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¿SERÉ CAPAZ DE PERDONAR?

VIVIR LA NAVIDAD

¿SERÉ CAPAZ DE PERDONAR?

Adviento: tiempo de perdón

Leticia Coronado

Revista Acción Femenina, Dic 12/año 79/975*

Mexico

BASADO EN UNA HISTORIA REAL**…

…En una ciudad de los Estados Unidos de Norteamérica viaja un hombre solo, en un autobús. Su rostro es afable; sin embargo, se nota ansioso. Continuamente mira hacia afuera del autobús, mientras éste recorre con rapidez la carretera. Los demás pasajeros se dan cuenta que a aquel hombre le sucede algo, pues no habla con nadie. De pronto, en sus ojos se asoman unas lágrimas, las cuales limpia rápidamente, esperando que no se haya notado. Poco a poco los viajeros se convierten en acompañantes. Uno de ellos se atreve a preguntarle si se encuentra bien o si necesita ayuda. El hombre, conmovido, se anima a contarles su historia…

  • Me dirijo a mi pueblo. Hace tiempo que no he estado ahí. Cometí un delito, por lo que tuve qué ir a prisión varios años. Hice sufrir a mi familia y a mi novia, a la que amaba y amo profundamente. Estoy muy arrepentido por el daño que he causado a mucha gente.

Lo que más me atormenta es que quizá no vuelva a ver a mis seres queridos, pues no creo que me puedan perdonar. Nunca dejé de enviarle cartas a mi novia, en las que siempre le expresé mi amor y mi arrepentimiento. Cuando supe que iba a salir libre, le avisé a mi amada, por medio de una carta, que regresaría. Le pedí que amarrara un listón amarillo en el viejo roble que está a la orilla de la carretera, en caso que me hubiera perdonado. Esa es la señal que espero: si veo el listón amarillo, significa que ella me recibirá de regreso en casa. Le dije que si no veía ningún listón, significaría que no era bienvenido… entonces yo pasaría de largo y no regresaría nunca.

En ese momento el hombre rompió en llanto. Todos los viajeros del autobús se conmovieron profundamente ante el relato y poco a poco se hicieron partícipes del sentimiento de angustia del hombre. Cuando estaban a punto de llegar al sitio indicado, el hombre se tapó los ojos y les pidió que le avisaran si veían el listón. Al dar la vuelta en una curva, todos los viajeros estaban a la expectativa. De pronto, estallaron en gritos de alegría cuando no sólo vieron un listón amarillo. ¡Había cientos de listones amarrados en el viejo roble, como símbolo de perdón!^

ADVIENTO, TIEMPO DE PERDÓN

Adviento, tiempo de espera, tiempo de prepararnos para dar entrada a la alegría, al amor y a la paz. Éstos son los presentes que nos traerá cariñosamente el pequeño niñito de Belén…

…Pero para recibirlos, hay una condición: tenemos qué abrirnos primero al perdón. Ese es el mejor regalo que podemos dar a Dios, a nosotras mismas y a los demás, amigos y enemigos.

Cuando recibimos una visita en casa, nos esmeramos por limpiar, barremos todos los rincones, sacudimos el polvo y sacamos los manteles más bonitos. Después disponemos la mesa lo mejor que podemos y preparamos banquetes deliciosos, siempre pensando en agradar a nuestras visitas.

De la misma manera, si queremos recibir adecuadamente al Rey del Universo en nuestros corazones, es menester que primero los decoremos con buenas obras. Limpiarlo con esmero, quitar la mugre (el pecado), remover el cochambre (los malos recuerdos) y cuidar que no haya ningún rencor escondido por ahí. El perdón es el mejor perfume que podemos ofrecer a Jesús.

PERDONAR

Es quizá uno de los actos que más nos pueden costar trabajo. Cuántas parejas, cuántas familias desintegradas por causa del rencor. Es verdad que hay veces que las ofensas recibidas son muy grandes. En estos casos es quizá necesario pedir apoyo psicológico y espiritual. Pero la mayoría de las ocasiones no podemos perdonar a los demás y las ofensas, en realidad no son tan graves. Si somos sinceras, muchas veces somos nosotras mismas quienes hacemos más grandes esas ofensas insignificantes que nos alejan de los demás y que no nos dejan vivir plenamente felices. ¿Te parece familiar?:

  • ¡No puedo perdonar a Gumersinda, pues ella olvidó mi cumpleaños y ni siquiera me habló por teléfono!
  • Pero querida, eso fue hace cinco años… y ya ni siquiera le quieres contestar el teléfono…
  • Es que no la puedo ni la quiero perdonar!

 

En verdad que la soberbia es el gran candado que ha sellado la puerta de nuestros corazones y que no nos permite dar el gran paso hacia el perdón. ¿O es que te crees superior a Dios? Él es un Dios rico en misericordia que nos perdona siempre. ¿Por qué no le pides a Él que derribe ese gran candado hecho de amargura y te atreves a perdonar a quien te ofendió?

PEDIR PERDÓN

El primer paso para poder pedir perdón es solicitar a Dios la humildad necesaria para reconocer los propios errores y los propios pecados, para poder avanzar espiritualmente. Sólo así podremos dar el gran paso, que a veces la soberbia lo hace parecer imposible. Son sólo dos palabras, pero un gran salto hacia la santidad:

  • ¿Me perdonas?

En verdad que si nos atrevemos, lograremos tener una paz interior verdadera. El perdón es el requisito indispensable para la paz.

¿CUÁL ES TU SÍMBOLO DE PERDÓN?

Un listón amarillo, un abrazo, una flor, un pequeño presente, un postre hecho por ti misma… Te invitamos a inventar tu propio símbolo de perdón, el cual te ayudará a acercarte a esa persona de la que te has alejado quizá por unos días o por años.

La Iglesia también utiliza muchos símbolos que nos recuerdan el valor de la reconciliación:

  • La corona de adviento.
  • El color morado del adviento.
  • El sacramento mismo de la Reconciliación.

En fin… Lo más importante es que el tiempo de adviento sea verdaderamente un tiempo de conversión, de muchos listones amarillos, para que así pueda verdaderamente reinar Cristo en nuestros corazones y en el mundo entero.

 

* Si deseas recibir la revista solicita información al email accionfemenina@prodigy.net o al teléfono (0155) 5207-6263

** Esta historia se publicó en el New York Post en 1971 e inspiró a Irwin Levine y a L. Russell Brown a escribir una canción titulada “Tie a Yellow Ribbon ‘Round the Old Oak Tree” (Amarra un listón amarillo en el viejo roble); Fue interpretada por Tony Orlando. En 2008 Billboard la calificó como la No. 37 de las mejores canciones de todos los tiempos. ¡Ha sido tocada en las estaciones de radio durante 3 millones de veces! BMI (Broadcast Music Incorporated) estima que la canción se ha tocado en la radio desde su origen por 17 años continuos, alrededor de 3 millones de veces

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