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Vivir de Esperanza

Vivir de Esperanza

EDUCAR HOY

POR PEDRO J. BELLO GUERRA.

Periódico AM Querétaro, 15/11/09

Hace unos días celebramos dos grandes fiestas: El día de todos los santos, primero de noviembre y los fieles difuntos, el dos de noviembre. La primera fiesta está dedicada a todas aquellas personas que vivieron una vida ejemplar, natural, sin grandes aspavientos pero siendo santos y ayudando a todos, viviendo las virtudes humanas heroicamente, siendo buenos, equivocándose y luchando todos los días por levantarse y ser mejores, pero que pasaron desapercibidos: es decir, no conocemos sus nombres y no aparecen en el santoral, pero aún así fueron personas estupendas e hicieron gran bien a todos con los que convivieron.

Al día siguiente, celebramos a todos los fieles difuntos, fiesta que nos deja ver el futuro: algún día la hoja caída del árbol seremos nosotros, lo único real que hay en la vida es que vamos a morir tarde o temprano. Pero las dos fiestas nos hablan de esperanza, de ver siempre el pasado como algo que nos sirva de experiencia para mejorar en el futuro, no quedarnos anclados en el pasado porque si no nos sucede como al personaje de este cuento: “Juanita Lagartija vivía entre unas piedras en el campo. Como a todas las lagartijas, le encantaba tomar tranquilamente el sol sobre una gran roca plana. Allí se quedaba tan a gusto, que más de una vez había llegado a dormirse, y eso fue lo que pasó el día que perdió su rabo; unos niños la atraparon, y Juanita sólo pudo soltarse perdiendo su rabo y corriendo a esconderse.

Asustada, oyó como aquellos niños reían al ver cómo seguía moviéndose el rabito sin la lagartija, y terminaron tirándolo al campo después de un ratito. La lagartija comenzó entonces a buscarlo por toda la zona, dispuesta a recuperarlo como fuera para volver a colocarlo en su sitio. Pero aquel campo era muy grande, y por mucho que buscaba, no encontraba ni rastro de su rabito. Juanita dejó todo para poder buscarlo, olvidando su casa, sus juegos y sus amigos, pero pasaban los días y los meses, y Juanita seguía buscando, preguntando a cuantos encontraba en su camino.

Un día, uno de aquellos a quienes preguntó respondió extrañado “¿Y para qué quieres tener dos rabos?”. Juanita se dio la vuelta y descubrió que después de tanto tiempo le había crecido un nuevo rabito, incluso más fuerte y divertido que el anterior. Entonces comprendió que había sido una tontería dedicar tanto tiempo a lo que ya no tenía remedio, y decidió darse la vuelta y volver a casa.

Pero de vuelta a sus rocas, precisamente encontró su rabito al lado del camino. Estaba seco y polvoriento, y tenía un aspecto muy feo. Alegre, después de haber dedicado tanto tiempo a buscarlo, Juanita cargó con él y siguió su camino. Se cruzó entonces con un sapo, que sorprendido le dijo:

– ¿Por qué cargas con un rabo tan horrible y viejo, teniendo uno tan bonito?

– He estado meses buscándolo -respondió la lagartija.

– ¿De verdad has estado meses buscando algo tan feo y sucio? -siguió el sapo.

– Bueno – se excusó Juanita- antes no era tan feo…

– Mmm, pero ahora sí lo es,¿no?…qué raras son las lagartijas! -dijo el sapo antes de largarse dando saltos.

El sapo tenía razón. Juanita se guía pensando en su rabito como si fuera el de siempre, pero la verdad es que ahora daba un poco de asco. Entonces la lagartija comprendió todo, y decidió dejarlo allí abandonado, dejando con él todas sus preocupaciones del pasado; y sólo se llevó de allí un montón de ilusiones para el futuro.”

Así debe ser nuestra vida, dejar atrás las preocupaciones del pasado; que nos sirvan de experiencia, de aprendizaje, pero no estar atados a ellas porque no nos dejan avanzar; arriba, adelante, con fuerza, con la gracias de Dios, con su ayuda, con esperanza porque no hay que olvidar jamás que nosotros debemos – como dice un autor contemporáneo – iluminar a los demás con la luminaria de nuestra vida, de nuestra fe, esperanza y amor para así impulsarlos a estar felices, contentos y a luchar por tener un mundo mejor. Veamos el futuro con esperanza y construyámoslo con alegría.

pedrobelloguerra@gmail.com

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Categorías:Cuentos para educar
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