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La Familia

Les compartimos un segundo tema de reflexión.

Recordamos que estos temas son de problemáticas actuales e iluminados con los mensajes del Papa Francisco en su visita a nuestro país.

El contenido es extenso, es para la lectura personal y tener mayor información.

Quienes deseen analizarlo en reunión del grupo pueden hacerlo en dos o tres sesiones, de acuerdo a sus realidades locales.

Les pedimos de favor difundir entre sus contactos y asegurarse de que llegue a todos los grupos parroquiales.

Favor de imprimir para que regalen una copia a quienes no usan este medio. Gracias.

Dios los diga bendiciendo.

Saludos
Omar Peña
Junta Nacional

Elaborado por la Junta Nacional de la Acción Católica Mexicana

TEMA LA FAMILIA

ANALIZAR

UNA MIRADA A NUESTRA REALIDAD

El Diccionario de la Lengua Española define a la familia, entre otras cosas, como un grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas, lo que lleva implícito los conceptos de parentesco y convivencia.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos es un documento declarativo adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en ésta se recogen en sus 30 artículos los derechos humanos considerados básicos.

Citemos el artículo 16 de dicha declaración:

  1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.
  2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.
  3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Si analizamos de una manera textual el artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, encontramos que se habla de hombres y mujeres en edad de casarse que tienen el derecho de fundar una familia, sin restricciones por su raza, nacionalidad o religión; en ningún momento se expresa la opción de preferencias sexuales, simplemente se habla de hombre y mujer.

Además vemos cómo se enaltece el concepto de familia como elemento natural y fundamental de la sociedad, por ello es muy común la expresión “la familia es el núcleo de la sociedad”, entendiéndose por núcleo la parte central, fundamental o más importante de algo, en este caso, eso es la familia para la sociedad.

Ahora analicemos nuestra ley, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el artículo 4° de nuestra Carta Magna, expresa lo siguiente:

“El Varón y la mujer son iguales ante la ley. Ésta protegerá la organización y el desarrollo de la familia”.

Como podemos ver, es una obligación del Estado proteger la organización y el desarrollo de la familia, entendiendo por organización tradicional de la familia aquella a la que tienen el derecho de fundar un hombre y una mujer según la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Desde hace varias décadas se ha expresado con más insistencia el concepto de “preferencia sexual”, la cual se entiende como los sentimientos de atracción sexual y emocional hacia personas del mismo o del otro sexo. Esto ha ido en crecimiento y ahora existen en nuestra sociedad múltiples opciones para que los seres humanos “elijan” la clasificación en la que se sientan aceptados y realizados: al hombre y la mujer se les llama heterosexuales, pero además existen palabras como: bisexual, homosexual (gay y lesbiana), y de ahí se desprenden otras preferencias como transexual o transgénero.

Los cristianos bien sabemos que las Sagradas Escrituras nos dicen que Dios creó al hombre (Gn 2, 7) y que posteriormente Dios dijo que no era bueno que el hombre estuviera sólo y creó a la mujer (Gn 2, 18 -22) y “Por eso el hombre deja a sus padres para unirse a una mujer, y son los dos una sola carne” (Gn, 2, 24). La historia de la creación es tan bella porque en ella Dios nos resalta el amor y confianza que tiene en el hombre y la mujer, a pesar de nuestras debilidades y fallas.

Jesús viene a salvarnos y los Evangelios nos narran la importancia que Jesús le da al matrimonio, recordemos que nos dice: Al principio, al crearlos, Dios los hizo hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá con su esposa y serán dos en una sola carne. Por lo tanto, lo que Dios unió, que no lo separe el hombre (Mc 10, 6-9; Mt 19, 4-6).

Está bastante clara la voluntad de Dios: hombre y mujer. Pero no nos toca a nosotros juzgar a las personas que han decidido optar por orientaciones sexuales diferentes, pues detrás de cada ser humano hay una historia que va forjando la conducta, el carácter y las decisiones de las personas; no sabemos qué los llevó a tomar esas decisiones, pero sí sabemos que son seres humanos, hijos de Dios que debemos amar por igual. No somos jueces, somos pecadores que constantemente experimentamos la misericordia de Dios.

 

El Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 2358, nos dice:

“Un número apreciable de hombres y mujeres presenta tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición”.

Lo que si nos toca a nosotros es defender el Sacramento del Matrimonio, pues como sacramento es un signo sensible, instituido por Cristo, para darnos la gracia, al respecto el Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 1625, nos dice:

“Los protagonistas de la alianza matrimonial son un hombre y una mujer bautizados, libres para contraer el matrimonio y que expresan libremente su consentimiento. Ser libre, quiere decir:

  • no obrar por coacción
  • no estar impedido por una ley natural o eclesiástica”

Por ley natural entendamos aquella que los seres humanos podemos conocer por medio de la razón; por lo tanto se requiere de un hombre y una mujer para participar de la naturaleza del matrimonio y del amor conyugal que están ordenados a la procreación y la educación de sus hijos que son el don más excelente del matrimonio (Cfr Catecismo de la Iglesia Católica n. 1652).

De nuevo dejemos que el Catecismo de la Iglesia Católica nos ilumine, en el número 1653 nos dice:

“Los padres son los principales y primeros educadores de sus hijos. En este sentido, la tarea fundamental del matrimonio y de la familia es estar al servicio de la vida”.

Por todo lo anterior entendamos la familia como una comunidad, una unidad de convivencia en el amor, no una simple suma de individuos. Es el escenario donde la persona inicia su crecimiento y la superación de su soledad, gracias a la interacción de sus miembros. Es el medio donde la persona entra en contacto y practica los valores que orienta a la sociedad, como la solidaridad, el respeto, la honestidad y la responsabilidad. Adopta gradualmente las actitudes ante la vida y acepta o rechaza determinados comportamientos de los miembros de la familia y, en consecuencia, de la sociedad.

Los grandes problemas de la humanidad radican en la familia. Cuando una persona crece en medio de estructuras familiares complejas puede existir confusión, falta de valores o una percepción superficial y bastante relajada de la moral y las buenas costumbres. En ocasiones, algunas conductas de rechazo, intolerancia o indiferencia al bien común y a las cosas de Dios, vienen de situaciones adversas vividas en la familia.

 

Hoy en día cada vez son más los que desean fundar una familia haciendo a un lado al matrimonio, olvidando o no importando que esa sea la unión que Dios quiso bendecir. Estas personas argumentan que “no necesitan contratos para ser felices”.

En otros casos, cada vez hay más mujeres dispuestas a ver la maternidad como una superación personal y no como un acto de amor conyugal, y se conforman con decir “que pueden ser padre y madre”; en estos casos se piensa en la propia realización y en cierta seguridad de compañía a futuro, creyendo que un padre para sus hijos no hace falta ni en lo económico ni en lo emocional.

También existe la otra cara, las mujeres que son madres solteras, no por decisión, si no por otros factores como abandono de la pareja, embarazo no deseado o incluso violación. Algunas de ellas toman decisiones equivocadas y acaban con la vida practicando el aborto, en algunos casos de forma legal bajo el nombre de “interrupción del embarazo”. En otros casos, muchas mujeres valientes defienden la vida de sus hijos, los traen al mundo, los educan y salen adelante con ellos, pero muchas veces en un modelo de familia disfuncional en las que les corresponde intentar hacer el papel de padre y madre.

Los divorcios son otro grave problema para la desintegración de las familias, en ellos los más afectados suelen ser los hijos.

También existe la violencia en las familias, en donde alguno de los miembros se convierte en agresor de los demás, ya sea de manera física o emocional, o ambas.

Todo lo anterior pueden ser factores que propicien que las personas crezcan con una educación completamente lejana de los valores, y la falta de valores es lo que genera egoísmo, corrupción y maldad.

Pero ahora miremos a las familias que si están integradas por un matrimonio, en las que existe la figura paterna, materna y los hijos, muchas de estas familias sufren de crisis económica, desempleo, enfermedad, falta de oportunidades de educación y desarrollo y poco a poco pueden empezar a desesperarse hasta caer en prácticas indebidas. En todos estos casos hace mucha falta no alejarse de la presencia de Dios.

Y qué decir de las familias en donde la vida es económicamente más desahogada o incluso con bastante solvencia económica; ahí se puede correr el riesgo de la desintegración familiar por múltiples causas como la falta de interés de unos por otros, el uso inadecuado de la libertad y los recursos para conseguir lo que desee, las malas compañías y muchas cosas más. No siempre la abundancia material es la mejor forma de educar en los valores. Estas familias también necesitan a Dios para no equivocar el camino y no pensar sólo en generar riqueza privándose de gozar de su familia.

En todas las familias se puede hacer presente la tentación, en cualquiera de sus miembros, de amenazas como: infidelidad, drogadicción, alcoholismo, sexualidad mal orientada, prostitución, narcotráfico y muchas cosas más que atentan contra la persona.

Toda familia necesita revalorarse, interesarse unos por otros, conocer sus problemas e inquietudes, solo la comprensión, el diálogo y el perdón ayudarán a superar cualquier obstáculo. Es tiempo de hablar, de mirarnos con misericordia y de apoyarnos unos a otros para que todos los miembros de nuestras familias sean factores de cambio para la sociedad.

ESCUCHAR LA VOZ DEL PAPA

Tomado del mensaje de S.S. Francisco en el Encuentro con las Familias en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el 15 de febrero de 2016.

“Creo que es lo que el Espíritu Santo siempre quiere hacer en medio nuestro: “echarnos ganas”, regalarnos motivos para seguir apostando a la familia, soñando y construyendo una vida que tenga sabor a hogar y a familia”.

“Y es lo que el Padre Dios siempre ha soñado y por lo que desde tiempos lejanos el Padre Dios ha peleado. Cuando parecía todo perdido esa tarde, en el jardín del Edén, el Padre Dios le echó ganas a esa joven pareja y le dijo que no todo estaba perdido. Y cuando el Pueblo de Israel sentía que no daba más en el camino por el desierto, el Padre Dios le “echó ganas” con el maná. Y cuando llegó la plenitud de los tiempos, el Padre Dios le “echó ganas” a la humanidad para siempre y nos mandó a su Hijo”.

“De la misma manera, todos los que estamos acá hemos hecho experiencia de eso, en muchos momentos y de diferentes formas el Padre Dios le ha “echado ganas” a nuestra vida. Podemos preguntarnos: ¿Por qué?

Porque no sabe hacer otra cosa: ¡Nuestro Padre Dios no sabe hacer otra cosa que querernos y de echarnos ganas, y empujarnos y llevarnos adelante! ¡No sabe hacer otra cosa!… porque su nombre es amor, su nombre es donación, su nombre es entrega, su nombre es misericordia. Eso nos lo ha manifestado con toda fuerza y claridad en Jesús, su Hijo, que “se la jugó” hasta el extremo para volver a hacer posible el Reino de Dios. Un Reino que nos invita a participar de esa nueva lógica, que pone en movimiento una dinámica capaz de abrir los cielos, capaz de abrir nuestros corazones, nuestras mentes, nuestras manos y desafiarnos con nuevos horizontes. Un Reino que sabe de familia, que sabe de vida compartida. En Jesús y con Jesús ese Reino es posible. Él es capaz de transformar nuestras miradas, nuestras actitudes, nuestros sentimientos muchas veces aguados en vino de fiesta superficial. Él es capaz de sanar nuestros corazones e invitarnos una y otra vez, setenta veces siete, a volver a empezar. Él es capaz de hacer siempre todas las cosas nuevas”.

“Muchos adolescentes sin ánimo, sin fuerza, sin ganas… muchas veces esa actitud nace porque se sienten solos, porque no tienen con quien hablar. Piensen los padres, piensen las madres: ¿hablan con sus hijos y sus hijas o están siempre ocupados, apurados? ¿Juegan con sus hijos y sus hijas?”.

“Pensemos en toda la gente, en todas las mujeres que pasan por la precariedad, la escasez, el no tener muchas veces lo mínimo nos puede desesperar, nos puede hacer sentir una angustia fuerte ya que no sabemos cómo hacer para salir adelante y más cuando tenemos hijos a cargo. La precariedad no sólo amenaza el estómago (y eso es ya decir mucho, ¿eh?), sino que puede amenazar el alma, nos puede desmotivar, sacar fuerza y tentar con caminos o alternativas de aparente solución, pero que al final no solucionan nada. Existe una precariedad que puede ser muy peligrosa, y que se nos puede ir colando sin darnos cuenta, es la precariedad que nace de la soledad y el aislamiento. Y el aislamiento siempre es un mal consejero”.

“La forma de combatir esa precariedad y aislamiento, que nos deja vulnerables a tantas aparentes soluciones, se tiene que dar a diversos niveles. Una es por medio de legislaciones que protejan y garanticen los mínimos necesarios para que cada hogar y para que cada persona pueda desarrollarse por medio del estudio y un trabajo digno. Por otro lado, cuando buscamos la manera de transmitir el amor de Dios que hemos experimentado en el servicio y en la entrega a los demás. Leyes y compromiso personal son un buen binomio para romper la espiral de la precariedad”.

“La familia está siendo debilitada, cómo está siendo cuestionada. Cómo se cree que es un modelo que ya pasó y que ya no tiene espacio en nuestras sociedades y que, bajo la pretensión de modernidad, propician cada vez más un modelo basado en el aislamiento. Y se van inoculando en nuestras sociedades, se dicen sociedades libres, democráticas, soberanas; se van inoculando colonizaciones ideológicas que las destruyen y terminamos siendo colonias de ideologías destructoras de la familia, del núcleo de la familia que es la base de toda sana sociedad”.

“Es cierto, vivir en familia no es siempre fácil, muchas veces es doloroso y fatigoso, pero creo que se puede aplicar a la familia lo que más de una vez he referido a la Iglesia: prefiero una familia herida, que intenta todos los días conjugar el amor, a una familia y sociedad enferma por el encierro o la comodidad del miedo a amar. Prefiero una familia que una y otra vez intenta volver a empezar a una familia y sociedad narcisista y obsesionada por el lujo y el confort”.

“Prefiero una familia con rostro cansado por la entrega a una familia con rostros maquillados que no han sabido de ternura y compasión”.

 

“Padre, una familia perfecta nunca discute”, ¡Mentira! Es conveniente que de vez en cuando discutan y que vuele algún plato, está bien, no le tengan miedo. El único consejo es que no terminen el día sin hacer la paz, porque si terminan el día en guerra, van a amanecer ya en guerra fría y la guerra fría es muy peligrosa en la familia, porque va socavando desde abajo.

“La vida matrimonial tiene que renovarse todos los días. Como dije antes, prefiero familias arrugadas, con heridas, con cicatrices, pero que siguen andando, porque esas heridas, esas cicatrices, esas arrugas son fruto de la fidelidad, de un amor que no siempre les fue fácil”.

“El amor no es fácil, no es fácil, no; pero es lo más lindo que un hombre y una mujer se pueden dar entre sí: el verdadero amor, para toda la vida”.

“Ustedes queridos mexicanos tienen un plus, corren con ventaja. Tienen a la Madre: la Guadalupana quiso visitar estas tierras y esto nos da la certeza de tener su intercesión para que este sueño llamado familia no se pierda por la precariedad y la soledad. Ella es madre y está siempre dispuesta a defender nuestras familias, a defender nuestro futuro; está siempre dispuesta a “echarle ganas” dándonos a su Hijo”.

“Y no nos olvidemos de San José, calladito, trabajador pero siempre al frente, ¿eh? Siempre cuidando a la familia”.

PRIMEREAR

TENEMOS QUE ACTUAR

1.       – Orar por las familias.

Sugerencias:

  • -Orar todos los días por nuestra propia familia y por todas las familias del mundo.
  • Como grupo podemos promover acciones como: Misa por las Familias, Hora Santa por las Familias, Rosario para las Familias.

2.       – Invitar a la reflexión.

Sugerencias:

  • -Hacer campañas de concientización del valor de la familia.
  • Difundir información sobre la familia y el plan de Dios.
  • -Organizar pláticas o conferencias sobre la familia.

3.       – Hacer propósitos concretos.

Sugerencias: -Incrementar la comunicación en nuestras familias.

  • Promover reuniones de familia para convivir sanamente. -Conocer las inquietudes de todos los miembros de la familia y apoyarnos mutuamente.
  • Como grupo, salir a las calles a visitar hogares o en los cruceros a promover el valor de la familia.
  • Organizar eventos para las familias en donde se Jesús sea el invitado principal.
  • Promover los Retiros Espirituales para Matrimonios.
  • Incluir en los planes de formación actividades que involucren a las familias.
  • Conocer, apoyar y difundir a todas las instituciones que defienden la familia y la vida.
  • En elecciones de gobernantes votar por candidatos que defiendan la familia y den testimonio de ello.

INICIATIVA DE LEY

Es importante que sepas que existe una organización a nivel internacional que le llaman Lobby LGBT (Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual) que inició luchando por defender los derechos de los homosexuales que eran víctimas de la discriminación. Con el paso de los años ha ido tomando fuerza en varios aspectos: económico, político y presencia en muchos países.

Existe un día que han declarado para celebrar el día internacional de la diversidad sexual, y resulta que el pasado 17 de mayo fue dicha celebración. Ese mismo día el Presidente de la República presentó al Senado una iniciativa de ley para modificar el artículo 4° de la Constitución y establecer el concepto de “matrimonio igualitario”, que se trata de permitir y proteger todo tipo de uniones de cualquier preferencia sexual y con ello darles todos los derechos como esposos.

Muchas asociaciones, instituciones, la Iglesia y muchas iglesias de diversas religiones se empezaron a manifestar al respecto. La postura es muy clara: se pide no llamar matrimonio a esas uniones, pues va en contra de la naturaleza. Además podemos decir que por defender los derechos de unos pocos se están pisoteando lo derechos de las mayorías, pues un tema tan delicado requiere diálogo con la ciudadanía.

Lamentablemente hay mucha desinformación al respecto y muchos, incluso católicos, han caído en el juego de palabras. Por ejemplo a los no piensan igual que ellos y no apoyan esa iniciativa los llaman “homofóbicos”, todos sabemos que una fobia es un miedo y pánico indescriptible, y no se ha expresado sentir eso por ellos, sólo se ha dicho que no estamos de acuerdo.

Cuando se defiende a la familia y a los niños salen muchas personas a recordar errores de algunos sacerdotes que como Iglesia nos duele mucho. Es decir, no hay capacidad de respeto o diálogo, y lo más triste es que una gran mayoría de los que piensan así son bautizados.

 

Es tiempo de reflexión, de estar informados, de seguir de cerca este asunto. No siempre los medios de comunicación nos van a informar con claridad, es bueno recurrir a las redes sociales y las orientaciones de nuestros obispos y sacerdotes. Si no sabes usar una computadora pide a tus familiares que te mantengan informado.

Además se está trabajando un programa para las escuelas en las que se quiere informar con detalle a los menores sobre estos asuntos y darles a elegir la preferencia que ellos deseen. Es un derecho de los padres educar a sus hijos en los valores que ellos consideren necesarios y eso pisotea ese derecho.

No olvidemos, estas personas merecen respeto y amor, el hecho de que no pensemos como ellos no quiere decir que los odiemos, nuestra tarea es defender la familia y el matrimonio según el plan de Dios.

Oremos por nuestro Presidente de la República y por todos los gobernantes y legisladores.

Pidamos a Dios que ilumine a todos los que están confundidos o desinformados y que en este y en todos los casos reine el amor que Cristo nos ha traído y con ello los valores de su reino: justicia, paz, amor y verdad.

Elaborado por la Junta Nacional de la Acción Católica Mexicana

 

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