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Obedecer a los padres

Obedecer a los padres

Educar hoy.

Pedro J. Bello Guerra

Periódico AM Querétaro, 21/mzo/2010

Vivimos en un mundo de anarquía, de desacato de la autoridad, los jóvenes no quieren obedecer porque creen que son más libres si hacen lo que quieren, pero la obediencia es la escucha atenta y reflexiva alas órdenes o mandatos de otro. Solamente no tenemos obligación de obedecer cuando se nos manda algo injusto o que nos puede hacer daño a nosotros o a los demás.

“Según contaba la leyenda, Barba Iris había sido el pirata más increíble que había existido nunca. Durante años asaltó cientos de barcos llenos de oro y según decían, en algún lugar perdido almacenaba el mayor tesoro que nadie podría imaginar. Por eso, cuando Toni y sus amigos encontraron un extraño y antiguo cofre con lo que parecía ser un mapa de un tesoro, se llenaron de emoción y se prepararon para la gran búsqueda del tesoro de Barba Iris.

Así, siguiendo las pistas, llegaron hasta una cueva oculta junto al lago, donde encontraron otro pequeño cofre. En él encontraron unas pocas monedas, un gran cartel con la letra D, y otro mapa con más instrucciones para encontrar el tesoro, que les ayudó a superar la decepción inicial de pensar que no se tratara de un gran tesoro. Toni y los demás consiguieron descifrar el mapa, para lo que necesitaron algunos días y leer unos cuantos libros, y así llegaron hasta un gran árbol hueco en medio de un gran bosque, donde volvieron a encontrar un cofre con otras monedas, un nuevo mapa, y una hoja con la letra O.

Entre muchas aventuras encontraron dos cofres más con sus monedas, sus mapas y las letras C y B. Pero el último mapa era un tanto extraño. Más que un mapa, parecían unas instrucciones bastante incomprensibles:

“Al tesoro ya has llegado

Pero tendrás que encontrarlo;

Si juntas un buen retrato

Del hijo de tus abuelos

Y los pones justo al lado

De la hija de los yayos,

Si luego añades las letras

Que cada tesoro ha dado

Se desvelará el secreto

Que lleva tanto guardado.

Ése que acerca tus sueños

Para poder alcanzarlos.”

Mucho tiempo discutieron sobre el significado del enigma, y sólo consiguieron ponerse de acuerdo en que el mensaje hablaba de las fotos de unos padres, pero no alcanzaban a entender el resto. Hasta uno de los numerosos días que discutían sobre el asunto en el salón de casa de Toni, mirando como siempre aquellas cuatro letras. Alex, distraído, miraba la foto de los padres de Toni que había sobre la mesa, y entonces dio un salto:

  • ¡¡Lo tengo!!

Todos le miraron con interés, pero en lugar de hablar, Alex se acercó a la mesa. Reordenó las letras y al final acercó la foto de los padres de Toni.

  • O… B… D.. C       ¡Obedece a tus padres! -gritaron todos a la vez.

Y aunque no hubo millones de monedas, todos estaban dispuestos a seguir aquel gran consejo.”

En nuestra definición inicial de la obediencia, dijimos que consistía en aceptar, haciéndolas propias, las decisiones de quien posee y ejerce la autoridad, siempre que no vayan en contra de la justicia. Esto supone el reconocimiento de la autoridad real de determinadas personas, el saber distinguir entre lo que es justo de lo que no lo es, el saber asumir las decisiones de otro.

Un gran peligro hoy en día es que los jóvenes acepten la autoridad de otras personas, no por la validez de los valores que defienden, sino por la influencia que ejercen. Puede tratarse de gente que juega con los instintos de los demás, con sus pasiones, que logran convencerles gracias a medias verdades o a falsas informaciones, pero bien presentadas. En una palabra, manipuladores.

Por eso debemos conseguir que los jóvenes obedezcan en un punto fundamental: pensar antes de actuar. El juicio crítico les ayudará a saber obedecer y a pedir consejo cuando tengan dudas.

La obediencia es un elemento esencial de la virtud de la justicia. Es importante mirarla desde este ángulo. Debemos razonar con los jóvenes para mostrarles que deben obedecer por su propio bien, porque los padres y otras personas dotadas de autoridad tienen derecho a que se les obedezca. Podrán de ese modo someterse a la autoridad por amor y por un profundo sentido del deber, porque la obediencia bien ejercida ayuda a madurar y a crecer como persona.

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Categorías:Cuentos para educar
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