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Buscando en el lugar equivocado

Buscando en el lugar equivocado

Educar hoy

Pedro J. Bello Guerra

Periódico AM Querétaro, México. 5/sept/2010

Vivimos en un mundo tan agitado y acosados por los medios de comunicación que nos ofrecen la felicidad en el consumo -autos, casas, ropa de marca, comida chatarra, cosméticos, artículos electrónicos que al poco tiempo quedan obsoletos y nos invitan a comprarla “nueva versión”…-. Es como si hubiésemos emprendido una carrera vertiginosa por poseer más que los demás, por poseer lo último que ha salido ala venta, como si quisiéramos apagar esa sed de felicidad y ese vacío interior con cosas exteriores, como si el espíritu pudiese saciarse con cosas materiales.

Víctor Frankl, en su libro titulado: “El hombre en busca de sentido” nos recuerda que el ser humano da sentido a su existencia de tres formas fundamentales: a través de su trabajo, pues aporta al mundo sus capacidades, su ingenio y su “poder creador” -o más bien transformador de la materia dada en ingeniosos objetos y artefactos que satisfacen sus necesidades- gracias al cual resuélvelos problemas que el mundo le plantea y obtienen bienestar.

Una segunda forma de dar sentido a su vida esa través de las vivencias gratas de la amistad, el amor de y hacía los seres queridos, la contemplación de la belleza, lo mismo de un atardecer o un paisaje, que de la sonrisa de un niño ola grandiosidad de una obra de arte. Pero es quizá en la tercera forma de encontrar sentido a la propia existencia donde se pone a prueba el “material” del que estamos hechos. Es en el sufrimiento, los problemas y la muerte donde se curte el ser humano, donde se purifica como un metal precioso que es sometido al fuego de un crisol para purificarse y mostrar toda su belleza.

Es en esta triple dimensión donde el hombre y la mujer alcanzan su verdadera estatura espiritual, en el trabajo -reflejo de que es partícipe del poder creador del Autor del universo-, en la contemplación de la belleza y la vivencia del amor y la amistad -sello inconfundible de los seres trascendentes- y desde luego cuando aún en la adversidad encontramos en nuestro interior la fuerza necesaria para afrontar esas grandes pruebas.

Por ello cuando queremos buscar el sentido de nuestra existencia y o una felicidad duradera es inútil buscar afuera, la respuesta la tenemos en nuestro interior. Quizá la siguiente historia pueda reflejar lo que quiero decir:

“Una tarde la gente vio a Marta buscando algo en la calle frente a su choza. Todos se acercaron a la pobre anciana.

  • ¿Qué pasa? -preguntaron- .

¿Qué estás buscando?

  • Perdí mi aguja -dijo ella-. Y todos la ayudaron a buscarla.

Pero alguien le dijo:

  • Marta, la calle es larga, pronto no habrá más luz. Una aguja es algo muy pequeño, ¿porqué no nos dices exactamente dónde se te cayó?
  • Dentro de mi casa -respondió ella.
  • ¿Te has vuelto loca? -gritó la gente-. Si la aguja se te cayó dentro de tu casa, ¿Por qué la buscas aquí afuera?
  • Porque aquí hay luz y dentro de la casa no hay.
  • Pero aún habiendo luz, ¿cómo podemos encontrar la aguja sino es aquí donde la has perdido? Lo correcto sería llevar una lámpara a la casa y buscarla allí.

Y Marta rió.

  • ¡ Son tan inteligentes para las cosas pequeñas! ¿Cuándo van a utilizar esa  inteligencia para su propia vida interior? En el tiempo que los conozco los he visto siempre infelices, intentando cubrir su infelicidad con cosas exteriores, buscando afuera lo que sé, por mi propia experiencia, que se encuentra dentro de ustedes mismos. Usen su inteligencia. ¿Porqué buscan la felicidad en el mundo exterior? ¿Acaso la han perdido allí?

Se quedaron sin palabras y Marta desapareció dentro de su casa.”

Mucha razón tenía el Zorro cuando le decía al Principito – en el famoso cuento de Saint Exupéry- “Lo esencial es invisible a los ojos, sólo se mira con el corazón”. Lo realmente valioso, lo que nos hace felices porque nos hace más personas, más plenos, está sin duda en nuestro interior, en nuestro corazón capaz de amar, de perdonar, de llorar por un amigo que se ha ido y alegrarse con esas pequeñas cosas que la vida nos ofrece cotidianamente.

pedrobelloguerra@gmail.com

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Categorías:Cuentos para educar
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