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Los valores universales

 

Los valores universales
Educar Hoy
Por Pedro J. Bello Guerra.
Periódico AM Querétaro, 13/12/09

En una clase de ética les preguntaba a los muchachos sí existían valores universales o no , y ellos me contestaron que no, que la gente pensaba de diferente forma dependiendo de la sociedad donde viviera, así – me ponían el ejemplo – de que para nosotros es malo matar, pero para otras personas es bueno y hasta argumentan en su favor Guerras Santas para justificar sus actos. Entonces les conté la siguiente historia para ilustrar que no es lo mismo opinar de las cosas o estar involucrado en ellas:

“Caco Makako era un ladrón de profesión. Robaba casi cualquier cosa, pero era tan habilidoso, que nunca lo habían atrapado. De tal forma que hacía una vida completamente normal, y pasaba por ser un respetable comerciante. Robara poco o robara mucho, Caco nunca se había preocupado demasiado por sus víctimas; pero todo eso cambió la noche que robaron en su casa.

Era lo último que habría esperado, pero cuando no encontró muchas de sus cosas, y vio todo revuelto, se puso verdaderamente furioso, y corrió todo indignado a contárselo a la policía. Y eso que era tan ladrón, que al entrar en la comisaría sintió una alergia tremenda, y picores por todo el cuerpo.

¡Ay! ¡Menuda rabia daba sentirse robado siendo él mismo el verdadero ladrón del barrio! Caco comenzó a sospechar de todo y de todos. ¿Sería Don Tomás, el panadero? ¿Cómo podría haberse enterado de que Caco le quitaba dos pasteles todos los domingos? ¿Y si fuera Doña Emilia, que había descubierto que llevaba años robándole las flores de su ventana y ahora había decidido vengarse de Caco? Y así con todo el mundo, hasta tal punto que Caco veía un ladrón detrás de cada son-risa y cada saludo.

Tras unos cuantos días en que apenas pudo dormir de tanta rabia. Caco comenzó a tranquilizarse y olvidar lo sucedido. Pero su calma no duró nada: la noche siguiente, volvieron a robarle mientras dormía.

Rojo de ira, volvió a hablar con la policía, y viendo su insistencia en atrapar al culpable, le propusieron instalar una cámara en su casa para detener al ladrón con las manos en la masa. Era una cámara modernísima que aún estaba en pruebas, capaz de activarse con los ruidos del ladrón, y seguirlo hasta su guarida.

Pasaron unas cuantas noches antes de que el ladrón volviera a actuar. Pero una mañana muy temprano el inspector llamó a Caco entusiasmado:

  • – ¡Venga corriendo a ver la cinta, señor Caco! ¡Hemos atrapado al ladrón!

Caco saltó de la cama y salió volando hacia la comisaría. Nada más al entrar, diez policías se le echaron encima y le pusieron las esposas, mientras el resto no paraba de reír alrededor de un televisor. En la imagen podía verse claramente a Caco Makako sonámbulo, robándose así mismo, y ocultando todas sus cosas en el mismo escondite en que había guardado cuanto había robado a sus demás vecinos durante años… casi tantos, como los que le tocaría pasar en la cárcel”.

Muchas veces cuando nos preguntan que demos nuestra opinión sobre un asunto, es muy fácil decir cosas estando desde fuera, pero cuando nos sucede a nosotros entonces lo tomamos personal y la opinión que damos es desde dentro. En el ejemplo anterior vemos como Caco robaba y estaba feliz haciéndolo, es más su conciencia estaba tan deformada que pensaba que hacía un bien; eso cambió en el momento en que le empezaron a robar a él, se puso furioso y aquello que para él había sido un modus vivendi se convirtió en una cosa aberrante hasta que por su misma insistencia atraparon al ladrón, siendo él mismo.

Sí existen valores universales como la verdad, la vida, la propiedad privada, la belleza, la justicia y tantísimos otros. En alguna ocasión se puede nublar nuestra mente porque no estamos involucrados pero solo se necesita que toquen a un hijo, que nos roben, que cometan una injusticia para que inmediata mente saltemos y nos demos cuenta de la verdad.

En esta época donde nos estamos acercando a la Navidad, vale la pena reflexionar sobre lo que hemos vivido durante el año y dar un paso a ayudar a los más necesitados, es el momento de revisar closets y sacar cosas en buen estado para darlas a otros que nada tienen, así viviremos un valor universal que es la generosidad. Preparemos de esa forma la Navidad ya próxima.

pedrobelloguerra@gmail.com

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Categorías:Cuentos para educar
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