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La iniciación cristiana a la luz de Aparecida



La iniciación cristiana a la luz de Aparecida

Ernesto Bañuelos C.

Revista Acción Femenina, enero 2011

 

Aparecida es un Santuario en que se honra a Nuestra Señora de Aparecida, Patrona de Brasil. Allí se reunieron los Obispos de América Latina y el Caribe para estudiar la situación de la Iglesia en nuestros países latinoamericanos, de donde surgió el Documento de Aparecida (DA) y en el cual se nos convoca a los católicos a una Misión Continental para renovar la acción de la Iglesia.

En Aparecida se plantea un itinerario para los discípulos misioneros y también propone variados procesos formativos, prestando especial atención a la iniciación cristiana, la catequesis permanente y la formación pastoral.

LA INICIACIÓN CRISTIANA

En el Concilio Vaticano II, los obispos de todo el mundo pidieron el restablecimiento del “catecumenado de adultos”  para evangelizar a quienes abracen la fe y se conviertan. La razón es obvia porque el catecumenado es una de las prácticas más antiguas de la Iglesia en que se ofrecían los elementos principales de la iniciación cristiana, desde el Bautismo hasta la recepción por vez primera de la Eucaristía. La disciplina de esta práctica se fue relajando con el paso de los años hasta casi desaparecer y el resultado fue una vida cristiana deficiente, frecuentemente sin compromiso y, tal como ahora puede constatarse, una sociedad cada vez con menos valores y alejada de los principios religiosos.

Cuando se habla de “iniciación cristiana” no sólo se trata de la recepción de los primeros sacramentos con que entramos a formar parte de la familia de Dios. La iniciación cristiana tiene un sentido más profundo en la evangelizacíón, que incluye los tres primeros sacramentos: bautismo, formación religiosa familiar, primera comunión, educación cristiana, catequesis, confirmación, hasta la integración en la comunidad cristiana. Todo esto era lo que se daba en las primeras comunidades cristianas y que las hacía fuertes y capaces de dar testimonio.

LA SITUACIÓN ACTUAL

Cuando se formaron las primeras comunidades cristianas, los conversos eran los adultos y a ellos iba dirigida la catequesis. Naturalmente, los hijos de los adultos eran  bautizados y recibían la influencia de toda la comunidad. En Aparecida los Obispos fueron claros al analizar la realidad, porque es evidente que la práctica religiosa tan baja del catolicismo se debe a la poca conciencia que tenemos los católicos de ser sal de la tierra y luz del mundo. La mayoría de los que nos decimos católicos acudimos a bautizar a nuestros hijos y a que reciban la Primera Comunión, pero habría que preguntarnos por qué lo hacemos, si en verdad daremos seguimiento a la formación cristiana de nuestros niños.

EVANGELIZACIÓN

La evangelización no consiste sólo en prácticas religiosas, ni en hacer más atractivas las ceremonias, sino en llevar la “Buena Nueva”: Cristo que nació, vivió, murió y resucitó para darnos vida a cada uno de nosotros. Este primer paso es a lo que llamamos el kerigma, que es como la síntesis de nuestra fe. La evangelización nos invita a transformar desde el interior no sólo a personas, sino a instituciones para renovar la humanidad y de esta manera buscar la conversión personal y colectiva. Y esto no se logra con que nos impartan mínimas pláticas presacramentales; diríamos que estas consisten tan solo en una “información de la doctrina cristiana” que se recibe en una o dos pláticas a las que no siempre van todos los interesados (porque no tienen tiempo o viven lejos).

UN NUEVO ENFOQUE DE LA CATEQUESIS

Juan Pablo II y hoy Benedicto XVI nos convocan a una nueva evangelización: justo es que renovemos nuestra catequesis y nos planteemos un itinerario catequético de inspiración catecumenal.

De tal manera que así como los adultos que reciben el bautismo deben pasar por una auténtica “iniciación cristiana” y en ella van a seguir todo un proceso que -con la ayuda del Espíritu Santo- los llevará de la mano hacia la conversión y, asimismo, medíante la debida catequesis van a lograr su evangelización, que les permitirá agregarse y vivir en la comunidad cristiana, de semejante manera, los niños que han sido bautizados conviene que reciban completa la iniciación cristiana.

Esto es lo que nos piden nuestros Pastores en el Documento de Aparecida (n. 288), y sobre ello vamos a tratar de reflexionar en estos artículos, porque la catequesis ha sido un apostolado muy propio de la Acción Católica Mexicana, en particular de la UFCM.

ebanuelosc@gmail.com

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