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100 años de la ACJM, que dio a México, mártires, santos y líderes

100 años de la ACJM, que dio a México, mártires, santos y líderes

 

8 Ago 2013 – 12:56 CET

Jorge Rivera / Especial Al Momento

Fuente: http://www.almomento.mx/100-anos-de-la-acjm-que-dio-a-mexico-martires-santos-y-lideres/

Asociación Católica de la Juventud MexicanaCIUDAD DE MÉXICO, 8 de agosto (Al Momento).- Este 12 de agosto cumplirá cien años la Asociación Católica de la Juventud Mexicana, la agrupación juvenil más pujante que ha  habido en el país y que bajo el lema “Por Dios y por la Patria” fue crisol de miles de militantes que ofrendaron su vida  por su fe y tuvieron destacada actuación familiar, social y pública.

La ACJM fue fundada por el jesuita belga Bernardo Bergoend con base en la Liga Nacional de Estudiantes Católicos, que asesoraba el P. Carlos María de  Heredia, S.J., e inspirado en los principios y organización de la Juventud Católica Francesa, que a la sazón ofrecía testimonios acrisolados de vocación de servicio en la vieja Galia.

Por fortuna no sólo el P. Bergoend pensaba que la juventud de su tiempo carecía de ideales religiosos y patrióticos, también muchos sacerdotes y jóvenes, que  se comprometieron a crear la institución que los formaría con reciedumbre, estudio y espiritualidad y a organizarse en un ejército de paz.

Por eso proliferaron muy pronto grupos de acejotaemeros en todo México.

Entre quienes, junto con Bergoend sembraron la semilla inicial, estuvieron Luis B. Beltrán y Mendoza, René Capistrán Garza, Jorge Prieto Laurens y Octavio Elizalde.

Capistrán Garza, de la Unión Regional de Guanajuato, presidió el primer Comité General de la ACJM con Edmundo Ortega (Aguascalientes), Carlos T Maceira (Colima), Carlos Palomar (Jalisco) Rafael Aguilar (Veracruz), Ignacio Monroy (México), Emeterio Martínez de la Garza (Nuevo León), Abdón Zúñiga (Puebla), Juan López (Michoacán) Gustavo de Echevarría (Querétaro) y Enrique Loaiza (Distrito Federal.

Octavio Elizalde, segundo presidente general de la ACJM, diría que el P. Bergöend “trajo a México métodos nuevos., implantó los círculos de estudio., en ellos aprendimos la doctrina social, cívica y política de la Iglesia y también a amar intensamente a la Patria y llegamos a comprender que México necesitaba forjar grupos de muchachos. dispuestos a ir a todos los sacrificios, incluso el de la vida, para recristianizar totalmente a la Patria”.

“Piedad, estudio y acción” fueron la clave formativa de esta avanzada que muy pronto salió a defender su religión –atacaba crudelísimamente por las leyes anticatólicas de Calles– mediante el boicot económico y las armas en pueblos, valles y montañas, que sus mártires regaron con sangre generosa.

Anacleto González Flores, Miguel Gómez Loza, Armando Téllez Vargas, Manuel Bonilla, Manuel Melgarejo, Luis Padilla Gómez, Manuel y Jorge Vargas González, Luis Segura Vilchis, Juan Tirado Arias, Humberto Pro y cientos más ofrendaron sus vidas, a ejemplo de su patrón San Felipe de Jesús, el primer mártir mexicano, a quien muchos de ellos acompañan ya en los altares como santos y beatos.

Anacleto González Flores, declarado ya beato, es el máximo icono “acejotaemero”, por el liderazgo que ejerció en la catequesis a jóvenes y niños, su magisterio a través del semanario “Gladium”, que fundó y con sus artículos sacudió las conciencias de los católicos en Jalisco  y estados vecinos y de las nuevas generaciones, al quedar plasmados en libros como “Tú Serás Rey” y “El Plebiscito de los Mártires”.

Anacleto fue sacrificado el lo. de abril de 1927, Viernes Santo, en el Cuartel Colorado de Guadalajara, junto con  Luis Padilla Gómez y los hermanos Manuel y Jorge Vargas González, a quienes exhortó a sufrir con entereza al martirio “Por Dios y por la Patria”.

Al oír la sentencia, “El Maestro”, así lo llamaron, respondió: “Una sola cosa diré, y es: que he trabajado con todo desinterés por defender la causa de Jesucristo y de su Iglesia. Vosotros me mataréis, pero sabed que conmigo no morirá la causa. Muchos están detrás de mí dispuestos a defenderla hasta el martirio. Me voy, pero con la seguridad de que veré pronto, desde el cielo, el triunfo de la religión en mi patria”.

Concluida la persecución religiosa (1926-29), la ACJM se incorporó a la Acción Católica Mexicana; sus socios trocaron el martirio por la preparación mediante círculos de estudio, para dar testimonio en el apostolado seglar y como jefes de familia y líderes sociales y políticos, donde difundieron los valores morales y  lucharon por el bien común sobre los intereses bastardos que abundan en el ámbito nacional.

En su segunda etapa de esplendor y extendida en casi todos los rincones de México, surgieron líderes políticos como José González Torres, Raúl Velazco Zimbrón, Juan Gutiérrez Lascuráin, Alfonso Ituarte Servín, Francisco Quiroga, Abel Vicencio Tovar y Carlos Castillo Peraza.

En septiembre de 1961 la XVI Asamblea General de la ACJM congregó en la Ciudad de Aguascalientes, centro geográfico del país, a más de 8,000 acejotaemeros  de todo el país, que realizaron magno desfile por la Avenida Madero y culminó en un acto en la Plaza de Armas, frente a la Catedral, donde -entre aplausos de los militantes y una multitud entusiasta– Miguel Ángel Portillo Solís entregó la Presidencia Nacional a Sergio Ochoa González

Una manifestación del vigor que tenía la Asociación, con sus 50 mil socios.

Con gran esplendor se celebraron las Bodas de Oro de la Asociación en el Distrito Federal en agosto de 1963. Acejotaemeros de toda la República escucharon un mensaje, de vida voz, del Papa Paulo VI, quien exaltó la labor desarrollada por la ACJM y el testimonio  de sus mártires y la entrega de sus militantes en las filas de la Acción Católica.

Tal fue el prestigio logrado por la ACJM, que grupos políticos quisieron imitarla o penetrarla, pero fracasaron; algunos núcleos integristas pudieron infiltrarla y la debilitaron.

Por desgracia, al alejarse el pontificado de Pío XI, el fundador de la Acción Católica; los obispos (deslumbrados por la proliferación de las agrupaciones católicas) la abandonaron y  olvidaron el enorme auxilio que les brindaba, y con ella la ACJM, que se vio disminuida casi hasta la extinción.

Ojalá el Centenario de la ACJM sea ocasión para hacer vibrar a la juventud de hoy con la pasión de aquél ejército de 50 mil muchachos, que en los años 50 y 60 se partían el alma por plasmar sus ideales en la vida de México.

AM.MX/jr/arm

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Categorías:ACJM, General
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