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Para evitar la envidia.

Para evitar la envidia.

Educar Hoy

Por Pedro J. Bello Guerra.

Periódico AM Querétaro, 25/04/10

 

 

La envidia es el deseo de obtener algo que posee otra persona y que uno carece. Se trata, por lo tanto del pesar, la tristeza o malestar por el bien ajeno. En este sentido, la envidia constituye el resentimiento (el sujeto no quiere mejorar su posición sino desea que al otro le vaya peor). La envidia puede surgir cuando hay una escasez de objetos materiales o cuando dichos objetos son muy difíciles de obtener. Por lo tanto, quienes los poseen son envidiados por los demás.

“Ésta es la increíble historia de un niño muy singular. Siempre quería aquello que no tenía: los juguetes de sus compañeros, la ropa de sus primos, los libros de sus papas… y llegó a ser tan envidioso, que hasta los pelos de su cabeza eran envidiosos. Un día resultó que uno de los pelos de la coronilla despertó de color verde, y los demás pelos, al verlo tan especial, sintieron tanta envidia que todos ellos terminaron de color verde. Al día siguiente, uno de los pelos de la frente se manchó de azul, y al verlo, nuevamente todos los demás pelos acabaron azules. Y así, un día y otro, el pelo del niño cambiaba de color, llevado por la envidia que sentían todos sus pelos.

A todo el mundo le encantaba su pelo de colores, menos a él mismo, que tenía tanta envidia que quería tener el pelo como los demás niños. Y un día, estaba tan enfadado por ello, que se tiró de los pelos con rabia. Un pelo delgadito no pudo aguantar el tirón y se soltó, cayendo hacia al suelo en un suave vuelo… y entonces, los demás pelos, sintiendo envidia, se soltaron también, y en un minuto el niño se había quedado calvo, y su cara de sorpresa parecía un chiste malo.

Tras muchos llantos y rabias, el niño comprendió que todo había sido resultado de su envidia, y decidió que a partir de entonces trataría de disfrutar de lo que tenía sin fijarse en lo délos demás. Tratando de disfrutar lo que tenía, se encontró con su cabeza lisa y brillante, sin un solo pelo, y aprovechó para convertirla en su lienzo particular.

Desde aquel día comenzó a pintar hermosos cuadros de colores en su calva cabeza, que gustaron tantísimo a todos, que con el tiempo se convirtió en un original artista famoso en el mundo entero.”

Actitudes ante la envidia. Primero: Prevención. Como sucede con todo sentimiento insano, es conveniente mantener actitudes preventivas, de forma que no lleguemos a padecer de manera obsesiva sus efectos. Una buena prevención ante la envidia iría encaminada a: Favorecer la confianza básica en uno mismo y en los demás. Conocer las limitaciones y potencialidades que tenemos, aceptándonos como somos. Pensar que hay cosas que podemos cambiar y otras que no. Aprender a valorar con precisión la propia competencia, sin infravalorarse ni sobrevalorarse. Acostumbrarse a centrar la atención en los aspectos más positivos de la realidad. Estimular la empatia, es decir, la capacidad para ponerse en el lugar del otro. Establecer relaciones adecuadas y satisfactorias con los iguales. Aprender a relativizar las diferencias sociales y adquirir habilidades para elegir adecuadamente con quién, cómo y cuándo compararse. Aprender a relativizar también el éxito.

La Superación: Para gestionar y superar la envidia, nada mejor que replantearnos algunos principios clave, que son los que nos ayudan a disfrutar de un mayor equilibrio ya vivir de forma más serena y gozosa: Pensar que no estamos perdiendo nada cuando a otras personas les va bien. Darnos cuenta de que si queremos ser nosotros mismos, el único punto de referencia de superación somos nosotros. No necesitamos compararnos con nadie más. Apreciar el valor de nuestra vida y mostrarnos agradecidos detenerla. Alegrarnos de lo que tenemos. No vivir pendientes de lo que no tenemos. Redescubrir día a día lo que nos rodea: las personas, el paisaje, las pequeñas cosas que nos hacen más fácil la vida…

Y lo más difícil, pero alcanzable: sentirnos felices por la buena suerte de los demás, porque, en definitiva, vengan de la mano de otros o de las nuestras propias, de lo que se trata es de vivir el mayor número de momentos de felicidad y alegría.

pedrobelloguerra@gma.il.com

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