Inicio > Laicos > De Laico a Laico

De Laico a Laico

De Laico a Laico

http://www.tribuna.info/index.php?option=com_content&view=article&id=479495:col&catid=74:acentos&Itemid=123

Sábado, 07 de septiembre de 2013 07:00

Dr_tovar@hotmail.com

 

“Debemos conocer más la Biblia”

En este mes de septiembre se nos pide que volvamos “con renovado interés a la sagrada escritura” para reconocer la verdadera identidad de Jesucristo. La razón que se nos da es que: “en el texto revelado que es la Biblia, el mismo Padre sale amorosamente a nuestro encuentro y dialoga con nosotros manifestándonos la naturaleza de su hijo unigénito y su proyecto de salvación para la humanidad”.

Una de las formas más apropiadas para volver a las sagradas escrituras es la práctica de la lectio divina. Esta práctica es también conocida como “la lectura orante de la Biblia” y tiene el sello de los padres de la iglesia y ha sido cultivada durante siglos en el corazón de la vida monástica. En la actualidad se descubre con gran interés y entusiasmo entre laicos, religiosos, religiosas y pastores como fruto del movimiento bíblico, del concilio Vaticano II.

La lectio divina es un método concreto, sencillo, real y posible para vivir de cada palabra que sale de la boca del Señor. (Mt 4:4). La pontificia comisión bíblica (1993) buscó los términos precisos para definir lo que es la lectio divina: “es una lectura individual o comunitaria, de un pasaje más o menos largo de la escritura acogida como palabra de Dios, que se desarrolla bajo la moción del espíritu en meditación, oración y contemplación”. Y allí dio la clave: es el espíritu santo quien hace de guía en la lectura.

Jesús había prometido: “el paráclito, el Espíritu Santo que el Padre enviara en mi nombre, les enseñara todas las cosas y les recordara todo lo que yo les he dicho” (Jn 14:26).

La audición de la voz de Jesús después de su muerte y resurrección, se realiza de esta manera porque él desea que comprendamos la Biblia: “y entonces, abrir sus inteligencias para que comprendieran las escritura” (Lc 24:45).

La lectio divina es básicamente eso: nuestro corazón dispuesto para el encuentro con Dios a través de la santa palabra. Es una lectura pero también una oración. Sus frutos no vienen tanto por la acumulación del saber acerca de la Biblia si no por la aplicación que le damos en nuestra vida. Eso sería ser espiritual: vivir la palabra de Dios y disfrutar de esa comunicación con su autor.

Te lo digo de laico a laico: la palabra de Dios es muy sencilla y entendible para el que lo desea, el único requisito es acercarse a ella con docilidad al Espíritu Santo. Esos son los sencillos de corazón.

Cuenta Fedor Dostoyevski en su novela “los hermanos karamasov” que el viejo y sabio monje Zossima le aconsejaba a su joven amigo Alyosha que leyese las santas escrituras a la gente sencilla “simplemente como ellas son”, y le agregaba “tu veras como el corazón siempre, comprende la palabra de Dios”.

Jesús se emociona porque el Reino de Dios estaba siendo comprendido por los pequeños (Lc 10:21) “en aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo y dijo: “yo te bendigo, padre Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a pequeños”. En ellos Jesús veía a sus oyentes ideales, aquellos que tenían capacidad de vivir con él una comunicación más profunda, una relación más estrecha. Por eso los considera sus hermanos, sus hermanas y su madre (Mc 3:35). “Quien cumpla la voluntad de Dios ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”. Ellos conocen el tono de su voz y por eso lo pueden seguir (Jn 10:3). Ese es el retrato interior del discípulo de Jesús. El auténtico discípulo es, el que vive de la escucha de un corazón totalmente despojado y clavado en Dios. Cada ves que escrutamos las sagradas escrituras nos encontramos con ese desafió.

El método de la lectio divina, viene desde la misma Biblia, desde la práctica de los rabinos y particularmente desde los padres de la iglesia y algunos autores espirituales del primer milenio de la era cristiana, aunque relegado este método de oración nunca se perdió en la era de la historia de la iglesia ya que los monjes lo conservaron y lo trajeron hasta nosotros. El concilio Vaticano II (Dei verbun 25) lo recomendó vivamente y desde entonces los documentos de la iglesia no han dejado de recomendarlo.

Este método benedictino de la lectura orante, se concentra en torno a cuatro actitudes básicas combinadas entre sí. Lo podemos imaginar para su mayor comprensión como una escalera con cuatro peldaños; su base se asienta sobre la Biblia y su extremo superior penetra en el corazón de Dios.

El primer peldaño sería:

La lectura: estudiar atentamente el texto.

Segundo:

La meditación: encontrar la verdad escondida en el texto.

Tercero:

La oración: abrir el corazón a Dios.

Cuarto:

La contemplación: saborear las alegrías de las alegrías de la dulzura eterna (el amor de Dios).

Acerquémonos mas a la palabra de Dios, con ese método si lo llevamos a cabo sentiremos la gran necesidad de vivir lo que Dios nos dice en su palabra que es lo más importante.

La lectio es el proceso por medio del cual la escritura pasa de la “letra” al “espíritu” que da vida. (ver 2 Cor 3:6).

Dr_tovar@hotmail.com

Categorías: Laicos
  1. No hay comentarios aún.
  1. No trackbacks yet.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: