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Espiritualidad laical

Tema 1: Espiritualidad laical

Por: CursillosdeCristiandad | Creado: 23/01/2011 03:37 | Enlace: Tema 1: Espiritualidad laical

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DEFINICIÓN:

Espiritualidad viene de Espíritu. Y, por consiguiente, es tener vivo el Espíritu de Dios dentro de nosotros. Es dejarnos guiar por El. Hacer realidad lo que tantas veces hemos dicho en Cursillos:”Ser Templos Vivos del Espíritu Santo”.

Fue reconocida por los miembros del sínodo cuyas propuestas sirvieron para elaborar la exhortación apostólica Christifideles Laici, publicada el 30 de diciembre del año 1988.

Damos por bien sentado que la espiritualidad significa la vida inspirada por el Espíritu de Dios. No es espiritual quien le da la espalda a las cuestiones de tipo social o político, sino quien trata de seguir a Jesucristo. Cabe decir que existen obras materiales muy espirituales, tales como dar de comer al hambriento y vestir al desnudo.

Podemos dividirlas, por hacer algún ejercicio más detallado, de la espiritualidad contemplativa ver  la realidad, reflexionarla y descubrir en cada signo el mensaje de Dios.

Un primer aspecto general es la experiencia secular de Dios. El laico encarna de manera especial, o plena, la dimensión “secular” de la Iglesia. Su vivir inmerso en las relaciones y estructuras sociales, políticas y económicas hace que el Evangelio, el Reino y la Iglesia se hagan históricos, se encarnen en realidades particulares. El laico busca, descubre y testimonia al Dios presente en nuestro tiempo, en nuestra historia y sus entresijos, en los asuntos comunes a la inmensa mayoría de los humanos (vida social, política, económica, laboral, familiar, lúdica…). El laico recuerda que es en esta historia donde Dios se revela y se regala, que es aquí y ahora donde el Espíritu sigue animando para la construcción del Reino, que la creación sigue gimiendo con dolores de parto en espera de manos dispuestas a ayudar.

Otro rasgo importante, aunque no universal, de la vida laical es la dimensión familiar. El laico ofrece a la Iglesia la familia como sacramento de Dios, haciendo de él un espacio primario de evangelización, de socialización y de transformación de la realidad. Más allá de la familia, aunque relacionado, el laico manifiesta el carácter humano, y por lo tanto cristiano, de la sexualidad. A través de la vida en pareja, el laico recuerda el valor y el significado del amor humano, como expresión y realización del amor del Padre a la humanidad, como concreción del mandato del amor de Jesús y como testimonio de la presencia del Espíritu en medio de las relaciones humanas. El amor de pareja es además anticipo, en cuanto ejemplifica la posibilidad de toda persona de amar y ser amado, indicando el amor total al otro como camino de realización humana, un otro que se convierte en presencia de Dios. En la pareja, la sexualidad se convierte en plenitud de amor, de encuentro, de entrega. La sexualidad además, aunque no necesariamente, hace fecundo el amor, realizando así el deseo original de Dios sobre el hombre y la mujer. El amor que genera nueva vida anuncia al mundo que es posible el futuro, que Dios sigue apostando por nosotros, que sólo desde él, desde el amor, podremos alcanzar esa nueva creación anticipada en Jesús, que es don y es tarea.

El trabajo y la vida profesional es otro de los ámbitos fundamentales de la vida laical. El trabajo, entendido como la manera humana de autorrealización creativa y de transformación del mundo para la búsqueda del bien común, se convierte en una forma privilegiada de hacerse persona. El laico manifiesta al mundo el significado teológico del trabajo, como mediación necesaria y fundamental para la realización de nuestra vocación de co-creadores, extendiendo la acción de Dios en nuestra historia y con nuestras mediaciones. El laicado recuerda de manera especial al Jesús trabajador, obrero anónimo y callado del Reino a través de los medios humanos de transformación de la naturaleza. Además asume de manera especial la defensa de un trabajo humano, de un sueldo y unas condiciones dignas, para una mejor distribución de las riquezas y de los bienes necesarios para la vida. El laico trabajador descubre al Dios presente en nuestras mediaciones y limitaciones históricas; manifiesta el protagonismo de la persona en la construcción de un mundo más humano y digno para todos; revela la presencia del Espíritu en las luchas humanas por unas condiciones más justas e igualitarias. El trabajo profesional se convierte así, gracias al laicado, en oportunidad de anticipación del Reino, a partir del uso de las potencialidades y capacidades de la persona.

La manera humana de vida se va realizando en la polis, en la sociedad, la cual necesita de la acción de todos los que la conforman, usando la capacidad racional de la persona para un mayor y mejor distanciamiento del mundo natural. El laico edifica la sociedad desde la solidaridad y la búsqueda del bien común, como forma de construir el Reino (expresión plena de la máxima humanidad). El laico asume el compromiso político desde su misma vocación cristiana, descubriendo en el Evangelio criterios y caminos concretos para la vida pública. Además, la vida social y política se convierte en lugar de revelación de Dios, gracias a la presencia del Espíritu en los asuntos humanos. El laico debe estar atento a esta presencia silenciosa, disimulada, para descubrir por dónde es que está latiendo, por dónde nos está señalando el camino, de qué manera se debe ir avanzando para que nuestra vida social responda a los planes de Dios, sabiendo que sólo desde ellos podemos alcanzar ese mundo soñado por todos y para todos.

La espiritualidad, vivencia consciente de los carismas, unifica todo lo que es laico es: vacacionado y regalado por el Espíritu; y todo lo que el laico hace: fermento en medio de la masa, testigo del Resucitado, profeta, comprometido por la causa de la justicia (Cfr. Christifideles Laici,14).

Características de la Espiritualidad

Activa.-Servicio a Dios y a los demás, especialmente a los pobres y marginados, descubriendo a Cristo doliente en cada uno e ellos.

Comunitaria: Es para y desde la comunidad, en la iglesia, en los núcleos viviendo la caridad como verdaderos hijos de Dios.

Estructurada.- Iniciada, pensada, querida por Dios, cimentada en Cristo: Centro, eje y modelo de Espiritualidad, fortalecidos en los dones del Espíritu Santo.

Trascendente.- Dios sale al encuentro del hombre e irrumpe en su vida. La posee, la sublimiza y eleva transformándola a tal punto de decir como San Pablo “No soy quien yo quien vive es Cristo que vive en mí” 

Dinámica.- No estática, nos mueve a la conversión e impulsa a un cambio, a la proyección apostólica, mediante la evangelización “a tiempo y a destiempo”.

Germen de Esperanza.- En lograr la construcción de un mundo más justo y más humano, implantando la civilización del amor, haciendo que todos conozcan y amen al Señor.

La Espiritualidad se expresa en tres dimensiones:

Contemplación.- Es descubrir la manifestación el amor de Diosa en todo lo creado, n la vida personal de cada ser humano en todos los instantes de nuestra vida, en los buenos y en los malos momentos, en los signos de los tiempos. Es mirar la realidad con los ojos de Dios.

Ser contemplativos del evangelio, para conocer a Cristo, cuales son sus criterios, ideas, aspiraciones, sentimientos, actitudes, su visión del mundo, sus proyectos y hacerlos nuestros

Contemplar los documentos para saber que planes tiene Dios para el mundo de hoy.

Interioridad.- Es descubrir la voluntad de de Dios, desde la Fe y la propia realidad e historia personal de cada hombre, que a su vez le ayude a descubrir el proyecto de vida trazado por Dios que lo lleve a dar una respuesta generosa al llamado asumiendo responsablemente el ser fermento, luz y sal de la tierra.

La Acción y el Compromiso.- Vivir la Espiritualidad en la acción en todos y cada uno de los instantes e la vida, haciendo presente a Cristo mediante la palabra y el testimonio de vida posibilitando que llegue el mensaje de salvación a todos “Yo e venido par que tengan vida y la tengan en abundancia”

La Biblia juzga diversamente, según el punto de vista y las circunstancias, la relación entre la persona y el mundo. El mundo ha tenido la dignidad de servir de escenario a Jesús de Nazaret, el Verbo encarnado.

Fe y razón se complementan y conjuntamente son capaces de grandes gestas. La Iglesia tiene que sembrar la semilla del mensaje cristiano en este mundo. Un mundo que suspira por desarrollarse cristianamente, aun cuando no es del todo consciente de tal aspiración.

San Juan tendrá muy en cuenta que es preciso vivir en el mundo sin ser del mundo, que el mundo odia a quienes no le pertenecen… La Palabra no fue aceptada por el mundo, los suyos la rechazaron (Jn 1,10-12).

El seguimiento de Jesús lo realiza el laico, principalmente, a través de la vida familiar y de la actividad humana. La profesión, el matrimonio, la política.

Laico es el miembro del Pueblo de Dios. En este sentido inicial es indudable que todos los cristianos son laicos. Unos más encarnados en el mundo, otros más distanciados de él. Quienes viven en el mundo es lógico que adopten la espiritualidad laical. 

Tras todo lo dicho está claro que la espiritualidad laical florece sobre la espiritualidad cristiana y no tiene porqué derivarse de la sacerdotal. Sin embargo, no parece que deba identificarse, sin más matices, la espiritualidad cristiana con la espiritualidad laical.

Pablo VI, nos dijo: “De vuestra total fidelidad depende la calidad del fermento que estáis llamados a poner en la masa del mundo”.

La vida religiosa del seglar debe ser la de amar a su mujer, a su marido, a sus hijos, la cocina, la fábrica, el trabajo y al prójimo.

Estará más cerca de Dios, cuanto más cerca de ellos esté y amará más a Dios, cuanto más los ame a ellos.

La voluntad de Dios es que amemos y que en todas las cosas temporales demostremos que amamos a Dios.

NUESTRA ESPIRITUALIDAD DEBE SER:

Cristocéntrica  Dios, con los Sacramentos, principalmente la Eucaristía. Actuar siempre impulsado por el amor.

Eclesial (De Iglesia)  Saberse Iglesia, sentirse Iglesia, saber que todo hombre es mí hermano.

Secular (o del mundo)  Si vivimos una auténtica espiritualidad laical, teniendo a Cristo dentro de nosotros y actuando como Cristo, seremos ejemplo y guía para este mundo enfermo.

CONSECUENCIAS DE LA ACCION DEL ESPIRITU

La obra del Espíritu Santo en el hombre nos llega como DONES – CARISMAS y se expresan como FRUTOS

Los Dones son regalos de Dios al hombre que nos capacitan para vivir la vida de Dios que recibimos el día de nuestro Bautismo. Santo tomas de Aquino define los Dones del Espíritu Santo diciendo: Los Dones son disposiciones o cualidades que capacitan al hombre para obedecer rápidamente, fácil y voluntariamente a Dios. En otras palabras más fáciles, los dones del Espíritu santo son las armas del cristiano, recibidas el día de nuestro Bautismo para caminar en la Fe. La Doctrina revelada sobre los dones del Espíritu Santo se encuentra en Isaías 11,2.

Los dones del Espíritu Santo son: En Isaías 11,2., se nos habla de 6 Dones únicamente, pero son siete debido a que los Padres de la Iglesia desdoblaron el ultimo en don de Piedad y don de Temor de Dios

¿Quién es el Espíritu Santo?

Para muchos cristianos el Espíritu Santo es la “persona invisible” de la Trinidad. Sin embargo, muchos no están conscientes del alcance de la presencia y actividad del Espíritu Santo en nuestra vida diaria.

El Nuevo Testamento enseña que debería ser la persona más real de Dios en nuestra experiencia cristiana diaria. El Espíritu Santo es una Persona. Una de las razones por la cual el Espíritu Santo es invisible para muchos cristianos, simplemente, es porque es difícil relacionarse con el Espíritu como una persona. Es más fácil relacionarse con Dios como Padre y Dios Hijo como personas, porque tenemos modelos humanos de padres e hijos, además el Hijo ha venido como humano, Jesucristo.

Es difícil relacionarse con el Espíritu Santo como persona porque las imágenes bíblicas del Espíritu son como “viento o aliento, respiración”. Es difícil imaginarse teniendo una relación personal con el viento. El Espíritu Santo también es retratado en la Biblia como agua viva” (Juan 7,38-39), una paloma (Mateo 3,16); y como “lenguas de fuego” (Hechos 2, 34).

Por supuesto, esas imágenes inspiradas nos dicen algunas cosas importantes sobre el Espíritu Santo. La respiración es un signo de vida y el Espíritu Santo es el aliento de Dios que da vida, como el agua viva denota al Espíritu como el Dios de vida refrescante. Con el viento evocamos la libertad de la acción del Espíritu Santo (Juan 3,8).

El Espíritu Santo es una persona tanto como el Padre y el Hijo lo son. El Espíritu tiene una personalidad y misión única. En la última cena Jesús habla del Espíritu Santo como “ paráclito”; “ abogado”; “consejero “, “que les enseñará todo lo que les he dicho” (Juan 14,26).

Por lo tanto, el Espíritu Santo está trabajando activamente en la vida de los cristianos, para guiarnos, enseñarnos e interceder por nosotros. 

Pablo enseña claramente que gracias a Jesucristo y al Espíritu Santo la batalla contra el pecado ya no es una experiencia frustrante. Pablo proclama que “la ley del Espíritu, el Espíritu de vida en Cristo Jesús, nos ha liberado de la ley del pecado y la muerte” (Romanos 8,2).

Pablo insiste escribiendo a los Corintios “donde está el Espíritu del Señor hay libertad”. Y nosotros que llevamos la cara descubierta y reflejamos la gloria del Señor, nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; tal es el influjo del Espíritu del Señor (2 Corintios 3,17-18). Por esto Pablo es capaz de proclamar que si alguien está en Cristo es una nueva creación. El orden antiguo ha quedado atrás; ahora todo es nuevo (2 Corintios 5,17). Dios nos ha hecho templos donde mora el Espíritu (1 Corintios 3,16). El Espíritu Santo está obrando en los cristianos para vencer el pecado y para transformarnos en la imagen de Dios.

Dones del Espíritu Santo

Los “dones” se refiere a aquellos “regalos” que nos da el Espíritu Santo. Los Dones son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo.  Los dones de santificación son aquellas disposiciones que nos hacen vivir la vida cristiana completando y llevando a su perfección las virtudes en nuestras vidas.

Son de dos tipos

Los primeros: son especialmente encaminados a la santificación de la persona que los recibe

Los segundos: Son llamados más propiamente charismata, favores extraordinarios otorgados para ayudar a otros.

Para que el cristiano pueda luchar, el Espíritu Santo le regala sus siete Dones, que son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu.

1.  Sabiduría: Al despegarnos del mundo, nos hace apetecer y amar sólo las cosas del cielo.

2.  Entendimiento: Con este Don nos permite conocer y comprender las cosas de Dios.  El Don del Entendimiento nos descubre con mayor claridad las riquezas de la fe.

3.  Consejo: Nos anima a seguir la solución que más concuerda con la gloria de Dios y el bien de los demás. Nos ayuda a discernir y decidir a la luz de la voluntad de Dios. El Don de Consejo nos ayuda a enfrentar mejor los momentos duros y difíciles de la vida, al mismo tiempo que nos da la capacidad de aconsejar, inspirados en el Espíritu Santo, a quienes nos piden ayuda, a quienes necesitan palabras de aliento y vida.

4.  Fortaleza: Este Don   concede   al   fiel ayuda   en   la perseverancia, es una fuerza sobrenatural que nos alienta continuamente y nos ayuda a superar las dificultades, obstáculos que sin duda encontraremos en nuestro caminar hacia Dios.

5.  Conocimiento (ciencia): Es el Don del Espíritu Santo que nos permite acceder al conocimiento, a descubrir la presencia de Dios en el mundo.

6.  Piedad (santidad):. El calor en la fe y el cumplimiento del bien, que el Espíritu Santo derrama en nuestras almas, permitiéndonos acercarnos confiadamente a Dios, hablarle con sencillez, abrir nuestro corazón de hijo a un Padre Bueno del cual sabemos que nos quiere y nos perdona.

7.  Temor de Dios: Nos induce a evitar el pecado porque ofende a Dios. Cuando se descubre el amor de Dios lo único que deseamos es hacer su voluntad y sentimos temor de ir por otros caminos. En este sentido existe temor de fallarle y causarle pena al Señor.

CONCEPTO DE CARISMA

Carisma (Kharisma) es una palabra que nos viene del griego y que deriva de la palabra Gracia (Kharis).  Los carismas son “dones” de Dios, distintos de “el don” de Dios, que es la gracia.

Los carismas son un resultado de la gracia. La gracia es la fuente de los carismas. Y, no hay carismas auténticos sin vida de gracia.

Los carismas son dones de Dios, distribuidos por el Espíritu a una o varias personas, no para beneficio propio, sino para la utilidad común y la edificación del Cuerpo de Cristo. En pocas palabras: dones de Dios recibidos para el bien de la Iglesia.

San Pablo habla de carismas tan poco llamativos como los de exhortar y consolar (Rm 12,8), de servir (Rm 12,7), de enseñar ( Rm 12,7; 1Cor 12,28s), discurso de sabiduría y de ciencia (1Cor 12,8), de fe (1Cor 12,9), discernimiento de espíritus (1 Cor 12,10), de ayuda y gobierno (1Cor 12,28).

Los Carismas los podemos clasificar de la siguiente forma:

CARISMAS DE INSPIRACION:

LENGUAS.- En el Don de Lenguas podemos distinguir el Don de Idiomas y el Don de Lenguas propiamente dicho.

EL DON DE IDIOMAS.- Es aquel que sin conocer un idioma, sin haberlo estudiado, el Espíritu Santo nos concede hablarlo como les sucedió a los Apóstoles (Hechos 2, 4-5)

EL DON DE LENGUAS.- Propiamente dicho, es aquel que mediante sonidos inenarrables, raros, el Espíritu Santo viene en nuestro auxilio para rogar a Dios, conforme a su voluntad por los que le pertenecen. (Rom. 8-26)

INTERPRETACION DE LENGUAS.- Es el don que nos permite poder interpretar, atender lo que dice cuando se habla en Don de Lenguas (1ª. Cor. 14-13)

PROFECIA.- El Don de Profecía es aquel que nos permite oír la voz de Dios recibir mensajes de Dios para animar, consolar y ayudar a crecer espiritualmente a los hermanos. (1ª. De cor. 14,1-3-24-25-26 ).

CARISMAS DE REVELACION:

PALABRA DE SABIDURIA.-Es aquel que permite explicar las verdades mas profundas de la fe, como son, los misterios de la Trinidad, Encarnación Y Redención.

PALABRA DE CONOCIMIENTO.-Es aquel que permite enseñar las verdades menos elevadas de nuestra religión, con palabras sencillas, de tal forma que hasta las personas mas rudas, sin instrucción, puedan entenderlas.

DON DE DISCERNIMIENTO.- Es aquel que nos permite descubrir entre las falsas apariencias del mundo a los enemigos del alma. En otras palabras tener una sensibilidad, tal, que nos permita descubrir cuando algo viene de Dios, cuando viene del enemigo o cuando viene de nuestra naturaleza humana.

REGLAS PARA DISCERNIR: Si aquello que se esta haciendo o diciendo es de Dios.

1.  Que se proclame el Señorío de Jesús

2.  Que esté en concordancia de La Palabra de Dios.

3.  Que esté en concordancia con las Enseñanzas de la Iglesia.

4.  Que sea por impulso del Espíritu Santo y de acuerdo con el carácter de Jesús (en Paz, con     amor, en orden)

5.  Que pase por el discernimiento de la comunidad.

CARISMA DE PODER

FE.- La fe carismática es una fe prodigiosa, es una fe que hace milagros, Mt. 17,19-21

MILAGROS.- Es la realización de sucesos extraordinarios de orden físico para manifestar la Omnipotencia de Dios.

SANIDADES.-Es la realización de curación de los enfermos Mc. 16,17-18

 “CARISMAS” CARACTERISTICAS FUNDAMENTALES.

1.  No santifican al que los recibe

2.  El que los recibe no es mejor que el que no los recibe, incluso el que no los recibe, puede ser mas santo que el que los recibe.( Mt. 7,21-23).

3.  Nadie los merece aunque sea santo. El Espíritu Santo los da a quien quiere, como quiere y cuando quiere. (Mt. 5,45).

4.  No hay que engolosinarse con ellos ni desearlos egoísta o caprichosamente.

5.  Desearlos humildemente y estar dispuestos a recibirlos si es voluntad de Dios.

6.  No perder de vista el principio paulino, que los carismas sin amor, son menos que nada (1ª. De cor. 13).

Frutos del Espíritu Santo

Los “frutos” son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna. La tradición de la Iglesia enumera doce:

1.  Caridad: El acto de amor de Dios y del prójimo.

2.  Gozo espiritual: El que nace del amor divino y bien de nuestros prójimos.

3.  Paz: Una tranquilidad de ánimo, que perfecciona este gozo.

4.  Paciencia: Sufrimiento     sin    inquietud     frente     a     la adversidad; moderar los excesos de tristeza.

5.  Longanimidad o Perseverancia: Firmeza del ánimo en sufrir, esperando los bienes eternos. Impide el aburrimiento o la pena que provienen del deseo del bien que se espera o de la lentitud o duración del mal que se sufre.

6.  Bondad: Dulzura y rectitud del ánimo; inclinación que lleva a ocuparse de los demás y a que participen de lo que uno tiene.

7.  Benignidad: Ser   suave   y   liberal,   sin   afectación ni desabrimiento. Manejar a los demás con gusto, cordialmente, con alegría.

8.  Mansedumbre: Refrenar la ira y tener dulzura en el trato.

9.  Fe: Exacta fidelidad en cumplir lo prometido.

10.       Modestia: La que modera y regula en el hombre sus acciones, palabras, sus gestos.

11.       Continencia o Templanza: La que modera los deleites de los sentidos.

12.       Castidad: La que refrena los deleites impuros.

ESPIRITUALIDAD DEL DIRIGENTE DE CURSILLOS

Como dirigentes de Cursillo, nosotros también buscamos una vida espiritual más auténtica, sobre todo después de haber vivido la experiencia de un Cursillo de Cristiandad. Pero, ¿qué se entiende por la espiritualidad y, en particular, la espiritualidad cristiana católica?

Antes de ahondar en la espiritualidad cristiana católica, la pregunta que pide una respuesta es: ¿Puede el Cursillo ser considerado una forma de espiritualidad? El libro Vertebración de Ideas declara que el Cursillo no es una espiritualidad, es un método para hacer posible toda espiritualidad, para hacer posible la más genuina espiritualidad.” Los Cursillos de Cristiandad, por lo tanto, nos da las herramientas para desarrollar nuestra espiritualidad. El Movimiento de Cursillos de Cristiandad ofrece a la persona lo fundamental cristiano, una solución a la aspiración humana a buscar la realización más allá de su “yo”. Los Cursillos de Cristiandad están intentados para crear el hambre de Dios, para que la persona entre en una unión más profunda con su creador. Está diseñado para provocar preguntas, el tipo de preguntas que nos enviará a cada uno de nosotros en nuestro propio viaje de descubrimiento, de ir más y más profundo a lo que Dios nos llama a ser, no necesariamente para ser mejores Cursillistas, sino a ser mejores cristianos.

La espiritualidad cristiana se podría definir como ‘nuestra vida en el espíritu de Dios o ‘el arte de dejar que el Espíritu de Dios nos llene, que obre en nosotros, nos guíe, entonces, se refiere a toda la persona – cuerpo y alma, pensamientos y sentimientos, emociones y pasiones, esperanzas, miedos, sueños – ya que vivimos en y con el poder del Espíritu.

Y se trata de toda la vida, de toda la persona, llamándonos a vivir esta vida al máximo. El llamado y el desafío de la vida espiritual no se limita sólo a algunos cristianos (sacerdotes o religiosos, por ejemplo), sino que está dirigida a todos.

Todos comparten el mismo Espíritu y son llamados a una y misma santidad. Este hecho fundamental fue subrayado por el Concilio Vaticano II. El Decreto sobre la Iglesia, Lumen Gentium, dedica el capítulo cinco a este tema: Todo el mundo comparte un llamado a la santidad en el Espíritu.

Hay una gran variedad de espiritualidades dentro de la Iglesia Católica, cada una con su propio enfoque y originalidad, pero con un objetivo común, la búsqueda del espíritu humano, de algo que está por encima de nosotros, que es mayor, más profundo, “más que” la ordinaria superficie de la realidad de la vida la acción del Espíritu Santo renovó interiormente a los seguidores de Jesucristo y les dio la audacia de anunciar sin miedo su resurrección.

Marca su presencia iluminadora en situaciones y en movimientos que generan vida, vengan de donde vengan. Su acción se expande en el universo y en la humanidad, centrada en Jesucristo, el viviente, el resucitado. Nada ni nadie escapa del soplo del Espíritu.

Ya desde las primeras páginas de la Biblia, el Espíritu de Dios se evoca como aliento que “se cernía sobre la faz de las aguas” (Gn 1, 2), como soplo o aliento de vida (Gn 2, 7) que da vida a la persona.

Este Espíritu vivificante de Dios se manifiesta a lo largo de la historia humana, suscitando guías y profetas. Vemos en el libro de Éxodo cómo acompañó a Moisés y a su pueblo en el proceso de liberación hasta llegar a la tierra prometida. También hace revivir con su Espíritu al pueblo de Israel, representado en unos huesos secos (Ez 37, 1-14) y anuncia por boca del profeta Joel que Dios derramará su Espíritu sobre todos, y “vuestros jóvenes verán visiones” (Jl 3,1-2).

Las únicas realidades por las que vale la pena luchar son divinas, espirituales y eternas. Un dirigente cristiano debe tener una fortaleza espiritual que le ayude a dar fruto.

En Efesios 3:14 y en adelante, el apóstol Pablo clama y ora para que el Señor nos de fortaleza:

“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, para que les dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu”

Nosotros vivimos en un mundo frágil, una vida expuesta al pecado, nuestra vida puede en un momento dado estar en una situación de crisis…física y espiritual….pero he ahí donde el “nacido de Nuevo” da su testimonio de vida….rindiéndose a la voluntad de Dios y fortaleciéndose en las pruebas, pues Cristo habita en nosotros……Pelea la buena batalla.

De Colores….!

Categorías:Laicos
  1. marzo 10, 2011 en 12:01 pm

    Antes de todo quiero agradecerte tu esfuerzo por compartir tal información. Si todos difundieramos estos conocimientos podríamos crear una mayor conciencia. Sin aprendizaje no hay futuro, siempre es bueno escuchar a los demás.

    Un saludo.
    Namasté.

  2. noviembre 13, 2011 en 5:51 pm

    Hola amig@s: solo queria decir que desde hace un tiempo vengo siguiendo este blog que me parece muy interesante. Me llamo Amanda y soy una entusiasta de este tema. La verdad es que causan sorpresa algunos de los comentarios de los participantes. Que opinais vosotr@s?

  3. juan Antonio lopez Calderon
    agosto 17, 2012 en 10:47 am

    ola amigos q gusto aber leido esta pajina me yena de satifasion y saber tantas cosas del q tiene el deber de cada dirigente y no nos damos cuenta,pero con la ayuda de Dios y maria Santisima des cubriremos mejor las cosas del Señor.

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