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Prevenir abuso al usar computadoras

Prevenir abuso al usar computadoras

Educar Hoy

Por Pedro J. Bello Guerra.

Periódico AM Querétaro, 14/03/2010

 Hay que vigilar los abusos en el uso de las computadoras, pues pueden hacernos perder el contacto con el mundo y la naturaleza, que siempre valdrán la pena.

“Alberto era un joven que se moría por las computadoras y los juegos. Podía pasar horas y horas delante de la pantalla y, a pesar de que sus padres no creían que fuera posible, él disfrutaba de verdad todo aquel tiempo de juego. Casi no se movía de la silla, pero cuando se lo decían, cuando otros le animaban a dejar aquello y conocer el mundo, él respondía: “ésta es mi puerta al mundo, aquí hay mucho más de lo que piensan”.

De entre todos sus juegos, había uno que le gustaba especialmente. En él guiaba a un personaje recogiendo tortugas por infinidad de niveles y pantallas. En aquel juego era todo un experto; posiblemente no hubiera nadie en el mundo que hubiera conseguido tanto, pero él seguía queriendo más y más y más…

Un día, al llegar del colegio, todo fue diferente. Nada más al entrar, corrió como siempre hacia su cuarto, pero al encender la máquina, se oyeron unos ruidos extraños, como de cristales rotos, y de pronto se abrió la pantalla del monitor, y de su interior empezaron a surgir decenas, cientos y miles de pequeñas tortugas que llenaron por completo cada centímetro de la habitación. Alberto estaba inmóvil, sin llegar a creer que aquello pudiera estar pasando, pero tras pellizcarse hasta hacerse daño, apagar y encender mil veces la computadora, y llamar a sus padres para comprobar si estaba soñando, resultó que tuvo que aceptar que ese día en su casa algo raro estaba sucediendo.

Sus padres se llevaron las manos a la cabeza al enterarse, pero viendo que las tortugas no iban más allá de la habitación de Alberto, pensaron que sería cosa suya, y decidieron que fuera él quien las cuidara y se hiciera cargo de ellas.

Cuidar miles de tortugas de un di a para otro, y sin haberlo hecho nunca, no era tarea fácil. Durante los días siguientes Alberto se dedicó a aprender todo lo relativo alas tortugas; estudió sus comidas y costumbres, y comenzó a ingeniárselas para darles de comer. También trató de engañarlas para que dejaran su cuarto, pero no lo consiguió, y poco apoco fue acostumbrándose a vivir entre tortugas, hasta el punto de disfrutar con sus juegos, enseñarles trucos y conocerlas por sus nombres, a pesar de que conseguir tanta comida y limpiar todo el día apenas le dejaba tiempo libre para nada. Y todos, tanto sus padres como sus amigos y profesores, disfrutaban escuchando las historias de Alberto y sus muchos conocimientos sobre la naturaleza.

Hasta que llegó un día en que no se acordaba de su querida computadora. Realmente disfrutaba más viviendo junto a sus tortugas, aprendiendo y observando sus pequeñas historias, saliendo al campo a estudiarlas, y sintiéndose feliz por formar parte de su mundo. Ese mismo día, tal y como habían venido, las tortugas desaparecieron. Al saberlo, sus padres temieron que volviera a sus juegos, cuando era mucho más triste y gruñón, pero no fue así. Alberto no soltó una lágrima, ni perdió un minuto buscando tortugas entre los cables y chips de la computadora, sino que tomando sus ahorros, salió como un rayo a la tienda de mascotas. Y de allí volvió con una tortuga, y alguno que otro animal nuevo, a quien estaba dispuesto a aprender a cuidar.

Y aún hoy Alberto sigue aprendiendo y descubriendo cosas nuevas sobre la naturaleza y los animales, incluso utilizando la tecnología, pero cada vez que alguien le pregunta, señala a sus animalitos diciendo, “ellos sí que son mi puerta al mundo, y en ellos hay mucho más de lo que piensan”.

Éste es un pequeño ejemplo que nos ayuda a darnos cuenta que debemos tener cuidado con el exageración en el uso de las computadoras, no hay que olvidarse del dicho “nada con exceso, todo con medida” yeso mismo debemos enseñar a los demás y procurar vivirlo nosotros. Hay muchísima gente que es adicta a los juegos o a la computadora estando demasiado tiempo con ella descuidando el trato con los demás: hermanos, amigos, hijos. Debemos luchar por ser equilibrados en nuestra vida, usando la tecnología para lo que es, sin que nos despersonalice.

pedrobelloguerra@gmail.com

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Categorías:Cuentos para educar
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