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La politica juego contra política del bien común

La politica juego contra política del bien común

Autor: Abel Alcalá

Publicado: May 12, 2015

El desprecio de grandes sectores del pueblo hacia la actividad de la política merece una explicación por aquellos estudiosos de la ciencia política y de la filosofía política.

En las innumerables mesas de expertos en ciencia política que se realizan y se trasmiten ya por radio, televisión abierta o pagada y se publican en cientos de medios de comunicación social, se hace el esfuerzo de orientar al pueblo en general y a los ciudadanos en particular, para que no se decepcionen de la política y participen activamente en las decisiones comunitarias.

Lo primero que a un pueblo le debe quedar claro es que no ha habido,  no hay y no habrá una forma de gobierno perfecta. Que endiosar a un sistema de gobierno sea parlamentario, democrático, monárquico, socialista o comunista, es engañar al pueblo y construir en falso.

Lo segundo que debe aprender el pueblo y defender es que la forma de gobierno que adopte debe respetar la naturaleza de la persona humana, ir contra natura es acarrearse todos los males, desgracias y miserias sobre la comunidad y sobre cada persona en particular.

Y es aquí donde se pregunta; ¿Quién o quiénes son las personas que puedan establecer los principios y leyes para garantizar que la naturaleza social del ser humano se plenifique?

Como se dijo al principio, serán los estudiosos de la ciencia   y de la filosofía política quienes orienten al pueblo y a los ciudadanos sobre los conocimientos y virtudes que son necesarias para garantizar el respeto a la naturaleza social del hombre.

Recordemos que sobre la política puede comentar y ayudar a su mejor aplicación los sociólogos, los ecónomos, los psicólogos, los historiadores, matemáticos, los juristas, pedagogos y los filósofos.

Como es bien sabido que el conocimiento de cada especialista en la política no es el mismo ni en profundidad, ni extensión y ni en certeza, se deberá recurrir a la o las personas que conozcan y dominen los principios o causas en que debe fincarse la correcta actividad de la política. Y son los filósofos los que llevan mano en el tema porque ellos analizan el todo de la política, no partes ni sesgos.

Lo primero que nos muestran los filósofos es la causa final, que para muchos es la causa más importante, porque habla precisamente de la finalidad que busca la política. Concluyendo que el fin de la actividad política es el Bien Común.

Hablando con cualquiera estudioso de la actividad política sea sociólogo, historiador, antropólogo, economista, etc., le dirá que toda actividad tiene un fin. Ahora ya conocido que el fin de la política es el bien común. Veamos que es el bien común.

El Bien Común son todos los bienes que reclama para su perfeccionamiento cada naturaleza humana existente dentro de la comunidad. Ya sean bienes materiales y bienes no tangibles. A esos bienes tienen derecho todos y cada uno de los seres humanos que integran la comunidad.

Aquí es donde se da el parte aguas, los ciudadanos que se separan de la finalidad de la política: el bien común y los ciudadanos que desean realizar eficazmente la finalidad de la política.

A los primeros los llaman seguidores de la política juego, su actuación se funda en mitos, demagogia, los mueve el interés material, se busca el poder por el poder, está atento a la mirada de la opinión pública, no hay actuación moral,  se mueve en el consenso.

Los que practican la política juego odian los símbolos, promueven lo multicolor, al pueblo lo convierten en un espectador, les gusta hacer el espectáculo para entretenerlo: pan y circo, promueven la lucha sin objetivos claros para volverse todos mercenarios., les gusta desatar las pasiones populares y fingen servir a los intereses del pueblo, en tanto se adueñan de la riqueza de la comunidad, estado o país.

Los ciudadanos que luchan por el bien común,  son honestos, hablan con la verdad, tienden a unir no a dividir,  saben que en el trabajo por el bien común no hay espectadores que todos tiene que ayudar, sin importar la edad, el sexo, la clase social o los estudios.

El político por el bien común no es rehén de los medios publicitarios ni de los rumores y escándalos, vive en la virtud de la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza.

Los políticos del bien común son los bienhechores de los necesitados, los solidarios de las causas populares, los que enseñan a pescar, los que respetan la dignidad humana de sus semejantes. Usted lector dice la última palabra.

Notas:

Fuente:  Abel Alcalá

12 de mayo de 2015.  MEXICO.

Fuente: http://www.filosofia.mx/index.php/portal/archivos/politica_juego_contra_la_politica_del_bien_comun

 

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Categorías:DSI, General
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