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De vida o de muerte

DE VIDA O DE MUERTE

Educar Hoy

Pedro J. Bello Guerra

Periódico AM Querétaro, 19/09/2010

 

Cuenta Julio Eugui que “Entre las personas o en algunos pueblos se ha considerado que quitarse la vida es algo honorable y respetable. El filósofo Empédocles se lanza al cráter del Etna; el estoico romano se abre las venas cansado de la vida; el general se suicida tras perder la batalla; el apones se hace el haraquiri; la artista intenta quitarse la vida con una sobredosis de barbitúricos; etc.

Comenta Luis deWohl (Adán, Eva y el mono) que alguno de los nuevos paganos ha inventado la expresión más delicada que suicidio (= asesinato) de “muerte de liberación”. No le parece al escritor que ése sea el camino hacia la libertad. “Sí, efectivamente, existe una muerte voluntaria, honrosa en grado máximo y por tanto también cristiana en el mayor grado: la muerte por salvar a otra persona, la muerte por el amigo o por los amigos. El propio Cristo murió por el amigo, y sus amigos son la humanidad. Aparte de que no somos propietarios de nuestra vida.”

Es frecuente hablar de cultura de vida y cultura de muerte, la primera es la que rescata el cuidado de la salud física y espiritual, el buen trato hacia los demás, el respeto a la naturaleza y la ecología, el amor a los hijos, a las familias y el respeto a la sexualidad como fuente de la vida y lenguaje corporal del amor comprometido, es la cultura que ve en los problemas de hambre, pobreza y sufrimiento, retos u oportunidades para de manera inteligente y creativa afrontar dichos retos sin recurrir a prácticas antinatalistas, abortivas, eugenésicas y eutanásicas, buscando soluciones de raíz en la educación y conciencia social ante el mundo, esforzándose por promover leyes más justas, reparto equitativo de los recursos materiales, vivencia de la solidaridad entre los pueblos y la subsidiariedad y apoyo a los menos favorecidos no como una limosna sino como un deber de justicia. Por su parte, la cultura de la muerte, es “dark”, oscura, promueve la violencia; la agresividad; el deterioro de la naturaleza; el abuso en la explotación de recursos naturales; la despreocupación por la contaminación ambiental o desastres ecológicos; la cultura “Kleenex” donde todo es desechable: los pañales, los pañuelos faciales, los lentes de contacto, los envases, los empleados, las novias, los matrimonios, las familias…; o las culturas “light”: comidas y bebidas sin sustancia, bajas en calorías, o como decía un amigo español cuando iba aun café en Madrid “Me da un café desgraciadito”, a lo que le contestaban”¿y cómo es eso?” Y él respondía: Pues con café descafeinado, canderel y un chorrito de leche light. Pero eso sí con un bocadillo de jamón serrano o un pastelillo de chocolate. Pero la cultura de muerte es más que violencia y vaciamiento de lo sustancial en la comida y en la vida, es también y literalmente el culto a la muerte y a la destrucción por ejemplo con el aumento de guerras y guerrillas, del consumo y venta de drogas, cada vez más aceptadas, violencia en los. estadios de fútbol, matanzas en las secundarias donde el joven mata a sus compañeros sin ningún cargo de conciencia y luego se suicida, con conductas de riesgo donde se le insiste a la juventud que lo suyo es beber en exceso, conducir en estado de ebriedad, consumir drogas light, iniciarse en una vida sexual promiscua y sin compromiso, en dejar de ver al matrimonio como una meta de realización personal y de vida, en que hay que evitar a los hijos porque son una carga y un problema, o cuando tendemos a horrorizarnos ante los genocidios de regímenes totalitarios como el Nazi, pero vemos con indiferencia cómo se promueven y aprueban leyes en el mundo contra los no nacidos (aborto), contra los enfermos y ancianos (eutanasia), contra la salud pública (consumo libre de algunas drogas, o contra la salud mental al proliferar programas de televisión o películas que promueven la violencia y la agresividad, el consumismo y el desenfreno sexual y la irresponsabilidad).

La decisión es nuestra, y de las generaciones futuras: construir la civilización del siglo XXI, pero ¿con qué signo? ¿De vida o de muerte?

pedrobelloguerra@gmail.com

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Categorías:Cuentos para educar
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