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Niños jugando a brincar su adolescencia

Niños jugando a brincar su adolescencia

Publicado en web el 8 de diciembre, 2016
Fuente:
http://www.semanario.com.mx/ps/2016/12/nios-jugando-a-brincar-su-adolescencia/

 

Sin matrimonio antes de los 18 años de edad
Otra mentira vestida de verdad

Desde una perspectiva apoyada en la Ciencia, por experiencia o sentido común, pensar que los muchachos accedan al matrimonio a partir de la mayoría de edad es una excelente idea porque eso implica madurez para responsabilizarse de una familia; pero lo cierto es que existen otros intereses.

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Dulce Natalia Romero Cruz

Que los jóvenes no puedan casarse antes de los 18 años de edad es una propuesta en toda Latinoamérica. Que la legislación de todos los Estados del país se modifique no es algo tan noble como lo que la Ciencia nos dice, porque hay un trasfondo con un objetivo muy claro.
Hay Instituciones y Organismos, como OEA, UNICEF y ONU, que han estado promoviendo que las legislaciones de todos los países modifiquen la edad mínima para acceder a la Institución del Matrimonio. Sin embargo, existen poblaciones al Sur de México que tienen como costumbre ancestral casarse a edades más tempranas y empiezan a vivirlo con mayor responsabilidad que muchos jóvenes y adultos.
“Lo que esos Organismos persiguen no tiene qué ver con la madurez, porque, por otra parte, están promoviendo los Derechos Sexuales y Reproductivos de los adolescentes, permitiendo que empiecen a involucrarse sexualmente desde edades muy tempranas, los 12 años; que accedan a la anticoncepción, al aborto, como parte de esos Derechos, pero sin casarse. Es una incongruencia. Además, quieren conseguir que las legislaciones locales modifiquen los Artículos relacionados con el Matrimonio para que, a partir de ahí, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, SCJN, pueda imponer el ‘matrimonio’ igualitario”, explicó en entrevista para Semanario la Diputada Federal Lic. Norma Edith Martínez Guzmán.
Cómo llegar a eso?
“La mayoría de los Códigos Civiles que contienen información sobre el tema del Matrimonio se han definido desde hace muchos años. Son Códigos que tienen décadas sin cambios. La SCJN no puede atraer una modificación legislativa bajo una acción de inconstitucionalidad si ésta no ha sido modificada recientemente –explicó-. Entonces, grandes ideólogos de la ‘cultura de la muerte’ encontraron una mina de oro en el tema del Matrimonio a partir de los 18 años de edad. Es algo que suena tan noble y que, generalmente, nos hace creer que es una gran idea y nadie se opondrá. Al hacerlo, en automático le dan la facultad a la SCJN de atraer la modificación y declararla inconstitucional en su sentencia, a partir de una acción que generalmente presenta la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y obliga al Estado a incluir el tema del ‘matrimonio’ igualitario, porque si no lo hace sería discriminatorio.
“Cuando la Suprema Corte detecta que en un Estado se ha modificado un Artículo que tiene relación con el Matrimonio, en automático entra en acción y aprovecha otras partes del mismo, por ejemplo que hablen de hombre y mujer o procreación y las elimina, como le pasó a Jalisco, para que puedan casarse dos personas del mismo sexo”.

La esencia

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El tema del Matrimonio, ‘acotado’ a un hombre y una mujer es de esencia de la Institución, que no es porque dos personas se quieran o sientan afecto una por la otra, sino porque cualquier unión de hombre y mujer tiene el potencial de generar vida. Esa vida que se gesta, el Derecho la protege con independencia de que sus padres se quieran o no. Primeramente, porque garantiza la perpetuación del Estado, y en segundo lugar porque esa vida es vulnerable y requiere de garantizarle sus Derechos. Y, como el Estado no puede garantizar los Derechos de todos los niños que nacen o son concebidos, lo que hace es que, a partir de la Institución del Matrimonio, los padres son obligados a responder a los Derechos de esos niños. Cuando no lo hacen, el Estado interviene y obliga a los padres a que, en la medida de sus posibilidades, cumplan con la responsabilidad.
Por eso se rechazó, en noviembre, la Iniciativa Presidencial para modificar la Institución del Matrimonio, que lo ubicaba en la convivencia y los afectos, colocando una nueva Institución.

El verdadero sentido
“El Artículo 1º de la Constricción obliga a todas las Autoridades del Estado (Legislativo, Ejecutivo, Judicial; Federación y Entidades Federativas) a promover los Derechos Humanos y a perseguir que se cumplan, lo que hace que, por ser un Tema de Derechos Humanos, es también un asunto de la Constitución Federal de la República; es decir, de la Cámara de Diputados y Senadores. Cuando los Legisladores, al rechazar la iniciativa de ‘matrimonio igualitario’, dijeron que el Tema era de los Estados, nos preocupó porque significa que le están haciendo la tarea de nuevo a la SCJN, porque, como se dijo, cuando un Estado intente decir en su Constitución que el Matrimonio es entre hombre y mujer, en automático la Comisión Nacional de Derechos Humanos atrae el caso y la SCJN dirá que es un Artículo inconstitucional que atenta contra el Primer Artículo. Por lo tanto, va para atrás y los obliga a legislar según ellos quieran. Yo comentaba, en el Pleno de la Cámara, cómo las legislaciones tienen que ser discriminatorias para proteger, pues discriminar es una palabra equívoca; no necesariamente significa exclusión, sino protección, elección, requisición.
“Si una Entidad Federativa dice que ‘el Matrimonio es entre personas mayores de 18 años’ (omitiendo hombre y mujer) entonces no interviene la SCJN, porque es lo que quiere. Incluso en la definición que el Presidente planteaba en su Iniciativa, mencionaba ‘que el matrimonio era entre personas’; ni siquiera decía cuántas, lo que podía llevar a que si tres personas querían casarse, podían exigir que se respetara la Ley. Cuando se redefine de esa manera el término, cambia totalmente la esencia y le abre la puerta a que ya los hijos no sean la razón de ser en el Matrimonio, sino ‘los afectos’. Además, es algo que al Estado no le debería interesar, porque él protege los temas de interés público, y lo que es seguro es que tener hijos sí es un tema de un hombre y una mujer, y el Estado protege siempre la potencialidad de la procreación, aunque en muchos casos no se dé”.

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Incoherencias en la legislación
La Diputada Norma Edith también explicó otra incongruencia: por un lado, la edad mínima para el matrimonio son 18 años, a nivel mundial; pero, por otro, se impulsa que disminuya la edad de consentimiento sexual, y esto se oye bien: ‘Que nadie pueda decidir por ti, si tú te relacionas o no sexualmente con otra persona’. Suena a libertad; pero, en el fondo, lo que se les está diciendo a los muchachos es que no se casen, aunque sí pueden relacionarse sexualmente a partir de los 12 años de edad. Si esto sigue su curso y la libertad o consentimiento es el único criterio, y la única limitante de una relación es que no sea forzada, entonces podría ser que una jovencita de 14 años pueda relacionarse con un señor de 40 sin ningún problema. Mientras ella diga que no está siendo forzada, los padres quedan fuera; ya no pueden proteger a sus hijos de manera natural.
Se escandaliza el Estado y ve discriminación en no poder casarse dos personas del mismo sexo, pero no lo hace cuando da acceso al “derecho al placer sexual” a menores de edad. En el Artículo Primero de nuestra Constitución, cuando habla de discriminación, la primera de las cuestiones es la edad.

La propuesta “Jóvenes tienen que dar razón de su Fe”

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Nos asegura la Legisladora Federal Edith Martínez que “esas propuestas ideológicas que dicen que tú no eres hombre o mujer, sino lo que te sientas y después cambiar, o que da lo mismo casarse con quien o lo que sea, afectan el futuro de nuestros niños. Eso es la tarea urgente que debemos hacer los papás: no abandonar la educación de los hijos en relación al amor, al Matrimonio, a la familia, a la maravilla de ser hombre o mujer, su identidad, valor y dignidad. Educarlos pues aunque el Estado nos complemente, no lo hará jamás con el amor que papá y mamá lo hacen.
“Aceptando la ideología de género en la Legislación o en la Educación, entonces estamos aceptando una utopía inalcanzable, diciendo que ‘es lo que yo siento lo que importa y el Estado me lo debe garantizar’, y accedemos a cualquier cosa. Debemos hacer saber a nuestros hijos qué es la ideología de género, cuál es su objetivo y por qué no debe ser aprobada, explicando sus debilidades. Todo esto, para que tengan armas para defenderse del fuerte ataque que reciben en la calle, en la escuela, en las Redes Sociales.
“San Juan Pablo II, en una Jornada Mundial de la Juventud, dijo a los muchachos: ‘Jóvenes, tienen que dar razón de su Fe’. Entonces, la tarea que tenemos desde la Iglesia y desde la Familia es saber cómo vamos a lograr que lo hagan, con recursos desde la Razón y desde la Fe”.

Episcopado promueve el Matrimonio entre mayores de edad

Aunque aún no es oficial, la Conferencia del Episcopado analiza establecer como edad mínima para el Matrimonio Eclesiástico los 18 años, tanto para hombres como para mujeres. Estadísticamente, hay más fracasos entre quienes se casan muy jóvenes.

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Sonia Gabriela Ceja Ramírez

Si bien el Código de Derecho Canónico señala que la edad mínima para contraer Matrimonio (Eclesiástico) es de 14 años para las mujeres y16 para los hombres, el Código actual, vigente desde 1983, deja abierta la puerta a las Conferencias Episcopales propias de cada país para que puedan fijar o legislar una edad más avanzada. Así lo explica el Padre Luis Heliodoro Salcedo Morales, Vicario Judicial del Tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis de Guadalajara.
“Concretamente aquí en México, se han fijado 16 años para la mujer y 18 para el varón. Sin embargo, a raíz de las últimas noticias sobre el establecimiento a nivel civil de los 18 años, tanto en la mujer como en el varón para poder contraer matrimonio, se está pensando, a nivel Conferencia Episcopal, en actualizar esas normas complementarias y poner esa edad mínima tanto para los hombres como para las mujeres. No se ha hecho algo todavía; estamos en proceso de actualizar esas normas complementarias”.

Para protección del más débil
Pese a que para contraer Matrimonio por la Iglesia se pide a los novios presentar su Acta de Matrimonio Civil, éste no es un requisito oficial “porque no hay un Concordato entre la Santa Sede y el Gobierno mexicano. La Iglesia busca ver por la protección de la parte más débil, y de ahí que se pida que haya un Matrimonio Civil que avale la unión de aquellos que pretenden contraer Matrimonio por la Iglesia, porque sabemos que, a nivel eclesiástico, no hay ningún medio de coerción.  Pueden casarse nada más por la Iglesia en un momento dado, pero en este caso queda desprotegida la parte débil.
“Solamente cuando hay una dificultad muy fuerte y una causa grave  pudiera procederse al Matrimonio Eclesiástico sin Matrimonio Civil, con el debido permiso del Ordinario (el Obispo)”.

A menor edad, menor permanencia
El Padre Luis Heliodoro explicó que si bien no se cuenta con una estadística formal de cuál es el rango de edad de quienes buscan contraer Matrimonio Eclesiástico en la Arquidiócesis de Guadalajara, la práctica ordinaria señala que en la Zona Metropolitana la gran mayoría de quienes buscan el Sacramento supera los 20 años. “A nivel rural o incluso periférico, todavía hay matrimonios de menores de 20 años, pero el porcentaje mayor es pasando los 20 años, una vez que concluyeron sus estudios universitarios, ya cuando más o menos cuentan con una estabilidad económica”.
Señaló que, aunque tampoco hay datos concretos, sí es una realidad que un alto porcentaje de quienes buscan que su Matrimonio Eclesiástico sea declarado como nulo, se casaron antes de cumplir los 20 años. “Muchas veces son, o por lo menos en tiempos anteriores eran ‘obligados’ a casarse porque las muchachas ya se habían ido con el novio o porque estaban embarazadas”.

El Vicario Judicial indicó que es obligación y potestad de los Párrocos aconsejar a quienes, mediante la presentación matrimonial, no encuentra aptos para contraer Matrimonio.
“De hecho, el Papa Benedicto XVI, en la última alocución que pronunció ante la Rota Romana, hablaba de la presentación matrimonial y de la urgencia de que el Párroco, si veía que había una fuerte inmadurez o no había la voluntad de contraer Matrimonio de acuerdo a como lo pide la Iglesia, impidiera aquel Matrimonio”.

No se trata sólo de moralidad, sino de responsabilidad
Y es que el matrimonio no es la solución ante un embarazo de adolescentes, por ejemplo, porque en muchas ocasiones son esas parejas las que terminan buscando la nulidad del Sacramento por la inmadurez con la que llegan al matrimonio. “No tienen la madurez emocional o psicológica; quizá físicamente sí, pero tampoco tienen la responsabilidad para responder a un matrimonio.
“Quienes se casan por un embarazo son personas expuestas a una posible declaración de nulidad porque no se casaron conscientes del compromiso que asumían, sino más bien por el embarazo. Ésta no es una razón para permitir el matrimonio de menores de edad”.
“Lo triste es que muchas veces son los padres los que van buscando el matrimonio de los hijos. Quizá si sólo fueran a la presentación los contrayentes, los que quisieran casarse, a ellos sería muy fácil persuadirlos de que no están capacitados para iniciar una vida matrimonial; pero, sobre todo las familias de uno y de otro son las que, queriendo quedar bien ante la Sociedad, no quieren permitir que aquellos, en un momento dado, si quieren vivir juntos, pues que vivan juntos. Exigen el matrimonio, a pesar de ver ellos mismos también la inmadurez.
“En la presentación matrimonial hay pregunta expresa tanto a los padres de familia como a los testigos sobre si la persona está capacitada y tiene la madurez necesaria para responder como esposo, como padre, como madre, y responden que sí, sin ponerse a ver que realmente lo que están diciendo ahí es un juramento ante Dios. Entonces dicen, por no hacerles pasar un mal rato, y les amargan toda la vida”.

Autoridades Civiles y Eclesiásticas insisten en la preparación
El que los menores contraigan matrimonio podría derivar en el abuso

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Sonia Gabriela Ceja Ramírez

Y es que, si bien se ha planteado que la edad mínima para contraer matrimonio en México sea los 18 años que civilmente marcan la mayoría de edad, hay Entidades en las que todavía no se modifica, y menores de 14 años en adelante pueden acceder al matrimonio, lo cual representa grandes riesgos para los propios menores, pues dejando volar la mente podrían ser coaccionados a contraer matrimonio con alguien mayor, e incluso con alguien con sucias intenciones, como la pederastia.
“Esto puede derivar en el abuso sexual, sobre todo hacia las mujeres. Actualmente es delito tener relaciones con una menor de edad. Entonces, ¿cómo salvan eso?, pues con el matrimonio. Y es que, aunque no esté legalizado, está permitido. El matrimonio de menores de edad se da solamente con la autorización de los padres”.
Siendo un poco maliciosos y hablando hipotéticamente, con el matrimonio podría pasar lo que con otras Leyes, que dejan a los padres fuera de la educación y la orientación de los hijos, y buscar que éstos, aun siendo menores, tengan la potestad de decidir el contraer matrimonio sin la autorización de los padres, “como de hecho hay otras tantas Leyes en torno a esto, que van buscando la autonomía de la persona para que tome decisiones sin la intervención de los padres.
El Sacerdote reconoció que uno de los retos más grandes para la Iglesia es procurar la preparación para el matrimonio. “Incluso civilmente se han dado cuenta de esta deficiencia, y por eso se han implementado las Pláticas Prematrimoniales. En el caso de la Iglesia, se requiere una mayor vigilancia en torno a cómo se imparten las Pláticas Prematrimoniales. En muchas Parroquias, tristemente, no se tiene un equipo especializado y ponen a cualquiera a dar las pláticas. Además, quienes van a tomarlas las ven como un mero requisito, un trámite, y de nada sirve la preparación. El Sínodo de la Familia también va a insistir mucho en la preparación al Matrimonio”.
Finalmente, el Padre Luis Heliodoro insistió en que es fundamental el apoyo que la Pastoral Familiar brinde tanto a los novios como a los recién casados. En algunos lugares ya hay Escuelas de Novios; también hay Grupos para Matrimonios recién casados y Escuelas para Padres, y creo que son una ayuda muy buena y que se tiene que seguir propiciando a nivel Parroquia o, por lo menos, a nivel Decanato o Vicaría, para poder llenar un poco la laguna que existe y que lleva a tantas familias desintegradas.

Categorías:Laicos
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