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El perro y el espejo

El perro y el espejo

EDUCAR HOY

POR PEDRO J. BELLO GUERRA.
Periódico AM Querétaro 301108

Vagabundeando por aquí y por allá, un perro grande fue a dar a un cuarto con las paredes forradas con grandes espejos. Así que, de repente, se vio rodeado de perros. Se enfureció, empezó a rechinar los dientes y a gruñir. Naturalmente, todos los perros de las paredes hacían lo mismo: enseñaban los colmillos amenazantes.

El perro empezó a dar vueltas vertiginosamente sobre sí mismo para defenderse de los atacantes y luego se aventó rabiosamente contra uno de los presuntos asaltantes. Acabó en el suelo, sangrando y medio muerto por el tremendo golpe que se había dado contra el espejo.

Si hubiera movido alegremente su cola al principio, todos los perros de los espejos le habrían correspondido. Habría sido una gran fiesta.

Todos conocemos el dicho ‘como te ven, te tratan’, a veces esto se emplea para decir que cuando una persona se muestra bien vestida y educada recibirá buen trato, si por el contrario se muestra descuidada o, por lo menos, no a la altura de lo que socialmente se espera de ella, se le ignorará o se le tratará con cierto desprecio. Esta apreciación me parece un poco injusta, porque supone que la mayoría delas personas son tan superficiales como para fijarse sólo en la apariencia externa y no ver más allá -. Dice Saint Exupéry en el Principito, que ‘lo esencial es invisible a los-ojos, sólo se ve con el corazón”- y desgraciadamente, sin embargo esto llega a suceder; hay quienes se olvidan que toda persona a la que traten -bien o mal vestida, con modales refinados o bruscos, es ante todo persona y tiene una dignidad por la que es merecedora de un buen trato’-. También podemos entender este dicho como una advertencia de que hay que cuidar nuestra actitud y modales, porque, como también se dice, ven el pedir está el dar’ – por tanto- nuestro trato amable y respetuoso nos abrirá puertas, mientras que un trato hostil y arrogante tenderá a cerrarlas.

Otro dicho popular que quizá refleje con más exactitud el cuento del perro y de los espejos, es el que afirma: “lo que se siembra se cosecha’, porque nuestras acciones son semillas que con el tiempo crecen y dan frutos. Si sembramos semillas de manzana, esperamos como frutos manzanas, si sembramos vides esperamos como frutos uvas, por tanto, si en la vida sembramos a nuestro alrededor comprensión, optimismo y amor, eso es precisamente lo que esperamos cosechar; sin embargo, si las semillas que plantamos sonde altanería, prepotencia, amargura, odios, chismes y maledicencias, quizá los demás nos devuelvan esto mismo de manera personal o en el ambiente desagradable que fuimos forjando a nuestro alrededor, aunque lo más probable es que los frutos que recibamos sean de aislamiento, soledad, falta de amigos, resentimiento, olvido y desamor. A nosotros corresponde decidir el tipo de semillas que plantamos en el huerto de la vida.

En la vida real los espejos son las personas con las que tratamos -cónyuge,hijos, parientes, amigos, compañeros de trabajo, transeúntes….-, y en ocasiones nos devuelven un trato idéntico al que les damos, como un espejo, en otras, nos dan una imagen mejorada o, por el contrario, muy borrosa y desagradable, pues ellos deciden si aplican la ley del talión, “ojo por ojo, y diente por diente’ o la ley de la jungla donde “el fuerte se aprovecha del débil’, o la de la “caridad cristiana’ que manda” amar a tu prójimo como a ti mismo’ y más aún,” ama a tus enemigos’.

Preguntémonos: ¿con qué “ley’ nos regimos en la vida?.

La ley del talión, apegada a una justicia mal entendida, “igualitaria ‘, que devuelve el bien recibido con un bien similar y de igual modo al recibir un agravio o daño. Es una ley un tanto pobre que no da cabida al perdón, ni a la caridad.

La ley de la “jungla’ nos lleva a pasar por la vida tratando de sacar provecho a costa de los más débiles, viviendo en medio del egoísmo y la insensibilidad. Es una ley del canibalismo en que” el pez grande se come al chico’, pero no olvidemos que siempre habrá otros peces de mayor tamaño dispuestos a comernos.

Finalmente, la ley del amor al prójimo hace que veamos en cada persona con que nos topamos a un hermano con quien compartir y de quien recibir bienes, disculpas y apoyo para construir juntos una mejor sociedad.

pjbellog@colegioalamos.edu

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Categorías:Cuentos para educar
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