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6 Virilidad y Pureza

6.     VIRILIDAD Y PUREZA

Material de formación de la ACJM Nacional 1970

 

I          INTRODUCCION EL PLAN DE DIOS

Dios, con su sabiduría infinita, desde el principio, creó al ser humano: hombre y mujer, y constituyó así la primera comunión de personas.

Estableció características propias y particulares para cada sexo, dotando a cada uno de la inteligencia y voluntad necesarias para realizar la vocación a que libremente ha sido llamado.

El joven, pues, es un hombre, un varón.

Por supuesto que el muchacho y la muchacha poseen anhelos profundos de su propia personalidad; deseos que son los mismos en todos y quizá se podrían resumir en uno: SER FELICES.

Tanto el joven como la joven, disponen de sentidos con los cuales se busca la dicha, el gozo. Ellos gustan de saborear alimentos finos; contemplar espectáculos ricos en colores, escuchar sonidos que tienen armonía. Por otra parte, la inteligencia busca descubrir el secreto de todas las cosas; el corazón busca siempre la felicidad, huye del dolor y aspira al gozo. En todo esto se parecen, no hay diferencia de sexo, ni edad, ni clase social.

Sin embargo, hay diferencia cuando se trata de escoger aquellos que cada quien le parece puede darle la felicidad que ansia. En el plano físico, algunos gozarán del deporte, otros de los viajes. En el plano intelectual, hay quienes se apasionan por la literatura, otros por el arte de los inventos. Y en el plano afectivo unos son muy sentimentales y otros no sienten necesidad de afecto.

Estas diferencias naturalmente se explican: el temperamento, las inclinaciones propias de cada quien, que se deben en gran parte al medio social en que nació y en donde evolucionarán; las condiciones de vida de la familia, etc. Todas estas causas influyen en la personalidad del joven.

Lo importante para él es descubrir en su propia personalidad todas aquellas condiciones que lo hacen un varón. Pero no sólo descubrirlas sino estimarlas y ordenarlas, es decir, valorar su capacidad de hombre varón y utilizarla para la realización de su vida plena.

II DESARROLLO LA VIRIUDAD

La virilidad es la característica propia del sexo masculino y, por lo tanto,, lo que distingue del sexo femenino.

Es necesario mencionar algunos rasgos de la virilidad del joven, con intención de que profundice en ellos.

Cuando se habla de la virilidad, muchas veces se piensa en el “machismo” o en la hombría irreflexiva, en las “aventuras” y se pone el acento. generalmente, en lo estrictamente sexual.

Su cooperación en la obra creadora:

Naturalmente que primero hay que considerar la psicología del joven para precisar sus distingos con la mujer, de tal manera que, según su propia condición, pueda encauzar sus valores masculinos según el pensamiento de Dios, de la razón natural.

El Concilio nos dice que la unidad de cuerpo y alma, por su misma condición corporal, es una síntesis del universo material, el cual alcanza por medio del hombre su más alta cima y alcanza la voz para la libre alabanza del Creador. No debe el hombre despreciar la vida corporal sino, por el contrario, debe tener por buena y honrado su propio cuerpo como creatura de Dios que ha de resucitar el último día.

El instinto sexual es una tendencia natural del hombre y, en cuanto obra de Dios, buena por sí misma. Los cambios fisiológicos y psicológicos que experimenta el joven son el aviso de Dios que advierte el regalo que El ha hecho. Si esto se entiende así, la juventud masculina debe elevar un himno de acción de gracias porque Dios hace una juventud creadora. De aquí que ha de rechazarse definitivamente la actitud educativa de repulsión hacia todo lo sexual; es una conducta fisiológica y psicológicamente ineficaz.

La virilidad del joven no sólo se reduce al aspecto sexual.

Dios da a la juventud muchos valores humanos, físicos e intelectuales que debe apreciar, estimar, cultivar. Valores propios que le pertenecen y de los cuales él es responsable.

De estos valores y sus finalidades, ya se habló en el tema del sexo.

LA VIRILIDAD AL SERVICIO DE DIOS

No basta comprender todo lo que Dios da al hombre. Es necesario realizarlo conforme su propia naturaleza y según la voluntad divina.

La virilidad del joven cristiano ha de manifestarse en todas las actitudes de su vida. Sus cualidades físicas sentidos y órganos han sido dados i:íira un fin específico. El joven ha de sentirse orgulloso de su virilidad, pero también debe vivirla con dignidad. Sólo así pondrá su condición y capacidad de hombre al servicio de Dios.

VIRILIDAD Y PUREZA

La virilidad ha de estar unida a la Pureza entendida ésta en el sentido más amplio. La Pureza es la plena autenticidad. Ser puros, significa ser auténticos. Y tenemos que hablar de la pureza integral; así lo exige el cristianismo y el mundo ¡o reclama, pues quiere ver jóvenes que den testimonio de sus valores humanos y sobrenaturales.

LA VIRILIDAD ES UN COMPROMISO

El mundo quiere jóvenes que se comporten virilmente en sus relaciones con Dios y con el prójimo. Con todo el compromiso que supone ser cristiano; el compromiso de un varón que cumple conscientemente con su deber. Jóvenes que sepan amar a los demás, que amen a su novia como mujer creatura de Dios, como futura esposa. Amor que es respeto, caballerosidad de varón. Jóvenes que entiendan su noviazgo como el taller de lucha, de trabajo, en donde se confecciona el amor con el esfuerzo de su recia voluntad, de su carácter y todas las posibilidades físicas que Dios le brinda.

Una juventud viril que cumple sus responsabilidades en el estudio, en la fábrica, en la Universidad, en la oficina, en el campo. Que pone todas sus energías físicas e intelectuales para lograr mejores condiciones de vida en la comunidad donde se desenvuelve.

Una juventud viril que busca entender los signos de los tiempos modernos, los valora y los aprovecha para la construcción de un mundo mejor.

Una juventud viril que sabe amar el dolor, el heroísmo, el sacrificio, porque ellos purifican y elevan su vida. Y también una juventud que sabe y quiere amar el gozo, la dicha y la felicidad.

Una juventud viril, llena de autenticidad, sin hipocresías, que manifiesta su virilidad no sólo por momentos, sino siempre, y pone todo su es-fuerzo para lograrlo.

CRISTO, EL MODELO DEL VARON CRISTIANO

Cristo es el hombre perfecto. El, a imagen de Dios invisible, ha de-vuelto a todos, desde Adán, la semejanza divina que se deformó por el pecado. Cristo, con su Encamación, se ha unido en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente como nosotros, excepto en el pecado.

Ahí está el modelo que debemos conquistar: CRISTO, Dios y Hombre.

III       RESUMEN

¿Qué busca el plan de Dios al crear los sexos?

¿Qué es la virilidad?

¿Cómo coopera el joven en la obra creadora de Dios?

¿Cómo puede ser el joven viril y puro?

¿En qué consiste el compromiso de la virilidad?

¿Cómo puede el joven descubrir los valores humanos de Cristo Dios Hombre ?

IV           ENCUESTA

VER: ¿Cuál es el concepto de virilidad que tienen los jóvenes de tu ambiente,

JUZGAR: ¿Cuáles son los resultados de estos conceptos?

ACTUAR; ¿Qué puede hacer el Equipo para que se conozca y practi¬que el verdadero concepto de la virilidad?

V            CONSIGNA PERSONAL

¿Qué haré para practicar cada día el verdadero concepto de la virilidad? ¿Cómo ayudar a mis compañeros para que conozcan y practiquen la ver-dadera virilidad?

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