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Urge la influencia seglar en todos los campos de la vida

Urge la influencia seglar en todos los campos de la vida

http://www.semanario.com.mx/ps/2012/11/urge-la-influencia-seglar-en-todos-los-campos-de-la-vida/

Publicado en web el 22 de noviembre, 2012

Exhortación Christifideles Laici

A nadie es lícito permanecer ocioso

De franca continuidad con el Concilio Vaticano II, y fruto del Sínodo Mundial de Obispos de 1987, es la Exhortación dedicada a los Laicos y redactada por el Papa Juan Pablo II, la cual es muy importante conocer en estas fechas, por celebrar el Día del Laico.

Mónica Livier Alcalá Gómez

Lightstalkers0018AA largeEn los primeros siglos de la Iglesia, el Pueblo de Dios, sobre todo los Laicos, tenían una participación activa en las decisiones y desarrollo del Reino de Dios; tan es así, que el primer impulso evangelizador de la Iglesia se realizó a través de Laicos, hasta que, poco a poco, la creencia de que la perfección cristiana obligaba a retirarse y concentrarse más en la vida interior, esa participación fue disminuyendo. Esta idea fue muy extendida y, hasta la fecha, predomina en gran parte de la feligresía, creyendo que la inmensa tarea pastoral es exclusivamente propia de los clérigos.
En la celebración del Concilio Vaticano II, una de las tareas fundamentales fue restituir la importancia de la labor de los Laicos y su lugar imprescindible dentro de la Iglesia, como protagonistas y responsables de la Evangelización. Por tanto, es provechoso recordar un Documento que habla precisamente de este protagonismo del laicado: La Exhortación Apostólica Post-sinodal sobre la vocación y misión de los Laicos en la Iglesia y en el mundo.

La dignidad del laico

Desde la acción sacramental del Bautismo, cada creatura se convierte en hijo de Dios, miembro de la Iglesia y templo del Espíritu Santo. La Exhortación recalca una de las funciones claves del Laico: la santificación del mundo desde la índole secular propia de su estado.
Con las palabras de los Padres Sinodales, el Papa subrayaba esta idea al decir que “el carácter secular debe ser entendido a la luz del acto creador y redentor de Dios, que ha confiado el mundo a los hombres y a las mujeres, para que participen en la obra de la Creación, la liberen del influjo del pecado y se santifiquen en el matrimonio o en el celibato, en la familia, en la profesión y en las diversas actividades sociales” (No. 15, Proposición 4 del Sínodo).

El papel de los laicos dentro de la Iglesia misionera

Juan Pablo II indicaba con claridad la urgencia de emprender una “Nueva Evangelización”. Al mismo tiempo, señalaba los diversos ámbitos de acción de los Laicos, como la defensa de la dignidad de la persona, de la vida, de la familia; la caridad como esfuerzo por vivir de modo solidario; el compromiso político, superando miedos que impiden a muchos intervenir activamente en la vida pública; el mundo del trabajo y de la economía; el vasto campo de la cultura, para superar el divorcio entre la cultura y el Evangelio, que ya había sido denunciado por Paulo VI en Evangelii nuntiandi (citada en el No. 44).

Situaciones de la vida del laico

Desde la niñez hasta la ancianidad, en la salud y en la enfermedad, y en la rica y complementaria distinción entre hombres y mujeres (a las mujeres la Christifideles laici se dedican casi por entero las reflexiones de los números 49-52).
Subraya, además, que los jóvenes no pueden ser simples destinatarios de la evangelización, sino protagonistas, llamados a renovar las Sociedades a las que pertenece: “En tantos países del mundo, ellos representan la mitad de la entera población y, a menudo, la mitad numérica del mismo Pueblo de Dios que vive en esos países. Ya bajo este aspecto, los jóvenes constituyen una fuerza excepcional y son un gran desafío para el futuro de la Iglesia. En efecto, en los jóvenes la Iglesia percibe su caminar hacia el futuro que le espera, y encuentra la imagen y la llamada de aquella alegre juventud, con la que el Espíritu de Cristo incesantemente la enriquece. En este sentido, el Concilio ha definido a los jóvenes como la esperanza de la Iglesia”(168).
Cultivar la relación entre
cada bautizado y Cristo

IMG 3943Esto implica la “formación integral y permanente de los fieles laicos” (No. 57), que permita conocer y vivir la propia vocación y misión, y que sea no sólo algo pasivo sino activo. El Laico bien formado puede ayudar de modo eficaz a la formación de otros laicos.
“El hombre es interpelado en su libertad por la llamada de Dios a crecer, a madurar, a dar fruto. No puede dejar de responder; no puede dejar de asumir su personal responsabilidad”.
Todos los Laicos pueden, así, descubrir su importante función en el mundo; pero, sobre todo, reconocer que el Amor de Dios no excluye a nadie, sino que se abre a cualquier ser humano. Desde Dios, cada uno tiene una misión propia, una tarea que llevar a cabo, un talento que ofrecer a los demás (Cf. No. 56).
Esta idea fue recordada por el Papa Benedicto XVI en su viaje a Francia (Discurso en Notre-Dame, 12 de septiembre de 2008): “Nadie sobra en la Iglesia, nadie. Todo el mundo puede y debe encontrar su lugar”. Lo cual es posible desde el encuentro personal, único, irrepetible, de cada bautizado con Cristo; un encuentro que nos transforma íntimamente en Él”.

La palabra «Laico», es un derivado del término latino “laos” que significa “pueblo”. Es una palabra acuñada por el Cristianismo para diferenciarlos de los Clérigos.

Se puede consultar la Christifideles laici en su versión digital en:
http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_exhortations/documents/hf_jp-ii_exh_30121988_christifideles-laici_sp.html

Entrevista a Pepe Prado
La tarea de evangelizar debe ser radicalmente novedosa

Ésta es la segunda parte de la charla con un calificado laico que fue expresamente invitado por la Santa Sede entre un selecto grupo internacional de seglares que actuaron como Observador de la más reciente Reunión del Papa con Pastores de la Iglesia Universal. La primera parte la publicamos antes de su viaje a Roma.

Orfeón Sanjuanense

Francisco Javier Cruz Luna

A su regreso de la Ciudad Eterna, en la que estuvo participando como Observador en el recientemente concluido Sínodo Mundial de los Obispos para la Nueva Evangelización, José “Pepe” Prado nos concedió la siguiente entrevista:

– Pepe: Tras haber tomado parte como observador en el Sínodo, ¿qué valoración haces del mismo?

-Depende del aterrizaje pastoral y evangelizador. Es preciso que no se quede en las nubes de ideas, sino que la “evangelización” sea, en verdad, “evangeli-acción”; es decir, acción evangélica, y no sólo reflexión teórica. Si es “nueva” debe haber una novedad radical, no sólo periférica. Si no, entonces sería mejor llamarla con otro nombre.

-¿Crees que este Sínodo va a insuflar un nuevo aliento de aire fresco a la Iglesia?

-Dios actúa con nosotros, sin nosotros y a pesar de nosotros; pero, si anunciamos el Evangelio, que es dynamis, (Rom 1,16), vamos a experimentar el Poder de Dios. Lo que no crece, perece.

-En tu participación como Observador, y en calidad de Director Internacional de las Escuelas de Evangelización San Andrés, ¿en qué se centró tu intervención en el Sínodo?

Luz de luz-Yo expuse que el principal problema de la Iglesia Católica no es que no evangelice, sino que intentan hacerlo aquéllos que no están evangelizados. En el peregrinar de la Iglesia nos pasa lo que a José y María, que regresan en peregrinación con cantos, antorchas y ritos, pero sin Jesús, pues lo han olvidado en Jerusalén. Hay que volver a Jerusalén. ¿Por qué a Jerusalén? Porque en Jerusalén hay una tumba vacía. Afirmé, y lo sostengo, que perdimos el Primer Anuncio y lo dejamos en los hermanos de la Reforma. Por eso se llevan a tantos católicos a sus iglesias. También dije que a pesar de bellos Documentos, no hemos encontrado “La Palabra” que perdimos hace siglos. Como prueba, pregunté cuántos Padres Sinodales llevaban la Biblia en la mano… El amor a la Palabra no se logra por Decretos ni Documentos, sino caminando con Jesús a Emaús para que Él haga arder nuestro corazón con el fuego de su Palabra. También cuestioné, con una sonrisa en la boca y brillo en mis ojos, si acaso no habremos perdido a Jesús, porque la alegría de haber encontrado el tesoro escondido se ve muy poco.

-¿Se ha tomado ya realmente conciencia de que la evangelización no es una dimensión más de la Iglesia, sino que forma parte de su misma esencia?

-Si por evangelización entendemos el Primer Anuncio del Evangelio, aún no hay conciencia de su importancia. Se da por supuesto o se le añade todo tipo de Catequesis, Doctrina y Teología, perdiendo la fuerza del Primer Anuncio o Kerygma.

-Nuevo ardor, nueva expresión, nuevos métodos… ¿Qué es lo que para ti define la Nueva Evangelización? ¿Existe la tentación de aplicar nuevos métodos y nuevos lenguajes, pero sin recibir el aliento del Espíritu?

-Sin Espíritu Santo, simplemente no hay Nueva Evangelización. Sin un Nuevo Pentecostés no puede haberla. Es preciso orar y estar atentos para dejar hablar al Espíritu Santo como lo hizo en aquella Asamblea de Antioquía, cuando Bernabé y Saulo fueron enviados a traspasar fronteras y culturas.

-Dentro del actual dinamismo eclesial, ¿qué papel se sienten llamadas a jugar las Escuelas de Evangelización San Andrés, que tú diriges?

Yo confirmo que la dimensión kerygmática que estamos siguiendo desde hace más de 30 años es la dirección del viento del Espíritu Santo. De esto depende el futuro de la Iglesia. Es más, no basta con evangelizar; hay que formar evangelizadores y formar formadores de evangelizadores, como ya lo hacemos en 67 países de los cinco Continentes.

-Finalmente, ¿quién es Jesús para Pepe Prado? ¿En qué ha cambiado tu vida? ¿Por qué crees que el encuentro personal con Jesús es el único camino para la felicidad verdadera?

-Jesús es Quien me amó y se entregó por mí, el que cambió mi vida de fariseo y me confió un ministerio no oficial en la Iglesia y para la Iglesia. Quiero llegar a decir, con San Pablo, que “mi vivir es Cristo”; pero, en vez de su expresión: “Ay de mí si no evangelizara”, yo proclamo: “Qué feliz soy cuando evangelizo”, presentando a Jesús como el único Salvador y Señor.

Los laicos debemos hacernos notar dentro de la Iglesia

Pese a que la Iglesia la conformamos en su mayoría los Laicos o Seglares que hemos sido bautizados y somos parte del Pueblo de Dios, pocos son los que ejercen el compromiso cristiano de formarse y transformar sus entornos. La Iglesia de Guadalajara ofrece diversas alternativas, de acuerdo al gusto y espiritualidad de cada quien.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

cover-manos-levantadasEn la Arquidiócesis de Guadalajara existen 73 Organismos Laicales Eclesiales registrados y pertenecientes a la Comisión que lleva ese mismo nombre, la cual es asistida eclesiásticamente por el Padre Santiago Navarro Chávez, Párroco de San Francisco, en Tesistán, y coordinada por el Licenciado Joaquín Rivera Meza desde hace cinco años.
“En etapa de surgimiento, de formación, existen aproximadamente 30 más. Éstos están en una etapa de prueba. Generalmente surgen de la iniciativa de algunos hermanos Laicos que le presentan su proyecto al señor Obispo, en este caso don José Trinidad González Rodríguez, quien es el Encargado a nivel diocesano de los Organismos Laicales Eclesiales; él les orienta y canaliza a la Comisión que los apoya para la creación de sus Estatutos, los cuales posteriormente son revisados y, en su caso, aprobados”, señaló en entrevista Rivera Meza.
“De estos organismos, hay algunos que están autorizados por Roma; por tanto, ya tienen un caminar, cuentan con una espiritualidad propia, tienen su ser y quehacer. Hay organismos de índole internacional, nacional, local, e incluso parroquial. Cuando un organismo quiere comenzar a trabajar en nuestra Arquidiócesis, necesita acudir al Obispo y solicitar su autorización; él los canaliza al Padre Santiago Navarro y a un servidor. Nos apoyan, además, especialistas, expertos en Pastoral o según se requiera, y formulamos propuestas a las que después se hacen correcciones y sugerencias, y pueden ser finalmente autorizados por el Obispo para una etapa de experimentación durante tres años”.

Según las cualidades de cada quien

Al ser Organismos Eclesiales, se requiere que las nuevas instituciones tengan clara su visión de Iglesia y de eclesialidad: “Cada uno tiene su propio carisma, y nosotros trabajamos organismos en tres líneas: con espiritualidad mariana, eucarísticos y de caridad o espiritualidad evangelizadora; éstas son las tres Secciones que integran la Comisión. Buscamos que todos los organismos tengan muy claro su ser y quehacer dentro de la Iglesia; que tengan una misión, visión y objetivos.
Actualmente, son aproximadamente 30 Grupos en la Sección de Evangelización; entre ellos, por ejemplo, la Renovación Carismática Católica y los Cursillos de Cristiandad; 20 en Grupos Marianos y 20 en Eucarísticos; entre ellos, la Adoración Nocturna. Según su carisma, cada Grupo realiza su propio apostolado”.
Se calcula que en estos Movimientos participan de manera activa al menos 250 mil Laicos.
“Cabe señalar, añadió el Licenciado Rivera Meza, que quienes pertenecemos a la Comisión de Organismos Laicales Eclesiales no somos los únicos seglares trabajando en la Iglesia de Guadalajara, pues existen muchos otros laicos integrados en la Pastoral Familiar: Jóvenes y Adolescentes; en la Pastoral Social, Pastoral de la Salud; en fin, en todas las Pastorales, Secciones y Comisiones Diocesanas”.

Cada quien jala agua para su molino

Joaquín Rivera inició su caminar apostólico en un organismo laical, la Renovación Carismática Católica de la Arquidiócesis de Guadalajara, trabajando a nivel parroquial, decanal, vicarial, diocesano y nacional desde hace 25 años; posteriormente, a invitación del Obispo José Trinidad, se integró a la Comisión de Organismos Laicales. En todos estos años de experiencia, Joaquín percibe que continúa pendiente el que los Laicos asumamos nuestro papel protagónico en la vida de la Iglesia: “Jugamos un papel importante, pero deberíamos tomarlo más en serio.
“Los seglares deberíamos tomar más en cuenta nuestra formación y verdaderamente hacer Iglesia. En cada Movimiento se recibe formación, pero muy particular de cada organismo; nos falta formación a nivel global del pensamiento de la Iglesia. En cada Movimiento hacemos nuestra propia Iglesia, como quien dice, y somos muy celosos creyendo que sólo nosotros poseemos la verdad; entonces, falta crear una verdadera comunión con los demás organismos y Movimientos laicales eclesiales. En eso consiste la verdadera eclesialidad”.
Respecto a si la voz de los Laicos es escuchada dentro de la Iglesia, Joaquín Rivera señaló: “Sí hay esa apertura por parte de los Pastores; sin embargo, muchas veces somos los propios Laicos los que no hacemos escuchar nuestra voz, y es por eso que ya se trabaja en la reestructuración de un Consejo de Laicos que labore, de la mano con la Jerarquía, para lograr no sólo una mejor Iglesia, sino una mejor Sociedad. Posteriormente se piensan integrar Laicos a este Consejo, no solamente de los que ya trabajan en la Iglesia y para la Iglesia, sino quienes juegan un papel importante en nuestra Sociedad, cuidando que no se politice este Consejo o que se caiga en la falsa idea de que la Iglesia es una democracia”.
Joaquín Rivera precisó, asimismo, que los laicos podemos encontrar el camino a la santidad adhiriéndonos a alguno de los Organismos Laicales Eclesiales que ya existen, y a los que pertenecieron muchos de nuestros Santos y Beatos Mexicanos: “Ellos y muchos otros, trazaron los rieles. Nos toca a nosotros recorrer ese camino”.

Vocabulario Eclesiástico

El Laico en la Iglesia Católica

El redescubrimiento del término ‘Laico’ fue impulsado principalmente en el Concilio Vaticano II.
Desde dicho Concilio, se destaca cada vez más que el Laico en la Iglesia Católica es una auténtica vocación. El contenido de esta vocación es la santificación de las obligaciones ordinarias del cristiano y, en primer lugar, las familiares. Así, la Constitución Dogmática Lumen Gentium afirma que su vocación consiste en “iluminar y organizar todos los asuntos temporales a los que están estrechamente vinculados, de tal manera que se realicen continuamente según el Espíritu de Jesucristo, y se desarrollen y sean para la Gloria del Creador y del Redentor” (No. 31).
El Decreto conciliar Apostolicam Actuositatem indica que forma parte de esta vocación el apostolado, entendido como deber de acercar almas a Dios. Según este Documento, “ejercen el apostolado con su trabajo para la evangelización y santificación de los hombres y para la función y el desempeño de los negocios temporales, llevado a cabo con espíritu evangélico, de forma que su laboriosidad en este aspecto sea un claro testimonio de Cristo y sirva para la salvación de los hombres” No. 2).

Celebremos el Día del Laico

El domingo 25 la Iglesia de Guadalajara celebrará el Día del Laico en el Santuario de los Mártires.
Entre las 10 y las 11.30 de la mañana se promoverá el encuentro con el Cardenal José Francisco Robles Ortega; posteriormente, a las 12, la Misa, presidida por Monseñor J. Trinidad González Rodríguez, Obispo Auxiliar, para después concluir con una convivencia.

La mujer laica en la Iglesia
Formadora por excelencia

Las mujeres han sido siempre indispensables en el contexto eclesial. Prácticamente, el genio femenino está dentro de cada área pastoral. Una mujer de Iglesia, Lupita Venegas Leiva, exhorta, por tanto, a no olvidar este papel fundamental

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Mónica Livier Alcalá Gómez

“En la Exhortación Apostólica Christifideles Laici se nos dice de manera expresa a los Laicos, en general, que no sólo pertenecemos a la Iglesia, sino que somos Iglesia, y que estamos llamados a la santidad para contribuir desde dentro, a modo de fermento, en la santificación del mundo, siendo sal, luz y levadura. Este llamado debe cumplirse de manera particular en la mujer, quien es eminentemente transmisora de códigos de conducta”, señaló en una entrevista la Fundadora del Proyecto Comunicativo Valora, A.C., conferencista y defensora de la vida y la familia, Licenciada Lupita Venegas Leiva, quien dio respuesta a las siguientes preguntas:

-¿Qué papel desempeña la mujer en el mundo?

“La mujer es la formadora por excelencia; en sus manos está el corazón de sus hijos, hombres y mujeres, que tienen un estrecho y único vínculo con ella. Si hoy estamos sufriendo por una extrema violencia y falta de sentido, es en gran parte porque la mujer ha olvidado esta misión básica y se ha inclinado al individualismo que tanto proponen las ideologías reinantes. El mundo se paganiza cuando la mujer deja de anunciar y modelar la vocación primera que todos tenemos al amor”.

-¿En qué situación se encuentra el laicado femenino en la Iglesia?

“Haciendo un breve análisis de la realidad actual en nuestro país, responde la entrevistada, yo propondría cuatro tipos de Laicas:
a) Laica liberal. Es la mujer hipermoderna que no se siente atraída por las cosas de Dios. Vive en las novedades, en lo superficial. Está bautizada, pero no muestra ningún interés en vivir su Fe. No tiene formación religiosa.
b) Laica sentimental. Es aquélla que ha sido bautizada y practica actos de piedad, pero no tiene formación alguna y no se ajusta a las exigencias morales que implican el seguimiento de Cristo. No es capaz de dar razones de su Fe, pero no deja a la Virgen por nada, y “siente bonito” ir a Misa.
c) Laica tibia. Es una mujer bautizada que conoce su Fe y la practica a medias. Ha tenido oportunidad de prepararse, tal vez por haberse formado en colegios católicos, pero no colabora con la Iglesia. No ayuda en su Parroquia ni se involucra en Catequesis y otras formas de servicio. Vive en privado lo que cree.
d) Laica comprometida. Es la mujer bautizada que se interesa por su Fe y se prepara constantemente. Se ha involucrado en un apostolado de manera responsable. Conoce, vive y transmite a Cristo.
Considero que podríamos distribuir estos cuatro tipos de mujeres en una Curva de Gauss, siendo minoría los tipos de los extremos a y d, y mayoría los tipos b y c”.

“Las mujeres somos la esperanza de una Humanidad plena. Somos humanizadoras por vocación. Una mujer se realiza cuando se entrega a sí misma para el bien de los que ama. Estamos llamadas, en primer lugar, a hacer familia; pero, desde luego, tenemos también la capacidad y el deber de aportar a nuestra Sociedad y a nuestra Iglesia todos nuestros talentos. No guardemos lo recibido bajo el colchón, sino que debemos multiplicar nuestros regalos. Es tiempo de trabajar por y para Cristo”.

-¿Cómo se ha desarrollado tu labor como parte de la Iglesia?

“Yo me considero, con toda honestidad y humildad, una Laica comprometida. Después de haberme formado en escuelas católicas y recibir una educación congruente de parte de mis padres, era casi inevitable que me enamorara de la Santísima Trinidad. Cuando una mujer tiene una relación personal con este Dios Amor, no tiene más remedio que darlo. Toda mi vida he sido llevada por el Señor a su servicio, y desde hace 12 años inicié un apostolado en Medios de Comunicación. La Misión que Dios me ha regalado es la de permear los Medios de Comunicación con los valores del Evangelio. El Obispo Trinidad González nos ha instruido señalándonos que ésta es la vocación primera del Laico, hombres y mujeres en comunión con la Iglesia, seguidores de Jesucristo, pero que no viven en el Convento, que no traen un hábito, sino que viven en el corazón del mundo, y el corazón del mundo son las familias, las fábricas, las oficinas, la política, le economía, el deporte, las comunicaciones; ahí, la vocación del Laico es santificar el ambiente”.

-¿Cómo te diste cuenta de que tu labor era importante?

“Hace 12 años yo era una madre de familia joven, que se sentía ofendida con los contenidos de los Medios de Comunicación que pretendían deformar a mis hijos. Reunida con otras mamás, comentamos la necesidad de tener opciones sanas para ellos y para las familias. Decidimos no quejarnos más y hacer algo al respecto. Así fue como surgió la idea de fundar una organización que se ocupara de llevar contenidos dignos a través de los Mass Media.
Es un hecho probado que los Medios influyen negativamente en las Sociedades promoviendo la violencia, el sexo banalizado, la desesperanza y la desintegración familiar. Debemos luchar por corregir esa tendencia”.

-¿Qué experiencias significativas de este apostolado podrías señalar?

“Las mujeres tenemos el don de tocar los corazones. Tuve el honor de ser bautizada por un buen amigo e importante representante de los Medios, Ignacio Martín del Campo Ramírez, como “la voz del corazón”. Esto me hizo percatarme de que yo estaba llevando a los Medios lo que el Papa Juan Pablo II llamó el genio femenino; o sea, esa capacidad que Dios nos otorga a nosotras para transformar vidas tocando la esencia humana. Son muchos los encuentros con hombres, mujeres, jóvenes y niños agradecidos por los contenidos que les hago llegar mediante la Radio, la Televisión y la Prensa”.

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