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Palabras del Papa sobre la Accion Catolica Su Naturaleza

 

 

LA PALABPA DEL PAPA

SOBBRE LA

ACCION CATOLICA

 

SEGUNDA EDICION

 

 

EDICIONES DE LA
JUNTA CENTRAL

Publicado con las

Debidas licencias

MEXICO, D. F.                                                                                           1946

TALLERES LINOTIPOGRAFICOS ‘^BEATRIZ DE SILVA”. ITURBIDE, 26.            MEXICO.

 

 

Prologo a la Segunda Edición

 

 

Esta segunda edición de “LA PALABRA DEL PAPA SOBRE LA ACCION CATOLICA”, va notablemente mejorada sobre la primera, pues lleva un nuevo índice analítico, que con los dos anteriores, hace ya el manejo de la obra no sólo fácil sino hasta deleitoso; y como fue además totalmente revisada y cotejada con los originales italianos expurgándola de aquellas erratas o frases menos claras de que adolecía en la primera edición, abrigamos justificadamente la esperanza de ofrecer a todos en ésta “nítido y claro el pensamiento y direcciones supremos”.

Considerando además la protección providencial y universal que sobre la Acción Católica ejerce el “Pobrecillo de Asís”, pues es el Patrono de la misma, él que con alma verdaderamente universal abrazó en su corazón a toda la cristiandad, porque a todos quiso salvar y a todos quiso convertir en apóstoles de sus hermanos, como hermosamente aparece en su “Mensaje a todos ¡os fieles de la cristiandad”, nos ha venido el deseo y voluntad de despachar esta segunda edición a cumplir con su misión, con la bendición del mismo “Pobrecillo de Asís”: “EL SEÑOR TE BENDIGA TE GUARDE”. Y PUES LLEVAS LA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO EN LA TIERRA SOBRE LO QUE “ESTA INTIMAMENTE UNIDO AL MINISTERIO PASTORAL Y A LA VIDA CRISTIANA”, EL SEÑOR MUESTRE SU FAZ A TODOS LOS QUE TE LEAN Y DERRAME EN SUS INTELIGENCIAS Y CORAZONES LOS TESOROS DE SU MISERICORDIA. EL SEÑOR POR TU MEDIO HOS MIRE A TODOS BENIGNAMENTE NOS CONCEDA LA PAZ DE CRISTO EN EL REINO DE CRISTO.

Durango, marzo 16 de 1946.

MIGUEL GARCIA. Pbro.

 

 

PRIMERA PARTE

LA ACCION CATOLICA

I – SU NATURALEZA

I DOCUMENTO FUNDAMENTAL

La primera Encíclica del Sto. Padre, Ubi Arcano, del 23 de diciembre de 1922, pone ya de manifiesto los elementos esenciales de la Acción Católica, esto es:

I. APOSTOLADO MULTIPLE PROMOVIDO POR LOS PONTIFICES

Tal es el espíritu de apostolado cada vez más difundido y laborioso que con la oración, con la palabra, con la buena prensa, con el ejemplo de toda la vida, con todas las industrias de la caridad, busca de todas las maneras posibles conducir almas al Corazón Divino, y volverle a dar al mismo Corazón el trono y cetro en las familias y en la sociedad; la santa guerra, emprendida con ardor en tantos frentes, para reivindicar a la familia y a la iglesia los derechos que por ley natural y divina les corresponden en la enseñanza y en la escuela; queremos decir ese conjunto de organizaciones, de institutos y de obras, que caen bajo la denominación de ACCION CATOLICA que fue por nuestros inmediatos Antecesores promovida con tan gran providencia y solicitud, alimentada con muchos y luminosos documentos solemnes, dirigida y disciplinada, según lo pedían la rápida sucesión y el desarrollo de las diversas situaciones sociales, con el fin de preparar cristianos cada vez más perfectos, y con ello, también, ciudadanos cada vez mejores, y formar conciencias tan exquisitamente cristianas, que sepan en todo momento, y en todas las circunstancias de la vida, privada o pública, encontrar, o al menos entender bien y aplicar, la solución cristiana de los múltiples problemas que en una u otra de estas circunstancias de vida se presentan.

II. PROGRAMA DEL SANTO PADRE

Todas estas formas y obras de hacer el bien, a las cuales Nos. hemos dedicado atenciones y cuidados solícitos desde los primeros días de Nuestro Pontificado, no solamente deben conservarse, sino también reforzarse y desarrollarse cada vez más.

III. INDISOLUBLEMENTE UNIDO A LA PAZ DE CRISTO EN EL REINO DE CRISTO

Indudablemente que todas estas formas y obras de hacer el bien, exigen de todos, pastores y fieles, siempre nuevas aportaciones de trabajo y de abnegación; pero, ahora ya pertenecen innegablemente al oficio pastoral y a la vida cristiana; y a ellas se une indisolublemente la restauración del Reino de Cristo y el restablecimiento de la verdadera paz, propia, únicamente, de este reino.

IV. COOPERACION DEL CLERO

Decid a vuestro clero que conocemos sus generosas fatigas en todos estos variados campos, y que también Nos, por haberlas visto y compartido de cerca, altísimamente las apreciamos; decidles que cuando dan su cooperación unidos a vosotros como a Cristo, y guiados por vosotros como por Cristo, entonces más que nunca están con Nos, y Nos, estamos con ellos bendiciéndolos.

V.      COOPERACION DE LOS RELIGIOSOS

No es necesario que os digamos. Venerables Hermanos, qué clase de esperanzas y cuántas tengamos fincadas en el Clero regular, al poner por obra el programa que Nos hemos trazado.

Vosotros sabéis, como Nos, cuánto contribuye este Clero al esplendor interno y a la dilatación externa del reino de Cristo; este Clero que pone en práctica no solamente los preceptos de Cristo sino también los consejos; este Clero, que tanto en el silencio contemplativo dé los claustros, como en el fervor de la actividad exterior, traduce en obras de vida los más elevados ideales de la perfección cristiana, manteniendo vivo en el pueblo cristiano el llamamiento hacia lo alto, con el ejemplo continuo de la generosa renuncia a todo aquello que es comodidad terrena o privada, para adquirir tesoros espirituales, para consagrarse enteramente al bien común, con obras de beneficencia, que llenan a todas las miserias corporales y espirituales y para todas encuentran un socorro, y para realizar una epopeya secular y divina de apostólicas empresas y de espirituales conquistas, frecuentemente arrebatadas al enemigo infernal aun a costa de la propia vida, y con el martirio de su sangre en todos los extensos frentes de las misiones católicas, dilatando cada vez más los confines del reino de Cristo y de su paz.

VI.     LA COOPERACION DE LOS SEGLARES

Decid a vuestros fieles seglares, que cuando ellos, unidos a sus sacerdotes y a sus obispos participen en las obras de apostolado y de redención individual y social, entonces más que nunca son el linaje escogido, el sacerdocio real, la gente santa y el pueblo de Dios que S. Pedro glorifica. (1. Petr. 2, 9).

Entonces más que nunca están también con T^os y con Cristo, y son beneméritos, asimismo, de la paz del mundo, como de la restauración y propagación del Reino de Cristo.

Decidles que Nos vemos en ellos a aquel pueblo de Dios, a aquella verdadera y mundial democracia en la cual todos son nobles y grandes con la nobleza y grandeza de Cristo, y los que presiden no son más que ministros del bien común, siervos de los siervos de Dios, según el ejemplo del grande amigo de los humildes y de los que sufren, Jesucristo Señor Nuestro.

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