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LA COMUNIDAD QUE DESEAMOS

Comunidades en proceso de conversión y evangelización continua

  • Comunidades donde se favorece y estimula a la conversión personal y adquisición de actitudes evangélicas.
  • Comunidades donde se respeta a cada persona dejándola ser y actuar, sin juicios, comentarios ni críticas, al mismo tiempo que capaces de decirse con sencillez y caridad lo que no está bien. Donde se convierte en lema el “no hables de mí, habla conmigo” (C.42)
  • Comunidades donde se pide perdón en apertura a la otra persona.
  • Comunidades donde se potencia, no se minusvalora al otro, donde se valora y se reconoce el esfuerzo de la hermana… creando un ambiente positivo
  • Cuadro de texto: Jn 8, 1 –11  La mujer adúltera

	Jesús se fue al monte de los olivos. Por la mañana temprano volvió al templo y toda la gente se reunió en torno a Él. Jesús se sentó y les enseñaba. En esto los maestros de la ley y los fariseos se presentaron con una mujer que había sido sorprendida en adulterio. La pusieron en medio de todos y preguntaron a Jesús: Maestro esta mujer ha sido sorprendida cometiendo adulterio. En la ley de Moisés se manda que tales mujeres deben morir apedreadas.  ¿Tú qué dices?.
	La pregunta iba con mala intención, pues querían encontrar un motivo para acusarlo. Jesús se inclinó y se puso a escribir con el dedo en el suelo. Como ellos seguían presionándolo con aquella cuestión, Jesús se incorporó y les dijo:
	Aquel de vosotros que no tenga pecado, puede tirarle la primera piedra. Después se inclinó de nuevo y siguió escribiendo en la tierra. 
	Al oír esto se marcharon unos tras otros comenzando por los más viejos, y dejaron solos a Jesús con la mujer, que continuaba allí delante de Él. Jesús se incorporó y le preguntó ¿dónde están? ¿ninguno de ellos se ha atrevido a condenarte? 
	Ella le contestó: Ninguno Señor.
	Entonces Jesús añadió: Tampoco yo te condeno. Puedes irte y no vuelvas a pecar. 

LA PALABRA NOS ILUMINA
  • Reflexión personal:
  1. Fíjate en la mirada de Jesús hacia la mujer pecadora, contempla como la reconstruye y la salva.

¿Tengo experiencia de haberme sentido mirada así por el Señor?

¿Tengo experiencia de personas, hermanas, amigos/as… que me han mirado como Jesús?

¿Me he sentido reconstruida y salvada?

  • Recorre con tu corazón a cada una de las hermanas de tu Comunidad:

¿Cómo las miro? ¿Mi mirada las salva, las reconstruye, las juzga, las condena…?

¿No crees que la fraternidad se construye si nos miramos como Jesús nos mira?

  • Para compartir:
  1. Comparte tu experiencia con la comunidad. ¿No crees que la fraternidad se construye si nos miramos como Jesús nos mira? ¿No crees que nuestras relaciones mejorarían si nos mirásemos como Jesús nos mira? ¿Podría ser un lema para la comunidad “mirarnos como Él mira”? ¿Sería bueno evaluarnos con cierta frecuencia?
  2. Lee los textos comentarios que se te proponen para comentarlo en comunidad. ¿Qué entiendes por respeto? ¿Qué entiendes por perdón? ¿No crees que con estos dos pilares podríamos mejorar nuestras relaciones? en concreto ¿Qué nos exigen?
  3. Comenta en comunidad este lema “no hables de mí, habla conmigo” ¿Podríamos comprometernos a vivirlo? ¿Se te ocurre alguno mejor que  concrete mejor lo que hemos hablado o compartido?
  4. Dijo Freud que las personas se siente bien cuando son reconocidas y queridas ¿estás de acuerdo? ¿Por qué somos tan “tacañas” a la hora de valorarnos y expresarnos que nos queremos?

Cuadro de texto: 	
El respeto implica dos actitudes, una interior y otra exterior. Presupone, en primer lugar, venerar el misterio del hermano como quien venera algo sagrado. Somos imagen de Dios. En segundo lugar implica “no meterse en la vida del otro”, es decir, no pensar mal, no hablar mal, no andar indagando y comentando lo que hacen los otros. La falta de respeto se llama vulgarmente, crítica y murmuración.
	El comentario y la crítica constante, el llevar la vida de todos y cada uno, crea en las comunidades un clima enrarecido y nada fácil para la convivencia y la fraternidad. Ninguno habla con sinceridad y se respira suspicacia. Es lo que ahoga a las comunidades y rompe a las personas
	Como consecuencia de esta atmósfera algunos miembros se refugian en su interior, en su silencio, llegan a perder la espontaneidad y la alegría. Otros buscan la evasión fuera.
                                                                           Cf. Ignacio Larrañaga
											Capuchino
EL RESPETO

Cuadro de texto: 	
Nuestras comunidades tienen que ser lugares de perdón y de acogida. El perdón que Dios nos otorga una y otra vez, dándonos la oportunidad de empezar de nuevo setenta veces siete, así somos perdonados, indefinidamente, es el `perdón que Jesús nos enseña. “Mujer, ¿ninguno te condenó? No. Dios no condena y nos invita al perdón. Un perdón que tiene que empezar por sabernos perdonar a nosotros mismos, aceptar nuestros errores, sabiendo que de ello también podemos aprender. Luego, perdonar a quienes conviven con nosotros y después a todos los que se nos acercan. El perdón, tan escaso en nuestro mundo, en una sociedad que no perdona los errores, los malos momentos, los fracasos, nosotros debemos manifestar el perdón de Dios con entrañas de misericordia. Perdonar quiere decir poner la otra mejilla a los que nos ofenden, así tenemos que desafiar nuestra sociedad sin perdón , con el mismo perdón que Jesús.
	Jean  Vanier dice: “En una comunidad es muy fácil juzgar y condenar a los otros. Catalogamos a la personas con ciertos clichés. De esta forma, rechazamos la posibilidad de crecer. Jesús nos dice que no juzguemos ni condenemos. Este es el pecado de la vida comunitaria. Cuando juzgamos, rechazamos a los otros; levantamos un muro, una barrera. Cuando perdonamos esas barreras se destruyen y nos aproximamos a los demás.” El perdón es el fruto de un alma delicada, es un don que proviene de la oración y de una profundidad de vida. Solo el que se siente amado por Dios toma conciencia de su propia miseria y de su pecado
										Cf. Montserrat Viñas
									Abadesa del M. de S. Benet de Montserrat
EL PERDÓN

“La verdadera Caridad halla excusa a las faltas ajenas y

 si no la tienen las cubre con la comprensión,

 no irritándose ni murmurando nunca.”

(Marcelo Spínola)

Fuente:

http://www.adcspinola.org/index.php/descargas-adc/cat_view/49-formacion-comunidades/51-encuentros-comunitarios/95-la-comunidad-que-deseamos

Categorías: Material de formacion
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