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Es una época de ayudar

Es una época de ayudar

Educar Hoy

Por Pedro ¿Bello Guerra.

Periódico AM Querétaro,Mexico. 04/04/2010

 

La misericordia es una virtud del ánimo que lleva a compadecerse délas miserias ajenas. Se trata de una actitud bondadosa, que por lo general, muestra una persona con ciertos bienes y ayuda a otros necesitados que tienen menos que él. En esta época de Semana Santa o Semana Mayor debemos procurar vivir las Obras de misericordia que se dividen en siete corporales: Dar de comer al hambriento. Dar de beber al sediento. Vestir al desnudo. Visitar a los enfermos. Asistir al preso. Dar posada al caminante. Sepultar a los muertos. Y siete espirituales: Enseñar al que no sabe y Dar buen consejo al que lo necesita. Corregir al que se equivoca. Perdonar las injurias. Consolar al afligido. Tolerar los defectos del prójimo. Hacer oración por los difuntos.

La misericordia está por encima de la justicia, porque la justicia da a cada uno lo que le corresponde y la misericordia da mucho más movida por el amor al otro. Por eso nos viene bien esta historia:

“Había una vez un hombre sabio, gran matemático, al que en cierta ocasión un hombre muy rico y muy avaro le pagó un gran tesoro por encontrar la forma de obtener el máximo beneficio en todo lo que hiciera, pues su gran sueño era llenar de oro y joyas una inmensa caja fuerte que había fabricando él mismo.

El matemático estuvo encerrado durante meses en su laboratorio; cuando pensaba que había encontrado la solución, descubría errores en sus cálculos…y vuelta a empezar. Una noche apareció en casa del hombre rico con una gran sonrisa en la cara: “¡lo encontré!”, le dijo, “mis cálculos son perfectos”. El avaro, que al día siguiente partía para un largo viaje y no tenía tiempo de escucharle, le prometió el doble del oro si se quedaba a cargo de sus bienes poniendo en práctica sus fórmulas. El matemático, entusiasmado por su descubrimiento, aceptó encantado.

Cuando algunos meses después el avaro regresó, encontró que no quedaba nada de sus antiguas posesiones. Furioso, fue a pedir explicaciones al matemático, quien tranquilamente le contó sus planes: había regalado todo a todo el mundo. El hombre rico no podía creerlo, pero entonces el matemático le explicó:

Durante meses estuve analizando cómo puede un hombre conseguir el máximo beneficio, pero siempre estaba limitado, porque un hombre sólo no puede hacer mucho. Entonces comprendí que la clave era que fueran muchos los que ayudaran a conseguirlo, y así fue como resultó que ayudar a todos era la mejor forma de que cada vez más gente contribuyera a conseguir nuestro propio beneficio.

Desengañado y furioso, el avaro se marchó desesperado tras haber perdido todo por culpa de un loco. Pero mientras caminaba cabizbajo y pensativo, varios vecinos corrieron a preocuparse por él. Todos habían sido beneficiados cuando el matemático repartió sus bienes, y se sentían tan honrados de poder ofrecer su casa y todo lo suyo a alguien tan especial, que hasta discutían por poder ayudarle. Durante los días siguientes, el avaro estuvo comprobando los efectos de lo que había planeado el matemático: allá donde iba era recibido con grandes honores, y todos se mostraban dispuestos a ayudarle en cuanto estuviera en su mano. Y comprendió que su no tener nada le había dado mucho más.

De esta forma, rápidamente pudo volver a crear florecientes negocios, pero desde entonces, siguiendo el consejo de su brillante matemático, ya no volvió a acumular sus riquezas en una caja fuerte ni nada parecido. En su lugar, las repartía entre cientos de amigos, cuyos corazones se convertían en la más segura, agradecida y rebosante de las cajas fuertes.”

Es cierto, cuando uno da algo en lugar de quedarse vació, el simple hecho de dar nos llena, como si se duplicara, nosotros estamos más contentos.

Ayer platicaba con una muchacha que me decía que era inmensamente feliz porque siempre se preocupaba por que sus compañeras estuvieran contentas, ella organizaba los cumpleaños, las fiestas, si alguien se enfermaba ponía horarios para que sus amigas la fueran a visitar y un día ella se enfermó gravemente, siempre estuvo acompaña y llena de cariño hasta que se curó. Porque lo que uno siembra, obras, es lo que queda en nuestra vida.

pedrobelloguerra@gmail.com

 

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Categorías:Cuentos para educar
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