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Los verdaderos valores de la Navidad

Los verdaderos valores de la Navidad

Educar Hoy

Por Pedro J. Bello Guerra.

Periódico AM Querétaro, México

Ya estamos muy cerca de la Navidad por lo que quería compartirles esta bonita historia para que nos ayude a todos a vivir el nacimiento de Jesús como a Él le gustaría: viéndolo en los de más y siempre estando dispuesto a servirles.

“Hace muchos, muchos años, un gran señor llamado Bula re conoció en el cielo signos nunca vistos. Anunciaban la llegada del más grande de los reyes que el mundo hubiera conocido. Asombrado por tanto poder, decidió salir en su búsqueda con la intención de ponerse al servicio.

Juntando todas sus riquezas, preparó una gran caravana y se dirigió hacia el lugar que indicaban sus signos. Pero no contaba aquel poderoso señor con que el camino era largo y duro.

Muchos de sus sirvientes cayeron enfermos, y él, señor bondadoso, se ocupó de ellos, gastando grandes riquezas en sabios y doctores. Cruzaron también zonas tan secas, que sus habitantes morían de hambre por decenas, y les permitió unirse a su viaje, proporcionándoles vestido y alimento. Encontró grupos de esclavos. tan horriblemente maltratados que decidió comprar su libertad, costándole grandes sumas de oro y joyas. Los esclavos, agradecidos, también se unieron a Bula.

Tan largo fue el viaje, y tantos los que terminaron formando aquella caravana, que cuando por fin llegaron a su destino, apenas guardaba ya algunas joyas, una pequeñísima parte de las que inicialmente había reservado como regalo para el gran rey. Bula -descubrió el último de los signos, una gran estrella brillante tras unas colinas, y se dirigió allí cargando sus últimas riquezas.

Viendo sus pies descalzos, y pensando que de poco servirían sus escasas riquezas a un rey tan poderoso, terminó por repartirse entre aquellas gentes las últimas joyas que había guardado.

Definitivamente, sus planes se habían torcido del todo. Ya no podría siquiera pedir un puesto en el nuevo reino.

Así, continuó andando, sólo para comprobar que tras una curva el camino terminaba. No había rastro de palacios, soldados o caballos. Tan sólo podía verse, a un lado del camino, un pequeño establo donde una humilde familia trataba de protegerse del frío Bulá, desanimado por haberse perdido de nuevo, se acercó al establo con la intención de preguntar a aquellas gentes si conocían la ruta hacia el palacio del nuevo rey.

Traigo un mensaje para él explicó mostrando un pergamino Me gustaría ponerme a su servicio y tener un puesto importante en su reino.

Todos sonrieron al oír aquello, especialmente un bebé recién nacido que reposaba en un pesebre. La mujer dijo, extendiendo la mano y tomando el mensaje:

Déme el mensaje, yo lo conozco y se lo daré en persona.  Y acto seguido se lo dio al niño, que entre las risas de todos lo aplastó con sus manitas y se lo llevó a la boca, dejándolo inservible.

Bulá no sonrió ante aquella broma. Destrozado al ver que apenas tenía ya nada de cuanto un día llegó a poseer, cayó al suelo, llorando amargamente. Mientras lloraba, la mano del bebé tocó su pelo. El hombre levantó la cabeza y miró al niño. Estaba tranquilo y sonriente, y era en verdad un bebé .; tan precioso y alegre, que pronto olvidó sus penas y comenzó a juguetear con él.

Cuando ya amanecía, se dispuso a marchar, saludando a todos y besando al niño. Este, sonriente como toda la noche, agarró el babeado pergamino y se lo pegó en la cara, haciendo reír a los presentes. Al día siguiente inició el viaje de vuelta a su tierra. Y no fue hasta varios días después cuando, recordando la noche en el establo, encontró el pergamino entre sus ropas y volvió a abrirlo. Las babas del bebé no habían dejado rastro del mensaje original. Pero justo en aquel momento, mientras miraba el vacío papiro, finísimas gotas de agua y de oro llenaron el aire y se fueron posando lentamente en él. Y con lágrimas de felicidad rodando por las mejillas, Bula pudo leer:

Recibí tu mensaje. Gracias por tu visita y por los regalos que trajiste de tus tierras para todos los amigos míos que fuiste encontrando por el camino. Te aseguro , que ya tienes un Gran Puesto en mi Reino.

Firmado: Jesús, -Rey de Rey es. 1

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS Y

LES DESEO UNAÑ02010LLE-

NO DE SALUD, FELICIDAD,

ALEGRÍA Y SERVICIO A LOS

DEMÁS CON GRAN CARIÑO

pedrobelloguerra@gmail.com,

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Categorías:Cuentos para educar
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