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Yo colaboro con el crimen organizado

Yo colaboro con el crimen organizado

Guadalupe Chávez Villafaña

Revista Acción Femenina julio 2007

Me costó trabajo aceptarlo, pero es verdad. Les cuento.

Durante muchos años solamente me dedicaba a criticar al gobierno y a vivir como una ciudadana normal, esto es  llevando una vida común y corriente. En las reuniones solía platicar con mis amigas y comentar los sucesos del país: nos escandalizábamos de la violencia, de la falta de valores, de que ya nada es como antes hasta que

UN BUEN DÍA…

mi hijo adolescente nos escuchó y cuando estuve sola me preguntó:¿Qué han hecho ustedes para evitar que nuestra patria esté como está? Si comentan que antes todo era mejor, ¿qué pasó para que llegáramos a esta situación? ¿Qué hicieron o dejaron de hacer ustedes, todos los mayores de 30, incluso los ancianos, para permitir que el mal se extendiera de esa forma?

No lo sé, contesté. Nosotros hemos llevado una vida decente, no le hemos hecho mal a nadie. ¿Qué más podemos hacer?

Entonces, mi hijo me dijo que su profesor de ética les ha demostrado que todos somos responsables, de una u otra forma, del país en el que vivimos y me preguntó:

¿Alguna vez tú o mi papá han dado mordida, ya sea en el tráfico o para realizar algún trámite?

Bueno, le contesté, es que si no lo hubiéramos hecho nos hubiéramos tardado mucho en poder abrir el changarro.

Mi hijo no me respondió pero me hizo otra pregunta:

¿Pagan impuestos regularmente, sin hacer tranza?

Hijo, ¿qué quieres? El gobierno se roba todo, es mejor no pagar, si lo podemos evitar.

¿Le pagas el sueldo justo a Tere, la trabajadora doméstica y a Rene, el dependiente del changarro, los tienes en el Seguro Social?

Ay, hijo, no se te hace que estás exagerando. No nos hubiera alcanzado si les pagamos más y los metemos al seguro. Ya con darles chamba es suficiente, ¡con tanto desempleo!

Mira mamá, el padre Suárez, mi maestro, nos dijo que ser buenos ciudadanos es construir la patria hasta en los pequeños detalles.  No creas, todo lo que tú me estás repelando se lo dijimos nosotros y nos hizo reflexionar.

SOMOS CÓMPLICES

El dar mordida es hacernos cómplices de la corrupción. Tanto peca el que mata la vaca como el que le detiene la pata. ¿Qué pasaría si nadie diera mordida? Bueno, por lo menos la mayoría.

Y los impuestos, ¿con qué crees que se hacen las obras públicas y los hospitales, y tantas cosas que hacen funcionar a las ciudades y al campo. ¿Que lo desvían? Todos sabemos que es cierto, que hay muchos funcionarios y políticos corruptos; incluso deberíamos decirlo claro, son ladrones, se roban el dinero que es nuestro, de todos los mexicanos, sobre todo de quienes más lo necesitan. Sin embargo no por ellos nosotros vamos a actuar igual y a dejar de pagar lo que nos corresponde. En ese caso, hay que denunciar y participar de alguna manera para exigirles cuentas y que se castigue a los culpables.

Y en cuanto a pagarles más a Tere y a Rene, ¿en verdad no nos hubiera alcanzado? ¿Para qué? ¿Acaso no se compró papá una mega pantalla para ver el fútbol? Y tú, ¿no cambiaste el refri, que bien que servía, pero querías uno que hace hielitos…? Yo no digo que les paguen una fortuna, solamente lo justo. Además Rene tiene hijos pequeños, ¿qué pasa si se le enferman?

No creas, el padre nos hizo pensar mucho, nos dijo que los videos piratas y, en general toda la mercancía pirata, además de no pagar impuestos, es de contrabando y está ligada al crimen organizado. En el salón de clase todos habíamos comprado cosas piratas, y no una sino varias veces.

Te cuento que Mario, mi amigo platicó que su papá va a un lugar de provincia a una agencia de coches a comprar su flotilla para el negocio, porque allá es más barato, dicen que es porque lavan dinero.

Y un compañero dijo que su hermano va a antros en donde se vende droga; que él no la consume pero ve que otros sí. Y decía que si no la consumía, ¿qué tenía de malo ir ahí? Y el padre le dijo que pagaba su consumo y aunque no fuera para droga ese dinero ayudaba a sostener un negocio ilícito.

Víctor dijo que ellos de vacaciones van a hoteles súper padres que son más baratos, que claro tienen fama de ser de empresarios que lavan dinero.

Después de que comentamos todo esto, el maestro nos contó lo que han hecho en Colombia y lo qué hicieron en Sicilia para acabar con la violencia, para ir disminuyendo la actividad de los cárteles y recobrar la paz.

Así, el padre nos hizo reflexionar y caímos en la cuenta que, de una u otra forma, todos nos hemos convertido en cómplices, que hemos colaborado a que esta situación de corrupción, de crimen y violencia se haya extendido y que está en nuestras manos hacer algo.

¿PREFIERES QUEDARTE CON LOS BRAZOS CRUZADOS?

Uf, hijo, ya me estás haciendo pensar, pero la verdad no creo que tú o yo, o tu papá podamos acabar con esta guerra.

Solitos, claro que no, má. Pero, si cada uno de nosotros pone su granito de arena y vamos convenciendo a familiares y amigos a que actuemos con justicia, que evitemos la corrupción y la complicidad, te aseguro que lo podremos lograr.

El padre Suárez nos recordó lo que han hecho persona para cambiar sus países, Aun Saan Su ky, un ama de casa que en Birmania, encabeza un movimiento independentista. Y nos recordó todo lo que logró,

Si damos soborno, ayudamos a la corrupción.

Gandhi, liberó a la India, nada más ni nada menos que de los ingleses y sin violencia. O en México, la señora Wallace.

¿En verdad prefieres quedarte con los brazos cruzados, y que nosotros tus hijos y luego tus nietos vivan en un país dominado por el crimen organizado?

No mamá, ya basta, podemos y debemos empezar hoy mismo. No hay tiempo qué perder. La violencia nos está alcanzado. En nuestras manos está el cambio, no requiere más que pequeñas acciones, pequeños actos de honestidad y de justicia que irán formando una gran cadena que romperá el mal.

Además, eso sí, el padre Suárez, nos recomendó que lo pongamos en manos de Jesús y de María y que oremos mucho, sobre todo en familia.

¡Qué tal si empezamos hoy en la noche antes de cenar, rezado todos juntos y luego, en la merienda platicamos qué podemos hacer cada uno de nosotros!

Y fue así como, de colaborar con el crimen  organizado, aunque hubiera sido sin querer, sin darme cuenta, pasé a ser una mujer activa, que lucha diariamente por un México mejor.

Y tú, ¿qué estás haciendo? ¿De qué lado estás?.

  1. Marisol Castillo
    junio 26, 2012 a las 11:17 am

    Me gusto mucho este articulo, muy claro!

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