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La elegancia en el actuar

La elegancia en el actuar

Educar Hoy

Por Pedro J. Bello Guerra.

Periodo AM, Queretano 090614

 

 

Muchos de nosotros conocemos el manual de Carreño sobre los buenos modales, hoy en día es algo que está bastante abandonado: dar gracias, decir por favor, el abrirle la puerta a una señora, ceder el asiento a una persona mayor y tantas cosas más.

Recuerdo hace algunos años que me comentó un amigo que en cierto lugar de, España al ir a un bar y pedir una cerveza, “caña le llaman allá”, dijo por favor y gracias al recibirla, pero la persona que lo atendió se molestó y le dijo: nada de favor y gracias, es mi obligación. Es cierto, le contestó mi amigo, pero es una forma de ser cortés y terminaron riéndose los dos.

La buena educación hace la vida más grata para todos, mientras que la mala educación la hace siempre más difícil. Cuando uno está a la mesa y alguien come con la boca abierta, haciendo ruidos horribles, inmediatamente se nos quita el apetito y hasta se nos revuelve el estómago; mientras que cuando la gente procura dignificar todo, nos sentimos mejor y estamos contentos. Lo mismo que cuando nos sirven un platillo para comer y ese platillo está bien presentado, es un arte y nos facilita el comer, igualmente sucede al ir al baño en una casa y ver todo limpio, en su sitio, da gusto.

“Cuentan que en una ocasión un niño iba paseando por un gran parque y en medio se encontraba un enorme árbol que impedía que uno pudiera seguir adelante, en medio del árbol se encontraba un letrero gigantesco – para ir con el árbol – que decía lo siguiente: “Soy un árbol encantado, si dices las palabras mágicas, lo verás”.

El niño trató de acertar al hechizo y dijo: “abracadabra”, nada; luego trató con “supercalifragilisticoespialidoso” y no sucedió gran cosa. El muchacho con bastante paciencia siguió y siguió sin ningún resultado, hasta que se tiró al pasto y ya desesperado se dirigió al arbolito: “por favor arbolito” y entonces se abrió una gran puerta en el árbol. Todo estaba oscuro menos un cartel que decía: “sigue haciendo magia” Entonces el niño le dio las gracias con gran cariño: “Gracias arbolito”, y se encendió dentro del árbol una luz que alumbraba un camino a una gran montaña repleta de juguetes y dulces. Al ver eso el niño fue por todos sus amigos para que gozaran junto con él de este gran tesoro”.

La elegancia la definen algunos como saber comportarse bien en cualquier lugar y vestirse de acuerdo a las circunstancias. La elegancia en el hablar, en el comer, en el beber, en la preocupación por los demás, en todo, es llamada por los especialistas: “tono humano”; que significa la tensión, misma que deben tener las cuerdas délos instrumentos para dar buenas notas, que hombres y mujeres debemos poseer luchando contra nosotros mismos, contra nuestra flojera, para así mostrar la maravillosa dignidad de la que estamos hechos. Ese tono, es la lucha por dar las gracias, por pedir por favor, por no ceder ante la flojera, recogerlas cosas del cuarto, ayudar a mamá a levantar la mesa, lavarlos trastes, todo eso nos va haciendo que mejoremos como personas, al luchar por tener ese tono. Cuantas veces vemos a los guitarristas que tienen que afinar su instrumento, apretando suavemente para que la cuerda se tense y después que bellos sonidos percibimos.

De todos los sucesos, hasta de los malos, Dios puede sacar algo bueno. La influenza que azota a nuestro país ha ayudado a mejorar nuestra sociedad, la gente ahora se lava las manos, no escupe en las calles, es más cuidadosa al comer, tiene más higiene. Qué pena que tenga que suceder algo así para que crezcamos como sociedad, pero aún así es excelente por que esta enseñanza perdurara por mucho tiempo.

Los buenos modales son las palabras mágicas, los actos normales de nuestra vida que nos hacen diferentes de los animales. Papas, mamas, no consientan con el ambiente, sigan luchando para que ustedes y sus hijos construyan una mejor sociedad; así como cuidamos el medio ambiente, los perritos y todo lo demás; así debemos cuidarnos como seres humanos y corregirnos para que nuestros modales hablen por sí mismos y se vea que somos personas de categoría, unos caballeros y unas damas que ponen la dignidad del ser humano en primer lugar.

pedrobelbguerra@gmail.com

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Categorías:Cuentos para educar
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