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¿Quiero ser una persona espiritual y comprometida?

¿Quiero ser una persona espiritual y comprometida?

Desarrollo Espiritual,

II DOMINGO DE CUARESMA, Ciclo A, 08 de Marzo de 2020.

JESÚS TRANSFIGURA NUESTRA VIDA COTIDIANA

¿Quiero ser una persona espiritual y comprometida?

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano /Pbro. Sergio Arturo Gómez M.

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Génesis 13, 1-4: Dios le pidió a Abraham un cambio radical. Lo llama, aun siendo pagano, a abandonar sus seguridades e iniciar un camino de fe y esperanza hacia una tierra prometida que se le dará al nuevo pueblo que nacerá de él… Y Abraham obedeció…

Salmo 32: La Palabra del Señor es sincera, Él es leal, justo y misericordioso, nos libra de la muerte, es nuestro auxilio… Esperamos en Él…

2 Timoteo 1, 8b-10: Pablo nos invita a aceptar y a difundir el Evangelio de Jesús y a sufrir por Él… Él nos salvó y llamó a una vida santa, nos dio su gracia… Él destruyó la muerte y nos dio la vida inmortal…

Mateo 17, 1-9: Una teofanía nos da una visión fugaz de la gloria que vivía en Jesús… Esto fortalece la fe y la esperanza de sus discípulos y la nuestra para que nos empeñemos en nuestra propia transformación en Cristo en medio de nuestra vida cotidiana…

REFLEXIONEMOS JUNTOS:

El Evangelio de hoy nos quiere comunicar que la presencia de Dios estuvo en Jesús a lo largo de toda su vida; Jesús no “se hizo” Dios por su entrega a la muerte y por su resurrección, tal vez sus discípulos lo entendieron hasta después de la pascua, pero, Él siempre fue Dios… Un día dejó que sus amigos más cercanos percibieran su divinidad, pero sabemos que la verdadera luz resplandeciente que lo envolvió todos los días, a lo largo de toda su vida, fue su amor incondicional y su entrega plena a Dios y a sus hermanos, Él llevaba en su interior algo que iba más allá de una simple “figura” humana, Él vivió transfigurado y transfigurando siempre…

La transfiguración se nos narra como una “teofanía”, parecida a las del Antiguo Testamento y con elementos propios de estas narraciones.  Resaltemos algunos, por ejemplo, los apóstoles testigos, la montaña, la luz, la nube, las figuras representativas de la ley y los profetas y la voz del Padre:

•      Pedro, Santiago y Juan: Aunque todos estamos llamados y necesitamos percibir a Dios, tan sólo unos pocos alcanzan esa meta…

•      El monte al que suben representa el camino ascendente que se debe recorrer para “ver” a Dios.  Existe este mundo “plano” donde casi siempre nos movemos y existe la esfera superior de la espiritualidad a la que muchos aspiran y pocos llegan…

•      La luz representa la presencia de la Gloria de Dios.  Es válido preguntarnos: ¿En mi vida ordinaria, en dónde puedo encontrar la presencia gloriosa de Dios? Paradójicamente, esta luz puede ser encontrada en la “obscuridad” de las realidades dolorosas y las personas que se me acercan…

•      La nube nos recuerda la presencia protectora de Dios. Él nos protege manifestándose y ocultándose en quienes lo escuchan y obedecen…

•      Moisés y Elías conectan la figura de Jesús con el Antiguo Testamento… Por eso nosotros hemos de buscar una comprensión cada vez más amplia de Jesús, el esperado, nuestro salvador y quien nos envía a seguir “transfigurando” nuestro mundo…

•      La voz del Padre expresa su voluntad de que “escuchemos” a Jesús…

Eso de “escuchar” a Jesús significa que lo vayamos descubriendo, conociendo, aceptando y obedeciendo cada vez más… Es más, significa que nos vayamos “transfigurando” en Él, que actuemos y que amemos como Él… Y no es una indicación para un futuro distante, sino para el presente, ¡así fue para Jesús y así es para nosotros!

También queremos llamar la atención sobre la tentación que asaltó a Pedro de querer instalarse permanentemente en ese mundo de ensueño, con privilegios y por “encima” de su realidad cotidiana… Pero, la visión termina y Jesús manda bajar de esas alturas y guardar silencio; ahora deben continuar, animados por la presencia de Jesús-Dios en su vida, comprometidos en “transfigurar” su vida ordinaria para hacerse y hacer a los demás hijos de Dios…

Esta narración de la transfiguración nos enseña que la vida tiene dos dimensiones: una vertical, en relación con Dios, y otra horizontal, en relación a nuestro mundo y nuestros semejantes… La mayoría de nosotros no sabemos combinar ambas cosas; andamos casi siempre en una de las polaridades… Nos falta más equilibrio y también la capacidad de ver a Dios en nuestra vida ordinaria y de llevar nuestras ocupaciones y preocupaciones a Dios… Y, otras veces, no distinguimos lo que sí y lo que no nos lleva a Dios…

La tentación nuestra, tal vez, sea separar el “subir” y el “bajar” de la montaña; como Pedro queremos evadirnos de la realidad horizontal donde se encuentran nuestras responsabilidades cotidianas e, incluso, las personas y situaciones indeseables de nuestro entorno… ¿Qué cambios necesito hacer para encontrar momentos de reflexión y oración en medio de la vida y para traer a mi diario vivir un poco de Dios? ¿Cómo puedo cultivar una vida interior conectada a mi situación y problemática actual? ¿Cómo aprender a subir al monte para serenar mi espíritu y para tranquilizarme para regresar y “transformar” mi mundo? ¿Cómo cultivar el espíritu de reflexión para poder actuar cada vez más en concordancia con mi vida espiritual?

Todas las personas tenemos necesidad de experiencias como la que tuvieron Pedro, Santiago y Juan cuando “subieron a la montaña”… Casi todos sentimos la necesidad de “momentos cumbre”, anhelamos tener tiempo para el dulce no hacer nada y para reflexionar… Ante esto se nos presentan varios retos:

•      Cómo encontrar el alimento espiritual en medio del ajetreo cotidiano… No todos tenemos el tiempo de asistir al templo o de ir a unos ejercicios espirituales (de encierro) como quisiéramos, sin embargo, sí necesitamos nutrir nuestra espiritualidad y practicar más nuestra caridad… Debemos ser capaces de rescatar momentos de paz, de detenernos, de sentir, de pensar y repensar, de replantear…

•      Cómo descubrir la espiritualidad en la vida ordinaria; cómo hacer para que estemos a gusto “abajo” de la montaña y no sólo “arriba” de ella… Necesitamos disfrutar la vida cotidiana saliendo de la prisa y del ritmo acelerado, necesitamos descubrir qué es lo que realmente queremos y nos hace bien, al mismo tiempo que ayudamos a nuestros hermanos… Es preciso preguntarnos si lo que andamos buscando es realmente lo que necesitamos… Hemos de vivir con mucha conciencia para aprender de todo lo que la vida nos va presentando…

•      Cómo descubrir a Dios no sólo en las teofanías sino también en nuestra vida cotidiana; en el encuentro con la familia y los extraños, con los necesitados… La vida ordinaria también debe ser dichosa, festiva, divina, luminosa, etc.  Nos hemos olvidado de encontrar felicidad y disfrute en las cosas y los momentos simples…

•      Cómo aceptar nuestra vida tal cual es y dejar de pelear con ella… Muchos no aceptamos nuestro destino y escapamos a una realidad virtual o imaginaria… Necesitamos fe para sentir la presencia de Jesús que transfigura la cotidianidad… Esta presencia de Dios nos cuestiona, pero también nos capacita para modificarla y plenificarla…

•      Cómo cultivar una espiritualidad de servicio al Dios que está presente donde no se percibe a simple vista… Algunos buscan a Dios sólo para que les dé paz, pero parece que Él quiere dejarnos inquietos cuando nos encontramos con Él…

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA LA SEMANA:

1.     Te proponemos hacer momentos de introspección…

Reflexiona sobre cómo puedes hacer que tu vida sea más plena y no solamente más placentera…

Procura descubrir en tu vida algunas verdades que, aunque incómodas, te ayuden a “transfigurarte”…

2.     Medita el canto: “un mandamiento nuevo”

3.     Esta semana, haz momentos de oración, “Señor Jesús, hoy te vi en un niño con la cara sucia, en una mujer anciana… Te sentí cuando te acercaste en un migrante, me doliste cuando estabas en el adicto… Me sentí abrumado y estrujado por tu omnipresencia… Transfiguraste mi mundo expandiendo sus límites…”

Al ritmo de tu respiración profunda, sacando el estrés que te aleja de la paz de Dios, llénate del Espíritu al inspirar y saca tus preocupaciones al expulsar el aire… Y continua dialogando con Dios…

Pp. SAGM & JJSA

(Si esta ficha te ayuda, compártela)

Esta ficha, así como las de los domingos anteriores, la puedes encontrar en arquimediosgdl.org.mx, pestaña de “formación” y “desarrollo espiritual”.

 

Fuente: http://www.arquimediosgdl.org.mx/cultura-y-formacion/desarrollo-espiritual/quiero-ser-una-persona-espiritual-y-comprometida/

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