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PERFIL DE VIDA DEL MILITANTE DE LA ACCIÓN CATÓLICA

PERFIL DE VIDA DEL MILITANTE

 

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Material surgido del trabajo realizado con los Responsables del Àrea en el Encuentro de Dirigentes de Embalse. Acción Católica Argentina, www.accioncatolica.org.ar.

 

Queremos que ese compromiso concreto que debemos asumir en la institución, sea parte de nuestro proyecto de vida como jóvenes, reafirmar que el ser militante joven de la AC “es aceptar y hacer propio un proyecto de vida, definido por las notas de la identidad institucional y que queremos ayudar a concretar en la vida de cada joven”.

 

El Joven militante de Acción Católica:

1   Tiende decididamente a la Santidad en lo cotidiano

2   Asume con plenitud la espiritualidad laical: oración, vida sacramental y dirección espiritual

3   Da testimonio comprometido, siendo protagonista en su ambiente

4   Se ocupa de su formación integral

5   Tiene apertura a la unidad, con profundo sentido eclesial

6   Vive la mística institucional con alegría y pasión

 

 

 

1       Tiende decididamente a la Santidad en lo cotidiano

 

Un día fui a visitar a un anciano al hospital. Él estaba viviendo sus últimos días; no lo decía, pero se notaba ni bien uno entraba en la habitación. Es como dicen, se percibía en el aire. Lo visité durante dos días hasta que falleció.

En una de las variadas conversaciones con él, me transmitió algunas de sus dudas. No eran preguntas directas, sino reflexiones que él se hacía, y que uno bien podría planteárselas, pero sin la claridad de un hombre que ha recorrido más de ochenta años y con más de media docena de nietos.

Entre sus pequeñas grandes reflexiones se cuestionaba por las cosas que podría haber hecho y no hizo, en las que debería haber puesto más énfasis, ser más intransigente; en otras ser más compasivo, más reflexivo.

Estas cuestiones con el tiempo fueron mellando mi joven espíritu, sin proponérmelo, lentamente revolucionaron mi ser. ¿Sería demasiado tarde?. Todavía sigo remando hacia la mitad de mi vida. Aquel anciano se lo preguntaba y no llegaba a encontrar la respuesta. Y yo que aún soy joven ¿Será demasiado tarde?. ¿Tarde para qué?. ¿Demasiado?. ¿He hecho mi aprovisionamiento de aceite?, (Mt. 21,1), ¿o estoy al límite de los recursos?.

Sin lugar a dudas uno de los tesoros que nosotros los jóvenes no sabemos aprovechar es el tiempo.

Jesús con sus queridos apóstoles estuvo poco tiempo, y los hizo nacer de nuevo, los fogueó fuerte y parejo. ¡¡Solo estuvo tres años con ellos!!.

Nosotros si queremos podemos hacer que Jesús está más tiempo con nosotros, en nuestra pequeña barca. Los apóstoles en este aspecto eran unos incrédulos, como nosotros hoy día, cuestionaban todo lo que Jesús les decía (Lc. 24,18 / Lc. 24,38)

El mundo de hoy nos suscita interrogantes, muchos de los cuales nos dejan atónitos y sin respuesta; llenan de temor y niebla nuestra vida. El camino a seguir está sembrado de cardos, espinillos, piedras puntiagudas, ramas bajas que castigan nuestro cuerpo por los cuatro costados, pero la recompensa es grande (Jn. 21,6.) La barca en la que estamos subidos es la Acción Católica; el mar, nuestros ambientes; y nuestro derrotero la Santidad.

Así como San Esteban se entregó, porque él vio la recompensa (Hch. 7,56) que Jesús le regalaba; que Jesús te regala hoy y todo los días. (Proy. Inst. de la A.C.A. Pág. 29)

“…Su ayuda a las familias que necesitaba no se restringía a dinero y alguna palabras de consuelo. Buscaba alojamiento a quien no lo tenía, compraba zapatos para los chicos, conseguía medicinas, asesoraba o realizaba trámites burocráticos, hacía mudanzas empujando desde atrás carros cargados de muebles… Solía decir, Jesús en la Santa comunión me hace una visita todas las mañanas, yo se la devuelvo, con mis pobres medios visitando a los pobres.” (Anécdotas de la vida del Beato Pier Giorgio Frassati)

 

 

2       Asume con plenitud la espiritualidad laical:  oración, vida sacramental y dirección espiritual

 

Como militantes de la Acción Católica muchas veces hemos escuchado hablar de espiritualidad laical, de que es distinta a otras, de que tiene una proyección más profunda en nuestros ambientes. Pero no sabemos exactamente que quiere decir laicos. Y nos encontramos con una respuesta que se opone decididamente a lo que nosotros deberíamos tender: Laico es sinónimo de lo que no es religioso, de lo que está alejado de la religión, lo contrario.

Entonces, ¿Cómo entender la espiritualidad laical, si suena como una frase con conceptos antagónicos?. Si nos quedáramos en esta reflexión, solo estaríamos caminando superficialmente, sin tener en cuenta otras características de este “hombre laico”.

Encontramos pues que éste está bautizado y no pertenece al orden religioso, ni estado religioso reconocido en la Iglesia. En resumen, es un tipo como vos y yo, pero que por el bautismo tiene una vocación distinta (C.I.C. 898 y ss), una misión especial en este mundo (Mc. 6,7.)

Los apóstoles que habían recibido el Espíritu Santo en Pentecostés, estaban preparados para eso, igual que nosotros, con las mismas armas; los tiempos eran otros, claro está. Ellos fueron enviados a proclamar la Buena Nueva a todo el mundo, nosotros a nuestras familias, nuestra sociedad… Ellos tenían todo por hacer, pero eran muy pocos… (Mt. 9,37.) Tenían la responsabilidad de comenzar algo nuevo. Aquel Maestro que ya no estaba con ellos les había dejado sus enseñanzas, que las recordaban apenas.

Pero como Jesús divisó de antemano nuestras debilidades, para trabajar en la viña, dejó como al pasar olvidadas algunas herramientas, que si no las usamos seguido perdemos la práctica: la oración, los sacramentos, la dirección espiritual…, como para que no nos quedemos haraganeando, y contribuyamos a aumentar la cosecha…

Y tú querido militante, ¿Qué clase de trabajador eres?. ¿Has llegado a la viña por casualidad o escuchaste la voz del viñador en el cruce de los caminos?.

Jesús no nos pide que trabajemos haciendo barullo, que demostremos y que nos demostremos que somos los enviados; más bien como lo hacía aquel servidor san Sebastián, que en silencio y secretamente suscitó muchas conversiones.

“El secreto de su celo apostólico y de su santidad hay que buscarlo en el itinerario ascético y espiritual que recorrió, en la oración, en la perseverante adoración, incluso nocturna del Santísimo Sacramento, en su sed de la Palabra de Dios, escrutada en los textos bíblicos, en la serena aceptación de las dificultades de la vida, incluida la familiar, en la castidad vivida como disciplina alegre y sin compromisos, en la predilección diaria del silencio y la “normalidad de la vida”. Precisamente en estos factores nos ha hecho descubrir la fuente profunda de su vitalidad espiritual” (Homilía de Juan Pablo II durante la misa de beatificación de Pier Giorgio Frassati,  mayo de 1990)

 

3       Da testimonio comprometido, siendo protagonista en su ambiente

 

Cuantas veces te has encontrado frente a una encrucijada que complicaba aún más tus diarias decisiones: ser de Cristo o ser de la tierra; sal en la tierra o un insípido. Y aparecía nuevamente esa frase: “Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca” (Ap. 3,16.) Enunciado que tiene un impulso tajante, y en cierta medida, desolador, sacude hasta el más fuerte. Pero por otro lado, cuantos la han hecho carne para hacerle frente a las adversidades de la vida, de este peregrinar hacia la Casa del Señor.

Tomar la posta, de aquel hombre que deambulaba por Judea hace dos mil años, es bastante difícil, complicado; quema como hierro al rojo vivo. Pero así y todo un grupo de personas que acompañaron a este Hombre, tomó ese desafío. En un principio hubo preguntas que quedaron sin respuestas, pero se fueron disipando a medida que transcurría el tiempo.

Primero Jesús tuvo que ganarse la confianza de estos rudos marineros y pescadores; pues como trabajadores que eran conocían poco de palabras, pero más de hechos. En esto Jesús fue contundente y se la conquistó, jugándoles en su mismo terreno: ante el temor de una extraordinaria tormenta, y ya solos en la barca… (Mt. 8,24)

Estos novatos compañeros de Jesús, lo siguieron sin preocuparse por qué comer o vestir (Mt. 6,26.)Pero como pecadores, hombres terrenales que se debían a su tiempo, aún no habían madurado el mensaje de la Buena Nueva en sus corazones, y caían en pozos de soledad. Entonces cuando se acercó el final inevitable, lo traicionaron, lo vendieron como un esclavo, a la corrupta facción de políticos…

Hoy, en nuestra sociedad, en nuestro tiempo, hay muchos que apostaron, y apuestan por Jesús; que sabiendo por las pruebas que deberán pasar se arriesgan igual. Tantos santos, beatos y mártires han dado la vida por el Galileo, que ha dado la vida por nosotros (Lc. 9,24.) No ajenos a esta situación y queriéndolo imitar, muchos jóvenes de nuestra amada institución también, han entregado sus vidas por los demás, y son como pequeños jalones que nos guían en nuestro caminar. A algunos los conocemos por su nombre… a otros no. Cristo cuando estuvo entre nosotros hizo mucho barullo, porque los hombres de aquella sociedad estaban sordos al nuevo mensaje, estaban tuertos y con corazón duro.

La meta que buscamos todos es la santidad; pero como este camino es largo, sinuoso, y con inesperados contratiempos, no lo podemos caminar solos. Muchas veces los obstáculos que se nos presentan, exigen al límite nuestras fuerzas físicas, nuestro temperamento, y así y todo no los podemos esquivar. Es que por eso este pequeño gran Hombre nos dejó a Alguien para que nos ayudara y no estemos solos (Hch. 1,8), inclusive pondrá en nuestras bocas que decir en el momento oportuno (Lc. 12,12.)

Podríamos estar días enteros buscando ejemplos de santidad cotidiana, y encontraríamos muchos, y que es muy posible y que los caminos para conseguirla son numerosos y muy variados. Comenzando por ser testigos en nuestros ambientes como nos exhorta la Acción Católica, es una manera muy hermosa. Un ejemplo de esto es nuestro querido beato Pier Giorgio Frassati, que supo hacer de las adversidades de la vida un camino de alegría que lo condujera a Cristo. ¿No te parece que hay demasiada coincidencia entre nosotros y aquel pequeño grupo de pescadores?. Tal vez no seamos pescadores, ni tengamos redes, pero si tenemos algo irreemplazable: los planos y la libertad que Él nos da, que es el Amor.

 

4       Se ocupa de su formación integral

 

Desde pequeños somos instruidos en muy variados temas. Desde aquellos que nos enseñan a comportarnos en el entorno social que imparten nuestras familias, hasta los que la sociedad nos enseña. Se habla entonces de una educación general, lo suficientemente amplia como para que comprendamos nuestro ambiente y nos integremos a la sociedad.

Y así comenzamos con la educación formal. Escuela y estudios superiores nos hacen asequibles las más variadas herramientas para desenvolvernos con mayor autonomía en el cambiante mundo que nos rodea.

Adquirimos así conocimientos de toda índole y especie, muchos terminan por ser superfluos y de poco alcance intelectual.

Por otro lado nuestro Ser único e irrepetible vive en una disonancia parcial. Hay algo en nuestro interior que pide ser alimentado, socorrido, aliviado. Nuestra “otra parte” a la que llamamos espiritual necesita de algún otro tipo de instrucción.

Así nos encontramos frente a otra formación, que la sociedad no nos aporta, y que solamente la Iglesia como Madre y Educadora fundamental nos acerca. Esta formación que nos había sido suministrada no nos completaba como seres humanos: Cuerpo y Alma vivían en una continua dicotomía, que mantenía a nuestra existencia sin la posibilidad de trascender.

El camino, que en un principio era claro, con el paso del tiempo descubrimos que se hace cada vez más difícil de distinguir. Necesitamos de ayuda para poder continuar, y recurrimos, entonces, a los que nos precedieron en el camino que nosotros empezamos a recorrer: los Padres de la Iglesia que nos dicen: […] “En el descubrir y vivir la propia vocación y misión, los fieles laicos han de ser formados para vivir aquella unidad con la que está marcado su mismo ser de miembros de la Iglesia y de ciudadanos de la sociedad humana” […] (Ch. L. 59.)

No solo los documentos de la Iglesia nos exhortan a completar nuestra formación; entre tantos caminos que se pueden elegir, el de nuestra institución es uno de los más apreciados, uno de los que más y mejor capacita a sus miembros en un proceso formativo integral; de tal forma que somos irreemplazables colaboradores del Dios Educador, por medio de nuestra inserción en el mundo, como integrantes de una Iglesia viva.

Es que por eso los militantes están llamados y comprometidos con el mismo fin apostólico de la Iglesia, a educar en la fe y mostrar el camino de la perfección cristiana. En este aspecto podemos rescatar por ejemplo la vida de san Basilio, uno de los Padres de la Iglesia, en sus comienzos, que puso al servicio de los desamparados, hambrientos y pobres toda su fortuna material, intelectual y espiritual.

 

 

5       Tiene apertura a la unidad, con profundo sentido eclesial

 

Habían transcurrido casi tres días y no pasaba nada. Las promesas se diluían lentamente, casi sin pensarlo. Un grupo de hombres mascullaba los presagios que se les estaban por venir. Temerosos de correr la misma suerte que aquel que había sido condenado días previos a la pascua judía.

Pero las tinieblas de la duda pronto se disiparon, (Mt. 28,17) pues el fuego del Espíritu Santo se posó sobre ellos (Hch. 2,3.)

La confirmación de los discípulos en la tarea apostólica era contundente. Ante aquella tamaña entrega en la cruz por amor, no había otra forma de responder que con la misma moneda.

Había que amar con la misma intensidad, con la misma convicción. La Buena Nueva era esa: Amar al prójimo.

Este fruto que ahora se veía maduro era consecuencia de la unidad con la que habían vivido estos años. Y se reflejaba en las cosas cotidianas, de tal manera que los que los veían quedaban asombrados, pues vivían como si tuvieran una sola alma, un solo corazón.

Era esa misma unidad que con un voto “secreto” había quedado sellada (Mc. 14,22-25 / Lc. 24,30-31.) Esa unidad con Cristo era la que ahora los llevaba por caminos distintos, por oriente y occidente. Ese pacto secreto unía a los hombres con Dios en un acto de amor que fue testigo de tribulaciones y de amargo llanto (Mt. 26,75)

Desde aquellos momentos la Iglesia había quedado instituida. Los pequeños pescadores tenían un reto inimaginable. Cada uno con su carisma aportaría lo suyo para sacar adelante esta empresa.

Nosotros en estos tiempos tenemos muchas “empresas” que llevar adelante, y en cada obstáculo que encontramos allí estará Cristo para ayudarnos, y nos preguntará “¿Pedro, tú me amas?”. La respuesta que demos será la que nos guíe en nuestro andar diario.

[…] “Como militantes habéis elegido vivir para la Iglesia y para la totalidad de su misión “dedicados (como os escribieron vuestros obispos) con un vínculo directo y orgánico a la comunidad diocesana” para hacer que todos redescubran el valor de la fe que se vive en comunión, y para hacer de cada comunidad cristiana una familia solícita con todos sus hijos […] J. P. II a la A.C.I; 08/09/2003

Santa Catalina de Siena en este aspecto es un magnífico ejemplo, ella ha sido elegida como patrona de los jóvenes mayores de la AC. Ella dio su vida por la Iglesia: “Si muero, estad seguro que la única causa de mi muerte es el celo por la Iglesia que me abraza y me consume.”

 

 

6       Vive la mística institucional con alegría y pasión

 

Si buscamos en el diccionario la palabra mística tiene varios significados: – parte de la teología que trata de la vida espiritual y contemplativa y del conocimiento y dirección de los espíritus; – misterio o razón oculta de una cosa.

Nosotros utilizamos el término mística para expresar el “estilo propio”, el “espíritu” de la Acción Católica. “El mismo que le da vida, es decir la fuente que esta en el corazón del cuerpo eclesial, de la esencia orgánica del pueblo comunitario y jerárquico. Por eso son características de nuestro apostolado algunos aspectos que difícilmente se encuentran reunidos en otras expresiones de la actividad apostólica de la Iglesia.” (Pablo VI, OR, 18/78/1971)

Por tanto, la mística de la Acción Católica esta expresada pro sus notas y características propias que conforman ese “estilo propio”, ese “espíritu”, el ambiente donde los laicos a través de una decisión personal y libre se comprometen a vivir su vocación laical asumiendo responsablemente los asuntos temporales y la vida eclesial en comunión con los pastores, ofreciendo su orgánica y sistemática colaboración  para la implantación del Reino de Dios.

El 14 de mayo de 1922 Pier Giorgio se inscribe al círculo “Milites Mariae” de la Sociedad de la Juventud Católica (Rama Masculina de la Acción Católica Italiana) en su parroquia de Turín.

El “lema” de la JAC era: “oración, acción, sacrificio”. Tres palabras que resumen el compromiso cotidiano de sus miembros. Pier Giorgio encuentra en ellas el espejo de su modo de ser, un auténtico programa de vida.

Es un hombre de oración, en continuo diálogo con Dios en las liturgias comunitarias, en las adoraciones nocturnas, desgranando las cuentas de un rosario por las calles y en el secreto de su habitación.

Es un hombre de acción, que comprendió verdaderamente que seremos juzgados por aquello que hemos testimoniado del Evangelio en palabras y obras, y que es fiel a su tarea. Es un hombre de sacrificio, que no teme la renuncia de algo si esto le permitirá servir a Dios y  a sus hermanos. De manera particular, si se trata de hacer el bien a sus hermanos pobres.

Pier Giorgio vive la experiencia de la Acción Católica con intensidad. Se siente unido a sus compañeros por los mismos ideales, los mismos sueños, el mismo compromiso.

Pier Giorgio cree fuertemente en el asociarse. Él mismo es socio de muchas organizaciones, y se compromete para su difusión. En julio de 1923, cuando en Pollone, el pueblo de origen de los padres en el cual los Frassati tienen una villa de vacaciones, se funda el círculo de la JC, se le pedirá ser el padrino de la bandera.

De la Juventud Católica aprende la importancia de la dimensión nacional. Los grandes encuentros lo entusiasman, y si puede participa. Ama estrechar relaciones con los jóvenes de regiones lejanas. La fe es una unión más fuerte que cualquier distancia.

 

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