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La mujer cristiana frente a la inseguridad y violencia en México

MUJER AYER, HOY Y SIEMPRE

La mujer cristiana frente a la inseguridad y violencia en México

Ma. Eugenia Díaz de Pfennich
Revista Accion Femina enero 2011

 

Ante la situación de inseguridad y violencia que estamos viviendo en nuestra patria, ¿qué debemos hacer como cristianas y como mexicanas? Nuestra fe se vive en nuestro contexto histórico: familia, comunidad, situación económica, social, política y religiosa de México. Lo primero que es urgente hacer es estar informadas con datos precisos, no sólo a través de los medios de comunicación social (radio, televisión, periódico, etc.) sino por medio de la lectura de libros de autores serios, de las Cartas y Exhortaciones pastorales de los Obispos, de la observación y análisis de la realidad que nos rodea.

La Exhortación Pastoral del Episcopado Mexicano, “Que en Cristo nuestra Paz México tenga Vida Digna” presenta ampliamente la situación actual de inseguridad y violencia que vivimos, el análisis de sus causas y la conversión necesaria de los cristianos para que ayudemos a reconstruir nuestra patria. He aquí algunas ideas de este documento:

CONTEXTO HISTÓRICO DE MÉXICO EN LA HORA ACTUAL

El pueblo mexicano es un pueblo amante de la paz, solidario, con sentido de la fiesta, incluso en las situaciones difíciles en las que vive y con profundas raíces cristianas y gran devoción mariana.

La mujer mexicana es considerada el pilar de la familia y, gracias a ella, se conserva la fe en México; sin embargo los nuevos retos que enfrentan, en especial las -mujeres jóvenes, han cambiado su rol tradicional y ahora tiene que dedicar mucho tiempo al trabajo fuera del hogar, a salir adelante frente a las presiones económicas y a la ausencia del núcleo familiar del que antes era el centro. El divorcio y las uniones libres han fragmentado a la familia.

Sin embargo, hay también otras luces: forta-lecimiento de la conciencia de la dignidad de la mujer y de todo ser humano; la participación activa de los laicos en organizaciones civiles, ecológicas y de promoción de las mujeres y de los pueblos indios; instituciones de caridad de las Iglesias locales; laicos y laicas, religiosas y religiosos, anónimos la mayoría de ellos, que han construido escuelas, hospitales, centros de derechos humanos y organizaciones civiles para atender a mujeres, indigentes, enfermos de VIH Sida, migrantes, enfermos psiquiátricos, pueblos indios, niños y jóvenes en situación de calle, obreros…

Este; año se celebra el Bicentenario de su Independencia y el centenario de la Revolución armada que por casi 20 años sufrió el pueblo mexicano. Luego, durante 70 años el país sería gobernado por un solo partido, nacido de esa revolución. Actualmente México está regido, desde hace casi 10 años, por el PAN, partido cristiano fundado por católicos distinguidos que ya fallecieron.

México es reconocido como país emergente, porque ha superado cierto nivel de desarrollo y se ha consolidado, a pesar de la difícil situación que ha sufrido por años. Se encuentra entre los 11 países más poblados del mundo: China, India, E.U., Indonesia, Brasil, Paquistán, Bangladesh, Rusia, Nigeria y Japón

No se puede hablar de la situación social, política, etc., de México sin mencionar la compleja situación histórica que atraviesa y que tiene que ver con el grave problema de la inseguridad y la violencia que se ha manifestado últimamente.

“En México, igual que en varios países de América Latina y del Caribe, la vida social se ha deteriorado debido al crecimiento de la violencia que se manifiesta por: secuestros, robos, asaltos, asesinatos… Las organizaciones criminales se caracterizan por la crueldad, por la venganza por la exhibición de poder y practican el narcotráfico, el secuestro, la trata de personas, el lavado de dinero, distintos tipos de extorsión y las ejecuciones intimidatorias”. Exhortación Pastoral del Episcopado Mexicano (10 y 12) Que en Cristo Nuestra Paz México tenga vida digna, México, 2010.

El documento episcopal cita algunos factores que contribuyen a la inseguridad y violencia:

  • Pobreza y desigualdad. El 40% de la población vive en pobreza y el 16% en pobreza extrema. La pobreza ha crecido debido a la crisis financiera mundial La implementación de programas para la superación de la pobreza no son suficientes. Algunos jóvenes aceptan comprometerse con los grupos crimina-es para tener un ingreso, que en muchas ocasiones, es muy superior al que pueden obtener con trabajo honrado.
  • Corrupción e impunidad. Hay disimulo y tolerancia con el delito por parte de algunas autoridades responsables de la procuración, impartición y ejecución de la justicia
  • Violencia y vida comunitaria. La violencia causa en la comunidad miedo, inseguridad y aislamiento y las personas se encierran en la desconfianza e individualismo. Los acuerdos comunitarios, que se dan en comunidades indígenas, se rompen y surge la violencia.
  • Medios De comunicación social. La mayoría incrementan la violencia y aumentan la percepción con la transmisión de programas cuyos mensajes crean desconfianza y narran con lujo de detalles las acciones atroces de los grupos criminales.
  • Baja calidad educativa. Es necesario “formar personas sólidas, capaces de colaborar con los demás, y de dar un sentido a la propia vida”. Actualmente no se ayuda a desarrollar en los niños y jóvenes los valores así como sus cualidades para servir a la comunidad y construir un país mejor. Sin embargo, no se puede negar el interés concreto que tiene el Estado de mejorar el nivel y, por lo tanto, la calidad de la educación.

Los nuevos contextos de un mundo globalizado y la problemática de la inseguridad y violencia en la que vivimos los mexicanos exigen la renovación del Estado Mexicano. La situación económica es difícil a nivel mundial y nos afecta seriamente; sin embargo, y a pesar de esa situación, hay que reconocer en distintos niveles de gobierno, el esfuerzo por implementar políticas sociales para la superación de la pobreza. ?

Sin resentimientos lograr construir el Reino de Dios.

La Iglesia, o sea todos nosotros, debemos reconocernos como Signo de Salvación para la humanidad peregrina que busca sentido a su existencia. Debemos capacitarnos como creyentes para ejercer nuestra misión profética y construir comunión, inclusión del otro y reconocimiento del prójimo como parte de nuestra identidad.

Crear un horizonte de experiencia de reconciliación con nuestra historia patria, con los otros y transformación del conflicto, superación del odio, sin resentimiento para lograr construir el Reino de Dios.,”-

 

La mujer cristiana, como
tú, como yo, no podemos
quedarnos indiferentes
o amedrentadas por
la difícil situación que
atraviesa nuestra patria
sino debemos estar
informadas, conscientes de
nuestras posibilidades para
colaborar, junto con nuestra
comunidad, para solucionar
los problemas, buscar las
causas y comprometernos
con nuestra patria.

El Señor nos llamó para
que demos frutos y frutos
en abundancia.

  1. Brenda
    marzo 31, 2011 en 11:33 pm

    Con el respeto que merecen, dejen de leer cartas escritas por hombres y lean la palabra de Dios, se llama Biblia y fue inspirada por El, encontraran verdaderas promesas y consejos; nadie como nuestro Señor Jesucristo.

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