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El valor de una sonrisa

El valor de una sonrisa
Pedro J Bello Guera
Periódico AM Querétaro 090426

Hace unas semanas veía la cara de una madre que sostenía entre sus brazos a su hijo de pocos meses, un nene realmente bonito, como los bebés Gerber, esos niños de retrato, y los dos sonreían viéndose mutuamente. Es cierto que la risa es el remedio infalible en contra de la tristeza, tanto es así que muchos psicólogos recomiendan a sus pacientes adquirir películas, videos o CD’s que los hagan reír. A mi madre que es cubana le encanta escuchar la repetición de los programas de Tres Patines, un cómico cubano que espero ustedes conozcan, es muy simpático y divertido; pero como ese, existen muchas otras opciones, por ejemplo la película que estaba en cartelera hace algunos días: Un héroe en el supermercado o cualquier otra opción.
“Cuentan que ya hace muchísimos años en la India cuando la lepra era incurable y se separaba a los leprosos de sus familias recluyéndolos en hospitales especiales para darles un tratamiento que en esos tiempos no remediaba el mal sino que los iba ayudando a bien morir; en uno de ellos, una enfermera que atendía todos los días a estas personas estaba muy sorprendida porque un señor de edad avanzada, que llevaba muchísimos años contagiado, siempre estaba contento y con una gran sonrisa en la boca. Ella no se explicaba este fenómeno porque a su alrededor todo era pena y dolor debido a este terrible mal. Cada día aumentaba su curiosidad hasta que una mañana se levantó muy temprano y siguió a este hombre que sigilosamente se dirigía a la entrada del hospital y como a las 6 de la mañana cuando todo estaba tranquilo y quieto se acercaba a una ventana, miraba a través de ella y sonreía regresando a su lugar habitual sumamente contento. ¿Qué veía se preguntaba la enfermera? La única forma de salir de la duda era preguntarle directamente al paciente, lo cual hizo esa misma tarde.
-Me gustaría hacerle una pregunta que espero no le moleste
-dijo amablemente la enfermera.
-Pregunte usted lo que quiera y si puedo contestarle lo haré con gusto – contestó el leproso.
-Hoy por la mañana, perdone mi curiosidad, lo seguí y me di cuenta que veía algo tras la ventana y sonreía retornando a su cama muy contento; lo cual en estas circunstancias se me hace algo muy meritorio.
-Le explicaré brevemente lo que me ha sucedido: cuando hace ya 23 años me enfermé de lepra mi mujer me cuidaba en casa poniéndome fomentos en el cuerpo y en la cara, donde me dejaba un pequeño espacio sin untar porque allí me besaba con gran cariño. Pasó el tiempo y al no curarme las autoridades de la ciudad me enviaron a este hospital y cada mañana me asomo a la ventana porque veo pasar a mi mujer que me sonríe y esa sonrisa es la que me ha mantenido convida”.
Creo que nos ha gustado esta historia de la que podemos sacar varias conclusiones para nosotros y para los demás.
La primera es que sonriendo tenemos siempre una actitud positiva ante la vida y la gente que nos rodea la hacemos feliz aun en circunstancias difíciles como en esta historia. Dicen los médicos que al sonreír descargamos algunas sustancias que fortalecen el corazón y nos hacen menos propensos a un infarto. Además una persona que sonríe siempre es bienvenida a una fiesta o reunión porque con su alegría alegra a los demás. Ayer observaba a unos niños jugando con aguay que muertos de risa se divertían, daban ganas de ir a empaparse por el calor que está haciendo y también por lo bien que se la estaban pasando.
Una vez invitaron a la Madre Teresa de Calcuta a hablar en el foro de la ONU y le preguntaron qué consejo les daba para el futuro y ella con toda sencillez declaró: “Lo mejor que pueden darle al mundo es una sonrisa”. Sonreír cuando estamos de malas, después de chocar o de un regaño, cuando estamos tristes, todo eso no se logra sencillamente sino que es a base de esfuerzo, al principio la realidad nos puede golpear con su dureza pero con nuestra voluntad, con nuestro querer, podemos conscientemente cambiar esa actitud y sonreírle a la vida que es hermosa y que tantas cosas buenas nos da. Que esta semana nos propongamos dedicar una sonrisa o muchas a nuestros amigos, compañeros, familiares y a todos aquellos que convivan con nosotros. Vamos a sonreírle al mundo para lograr que mejore.
pedrobelloguerra@gmail.com

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Categorías:Cuentos para educar
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