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NOVENA AL BEATO MIGUEL AGUSTÍN PRO, S.J.

NOVENA AL BEATO MIGUEL AGUSTÍN PRO, S.J.

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Oración Inicial para todos los días

Dios nuestro, Padre bueno, te damos gracias por habernos dado a Jesús, tu Hijo, como compañero de nuestra vida, como Maestro y Redentor; y por haber concedido al P. Miguel Agustín Pro vivir y morir buscando tu mayor gloria y el bien de sus hermanos, los hombres y mujeres de México y del mundo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Oración final para todos los días

Dios y Padre nuestro, que concediste a tu siervo Miguel Agustín en su vida y en su martirio buscar ardientemente tu mayor gloria y la salvación de los hombres, concédenos, a ejemplo suyo, servirte y glorificarte a través del amor y compromiso con nuestros prójimos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

 


PRIMER DIA – LA FAMILIA

Miguel Agustín Pro Juárez nació en Guadalupe, Zac. el 13 de enero de 1891. Sus padres se llamaban Miguel Pro y Josefina Juárez. Los hijos de este ejemplar matrimonio fueron 11; el tercero es Miguel Agustín, y los últimos, Humberto y Roberto, que harían compañía a su hermano mayor en los sótanos de la Inspección de Policía. Las dos mayores, serían religiosas: María de la Luz y María Concepción.

El P. Pro fue siempre muy apegado a su familia. Supo ser buen hijo y buen hermano. Desde pequeño muestra una naturaleza efervescente y optimista, desbordante de imaginación y alegría. No es muy piadoso, pero está embebido en la atmósfera de fe en que ha sido educado desde niño. “De esa clase de santos quiero ser yo: un santo que come, duerme, hace travesuras y muchos milagros”, dijo una vez Miguel Agustín.

Al recibir unos retratos de sus hermanos escribió:

“Cuánto mi alma gozará al ver mi familia entera,

cuya imagen verdadera en mi pecho vivirá.

Y ni la muerte podrá borrar por leves instantes

de esos seres los semblantes,

que como un sagrado templo de mi corazón contemplo siempre amados, siempre amantes”.

Viendo nuestra vida

  1. ¿Qué nos hace sentirnos vivos en la familia?
  2. ¿Qué nos quita la alegría en la familia?
  3. ¿Cómo podemos vivir plenamente (en santidad, en armonía) en el matrimonio, en la familia?

 

Oración del día

Te damos gracias, Señor, por la familia en que hiciste nacer y crecer al Beato Miguel Agustín. Por su padre, Miguel Pro; por su madre, Josefina Juárez; por sus hermanos. Por que compartió con ellos un ambiente familiar sencillo, alegre; por que recibió una formación cristiana que unía la fe y la vida.

Te pedimos por todas las familias de México y del mundo, especialmente por las que están desunidas, sufren violencia o pasan alguna necesidad.

Por Cristo, nuestro Señor.

Amén.

 

Peticiones personales

Oración final

 


SEGUNDO DIA – LA VOCACION

En agosto de 1911, a la edad de 20 años, Miguel Agustín sintió que Dios lo llamaba a la vida religiosa e ingreso a la Compañía de Jesús. En una carta que escribe a una persona que oraba por él, encontramos estas palabras sobre la vocación:

“¿Habla Dios al alma?… Sí, sí habla y muy dulce es su palabra. Sí habla y el alma comprende esa voz y entiende ese lenguaje. Yo lo sé por experiencia y te aseguro que no tenía las disposiciones que tú tienes para comprender ese llamamiento, antes por el contrario, tenía todas las disposiciones contrarias, todos los obstáculos en contra y no por hechos que no dependían de mí, sino por acciones y manera de proceder completamente contrarias. Pero… en su infinita misericordia puso los ojos en ese tronco seco y estéril de mi vida, y viendo la estatua que El mismo debería sacar con su gracia santísima, me dio la vocación, me sacó, a pesar de mi oposición, de un mundo corrompido en el que vivía, para que se cumplieran las hermosas palabras del salmista: Te saqué del estiércol para colocarte entre los príncipes de mi pueblo…”.

Viendo nuestra vida

1)  ¿De qué manera Dios te ha hablado a ti?

2)  ¿Cuál es tu vocación, tu misión en el mundo?

Oración del día

Te damos gracias, Señor, por la vocación del Padre Pro a la Compañía Jesús. Por su entrega y generosidad en el seguimiento de tu Hijo Jesucristo. Porque, a ejemplo de San Ignacio, supo en todo amar y servir.

Concédenos a todos, por intercesión del Beato Miguel Agustín, saber agradecer los dones de la vida y de la fe en tu providencia. Ayúdanos a descubrir tu voluntad y a cumplir ésta enteramente.

Por Cristo, nuestro Señor.

Peticiones personales

Oración final

 


TERCER DIA – LOS ESTUDIOS

El 15 de agosto de 1913 Miguel Agustín hace sus primeros votos (de pobreza, castidad y obediencia). Comienza sus estudios, que tiene que interrumpir, pues la noche del 4 al 5 de agosto el noviciado de El Llano en Michoacán es invadido por unos soldados que se entregan al pillaje. Los superiores deciden que los jóvenes estudiantes prosigan los estudios en California. Cada vez disminuyen las esperanzas de poder regresar a México por las leyes antirreligiosas. Así las cosas, Miguel Agustín con otros compañeros jesuítas va a estudiar la filosofía a Granada (1917-1920).

El P. Valentín Sánchez -rector del filosofado- da este testimonio sobre el H. Pro: “No estaba dotado de especial talento para la especulación filosófica; no recuerdo con exactitud sus notas de exámenes, pero me imagino que fueron más bien medianas. En cambio le había concedido el señor gran talento para tratar con los prójimos. Su carácter expansivo y bromista lo hacía familiar a todos y más a los más humildes. Sus recursos inagotables para imitar caracteres iban a serle sumamente útiles en tiempo de persecución para ocultarse, introducirse en todas partes y hacerse todo a todos para ganarlos a todos para Cristo… ¿Sus virtudes? Yo era su rector, y en su alma, que él me mostraba sin reservas, descubría su admirable paciencia en medio de las contrariedades”

En 1920, al terminar sus estudios de filosofía, el H. Pro es enviado a hacer su magisterio a Nicaragua. Dos años después regresa a Europa a estudiar la teología para, finalmente, recibir la ordenación sacerdotal junto con 21 compañeros el 30 de agosto de 1925.

Viendo nuestra vida:

Para prestar un mejor servicio en el trabajo pastoral, ya sea como catequista, ministro, animador, es importante dar tiempo al estudio y la capacitación.

1)  ¿Se dan en la parroquia cursos y talleres de capacitación?

2)  ¿A cuáles has asistido? ¿Qué te han dejado?

Oración del día

Te damos gracias, Señor, por ese tiempo de estudios en que te hiciste presente en la vida del P. Pro. Por que gracias a ese tiempo invertido en libros, cursos, clases, pudo prestar un mejor servicio a tu Pueblo.

Te pedimos que nos demos tiempo para asistir a las reuniones de las Comunidades de Base, donde se ven temas sobre la vida de la Iglesia, la Biblia, la familia, las relaciones humanas. Así como a los talleres y cursos de catequistas, jóvenes, matrimonios que se ofrecen en la parroquia.

Por Cristo, nuestro Señor.

Peticiones personales

 

 


CUARTO DIA – LOS ENFERMEDAD

La salud del P. Pro no era buena. Una úlcera estomacal y la oclusión del píloro le causaban graves molestias. En una carta íntima escribe: “los dolores no cesan. Disminuyo de peso, de doscientos a cuatrocientos gramos cada semana, y a fuerza de embaular porquerías de botica, tengo descarriado el estómago”. En otra dice: “No duermo casi nada. No tengo apetito. No puedo trabajar. Apenas puedo rezar el rosario, celebrar la misa, alguno que otro día, parte del breviario” Su organismo se redujo a tal extremo que sus superiores decidieron enviarlo a México, para que no fuera morir lejos de su tierra.

Después de un viaje al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes escribió: “Era muy penoso para mi miserable naturaleza volver a México sin salud, sin acabar mis estudios; encontrar a mi pobre patria deshecha por sus gobernantes, y sin el placer de volver a ver aquella madre mía, que me dio el ser, y a quien lloro aún en medio de mi resignación y conformidad. Pero mi viaje a Lourdes me ha dado bríos”.

De regreso en México se dedicó, entre otros ministerios, a visitar enfermos y atender moribundos: “¿Enfermos? ¿Viáticos? ¿Extremaunciones?… aquí sí que quisiera no sólo trilocarme, sino centuplicarme. El Viernes de Dolores, a pesar de las dos tandas de ejercicios, anduve de aquí para allá…”

Viendo nuestra vida

1)  ¿Qué personas están enfermas en nuestra comunidad? (Mencionemos sus nombres, pidamos por ellos).

2)  ¿Tenemos el testimonio de algún enfermo o enfermos, que a pesar de minada salud, presten algún servicio a la comunidad o contagien su fe, alegría y buen humor?

Oración del día

Te damos gracias, Señor, por la vida y entereza del P. Pro, aún en medio del dolor y la enfermedad. Por su alegría y buen humor. Por su paciencia y entrega a los enfermos.

Te pedimos por todos los enfermos de esta comunidad. Sabemos que estás en ellos. Te pedimos que nos demos tiempo para visitarlos, para atenderlos en sus necesidades, para darles consuelo y aliento y, por supuesto, para aprender de ellos.

Por Cristo, nuestro Señor.

Peticiones personales

Oración final

 

 


QUINTO DIA – EL SERVICIO DE LA FE

El 7 de julio de 1926 el P. Pro desembarca en el puerto de Veracruz para ponerse a las ordenes del padre Provincial. La situación religiosa en México es gravísima. El presidente Calles jura destruir la fe cristiana; publica una ley que lo autoriza a disolver los Institutos Religiosos, a cerrar las escuelas católicas y a apoderarse de los bienes eclesiásticos. Los obispos protestan. Millones de católicos exigen la libertad religiosa. Calles hace oídos sordos y señala el 31 de julio como fecha para aplicar sus decretos. El P. Pro, ejerce su sacerdocio de manera clandestina. En una carta le escribe al P. Provincial: “La falta de sacerdotes es extrema; la gente muere sin los sacramentos y los pocos que quedamos no damos abasto. ¿Los que quedamos? Ojalá todos trabajaran un poquito, que así la cosa no andaría tan mal; pero cada uno es dueño de su miedo… Yo uso las cautelas que Usted me indica y nada me ha pasado; sustos más o menos; que no pasan de sustos y que sirven espiritual y materialmente para confiar más en la amorosa providencia de nuestro Padre Dios y para reírme después de pasado el percance, por lo cómico que resulta de esta situación tan fingida que llevamos”. Ahí esta el P. Pro que viste de catrín, mecánico, obrero, a veces a pie a veces en bicicleta, para atender a los fieles en sus necesidades, celebrar sacramentos, fortalecerlos en la fe. En otra carta fechada el 17 de octubre de 1927 dice: “Si tardo en escribir, se debe al sinnúmero de ocupaciones que me traen a mal traer por estos barrios capitalinos. Se pierde la cuenta de confesiones, comuniones y bautizos; pasan de media docena los matrimonios semanales, hay multitud de enfermos que piden se les visite y no sé cuántos son los prójimos que visan su pasaporte para el otro mundo”.

Viendo nuestra vida

1)  ¿De qué manera colaboramos nosotros en el servido de la fe? (Que se presenten las catequistas, ministros, animadores…).

2)  ¿Qué situaciones de incomprensiones o rechazos hemos enfrentado al prestar este servicio a la Iglesia?

Oración del día

Te damos gracias, Señor, por haber hecho del P. Pro un apóstol de tu Evangelio. Por su servicio a la fe, por su entrega y generosidad en la atención a todos los fieles en sus necesidades materiales y espirituales. Por su creatividad para anunciar a Jesucristo, celebrar los sacramentos, trabajar por el Reino de Dios.

Concédenos a todos, a ejemplo del P. Pro, ser apóstoles de tu Evangelio en la familia, en el trabajo, en la sociedad. Que no desfallezcamos en nuestro compromiso como cristianos a pesar de rechazos, persecuciones o incomprensiones.

Por Cristo, nuestro Señor.

Peticiones personales

Oración final

 


SEXTO DIA – EL COMPROMISO SOCIAL

El P. Pro fue un hombre comprometido con las causas sociales. En Concepción del Oro, Zac. fue testigo de la situación tan penosa en que trabajaban los mineros. Junto con su madre y otras personas de la comunidad se organizaron para atender a los mineros y a sus familias, sobre todo en cuanto a la alimentación y a la salud. En Francia y Bélgica tuvo contacto con los movimientos obreros católicos. De regreso a México sigue con este apostolado social. Recojamos unas ideas del P. Pro en sus conversaciones con los padres de la Acción Popular:

“Debemos persuadirnos, con humildad, de que somos jefes en nombre de la Iglesia, no sólo en materias religiosas, sino también en cuestiones sociales. Debemos formar la opinión, ensanchar los horizontes, mirar por el futuro, trabajar siempre a honra de la Iglesia. No nos limitemos a un ministerio estrecho. El sacerdote que se contenta con trabajar con unas cuantas almas, puede ser bien intencionado, pero tiene espíritu de sacristán. Imitemos a nuestro padre San Ignacio, que fue un verdadero revolucionario, un renovador, un innovador en el buen sentido de estas expresiones; muchas cárceles padeció con ocasión de sus sermones y doctrinas que fueron tildadas de novedades…

En México el nivel intelectual es bastante bajo; es necesario levantarlo. Para esto hay que formar al clero, a los católicos, a los obreros; preparar élites, estudiar, orar. ..

Debemos hablar, gritar contra las injusticias, tener confianza, pero no tener miedo. Proclamemos los principios de la Iglesia, el reinado de la caridad, sin olvidar, como sucede algunas veces, el de la justicia…”.

Viendo nuestra vida

1)  ¿Qué actividades en la línea de la promoción social realizamos en nuestras comunidades?

2)  ¿Qué nos falta hacer en la línea de la promoción de la justicia?

Oración del día

Te damos gracias, Señor, por el compromiso del P. Pro con las causas sociales. Por su sensibilidad para escuchar los dolores y penas del pueblo pobre. Por su valentía para denunciar las injusticias y anunciar que es posible organizarse para que haya libertad, justicia y fraternidad.

Te pedimos nos des el valor y la fuerza para no quedarnos solo en la oración y en la celebración de los sacramentos. Que sepamos unir la fe con la vida. Que nos organicemos para ir creando comunidades vivas, dinámicas, fraternas y solidarias.

Por Cristo, nuestro Señor.

Peticiones personales

 


SEPTIMO DIA – LA ORACION Y LA EUCARISTIA

El P. Pro no fue un hombre de largas oraciones. Era, como San Ignacio, como buen jesuíta, un contemplativo en la acción: alguien que busca y encuentra a Dios en todas las cosas. Entre una actividad y otra elevaba una oración a Dios, rezaba el rosario, el breviario. Pero lo que ocupaba un lugar primordial era la Eucaristía. Quienes lo ven celebrar la misa con tanta devoción, aun cuando merodee la policía, no podrán olvidar a este sacerdote tan unido a Cristo, que refleja en su vida la vida del Señor.

Dejemos que él mismo nos comparta su experiencia al celebrar la misa: “Yo no he hallado en toda mi vida religiosa un medio más rápido y eficaz para vivir muy estrechamente unido a Jesús que la Santa Misa. Todo cambia de aspecto; todo se mira bajo otro punto de vista; todo se amolda a horizontes más amplios, más generosos, más espirituales… Algo divino que inunda el alma la cambia por completo, y ese algo que en el carácter se le va a dar y que no es otra cosa que la plenitud del Espíritu Santo, consume todo lo que de humanidad quedaba, para avivar su vida divina, su participación más estrecha y real, al “consortes divinae nature” (participantes de su divina naturaleza)”.

Viendo nuestra vida

1)  ¿Cómo hacemos nosotros oración?

2)  ¿Qué significa para mí la Eucaristía? ¿Cómo la vivo?

Oración del día

Te damos gracias, Padre, por el gran espíritu del P. Pro, siempre abierto a encontrarte en todas las cosas. Por su amor a la Eucaristía. Por esa unión y amor personal a tu Hijo Jesucristo.

Te pedimos nos ayudes a encontrarte en todas las cosas. Que nos demos tiempo para la oración personal y comunitaria; que vayamos a Misa y participemos activamente en ella. Que llevemos la vida a la Misa, que la Misa nos impulse al compromiso por la comunidad.

Peticiones personales

Oración final


OCTAVO DIA . EL MARTIRIO

El 13 de noviembre de 1927, hubo un atentado dinamitero contra el reelecto General Obregón, del que también acusaron de complicidad al P. Pro y a sus hermanos. El 18 de ese mismo mes, fueron aprehendidos y encarcelados. Al enterarse de esto, el Ing. Luis Segura Vilchis, verdadero autor del atentado, se presentó voluntariamente en la Inspección de Policía, declarando que los hermanos Pro no tenían ninguna participación en el hecho. Con todo, no se les otorgó la libertad. El 22 de noviembre, el Gral. Cruz llevó a los detenidos ante un grupo de periodistas, ante los que el P. Pro declaró: “Señores, juro ante Dios que soy ¡nocente de lo que me acusan”. Al día siguiente, sin haberle probado el delito; más aún, sin haberle hecho el proceso judicial de rigor y ni siquiera haber terminado el acta policíaca. Calles ordenó que fuera pasado por las armas. Así, el 23 de noviembre de 1927, el P. Pro caía acribillado por las balas.

Aquellas palabras que el P. Pro escribió tiempo atrás al P. Provincial se cumplieron: “¿Mi vida? Pero ¿qué es ella? ¿No sería ganarla si la diera por mis hermanos? Ciertamente es que no hay que darla tontamente, pero ¿para cuándo son los hijos de Loyola, si al primer fogonazo vuelven grupas?… Lo más que me pueden hacer es matarme. Pero eso no será sino el día y la hora que Dios me tiene reservada”.

Al saber la noticia de su muerte, unas sirvientas a quienes el P. Pro había dado unas pláticas, exclamaron: “Ese padrecito consiguió lo que quería. ¡Nos hizo tanta presión para que pidiéramos a Dios que le concediera la gracia del martirio!”.

El Sr. Jorge Núnez dio también su testimonio: “¿Qué haría usted -le pregunté al P. Pro- si el gobierno lo apresara para matarlo? El me respondió: Pediría que se me permitiera arrodillarme un momento para hacer un acto de contrición y morir con los brazos en cruz gritando ¡Viva Cristo Rey!”.

Viendo nuestra vida

El P. Pro con su alegría, entusiasmo, gran fe y generosidad ofreció su vida por los demás, por Cristo; no sólo en el martirio sino en las pequeñas y grandes cosas de la vida.

1)  ¿Cómo entendemos las palabras de Jesús: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10, 10)?

2)  ¿Cómo podemos nosotros entregar y dar la vida por los demás?

3)  ¿De qué manera podemos trabajar para que todos tengamos acceso a una vida digna? Oración del día

Te damos gracias. Señor, porque infundiste en tu siervo Miguel Agustín el anhelo de dar la vida por Cristo, lo que él consideraba como la mejor prueba de su amor a Dios y a los hermanos.

Concédenos a todos la gracia de vivir y morir en tu amistad, y de aceptar las circunstancias que rodeen nuestra muerte como el modo de compartir la pasión redentora y la muerte de tu Hijo Jesús, para participar después en la gloria de la resurrección.

Por Cristo, nuestro Señor.

Peticiones personales

Oración final


NOVENO DIA – UN TESTIGO DEL EVANGELIO

El 25 de noviembre de 1988 Su Santidad, el Papa Juan Pablo II, beatificó al P. Miguel Agustín Pro, S.J. Leamos a continuación la homilía papal en la misa de beatificación:

“Un motivo de alegría para la Iglesia universal y, especialmente para la Iglesia de México, es la beatificación del padre Miguel Agustín Pro, sacerdote jesuíta, cuyas virtudes hoy exaltamos y proponemos al Pueblo de Dios. El es una nueva gloria para la amada nación mexicana y para la Compañía de Jesús.

Su vida de apóstol sacrificado e intrépido estuvo inspirada siempre por un incansable afán evangelizador. Ni los sufrimientos de sus graves enfermedades, ni la agotadora actividad ministerial, ejercida frecuentemente en circunstancias penosas y arriesgadas, pudieron sofocar el gozo irradiante y comunicativo que nacía de su amor a Cristo, y que nadie le pudo quitar (cf. Jn 16,22).

En efecto, la raíz más honda de su entrega abnegada a los demás fue su amor apasionado a Jesucristo y su ardiente deseo de configurarse con El, incluso en su muerte. Este amor lo expresó de un modo particular en el culto eucarístico. La celebración diaria de la Santa Misa era el centro de su vida, así como fuente de fortaleza y fervor para los fieles. El P. Pro organizó las llamadas “estaciones eucarísticas” en los domicilios particulares, donde diariamente se podía recibir ocultamente el Cuerpo del Señor durante los años de persecución.

Ante el eximio ejemplo de virtudes sacerdotales del P. Pro, quiero exhortar una vez más a mis amados hermanos sacerdotes a la entrega total a Jesucristo, vivida gozosamente en el celibato por el Reino de los cielos y en el servicio generoso a los hermanos, sobre todo a los más pobres y abandonados”.

Viendo nuestra vida

1)  ¿Qué rasgos me llaman más la atención de la vida del P. Pro?

2)  ¿Qué virtudes podemos imitar del P. Pro para comprometernos más como cristianos? Oración del día

Te damos gracias, Señor, por el testimonio tan fuerte del P. Pro. Por la entrega, la fidelidad y creatividad con que anunció el Evangelio.

Te pedimos nos ayudes a ser también nosotros, en la familia, en el trabajo, en el mundo, testigos y apóstoles de tu Evangelio.

Por Cristo, nuestro Señor.

Peticiones personales

El domingo 13 de noviembre de 1927, diez días antes de ser fusilado, el padre Pro se abandona en manos de la Santísima Virgen María, llena de dolores.

Oración a la Virgen de los Dolores

“¡Déjame pasar la vida a tu lado, madre mía, acompañado de tu soledad amarga y tu dolor profundo. . . !

¡ Déjame sentir en mi alma el triste llanto de tus ojos y el desamparo de tu corazón!

No quiero en el camino de mi vida

saborear las alegrías de Belén,

adorando entre tus brazos virginales al niño Dios.

No quiero gozar en la casita humilde de Nazaret de la amable presencia de Jesucristo.

¡No quiero acompañarte en tu Asunción gloriosa entre los coros de los ángeles!

Quiero en mi vida las burlas y mofas del Calvario.

Quiero la agonía lenta de tu Hijo,

el desprecio, la ignominia, la infamia de su cruz.

Quiero estar a tu lado, Virgen dolorosísima, de pie, fortaleciendo mi espíritu con tus lágrimas, consumado mi sacrificio con tu martirio, sosteniendo mi corazón con tu soledad, amando a mi Dios y a tu Dios con la inmolación de mi ser”.

Categorías:beatos y Santos, General
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