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El tesoro

El tesoro

EDUCAR HOY

POR PEDRO J. BELLO GUERRA.

Periodico Am de Queretaro, 16/11/08

“Lo había descubierto casualmente: en el terreno que alquilaba y cultivaba desde hacía tiempo había un tesoro. Eran monedas de oro y objetos preciosos, encontrados el día que decidió arar en profundidad.

Se apresuró a enterrarlo de nuevo y lepidio al propietario que le vendiera el terreno.

Viendo sus deseos, el dueño aceptó, pero le pidió una cantidad enorme. Para poder reunir el dinero necesario el hombre buscó un segundo empleo y después un tercero.

Empezó aganar, invirtió las ganancias, creó una empresa, extendió sus negocios más allá de los límites del Estado.

Pasó el tiempo. El hombre invertía, comerciaba, dirigía, viajaba.

Se olvidó por completo del tesoro escondido en el campo”.

Hace tiempo era frecuente ver personas que compran billetes de lotería esperando cambiar su suerte, había señores o señoras que en las zonas más concurridas de peatones, en el centro de la ciudad, se pasaban ofreciendo el “cachito” de la suerte, o la tentadora oferta de “pegúele al gordo” cuando hablábamos del sorteo de grandes cantidades de dinero en fiestas importantes como el 5demayo,el 25 o el 31 de diciembre.

Hoy las cosas han cambiado un poco, pues se ven más estanquillos y menos vendedores de billetes; también ha aumentado la oferta y a que ahora, además de los tradicionales billetes de lotería, nos ofrecen una gama de variantes tales como pronósticos deportivos -en las modalidades de fut-bol soccer, futbol americano o beisbol  también el sorteo “me late”, el tris… y una gama casi infinita de tentaciones para hacerse rico de la noche a la mañana sin más esfuerzo que ser fieles en comprar ese sueño cada semana.

comprar ese sueño cada semana.

Vivimos como el campesino del cuento, esperando un golpe de suerte con la lotería, casándonos  con alguien rico(á) -y si se puede guapo (hermosa)-, votando por aquel amigo que decidió entrar a la política “concursando” para puestos de elección popular, y confiando en que una vez en el poder “se acordará de nosotros cuando esté en su reino”, o como se decía antes, que nos de algún “hueso” o simplemente, nos favorezca consiguiéndonos placas detaxi o algún permiso o exención de pagos para poner un “negocito”.

Pero antes de construir castillos en el aire -basados en la suerte y a veces en la trampa-, soñando como cenicientas que un hada madrina hará realidad nuestro sueño, podríamos reflexionar en la anécdota anterior -una más de las que nos propone Bruno Perrero-:

En primer lugar, nos dice el autor del cuento, que el agricultor encontró él tesoro cuando se decidió a arar en profundidad, porque rara vez los tesoros, es decir, las cosas valiosas, se encuentran sin esfuerzo. Por otra parte, también se nos dice, que una vez hallado el tesoro, pero no siendo de su propiedad esas “ricas” tierras, buscó por todos los medios comprar el terreno y todo lo que en él se encontraba. ¿Te has preguntado alguna vez si cuando trabajas aras en profundidad? Y no me refiero a que te dediques a las labores del campo, sino a que te distingues en tu empleo porque cuanto haces se destaca por su calidad y prontitud. Te aseguro que si haces bien tu trabajo, arando a profundidad, la riqueza que buscas estará en tu prestigio, en lo valioso que eres para tu empresa o trabajo -lo cual en estos tiempos es importante porque nadie quiere perder su empleo-, en la calidad de lo que haces o produces y en la satisfacción personal por cumplir con tu deber.

Además de arar en profundidad aquel hombre se puso una meta: conseguir recursos para comprar el terreno y así hacerse rico con el tesoro que allí se encontraba; sin embargo, al paso del tiempo se olvidó del terreno y del tesoro porque descubrió que su mayor riqueza eran sus talentos naturales, su esfuerzo por mejorar, su iniciativa para emprender negocios, su dedicación…. Quizá a nosotros se nos olvida que más que poner nuestras esperanzas en los pronósticos deportivos o en cualquier sorteo o amistad con un político, la mejor y más segura forma de progresar tanto en lo material como en lo humano es con trabajo bien hecho, con esfuerzo, con honradez y constancia.

pjbellog@colegioalamos.edu.mx

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Categorías:Cuentos para educar
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