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5 Paternidad Espiritual y paternidad fisica

5.     PATERNIDAD ESPIRITUAL Y PATERNIDAD FISICA

I          INTRODUCCION

Si Dios creó al hombre haciéndolo a su imagen y semejanza, la vida humana es un chispazo de la vida divina y en el alma inmortal quedó grabada la imagen de Dios, viniendo a ser el entendimiento y la voluntad humanas, en cuanto son capacidades para captar la verdad y poseer el bien, destellos de la misma inteligencia y bondad divinas. Pero el hombre no sólo es imagen de Dios, sino que fue constituido hijo suyo: “no habéis recibido el espíritu de servidumbre sino que habéis recibido el espíritu de adopción de hijos, por el que clamamos: Abba, Oh Padre (Rom. 8, 15)” “Mas ahora, oh Yahvé, tú eres nuestro Padre…” (Is, 64, 8) uno solo es nuestro Padre, el que está en los cielos.. ” (Mt. 23, 9).

La relación más íntima, más cálida, más consoladora que guarda el hombre con Dios, es la de ser hijo suyo y poder llamarle con el dulce nombre de Padre.

Una de las ideas que Cristo quiso inculcar más en el corazón humano, es la idea de que Dios es nuestro Padre: “Nuestro Padre que está en los Cielos”, “Voy a mi Padre y a Vuestro Padre”. Cuando oréis, decid: “Padre Nuestro que estás en los Cielos” etc.

Al comunicarnos la Gracia. Dios nos hizo partícipes de la naturaleza divina, hijos adoptivos y herederos del Cielo.

II         DESARROLLO

Comunicación de la Paternidad de Dios al Hombre

Hay algo verdaderamente admirable, algo verdaderamente impresionante: Dios no sólo ha comunicado al hombre su vida sino su misma Paternidad.

El hombre ha sido escogido por Dios en sus incalculables designios, para que sea colaborador suyo en la acción de la vida. Por voluntad divina, lleva el hombre en sí el maravilloso poder de encender la llama de la vida en nuevos seres. “Creced y multiplicaos y llenad ¡a tierra” (Gen.) y al impulso de este mandato han visto los hombres, llenos de asombro, cómo se multiplica la vida en su derredor.

Nosotros mismos somos una llama que nuestros padres encendieron al influjo del poder creador que Dios les dio.

A tal punto Dios ha querido vincular al hombre a su obra creadora y a su paternidad divina, que en el corazón de todo hombre bulle el fuego de la paternidad y en las entrañas del hombre pugna vigoroso el impulso da la creación de nuevas vidas. Esta es la fecundidad y general vocación del hombre en la tierra, la de ser padre; en el cumplimiento de esta Vocación, encuentra el hombre no sólo la satisfacción de sus más profundas tendencias, sino la máxima plenitud de !a naturaleza humana, El hombre encuentra en la paternidad la expresión más plena de su ser y la realización vista en su vocación humana y terrena.

El ser padre, da al hombre plenitud, desarrollo, madurez y proyección de su ser hacia el futuro.

La paternidad es el don más sublime que ha dado Dios a los hombres, y este don, como ningún otro, lo asemeja y vincula más a Dios Padre y a Dios Creador.

El ser padre es más grande que el ser inventor.más grande que el genio que descubre las fuerzas ocultas de la naturaleza, que el explorador que escala las cumbres de las montañas, que el conquistador que domina pueblos y gentes. Más grande que el artista que forja sus ideas sobre números o sobre arcilla o sobre el lienzo…

El hombre, al ser padre, da un nuevo ser al mundo, una nueva vida, nuevo calor, nueva inteligencia; un nuevo hijo de Dios, una llama que no se extinguirá con el tiempo sino que arderá en la eternidad.

La paternidad, como vocación y religión humana, comprende todas las emociones y todos los sentimientos nobles del hombre.

a)      EL AMOR. Los hijos son fruto del amor, son flor y el perfume del amor, del corazón humano que cede, que se inmola para perpetuarse. El fruto del amor humano es el hijo, parte entrañable de la misma vida de los padres. Los hombres somos el fruto del amor exquisito de Dios que, al volcarse hacia fuera, nos plasmó a nos-otros dejándonos indelebles las huellas de amor.

Por eso, el vínculo que más fuerte ata a los hombres es el amor y en primer término el del Padre porque la fuerza que más atrae, es la fuerza del amor paterno.

b)     LA ALEGRIA Y EL GOZO. Nadie puede explicar la alegría y el gozo íntimo de la paternidad. ¿Quieres ver a un hombre feliz? Con-témplalo frente a sus hijos, en los que se ve él mismo reproducido, en los que puede comprobar el profundo misterio de la vida v en los que, al descubrir sus rasgos, su sangre, su ser, no puede menos que vibrar de íntima alegría.

c)      EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO. Oh, el dolor de ser padre.. el que ama, sufre. El amor es identificación con el ser amado y es participación de los sentimientos Cómo sufre el padre la enfermedad, el fracaso, el abandono, el hambre, la muerte de los hijos…

d)     EL TRIUNFO. Un padre triunfa en sus hijos…

La Paternidad: Acción Prolongada

La Paternidad no es un acto pasajero. El acto de comunicar la vida es una acción permanente que implica una responsabilidad para toda la vida.

El comunicar la vida es el primer acto de la paternidad. Pero no termina ahí, sino que se prolonga a través de toda la vida del hijo. Ser padre no es, pues, solamente comunicar la vida, sino sostenerla, desarrollarla, acrecentarla, madurarla, perfeccionarla y protegerla. Por eso no es una actividad pasajera de hombre sino una vocación que abarca la vida y que requiere de un permanente estado de vida.

UNA DOBLE PATERNIDAD EN EL HOMBRE

Si todos los hombres tienen vocación a la paternidad, no todos la tienen a la misma. Existen dos clases de paternidad como vocación y estado para el hombre. La paternidad física y la paternidad sobrenatural.

1 PATERNIDAD FISICA

Es la paternidad por la que el hombre, en el seno sagrado de un hogar, transmite la vida física, su sangre, su carne, a sus hijos, en colaboración con una mujer que es la madre de sus hijos, esposa y compañera.

Esta paternidad es la vocación a la que están llamados la generalidad de los hombres, el camino ancho por el que el hombre, siguiendo los designios divinos, realizará su vida y cooperará a la obra del Creador.

Esta paternidad significa un timbre de nobleza para el hombre. Le da razón de ser a su vida y plenitud a su ser.

Pero lleva consigo todas las exigencias y responsabilidades de que hablábamos anteriormente, así como la experiencia de todos los sentimientos de amor., sacrificio, alegría y dolor que son inherentes a la paternidad.

Entraña, sobre todo, la exigencia del respeto a su propia dignidad y el respeto a las leyes dadas por Dios, para que esta paternidad realmente sirva al hombre para engrandecerlo. El ejercicio de la paternidad debe ser un acto consciente, responsable, realizado dentro de las leyes dadas por Dios.

Cualquier abuso de estos poderes creativos entraña una conculcación o pisoteo de las leyes divinas, degrada y envilece al hombre.

2             PATERNIDAD SOBRENATURAL

Además de la paternidad física, existe otra paternidad a la que Dios ha querido asociar al hombre.

Hemos dicho qué Dios ha llamado al hombre a participar de su propia vida divina y ha sido objeto de su acción y de su ternura de Padre. Pues bien’ en sus inescrutables designios, Dios ha llamado al hombre a participar de esta paternidad  sobrenatural a través de la cual se engendra en el espíritu a los hijos de Dios por la comunicación de la Gracia.

Es la paternidad de que habló t.- Pablo, cuando dijo: “aunque tengáis millones de maestros en .Jesucristo, no tenéis muchos padres, pues yo os he engendrado en .Jesucristo por él evangelio” (I Cor. 4. 15). Es esta la vocación al Sacerdocio ofrecido ]x>r Cristo al hombre como un estado de vida y como una realización plena de la vida humana.

El Sacerdote es la obra maravillosa de Dios para continuar en el mundo. a través del tiempo, si/a paternidad divina.

El Sacerdote nació precisamente de la infinita fecundidad de la Santísima Trinidad que, al desear comunicar su vida, creó al Sacerdote como instrumento y cauce de la vida misteriosa cuya fuente es la misma Augusta Trinidad.

Cuántos ignorantes interpretan mal la misión y el ser del Sacerdote. Cuántos creen al Sacerdote un hombre frustrado en lo que más profunda-mente lleva en sus entrañas; el impulso a la paternidad.

Cuántos lo consideran un ser inútil para la vida. ..

Qué equivocados están.

La vocación de padre, lejos de apagarse en él, cobra ímpetus. Lejos de frustrarse, se sublimiza y eleva a alturas insospechadas: participar de la misma paternidad divina en la creación de hijos de Dios,

No hay más que una fuerza en el mundo que .sea capaz de vencer el impulso de la paternidad en el hombre: es otra paternidad superior que lo atrae, que lo obsesiona, que le absorbe toda su vida y que le hace entregar a Dios sus alegrías, sus capacidades, sus sacrificios, su tiempo y su vida, para la sublime misión de hacer de los hombres hijos de Dios.

Por eso el título más hermoso que pueda ostentar un sacerdote y el más elocuente que habla de su vocación y de su fecundidad sobrenatural, es el dulce nombre de “Padre”.

Ninguna palabra expresa tanto y tan profundamente, su misión Sacerdotal.

Esta paternidad divina del Sacerdote, lleva también consigo todas las consecuencias y sentimientos del Padre.

  1. AMOR. Como en ninguna otra paternidad, la paternidad espiritual está sostenida por un amor entrañable a Cristo y a las almas por quienes se va a inmolar. Amor que es el portador de la vida, que es olvido continuo de sí mismo, que es entrega sin reservas, que es fuego que impulsa y que sostiene a pesar de las fatigas, de los sufrimientos y del sacrificio. Amor que es el secreto de la fecundidad, de la felicidad y de la pujanza .sacerdotal.
  2. GOZO. Un gozo interior, íntimo, sobrenatural, que invade todo su ser y lo impulsa a seguir, a pesar de todo.
  3. LÁGRIMAS Y DOLOR. El dolor de la paternidad que siempre impilcará la entrega de la vida, hecha jirones cada día y que exige, por el amor, estar unidos a los hijos espirituales en su lucha, en sus dolores, en su muerte,
  4. TRIUNFO. Porque el sacerdote triunfa con sus hijos:

Al comunicarles la vida destruyendo las ligaduras del pecado, al iniciarlos en el camino hacia el cielo, al presentarlos triunfantes ante Dios. Triunfa en ellos, goza con ellos y reunirá con ellos en la eternidad.

EXIGENCIAS DE ESTA PATERNIDAD SOBRENATURAL

  1. Se requiere una vocación especial de Dios. El llamado misterioso que Dios hace en el silencio al corazón del hombre y que se vuelve fuerza irresistible que arranca de todo y que sostiene hasta el final.
  2. La renuncia a la paternidad física, para dedicar todas sus energías, su vigor, su frescura, su capacidad de amor, de sacrificio, su atención y todo su ser a esta empresa divina de la que depende la salvación de tantos hombres.
  3. La renuncia a los intereses particulares para buscar sólo los intereses de Dios en una entrega total y sin reservas a la familia de Dios, que en adelante será su familia.

 

3             PATERNIDAD ESPIRITUAL

¿Y qué pasa con el hombre que no se casa y que no se ordena sacer-dote? ¿Se frustra en él su vocación, la Paternidad?

El hombre que se queda “soltero” desde luego que corre el peligro de «encerrarse en sí mismo, de volverse egoísta, de dedicar su vida a la satis-facción de sus caprichos y de sus antojos, cerrando las puertas de la ternura y a la donación a los demás, para volverse adorador de sí mismo.

Pero no necesariamente tiene que ser así. Y los solteros que por sólidas y valerosas razones se quedaron “libres”, tienen ese hermoso campo abierto para ejercer y saborear un tipo de paternidad que puede significar una rica realización humana y una fuente de satisfacciones.

Si hemos dicho que la paternidad no termina en la comunicación de la vida, sino que se perpetúa en la obra de perfección, de sostenimiento, de conocimiento y maduración de esa vida, aquí es donde puede realizarse una verdadera paternidad que llamaremos moral o espiritual y que consistirá en dar protección, amor, cuidado, ternura, alegría, a tantos desvalidos y desheredados y en cuy« ejercicio amoroso podrá encontrar el hombre el camino de su fecundidad y, a la vez, de alegría y satisfacción, principio de la alegría y satisfacción eterna en que Dios colmará su corazón.

III       RESUMEN

¿ De qué manera vinculó Dios al hombre en su obra creadora ?

¿Qué comprende la paternidad como Vocación y religión humanas? ¿Cuántas paternidades hay en el hombre?

, Qué es y qué exige la paternidad ?

¿Cómo se es padre sobrenaturalmente?

¿Cómo se es padre espiritualmente?    ,

IV        ENCUESTA

VER: ¿Qué concepto se tiene en tu ambiente sobre la paternidad ? JUZGAR: ¿Cuáles son los resultados de estos conceptos de paternidad?

ACTUAR: ¿Qué puede hacer el Equipo para que se conozca en toda su amplitud el concepto de la paternidad?

V         CONSIGNA PERSONAL

¿Qué debo hacer para conocer mejor mi Vocación a la Paternidad y ponerla en práctica en el momento oportuno ?

¿Cómo ayudaré a mis compañeros a que descubra:: y profundicen en su vocación a la paternidad?

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