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El carácter político de la fe

El compromiso político es la forma más elevada de amor
  • El carácter político de la fe

05/06/20201269

Criterios básicos de actuación política (D. Tomás Malagón)

D. Tomás Malagón

“Política” viene de polis, es decir, la ciudad. Significa tres cosas. Puede ser el estudio de todas aquellas cuestiones que afectan a la recta ordenación de la convivencia social; esto se estudia en una carrera. Otro sentido: el conjunto de actividades que llevan a cabo los que tienen a su cargo el estado para procurar a los individuos el maximum de paz y libertad; esto es lo que dicen que quieren hacer los “políticos”. Tampoco la fe nos lleva por ahí.

Política es también LA PREOCUPACIÓN DE LOS CIUDADANOS POR EL BIEN COMÚN, TENIENDO EN CUENTA LAS INSTITUCIONES DE LAS CUALES ESTE BIEN COMÚN DEPENDE. En este sentido si tenemos que amar a todos (amar es vivir desde el otro; cuando dos personas se aman el otro es lo mejor de su propio yo) tenemos que estar preocupados porque tengan a su alrededor condiciones humanizantes. Es así, la política una de las manifestaciones del amor.

Esto que tratamos de ver tan claro, no se ha visto así a lo largo de la historia. De muchos modos se han interpretado las relaciones fe-política.

1.- El CONFESIONALISMO FEUDAL Y EL ESPIRITUALISMO EVASIVO van juntos. Es antes que “feudal”. Cuando se convirtió -más o menos- Constantino, lo que hicieron fue poner la religión cristiana donde antes estaba la romana y todo siguió más o menos. El templo cristiano ocupó el lugar. El imperio romano era confesional de la religión romana; por eso tuvieron que sufrir los cristianos. El emperador era también pontífice máximo. Continuó en la Edad Media y el Pontífice de Roma y el Emperador arreglaban las cosas y esa es toda la lucha de la Edad Medía. Los teólogos de oficio, que son gente que ha pensado según a quien querían tener contento. Ha habido teólogos que decían que como Cristo era más rey que sacerdote, era el emperador el que tenía que sobresalir…Para los otros era Cristo era Rey como consecuencia de Sacerdote. Y la relación con el poder civil, todo era confusión

Junto a este confesionalismo se enseñaba el espiritualismo evasivo. Que había que realizar la fuga mundi. Porque mundo, y política, estaban corrompidos. Y así concentrar  la atención en el opus Dei. Y eso es lo que se realiza en nuestras almas.

En la cúspide había ese entrometimiento. En las provincias pasaba lo mismo: el conde y el Obispo. Y así en los relieves medievales se simboliza en el tamaño y en el sobresalir de la mitra.

2.- Frente a esto surgió una protesta. Siempre ha pasado así en la Iglesia ante cada corrupción. Salen así los movimientos de pobres: albigenses, cátaros, los pobres de Lyon, fraticellos. Cristianos que lanzaban su protesta frente a la cúspide de la Iglesia por aquella manera de mezclar religión y política. Y protestaban también del espiritualismo evasivo. Proponían una especie de socialismo teológico. Que la Iglesia tenía que convertir todo en un convento. Surgen las sectas que ya son un exceso. Sin ver estos movimientos no se comprende la historia. Un franciscano estuvo en un monte convertido en terrorista en defensa de estas ideas.

Las dos cosas están distorsionadas, pero se explican mutuamente. Esto no está superado. La HOAC tuvo que luchar contra este espiritualismo evasivo. Cuando el cardenal primado nos hablaba de que nos metíamos en política yo le decía que qué pasaba con los Obispos en las Cortes. Eso no se advertía. Se creía que el vértice debía de hacerlo por el bien de la Iglesia. Ellos no llamaban evasivoa ese espiritualismo.

Esto era no tener resuelto el problema de las relaciones fe-política.

3.- A partir del siglo XVI salió otra postura. Era el DUALISMO. Empezó siendo el dualismo protestante. Era una protesta ante el confesionalismo, entre otras cosas. Enseñaban la AUTONOMÍA DE LO POLÍTICO. Lo religioso es un ámbito y lo político, otro. El príncipe es señor en un ámbito. La Iglesia en el ámbito de lo personal. Ellos no veían el carácter religioso de lo público. Incurrían en un dualismo. Esto era un avance respecto del confesionalismo pero era una mala solución. Era ignorar que las relaciones públicas tienen algo que ver con la caridad.

En los tiempos de la revolución francesa apareció otro DUALISMO que es el que todavía tienen muchos liberales en su cabeza: la religión a la sacristía. Eso perdura todavía. Es otra forma de dualismo que consiste en que la Iglesia no se meta cuando se habla del aborto, o de lo que sea. La religión se refiere a lo cultual. Es el dualismo de los ILUSTRADOS. Eso perdura, aunque su partida de nacimiento ya va siendo antigua.

4.- Luego ha habido el REDUCCIONISMO. Es una protesta frente al dualismo. Es un conjunto de una serie de cristianos que se han empezado a preguntar por la utilidad de la fe. Para lo político les va mejor lo marxista. Para ser bueno, pues hay ateos que son buenos, tampoco. Se contestan que sirve como MOTIVACIÓN de mi labor política. No deben existir movimientos apostólicos sino comunidades en las cuales uno aviva sus motivaciones. La fe aquí queda tremendamente restringida.

Como no suministra ideología, programa o estrategia… y eso se encuentra en los partidos políticos. Pero tampoco te sirve para ser mejor tú, porque puedes ser bueno sin Dios. Y reduce la fe a motivación, a acrecentamiento o estímulo del compromiso político. Se dice la política es la mejor oración y la otra oración personal es alienante, puede valer la oración comunitaria en relación con la lucha, y la vida sacramental puede ser una alienación. Frases de Ernesto Cardenal son simplemente esto. En muchos grupos de cristianos estas cosas están repetidas hasta la saciedad. En virtud del reduccionismo, ser cristiano queda reducido a un ámbito pequeñísimo. Nosotros creemos que todo resulta alcanzado por el ser cristiano. Por supuesto todo lo que es importante. Sólo se puede ser cristiano, de una manera: al cien por cien. El cristiano no puede ser más que cristiano. Todo lo demás, lo puede ser en tanto en cuenta le sirva para ser cristiano. Puede ser otra cosas en tanto en cuenta eso hace juego. Pero no se puede poner en el mismo plano lo cristiano y lo marxista. Y menos reducirlo a la motivación. Se puede ser marxista si eso le sirve como cauce pero si te sale una visión del mundo y el hombre diferente… El cristianismo tomado en serio lo transforma todo. Ser cristiano es comprometerse… y muchas cosas más. Además es comprometerse pero de una manera nueva, además.

En este reduccionismo se esconde un infantilismo, pero tiene un mérito que es poner de relieve la importancia DE LA POLITICIDAD. Es como mirarse en un espejo cóncavo o convexo.

5.- DUALISMO MODERADO que venía a decir. No se puede prescindir de la vida sacramental, etc. El compromiso sociopolítico no es obligatorio para todos. Hoy es frecuente. Frente al reduccionismo proclaman la grandeza de la integralidad de la fe. Se ve que el cristiano no se reduce al compromiso. El cristiano está llamado al encuentro. El compromiso se sitúa en otra esfera. Algunos lo harán como expresión del amor. El clérigo no tiene que hacerlo.

6.- Nuestra postura no es ninguna de estas. Nuestra postura es LA POLITICIDAD DE LA FE.

UNIDAD Y DISTINCIÓN ENTRE FE Y POLÍTICA.

La fe nunca se reduce a lo político, no se agota en lo político. Empapa por entero a lo político pero no se agota. La fe es convertir la propia vida en el reconocimiento de la presencia de lo absoluto y vivir como tal, hacer de la vida una entrega a Dios, una vida nueva (escucha, adoración, mediación). Abarca toda la vida y de toda la vida hace una entrega total. ¿Queda algo que no esté abarcado? Importa si uno dice que es del Madrid. A primera vista quedan fuera, pero ¿es justo que se paguen cien millones por traer un extranjero para fomentar el amor propio de unos hinchas? ¿No habría que popularizar el deporte? El horizonte de la fe apenas deja nada fuera. Es el hombre el que queda orientado, polarizado hacia Dios. La vida entera religiosizada, teandrificada, toda ella convertida en algo humano-divino. La fe es TOTALIZANTE. Y abarca también lo político.

Lo político también totalizante. Trata de los parados, de la paz, de la guerra, de la familia, de la escuela, de todo lo que se refiere a la convivencia… la gran cantidad de problemas que afectan al hombre. Son dos cosas totalizantes. Para el cristiano la última instancia, porque Dios ha marcado el camino, el metro o medida es la Palabra de Dios. Son totalizantes y la fe es la medida de lo otro porque abarca más cuestiones.

Son dos esferas, pero la fe deshace ese dualismo e introduce una esfera en la otra pero RESPETANDO LA AUTONOMÍA DE LO POLÍTICO. La fe no te proporciona una filosofía política, ni un programa político, ni una estrategia política, ni táctica… ni te las debe proporcionar. Eso lo debes tomar del ámbito de la racionalidad científica. Y tienes que adoptar el camino que te parece mejor… pero teniendo en cuenta la fe. La fe te da criterios para construir todo eso o criticarlo.

Cabe que un cristiano tenga un programa distinto de otro, pero te da el criterio que son los mismos para todos. Los cristianos metidos en política pueden tener opciones diferentes. Lo que no puede ser es que sean tan diferentes que unos digan a cuestiones importantes que sí y otros que no. Porque un cristianismo no puede  legitimar cosas contradictorias o con graves diferencias. Un cristiano dice que es legítima la violencia de izquierdas, y para otro la de derechas. Si se puede legitimar todo, no se puede legitimar nada. Eso ocurre porque los cristianos no hace uso de criterios cristianos que sí que proporciona la fe. Podrá haber diferencias pero no tan tremenda oposición. La fe respeta la autonomía de la político pero como es la palabra orientadora orienta todos los problemas. Podrá legitimar cosas diferentes pero no contradictorias. En este sentido defendemos la no confesionalidad del Estado, de los partidos, porque todo eso depende del análisis científico y objetivo que las personas realicen. Pero no se puede hacer con una autonomía total Y en esto estamos contra el dualismo. Es una AUTONOMÍA RELATIVA. La Iglesia no tiene derecho a darme un programa político pero sí un unos criterios de la fe. No puede caer en saco roto que hay que servir a esto o lo toro y que hay que conservar este o aquel valor. También estamos contra el reduccionismo y contra el espiritualismo evasivo y contra el confesionalismo. Defendemos una postura de unidad entre fe y política pero también de distinción y creemos que esa preocupación por todo lo que afecte a la convivencia es de todos no sólo de los seglares y no de los clérigos. Todos tienen que preocuparse aunque cada uno dentro de aquello que constituye su vocación, las actitudes y la circunstancia en que se encuentra.

Es un modelo para solucionar esta antinomia. Es un modelo UNITARIO que respeta una autonomía relativa de lo político respecto de la fe. Criterios que tratan de salvar unos valores. Una axiología, valores que hay que salvar porque provienen de esa antropología bíblica que hemos dicho antes y que va unida a la fe. Es una postura que debemos tratar de cultivar.

Vamos a dar un paso más. Defendemos la POLITICIDAD DE LA FE porque son inseparables. Es decir, yo cristiano, por ser cristiano no dejo de ser un hombre que me planteo problemas como todos los demás. ¿Cómo tendría que ser la sociedad, la familia, la escuela, la radio… para que sirvan a las personas? ¿Me lo puedo plantear sin tener en cuenta a todas las personas que tienen que realizarse y en especial de los que más lo necesitan: los pobres?

Por eso no es válida cualquier respuesta. Tiene que ser una respuesta. Si me sitúo al lado de los millonarios y me desentiendo de los pobres mi respuesta tiene que ser diferente. De manera que puedan realizarse y la persona resulte servida según su necesidad. El cristiano no puede situarse al lado del financiero que dice que es católico pero va a su negocio. ¿O tiene que situarse en solidaridad con los que sufren? Siempre son respuestas políticas. Al lado de los ricos, de política egoísta, al lado de los pobres, de política de servicio. Los dos tratan de disfrazar… ¿cuál es la que se justifica? ¿hay una que es injustificable? Las respuestas son políticas.

Las preguntas nunca nos las hacemos en abstracto. Sobre el trabajo, la paz, la organización… son preguntas desde una situación concreta. Desde el encuentro con Dios se hace desde los pobres. Siempre es política. La fe puede legitimar unas y otra no. Algunos piensan que su política es cristiana porque dan una respuesta diferente al PSOE al aborto, divorcio y escuela. En la izquierda también se sitúan al margen de la fe. Son legitimables cuando en el conjunto del planteamiento se han tenido en cuenta los pobres y la fe.

Aparece la politicidad de la fe, además de por el análisis, porque la fe nos aboca a los demás. Tiene una dimensión personalista: ¿Qué es de tu hermano?La fe al proyectarme me obliga a plantearme los problemas y especialmente de los pobres. Este es el criterio que estableció Jesucristo. No señaló que hubiera que robustecer al Estado o la Renta per capita. Lo que haga que el desnudo no lo esté. Que toda persona PUEDA realizarse. Tanto en virtud del análisis de la fe que me obliga a dar respuestas concretas, sin olivar que la fe es tan integral que alcanza a todo respetando esa autonomía.

Lo que no es lícito es que se justifique el servicio y lo contrario. Si justifica todo, no justifica nada. En virtud de la Biblia me proyecta de una manera explícita a los pobres. Me suministra criterios que tengo que tener en cuenta. Sería falso pensar que la fe sustituye a las ideologías. Da criterios para enjuiciarlas. A esta no me puedo adherir, Y a esta, después de hacer una depuración. En este sentido podemos hablar de ese carácter totalizante de la fe, y por eso el carácter político. No se reduce a lo político y tiene mucho que decir. Desde ahí el cristiano puede enjuiciar su propio compromiso y puede enjuiciar la actuación política de los demás.

CRITERIOS QUE LA FE NOS PROPORCIONA.

1.- La espiritualidad cristiana. El cristiano en lo político tiene que ser fiel a su espiritualidad. Por espiritualidad entendemos el conjunto de actitudes que la fe genera: sensibilidad, modo de comprensión y afrontar la realidad. Espiritualidad es un modo de ser generado por la fe. Al elegir un programa eso no se puede estar en pugna con la espiritualidad cristiana. El marxismo, por ejemplo, tiene una esperanza condicionada a la toma del poder. La esperanza cristiana es distinta: terrena y trascendente; pero en lo terreno no es algo sometido a la toma del poder. El hombre tiene que acometer un proceso de liberación que no depende solo (aunque también) del cambio institucional. Por poner otro ejemplo: el marxismo no cuenta con el pecado, la fragilidad. Para el marxismo todo el mal procede del capitalismo. El cristiano tiene que repensar todo lo que tome del marxismo porque si no es un cacharro que está roto, fragmentado. Este criterio apunta a la coherencia.

2.- La necesidad de coherencia entre filosofía políticafe. La misma fe es un con-creer y no puedo tirar por la borda eso. Al asumir una filosofía tengo que revisar todo aquello que rompa o niega algún punto de la fe colectiva que yo tengo en participación con esa realidad que es la Iglesia.

3.- La prioridad de la persona. Todo tiene que ser servicio a la persona. Esto nos permite entendernos con los programas personalistas. Pero no olvidemos que tenemos una idea distinta de persona. No es un valor humanista. Ahí veo yo la trascendencia de la persona, la sacramentalidad de  la persona.

4.- La garantía de los condicionamientos necesarios que favorezcan el desarrollo y la prioridad de la persona. Tengo que ver cómo procura ese programa la realización de la persona. Esto no es para formar guetossino para ser una presencia crítica. Al otro no le exijo que sea cristiano pero sí que sea verdaderamente humano y yo iré más lejos.

5.- La democracia entendida como autogestión política. Si entendemos la democracia como un control por parte de la población de todo lo que le afecta. Esto parte de la prioridad de la persona. Así el cristiano puede hacer una crítica de todo, realizada no a lo tonto.

6.- La necesidad de llevar adelante una labor cultural y unos valores éticos. Todo eso es que desde nuestra antropología la persona sin cultura está mutilada. Para nosotros la cultura no se agota en una cultura histórico-científico-técnica sino que abarca una cultura religiosa. Y sin eso está mutilada. Por otra parte unos valores éticos. La política debe favorecer todo eso. La política no debe oponerse al cultivo religioso de la persona. No puede imponer una religión pero debe ver bien ese cultivo y el desarrollo de esos valores éticos. Y no poner en el mismo nivel cosas que no lo están. No se puede poner en el mismo plano una desviación de lo humano. No se puede poner en el mismo plano lo que se atraviesa con la vida humana con lo que la favorece. No pedimos que se hagan leyes los imperativos cristianos, pero si lo que sea humano. Después habrá una acción apostólica que prolongue la acción política.

7.- La necesidad de llevar adelante la solidaridad efectiva con los pobres. Esas leyes deben favorecerlas. Igual que se ayuda a una zona con un terremoto. Eso es igualdad, no privilegio. Eso tiene un sentido humano y en ese sentido lo exigimos. Tiene un sentido cristiano que trataremos de vivir.

8.- Estado y sociedad son dos polos dialécticos, pero no en el mismo plano. Lo importante es que se desarrolle la sociedad en detrimento del estado. Tienen que proliferar las sociedades de todo fin a las cuales se debe reconocer su autonomía y el estado las debe favorecer. Así crece la sociedad que debe exigir al estado. Los políticos viven esa concepción hegeliana (luego heredada por Marx) según la cual el Estado es la máxima representación de la sociedad. El Estado puede ser incluso una fuerza opresiva. Pero no arrogarse esa representación como han hecho todos los dictadores. Los partidos tienen el gran peligro de representar más al Estado que a la sociedad, los del poder y los de la oposición. Por eso hay tanta política mezquina porque ya participan de esta concepción. Sin embargo, la mejor manera de servir a la sociedad es que el hombre piense con su cabeza.

9.- Necesidad de caminar hacia formas de autogestión solidaria. En lo económico y en lo político. Donde a eso no se pueda llegar un control democrático. Eso debe irse realizando. Este movimiento debe animar ese tipo de realizaciones sin confundirse. Como fue la SAL, FOC, cooperativismo, etc. Realizaciones de tipo autogestionario con las cuales las personas van preparando el futuro. Los partidos marxistas dicen que de esto no se haga nada porque quieren que lo haga el Estado erigido en patrono.

10.- Tener en cuenta el REALISMO. Es decir, los condicionamientos de la sociedad y la historia. Dios no obliga a lo imbécil, a lo estúpido. A los políticos le pueden no importar que se quemen las personas, pero eso debe importar. Así se van extendiendo las posibilidades.

11.- Para esto mismo, la necesidad de preparar el futuro. Y que la sociedad, y este movimiento, sean lugares donde se proyecta y se ensaya la comunión. Porque hay aspectos de la comunión que están en la conciencia general, y se pueden legislar. Pero los aspectos comunitarios que no están en la conciencia, pero sí están en la fe, deben vivirse y así esos movimientos se convierten en la punta de proa de la nave.

Fuente: https://auladsi.net/el-caracter-politico-de-la-fe

Categorías: DSI
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