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Donde esta el laico en la iglesia de hoy?

¿DÓNDE ESTÁ EL LAICO EN LA IGLESIA DE HOY?

Patricio Young Moreau

http://www.schvivo.com

09/05/2010

 

En mi artículo anterior, después de presentar la crisis de una estructura, señalé que el papel laical ha estado relegado a ser como muchos dicen en nuestro país: “el arroz graneado”. Con ello se quiere decir que solo servimos para acompañar. Se habla mucho de la participación laical, sin embargo ésta siempre ha estado sujeta a infinitas limitaciones. No tenemos voz propia, no asumimos roles importantes dentro de la Iglesia. Por su parte, la jerarquía comparte su responsabilidad solo con personal consagrado y el laico sigue replegado a un segundo plano.

En efecto, si bien en la Iglesia preconciliar existía una gran diferencia entre “los de arriba y los de abajo”, como señalaba nuestro Padre, hoy esta situación ha disminuido pero sigue -en alguna medida- latente. “El peligro  estriba hoy en borrar el “arriba” y quedarse solo con el “abajo”. En el pasado se veía solo el “arriba”, descuidando el “abajo”. De ahí que los laicos se hayan sentido tratados tan indignamente”. Es cierto, esta realidad aún sigue presente cuando somos poco escuchados, poco considerados y valorados. ¿Por qué hoy un vicario de la familia debe ser un sacerdote y no un matrimonio laico? Lo mismo en educación, en comunicaciones, en el área económica. ¿Hay algún impedimento cuando le es más propio? En fin, esto es solo expresión de una realidad más profunda.

La Iglesia se debe a la tarea de ayudar a la salvación de todos, al encuentro profundo con el Cristo presente en ella, en el  hombre y en la historia. La prueba de nuestra fidelidad a Él se juega en el amor y por lo mismo en la donación, en la entrega, en el servicio, en el apoyo, valoración y crecimiento del prójimo. Pero para la Iglesia nacional su gran prójimo es el país y es en ella donde debe influir. El Padre, con una visión extraordinaria, dice en 1964 lo que hoy señaló Aparecida: “La consigna no es por lo tanto ´la gente debe ir hacia la Iglesia´, sino ´la Iglesia debe ir hacia la gente´”.

Sin embargo, para una tarea de esta naturaleza la Iglesia no puede solo sostenerse en sus pastores. De alguna manera todos los bautizados tenemos también un papel sacerdotal y debemos asumir la tarea de pastoreo que nos corresponde.

Actualmente, la influencia de la Iglesia en la sociedad chilena está muy marcada por la presencia de la jerarquía y una actitud algo contemplativa, poco activa y responsable de esta institución de parte de nosotros los laicos. Si bien unos actúan más por la palabra y nosotros más por el testimonio, ambos debemos hacernos una sana autocrítica. Los pastores han debido mirar con mucho dolor como sus mensajes no son asumidos a cabalidad por el mundo laical. Un testimonio elocuente fue la encuesta realizada hace algunos años por Adimark, donde se concluye que casi un 41%  de los que se declaran católicos están de acuerdo con un aborto legal y consideran que esto es una  decisión personal de cada mujer. El 74,3% cree que los separados y vueltos a casar pueden comulgar; el condón como método para prevenir el sida es aceptado por el 95,1% de los católicos; la libertad para escoger un método anticonceptivo que controle la natalidad es aprobada por el 91,2 %.

Estas respuestas marcan una tremenda brecha entre lo que muchos católicos piensan y lo que predican sus pastores. Ahora, si bien esta diferencia se da en el ámbito de los valores, más aún se sostiene en temas controversiales, como que el 59% está de acuerdo con que los sacerdotes contraigan matrimonio o el 60% de los católicos que consideran que es válido ordenar como sacerdote a una mujer, o el 75% que considera que los obispos deben ser elegidos por los católicos de las respectivas diócesis.

A mi parecer, la Iglesia no hizo en su oportunidad una reflexión profunda sobre estos resultados, que le llevara a asumir lo que señala a gritos; ya que muestra claramente que  entre la jerarquía y los laicos hay una gran distancia. El propio Roberto Méndez, hijo de Bellavista, presidente de ADIMARK, se atreve a ofrecernos dos opciones de interpretación:

La primera: que la Iglesia está en crisis por el profundo desencuentro con sus feligreses y que sólo cabe esperar que el número de católicos disminuya drásticamente en los próximos años, hasta ser un porcentaje pequeño que represente sólo a las personas con una visión más ortodoxa y tradicional. La segunda interpretación es que la Iglesia constate que mucha gente que comparte los valores de la enseñanza de Jesucristo y de la Iglesia están en desacuerdo con los aspectos que se revisan en esta encuesta, pero ese desacuerdo no lo consideran central.

Pero algo que no sorprende a nadie es que los católicos militantes, aún con un alto compromiso con la Iglesia, no tienen un cabal conocimiento de lo que ella está haciendo a través de sus pastores. La lectura de los documentos papales, como  los desarrollados por nuestra Conferencia Episcopal, solo alcanzan el nivel de información, por lo que logramos saber a través de los medios de comunicación. Existe un muy bajo nivel de lectura de los documentos mismos. Ello lo podemos evidenciar, en un alto porcentaje, incluso al interior de nuestra familia.

Por otra parte, el mundo laical ha ido perdiendo espacios en la sociedad y el testimonio que es el que “mueve montañas y convence corazones” no ha sido tan fecundo. Es evidente que la sociedad se aleja de los valores que sustentamos y que quienes tenemos responsabilidades en ella no hemos sido capaces de ser “atractivos” transparentes de Cristo en el mundo.

Al respecto, el Padre nos habla de una Iglesia sedentaria y otra peregrina.

“Una Iglesia sedentaria procura ante todo autoafirmarse y definir sus términos jurídicamente… Les repito que una Iglesia sedentaria pretende igualmente una cierta seguridad económica. De ahí que se asegure mediante la consolidación de la situación económica, cosa que asimismo tiene su razón de ser. ¿Dónde subyace el peligro? En pretender asegurarse en todos los aspectos. El carácter sedentario se extenderá, entonces, a todo el ser católico arraigado en esa Iglesia sedentaria y también a todo el ser de la Iglesia misma… Se corre además el peligro (y es lo que considero más importante) de que en la Iglesia sedentaria la audacia, la osadía de la fe, se debilite por completo y acabe desapareciendo” .

Es un párrafo bastante fuerte en que describe una realidad de Iglesia que, no cabe duda, hoy nos toca vivir en gran medida. Estamos imbuido en este sedentarismo que hace que: “El miembro de la Iglesia sedentaria no solo quiera bienestar en la tierra sino también en el cielo.”

Discúlpenme, pero es un fuerte cuestionamiento a nuestra fe y compromiso laical. Debemos en todas las instancias, también de nuestro movimiento, ver como estamos asumiendo nuestro compromiso de fe. Esta instalación  propia del sedentarismo ¿no será hoy la normalidad en nuestra Iglesia y en nuestro Movimiento?

El Padre es aún más radical.

“Paso a expresarlo de una manera más tajante y clara: a la larga, en la Iglesia sedentaria, la fe se hará raquítica. La fe auténtica y sobrenatural acabará raquítica. ¿Por qué? Por la vida aburguesada, por una religiosidad aburguesada” .

Definitivamente, es un cuestionamiento que debemos hacernos todos y cada uno de nosotros, y desde nuestra familia -con mayor razón- analizar cuál es el rol que en esta parte de la historia estamos asumiendo, sea de la militancia, los Institutos y federaciones como también quienes siendo hijos del Padre tienen importantes funciones en la Iglesia y en la Sociedad.

Uno nunca deja de amar y admirar a nuestro Padre. Su sabiduría profética nos habla hoy con más fuerza que nunca de la crisis actual de nuestra Iglesia. En ésta, para nuestro Padre, no hay espacio para la autocomplacencia, para la justificación, para la búsqueda de enemigos comunes, que él nunca manifestó en su enfrentamiento con la Iglesia jerárquica de entonces. Nuestro deber laical como hijos de este Padre sabio es comprender que “nada pasa por casualidad, todo viene de la bondad de Dios” y que “la semilla tiene que enterrarse en la tierra y desaparecer, entonces trae muchos frutos”. Continuaremos con este tema en nuestro próximo comentario.

Patricio Young Moreau

Federación Apostólica de Familias

 


PK Ejercicio para los Sacerdotes de Schoenstatt 11 al 16 de diciembre de 1966. Aparecido en “La Renovación de la Iglesia” página 40

PK Homilia a la comunidad alemana en Milwakee. 8 de Noviembre de 1964. Aparecido en “La Renovación de la Iglesia”pag.54

PK Ejercicios para el Instituto de los Sacerdotes de Schoenstatt, noviembre 1966. Aparecido en La Renovación de la Iglesia Pag. 103

Idem.

 

 

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