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Evitar decir mentiras

Evitar decir mentiras

EDUCAR HOY

POR PEDRO J. BELLO GUERRA.

Periódico AM Querétaro, 310110

“Los mentirukis no siempre se llamaron así. No es que se pasaran la vida contando mentiras, solo las utilizaban de vez en cuan do para engañar a los viajeros y quedarse con sus joyas. Eso fue lo que los condenó, pues sin saberlo, tramaron un engaño contra un gran mago. Y éste, al descubrirlo, lanzó una gran maldición sobre todos los del pueblo: ni un sólo día: podrían acostarse sin haber dicho una mentira.

No parecía una maldición tan terrible, teniendo en cuenta que sólo se trataba de una mentira al día, pero sus efectos resultaron desastrosos. ¡Todos mentían todos los días! Así que no había manera de confiar en ellos, ni de saber si hablaban en serio, si irían adonde de cían o pagarían lo que prometían. Los engaños y enfados entre ellos eran constantes, y el ambiente en el pueblo se volvió insoportable. Finalmente, se acostumbraron a todo aquello, y los mentirukis, ‘como empezaron a llamarlos, sé ganaron la peor fama del mundo, pues además de mentirosos, se les consideraba tramposos y ladrones. Y así siguió siendo durante siglos…

Amanda fue la primera mentiruki que trató de liberarse de la maldición. Le parecía increíble que una sola mentira al día pudiera provocar aquel caos, y buscó por todas partes la forma de pararlo. Consultó los grandes libros de la magia, habló con guardianes de la luz y suplicó ayuda a las brujas negras, pero todo era inútil: sólo el mago que inició la maldición tenía poder para terminarla.

Amanda no se rindió, pues deseaba con todas sus fuerzas poder tener amigos de los que fiarse, y conseguir que ellos también pudieran confiar en ella. Y entonces, se le ocurrió un experimento: ¿qué pasaría si no decía mentiras?

Cuando probó su idea, algunos pensaron que se había vuelto loca, pero no tardaron en comprender qué era lo que pretendía, y en unos pocos días, Amanda se convirtió en la primera mentiruki en quien se podía confiar. Y aquello resultó ser un alivio para el resto de los mentirukis, pues llevaban toda la vida deseando tratar con alguien que no fuera a mentirles en cualquier momento. Todos confiaban a Amanda sus negocios y temas importantes, y antes de darse cuenta, Amanda la Sincera se había convertido en la más famosa y querida de los mentirukis. Viendo las ventajas que tenía la vida desde el lado honrado, y hartos de su mentira de cada día, los mentirukis comenzaron a seguir el ejemplo de Amanda, y se pasa ron al grupo de los que hablaban al revés, y todo lo que decían eran verdades.

Así siguieron viviendo los mentirukis durante muchos años, hasta que aquella historia se transformó en leyenda y luego se olvidó. Y el único recuerdo que quedó de la maldición fue un extraño idioma que parecía hablarse al revés, y un cuidado muy especial por no decir ni una sola mentira, pues nadie mejor que los mentirukis sabe que hasta las más pequeñas mentiras tienen poder para estropearlo todo.”

Qué gran enseñanza para todos nosotros que muchas veces, no en mal plan, ni con deseos de ofender o lastimar al prójimo no decimos la verdad; a veces con afán de evitamos problemas como cuando alguien indeseable nos habla por teléfono y no queremos contestar le: “Dile por favor que no estoy”, en otras ocasiones cuando nos preguntan algo directamente: “¿fuiste a tal parte?” e inmediata mente inventamos que sí o también hay ciertas momentos en que exageramos nuestras respuestas, es una forma de decir mentiras; a veces al comentar sobre un viaje donde nos preguntan si fuimos, por supuesto, además inventamos los lugares donde estuvimos y muchas cosas así. Lo más terrible es cuando ocultamos la verdad a nuestros padres, cónyuges o hijos; entonces llega un momento en que la verdad sale a relucir e inmediatamente vamos perdiendo confiabilidad; es por eso que dice un refrán muy famoso: “La verdad os hará libres”. Luchemos siempre por decir la verdad en todas las circunstancias de nuestra vida. A veces caeremos y cometeremos errores, pero lo importante no es ser perfectos, la clave es la lucha por enderezar el camino e ir mejorando día a día, así los demás siempre confiarán en nosotros porque seremos personas cabales y de una pieza.

pedrobelloguerra@gmail.com

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Categorías:Cuentos para educar
  1. oscar
    febrero 23, 2010 en 4:34 pm

    El cuento es precioso!!

    Lo he visto publicado en la revista de este mes de todopapás,
    http://content.yudu.com/Library/A1myvc/TodoPapas50/resources/index.htm?referrerUrl=http%3A%2F%2Fwww.yudu.com%2Fitem%2Fdetails%2F132803%2FTodoPapas-50

    Felicidades!

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