el Sacramento de la Eucaristía para fortalecer el caminar duro y doloroso que iba a padecer; camino que lo conduciría al encuentro amoroso con su gran Amigo.
Los auténticos amigos nunca se traicionan, inclusive en peligro de muerte, y como dice San Juan, “no hay más dicha que dar la vida por sus amigos” (Cfr Jn 15,13). Joselito nunca traicionó a su Amigo Jesús.
Este testimonio de auténtica amistad lo muestra un adolescente que vivió entre nosotros y que nos ayuda a que nuestra amistad con Dios, basada en su ejemplo, vaya creciendo y cimentando cada día y en cada instante, a través de frecuentar los Sacramentos, hacer oración, meditar la Palabra de Dios y hacer vida el amor con nuestras obras en cada instante y en cada lugar donde nos desarrollemos. La verdadera amistad no es sólo de palabra, que se dice en un instante, sino una manera de pensar y vivir por el otro que cada día se va solidificando en el amor; tanto, que podamos dar nuestra vida por los amigos.
Joselito es un testimonio de amistad con Dios real y alcanzable para cualquiera de nosotros. Pidamos su intercesión para que nos ayude a unirnos más a Dios y que su testimonio de vida nos inspire a entregarnos totalmente a nuestro Salvador Jesucristo.

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TESTIMONIO

Paulina Gálvez, la mamá de Ximena Guadalupe, quien por intercesión de Joselito sana, nos cuenta cómo ha sido su vida y la de su hija al lado de “su niño”, como cariñosamente le dice.
Conoció a José Sánchez del Rio desde niña, ya que su abuela y una tía abuela le tenían mucha devoción. Les llamaba la atención que un niño tan chiquito hubiera sido tan valiente.
Cuando nació Ximena y empezó con los problemas de salud, que les llevaron a ir de un médico a otro y recibir diferentes diagnósticos, Paulina dice que “se agarró de la mano de su niño”, y a pesar de los pronósticos de los médicos, ella no dudaba de que Joselito iba a interceder por la salud de su pequeña.
El día que la iban a desconectar porque médicamente no había ya nada que hacer, pidió que la dejaran tomarla en sus brazos, y en ese momento la pequeña abrió los ojos y empezó a sonreír. Paulina supo en el instante que su niño había escuchado sus oraciones y había intercedido por la salud de su hija.
Desde ese día, su vida ha cambiado radicalmente. Fueron muchos años de estudios, pruebas, entrevistas, para comprobar el milagro que llevará a José Sánchez del Rio a los Altares. Paulina nos cuenta que, desde el milagro, ha podido conocer más a Dios, lo grande que es y lo grande que es su Misericordia, y también descubrir que día a día vivimos milagros.
Paulina dice que lo que más ha marcado su vida, de la vida de Joselito, es ver su valor a tan corta edad , capaz de dar la vida por Cristo.
Actualmente, Paulina y Ximena comparten su testimonio como una forma de agradecimiento a José para que más personas conozcan su vida; pero, sobre todo, crean en los milagros.

Fuente:

http://www.semanario.com.mx/ps/2016/06/el-amigo-joselito/

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Fray Junípero Serra

Fray Junípero Serra:

I.- Mallorquín universal

Petra estará de fiesta las próximas semanas. Petra, localidad situada en el centro de Mallorca, que cuenta alrededor de tres mil habitan…

Fray Junípero es considerado el “apóstol de California"Fray Junípero es considerado el “apóstol de California”

Fray Junípero es considerado el “apóstol de California”. Allí fundó numerosas misiones católicas, que años después darían lugar a ciudades tan importantes como Los Ángeles, San Diego, San José o San Francisco. En el salón estatuario del Capitolio, en Washington, se puede contemplar una estatua de fray Junípero de tamaño natural, junto a otras 37, en representación de los próceres del Estado de California. Francisco ha calificado a fray Junípero como “uno de los padres fundadores de los Estados Unidos”.

Cuando fray Junípero nació, existía en Petra el convento franciscano de san Bernardino de Siena, que se encontraba cerca del hogar de la familia Serra. Los padres, Antonio y Margarita, agricultores muy modestos, tuvieron también una hija, Juana María. Fray Junípero realizó sus primeros estudios en la escuela aneja al convento de san Bernardino, revelándose un niño inteligente; fue allí donde germinó su vocación religiosa, que la familia acogió con alegría. A pocos kilómetros de Petra se encuentra el santuario de Nuestra Señora de Bonany, donde brotó la devoción mariana de fray Junípero, que practicó a largo de toda su vida; allí predicó su último sermón en Mallorca.

En 1730, con dieciséis años, fray Junípero abandonó Petra, para dirigirse a Palma de Mallorca. Ese mismo año entró como novicio en la orden franciscana en el convento de Santa María de los Ángeles de Jesús, situado en las afueras de Palma. Terminado el año de prueba satisfactoriamente, el joven Miquel Josep hizo la profesión religiosa el 15 septiembre de 1731, decidiendo cambiar su nombre por el de Junípero (Ginepro), uno de los primeros compañeros de san Francisco de Asís. En el convento de san Francisco, en Palma, donde permanecería durante veinte años, fray Junípero cursó los estudios de filosofía y teología. Fue ordenado sacerdote en diciembre de 1737, con veinticuatro años, y aquel mismo año fue nombrado profesor de filosofía; en 1740 lo será en teología. Al finalizar los estudios la primera promoción, dijo a sus alumnos: “Ya no soy vuestro profesor, sino vuestro más humilde servidor”. Fray Junípero ejercitó también el ministerio sacerdotal predicando y confesando en comunidades rurales del interior de Mallorca. Con apenas treinta años, fue nombrado catedrático de filosofía en la Universidad de Mallorca, conocida comúnmente como “Universidad Lulliana”, en honor del beato Ramón Llull, célebre intelectual y místico mallorquín del Medievo.

La muerte de uno de sus mentores, fray Antonio Perelló, natural también de Petra, estimuló en fray Junípero los deseos de ir misionero a México, entonces llamado virreinato de Nueva España, con el deseo de difundir el Evangelio entre los pueblos indígenas. La tarea de anunciar a Cristo a personas con culturas y creencias muy diversas al cristianismo no se presentaba una tarea fácil: requería instaurar relaciones de confianza con la población, construir prácticas de vida que no desbancaran completamente las costumbres locales, así como contribuir al progreso material de los nativos; esto fray Junípero lo aprendería con la experiencia. Junto a otro franciscano más joven, fray Francisco Palóu, que con el correr de los años se convertiría en su biógrafo, zarparon del puerto de Palma en la primavera de 1749 en dirección a Málaga, desde donde navegaron hacia Cádiz. Allí permanecieron durante cuatro meses antes de partir hacia el continente americano, el 29 de agosto, en el buque Nuestra Señora de Guadalupe, donde viajaba un grupo de veinte franciscanos. Después de una escala de dos semanas en Puerto Rico, el 4 de diciembre la nave atracó en el puerto de Veracruz, el más importante de Nueva España. El último día del año, tras un trayecto extenuante que fray Junípero quiso recorrer a pie, pernoctaron en el santuario de la Virgen de Guadalupe, en el cerro del Tepeyac, a las afueras de la Ciudad de México, donde la Virgen María se apareció a san Juan Diego Cuauhtlatoatzin en 1531. Fray Junípero llegó a Nueva España dos siglos después del arribo de los doce primeros franciscanos, llamados los “doce apóstoles” (1524).

Fray Junípero fue acogido en el convento de san Fernando, que tenía la misión de formar misioneros por un período de dos años, para evangelizar posteriormente en territorios de frontera. Pero pronto se presentó la oportunidad a fray Junípero de ofrecerse voluntario para evangelizar en las misiones de la región de la Sierra Gorda, al norte de la capital del virreinato, donde vivían dos pueblos indígenas: los Pames y los Jonace, ambos pertenecientes a la etnia chichimeca. La primera de las cinco misiones que allí fundó fray Junípero fue la de Santiago de Jalpan, en la tierra de los Pames, que con el tiempo dio lugar a la ciudad que hoy es conocida como Jalpan de Serra, en el Estado de Querétaro. Con gran fe y optimismo, así como con notable liderazgo personal y capacidad organizativa, fray Junípero afrontó su tarea apostólica entre aquellas gentes. Además de la atención espiritual y la formación catequética, fray Junípero enseñó a los indígenas nuevas técnicas de agricultura y de cría de ganado, que contribuyeron a aumentar la producción agropecuaria y garantizaban el sustentamiento de las misiones. Los misioneros franciscanos consideraron que si la población indígena se convertía en sedentaria, esta circunstancia favorecería la evangelización; por eso ayudaron a los nativos a estructurarse como comunidad. Cada poblado disponía de un alcalde y de funcionarios municipales elegidos democráticamente.

Fueron construidos cinco templos de estilo barroco, que todavía se conservan, que son una manifestación concreta de la inculturación de la fe en México. Fray Junípero participó en la construcción de estas iglesias como un albañil más. Por otro lado, fue designado responsable de esas misiones, y tuvo que hacerse cargo no sólo de los misioneros franciscanos y los indígenas, sino también de las relaciones con los militares y los colonos. Fue en esta época cuando fray Junípero defendió el derecho de la población indígena de seguir utilizando la propia tierra, que había sido invadida por los colonos, obteniendo la ayuda del virrey. Esto supuso para fray Junípero ser denunciado falsamente de maltrato a los nativos. En cambio, ellos mismos se ocuparon de desmentir estas calumnias ante las autoridades coloniales.

En 1758, fray Junípero y el inseparable P. Palóu fueron destinados por los superiores a la misión de san Saba, en Texas, donde los Comanches habían destruido la misión y asesinado a dos franciscanos. Sin embargo, las autoridades españolas consideraron demasiado peligroso el restablecimiento de la misión de san Saba. Así que ambos frailes regresaron a la Ciudad de México, donde permanecieron en el convento de san Fernando hasta 1768. Durante estos diez años, fray Junípero fue maestro de novicios y realizó junto con otros franciscanos largos viajes, siempre a pie, para predicar la palabra de Dios en misiones populares y administrar los sacramentos, especialmente el de la penitencia, en lugares donde los fieles no veían un sacerdote durante años. Conociendo las capacidades de fray Junípero, sus superiores decidieron confiarle en 1769 la tarea de dar inicio a las misiones en la Alta California. Ese año comenzó otra gran aventura apostólica para fray Junípero.

II. Junípero Serra: la evangelización de la Alta California

Fray Junípero dedicó los últimos años de su vida a administrar los sacramentos del bautismo y de la confirmación a miles de indígenas Fray Junípero dedicó los últimos años de su vida a administrar los sacramentos del bautismo y de la confirmación a miles de indígenas

La expulsión de los jesuitas de todos los dominios de la corona española, decretada por el rey Carlos III en 1767, motivó que la evangelización en el virreinato de Nueva España fuera encomendada a los franciscanos y a los dominicos. Teniendo en cuenta las grandes dotes apostólicas y organizativas de fray Junípero, sus superiores decidieron confiarle la misión en las tierras de California. El 1 de julio de 1769, procedente de la misión de Loreto, llegó por tierra a lomos de mulo al puerto de San Diego, en la llamada “Alta California”, región que se extendía desde las actuales ciudades de San Diego hasta San Francisco, un territorio de 750 km en línea recta, y cuyo nombre recuerda que fueron fundadas como misiones. Por aquel tiempo, los indígenas que poblaban la Alta California eran alrededor de 60.000. La Baja California se encuentra en la península que lleva el mismo nombre, en el noroeste del actual México. El período que va desde 1769, año en que fue fundada la primera misión, hasta 1810, año en que comenzaron las guerras de independencia en América Latina, fueron fundadas 19 misiones en la Alta California; 9 de ellas por fray Junípero.

Al frente de la primera expedición hacia la Alta California, que comprendía misioneros, soldados y colonos, se encontraba Gaspar de Portolà, gobernador militar de la provincia de Las Californias. Fray Junípero se puso enseguida a trabajar en la misión de San Diego: se construyeron cabañas y una sencilla iglesia con pinturas y otros objetos religiosos traídos desde la Baja California, confiando en que la belleza del arte atraería a los pobladores, los Kumeyaay. Sin embargo, los indígenas robaron y atacaron la misión. Una vez pacificada la situación, fray Junípero partió en nave desde San Diego hasta Monterey, donde fundó en 1770 la misión de San Carlos (no hay que confundir la ciudad de Monterey en California, al sur de San Francisco, con la de Monterrey, que se encuentra en el norte de México). Además de las dificultades que comportaba la misión en esas tierras, fray Junípero tuvo que vérselas también con el obstruccionismo del sucesor de Portolà al mando de las tropas en la Alta California, Pedro Fages, en los proyectos evangelizadores del santo, que hubiera querido establecer misiones con más rapidez.

El trabajo evangelizador con los pobladores de Monterey -los Rumsen– era lento y con resultados muy modestos. Eran pocos los indígenas adultos que aceptaban la fe católica y manifestaban a los misioneros el deseo de ser bautizados. En cambio, algunos consentían que sus hijos recibieran el sacramento del bautismo. Esta situación no desalentó el espíritu apostólico de fray Junípero; todo lo contrario: sugería a sus superiores la fundación de nuevas misiones (las tres siguientes en crearse fueron las de San Antonio y San Gabriel, en 1771, y San Luis Obispo, en 1772). Uno de los problemas que encontró fray Junípero fue la limitación del número de indígenas que podían entrar en la misión, impuesta por las autoridades militares. Fray Junípero se opuso a estas interferencias, afirmando: «Si no se nos permite entrar en contacto con ellos, ¿qué hacemos entonces aquí?». Conviene recordar que la fundación de las misiones requería la conjunción de la tarea propia de los misioneros con la presencia de tropas que garantizaban la seguridad de los evangelizadores, a la vez que los militares descubrían y tomaban posesión de nuevos territorios hasta entonces inexplorados. Los fines que perseguían unos y otros, por tanto, eran distintos; de ahí que las autoridades religiosas y políticas entraran a menudo en conflicto. Los misioneros necesitaban la protección de los soldados, aunque defendían su autonomía y se oponían a las injerencias que sufrían en su trabajo. Por ejemplo, denunciaron con fuerza a las autoridades la violencia de los militares hacia la población indígena.

En 1771, Antonio María de Bucareli y Ursúa sustituyó como virrey de Nueva España a Carlos Francisco de Croix, el cual había protegido la actividad misionera de fray Junípero. Bucareli fue uno de los mejores administradores que tuvo la monarquía española en el siglo XVIII, y un buen virrey de Nueva España. De carácter sereno y reflexivo, Bucareli logró mantener en paz el virreinato e impulsar las reformas borbónicas. En estas circunstancias, fray Junípero realizó un gesto audaz: emprender viaje hacia la Ciudad de México para entrevistarse con el nuevo virrey. Considerando la urgencia de hablar con Bucareli, fray Junípero partió de la Alta California después de haber tratado el tema con sus hermanos franciscanos, pero sin haber solicitado previamente el permiso de su superior, fray Rafael Verger. Este modo de proceder fue debido a que una carta desde la Alta California hasta la Ciudad de México podía llegar a tardar alrededor de un año, y el santo quería llevar noticias de primera mano acerca de las misiones al virrey; temía que las informaciones que le pudieran llegar del comandante Pedro Fages condicionaran negativamente la actitud del virrey respecto a la acción evangelizadora de los franciscanos en la Alta California. El virrey recibió a fray Junípero, quien le informó directamente de la situación en las misiones. Bucareli pidió a fray Junípero que escribiera un documento con todas las sugerencias que deseaba presentarle. Fray Junípero escribió el 13 de marzo de 1773 un largo memorándum con 32 peticiones concretas, que se podrían agrupar en cuatro grandes temas: 1) El abastecimiento de las misiones de la Alta California; 2) La carencia de mano de obra cualificada en las misiones; 3) La distribución de competencias entre los misioneros y los soldados; y 4) La autoridad y la conducta de los soldados. En una solicitud de este último capítulo pide al virrey que respecto a los indígenas bautizados «ningún castigo ni maltratamiento se haga en alguno de ellos, ni por el oficial ni por soldado alguno sin el dictamen del padre misionero, por ser lo dicho costumbre inmemorial del reino desde su conquista, muy conforme al derecho natural (…)».

A fray Junípero se le concedió casi todo lo que había solicitado al virrey, especialmente lo relativo a la autoridad sobre los indígenas. Sugirió también la sustitución de Pedro Fages por otro comandante, cosa que sucedió en 1775 en la persona de Fernando de Rivera y Moncada. Cuando fray Junípero regresó a la Alta California en 1773, encontró las misiones de la Alta California notablemente desarrolladas. Entonces propuso la creación de una nueva misión, la de San Juan de Capistrano, pero mientras se estaba por empezar, seiscientos indios Kumeyaay atacaron la misión de San Diego y la destruyeron totalmente, asesinando a un misionero, fray Luis Jayme, y a dos artesanos. Fray Junípero escribió al virrey para pedirle que se perdonara a los asesinos si hubiesen sido capturados, y no fuesen castigados muy severamente. Le recordaba también que él mismo había manifestado años antes que si los indígenas le mataban se les había de perdonar. Apenas fue posible, se reconstruyó la misión de San Diego y se estableció, no tan solo la misión de San Juan de Capistrano, sino también la de San Francisco, ambas en 1776, y la de Santa Clara, 1777.

En 1777, teniendo en cuenta el desarrollo de las misiones en la Alta California, la sede del gobernador de Las Californias se trasladó a Monterey, y fue nombrado gobernador Felipe de Neve, el cual comenzó un proceso de secularización de las misiones, siendo esto motivo de sufrimiento para fray Junípero. Neve pretendía que no hubiera más misiones en la Alta California, sino sólo “doctrinas”. Las doctrinas eran misiones secularizadas, es decir, parroquias autónomas bajo la jurisdicción de un obispo, y no de una orden religiosa. La transformación de las misiones en doctrinas era el modo con el que las autoridades coloniales pretendían disminuir el influjo de las órdenes religiosas y aumentar el del poder secular. Fray Junípero se propuso evitar que las misiones se convirtieran en territorios sometidos al sistema de dominación colonial, con los misioneros concebidos al servicio de una estrategia de conquista, en la que la evangelización fuese sólo un elemento accidental. Pero fray Junípero, siguiendo las disposiciones de sus superiores religiosos, tuvo que aceptar el nuevo modelo organizativo de las misiones que la administración borbónica estaba imponiendo en el Nuevo Mundo.

En 1782 fray Junípero fundó la misión de San Buenaventura. Dedicó los últimos años de su vida a administrar los sacramentos del bautismo y de la confirmación a miles de indígenas. Antes de cumplir setenta años, y después de haber trabajado treinta y cuatro en Nueva España, sus fuerzas disminuyeron notablemente. Después de haberse confesado con el P. Palóu, falleció en la misión de San Carlos de Monterey el 28 de agosto de 1784. Cuando fray Junípero murió, alrededor de seis mil indígenas habían sido bautizados en las misiones por él fundadas. Fue un religioso dotado de un enorme dinamismo evangelizador; lo único que le movió fue el deseo de anunciar a Cristo, de testimoniar la alegría del Evangelio. De san Junípero Serra dijo el Papa Francisco el día de su canonización: «Tuvo un lema que inspiró sus pasos y plasmó su vida: supo decir, pero sobre todo supo vivir diciendo: “siempre adelante”. Esta fue la forma que Junípero encontró para vivir la alegría del Evangelio, para que no se le anestesiara el corazón. Fue siempre adelante, porque el Señor espera; siempre adelante, porque el hermano espera; siempre adelante, por todo lo que aún le quedaba por vivir; fue siempre adelante. Que, como él ayer, hoy nosotros podamos decir: “siempre adelante”».

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NOVENA AL BEATO MIGUEL AGUSTÍN PRO, S.J.

NOVENA AL BEATO MIGUEL AGUSTÍN PRO, S.J.

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Oración Inicial para todos los días

Dios nuestro, Padre bueno, te damos gracias por habernos dado a Jesús, tu Hijo, como compañero de nuestra vida, como Maestro y Redentor; y por haber concedido al P. Miguel Agustín Pro vivir y morir buscando tu mayor gloria y el bien de sus hermanos, los hombres y mujeres de México y del mundo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Oración final para todos los días

Dios y Padre nuestro, que concediste a tu siervo Miguel Agustín en su vida y en su martirio buscar ardientemente tu mayor gloria y la salvación de los hombres, concédenos, a ejemplo suyo, servirte y glorificarte a través del amor y compromiso con nuestros prójimos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

 


PRIMER DIA – LA FAMILIA

Miguel Agustín Pro Juárez nació en Guadalupe, Zac. el 13 de enero de 1891. Sus padres se llamaban Miguel Pro y Josefina Juárez. Los hijos de este ejemplar matrimonio fueron 11; el tercero es Miguel Agustín, y los últimos, Humberto y Roberto, que harían compañía a su hermano mayor en los sótanos de la Inspección de Policía. Las dos mayores, serían religiosas: María de la Luz y María Concepción.

El P. Pro fue siempre muy apegado a su familia. Supo ser buen hijo y buen hermano. Desde pequeño muestra una naturaleza efervescente y optimista, desbordante de imaginación y alegría. No es muy piadoso, pero está embebido en la atmósfera de fe en que ha sido educado desde niño. “De esa clase de santos quiero ser yo: un santo que come, duerme, hace travesuras y muchos milagros”, dijo una vez Miguel Agustín.

Al recibir unos retratos de sus hermanos escribió:

“Cuánto mi alma gozará al ver mi familia entera,

cuya imagen verdadera en mi pecho vivirá.

Y ni la muerte podrá borrar por leves instantes

de esos seres los semblantes,

que como un sagrado templo de mi corazón contemplo siempre amados, siempre amantes”.

Viendo nuestra vida

  1. ¿Qué nos hace sentirnos vivos en la familia?
  2. ¿Qué nos quita la alegría en la familia?
  3. ¿Cómo podemos vivir plenamente (en santidad, en armonía) en el matrimonio, en la familia?

 

Oración del día

Te damos gracias, Señor, por la familia en que hiciste nacer y crecer al Beato Miguel Agustín. Por su padre, Miguel Pro; por su madre, Josefina Juárez; por sus hermanos. Por que compartió con ellos un ambiente familiar sencillo, alegre; por que recibió una formación cristiana que unía la fe y la vida.

Te pedimos por todas las familias de México y del mundo, especialmente por las que están desunidas, sufren violencia o pasan alguna necesidad.

Por Cristo, nuestro Señor.

Amén.

 

Peticiones personales

Oración final

 


SEGUNDO DIA – LA VOCACION

En agosto de 1911, a la edad de 20 años, Miguel Agustín sintió que Dios lo llamaba a la vida religiosa e ingreso a la Compañía de Jesús. En una carta que escribe a una persona que oraba por él, encontramos estas palabras sobre la vocación:

“¿Habla Dios al alma?… Sí, sí habla y muy dulce es su palabra. Sí habla y el alma comprende esa voz y entiende ese lenguaje. Yo lo sé por experiencia y te aseguro que no tenía las disposiciones que tú tienes para comprender ese llamamiento, antes por el contrario, tenía todas las disposiciones contrarias, todos los obstáculos en contra y no por hechos que no dependían de mí, sino por acciones y manera de proceder completamente contrarias. Pero… en su infinita misericordia puso los ojos en ese tronco seco y estéril de mi vida, y viendo la estatua que El mismo debería sacar con su gracia santísima, me dio la vocación, me sacó, a pesar de mi oposición, de un mundo corrompido en el que vivía, para que se cumplieran las hermosas palabras del salmista: Te saqué del estiércol para colocarte entre los príncipes de mi pueblo…”.

Viendo nuestra vida

1)  ¿De qué manera Dios te ha hablado a ti?

2)  ¿Cuál es tu vocación, tu misión en el mundo?

Oración del día

Te damos gracias, Señor, por la vocación del Padre Pro a la Compañía Jesús. Por su entrega y generosidad en el seguimiento de tu Hijo Jesucristo. Porque, a ejemplo de San Ignacio, supo en todo amar y servir.

Concédenos a todos, por intercesión del Beato Miguel Agustín, saber agradecer los dones de la vida y de la fe en tu providencia. Ayúdanos a descubrir tu voluntad y a cumplir ésta enteramente.

Por Cristo, nuestro Señor.

Peticiones personales

Oración final

 


TERCER DIA – LOS ESTUDIOS

El 15 de agosto de 1913 Miguel Agustín hace sus primeros votos (de pobreza, castidad y obediencia). Comienza sus estudios, que tiene que interrumpir, pues la noche del 4 al 5 de agosto el noviciado de El Llano en Michoacán es invadido por unos soldados que se entregan al pillaje. Los superiores deciden que los jóvenes estudiantes prosigan los estudios en California. Cada vez disminuyen las esperanzas de poder regresar a México por las leyes antirreligiosas. Así las cosas, Miguel Agustín con otros compañeros jesuítas va a estudiar la filosofía a Granada (1917-1920).

El P. Valentín Sánchez -rector del filosofado- da este testimonio sobre el H. Pro: “No estaba dotado de especial talento para la especulación filosófica; no recuerdo con exactitud sus notas de exámenes, pero me imagino que fueron más bien medianas. En cambio le había concedido el señor gran talento para tratar con los prójimos. Su carácter expansivo y bromista lo hacía familiar a todos y más a los más humildes. Sus recursos inagotables para imitar caracteres iban a serle sumamente útiles en tiempo de persecución para ocultarse, introducirse en todas partes y hacerse todo a todos para ganarlos a todos para Cristo… ¿Sus virtudes? Yo era su rector, y en su alma, que él me mostraba sin reservas, descubría su admirable paciencia en medio de las contrariedades”

En 1920, al terminar sus estudios de filosofía, el H. Pro es enviado a hacer su magisterio a Nicaragua. Dos años después regresa a Europa a estudiar la teología para, finalmente, recibir la ordenación sacerdotal junto con 21 compañeros el 30 de agosto de 1925.

Viendo nuestra vida:

Para prestar un mejor servicio en el trabajo pastoral, ya sea como catequista, ministro, animador, es importante dar tiempo al estudio y la capacitación.

1)  ¿Se dan en la parroquia cursos y talleres de capacitación?

2)  ¿A cuáles has asistido? ¿Qué te han dejado?

Oración del día

Te damos gracias, Señor, por ese tiempo de estudios en que te hiciste presente en la vida del P. Pro. Por que gracias a ese tiempo invertido en libros, cursos, clases, pudo prestar un mejor servicio a tu Pueblo.

Te pedimos que nos demos tiempo para asistir a las reuniones de las Comunidades de Base, donde se ven temas sobre la vida de la Iglesia, la Biblia, la familia, las relaciones humanas. Así como a los talleres y cursos de catequistas, jóvenes, matrimonios que se ofrecen en la parroquia.

Por Cristo, nuestro Señor.

Peticiones personales

 

 


CUARTO DIA – LOS ENFERMEDAD

La salud del P. Pro no era buena. Una úlcera estomacal y la oclusión del píloro le causaban graves molestias. En una carta íntima escribe: “los dolores no cesan. Disminuyo de peso, de doscientos a cuatrocientos gramos cada semana, y a fuerza de embaular porquerías de botica, tengo descarriado el estómago”. En otra dice: “No duermo casi nada. No tengo apetito. No puedo trabajar. Apenas puedo rezar el rosario, celebrar la misa, alguno que otro día, parte del breviario” Su organismo se redujo a tal extremo que sus superiores decidieron enviarlo a México, para que no fuera morir lejos de su tierra.

Después de un viaje al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes escribió: “Era muy penoso para mi miserable naturaleza volver a México sin salud, sin acabar mis estudios; encontrar a mi pobre patria deshecha por sus gobernantes, y sin el placer de volver a ver aquella madre mía, que me dio el ser, y a quien lloro aún en medio de mi resignación y conformidad. Pero mi viaje a Lourdes me ha dado bríos”.

De regreso en México se dedicó, entre otros ministerios, a visitar enfermos y atender moribundos: “¿Enfermos? ¿Viáticos? ¿Extremaunciones?… aquí sí que quisiera no sólo trilocarme, sino centuplicarme. El Viernes de Dolores, a pesar de las dos tandas de ejercicios, anduve de aquí para allá…”

Viendo nuestra vida

1)  ¿Qué personas están enfermas en nuestra comunidad? (Mencionemos sus nombres, pidamos por ellos).

2)  ¿Tenemos el testimonio de algún enfermo o enfermos, que a pesar de minada salud, presten algún servicio a la comunidad o contagien su fe, alegría y buen humor?

Oración del día

Te damos gracias, Señor, por la vida y entereza del P. Pro, aún en medio del dolor y la enfermedad. Por su alegría y buen humor. Por su paciencia y entrega a los enfermos.

Te pedimos por todos los enfermos de esta comunidad. Sabemos que estás en ellos. Te pedimos que nos demos tiempo para visitarlos, para atenderlos en sus necesidades, para darles consuelo y aliento y, por supuesto, para aprender de ellos.

Por Cristo, nuestro Señor.

Peticiones personales

Oración final

 

 


QUINTO DIA – EL SERVICIO DE LA FE

El 7 de julio de 1926 el P. Pro desembarca en el puerto de Veracruz para ponerse a las ordenes del padre Provincial. La situación religiosa en México es gravísima. El presidente Calles jura destruir la fe cristiana; publica una ley que lo autoriza a disolver los Institutos Religiosos, a cerrar las escuelas católicas y a apoderarse de los bienes eclesiásticos. Los obispos protestan. Millones de católicos exigen la libertad religiosa. Calles hace oídos sordos y señala el 31 de julio como fecha para aplicar sus decretos. El P. Pro, ejerce su sacerdocio de manera clandestina. En una carta le escribe al P. Provincial: “La falta de sacerdotes es extrema; la gente muere sin los sacramentos y los pocos que quedamos no damos abasto. ¿Los que quedamos? Ojalá todos trabajaran un poquito, que así la cosa no andaría tan mal; pero cada uno es dueño de su miedo… Yo uso las cautelas que Usted me indica y nada me ha pasado; sustos más o menos; que no pasan de sustos y que sirven espiritual y materialmente para confiar más en la amorosa providencia de nuestro Padre Dios y para reírme después de pasado el percance, por lo cómico que resulta de esta situación tan fingida que llevamos”. Ahí esta el P. Pro que viste de catrín, mecánico, obrero, a veces a pie a veces en bicicleta, para atender a los fieles en sus necesidades, celebrar sacramentos, fortalecerlos en la fe. En otra carta fechada el 17 de octubre de 1927 dice: “Si tardo en escribir, se debe al sinnúmero de ocupaciones que me traen a mal traer por estos barrios capitalinos. Se pierde la cuenta de confesiones, comuniones y bautizos; pasan de media docena los matrimonios semanales, hay multitud de enfermos que piden se les visite y no sé cuántos son los prójimos que visan su pasaporte para el otro mundo”.

Viendo nuestra vida

1)  ¿De qué manera colaboramos nosotros en el servido de la fe? (Que se presenten las catequistas, ministros, animadores…).

2)  ¿Qué situaciones de incomprensiones o rechazos hemos enfrentado al prestar este servicio a la Iglesia?

Oración del día

Te damos gracias, Señor, por haber hecho del P. Pro un apóstol de tu Evangelio. Por su servicio a la fe, por su entrega y generosidad en la atención a todos los fieles en sus necesidades materiales y espirituales. Por su creatividad para anunciar a Jesucristo, celebrar los sacramentos, trabajar por el Reino de Dios.

Concédenos a todos, a ejemplo del P. Pro, ser apóstoles de tu Evangelio en la familia, en el trabajo, en la sociedad. Que no desfallezcamos en nuestro compromiso como cristianos a pesar de rechazos, persecuciones o incomprensiones.

Por Cristo, nuestro Señor.

Peticiones personales

Oración final

 


SEXTO DIA – EL COMPROMISO SOCIAL

El P. Pro fue un hombre comprometido con las causas sociales. En Concepción del Oro, Zac. fue testigo de la situación tan penosa en que trabajaban los mineros. Junto con su madre y otras personas de la comunidad se organizaron para atender a los mineros y a sus familias, sobre todo en cuanto a la alimentación y a la salud. En Francia y Bélgica tuvo contacto con los movimientos obreros católicos. De regreso a México sigue con este apostolado social. Recojamos unas ideas del P. Pro en sus conversaciones con los padres de la Acción Popular:

“Debemos persuadirnos, con humildad, de que somos jefes en nombre de la Iglesia, no sólo en materias religiosas, sino también en cuestiones sociales. Debemos formar la opinión, ensanchar los horizontes, mirar por el futuro, trabajar siempre a honra de la Iglesia. No nos limitemos a un ministerio estrecho. El sacerdote que se contenta con trabajar con unas cuantas almas, puede ser bien intencionado, pero tiene espíritu de sacristán. Imitemos a nuestro padre San Ignacio, que fue un verdadero revolucionario, un renovador, un innovador en el buen sentido de estas expresiones; muchas cárceles padeció con ocasión de sus sermones y doctrinas que fueron tildadas de novedades…

En México el nivel intelectual es bastante bajo; es necesario levantarlo. Para esto hay que formar al clero, a los católicos, a los obreros; preparar élites, estudiar, orar. ..

Debemos hablar, gritar contra las injusticias, tener confianza, pero no tener miedo. Proclamemos los principios de la Iglesia, el reinado de la caridad, sin olvidar, como sucede algunas veces, el de la justicia…”.

Viendo nuestra vida

1)  ¿Qué actividades en la línea de la promoción social realizamos en nuestras comunidades?

2)  ¿Qué nos falta hacer en la línea de la promoción de la justicia?

Oración del día

Te damos gracias, Señor, por el compromiso del P. Pro con las causas sociales. Por su sensibilidad para escuchar los dolores y penas del pueblo pobre. Por su valentía para denunciar las injusticias y anunciar que es posible organizarse para que haya libertad, justicia y fraternidad.

Te pedimos nos des el valor y la fuerza para no quedarnos solo en la oración y en la celebración de los sacramentos. Que sepamos unir la fe con la vida. Que nos organicemos para ir creando comunidades vivas, dinámicas, fraternas y solidarias.

Por Cristo, nuestro Señor.

Peticiones personales

 


SEPTIMO DIA – LA ORACION Y LA EUCARISTIA

El P. Pro no fue un hombre de largas oraciones. Era, como San Ignacio, como buen jesuíta, un contemplativo en la acción: alguien que busca y encuentra a Dios en todas las cosas. Entre una actividad y otra elevaba una oración a Dios, rezaba el rosario, el breviario. Pero lo que ocupaba un lugar primordial era la Eucaristía. Quienes lo ven celebrar la misa con tanta devoción, aun cuando merodee la policía, no podrán olvidar a este sacerdote tan unido a Cristo, que refleja en su vida la vida del Señor.

Dejemos que él mismo nos comparta su experiencia al celebrar la misa: “Yo no he hallado en toda mi vida religiosa un medio más rápido y eficaz para vivir muy estrechamente unido a Jesús que la Santa Misa. Todo cambia de aspecto; todo se mira bajo otro punto de vista; todo se amolda a horizontes más amplios, más generosos, más espirituales… Algo divino que inunda el alma la cambia por completo, y ese algo que en el carácter se le va a dar y que no es otra cosa que la plenitud del Espíritu Santo, consume todo lo que de humanidad quedaba, para avivar su vida divina, su participación más estrecha y real, al “consortes divinae nature” (participantes de su divina naturaleza)”.

Viendo nuestra vida

1)  ¿Cómo hacemos nosotros oración?

2)  ¿Qué significa para mí la Eucaristía? ¿Cómo la vivo?

Oración del día

Te damos gracias, Padre, por el gran espíritu del P. Pro, siempre abierto a encontrarte en todas las cosas. Por su amor a la Eucaristía. Por esa unión y amor personal a tu Hijo Jesucristo.

Te pedimos nos ayudes a encontrarte en todas las cosas. Que nos demos tiempo para la oración personal y comunitaria; que vayamos a Misa y participemos activamente en ella. Que llevemos la vida a la Misa, que la Misa nos impulse al compromiso por la comunidad.

Peticiones personales

Oración final


OCTAVO DIA . EL MARTIRIO

El 13 de noviembre de 1927, hubo un atentado dinamitero contra el reelecto General Obregón, del que también acusaron de complicidad al P. Pro y a sus hermanos. El 18 de ese mismo mes, fueron aprehendidos y encarcelados. Al enterarse de esto, el Ing. Luis Segura Vilchis, verdadero autor del atentado, se presentó voluntariamente en la Inspección de Policía, declarando que los hermanos Pro no tenían ninguna participación en el hecho. Con todo, no se les otorgó la libertad. El 22 de noviembre, el Gral. Cruz llevó a los detenidos ante un grupo de periodistas, ante los que el P. Pro declaró: “Señores, juro ante Dios que soy ¡nocente de lo que me acusan”. Al día siguiente, sin haberle probado el delito; más aún, sin haberle hecho el proceso judicial de rigor y ni siquiera haber terminado el acta policíaca. Calles ordenó que fuera pasado por las armas. Así, el 23 de noviembre de 1927, el P. Pro caía acribillado por las balas.

Aquellas palabras que el P. Pro escribió tiempo atrás al P. Provincial se cumplieron: “¿Mi vida? Pero ¿qué es ella? ¿No sería ganarla si la diera por mis hermanos? Ciertamente es que no hay que darla tontamente, pero ¿para cuándo son los hijos de Loyola, si al primer fogonazo vuelven grupas?… Lo más que me pueden hacer es matarme. Pero eso no será sino el día y la hora que Dios me tiene reservada”.

Al saber la noticia de su muerte, unas sirvientas a quienes el P. Pro había dado unas pláticas, exclamaron: “Ese padrecito consiguió lo que quería. ¡Nos hizo tanta presión para que pidiéramos a Dios que le concediera la gracia del martirio!”.

El Sr. Jorge Núnez dio también su testimonio: “¿Qué haría usted -le pregunté al P. Pro- si el gobierno lo apresara para matarlo? El me respondió: Pediría que se me permitiera arrodillarme un momento para hacer un acto de contrición y morir con los brazos en cruz gritando ¡Viva Cristo Rey!”.

Viendo nuestra vida

El P. Pro con su alegría, entusiasmo, gran fe y generosidad ofreció su vida por los demás, por Cristo; no sólo en el martirio sino en las pequeñas y grandes cosas de la vida.

1)  ¿Cómo entendemos las palabras de Jesús: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10, 10)?

2)  ¿Cómo podemos nosotros entregar y dar la vida por los demás?

3)  ¿De qué manera podemos trabajar para que todos tengamos acceso a una vida digna? Oración del día

Te damos gracias. Señor, porque infundiste en tu siervo Miguel Agustín el anhelo de dar la vida por Cristo, lo que él consideraba como la mejor prueba de su amor a Dios y a los hermanos.

Concédenos a todos la gracia de vivir y morir en tu amistad, y de aceptar las circunstancias que rodeen nuestra muerte como el modo de compartir la pasión redentora y la muerte de tu Hijo Jesús, para participar después en la gloria de la resurrección.

Por Cristo, nuestro Señor.

Peticiones personales

Oración final


NOVENO DIA – UN TESTIGO DEL EVANGELIO

El 25 de noviembre de 1988 Su Santidad, el Papa Juan Pablo II, beatificó al P. Miguel Agustín Pro, S.J. Leamos a continuación la homilía papal en la misa de beatificación:

“Un motivo de alegría para la Iglesia universal y, especialmente para la Iglesia de México, es la beatificación del padre Miguel Agustín Pro, sacerdote jesuíta, cuyas virtudes hoy exaltamos y proponemos al Pueblo de Dios. El es una nueva gloria para la amada nación mexicana y para la Compañía de Jesús.

Su vida de apóstol sacrificado e intrépido estuvo inspirada siempre por un incansable afán evangelizador. Ni los sufrimientos de sus graves enfermedades, ni la agotadora actividad ministerial, ejercida frecuentemente en circunstancias penosas y arriesgadas, pudieron sofocar el gozo irradiante y comunicativo que nacía de su amor a Cristo, y que nadie le pudo quitar (cf. Jn 16,22).

En efecto, la raíz más honda de su entrega abnegada a los demás fue su amor apasionado a Jesucristo y su ardiente deseo de configurarse con El, incluso en su muerte. Este amor lo expresó de un modo particular en el culto eucarístico. La celebración diaria de la Santa Misa era el centro de su vida, así como fuente de fortaleza y fervor para los fieles. El P. Pro organizó las llamadas “estaciones eucarísticas” en los domicilios particulares, donde diariamente se podía recibir ocultamente el Cuerpo del Señor durante los años de persecución.

Ante el eximio ejemplo de virtudes sacerdotales del P. Pro, quiero exhortar una vez más a mis amados hermanos sacerdotes a la entrega total a Jesucristo, vivida gozosamente en el celibato por el Reino de los cielos y en el servicio generoso a los hermanos, sobre todo a los más pobres y abandonados”.

Viendo nuestra vida

1)  ¿Qué rasgos me llaman más la atención de la vida del P. Pro?

2)  ¿Qué virtudes podemos imitar del P. Pro para comprometernos más como cristianos? Oración del día

Te damos gracias, Señor, por el testimonio tan fuerte del P. Pro. Por la entrega, la fidelidad y creatividad con que anunció el Evangelio.

Te pedimos nos ayudes a ser también nosotros, en la familia, en el trabajo, en el mundo, testigos y apóstoles de tu Evangelio.

Por Cristo, nuestro Señor.

Peticiones personales

El domingo 13 de noviembre de 1927, diez días antes de ser fusilado, el padre Pro se abandona en manos de la Santísima Virgen María, llena de dolores.

Oración a la Virgen de los Dolores

“¡Déjame pasar la vida a tu lado, madre mía, acompañado de tu soledad amarga y tu dolor profundo. . . !

¡ Déjame sentir en mi alma el triste llanto de tus ojos y el desamparo de tu corazón!

No quiero en el camino de mi vida

saborear las alegrías de Belén,

adorando entre tus brazos virginales al niño Dios.

No quiero gozar en la casita humilde de Nazaret de la amable presencia de Jesucristo.

¡No quiero acompañarte en tu Asunción gloriosa entre los coros de los ángeles!

Quiero en mi vida las burlas y mofas del Calvario.

Quiero la agonía lenta de tu Hijo,

el desprecio, la ignominia, la infamia de su cruz.

Quiero estar a tu lado, Virgen dolorosísima, de pie, fortaleciendo mi espíritu con tus lágrimas, consumado mi sacrificio con tu martirio, sosteniendo mi corazón con tu soledad, amando a mi Dios y a tu Dios con la inmolación de mi ser”.

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